13.

Dos años y pico más tarde… en la Guayana Francesa

Oh no… esto no puede estar sucediendo otra vez! No puede ser… que probabilidades existen?

Antes de seguir supongo que estaría bien contarte que ha sido de nosotros y como hemos llegado a estar tan lejos de Forks…

El improbable día de marchar a la universidad llego al final, y aunque nadie parecía especialmente feliz por la circunstancia, sospecho que el que menos de todos era mi padre, nos pusimos en marcha. Nos fuimos con el que un día fuera mi camión y que Charlie había vuelto a rematricular para Jake cuando desaparecí de los papeles públicos, y que ahora era de Seth, y el golf que Jake había restaurado y tenía especial cariño. En este primer vieja también nos acompañaban Sam y Emliy con su Ford cargada hasta los topes, a fin de cuentas nos llevábamos media casa con nosotros.

Nos mudábamos a un apartamento para los cuatro, donde por descontado Jake y Leah compartirían una habitación, y Seth y yo otra. No, no habíamos mudado nuestros sentimientos, y probablemente viviríamos alguna situación incómoda… pero aunque todo había sido tranquilo desde hace años, la precaución seguía estando al orden del día. Ahora ya no estaríamos en la reserva donde mi olor propio había casi desaparecido, así que habíamos adoptado nuevas medidas. Entre ellas, dormir con Seth cuyo olor enmascaraba bastante bien el mío, y llevar la ropa que hubiera sido usado ya por Leah. Esa parte no me motivaba tanto, pero no iba a protestar si era por mi bien.

Jake había encontrado trabajo cerca del campus, y parecía feliz, Seth empezaba magisterio y Leah y yo estábamos deseando cumplir con las asignaturas que no habíamos podido hacer a distancia. Mientras tanto no dejábamos del todo el negocio que habíamos fundado, solo que ahora nos limitaríamos sobre todo al soporte informático y la logística

Desde que estuvimos instalados empezamos a recorrer y estudiar los alrededores. Cuando vinimos a buscar alojamiento nos acompañaron casi todo el paquete y nuestros padres, y más o menos el tema de la seguridad estaba cubierto, pero ahora que estaríamos por nuestra cuenta merecía la pena echar un ojo.

Durante ese primer año no hubo nada sobrenatural que mencionar. Volvimos regularmente a la reserva, donde los chicos aprovechaban a cambiar y estirarse como decían, y todos podían comprobar que estábamos bien. En la universidad parecíamos estudiantes normales, participábamos en fiestas, y Seth incluso fue tentado por un par de fraternidades. Al final se apiado de mí, el insiste que no le interesaban pero yo tengo mis dudas, y se quedó con nosotros.

Tal como imaginamos en su momento, compartir la cama nos hizo vivir un par de situaciones incomodas, más cuando un par de sus ligues no parecieron muy felices de conocerme…que se le va a hacer. Por mi parte también hubo alguna aventurilla. Sin llegar a nada serio, pero dejándome buenos recuerdos.

Volvimos a casa para pasar el verano, y echar una mano con el negocio, que seguía siendo bastante rentable. Seth sin embargo aprovecho a matricularse en varios cursos de verano con la intención de ir adelantando créditos, pues si todo seguía a su ritmo, nosotras habríamos terminado el curso siguiente.

Volvimos al mismo apartamento y retomamos la rutina de las clases. Este año sin embargo sí que vivimos algunos cambios. Durante nuestras visitas a casa se empezó a debatir la posibilidad de que Sam dejara de entrar en fase. Emily estaba embarazada y querían llevar una vida normal. Querían que todo fuera lo más natural posible, pero siendo el alfa había que tomar algunas decisiones.

Al final se resolvió pasándole a Jake el liderazgo del grupo. A fin de cuentas, si todos eran sinceros, Paul y Jared probablemente no tardarían mucho en querer tener familia, y de los jóvenes, Jake era el descendiente de Efrain Black, así que tenía todas las papeletas para ganar el puesto. Además, siendo Leah todavía parte de la manada, Jake sabía que como alfa podría protegerla mejor por lo que asumió su cargo con bastante facilidad.

Después de terminar la universidad volvimos a casa, donde teníamos pendiente una gran celebración. No, no era por graduarnos, era la boda de Jake y Leah. Fue en la playa de tarde noche, Seth escolto a Leah al altar donde la esperábamos Jake y yo. Luego Seth ocupo su lugar detrás de Jake, como su mejor hombre. Rodeándonos estaban nuetra familia y amigos. Yo era la única dama de honor, ya que la ceremonia fue esencialmente sencilla, pero preciosa. Se dijeron sus votos, y rápidamente se convirtieron en marido y mujer, lo que celebramos con una gran merienda junto a las hogueras. Después de eso desaparecieron diez días de luna de miel

Supongo que solo me queda por explicar cómo hemos llegado aquí, a tantísimos kilómetros de casa. Pues bien, como te he dicho hasta ahora habíamos conseguido llevar una vida bastante normal, y económicamente solvente. Imaginábamos que el siguiente paso sería sentar cabeza, aunque la verdad, creo que ni Seth ni yo estábamos muy preparados para eso. De hecho, fuimos nosotros lo que nos enteramos del programa del que ahora participamos. Es una colaboración con médicos sin fronteras para fomentar la participación de voluntarios en escuelas del tercer mundo. Seth quiere ser maestro, yo ya puedo ejercer de profesora y Leah de enfermera, así que nos pareció que podía ser una buena experiencia. Nos costó un poco convencer a Leah y Jake, y un mucho conseguir el permiso de nuestros padres, pero al final lo hicimos. Vinimos a este rincón de Suramérica después de celebrar mi 23 cumpleaños. Como en Forks todo es verde y brillante, pero la gran diferencia es la cantidad de humedad y bichos de aquí. Por suerte, la política de olores sigue vigente, y parece ser que a la mayoría de los bichos mis hermanos les resultan tan poco atractivos como a los vampiros así que la cosa va bastante bien. O mejor dicho… iba bastante bien hasta hace unos instantes…