Trigésima primera nota: La colina de las cruces

—Tío, esto… Mira que yo soy católico y todo, pero esto es lisa y llanamente tétrico.

Lituania, quien en esos momentos acomodaba una de las tantas cruces de aquel sendero, miró a Polonia enarcando una ceja.

—¿En serio? Yo lo encuentro un lugar relajante…

—Pues a mí me parece más una escena sacada de una película de terror.

Esa fue la primera vez en que Polonia tuvo que rogar que le perdonara por haberle ofendido.


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La Colina de las Cruces es un lugar realmente emblemático para los lituanos. Cementerio simbólico, emblema ante la opresión, símbolo de paz, esperanza y libertad… Yo creo que Liet debe de tenerle muchísimo respeto a un lugar como este. De ahí que ni siquiera su mejor amigo tenga derecho a decir una cosa así sin hacerle enojar.