Cuadragésima nota: Injusta desventaja
Con el ceño fruncido y los brazos cruzados, Ladonia se abstuvo de comentar lo que en esos momentos pasaba por su cabeza acerca de la nueva obra —si es que a eso podía llamársele "obra"— de su hermano adoptivo. No tenía intenciones de darle motivos a Sealand para volver a jugar a abrir y cerrar la tapa de su laptop.
Aparecer, desaparecer, aparecer, volver a desaparecer… Debe ser algo divertido de ver pero molesto de experimentar, ¿no? e.e
