Hola a todas y todos que me han seguido en esta larga travesía con esta historia. Quiero dar las gracias a todas y todos por la paciencia que han tenido hasta este momento.

En un inicio no creí terminar la primera historia echa por mí, tuve muchas subidas y bajadas en este tiempo, pero ahora que la veo y que esta estaba terminada no saben las ganas que me dan de llorar, brincar, no se de hacer un montón de cosas.

Espero que este final sea de su agrado y sin más nos despedimos no sin antes decirles mil gracias por todos los comentarios y los ánimos al darme todo este tiempo.

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CAP FINAL

UNA GRAN FAMILIA.

Cerca de una aldea se encontraba una hermosa mujer disfrutando de un hermoso paisaje, que desde su punto de vista era el más hermoso y tranquilo de todo ese lugar. A su mente llegaron todos los momentos tanto buenos como malos.

Recordando el cómo en ese lugar su vida cambio tan drásticamente, encontrando el amor en quien menos llego a imaginar, además de sufrir y disfrutar grandes aventuras en compañía de personas tan singulares pero que para ella eran sus más grandes y mejores amigos.

Después de la gran pelea sufrida en el pasado y haber tenido la peor vivencia que nadie en este mundo hubiera imaginado, pudo salir y seguir adelante.

— ¿Kagome que haces en este lugar? ¡No ves que te estamos llamando desde hace rato! — Hablo un Hanyou con orejas de perro y una cabellera color plateado y ojos color miel.

—Perdón Inuyasha es solo que este lugar me trae hermosos recuerdos y me pongo a pensar en todo. —

— ¡Pero de que hablas este es un simple lugar, no le encuentro lo grandioso a estar viendo no sé qué cosa! —

—Hay Inuyasha, a pesar de todo lo que llegamos a pasar no sabes disfrutar de los pequeños momentos y de las maravillas que la vida nos da. —

— ¿De qué hablas? —

—No, de nada, será mejor regresar o los demás se preocuparan— dijo la joven dispuesta a levantarse pero al tratar de hacerlo perdió el equilibrio e iba a dar al suelo de no ser porque alguien más la ayudo a sostenerse y no caer.

—Sigue igual de despistada, ¿no cree mi señora? — Kagome se perdió en la mirada que esos ojos le podrían proporcionar. Una mirada que solo ella podría llegar a descifrar y que para los demás podría ser fría, pero ella sabía que no era así. Habían pasado ya 15 años desde la batalla con el ser más despreciable y malvado que pudo haber llegado a existir en esa época.

—Pe... Perdón mi señor, es solo que mi pisada no fue la indicada. — Logro responder con una sonrisa nerviosa.

—Bha… solo ustedes pueden ser más cursis— Se quejó un Inuyasha que se estaba rascando la cabeza y mirando para otro lado, dando la mayor intimidad posible.

En un inicio Inuyasha no podía creer el cuanto pudo cambiar su hermano. Pero sabía que Kagome podía derretir el hielo en el corazón de su "querido" hermano. Pero aun así le incomodaba ver las muestras de cariño en esos dos y más en su hermano.

La mirada llena de odio por parte de su hermanito y el sonrojo por parte de Kagome le dejo en claro que había incomodado a la pareja frente de él.

—Mejor vámonos o si no los demás también vendrán— sugirió la joven, tratando de evitar una innecesaria pelea entre los hermanos.

Tomo a cada uno de los peliplateados de cada mano y emprendieron el camino siendo arrastrados por la azabache. Para ellos ya les era tan común ver ese comportamiento por parte de ella.

Es como si el simple toque de la joven, el instinto de pelea en esos dos terminara.

Llegaron al claro cerca del pozo devorador de huesos lugar en el cual se unen las dos épocas. Lugar donde todo empezó.

—¡ A! — Se escucharon los gritos de unas gemelas que al ver al hanyou trato de escapar pero al querer dar un brinco de entre los arboles brinco una niña.

—Te atrape papá— Inuyasha algo sorprendido terino de cara al sueño y las gemelas aprovecharon el momento para jugar con él.

—Niñas… cof…cof… pueden…. bajarse es... que…. Cof…cof… me lastiman. —

— ¡Niñas donde están! — Gritaba una sango buscando a sus hijas pero al ver que ellas estaban jugando con un Inuyasha de cara al suelo no dijo nada y una sonrisa salió de su rostro.

—Ya vez, te dije que estarían bien— Respondió un Miroku con unas gotitas en la frente y una sonrisa algo sosa. Él se encontraba cargando a un bebe que aparentaba unos 2 años como mucho.

—Si ya me di cuenta. —

—Sango, Miroku, no han visto a… Olvídenlo— Hablo una joven vestida con trajes de sacerdotisa, y gotitas en la cabeza.

Mientras en el suelo se encontraba un ya muy maltratado Inuyasha. Pidiendo ayuda, pero los demás solo lo dejaron "sufrir". Y su hija la ayudo a levantase, tenía planeado salir corriendo del lugar pero como todo padre dejo sus problemas atrás y se puso a jugar a las atrapadas con las niñas.

— ¿Mi señor en que piensa? — Pregunto Kagome pues veía a un Sesshomaru algo inquieto y viendo para todos lados.

—No nada mi señora, es solo que ya tardaron mucho en llegar. — Le respondió el lord del oeste a su amada esposa.

—No se preocupe, no han de tardar en llegar—

Las mujeres se dispusieron a arreglar el lugar donde se iba a realizar la comida ese día. Mientras Inuyasha y Miroku seguían jugando con las niñas. En la cima de un árbol se encontraba un Sesshomaru algo pensativo y distante.

A su mente llegaron los recuerdo de la pelea y del como estuvo a punto de perder lo que más ha llegado a amar en el mundo.

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Todo estaba oscuro a su alrededor. ¿Cuánto tiempo lleva en esa oscuridad? No lo sabía, de lo que si estaba seguro es que no puede perder el tiempo y debe de encontrar a su dama y señora.

Había mitos en los que se decía que si un taiyoukai pierde a su amor, su otra mitad, la locura pide por él y la muerte se lo termina llevando tarde o temprano. Y él no estaba dispuesto a que le pasara algo como eso.

El encontraría a su mujer y a su hija. Porque él lo sabía, su hija aún seguía con vida, algo en su corazón se lo decía.

— ¿Cómo estas tan seguro? — Se escuchó una voz tan lúgubre y distante.

— ¿Quien se encuentra ahí? — Exigió saber colocándose en posición de defensa.

— ¿Cómo esta tan seguro que, "su mujer" se encuentra con vida y que ella lleva a su primogénita?— Se escuchó otra voz muy diferente a la anterior.

—Yo estoy muy seguro de eso—Afirmo muy seguro de sus palabras.

— ¿Y si ese engendro que espera fuese de Naraku y no de usted? — las risas empezaron a escucharse por todo el lugar.

—¡Claro que es mío! — Termino gritando y lanzando un ataque de donde él creía que provenía la voz.

—Yo que usted no volvería a hacer algo como eso ¿Al menos que quiera que su familia muera? — Las risas se escuchaban por todo el lugar.

— ¿A qué se refieren con eso? — Exigió saber soltando un gruñido cual perro rabioso.

— ¿Le gustaría hacer un trato con nosotros? —

—¡Yo no realizare ningún trato con ustedes! —

—¡Entonces nunca volverá a ver a su mujer y mucho menos a su hija! —Las risas no paraban de sonar por todo el lugar y nuestro querido Taiyoukai estaba en una desesperación de la cual no sabía cómo salir, pero al escuchar esa oferta la inestabilidad de sus palabras y sus pensamientos lo confundieron y los demonios aprovecharon esa debilidad para continuar con su cometido.

— ¿Le gustaría tener de regreso a su señora e hijos? Responda —

Sesshomaru escuchaba atentamente y la duda se instalaba en su corazón.

—Podría ser feliz, solo tiene que dar su vida por la de ellas y eso será todo. — Esas palabras descolocaron al Taiyoukai, pero cuando estuvo a punto de hablar una voz lo sorprendió.

—Sesshomaru—

—Esa es, es mi Kagome! — El empezó a correr por la dirección en la que creyó escuchar la voz de su amada mujer, pero por más que corría no la encontraba, la oscuridad no lo dejaba ver nada.

—Entonces que dice Lord Sesshomaru. —

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—Mi señor ¿Se encuentra bien? — Se escuchó una voz cerca del Lord de las tierras del oeste.

—Hmn— respondió, dirigiendo su mirada al lugar donde provenía la voz más dulce que para el llegara a existir y de un brinco tan elegante se posiciono a la derecha de su mujer dejando a su mujer embelesada y sin palabras de ver a tan magnifico ser cerca de ella.

—Mi señor…—pero antes de que dijera otra palabra los labios le lord tomaron prisioneros lo de su joven esposa, dejándola sorprendida.

—Sabes que te amo mucho mujer— Le dijo al separar los labios de su dulce esposa.

La cara de Kagome se tornó tan roja como la de un tomate.

—Claro que lo se mi señor. Y también sabe que yo lo amo con todo mi corazón. — Esas palabras siempre ponían al lord muy contento.

—Y estaba recordando—

— ¿Y qué recuerdos llegaron a su mente mi señor? — Pregunto Kagome.

—Recordaba el día en que te creí perder para siempre, a ti y a Mizuki. — la mirada se tornó oscura y triste. Pero la mano de su mejer posada en su mejilla lo hicieron voltear a verla.

—Esas cosas se quedan en el pasado, donde deberían de estar. Ahora estamos aquí todos contentos y con un futuro prometedor. ¿No lo cree así? —

—Sí, tienes mucha razón— volviendo a tomar los labios de su amada.

— ¿Cómo me encontraste en ese lugar? — hablo después del beso que se dio la pareja.

Sesshomaru alzo una ceja al no comprender a lo que refería.

— ¿Cómo me encontraste en ese lugar tan oscuro y lúgubre? — Volvió a responder al ver que no le había entendido a su primera pregunta.

—Mizuki— Fue su simple respuesta.

— ¿Como? — Pregunto toda incrédula.

Sesshomaru tomo a su mujer y de un brinco se sentaron en una de las ramas del árbol en el que se encontraba momentos antes, colocando a su amada en sus piernas y ella se recargo en el pecho de su amado.

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Justo cuando estaba por aceptar la oferta de esos seres una pequeña voz hablo —¡Papá! ¡No hagas eso por favor! —

—Mi... ¿Mizuki, Eres tú? —

—Papi, ¿Confías en mami y en mí? —

—¡Claro que confió! ¡Es solo que no las quiero perder! — Grite con desesperación pero de pronto una luz empezó a cubrirme completamente y frente mío estaba nuestra hija con la perla shikon.

— ¿Pero, como? —

—Mi mama dejo la perla en mi interior, creo que ella sabía que un día la necesitaría y creo ese momento acaba de llegar. —

—Pero si tú pides un deseo esta se corromperá y podría hacerte algo malo. —

—No pasara nada malo, confía en mí. — Después de decir esas palabras una luz la empezó a rodear a ella y toda la oscuridad desapareció y frente mío se encontraba la mujer a la que llegue a amar, más que a nadie en el mundo y por la que daría mi vida entera.

Ella abrio los ojos y al verme frente suyo me abrazo y empezó a llorar. Pero la luz nos terminó por rodear a nosotros también y al despertar me di cuenta que nos encontrábamos en la cabaña y que Kagome estaba dormida a mi lado y la sangre y el aroma del ser Naraku ya no estaba en ella. Al tratar de levantarme ella me abrazo y termine por seguir acostada a su lado y seguir durmiendo.

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— ¿Entonces Mizuki, fue la que nos sacó de esa oscuridad? —

—Así es mi señora— una sonrisa se formó en el rostro de la dama del oeste.

—Todavía recuerdo el miedo que sentí a la mañana siguiente y que me rechazaría por todo lo que me paso.

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A la mañana siguiente todo estaba tan calmado. Al tratar de moverme sentí una presión que me rodeaba y al darme cuenta eras tú quien me estaba abrazando. Al verte tan cerca de mí, me lleno de emoción pero mi rostro se llenó de miedo al recordar todo lo pasado y me aleje de tu lado.

He de admitir que ver tu brazo izquierdo me sorprendió y me lleno de una alegría inmensa. Pero mi miedo impedía pensar con claridad. Así que me fui a buscar mis cosas ya que aún tenía tu ahori puesto y este estaba impregnado de mi sangre. Ver esa sangre me provoco escalofríos y ganas de vomitar, pero no permití que eso pasara.

Cuando me di cuenta tú ya estabas despierto y creo que me estabas buscando así que solo atine a decir

—Yo también me sorprendí al ver tu brazo.

Vi que te acercabas a mí y un miedo se apodero de mí retrocediendo de tu toque.

— ¿Que pasa mi señora? —

—Ya no soy digna de su toque mi señor— te respondí con lágrimas en mis ojos. Pero tú me tomaste del rostro y me viste a los ojos.

—Tú eres digna de mí, tú eres todo en mi mundo y sin ti yo me volvería loco y ya nada valdría en esta vida o en la otra. —

Tus palabras hicieron que mi corazón latiera con locura y te apoderaste de mis labios. El beso en un inicio me dio miedo y trate de alejarme de ti pero con tu mano izquierda me tomaste de la cintura y me pegaste más a tu cuerpo.

Nos separamos por falta de oxígeno pero en mi mirar había miedo, por todo lo pasado.

—No temas más mi señora, yo no dejare que nada malo les llegue a pasar, de ahora en adelante ustedes son todo para mí. —

— ¿Como? —

—Mizuki y tú son todo mi mundo y no dejare que nada malo les pase—

—Lo prometes— fue lo que alcance a decir.

—Lo juro, por mi vida. —

Y una sonrisa surgió e mis labios.

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—¡Kagome, Sesshomaru! — Gritaba un hanyou con dos niñas colgadas de sus brazos y otra más montada en su espalda. —¡Ya llegaron los demás de las tierras del sur! —

Ver de esa manera a Inuyasha provoco que Kagome se empezara a reír a más no poder.

—Vamos mi señora— Le dijo Sesshomaru a Kagome tomándola en forma nupcial y bajando del árbol de un brinco tan elegante.

—Gracias Sessho— Respondió al bajar y besar los labios de su hombre.

A lo lejos se podía ver como llegaban varias personas notadas en un dragón de dos cabezas y en dos gatos de fuego.

Ven vamos a recibir a todos, no crees.

—Hmn— respondía un muy serio Sesshomaru.

Kagome al ver la seriedad en su pareja empezó a reír.

— ¿De qué se ríe mi señora? —

—De que nunca creí ver a mi señor con celos—Le respondió como si nada a Sesshomaru. Recibiendo una mirada de desaprobación por parte de este.

Kagome lo tomo de la mano y fueron a su encuentro.

Sango y Miroku también fueron a recibirlos.

—Hola a todos ya llegamos— Grito una niña muy efusivamente. Pero antes de decir otra cosa, Kagome la tomo entre sus brazos llenandola de besos y mimos. Poniendo toda colorada y avergonzada a la pequeña niña.

—¡Mamá, no ves que me dejas en vergüenza frente a los demás! — termino por decir al separarse de ella y arreglarse su traje de entrenamiento.

—Lo se hija, pero esta vez te fuiste por 2 meses y no sabes cuánto te extrañamos, no es así Sesshomaru? — Le pregunto dándole un pequeño golpe en las costillas con el codo a su pareja. A lo que Sesshomaru solo desvió la cabeza a otro lado dando eso como un sí.

—Lo se mamá, pero no me fui a otro mundo, solo a entrenar a las tierras del sur con Takeru, ¿No es así? —

—Sí, así es. — Dijo de la forma más seria posible ya que la mirada del lord Sesshomaru lo intimidaba. —Además, padre quería verla para entregarle un regalo. —

— ¿Qué cosa te regalo el lord Hiroto cielo? — Pregunto muy curiosa Kagome, Sesshomaru estaba algo intrigado pero disimulo muy bien su curiosidad.

—unos kimonos muy hermosos. —

—¡En verdad! Después me los muestras—

Si mamá— respondió con gotitas en la cabeza.

Con ellos también llegaron Rin y Kohaku montados en el dragon de dos cabezas y en Kirara llegaba Shippo y Korina.

La expresión de Sesshomaru se tornó seria al ver a su hija mayor Rin siendo ayudada por Kohaku a bajar de Ah Uhm, ellos dos se comprometieron 10 años después de la destrucción de Naraku. Rin viajaba a todas partes a ayudar a la gente que lo requería en compañía de su esposo. Ellos ya tenían a un hermoso hijo de nombre kyo, y tenía un gran parecido con su padre el pequeño se encontraba con su tía Sango cuando sus padres debían de salir.

Shippo al inicio se sentía atraído por Mizuki pero al saber que era hija de Kagome la persona a la que quería como madre veía ahora en la pequeña a una hermana menor por lo que la cuidaba de cualquier granuja que se quisiera acercar a ella y aprovechar de su pequeña hermana.

Después del exterminio de Naraku, Shippo se enteró que era el sucesor a las tierras del Este, ya que su padre era El lord del Este del clan de los Zorros de fuego azul, ilusionistas y hábiles en la magia. Este se enteró en una ocasión entrenando con Mizuki y Takero cuando unas presencias imponentes llegaron a ver al joven Shippo y a la Shikon miko, para mostrar sus respetos y decir la proclamación a la que el joven Zorro estaba destinado.

En un inicio Shippo tuvo miedo pero al hablar con Sesshomaru y ver el gran honor al que él estaba destinado acepto la proclamación y cada determinado tiempo se dirigía hacia el Este a entrenar para ser un Digno líder.

En un inicio esa proclamación lo saco de sus cacillas pero ahora entendia sobre protocolos y todo lo relacionado a las tierras de su padre.

Korina disfrutaba de la convivencia con todos en ese lugar, además de que siempre llegaba a verla el lord del norte Kouga quien después de la muerte del Gran lobo anciano el tomo el lugar convirtiéndose en el lobo alfa y lord de las tierras del Norte.

Al inicio se pensaba que Ayame seria su prometida pero ella termino enamorada de Hakaku después e convivir en un entrenamiento en las montañas.

Kouga se sintió triste al saber que estaría solo pero cuando llego la invitación para la unión del lord Sesshomaru con la Shikon Miko se atrevió a ir. Al llegar a ese lugar se topó con una hanyou igual de pura que su mejor amiga y primer amor Kagome y ya no se pudo separar de ella.

En definitiva todos encontraron la felicidad que merecían hasta los pequeños Miu Y Kirara terminaron juntos y con una camada de 5 lindos gatos de fuego.

—Familia Sesshomaru y yo les tenemos una gran noticia— hablo Kagome a su familia.

—Que pasa Kagome no vez que nosotros estamos comiendo— resoplo Inuyasha

—¡ABAJO! — y nuestro querido hanyou fue a dar de cara al piso.

— ¿Pero ahora que hice? — Decía mientras se levantaba del suelo.

—Hay hermano tu nunca vas a entender ¿Verdad? — Termino por hablar el lord del oeste.

—¡Bueno, bueno entonces di lo que tengas que decir de una vez! — Decia ya un poco alterado pero termino escondiéndose tras Kikyo al ver el aura negra de su amiga.

Una mano la hizo reaccionar y regresar a la realidad —¡Bueno pues que voy a ser madre de otro hermoso bebe! — Dijo como si nada hubiera pasado.

Todos estaban tan sorprendidos por lo que su amiga les había dicho a todos y las felicitaciones no faltaron a la feliz pareja.

— ¿Voy a tener otro hermanito? — pregunto algo confundida Mizuki. —¡Voy a tener otro hermanito! —Grito a los cuatro vientos muy feliz y corrió a abrazar a su madre.

Para Mizuki todo lo vivido en la guerra de Naraku fue solamente un mal sueño pero cuando ella nació y ver a su familia sabía que ya conocía a todos sin siquiera haberlos visto. Cuando ella nació y vio por primera vez a Takeru las manitas de ella se extendieron hacia él, empezando a llorar, pero eso dejo de pasar cuando él la tomo en sus brazos y ella le sonrió

—Es bueno verte mi dulce princesa, mi bella luna, no sabes las ganas que tenia de que estuvieras aquí. — Una sonrisa salió de los labios de Mizuki y él supo que ya nunca se separaría de ella porque ella era su mundo entero.

Kagome solamente veía el futuro tan prometedor que le esperaba de ahora en adelante, con sus amigos y familiares, las puertas del tiempo se abren paso para demostrar que todo es posible y que no se podía pedir más amor y felicidad en ese mundo como en esos momentos y esa felicidad duraría eternamente por que el destino unió a dos personas muy diferentes pero no por ser diferentes se tendrían que odiar.

Fin.