Capítulo 4

Danza con el Diablo

Era nuevamente lunes y Hermione empezó su segunda semana en Hogwarts en los años cuarenta. Apenas había abandonado la sala común durante el fin de semana, en un intento de evadir a Riddle lo más posible. Ella tenía que admitir que en verdad estaba realmente aterrada de él. Bueno, en realidad ella desde antes sentía miedo hacia él. Pero ahora ese sentimiento había alcanzado todo un nuevo nivel. Después de que Riddle la atacara en el pasillo él se volvió a convertir en Voldemort dentro su mente. No existía forma de negarlo. Es cierto que luce diferente pero él es Voldemort. Esos ojos sin misericordia se lo habían dicho. Ella no quería volver a estar cerca de él otra vez, y si su lado lógico no hubiese insistido que tenía que quedarse en el castillo debido a la Varita de Saúco, ella se habría escapado de Hogwarts sin demora. Pero como la mayor parte de Hermione era esa parte lógica, se quedó y en estos momentos se dirigía a su primera clase de la semana. Desafortunadamente era la clase de pociones. Era desafortunado porque esa era una de esas clases Gryffindor-Slytherin.

Ella estaba un poco atrasada. Como no quería ir a la clase se había retrasado del grupo, pero ahora no había forma de seguir retrasando este momento. Respiró profundamente y entró al familiar laboratorio de pociones. El resto de los estudiantes parecían ya haber llegado a la clase. Pudo ver a Lupin y Longbottom sentados en una de las mesas de atrás. Weasley no estaba allí porque él tomó Adivinación en vez de Pociones. Hermione suspiró sintiéndose ligeramente envidiosa del pelirrojo. ¿Quién habría imaginado que ella desearía ir a la clase de Adivinación?

Ella miró alrededor de la clase buscando un asiento libre. Solo quedaba uno. Hermione se tensó al ver que ese asiento se encontraba en la mesa donde estaba sentado Riddle. Ella lo miró y vio como el abiertamente le sonreía con malicia. Hermione tuvo el mal presentimiento de que ese asiento no estaba desocupado por mera coincidencia como aparentaba ser. Sin otra opción, caminó reacia hacia él.

―Que sorpresa, si no es más que la mismísima señorita DeCerto. ―Riddle se burló.

A su izquierda se sentaba otro chico de Slytherin. Hermione lo reconoció. Él era uno de los seguidores de Riddle, un mortífago. Hermione se estremeció. Él había sido parte del grupo que la amenazó en aquel corredor. Él tenía el cabello platinado y piel pálida. Era bastante apuesto, Hermione notó. Nada comparado con la belleza oscura y misteriosa de Riddle, pero apuesto al fin y al cabo. Bueno, si no fuera por esa mirada que andaba trayendo. Él la miraba sin perderse ningún detalle mientras ella se sentaba al lado de Riddle. Como si ella fuera alguna clase de basura particularmente desagradable.

―Oh, creo que ustedes todavía no han sido presentados. ―Riddle se rió oscuramente. ―Te presento a Abraxas Malfoy, Malfoy, ella es Hermione DeCerto.

El chico de pelo platinado, Malfoy, apenas inclinó su cabeza como reconocimiento hacia ella. Nunca abandonando su actitud estirada. Hermione simplemente se quedó mirándolo. Por supuesto que él era un Malfoy. ¿Acaso todos los miembros de esa familia tenían que hacer su vida miserable? Hermione reflexionó.

―Ahora, DeCerto, ¿Dónde están tus modales? ―Hermione se volvió hacia Riddle. ―¿Pensé que habías tomado mi pequeño consejo a conciencia? ―Su tono era suave y conversacional, pero había una malicia oculta entrelazada en sus palabras.

"¡No me provoques!". Por supuesto que ella recordaba sus palabras. "Ese maldito desgraciado".

Él la miró expectante. Su gesto malvado todavía plasmado por todo su rostro. Hermione podía ver el triunfo brillando en sus ojos. Pero lo que realmente la molestaba era la diversión y el menosprecio que alardeaba.

"Ya no seguirás pretendiendo que eres un príncipe encantador, ¿Cierto?"

De cierta forma Hermione lo prefería de esa manera. Su fachada amistosa había resultado ser seriamente perturbadora. Ella apretó sus labios formando una delgada línea. Su mano derecha saltaba por las ganas de maldecirlo. Justo ahora y aquí. Pero no debía hacer eso, se dijo a sí misma.

"Simplemente ignóralo".

Hermione fue salvada de esta desagradable conversación cuando el Profesor Slughorn entró al salón de clases.

Que inoportuno, Riddle pensó a medida que observaba al profesor entrar. Le habría encantado poder seguir incordiando a la chica. Él estudió su rostro mientras el profesor divagaba sobre una u otra poción. Ella evitaba su mirada y parecía estar asustada de él, notó satisfecho. Había sido un golpe de suerte haberla encontrado en ese corredor. Él había decidido que tenía que mostrarle que él no era alguien a quién se pudiera mirar a menos. Pero todavía parecía ver cierta resistencia dentro de ella, así que necesitaba ponerle fin a eso. Sintió como una sonrisa perversa se formaba en su rostro.

Hermione se sentía enferma. Él la estaba mirando fijamente, podía sentirlo. Como si él estuviera taladrando un agujero en el costado de su cabeza. ¿Qué rayos quería obtener de ella? ¿Por qué de la nada estaba tan interesado en su persona? Hermione no se podía concentrar en la lección. Slughorn le había dado un saludo de bienvenida al ser una estudiante nueva, pero ella solo logró asentir estúpidamente como respuesta. Luego él había empezado a hablar sobre una poción, pero Hermione ni siquiera de cual estaba hablando por lo distraída que estaba por causa de Riddle.

―… es principalmente usada por los aurores para detectar la edad de menores de edad problemáticos. Toma cierto tiempo en prepararse, pero yo tengo confianza en ustedes. Comenzaremos a trabajar en la poción después de las vacaciones de Navidad. Les recomiendo que tomen el tiempo para prepararse porque la clasificación que obtengan en esta poción va a efectuar fuertemente su nota final de pociones. Quiero que se reúnan en grupos de tres integrantes. Hum, pensándolo bien, es mejor que se formen grupos con quienes están sentados ahora. ―Ante estas palabras Hermione no pudo evitar soltar un quejido, Riddle al escucharla levantó una de sus cejas. Hermione se reprendió a sí misma por su falta de autocontrol.

―Profesor, ¿Cómo es que la poción funciona?

―Bueno, Señor Nott, en primer lugar se necesita un poco de la sangre del sujeto que se va a testear. Una vez teniendo la sangre se la debe mesclar con la poción Ortus. La mescla se debe aplicar en un pedazo de pergamino y así se va a revelar el año de nacimiento del sujeto de pruebas.

A Hermione no le gustaba lo que estaba escuchando en esos precisos momentos. ¿La poción Ortus? Nunca antes había escuchado de ella. ¿Una poción para revelar la fecha de nacimiento? Eso era lo último que necesitaba ahora. Su fecha de nacimiento era 1979. ¿Cómo demonios explicaría ese resultado? Quizás la poción realizaría una estimación de su edad y luego arrojaría una fecha de nacimiento de acuerdo a ese resultado. En ese caso arrojaría la fecha 1925. Pero ella no podía estar segura. Esa estúpida poción podría arruinar todo. Típico de Slughorn, él siempre sabía cómo transformar su vida ya miserable en un completo infierno. Tendría que investigar sobre esa poción, aunque dudaba que en algún libro salieran los efectos que el viaje en el tiempo tiene sobre la poción Ortus. Entonces su última solución sería sabotear su propia poción. Si claro, sería pan comido lograrlo con Riddle asechando su espalda. Nerviosamente jugueteó con su pluma.

"No ahora Granger". Se dijo a sí misma. "Riddle está sentado justo al lado tuyo".

Él iba a notar si algo la estaba molestando. Entonces intentaría con todas sus fuerzas averiguar qué es eso que la perturba. Ella necesitaba calmarse, la poción necesitaba cierto tiempo en ser preparada. Todavía tenía tiempo para encontrar una solución a este desastre.

Por el resto de la clase Slughorn continuó exponiendo sobre las distintas pociones para revelar la edad y sus ventajas y desventajas en comparación con cada una. Hermione no podía realmente concentrarse, sintiendo como si Riddle sentado a su lado y la poción Ortus fueran su propia espada de Damocles colgando sobre su cabeza. Ella se sintió aliviada cuando la lección terminó, siendo posible para ella dejar el salón de clases.

La siguiente clase de Hermione era Defensa contra las artes oscuras. Normalmente a ella le gustaba mucho esa clase. Había sido una clase realmente útil en su propio tiempo. Pero ahora se sentía realmente aprehensiva de ir allí. Hace poco se había enterado, que al igual de Pociones, era una de las clases entre Gryffindor y Slytherin. Así que Riddle también iba a estar allí. Estaba segura de que Riddle se comportaría al igual que en Pociones, burlándose de ella.

Entró a la sala de clases junto a sus amigos Gryffindors. Hermione casi gruñó cuando su mirada recayó sobre Riddle. Él estaba sentado en la primera fila. Y ahora mismo la estaba mirando con una sonrisa de autosuficiencia plasmada en su rostro. Hermione apartó su mirada de él. Siguiendo a Longbottom, Weasley y Lupin a su mesa, la cual por suerte estaba situada muy lejos de Riddle.

―Así que, ¿Qué vamos a hacer hoy? ―Hermione preguntó principalmente para desviar sus pensamientos de Riddle.

―No estoy seguro. Pero espero que realicemos nuevamente duelos. ―Weasley contestó.

―Oh, ¿Se realizan duelos en esta clase? ―Hermione estaba ligeramente impresionada. Aparte del desastroso club de duelo en su segundo año, nunca se había enseñado como batirse a duelo en su período del tiempo.

―No te preocupes, Hermione. ―Lucia dijo. Ella, Rose, Diana y Viola estaban sentadas justo en la mesa al lado de Hermione. ―No tienes que participar en los duelos. En realidad, todas las chicas pueden escoger no participar en ellos.

Las otras chicas en la mesa asintieron. Hermione mentalmente rodó sus ojos. ¿Qué rayos estaban pensando? ¿Qué un malvado y cruel mago oscuro no las atacaría simplemente porque ellas son mujeres? Cuando el profesor entró al salón de clases, Hermione levantó su mirada para observarlo. Era bastante joven para ser un profesor, pensó. Era un hombre alto y delgado, con cabello rubio corto.

Riddle vio al profesor entrar, él era nuevo. Recién empezaba este año y Riddle todavía no sabía qué pensar de él todavía. El profesor parecía saber de qué estaba hablando. Pero nuevamente: Defensa contra las artes oscuras. El tema en sí mismo parecía ser un desperdicio de tiempo y energías para Riddle. El chico sonrió engreído ante esto. ¿Por qué necesitaría defenderse a sí mismo de algo tan hermoso y excitante?

―Buenos días clase. ―El profesor los saludó y luego se dio cuenta de la presencia de DeCerto.

Bueno, ella no era fácil de pasar por alto, pensó Riddle. Con su cabello luciendo como un nido de pájaros.

―Oh, tú debes ser Hermione DeCerto.

―Sí, profesor. ―DeCerto contestó tímidamente.

―Es un agrado tenerla con nosotros, señorita DeCerto. ―McGray le dijo.

Riddle rodó sus ojos. No, definitivamente no era agradable tener a esa chica aquí.

―Pero ahora continuemos con nuestra lección. Espero que todos hayan estudiado los hechizos que les sugerí. Porque hoy vamos a realizar nuevamente una sesión de duelo. ―Murmullos invadieron la clase y uno que otro quejido.

―Para aquellos que decidan no participar en los duelos. ―McGray se giró hacia a las chicas de la clase y les mostró unas cuantas hojas de pergamino. ―He preparado estos deberes. Con tranquilidad tomen uno y diríjanse a la biblioteca para trabajar en ellos. Yo iré a recolectarlos al término de la clase.

McGray empezó a repartir las asignaciones a los estudiantes que no deseaban participar en los duelos. Riddle sacudió su cabeza. Esos idiotas eran incluso demasiado lentos para saber cómo sujetar una varita correctamente. Él observó como McGray se dirigía a los Gryffindors para entregar los pergaminos. Cuando McGray le iba a entregar uno a DeCerto Riddle la escuchó decir,

―Profesor, preferiría participar en la sesión de duelo. Si es posible, claro.

¿Así que esa perra idiota pensaba que sabía cómo batirse a duelo? Riddle bufó despectvamente.

―Sí, por supuesto señorita DeCerto. ―McGray le sonrió.

Una idea se empezó a formar en la mente de Riddle y una sonrisa malvada se plasmó en su rostro, mientras tanto McGray regresaba a su lugar frente a la clase y anunciaba. ―Por favor, tomen sus varitas y síganme. No van a necesitar nada más.

Él abrió la puerta que se encontraba al lado del pizarrón negro. Los estudiantes se pusieron de pie y un excitado murmullo empezó. Riddle siguió a los otros estudiantes al siguiente salón, el cual era dos veces más grande que el salón de clases. El resto de los estudiantes se amontonaron alrededor del profesor. Riddle se aseguró de estar parado cerca de DeCerto. Si tenía suerte él podría darle una lección sin romper ninguna regla de la escuela.

Sin demora McGray dijo, ―Por favor encuentren una pareja para trabajar. Ustedes conocen sus habilidades así que encuentren a alguien que las iguale.

En ese momento Riddle se dirigió rápidamente hacia DeCerto.

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Una sesión de duelo era finalmente algo emocionante. Después del fiasco de su clase previa Hermione esperaba con ansias un poco de actividad física. Parecía que habían pasado siglos desde la última vez que se batió a duelo. Quizás podría formar pareja con Lupin, él parecía ser bastante bueno con el manejo de hechizos.

―Wow, Hermione. ¿Estás segura que no quieres venir con nosotras? ―Lucia le preguntó cuándo Hermione se paró para seguir al profesor.

―Sí, no se preocupen. Es solo una lección después de todo. ―Hermione contestó.

Realmente no podía entender por qué ellas no querían participar. Pero después de ver cómo Legifer casi se desmayó al ver su funda de varita esto en realidad no debería sorprenderla. Este período en el tiempo parecía ser bastante severo para las mujeres. El profesor los guió hacia otro salón. Era gigante, lucía como la sala de los menesteres cuando realizaban las reuniones del E.D. Era espacio suficiente para varios pares de duelistas.

―Por favor encuentren una pareja para trabajar. Ustedes conocen sus habilidades así que encuentren a alguien que las iguale. ―Anunció el profesor.

Hermione suspiró, que manera más segura de pelear. Ella estaba acostumbrada a algo mucho más siniestro. En ese momento sintió un golpe en su hombro. Al voltearse se volvió a encontrar a sí misma atrapada en la intensa mirada de Riddle. Él le sonrió pero la frialdad de sus ojos no desapareció.

―¿Te gustaría emparejarte conmigo?

Al principio Hermione no entendió que era lo que él quería. Cuando sí entendió, se puso pálida y deseó escapar, gritando. Pero Riddle todavía estaba esperando por su respuesta.

―Uhm… ―Ella balbuceó.

Demonios, realmente necesitaba una forma de escaparse de este desastre. Ella miró alrededor pero parecía que todos habían encontrado pareja mientras tanto.

―Vamos, yo no muerdo. ―Se rió riendo atractivamente.

"Sí, claro". Hermione pensó. Pero ahora no tenía escapatoria. Si se reusaba él iba a sospechar aún más de ella de lo que ya estaba. Y eso era la última cosa que ella quería. El Dark Lord detrás de sus pasos.

―D… De acuerdo. ―Ella dijo, su voz apenas audible.

Él sonrió contento y caminó hacia un sitio libre. Hermione se vio forzada a seguirlo. Las otras parejas ya habían empezado a pelear. Riddle estaba esperando por ella. Parado allí, él estaba rodeado por un aire de autoridad, girando calmadamente su varita en una de sus manos. Hermione pudo ver un atisbo de oro en su mano, reconociendo el aniño de oro con la piedra negra. Ese era el anillo de los Gaunt. Si Riddle lo tenía eso significaba que él ya había matado a sus padres y a sus abuelos. Ese tipo de información realmente no era útil para Hermione en esos momentos. El pánico empezó lentamente a consumirla. Ella no podía volver a enfrentarlo. Su respiración se volvió errática. Ellos estaban parados uno frente al otro en una distancia perfecta para un duelo. Riddle todavía le sonreía pero ahora había un brillo malévolo en sus ojos.

―¿Lista? ―Le preguntó cortésmente.

"No, no, no, no, no, ¡no! "

―… Sí. ―dijo suavemente.

Riddle ahora sujetó su varita correctamente y se inclinó hacia ella. La mente de Hermione estaba nublada por el miedo, pero a pesar de eso se las manejó para mover rápidamente su muñeca y su varita aterrizó tranquilizadora en su mano. Luego ella se inclinó hacia él nunca rompiendo el contacto visual.

"Así que, ¿Ella sabe cómo duelear?". Riddle pensó entretenido mientras DeCerto se inclinaba ante él. "Al menos las formalidades". Oh, él iba a disfrutar tanto este momento. Ella se veía atemorizada ahora. Así era exactamente como le gustaban.

Hermione se estremeció. "cálmate". Se dijo a sí misma. "¡Concéntrate! ¡Este no es momento para perder los nervios!"

Ella apretó el agarré sobre su varita mientras se enfrentaba a Lord Voldemort. Él estaba parado a unos cuantos metros de ella y se veía calmado, autocomplacido. Eso combinado con su mirada asesina se creaba una impresión aterradora. Las otras parejas de duelo estaban ocupadas con su propia pelea. Hermione podía verlos por el rabillo del ojo. Pero ellos estaban solo usando hechizos simples. Un Expellarmus por allí o por allá, quizás un Stupefy o algo igual de inocente. Hermione dudaba que su duelo fuera a ser inocente.

Ese fue el momento que Riddle escogió para atacar. Él envió una maldición en su dirección y Hermione se sorprendió cuando al reconoció como un simple hechizo piernas de gelatina.

¿A qué estaba jugando?

Con un casual movimiento de su varita ella desvió el hechizo de su dirección original. Pudo ver como Riddle levantaba una de sus cejas al verlo, pero su sonrisa burlona permanecía en su rostro. Luego el levantó su varita y la bajó rápidamente, un hechizo azul dejó la punta de su varita. Ese era otro hechizo inofensivo, el encantamiento Confundus. Hermione ni siquiera tuvo que levantar un escudo para bloquear el ataque.

¿Qué estaba planeando?

No pudo terminar su línea de pensamiento cuando él volvió a enviar una maldición en su dirección. Esta vez era la maldición Reducto, en esta ocasión Hermione tuvo que levantar uno de sus escudos.

"¡Protego!"

Esa maldición no era muy poderosa, pero definitivamente era más poderosa que los ataques precedentes. Hermione ahora podía ver qué era lo que él estaba intentando lograr. Estaba poniéndola a prueba. Hermione frunció sus cejas. Él todavía estaba sonriéndole ofensivamente, retándola a lanzar su propio ataque.

"Bueno, si tanto insistes. Obtendrás lo que deseas".

Ella agitó su varita rápidamente y gritó, ―¡Stupefy!

La luz roja del paralizador dejó su varita y se dirigió velozmente hacia Riddle. Él apartó el hechizo sin esfuerzo. Nunca perdiendo su compostura. Pero Hermione no había esperado que lo hiciera. Por supuesto que un paralizador no derribaría a Lord Voldemort. Pero ella no quería realmente atacarlo. Eso revelaría demasiado de sus propias habilidades.

Él tenía que admitir, no era mala. En realidad había esperado que se rindiera justo después del primer hechizo. Pero parecía que sabía un poco. Riddle se rió arrogantemente. Ella era más divertida de lo que había esperado. Incluso había realizado uno de sus propios ataques. No que él considerara un Stupefy como un verdadero ataque, pero aplaudía su osadía. Pero ahora llegó el momento de quitarse los guantes. Esa chica merecía un buen castigo después de todo, por molestarlo y ser un maldito dolor de cabeza. ¿Qué hechizo sería mejor usar? Ah, sí, eso va a funcionar perfectamente. Ella sería enviada directamente a la enfermería y él aseguraría que todo fue un lamentable accidente.

Ahora él nuevamente se estaba tomando su tiempo, Hermione estaba asombrada. Pero su indecisión no presagiaba nada bueno, de eso estaba segura. Él parecía encontrar demasiado entretenido su duelo. Así que definitivamente estaba planeando algo. Riddle le envió una sonrisa y se rió levemente de ella. Luego movió su varita expertamente un complicado patrón. Antes de que él hubiese terminado Hermione pudo reconocer el hechizo por el movimiento. Ella pudo sentir un escalofría recorrer su espalda. Era la maldición Acidula. Esa maldición formaría una bruma de ácido que quema todo lo que toca. Nada de amenaza mortal, pero realmente doloroso.

Una densa neblina verde dejó la varita de Riddle y se movió rápidamente hacia su posición. Hermione tuvo que levantar un escudo, pero un simple Protego no iba a servir. El hechizo Protego resguarda al convocador solo por un lado. La maldición Acidula no podía ser detenida de esa forma, porque simplemente rodearía el escudo y la atacaría por detrás.

Hermione concentró su magia y llamó uno de sus escudos más fuertes.

"¡Scutulatus!"

Una luz blanca surgió de su varita y creció en tamaño hasta que adopto la forma de un escudo de diamante y rodeó completamente a Hermione. La niebla verde chocó con su escudo pero no pudo penetrarlo. Recorrió el escudo por completo buscando una entrada. Hermione necesitaba una forma de librarse del hechizo.

Ella alzó su varita lo que más pudo por sobre su cabeza apuntando hacia la derecha. Luego bajó la varita en un movimiento angular que termino con la varita apuntando hacia el suelo a la izquierda de su cuerpo. La neblina verde desapareció con el movimiento de la varita de Hermione como si la hubiese empujado lejos. Después de eso, canceló su escudo porque este estaba consumiendo demasiada de su magia. Ella levantó su mirada nuevamente hacia Riddle. Su sonrisa creída había desaparecido de su boca y ahora era reemplazada por un furioso ceño fruncido. Él le gruñó a Hermione con sus dientes apretados mientras movía su varita en otro ataque, una maldición purpura se dirigió instantáneamente en dirección de la chica. Esta vez ella no logró reconocer la maldición y no tenía forma de evitarla. Así que cruzó sus brazos frente a su cuerpo, convocó toda su magia y luego extendió sus brazos a su lado.

"¡Subsisto!"

Un grueso escudo amarillo se formó frente a ella. El ataque de Riddle chocó contra el escudo con un sonoro estruendo. El escudo al absorber el poder de la maldición cambió de color, pasando de amarillo a un naranja oscuro para luego tambalearse y desaparecer. Los últimos vestigios de la maldición que el escudo no fue capaz de absorber se apresuraron hacia Hermione y abrieron una profunda herida en su hombro izquierdo. Ella pudo sentir como su túnica se empapaba en sangre que emanaba el corte.

Hermione volvió su mirada hacia Riddle. Él estaba irradiando tanto poder indomable que el aire crujía a su alrededor. Ella lo miró directamente a los ojos y pudo ver un brillo rojo en ellos. Era como estar de vuelta en el Ministerio. Otro chico de cabello negro la había atacado allí pero él tenía los mismos ojos. Estaba atrapada en su mirada. Hermione se sintió débil. Riddle y el Harry poseído se fusionaron en dentro su mente. Esos ojos, tan llenos de odio sin fin. Tenía que detenerlo. Hermione ya no se daba cuenta que no estaba combatiendo con Lord Voldemort, sino con un Tom Riddle adolescente. Ella olvidó que ahora está en Hogwarts, en territorio seguro. Para su mente lo único que existía era Voldemort.

"¡Cinis!"

Hermione pensó mientras agitaba su varita en un movimiento familiar. Un rayo luminoso se disparó desde la punta de su varita. Se abalanzó hacia Riddle con un sonido silbante. Los ojos de Riddle se abrieron impresionados cuando reconoció el hechizo. Como no tenía tiempo para levantar un escudo se tiró a uno de los costados para evitar el ataque. El hechizo golpeó fuertemente contra el suelo con un sonoro crujido. Desapareció dejando atrás un pequeño agujero que se adentraba profundamente en el suelo de piedra. Los bordes del agujero estaban recubiertos por piedra blanquecina derretida y caliente.

Hermione vio que Riddle había perdido momentáneamente su balance así que envió otra maldición en su dirección.

"¡Verbero!"

Humo blanco emergió de su varita dirigiéndose hacia Riddle, pero mientras más se acercaba a su objetivo, más densa se volvía. Más y más humo surgía de su varita en una delgada línea. El hechizo lucía como una delgada cuerda plateada cuyo extremo todavía era humo conectado a la punta de la varita de Hermione, pero la otra punta era muy sólida y se movía como una serpiente hacia Riddle.

Riddle todavía estaba apoyado en una de sus manos y una rodilla en el suelo cuando vio el nuevo ataque de Hermione. Él se volvió a incorporar y levantó un escudo propio por primera vez en el duelo. Hermione blandió su varita y la punta de la cuerda ganó mayor ímpetu. Se golpeó fuertemente con el escudo de Riddle y lo atravesó. Los ojos de Riddle se abrieron en shock cuando la cuerda se enrolló dolorosamente alrededor de su torso. Hermione sonrió al ver esto y tiró bruscamente de su varita y por consecuencia de la cuerda. La cuerda apretó aún más su agarre en Riddle y Hermione pudo ver como él se sacudía de dolor.

Él, temblorosamente, movió su varita y el final de la cuerda se volvió cada vez menos sólida hasta que después de unos pocos segundos perdió totalmente su solidez. Riddle se enderezó pero todavía sostenía su brazo izquierdo apretado contra su abdomen. Miró a Hermione asombrado. Pero la emoción predominante en sus ojos era rabia, Hermione lo podía notar. Su rostro estaba determinado y una profunda arruga se formó entre sus cejas.

Hermione lo miró. Su cara igual de determinada. Ella no iba a rendirse fácilmente. Voldemort no iba a lastimarla, nunca más. Él había tomado demasiado de ella. No estaba dispuesta a darle más partes de sí misma. Ambos al mismo tiempo asumieron sus posiciones de combate y se miraban fijamente a los ojos. Hermione se dio cuenta que este duelo estaba lejos de terminar. Ella controló su respiración y volvió a convocar su magia, formando nuevamente el familiar y tranquilizador flujo de energía dentro de su cuerpo.

Entonces Hermione pudo ver como Riddle comenzaba su nuevo ataque. Él movió su varita rápidamente formando un patrón circular. Pero en esta ocasión ella no se iba a quedar esperando su maldición. Ella agitó su propia varita y transformó su túnica exterior negra en varias cabezas brillantes de flecha. Con un giro de su varita la nube con afilados bordes flotó frente a ella. Justo en el momento en que Riddle terminó su maldición, Hermione le ordenó a su ejército de cuchillos que lo atacaran.

"¡Conseco!"

La maldición de Riddle se movió velozmente hacia ella al mismo tiempo que los cuchillos de Hermione se dirigían hacia él.

Repentinamente una gigante barrera azul luminosa se formó entre ambos. Ambas maldiciones chocando contra la barrera. Solo algunos de los cuchillos de Hermione lograron cruzarla y acuchillaron a Riddle quien gimió de dolor. El poder de la maldición fue roto cuando chocó contra el muro azul. Pero una pequeña fracción logró atravesarlo y golpeó a Hermione. Ella cayó de rodillas cuando la maldición rasgaba su cuerpo. Pudo sentir un dolor aturdidor recorriendo su cuerpo. Pero después de unos segundos el dolor disminuyó y Hermione pudo volver a abrir sus ojos.

―¿Qué demonios creen ustedes dos que están haciendo? ―Escuchó a alguien gritar.

Ella miró hacia su derecha y vio al profesor McGray, quién se encontraba con su varita alzada. Él obviamente había sido quién conjuró la barrera azul que había detenido ambos ataques. McGray se veía lívido.

Hermione se paró lentamente. Su cuerpo entero le ardía y podía sentir como su hombro izquierdo palpitaba de dolor. Ella parpadeó y miró a su alrededor. Durante algún punto del duelo se había olvidado totalmente de donde era que se encontraba. Pero ahora todo volvía a estar claro. El inmenso salón con su piso de piedra y los varios separadores repartidos ordenadamente por el suelo para así lograr definir el espacio de duelo para cada pareja. Pero Hermione notó principalmente a los otros estudiantes. Todos ellos habían dejado de lado su propio duelo. Y sí Hermione tenía que adivinar, ellos se habían detenido hace un buen rato. Cada uno de ellos tenía su cara vuelta hacia ella y Riddle, quien también se había puesto nuevamente en pie. El salón estaba en completo silencio. Hermione podía ver a los otros estudiantes mirándola a ella con diferentes emociones: estupefacción, conmoción, incredulidad e incluso en algunos casos miedo.

―¡DeCerto, Riddle! ¡Síganme! ―McGray le siseó a ambos y luego se giró al resto del alumnado. ―Ustedes se quedarán aquí y esperaran a que regrese. Y no se atrevan a realizar ni siquiera un hechizo mientras estoy ausente.

McGray se dirigió a la puerta. Hermione no vio otra opción más que seguirlo. Riddle había alcanzado la misma conclusión porque él también caminaba silenciosamente siguiendo al profesor. McGray los esperó en el salón de clases. Cuando Riddle y Hermione entraron a la habitación la puerta fue cerrada bruscamente detrás de ellos.

―¿Tienen alguna idea de lo irresponsable que fue su comportamiento? ―Le gripo a ambos. ―No puedo creer que hayan usado esos hechizos. ¡Esos hechizos son peligrosos! Pudieron matarse mutuamente.

Hermione alzó una ceja pero no se atrevió a señalar que efectivamente esa había sido la idea general.

―Señor Riddle, realmente esperaba más de usted. ―McGray se giró hacia Riddle quién lucía bastante arrepentido.

―Lo siento mucho, profesor. Me dejé llevar. Nunca fue mi intención lastimar a la señorita DeCerto. ―Riddle dijo, su voz era la imagen misma del remordimiento.

Hermione no pudo evitar admirar sus habilidades para la actuación. Ella casi rodó sus ojos. McGray obviamente no podía ver a través del acto porque la expresión dura de sus ojos se suavizó levemente.

―Profesor, no existe forma de excusar mi comportamiento. ―Riddle rogó con su voz goteando honestidad. ―Pero realmente no era mi intención lastimar a alguien más.

Si Hermione no hubiese estado en el lado contrario de su varita le hubiese creído. Él era increíblemente convincente. Había llegado el momento de montar su propia representación.

―Profesor, realmente no sé qué fue lo que me pasó. ―Ella dijo, transformando cuidadosamente su voz en un suave susurro, ella bajó su cabeza mientras continuaba. ―Estoy muy avergonzada de mí misma.

"¡Allí tienes, Riddle! Yo no tampoco soy una mala actriz".

―Muy bien, señorita DeCerto, señor Riddle. Lo que ustedes dos han hecho hoy ha estado muy mal. ―McGray los miró, su voz todavía era estricta pero sus ojos se habían suavizado completamente. ―Pero puedo ver que ustedes lamentan seriamente lo que han hecho.

Sí, por supuesto, profesor. ―Riddle murmuró, luciendo todavía arrepentido.

"¿Resultaste ser bastante persistente, cierto?". Hermione pensó al verlo. Pero ella también intentó lucir avergonzada. Pero realmente no podía entender por qué debía estarlo. Fue Riddle después de todo quien la había atacado viciosamente en primer lugar. Ella simplemente se había defendido a sí misma.

―Pero todavía tengo que castigarlos. 50 puntos menos para ambas casas. Además ambos tendrán una detención conmigo. ―McGray dijo firmemente. ―Y ahora quiero que vayan a la enfermería. Señor Riddle espero que le muestre a la señorita DeCerto el camino sin causar más daño.

―Por supuesto, profesor. ―Riddle contestó suavemente.

El profesor McGray regresó al salón de duelo y los dejó a los dos parados en medio del salón de clases. Hermione repentinamente se sintió extremadamente alerta otra vez. Lo último que deseaba en esos momentos es estar en una habitación a solas con Tom Riddle. Ella movió su mirada que estaba clavada en la ahora cerrada puerta hacia Riddle. Sus ojos le estaban arrojando dagas mientras su rostro permanecía limpio de cualquier emoción. Hermione estaba lista para su siguiente ataque cuando él sin previo aviso, se giró y caminó con pasos largos hacia la otra puerta. Ella permaneció donde estaba, pegada al sueño, mientras observaba su espalda en retirada. Él cruzó todo el cuarto, pero cuando salió a través de la puerta se detuvo. Sin darse la vuelta dijo impaciente,

―¿Qué estás esperando?

Hermione se sobresaltó cuando él le hablo. "¿Qué? Oh, cierto, la enfermería". Ella caminó insegura hacia él.

Ellos caminaron en silencio hacia el área de la enfermería. Hermione caminaba paso a paso al lado de Riddle. Esta es una situación bastante incómoda, ella decidió. Quizás simplemente debería darse media vuelta y caminar hacia su dormitorio. Era cierto que su hombre le estaba doliendo, pero ella estaba segura que no era nada muy serio. Solo un corte. Nada que realmente mereciera mucho cuidado. Y la sala común de Gryffindor estaba en la dirección opuesta así que no tendría razón para caminar más junto a Riddle. Ella le dio un vistazo. Él caminaba a su lado elegantemente y con pasos largos como siempre. Aunque Hermione pudo ver que estaba cojeando un poquito. Ella se sintió muy satisfecha al verlo. Su ropa estaba rota en algunos lugares y Hermione pudo ver que estaba sangrando debajo. Bueno, sus pequeñas dagas habían sido un éxito entonces. Lo único negativo era que ahora tendría que comprarse una nueva túnica. Podría transfigurar las dagas nuevamente en su túnica negra de la escuela, pero en realidad no tenía ni el más mínimo deseo de volver a usarla. No después de haber sido manchadas por la sangre de ese bastardo malvado.

Riddle estaba… Absolutamente impresionado. ¿Cómo era posible que DeCerto supiera esos hechizos? Eso era simplemente imposible. Él nunca había conocido a otro estudiante que pudiera igualarlo en un duelo, y mucho menos una chica. Incluso la mayoría de los profesores no podían derrotarlo. Pero ella había bloqueado sus maldiciones expertamente. Los escudos que ella había usado eran magia muy avanzada. Bastante difíciles de aprender y ciertamente no enseñados en ninguna escuela. Demonios, la mayoría de los magos adultos no sabían cómo conjurarlos. No valía la pena aprenderlos a menos que realmente se los necesitara. Y su ataque había sido igual de avanzado. Él apenas había sido capaz de contrarrestar su ataque con la soga vaporosa. Tuvo que recurrir a una ligera manipulación de la magia y depender de las Artes Oscuras para detener a la cuerda de estrangularlo. Él siempre se había refrenado de usar su Magia Oscura en presencia de otros que no fueran sus seguidores. Había sido muy suertudo de que McGray no lo hubiese visto usándola. ¿Cómo DeCerto sabía pelar de esa forma? Él la miró de reojo. Ella estaba caminando a su lado, aparentemente profundamente inmersa en sus pensamiento. Riddle podía ver su hombro, había una profunda cortada allí. Su chaleco negro sin mangas y su blusa blanca estaban empapados en su propia sangre. Pero a ella simplemente no le importaba. Todas las chicas que él conocía estarían llorando en estos precisos momentos. Incluso la mayoría de los chicos también. Pero ella estaba caminando tranquilamente junto a él como si no pasara nada malo.

Ellos habían ya alcanzado la enfermería y él tocó la puerta.

"¡Finalmente!". Hermione pensó aliviada. Esa caminata a solas con él había sido extremadamente incómoda. Ella había estado alerta de posibles ataques que él pudiera iniciar en cada instante. Estaba en realidad sorprendida de que él la hubiese guiado efectivamente a la enfermería y no a alguna mazmorra solitaria para poder matarla. Él llamó a la puerta y luego abrió. Una mujer morena, en sus veinte, se acercó aceleradamente a ellos.

―Oh Dios, ¿Qué fue lo que les pasó? ―Ella preguntó con voz preocupada. ―Vengan, ¡Vengan! ¡Siéntense aquí! Voy a ir a buscar al sanador. ―Los sentó en una cama y se apuró a la oficina adjunta.

Después de unos pocos minutos regresó acompañada por un hombre. Él era pequeño, tenía pelo blando y una cara muy arrugada. En realidad lucía como un anciano. Era un milagro que todavía estuviera parado en sus dos pies. Vestía el uniforme verde lima de los sanadores, con botones dorados alineados al frente que Hermione conocía de los sanadores de San Mungos. Y ahora él se dirigía hacia Riddle y Hermione todavía seguido por la morena.

Al llegar observó a Hermione y a Riddle detalladamente. Él se agacho y retiró el material cortado de su blusa para poder observar la herida que se encontraba debajo en su hombro, chasqueando la lengua cuando vio lo que había debajo. El por qué de su molestia, Hermione no lo sabía. O por un lado se preguntaba por qué ella desperdiciaba su valioso tiempo con una herida tan pequeña o simplemente desaprobaba la destrucción de una blusa perfectamente blanca.

―¿Entonces? ¿Qué fue lo que pasó? ―Él preguntó sin sonar realmente interesado.

―Defensa contra las artes oscuras. ―Riddle ofreció como explicación.

―Yo siempre he dicho que esas clases son demasiado peligrosas. ―la mujer morena dijo negando con la cabeza.

―Ya, ya, Madame Dulan. Estoy seguro que no es tan malo. ―El sanador mayor le dio unas ligeras palmaditas en la espalda a la mujer. ―¿Puede usted encargarse del corte que esta joven señorita tiene en el hombro? Y tú… ―El sanador se dirigió a Riddle. ―Sígueme.

Riddle se levantó y siguió al sanador detrás de cortinas divisorias pero sin antes enviarle a Hermione una de sus miradas desagradables.

Hermione suspiró ante eso. La mujer morena pareció malinterpretar su suspiro porque dijo sin demora, ―no te preocupes querida. No va a dolerte.

Hermione la miró y sonrió. Esta mujer parecía ser agradable. Al menos ella mostraba cierto interés en sus pacientes, no como el sanador mayor.

La mujer sacó su varita mientras preguntaba, ―¿cuál es tú nombre querida?¿ No te he visto antes por aquí?

―Soy una nueva estudiante, Madam. Mi nombre es Hermione DeCerto.

―Ya veo, una nueva estudiante. Y ya has acabado herida. ―Ella agitó su cabeza otra vez de forma desaprobatoria. ―Esas clases son demasiado peligrosas.

Entonces ella agitó su varita y la ropa alrededor del hombre de Hermione desapareció.

―Yo soy Madam Dulan, por si acaso.

Hermione asintió al escucharla.

Madam Dulan empezó a limpiar toda la sangre reseca que se encontraba en el hombro de Hermione. Hermione miró hacia el lado y pudo ver el corte. Lucía bastante profundo y había empezado a sangrar nuevamente. Madam Dulan se estiró para alcanzar un vial que contenía un líquido azuloso adentro.

―Ahora, esto puede doler solo un poquito, querida. ―le dijo a Hermione.

Luego dejó caer un poco del líquido en la cortada de Hermione. Ardió un poquito pero nada realmente fuerte. Después Madam Dulan se fue a buscar algunas pociones para Hermione. Al regresar le ofreció una copa con una poción verde.

―Ten, bebe esto. Te va a ayudar y te hará sentir mejor.

Hermione tomó la copa y bebió. La poción estaba tibia y a pesar de su color enfermizo, no sabía tan mal. Ella sintió una tibieza agradable expandirse por su cuerpo. Realmente se sentía mejor ahora. De alguna forma refrescada. Después de eso Madam Dulan empezó a vendar el hombro de Hermione. Cuando estaba terminando dijo,

―Esto es todo lo que puedo hacer por ti. El corte es bastante profundo pero creo que va a sanar sin problemas. Tienes que venir mañana para que yo pueda cambiar los vendajes. ―Le sonrió a Hermione cálidamente. ―¿Ahora por qué no descansas aquí por unos momentos, hum? Solo recuéstate por un rato. Puedes regresar para la cena.

―Sí, gracias. ―Hermione contestó.

Luego Madam Dulan se giró y se dirigió a su oficina. Hermione se recostó en la cama. Ese había sido un día extraño. Ella se masajeó el puente de su nariz. Desde que llegó a este lugar las cosas habían ido de mal a peor. Después de esta pequeña exhibición de sus habilidades Riddle estaba destinado a sentirse intrigado por ella. Pero no había habido ninguna otra opción. Ella tenía que defenderse a sí misma. Las maldiciones que él había usado eran muy peligrosas.

¡Ese gilipollas perverso!

Incluso a tan corta edad el joven Lord Voldemort ya era muy poderoso. Ese duelo había sido muy intenso. E incluso él no había usado sus rastreras maneras malvadas y oscuras para combatirla. Hermione no sabía si ella podría derrotarlo si ambos peleaban en una batalla real. Realmente lo dudaba. Riddle no era fácil de juzgar, decidió. Fue arrancada de sus pensamientos cuando escuchó pasos acercándose. Hermione levantó la vista y vio al sujeto de sus cavilaciones parado frente suyo. Riddle le envió una mirada venenosa. Hermione vio un vendaje blanco alrededor de su mano izquierda y también podía ver algo blanco asomándose por debajo de los cortes de su ropa. Bueno, al menos ella había logrado lastimarlo en la misma medida que él la había lastimado a ella. Su mirada regresó a su cara. Él de nuevo tenía esa actitud intimidadora plasmada en toda su cara. Pero lo que realmente ponía a Hermione nerviosa era la actitud calculadora debajo.

―DeCerto, parece que te he sobreestimado. Es una equivocación que no volveré a cometer, te lo aseguro. ―Su voz era un susurro pero eso no hacía que la fuerza que se encontraba detrás fuera menos intensa.

Ella miró sus ojos grises tormentosos y tragó duro. Luego ella se volvió sorprender a sí misma cuando contestó con voz firme, ―Bueno, entonces simplemente te tendrás que mantener alejado de mí, ¿No es cierto?

Después de esa réplica atrevida ella pudo ver como su rostro se transformaba nuevamente en una máscara de pura furia. Él se inclinó hacia adelante, cada uno de sus brazos en cada lado de la figura sentada de Hermione en la cama. Su cara estaba ahora apenas unos centímetros de la de ella. Hermione se apartó de él pero no pudo ir muy lejos porque estaba nuevamente arrinconada.

Entonces él habló con un tono mortalmente frío. ―Cuidado, DeCerto. No inicies una guerra conmigo. Lo vas a lamentar profundamente.

Hermione no fue capaz de contestarle. Ni siquiera era capaz de respirar correctamente mientras observaba esos ojos. Ellos estaban penetrándola con la mirada, retándola a contradecirlo. Él continuó mirándola finalmente por unos momentos más. Luego de lo que pareció ser una eternidad para Hermione el abruptamente se levantó. Él bajó su mirada para observar su figura tiritante con ojos carentes de misericordia y le sonrió antes de darse la vuelta y caminar lejos, saliendo de la enfermería.