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24 de diciembre

No me lo puedo casi ni creer el giro que ha dado mi vida en los últimos meses, y la he vivido de primera mano…. Al echar la vista atrás casi da un poco de vértigo. De hecho, paso tanto en tan poco tiempo que partes siguen estando un poco difusas, ya que casi no es posible que entrara tanto en el cómputo de horas.

Charlie apareció con una pizza enorme que fue recibida por todos, pero en especial por mi estómago con absoluta dicha. Antes de que termináramos aparecieron Harry Clearwater y otros ancianos de la tribu, y empezó el show.

Los ancianos ya habían sido puestos al corriente a grandes líneas por Sam mientras cenábamos, y por suerte más o menos dejaron que le contara una versión algo adulterada a mi padre. Evitando mencionar vampiros y lobos, convirtiendo a James y compañía en peligrosos criminales y haciendo cuanto me fue posible para hacerle entender que estábamos en verdadero peligro, y necesitábamos la ayuda que la tribu nos pudiera dar. Fue largo y duro, todos sabíamos que Charlie no era tonto y por algo era jefe de la policía, tampoco escondía el hecho de lo mucho que le dolía todo lo que le había ocultado, aunque fue peor cuando le confesé que había estado dispuesta a seguir detrás de Edward como la estúpida adolescente en la que me había convertido. Al final, y supongo que por la tensión acumulada de todo el tiempo, explote una vez más y haciendo recaer toda la atención sobre mi misma volví a tomar las riendas de la conversación: papá escuchame – me miro sin ocultar su enfado y decepción pero mi tono no dejaba lugar a juegos- sé que te he decepcionado y te he hecho daño. Lo sé y lo siento. No hay excusa que valga, he sido una estúpida, me enamore por completo de la persona equivocada y es evidente que estaba viviendo una mentira. Sin embargo de lo que de verdad me arrepiento es de que mi estupidez nos ha puesto en peligro. Si solo fuera yo podría sobrellevarlo, pero saber que te he puesto en el punto de mira me está matando. Tienes que entender que te hemos contado lo que ahora mismo es posible. Me gustaría decirte que con el tiempo todo se aclarará pero sinceramente, ahora mismo no te puedo hacer esa promesa. Lo único que puedo prometerte a ti, y a todos – levanto la cabeza para incluir a todos los presentes – es que voy a hacer todo cuanto esté en mis manos para que nada malo te ocurra, lo que significa que voy a seguir al pie de la letra lo que me digáis que tengo que hacer, haré que todo sea lo más fácil posible.

No sé si fueron las palabras o el sentimiento, pero por primera vez desde que puedo recordar, Charlie se levantó rápidamente para envolverme en un abrazo. Me dijo lo mucho que me quería, lo orgulloso que estaba de mí, a pesar de que en ese momento no podía yo entender por qué, lo mucho que le dolía que me hubiera planteado dejarlo a tras…y hubo más palabras, pero lo más importante no era lo que decía, era lo que estábamos sintiendo….

Después de eso, nos acomodaron en casa de Billy para dormir un poco antes de reunirnos de nuevo en la mañana y empezar a buscar soluciones. Aunque había sitio de sobra compartí la cama con mi padre, lo que acabo siendo una buena idea, pues al tener un momento de calma parece que toda la tormenta emocional me alcanzo y se abrieron las compuertas. No se por cuánto tiempo lloraría, hasta que me dormí en brazos de Charlie. Llore por todo, por lo que fue, por lo que no sería, por lo que sería… y en todo momento mi padre me aseguro que no me iba a dejar, que estaría siempre a mi lado… no sé si él lo sabía o solo era lo que sentía, pero no pudo escoger mejores palabras para consolarme.

Después de eso… pasaron miles de cosas. Charlie cogió todas las vacaciones que tenía pendiente para poder empezar a preparar nuestra nueva vida. Me di de baja del instituto, ya que se arregló todo para que terminara mi formación en la reserva. Sin que Charlie lo supiera, todo se hizo con arreglo para que Isabella Swan desapareciera, y en su lugar Anabella Black cobrase vida, contábamos con que todos siguieran llamándome Bella. Convencimos fácilmente a mi madre de que había tenido que cambiar el número de teléfono, a fin de cuentas, ella lo había tenido que hacer varias veces. Conseguí enviarle una carta a Ángela con mi padre el día que fue al insti a darme de baja. Era la única persona de la que me sentía que debía despedirme, a fin de cuentas, había centrado tanto mi vida en lo Cullen que dudo que nadie más me fuera a echar mucho de menos…

Ese mismo fin de semana, que además fue soleado, hicimos un viaje rápido a casa acompañados de Sam, Jake y otros amigos y rápidamente tuvimos empaquetado todo lo que quisimos llevarnos. Gracias a Sam quien se estaba ocupando de destruir cualquier cosa que pudiéramos dejar atrás con nuestro aroma, queríamos dificultar tanto como fuera posible nuestra localización, descubrí el agujero bajo las tablas de mi habitación donde estaban escondidos los regalos de mi fallido cumpleaños, las fotos que había sacado los días previos a su partida… una vez más rabia, pura rabia me envolvió y me hizo ver todo rojo… volvieron a mi sus palabras de que todo sería como si no hubieran existido… como era posible que en un siglo sobre la tierra no hubiera aprendido absolutamente nada sobre los sentimiento… o tal vez, sí que había aprendido demasiado bien a como destruir a alguien… como en un sueño salí de mi habitación y fui hacia mi camión. Había recordado mi otro regalo, el que faltaba para completar el desastre. No sé cómo me las arregle, la verdad, arranque el equipo que Em me había puesto y fui de vuelta donde había dejado a Sam, y ahí mismo tire la radio, ni me moleste en volver a poner nada de nuevo bajo la tabla. Lo mejor era dejar todo atrás, empezando con esos regalos y siguiendo con la casa. Antes de irnos a comer dispusimos todos los ambientadores que habíamos comprado. En pocas horas entre el olor de los chicos que nos habían ayudado, y todas las barritas de diferentes olores que habíamos dejado dispersas no quedaría mucho ni de Charlie ni de mi ahí atrás.

Fuimos los últimos en abandonar la casa. Parece que nos estaban dando unos minutos para despedirnos, para hacernos a la idea, sobre todo para mí, Charlie era probable que regresara, pero a mí no se me esperaba en el corto plazo. Casi me resulto chocante que lo único mío que dejaba atrás en esta casa era mi champú y mi gel. Dentro de la nueva política de cambio de aroma no tenían cabida esas dos botellas que ya habían venido aquí conmigo…quien no ha soñado nunca con un cambio en su vida, con reinventarse a sí mismo, y estaba claro que mi vida había tomado esa decisión por mi… y por si alguien lo dudaba, no se me escapaba que yo había esperado un cambio en mi estilo de vida, que evidentemente poco tenía que ver con las actuales circunstancias.