Cuadragésima primera nota: Dignidad
Ellos atacaron primero. Traspasaron el cerco e invadieron las tierras, destrozando todo a su paso. Al principio pensó que sería sencillo deshacerse de ellos. Mandó a un par de sus hombres armados a pelear. Pero la guerra fue un caos, y los enemigos se dispersaron antes de saber si les había hecho un daño significativo.
La segunda vez que pasó, no quería contraatacar, pero se sintió forzado a ello. La situación estaba fuera de control. Creyó haber ganado; los reportes de sus hombres eran positivos en el frente. Nada más lejos de la realidad.
Para cuando atacaron por tercera vez, Australia se cruzó de brazos y dijo que no harían nada. Quería mantener su dignidad intacta. No iba a dejar que un montón de emúes le derrotara de nuevo.
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La Guerra de los Emúes (sí, guerra) ocurrió en Australia en 1932, porque los pájaros encontraron en los cultivos una buena fuente de alimento, y el gobierno no halló nada mejor para controlar la "plaga"… que llamar a militares a combatirlos. Sin embargo, las aves eran esquivas y muy difíciles de apuntar con las armas, por lo que en realidad fue una frustración tras otra, hasta que desistieron de la idea.
Un ornitólogo de la época, Dominic Serventy, dijo al respecto:
"Los sueños de disparos a quemarropa a masas apretadas de emúes se disiparon. Evidentemente, el Comando Emú había ordenado tácticas de guerrilla." asdfdvgfg xDDDD Sólo pensar en los pajarracos como un comando me mata.
Hasta los mismos militares estaban asombrados de lo resistentes que eran las aves y lo mucho que podían correr aun estando heridas. El mayor Meredith, el hombre a cargo de la operación, comentó admirado:
"Si tuviéramos una división militar con la capacidad de absorber munición de estas aves, podríamos enfrentarnos a cualquier ejército del mundo".
Y… eso. En una nota aparte, como verán, ¡he regresado a la vida! El bloqueo de escritor poco a poco se diluye… ains, qué bonito (?)
¡Nos leemos en algún momento!
