Hola, esto se esta poniendo bueno... se acerca el gran momento, no me agan caso estoy exagerando... todos esta invitados y pronto comienza la fiesta.
CAPITULO 40
Después de un viaje de un día…
En Dumbrog…
La princesa Merida se encontraba practicando en el bosque con su arco, había pasado toda la mañana fuera evitando a su madre quien la regañaba por cada detalle.
Ya era hora de comer y su estomago rujia.
-Es hora de volver Angus- Decía la princesa mientras montaba en su bello caballo negro.
Ambos se encaminaron de vuelta al rustico castillo, seguramente su madre estaría como histérica esperándola solo por llegar cinco minutos tarde.
Merida entro al pueblo y cruzo a toda velocidad por los puestos y casas hasta que llego a los establos donde dejo a su caballo. Al entrar paso por la cocina donde noto que la comida ya había sido servida.
-Genial, ahora me hará un drama- Decía Merida mientras entraba en el comedor principal.
Espero que cuando su madre la viera empezara con su sermón de la puntualidad, pero no fue así, la reina Eleonor estaba revisando la correspondencia, no prestaba atención a su alrededor, y ni cuenta se había dado de que sus hermanos estaban peleando con el perro por un pedazo de carne y que su padre estaría comiéndose su comida, todo un caos.
Merida se sentó y dejo su arco en la mesa, cosa que usualmente exaspera a su madre, pero no hubo reacción.
-Ok esto se está poniendo raro-Merida empezó a mover su mano en el rostro de su madre- Mamá, ¿Mamá? ¡Mamá!-
Su madre no se había puesto así desde que recibió la noticia de la muerte los reyes de Arrendell, eso sí que le dolió ya que eran familia.
-Merida, ¿recuerdas a tus primas de Arrendell?- Dijo la reina, Merida se alegro de que por fin reaccionara, dos segundos después puso a todos en orden, se dio cuenta del desastre a su alrededor.
-Si las recuerdo, hace años que no las veo- Dijo mientras comía un pedazo de carne.
-La menor de ellas, creo que Anna… nos está invitando a su fiesta de cumpleaños- Dijo la reina.
-Uhuhu una fiesta, ¿Por qué no vas Merida? – Dijo el padre de Merida.
-Si… así veré a ms primas- Dijo Merida.
-¿Segura que podrías ir sola Merida? Tu padre y yo tenemos que quedarnos para resolver unos asuntos- Dijo la reina.
-Claro que puedo ir, ¿Cuándo es?- Dijo Merida.
-Dentro de tres semanas, partirías en barco dentro de una semana y media para que puedas llegar con unos días de anticipación, ya que es muy lejos-Dijo el rey.
-¿Podemos ir?- Preguntaron los trillizos.
-No niños están muy pequeños para ir a una fiesta- Dijo la reina.
-Bien entonces iré preparando todo- Dijo Merida y después desapareció corriendo hacia su habitación, no desaprovecharía esa oportunidad de viajar sola sin la supervisión de su madre.
En Transilvania ...
-¡Papá!- Gritaba Mavis desde el vestíbulo.
-¡¿Dónde estás?!- Caminaba a través de la gente, su padre y su novio habían desaparecido desde la mañana y no sabía donde se habrían metido.
-¿Si dulzura?- Dijo su padre apareciendo detrás de ella.
-¿Has visto a Jhony?- Pregunto a su padre.
-No recuerdas, dijo que estaría iría de visita con su familia, se fue apenas salió el sol- Dijo el Conde.
-Ahaha si ya lo recordé- Dijo Mavis algo desanimada - ¡Ah! Papá trajeron correspondencia- Dijo mientras mostraba la carta con el sello real de Arrendell a su padre, quien la tomo y en menos de un segundo la abrió.
-MMmm… es una invitación- Dijo el conde- Para una fiesta…-
-¡ ¿Una fiesta?! ¿Dónde? ¿Cuándo?- Mavis le quito de las manos la carta a su padre.
-¡Ahaha! ¡Una fiesta! , es dentro de tres semanas ¿Quién es Anna?- Dijo Mavis.
-Es la hija menor de un amigo que conocí en el último viaje que hice a los reinos, como hace 20 años, me entere que falleció hace poco, nunca conocí a sus hijas pero sé que son dos- Dijo el conde- Son las princesas de Arrendell, ves el sello… lo firmo la princesa que heredara el reino-
-Oohohh ¿puedo ir? ¿Puedo ir? Vamos papá… - Gritaba Mavis, poniendo ojitos de perrito.
-MMmm no se… ¿y Jhony?- Dijo el conde, era obvio que no quería dejarla ir.
-No creo que le moleste ¿vamos si?- Suplicaba la joven vampiresa.
-Está bien hija- Apenas dijo esto y Mavis salto esbozando un grito ensordecedor, llamando la atención de los que estaban alrededor.
-Pero- Continuo el conde, el no la dejaría ir así como así – Yo te acompañare ya que Jhony no está-
-Claro, está bien- Dijo Mavis muy emocionada.
-Prepara tu maleta partiremos mañana, el reino de Arrendell es bastante lejos y volaremos solo de noche, además que quiero conseguir hospedaje allá antes que los demás invitados lleguen y tengamos que dormir en una cueva, como mi abuelo- Dijo el conde.
-Lo que tu digas papá- Mavis ya se había convertido en murciélago y encaminado su habitación directo a empacar.
En Corona…
-Rider ¿Qué tienes ahí?- Pregunto uno de los compañeros ladrones de Flin.
-Esta caja, la saque de una encomienda al palacio- Dijo Flin, mientras revisaba lo que tenia, se decepciono cuando vio que era solo correspondencia.
-A ver, muéstrame- El ladrón empujo a Flin pero también se decepciono al ver solo correspondencia.
-Esto no sirve de nada, quédatelo tu- Grito y salió por la puerta de la habitación.
Flin estaba solo, pero tenía curiosidad de saber que decían todas esas cartas y paquetes.
-A ver que tenemos acá…- Flin tomo la caja y se sentó en la cama, una por una tomo las cartas viendo su remitente.
-No… no… aburrida… impuestos… tía muerta… reunión del consejo… no …no- y así fue desechando varias cartas hasta que…
-No… no me interesa… no ¡alto!... esta es de Arrendell- de pronto el recuerdo de lo que había pasado en el bosque la última vez que estuvo en Arrendell volvió a su cabeza, desearía haber podido salvar a esa chica.
Abrió la carta y la leyó…
-Es una invitación, vaya… al parecer la princesa ara una fiesta, mmmm es mas de una invitación… esta dice para el Duque de las costas de Corona...- Flin se dio cuenta que una invitación iba a palacio dirigido a la familia real y el otro para el duque de las costas de Corona.
-No creo que se dé cuenta que no recibió su invitación, mmmm… después de todo ese viejo no irá a ninguna parte…- Flin lo pensó un poco.
-Ya se… se me antoja ir a esta fiesta, así que volveré a Arrendell y me haré pasar por el hijo de este duque, será mejor que consiga un traje digno del hijo de un duque… después de todo la pinta ya la tengo-Se alababa a sí mismo.
Tomo una bolsa, metió algunas monedas de oro, un poco de comida y la invitación, dejo una nota en la puerta diciendo "vuelvo en 30" y salió de la posada, tomaría el primer barco hacia Arrendell, quería llegar antes para poder conseguir un traje.
En las islas del sur…
Había llegado el barco de correspondencia, uno de los mensajeros trajo la correspondencia hasta el castillo, la reina Regina recibió las cartas y se las llevo a su esposo el rey Heraldo.
-¿Qué es querido?- Dijo con su voz algo egocéntrica la reina.
-Asuntos políticos, nada de qué preocuparse, pero… espera esto es una invitación- Dijo el rey.
-¿Invitación? ¿De dónde? ¿Para qué?- Dijo la reina entusiasmada- Al fin una oportunidad para que alguno de nuestros hijos busque pareja-
-Solo piensas en eso mujer, aun están muy jóvenes- Dijo el rey.
-Claro que sí, quiero nietos… y ya no están tan jóvenes, el mayor ya casi tiene más de 30 años- Decía la reina mientras ponía sus manos en sus caderas mirando amenazantemente a su esposo.
-Bien bien, la invitación es para la fiesta de cumpleaños de la princesa menor de Arrendell- Dijo el rey- Enviemos a Anelisse ya que es la mayor de las hermanas-
-No, ella tiene novio, mejor a Hans el menor- Dijo la reina- ya va siendo hora de que nos deshagamos de él y una novia ayudaría mucho-
-No hables así de tus hijos mujer-Dijo el rey enfadado.
-No me grites, sabes perfectamente que él causa muchos conflictos entre sus hermanos y sabe Dios porque- Dijo la reina-Pensándolo mejor enviemos a Andre… el penúltimo dará mejor presencia ante la nueva heredera, ya que los reyes desertaron- Dijo la reina algo nostálgica, después de todo la reina había sido una buena amiga durante un tiempo antes de casarse con el rey.
-Bien, será él quien ira… partirá la próxima semana- Dijo el rey mientras se levantaba aun molesto con su esposa, no le gustaba que hablara mal de sus hijos, en especial del menor a quien le tenía un aprecio especial aun que fuera un problemático.
En Berck…
Astrid se encontraba en el comedor tomando licor de mantequilla, no había nadie más… hasta que entro Bocon quien al verla se acerco.
-Hola Astrid- Dijo mientras cargaba unas herramientas.
-Hola Bocon- La voz de Astrid sonaba algo decaída, algo inusual en ella.
-¿Qué sucede Astrid? ¿Por qué esa cara larga?- Pregunto Bocon mientras se servía un vaso de de licor.
-Nada es solo que…- Astrid no pudo continuar, bajo la cabeza mirando a la mesa, se le notaba triste, normalmente no se la veía así, precisamente para que nadie la vea se había escondido en el comedor que a esa hora estaba vació o bueno casi.
-Vamos Astrid, dímelo…- Dijo Bocon.
Astrid dio un suspiro y hablo –Bocon se sincero conmigo, ¿Por… por qué Hiccup no me hace caso? Sé que lo juzgue mal cuando éramos más niños, yo sabía que le gustaba pero cuando me di cuenta después de que el conociera a Chimuelo creo que las cosas cambiaron- Había un tono muy triste en su voz.
Bocon sabia por que no le hacía caso, Hiccup seguía obsesionado, con la chica de Arrendell…
-Sabes, esto es tonto pero a veces tengo pesadillas donde sueño que para él hay alguien más…- Astrid no sabía con cuánta razón estaba hablando.
-Astrid, Hiccup es aun un adolescente, sabes lo sentimental que es… tu no deberías seguir insistiendo, un día él aclarara sus ideas- Bocon trataba de apoyar a Astrid pero no podía decirle el verdadero motivo del desinterés de Hiccup.
-Ya no sé… tal vez debería dejarlo así- Dijo Astrid.
Bocon estaba a punto de darle la razón a Astrid, cuando recordó lo que Estoico tenía preparado, con Astrid rindiéndose las cosas se iban a complicar.
-No tienes por qué rendirte, solo deja de insistirle tanto, encuentra otras maneras de acercarte a él- Trato de animarle.
-¿Tú crees que pueda tener alguna oportunidad?- Dijo Astrid.
-Por supuesto…- Dijo inseguro Bocon.
De pronto a los dos les llamo la atención un grito afuera, Astrid y Bocon se asomaron por la puerta, era Hiccup quien gritaba, vieron como corría hacia su padre sosteniendo algo con Chimuelo detrás de él.
-¿Y ahora que mosca le pico?- Dijo irónico Bocon.
Hace unos minutos a 1000 metros de altura…
-Vamos más rápido- Gritaba Hiccup, se habían pasado toda la mañana probando la nueva ala postiza de Chimuelo, era roja con una calaverita en el centro de color blanco.
Dieron un par de vueltas y giros en el aire, ya era hora de comer y tenían que volver a casa, Chimuelo guiado por el olor a comida voló hacia Berck.
Cuando aterrizaron, vieron un barco zarpando hacia al mar, no era uno de los suyos, debía ser la correspondencia habitual.
Una vez que Hiccup entro a su casa su padre estaba ya comiendo mientras revisaba algunas cartas, Hiccup se sentó y empezó a comer sin anunciarse.
De pronto tocaron la puerta, Hiccup fue a abrir y se encontró con Gustav, un chico de aproximadamente 10 años quien acostumbraba meterse donde no debía.
-Carta para ti- Dijo el niño- Es una invitación, supongo que te interesa-
-¿Abriste las cartas Gustav?- Pregunto algo molesto Hiccup.
-EEmmmmm creo que me llaman adiós…- Y el niño desapareció entre las casas.
-¡Hey! vuelve acá- Era inútil que gritara, ya se había ido.
Hiccup entro a su casa cerrando la puerta por detrás, vio en el sobre una especie de sello con un símbolo que había sido roto por el niño para abrir la carta.
Por curiosidad unió las dos partes para ver si reconocía el escudo, apenas las dos mitades de juntaron lo primero que Hiccup noto fue la palabra Arrendell, no espero ni un segundo cuando abrió el sobre bruscamente, y saco la carta, era emocionante para el… decía:
Invitación.
Usted esta cordialmente invitado a la fiesta en honor al decimo quinto cumpleaños de la princesa Anna de Arrendell a celebrarse el vigésimo tercer día de primavera, es decir en aproximadamente tres semanas, la fiesta se realizara en el palacio de la familia real, se asegura su hospedaje en los alrededores del castillo, esperamos su gentil presencia, como la de algún miembro de su familia.
Atte: Elsa, princesa heredera de Arrendell
Al final de la carta estaba el mismo sello y la firma de la tal princesa, estaba escrito a mano y con un olor angelical pero Hiccup no le prestó mucha atención a eso.
No lo podía creer, su mano temblaba en el agarre de la delicada hoja, esta era su oportunidad, lo que estaba esperando… si convencía a su padre podría ir a buscarla.
Dos segundo después salió eufórico en busca de su padre, Chimuelo lo seguía por detrás ayudándolo a evadir obstáculos en el camino del muchacho.
Lo encontró en el puerto hablando con los mercaderes.
-¡Papá!- Grito.
Estoico se dio la vuelta y encontró a su hijo exhausto sosteniendo una hoja.
-¿Qué sucede Hiccup?- Dijo Estoico tratando de ayudar a sentarse al cansado muchacho.
-Llego esto, de… de Arrendell- Hiccup aun recuperaba el aliento.
-¿Qué? déjame ver- Y le quito la hoja de la mano a su hijo, leyó la carta y se dio cuenta que era una invitación. "Oh oh" pensó Estoico, él sabía que hace tiempo su hijo había tenido una "pequeña" obsesión con buscar a una chica de allá, esto no era bueno.
-Papá- Dijo Hiccup ya mejorado- Deja que vaya, por favor-
Estoico no estaba seguro – No creo hijo, está demasiado lejos –
-Por favor papá- ahora Hiccup parecía un poco suplicante- ¿Por qué no?-
-Por qué no y ya, es demasiado alejado- Estoico le dio la espalda y camino hacia la aldea.
-Papá ¡tengo 17 años! Se cuidarme solo- Ahora Hiccup estaba un poco molesto, frustrado mientras su padre o lo escuchaba monto a Chimuelo y se fue.
Estoico entro en el comedor de donde vio salir a Astrid.
-Gran manera de frenarlo- Dijo una voz con ironía, que había escuchado todo
-Tú sabes perfectamente porque no puedo dejarlo ir Bocon- Dijo mientras se sentaba en una de las mesas y Bocon se sentó a su lado con un vaso de licor.
-Lo sé, pero él se cansara de que no le des explicaciones y las cosas empeoraran, puede que hasta vaya a tus espaldas…sabes que esta embobado desde hace tiempo con esa chica que no conoce, además es un vikingo y tiene tu carácter, el no se va a rendir fácil- Dijo Bocon.
-Tienes razón pero ¿Qué puedo hacer? ¿Qué pasa si le permito ir y encuentra a la chica?- Dijo Estoico.
-Piénsalo bien Estoico, una chica de la cual Hiccup no sabe ni el nombre quien se sabe que viajaba constantemente ¿crees que haya vuelto al reino de donde decía venir? Han pasado años ¿tú crees que él podrá reconocerla? ¿Cuántas posibilidades hay de que la encuentre?- Dijo Bocon- Deja que vaya y se decepcione, es seguro que no la encontrara y así volverá resignado de una vez por todas, deja que este todo el tiempo que quiera, dale la excusa de que "decidiste que debe conocer el mundo"… ya verás cuando vuelva podrás convencerlo de que su mejor opción es Astrid, además que el padre de la chica del cumpleaños era tu amigo ¿no?-
Estoico pensó bien las palabras de su amigo, podría tener razón, sería difícil que Hiccup la encontrara…
-Bien, si ira, ojala tengas razón- Dijo mientras se levantaba a buscar a su hijo.
Una hora después lo encontró sentado en el techo de su casa.
-¡Hiccup! Baja de ahí- Dijo.
El muchacho bajo tambaleándose, debido a su pierna postiza, aun había detalles en su equilibrio.
-Te tengo buenas noticias- Dijo Estoico mientras ponía su mano alrededor del hombro de su hijo- Lo mejor, y si tienes permiso para ir a Arrendell-
De inmediato los ojos de Hiccup se iluminaron discretamente.- Pero…- Continuo su padre- Iras en barco, a Chimuelo le encontraras un lugar fuera del reino, la gente de allá no está acostumbrada a los dragones, podrás quedarte el tiempo que quieras pero me mandaras una carta cada semana reportándote-
-¿Enserio? si lo haré- Dijo Hiccup.
-Bien será mejor que te prepares ya porque esta misma tarde te vas-Estoico empujo un poco a Hiccup para que se apresurara, partiría en el barco de la correspondencia al atardecer.
Esta cerca, lo presiento... ¿que les parece?... el próximo capitulo se los prometo sera super largo. Pregunta del día ¿Como piensan que Hiccup conocera a Elsa? ¿Que reaccion tendra Jack?...jajaja
Nos vemos el próximo capitulo... bay bay
