Trigésima segunda nota: El pastel de los reyes.

Con un cuchillo y un tenedor, cual si fuera un suculento platillo, Rusia fue repartiendo las porciones que le corresponderían a cada uno. "Esto es para Austria", dijo, y el de lentes lo aprobó, con una mueca triste en los labios que no se condecía con el brillo avaro de sus ojos. "Esto es para Prusia", continuó, y el albino se echó a reír, abalanzándose sobre su parte.

—¿Y qué pasará con lo otro? —preguntó Austria.

—No te preocupes, da? El chico será todo mío.


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Las particiones de Polonia, como consecuencia del interés en los territorios de una Mancomunidad cada vez más debilitada, iniciaron en 1772. Fueron tres, culminando la última en hacer desaparecer por completo a la nación. Los países involucrados en estas particiones fueron el Imperio Ruso, Prusia y el Imperio de los Habsburgo (en ese entonces gobernado por la emperatriz María Teresa de Austria, aunque quien planeó la partición fue su hijo y corregente José II).

Se dice que originalmente Austria no quería involucrarse en esto; en cambio, Federico II de Prusia lo definió así en una carta: "La emperatriz Catalina y yo somos meros ladrones, pero me gustaría saber cómo la emperatriz María Teresa calmó a su confesor. Lloró y luego participó en la partición. ¡Y cuanto más lloraba más territorio se anexionaba!"

Con respecto al título, viene de una imagen satírica francesa, La Gâteau des Rois, que hace referencia al tema. Uf, vaya nota de autor más larga.