12.

años después

El plan había sido posponer la visita a la universidad por una año… y de eso habían pasado dos! Si, quien lo hubiera imaginado. Al final nuestro negocio funciono mejor de lo que habíamos pensado, así que estábamos más que entretenidas, la verdad. Paralelamente, fuimos tomando tantos cursos cómo fue posible siempre a distancia en la universidad de Seattle. Leah se había decidido hacia la formación médica, como su madre, quería ser enfermera. Yo sin embargo había descubierto que me gustaban las ciencias y la tecnología, así que estaba sumando créditos que me permitieran conseguir una maestría. Había disfrutado estudiando todos juntos, y creo que podía hacer mi camino como profesora.

Jake decidido hacer de los coches su medio de vida, uno de los motivos por los que no nos trasladamos a la universidad cuando habíamos planeado. Acabo haciendo cursos en Port Angeles a la vez que trabajaba en un taller y seguía practicando en el suyo.

Mientras tanto como había pronosticado, Seth consiguió adelantar un curso. Además de ser muy inteligente tenía el incentivo de que si lo hacía nos iríamos los cuatro juntos a Seattle.

Esto.. si, se me había olvidado mencionar. Durante este tiempo, Leah y Jake habían terminado siendo novios, y no solo ellos, mi padre y Sue también habían terminado juntos. Ya desde finales del último curso de escuela Leah y Jake habían ido creciendo juntos. Entonces no lo vi venir la verdad, y no sé si influyo en que Leah estuviera tan contenta con la idea de quedarnos un poco más. Luego analizando las cosas y hablándolas, pues si algo te puedo decir de esta familia es que lo de los secretos no tienen cabida, los dos se habían ido enamorando poco a poco, hasta que en lugar de negarlo le hicieron frente. Los dos habían tenido miedo de reconocerlo y de equivocarse. Por entonces, Jake tuvo que admitir para Leah y para mí que desde que volví a vivir con Charlie había estado medio enamorado de mí. Había respetado mi aversión a las relaciones después de lo sucedido con Edward, pero a medida que aprendía todo sobre los lobos y los bonos de pareja había soñado que llegado el momento nos ocurriría sin más. Cuando eso no paso se llevó un poco de chasco, y tuvo que controlarse para no querer matar a cada uno que tenía pensamientos de llevarme en una cita o algo más.

Poco después fue la transformación de Leah, y los dos se unieron más de lo que habían estado nunca. Jake fue junto con Seth los dos grandes apoyos de Leah en el paquete, y habían ido conociéndose más profundamente. A la vez, los dos habían dado vuelta al tema de no reconocerse como compañeros… que pasaba si en algún momento el otro encontraba a su pareja… hasta que habían decidido hablarlo. Ahí nos dimos cuenta de que probablemente Leah nunca sentiría ese tirón por nadie, ya que por lo que los ancianos sabían, la imprimación era una forma de asegurar una pareja fuerte, una forma de asegurar la siguiente generación. Si ese era el caso, y en contra de la naturaleza, Leah iba a ser la pareja de Jake, por la misma razón, Jake nunca sentiría el tirón hacia Leah, ya que ella no podía tener hijos. Ese resultado, que los podía haber dejado en un punto muerto se convirtió en su punto de referencia para fortalecer su resolución de permanecer juntos. De una forma algo rara y extraña, estaban destinados a estar el uno con el otro.

Los que más fliparon con esto fueron el resto de los lobos. Y eso que tenía acceso al razonamiento detrás de todo esto… pero aun así, les costó un buen rato entenderlo. Es probable que al final solo lo aceptaran ya que nadie podía negar que lo hicieran bien juntos, se les veía más feliz de lo que recordábamos y solo por eso merecía la pena.

Que hacia yo mientras tanto… pues tener una cierta envidia de las parejas que surgían a mí alrededor, todos los chicos del paquete fueron emparejándose, incluso el bruto de Paul termino para nuestra consternación con la hermana de Jake, Rachel. Creo que no me he reído tanto en mi vida! Era sorprendente como el muy grosero se convertía en pura azúcar cuando Reich estaba cerca. A veces de verdad hasta me daba pena, solo imaginar la munición que involuntariamente les estaba dando para cuando entraran en fase hacia que me estremeciera.

Reich que se había ido a estudiar fuera, y que probablemente había hecho planes para que la situación fuera permanente, acabo aceptando la situación y haciéndose a la idea de volver a la reserva. A nosotros nos venía de maravilla, porque nos había dado bastante palo dejar a Billy solo, y dejarles con más trabajo del que pudieran hacer frente Sue y Emily. Pero Reich, que aunque era un poco mayor era también muy divertida nos salvó. Acepto media jornada en la escuela, y estaba encantada de tener un dinero extra ayudando en nuestro negocio, y de paso Billy quedaría acompañado.

Seth, con quien había terminado convirtiéndonos en cómplices del crimen, era mis oídos y mis ojos para contarme todo lo que ocurría cuando entraban en fase, a fin de cuentas, éramos los dos únicos desemparejados y debíamos unir fuerzas. A menudo bromeábamos sobre ese punto, asegurando que si a los treinta seguíamos solo y abandonados nos casaríamos.

Dudaba muy seriamente que ese día llegara, ya que Seth se había convertido en un tipo bastante atractivo y no eran pocas miradas que recibía cuando salíamos de paseo. Era hasta cierto punto divertido, hasta que pensaba que detrás de una de esas miradas podía estar su pareja y eso me dejaría así como un poco colgada…

Esa era en parte mi motivación para al menos ir un año o dos a la universidad. Todo parecía bastante seguro en el plano sobrenatural, y aunque no estuviera buscando una relación seria, no creo que eso fuera ya conmigo, sí que tenía ganas de vivir un poco, tener alguna aventura aunque fueran solo unos meses… y no me veía haciendo eso con ninguno de los chicos de por aquí…

Habíamos ido alguna vez de marcha a Port Ángeles y salido en Seattle después de los exámenes. Había bailado y hecho algún progreso con algún guaperas de turno… pero te puedes imaginar que intentar nada más rodeada de los armarios que son mis guardaespaldas peludos es así como complejo… o imposible para el caso.

Como también hubo cambios en la relación entre Sue y mi padre, que terminaron convirtiéndose en marido y mujer hace una año, volví a mudarme… por enésima vez (voy a sacarme un título en esta material) y les terminamos dejando el apartamento a Jake y Leah, mientras nosotros nos movimos a su casa. Hice mío el cuarto de Leah, ahora oficialmente mi hermana, y estreche lazos con mi hermanito de 1,90 que es mi mejor amigo y mi mayor confidente, y al que quiero más que nada en este mundo.

Juntos hemos seguido adelante con mi puesta a punto, y fue mi brillante hermano quien descubrió mi potencial latente. Al descubrir todo sobre los vampiros tras la transformación ( ah! Ahora Charlie es miembro del consejo y también lo sabe todo, pobre hombre, creo que a veces debe soñar si la vida es real desde que mude con el… )Como iba diciendo, desde que descubrió toda la historia me empezó a interrogar sobre sus dones, y empezó a hacer sus conjeturas sobre mí. Posteriormente sin decirme nada decido poner a prueba mis habilidades.

Debo admitir que fue sutil, que tuvo una paciencia infinita, más de año y medio, y consiguió de alguna forma guardarlo para sí mismo… pero al final triunfo, y mi escudo salió a relucir!

De manera que pareciera accidental provocaba situaciones en las que tuviera que reaccionar rápido. Jake lo sospecho una vez, pero le convenció diciéndole en privado que era para mejorar mis reflejos y mi coordinación, que igual no llega a ser tan buena como la de la mayoría, pero está a años luz de la que tenía.

Fue en una de esas pruebas que ante un giro suyo rápido sobre el árbol caído por el que estábamos haciendo el tonto que me caí hacia atrás. No había forma de que llegara a mí, y poco sabía yo que Jake estaba detrás a solo un paso de recogerme, cuando de pronto me sostuve en el aire. En mi mente ya me había imaginado la caída, el dolor, las risas que habría a mi costa y lo difícil que sería sentarse durante un buen tiempo, y creo que ese pánico fue el que desencadeno que el escudo me protegiera. Fue solo un instante, y si no llega a ser por los reflejos de Jake, habría terminado cayendo, más suave, pero cayendo a fin de cuentas.

Ese día Seth tuvo que confesarnos todo, ganando aún más puntos en mi corazón si eso era posible, y fuimos desarrollando ejercicios para intentar ponerlo a prueba. Decir que progresaba lento es quedarse corto. Hasta la fecha de partir para la universidad solo había conseguido esquivar un par de pelotas de baseball que vi muy cerca de mi cara. Pero algo era algo, no podía estar más contenta de mi misma, y trabajaba en ello constantemente. Tener esa pequeña forma de defenderme me hacía sentir menos inútil la verdad, solo serían unos segundos los que ganaría, pero podía hacer algo! No era solo un peso muerto! Por descontado especialmente Leah sabía lo que eso significaba para mí, y ayudaba siempre que podía con el entrenamiento.