Capítulo 8
Sé Tu Nombre
Hermione empleó el resto del fin de semana para ponerse al día con sus tareas y tener otra sesión de biblioteca. Había decidido que empezaría la incursión a la oficina de Dumbledore después de su pequeña venganza con Riddle, aunque trató de espiar la rutina diaria de Dumbledore. Y así, el fin de semana transcurrió sin incidencias.
El lunes siguiente, Hermione se encontraba en uno de los pasillos de las mazmorras, no lejos de la oficina del profesor Slughorn, esperando a los tres chicos. Habían acordado reunirse a las 7 am. Longbottom y Lupin llegaron primero, los dos cargando sus mochilas, que parecían tener más cosas de las necesarias para el día escolar.
—Buenos días —. Hermione les dio la bienvenida— ¿Tenéis todo?
— ¡Claro!— Longbottom respondió con una sonrisa de medio lado.
— ¿Dónde está Richard?— Lupin le preguntó Hermione.
—Él va a estar aquí dentro de poco, estoy segura — respondió Hermione con confianza.
Y así fue, cuando ella dijo eso, Weasley iba corriendo por el pasillo.
— ¿Está Slughorn en el Gran Comedor? — preguntó Hermione a Weasley cuando éste los había alcanzado.
—Sí, sentado en la mesa de los profesores y el rellenando su cara con panecillos — informó el pelirrojo sin aliento.
—Perfecto — suspiró Hermione aliviada. —Ahora, el paso siguiente. Ustedes tres tenéis que ir a la oficina de Slughorn y establecer todo. No deberíais de tardar más de diez minutos en hacerlo. Mientras tanto, volveré al Gran Comedor para tener un ojo sobre el profesor.
— ¡Sí, señor!— saludó Longbottom delante de ella mientras sonreía maliciosamente.
— ¿Y realmente sabéis lo que estáis haciendo, no es así?— Replicó la castaña.
Weasley rodó los ojos y dijo: —Hermione, hemos pasado por esto por lo menos un centenar de veces. Sabemos lo que debemos hacer. Y si no todavía está Lupin, ¿eh? — golpeó al aludido en el costado. —Es un genio, y arreglará todo.
—Bueno, bueno. Ya sé que lo hará. — respondió Hermione. — Y sabéis lo agradecida que estoy de que me estéis ayudando, ¿no?
Longbottom se rió de eso.
—Aww, Hermione. Nos has agradecido bastante. Y además nos gusta este tipo de cosas, así que no te preocupes.
—Gracias — susurró Hermione de nuevo.
—Ahora estoy realmente ansioso por ver lo que vas a hacer — dijo Longbottom sonriéndole nuevamente.
—Maldita sea, y yo me lo voy a perder — dijo Weasley. — ¡Estúpida adivinación!
Hermione les sonrió. —Bueno, entonces vamos a seguir adelante.
Con eso los cuatro separaron sus caminos, mientras que Hermione se dirigía al Gran Comedor. Estaba nerviosa acerca de todo el asunto. Ella estaba desafiando a Lord Voldemort, después de todo un poco de aprensión estaba al orden. Y ella se sentía mal por arrastrar a los tres chicos de Gryffindor en esto. Pero había tenido cuidado de que nada lo conduciría a ellos. Si todo salía mal, ella sería la única a quien Riddle iría detrás. Demonios, incluso si todo saliera según lo planeado todavía iría tras su piel.
Ella sólo esperaba que la diversión en la oficina del profesor Slughorn fuera bien. Weasley, Longbottom y Lupin estaban preparando una pequeña poción en su oficina. La poción Kapnos, para ser exactos. Hermione estaba contenta de que Lupin hubiera accedido a tomar parte en el asunto, ya que él era muy bueno en pociones. La poción Kapnos era una poción antigua, Hermione la había encontrado en su libro Historia de la Magia. Había sido inventado por los antiguos griegos, y la habían utilizado para ahuyentar con humo a sus enemigos. Entonces lo que los tres chicos tenían que hacer era preparar la poción, ya que tenía que estar fresca, y luego verterla toda en el despacho de Slughorn. Después de algún tiempo comenzaría a transformarse en un humo espeso, pesado, y ningún hechizo podría deshacerla. En ese momento Weasley llegaría al Gran Comedor para llevar al profesor Slughorn. Longbottom, Lupin y ella bajarían al aula de pociones, mientras que el profesor Slughorn tendría que lidiar con el desorden y en consecuencia llegaría tarde a su clase, lo que le daría tiempo a Hermione para tratar a Riddle.
Hermione llegó en el Gran Comedor y se sentó en la mesa de Gryffindor. Comenzó a comer su desayuno normalmente y esperó a que Weasley llegase al Gran Comedor para llevarse a Slughorn. Después de algún tiempo, lo vio dirigirse a la mesa de los profesores. Hermione sonrió con satisfacción. Eso le daría al menos diez o veinte minutos hasta que Slughorn llegara a pociones. Diez minutos eran más que suficientes para poner su plan en acción. Caminó hacia las mazmorras, no había necesidad de apresurarse porque sabía que su profesor iba a llegar tarde y necesitaba que todos los otros estudiantes estuvieran presentes para ser testigos de su pequeña 'confesión'. La clase de pociones era simplemente perfecta para su plan. Estaba sentada al lado de Riddle, pero lo más importante era que Rose y Lucia estaban sentadas en una mesa detrás de ella. Serían capaces de escuchar cada palabra. Y ellas eran las peores traficantes de chismes que Hermione había conocido.
Hermione llegó a la puerta del aula de la clase de pociones. Podía oír charla procedente de la habitación, así que los estudiantes ya estaban allí. Abrió la puerta, pero antes de eso se deshizo de la sonrisa maligna en su rostro y trató de parecer deprimida. Entonces entró al salón de clases. Con una mirada que confirmó que la mayoría de los estudiantes estaban allí y que Riddle estaba entre ellos. La charla se había extinguido poco después de su entrada, pero a medida que los estudiantes se dieron cuenta de que era ella y no Slughorn la que había entrado se encontró con las ahora familiares malas miradas. Dejó su cabeza agachada y se dirigió lentamente hacia su mesa. Riddle ya estaba sentado a la mesa, uno de sus brazos colgaba elegantemente sobre el respaldo de su silla y una pequeña sonrisa estaba estampada en sus labios mientras su mirada se posaba en ella. Hermione se sentó en su lugar, viendo de reojo comprobó que Riddle la observaba. Era evidente que estaba disfrutando de la situación.
¡No por mucho tiempo! Hermione sonrió interiormente. Exteriormente parecía asustada de Riddle. Pudo ver sus ojos brillando con diversión y triunfo a su comportamiento sumiso.
En voz muy baja, dijo Hermione vacilante, — ¿Riddle...?
Él arqueó una ceja ante eso y la miró creídamente: — ¿Sí, DeCerto?
Hermione midió cuidadosamente la vacilación en su voz. —Yo... yo quería disculparme contigo.
Se dio cuenta de que ahora estaba realmente sorprendido.
Hermione continuó: —Yo sabía que estaba equivocada. Nunca debí haberte presionado.
Aquí Hermione vio el cambio de Riddle expresión. Su arrogancia se había ido y era sustituido por la sospecha. Los dos sabían que ella nunca lo había puesto de ninguna manera bajo presión.
—Lo siento, por usar esos hechizos sobre ti en DCAO. Y... y por arrinconarte en ese corredor.
Hermione tomó nota con satisfacción de que el parloteo a su alrededor se había extinguido. Así que los otros estudiantes estaban escuchando esta conversación. Era muy importante que oyeran todo.
Así que ahora tenía que dirigir esta conversación en la dirección correcta. Ella dijo tímidamente mientras miraba a Riddle, —Pero yo te dije por qué lo hacía.
La mirada fulminante de Riddle se ponía aún más oscuro ahora y él dijo: —No, no lo hiciste
Hermione resopló suavemente y trató de borrar algunas lágrimas inexistentes de sus ojos. —Está bien. Nunca esperé que me escucharas —. Dijo, aparentemente luchando contra las lágrimas que amenazaban con caer de sus ojos.
Hermione notó algunos pies arrastrándose detrás ella, y hasta había pensado oír a alguien gritar con indignación 'pobre chica'. Ahora tenía realmente algunas lágrimas que amenazaban con caer de sus ojos - lágrimas de la risa.
Riddle frunció el ceño enigmáticamente. Entonces preguntó: —Entonces, ¿por qué me invitas a salir?
Obviamente, él quería avergonzarla y obligarla a que ella dijera algo estúpido como 'Porque eres muy guapo'. Hermione tuvo que concentrarse realmente para no reírse a carcajadas mientras continuaba.
—Yo te hablé de mi amigo de que vivía en Francia. Oh, él era muy importante para mí — en eso miró hacia abajo, evitando los ojos de Riddle. —Incluso me pidió que me casara con él.
Se detuvo un poco para que la información se asimilara. Aunque a los demás les parecía que ella trataba de recuperar la compostura. Luego alzó la vista de nuevo a Riddle. Todavía le estaba frunciendo el ceño. Estaba claro que no veía a dónde iba esto.
Así que Hermione continuó: —Y luego, ya sabes, te lo dije, que algo horrible sucedió. Y él... él...— se interrumpió y inhaló antes de que se ahogara. —Mi amigo fue asesinado.
Detrás de ella, alguien aspiró con fuerza. Pero Hermione miró a los ojos grises de Riddle. Podía sentir que una lágrima cosquilleaba por su mejilla izquierda. Oh, ella era buena.
—Tuve que dejar mi casa y venirme a Inglaterra para inscribirse en Hogwarts — Hermione se detuvo aquí. Ella casi podía sentir la curiosidad de las otras personas en la habitación. Y no iba a defraudarlos. —Yo te hablé de mi amigo antes, pero lo que no te dije es que tú... que tú...— ella miró suplicante a Riddle antes de que ella estallara: — ¡Te ves igual que él! Igual que ese amigo. Podrías ser su gemelo.
Riddle miró sorprendido. Pero esto era una actuación, ¿no? Tanto la mentira como su historia de cuento de hadas lo era. Podía ver a través de ella, pero no podía hacer nada al respecto. Hermione podía ver la furia detrás de su máscara y le hubiera gustado ser capaz de reírse en su cara. Pero tenía que controlarse.
—Yo sólo tenía que pedirte una cita. Sé que fue estúpido. Está muerto. Pero cada vez que te miro lo veo a él — ella se limpió las lágrimas de sus mejillas. —Y cuando me rechazaste me enojé. No contigo, sino conmigo por ser tan estúpida como para perseguir un sueño. Siento descargarme contigo.
Riddle me fulminó con la mirada. Pero él no quería darse por vencido todavía. Así que me preguntó con voz que suena curioso, —Lo siento por tu pérdida. Pero esos hechizos que se utilizaste en DCAO, eran bastante peligrosos. ¿De verdad lo usaste sólo para ventilar tu ira?
Sonaba comprensivo, pero Hermione podía oír la frialdad subyacente. Pero era una pregunta justa. Él era bueno, Hermione tenía que admitirlo. Aunque no lo suficientemente bueno, pensó con aire de suficiencia, porque ella tenía una respuesta para eso.
—Esos hechizos. Ellos eran peligrosos — habló Hermione ahora en voz baja. —Me dejé llevar. Lo siento mucho— ella quería que él persuadiera su respuesta.
Riddle la miró. Podía ver algo como triunfo en sus ojos. ¡Sácalo! Pensó.
— ¿Por qué atacar a alguien que se parece a ese querido amigo?— preguntó con su voz dulce.
—Tienes que saber, mi amigo no murió por ÉL — Hermione lo interrumpió. Podía oír algunos susurros detrás de ella y estaba seguro de que todos sabían a quien ella se refería, Grindelwald. —Mi amigo era un hombre bueno. Pero la atmósfera era tensa en Francia en ese momento. Había tanto miedo, tanta incertidumbre. Y mi amigo llegó a conocer a la gente equivocada y siguió en malas compañías. Fue entonces cuando cambió.
Hermione comenzó a llorar de nuevo y continuó en voz baja: —Él fue seducido por las Artes Oscuras.
Podía oír algunos gritos ahogados detrás de ella.
—Lo dejé después porque no podía seguirlo a donde él iba. Lo último que supe de él fue que se había unido a él. Y luego atacó a su propia familia, porque ellos no se unieron a su maestro.
Ahora bien, esto era importante. Hermione tuvo que jugar esta carta con mucha cautela.
—Durante ese ataque él... él...— Hermione se atragantó y luego susurró. —Él mató a su propio padre, Riddle.
Hermione miró a los ojos Riddle. Él la estaba mirando. Sus ojos todavía eran el familiar frío gris. Pero había algo más. Hermione no podía ubicarlo.
— ¿Te imaginas eso? ¿Que alguien matara a su propio padre? ¡Qué crimen despreciable!
Hermione sabía que él sería capaz de imaginar cómo se sentiría matar a su propio padre. Él lo había hecho ya. Apenas unos meses atrás.
—Yo ya había salido de Francia cuando me enteré de que los Aurores lo habían atrapado. Habían tratado de arrestarlo. Pero él luchó contra ellos y lo mataron — la voz de Hermione era un suave susurro ahora. Pero ella se aseguró de que era lo suficientemente fuerte para la gente sentada a su alrededor captara cada palabra. —Durante el duelo estaba tan confundida. Los mezclé a los dos. Me atacaste. Pero para mí era como si él me hubiera atacado. Así que me dio miedo y usé hechizos que nunca debería haber utilizado. Espero que puedas perdonarme.
Ella lo miró expectante. Al igual que muchas más personas en esta habitación, ella estaba segura. Estaba sentado en la silla con la espalda recta y mirándola. Era evidente que estaba considerando sus opciones en estos momentos. Hermione reprimió una sonrisa que se formaba en su cara. Él realmente no tenía mucha opción. ¿Qué podía hacer? ¿Decirle a la pobre muchacha que había perdido a su amigo que él no la perdonaba? No, eso destruiría su perfecta reputación en la que había trabajado constantemente. Riddle, obviamente, llegó a la misma conclusión ya que él le sonrió encantadoramente.
—Por supuesto que te perdono. Puedo entenderte. Tuviste que pasar por mucho.
—Gracias — respondió Hermione sonando aliviada. Él le dedicó una sonrisa. Pero ambos sabían que esa sonrisa era más que una sonrisa que cualquier otra cosa, era tan honesta como había sido su perdón.
En ese momento la puerta del aula se abrió y el profesor Slughorn entró. Hermione casi se rió entre dientes de su perfecto cronometraje. Él no podría haber llegado en mejor momento. El Profesor Slughorn parecía ligeramente desaliñado mientras se acercaba a su escritorio.
—Lo siento por el retraso, pero había un pequeño percance que tuve que resolver primero —dijo. —Pero no vamos a perder más tiempo — Sacó un fajo de pergaminos de su bolsa y empezó a repartírselos a los alumnos. —He leído rápidamente sus ensayos sobre la poción Ortus — declaró el profesor Slughorn, mientras le entregaba su ensayo a Lupin. —Y estoy bastante encantado de que la mayoría de ustedes hayan comprendido este exquisito brebaje. Aunque otros deberían revisar los fundamentos de nuevo —frunció el ceño a Longbottom mientras le entregaba su ensayo.
Cuando el profesor llegaba a la mesa de Hermione le entregó un ensayo a Malfoy sin comentarios. Como Riddle recibido su ensayo, el profesor Slughorn le sonrió con cariño.
—Excelente trabajo, como de costumbre, Sr. Riddle.
El Profesor Slughorn le dio el ensayo al lado de Hermione.
—Sra. DeCerto, su ensayo sobre la poción Ortus es formidable. Nunca leí algo más detallado. Es realmente esclarecedor — el profesor Slughorn le sonrió.
Para la diversión de Hermione podía ver desde la esquina de sus ojos que Riddle le fruncía el ceño furiosamente al profesor. A Riddle, obviamente, no le gustaba que la alabaran. Pero Hermione no estaba sorprendida de que el profesor Slughorn le hubiera gustado su ensayo. Desde que había mencionado que iban a preparar la poción durante el año Hermione había leído todos los trabajos disponibles sobre la poción Ortus, acumulando una gran cantidad de información. Y había sido peor de lo que había esperado. Esta poción en efecto era capaz de determinar la fecha real de nacimiento de quien la probara. Ella estaba en serios problemas.
Durante el resto de la lección el profesor Slughorn dio una conferencia acerca de cómo las diferencias de calidad de los ingredientes pueden afectar a una poción. Hermione pensó que era bastante interesante hasta que se dio cuenta de que Riddle no estaba tomando las notas como solía hacer. En su lugar, la fulminaba terriblemente con la mirada. Había incluso un ligero brillo rojo en sus ojos. Después de que Hermione notara sus miradas hostiles ella más bien se sentía asustada y realmente deseaba que la lección terminara pronto para que ella pudiera ser capaz de huir de Riddle.
Su plan se había desarrollado perfectamente bien. El tiempo demostraría si los otros estudiantes le habían creído y finalmente dejaran su absurda hostilidad hacia ella. Pero es muy probable que lo hicieran. Lo mejor de todo era que ella había logrado forzar a que Riddle aceptara su disculpa. Él mismo era responsable ahora de si los otros estudiantes se detenían de atacar. Por desgracia, a juzgar por las miradas asesinas que Riddle le estaba enviando, él estaba convencido de que ella se había burlado de él. Hermione estaba segura de que tomaría represalias de alguna manera. Pero su venganza había sido dulce. Riddle había usado su popularidad para desacreditarla, para irritar a los otros estudiantes en contra de ella. Se había asegurado de que cada uno de sus compañeros la odiaran. El resultado había sido que la habían rechazado y le habían hecho la vida muy difícil. Hermione no había tenido más remedio que devolvérsela. Pero, ¿cómo golpearle mejor? Podía haber tratado de maldecirlo o ridiculizarlo de otra manera. Pero eso no habría sido satisfactorio. Lo más probable, es que Riddle le hubiera dado la vuelta ostensiblemente al procedimiento contra ella.
No, Hermione necesitaba algo mucho más sutil. Riddle había puesto tanto esfuerzo en crear esa mentira sobre ella que Hermione había decidido utilizar ese mismo rumor y convertirlo en algo que podría jugar a su favor. El rumor de Riddle acerca de su ser una loca acosadora había sido hábilmente construido. Riddle había creado el rumor para demostrar su superioridad para bloquearla en este laberinto ineludible de la mentira. Así que, Hermione había tomado su malvado rumor y había tejido sus propias mentiras a su alrededor, cambiando la propia creación de Riddle en algo que lo atacase. Había sido más que satisfactorio hacer precisamente eso y restregárselo en la cara. Cuando había aceptado su falsa disculpa sus ojos habían estado ardiendo con odio porque Hermione le había arrastrado a esa situación, había controlado la situación y él se vio obligado a hacer exactamente lo que ella quería que hiciera. Y, por supuesto, para Lord Voldemort lo peor era que admitir la derrota.
—Ah, Srta. DeCerto. Por favor, si usted tiene un momento.
Hermione miró al profesor y vio un infame destello en sus ojos. De alguna manera sabía lo que quería de ella.
—Por supuesto, señor — respondió con cortesía.
Hermione podía ver a Longbottom de pie en la puerta. Estaba haciendo un gesto hacia ella de que iban a esperarla. Hermione estaba agradecida por eso, porque en realidad no lo apreciaría ahora mismo si Riddle la cogía sola en su camino de regreso a la sala común de Gryffindor.
—Ahora, Sra. DeCerto, espero que hayas tenido tiempo para considerar mi invitación al Club Slug —el Profesor Slughorn dijo mientras le sonreía con cariño.
Hermione trató de sonreír. Ella no tenía ganas de formar parte del Club Slug, pero sabía cómo de persistente podría llegar a ser el profesor. Y realmente no tenía necesidad de que él husmeara a su alrededor, además de Riddle.
—Sí, señor. Es un placer unirme — mintió entre dientes.
—Perfecto, perfecto —el Profesor Slughorn sonrió. —Me alegro de que te unas. Y estás perfectamente a tiempo, también. Porque hay una pequeña fiesta el viernes de esta semana. ¿Espero que tengas algo de tiempo?
Hermione tuvo que luchar para mantener la amable sonrisa en su rostro. —Por supuesto, profesor.
—Bien —dijo el profesor Slughorn. —Comenzaremos alrededor de las ocho y, por supuesto, se le permite traer un acompañante. Estoy seguro de que tienes un montón de admiradores— él le guiñó un ojo.
Hermione salió del salón mientras contemplaba que poco iba a cambiar el profesor Slughorn durante los próximos cincuenta años. Era casi aterrador. Tenía un poco más de pelo y su vientre tenía poco menos de grasa, pero aparte de eso no había ninguna diferencia a su equivalente más viejo. De alguna manera retorcida también era tranquilizador.
Hermione vio a Lupin y Longbottom de pie en el pasillo esperándola. Longbottom la estaba saludando mientras Lupin parecía un poco pensativo.
Ella apenas había llegado a ellos cuando Longbottom comenzó a hablar: —Wow, Hermione, eso fue un poco de interpretación lo que hiciste allí. Nunca he visto Riddle parecer tan desconcertado. Ese cretino estúpido realmente no sabía qué decir al final.
Hermione no pudo evitar sonreír ante eso. — ¿Crees que funcionará?
Longbottom le pasó un brazo alrededor de sus hombros juguetonamente. — ¡Claro que sí! ¡Esta noche, a más tardar el colegio entero lo sabrá y entonces todos dejarán de burlarse de ti!
¿Burlarse? Hermione pensó divertida. Ella no habría utilizado exactamente esa palabra para describir lo que los otros estudiantes le habían hecho las últimas semanas, pero se alegró al saber que su pequeño complot había sido convincente.
Observó a Lupin. Todavía parecía reservado.
— ¿No lo apruebas?— Hermione le preguntó.
—No lo sé, Hermione —dijo vacilante. —Esa historia es un poco demasiado.
—Sí, por eso. Vamos a hablar de ello en la sala común. No quiero que ningún fisgón no escuche.
Regresaron a la sala común de Gryffindor. Hermione estaba pensando en todo lo que les diría a sus amigos, mientras Longbottom estaba hablando alegremente sobre cómo había disfrutado al ver a Riddle ser ridiculizado.
Cuando los tres se sentaron en un sofá en la sala común Hermione agitó su varita y susurró: — ¡Muffiato!
Antes de que los chicos pudieran decir nada Hermione se volvió hacia Lupin y dijo seriamente: —Yo puedo entender por qué no te gusta mi proceder. ¿Inventar una historia triste para que todo el mundo se compadezca de mí sólo para devolvérsela a Riddle? Parece mezquino.
—No seas tan dura contigo misma. Pensé que era brillante — cortó en Longbottom mientras reía.
—Bueno, la cosa es que —, continuó Hermione en voz baja. —Esa historia no es puramente ficticio.
Hermione vio que los ojos de Lupin se ampliaban en sorpresa y Longbottom dejó de reír.
— ¿Eso no fue...?— Lupin murmuró sorprendido. — ¿Es cierto?
Hermione miró hacia abajo a sus manos y respiró profundamente y luego dijo en voz baja: —Parte de ella, sí.
— ¿Qué partes?— Lupin le preguntó en voz baja mientras ponía una mano sobre el brazo de Hermione.
—Yo tenía un amigo que realmente se parecía un poco a Riddle.
¡Lo siento, Harry! Pero es cierto. Hermione silenciosamente le pedía disculpas a Harry.
—Quería ese amigo como si fuera un hermano. Él sabía de un mago muy oscuro. Pero Harry nunca, mi amigo, se unió a él como le dije a Riddle — Hermione les dijo en voz baja. —Él nunca se habría unido a alguien tan cruel. Incluso trató de detener a ese mago oscuro. Y lo consiguió. —Hermione dijo con orgullo en su voz. —Harry era un mago excepcional.
— ¿Era? — Lupin le preguntó con suavidad.
Hermione respiró profundamente para mantener sus emociones bajo control.
—Sí, fue — dijo con una voz suave que tembló un poco antes de continuar con lentitud. —Ese mago oscuro era muy poderoso. Y aunque Harry logró detenerlo no pudo salvar su propia vida.
Tanto Longbottom y Lupin la miraban fijamente. Hermione miró hacia abajo a sus manos cruzadas sobre el regazo. Esperaba que Harry le perdonara que usara su historia tan descaradamente. Pero, de nuevo lo había utilizado para vengarse de Riddle. Probablemente a Harry le hubiera gustado. Ella sonrió con tristeza a ese pensamiento.
—Lo siento.
—Sí, nunca lo supimos.
Hermione levantó la vista. Longbottom y Lupin seguían sentados en el sofá, pero ahora parecían muy sofocados.
—Está bien —les sonrió. Ella no quería ver caras tristes nunca más. Ella había tenido suficiente de eso durante toda su vida. —Estoy segura de que dondequiera que Harry esté en estos momentos se está riendo.
Antes de nada ella añadió con picardía: —No le hubiera gustado Riddle tampoco.
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Durante el resto del día Hermione alegremente vio su pequeño plan desarrollarse. Mientras caminaba hacia su próxima clase se dio cuenta de que el número de chicas que la fulminaban con la mirada disminuía. Durante el almuerzo, sólo hubo una maldición volando hacia ella en lugar del habitual mínimo de diez. Estaba sorprendida y contenta cuando una Gryffindor incluso se acercó a la chica de Ravenclaw que le había maldecido y le regañó con indignación. En pocas palabras, Hermione casi podía ver cómo la historia de su actuación durante Pociones se extendió a través del molino de chismes de Hogwarts. Ella habría disfrutado mucho más si no fuera por las miradas sombrías de Riddle. Mientras las miradas de los otros estudiantes estaban disminuyendo la mirada de Riddle cada vez era más feroz y encarnizada. Durante el almuerzo, justo después de que una Gryffindor le regañara a una Ravenclaw por enviar una maldición a Hermione, Riddle agarró su mirada. Sus ojos grises irradiaban odio y una promesa de venganza. Hermione podía sentir un escalofrío recorrerle la espina y rápidamente apartó la mirada de Riddle.
Así que después de un largo día Hermione estaba contenta de encontrar finalmente un refugio en el santuario que era la sala común de Gryffindor. Se sentó al lado de Weasley, Lupin y Longbottom en un sofá junto a la chimenea. El fuego crepitaba alegremente y Hermione se recostó en el mullido sofá y cerró los ojos. Estaba cansada. En realidad, toda la situación era agotadora. Había luchado contra Voldemort antes y ella no quería repetir la experiencia. Ella sabía cuan cruel podría de su enemigo. La última vez ella no había estado sola. Sus amigos habían luchado junto a ella, pero aquí en el pasado estaba completamente sola. Nadie aquí sabía de su situación y Hermione no iba cargar a ninguna persona el conocimiento del futuro. Todavía era un misterio para ella por qué había sido enviado aquí, a cinco décadas en el pasado. ¿Por qué la Varita de Saúco tenía que castigarla? ¿Y por qué en este tiempo en concreto?
Hermione suspiró profundamente.
—Hey, Hermione, ¿estás bien? — Hermione escuchó la voz de Longbottom preguntarle.
Hermione abrió los ojos y miró a los tres chicos sentados a su lado. Lupin y Weasley estaban obviamente justo en el centro en medio de un juego de ajedrez mágico. Parecía que Lupin estaba perdiendo estrepitosamente. Parecía que la capacidad para jugar bien ajedrez corría por la familia Weasley. Hermione les sonrió aunque el recuerdo de otro Weasley le hacía daño al corazón.
—Sólo cansada —- respondió Hermione.
—Bueno, obviamente hilar intrigas es un asunto agotador —. dijo Weasley cuando levantó la vista de sus piezas de ajedrez y le sonrió a Hermione.
—Sí —. Hermione le sonrió de nuevo. —Pero al menos valió la pena el esfuerzo.
—Te lo dije —. dijo Longbottom feliz. — A final del día todo el mundo estrá enterado. Y mira —. Longbottom miró alrededor de la sala común como si esperara algún ataque sorpresa. —No hay más maldiciones volando hacia ti.
— ¿A propósito, que quería Slughorn? — Lupin le preguntó bruscamente.
— ¿Eh?
—Él te retuvo después de pociones. ¿Recuerdas? — Lupin se explicó.
—Ah, sí. Me preguntó por el Club Slug. Así que me uní —. Hermione tuvo que luchar para mantener la renuencia de su voz. —Y luego me invitó a una fiesta el viernes.
— ¡Ah, el 'Club Slug'! — Longbottom dijo mientras se recostaba en el sofá y su mirada se desvió del uno al otro entre Lupin y Hermione. —Así que, ¿vuestros dos cerebritos irán juntos?
Lupin estalló en risas en ese punto. Hermione estaba desconcertada y levantó una ceja. —¿Qué es tan gracioso?
—Es sólo que él siempre ha querido ir a una de las famosas fiestas de Slughorn —. Lupin le dijo entre risas.
—Sí, tranquilo, Marc, tranquilo —. dijo Weasley mientras le daba un codazo en las costillas a Longbottom. — ¡Así que iras!
—Ah, así que ¿quieres que te lleve allí? — Hermione preguntó inocentemente a Longbottom aunque la sonrisa de su rostro no era tan inocente.
— ¿En serio por favor? — Longbottom la miró con ojos de cachorrito.
—No lo sé, Longbottom. Tengo muchos admiradores. No puedo llevar a cualquiera —le dijo Hermione y la sonrisa en su cara era cada vez mayor.
—Sí, podrías pedírselo a Riddle — dijo Weasley en serio.
Los cuatro se miraron el uno al otro por un momento antes de que se soltara una risotada.
—Sii, realmente debería hacerlo sólo para ver su cara — rió Hermione. —Pero en serio, Marc, sería un placer si me acompañaras a la fiesta — Se volvió hacia Longbottom y le palmeó el hombro. Fue muy divertido ver su cara enrojeciendo.
Entonces ella se levantó del sofá.
—Me voy a la cama. Estoy muy cansada — declaró antes de que salir en dirección a los dormitorios de la chicas.
—Buenas noches, Mione — oyó la voz todavía divertida de Weasley tras ella.
Hermione llegó al dormitorio y para su irritación se encontró con Diana, Rosa y Lucia sentadas en la cama terriblemente rosa de Lucia leyendo una revista de moda.
Hermione caminó silenciosamente hacia su cama cuando Rose la saludó afablemente. — Hermione, ¿vas a dormir ya?
Oh, ¿así que ahora era 'Hermione' de nuevo? Hermione pensó con enojo.
—Sí, estoy cansada — respondió con cortesía pero sin darle importancia.
— ¡No, no puedes ir a dormir! — Lucía dijo con voz quejumbrosa. — Tienes que decirnos sobre el chico que se parece a Riddle.
Hermione respiró profundamente para controlar su temperamento. ¿Esperaban que olvidara las últimas semanas en las que no le habían dicho ni una sola palabra? ... Aparte del insulto ocasional por supuesto. Hermione se dio la vuelta y miró a las tres niñas.
Luego dijo con frialdad: —Teniendo en cuenta que mi amigo ha muerto. Estoy segura de que entenderéis que no estoy dispuesta a hablar de él.
Las tres chicas tenían al menos la decencia de parecer un poco avergonzadas. Lucía miró hacia abajo a sus manos y murmuró con voz avergonzada.
—Por supuesto.
Hermione se dio la vuelta y caminó, todavía echando humo, hacia su cama. ¡Qué descaro el de estas chicas!
— ¿Hermione? — escuchó que una voz tentativa la llamaba.
Hermione miró a las tres chicas sentadas en la cama.
—Nos hemos comportado horriblemente contigo — dijo Diana con sinceridad. —Nosotras realmente lo sentimos mucho.
Las otras dos chicas sentadas junto a Diana asentían a toda prisa. Diana parecía que realmente quiso decir lo que dijo. O tal vez fue el hecho de que Diana estaba relacionada con Harry que hizo que la ira de Hermione se disolviera.
—Está bien — dijo Hermione mientras miraba a los ojos verdes de Diana.
Diana sonrió tímidamente y Hermione le devolvió la sonrisa antes de que finalmente recogiera su pijama del baúl y se fuera al cuarto de baño.
_._._._._
Ryddle se dirigía a la sala común de Slytherin. Tenía las manos hecha puños y tuvo que emplearse realmente para impedir que su magia arremetiera contra diestro y sinistro, que pasaba cerca
¡Esa perra! ¿Quién se creía que era? ¡Le había hecho quedar como un idiota!
Recordó la conversación que había tenido justo después de ese repugnante acto que DeCerto había sacado durante pociones:
—Oh, Tom —. Una de esas estúpidas chicas realmente tenía el valor de hablar con él y llamarlo por ese repugnante nombre. — ¿De verdad sabías eso sobre DeCerto? La pobre chica. ¿Por qué la tratas tan mal entonces?
Riddle respiró lentamente para mantener su temperamento bajo control. Joder, DeCerto no sólo había logrado redimirse a los ojos de los otros estudiantes, no, ahora también estas chicas tontas iban tras él.
—Sabemos que no la quieres como novia — lanzó otra de esas chicas tontas —Pero tal vez deberías tratar de hacer amistad con ella.
Riddle tuvo que contenerse de extraer su varita y la blasfemar a la estúpida chica. En cambio, sonrió, y él sabía que esta vez no logró completamente parecer honesto.
—Sabes, tal vez deberías pedirle disculpas a DeCerto.
Ahora bien, esto era suficiente. La Magia de Riddle estaba en su apogeo dentro de él, pidiendo ser liberada.
—Eras tan despectivo con ella. Y no escuchaste su historia. Estoy segura de ella ha estado llorando en secreto.
Riddle se mordió la lengua para detenerse de pronunciar una maldición muy oscura que debía ser lanzada a esas chicas tontas. ¿DeCerto llorando en secreto? Riddle sabía todo lo que DeCerto hacía en secreto y estaba seguro como el infierno que no había estado llorando.
—Piense en ello — dijo otra de las chicas que lo molestaban con su voz chillona. —El novio de DeCerto murió. Estoy segura de que ella sólo quería hablar contigo acerca de él. Y no le hiciste caso. Eras tan frío con ella. Necesitas disculparte con ella.
¿De dónde venían todas estas chicas con retraso mental? Riddle tuvo que luchar para mantener la amable sonrisa en su rostro y parecer un poco culpable. Cuando en realidad estaba más allá de furioso.
Esas chicas tontas lo habían seguido por el resto del día. Algunos de ellas le molestaban acerca de cómo podía ser tan cruel con la pobre DeCerto, otras sólo lo miraban. Riddle no sabía lo que estaban esperando de él. Tal vez lo seguían alrededor para no perderse por si iba a pedirle disculpas a esta aparentemente "pobre" chica.
Él había pensado realmente que pedirle disculpas a DeCerto en serio, sólo para deshacerse de esas chicas tontas que lo seguían a su alrededor. Pero al final, sabía que no sería capaz de soportar esa sonrisa triunfante que seguramente estaría en la cara DeCerto si él hiciera eso. Riddle sintió su magia en el punto más alto de nuevo y tuvo que concentrarse para detener la magia oscura que chisporroteaba a su alrededor. Ella le había engañado. DeCerto realmente lo había engañado. Tuvo que admitir, que era buena. Su pequeña historia melodramática había convencido a todos esos imbéciles sin cerebro. Ahora dejarían de atacarla y esto le quitaría la presión a DeCerto. La presión a él le había puesto. En vez de ir tras ella, ahora las chicas iban tras su sangre. Había sido una jugada inteligente la de ella. Pero él no iba a dejar que se saliera con la suya. No, él le iba a mostrar por qué era una mala idea empezar una lucha con él.
Entró en la sala común de Slytherin, y pasó sin hablar con nadie y entonces entró a su dormitorio. Para su disgusto se encontró a Lestrange y Alba allí. Levantaron la vista a su entrada y Riddle los miró.
— ¡Fuera! — Riddle siseó peligrosamente.
Alba se levantó de la cama e hizo el ademan de irse de la habitación. Se había dado cuenta, obviamente, de que humor estaba Riddle de ánimo. Lestrange no era tan agudo para entonces él se quejó.
—Aww, Riddle, acabamos de llegar. Vamos a quedarnos.
Riddle le frunció el ceño a Lestrange sentado en su cama. Y luego, sin decir nada Riddle sacó su varita y apuntó a Lestrange quien se apartó.
— ¡Abicere! — dijo Riddle.
Una luz de color azul oscuro salió de la varita de Riddle y corrió hacia Lestrange. A medida que el hechizo chocó con Lestrange, fue arrojado lejos de la cama y chocó con el duro suelo.
Lestrange yacía gimiendo en el suelo y Riddle volvió a decir en un tono bajo y agresivo. — ¡Fuera!
Lestrange rápidamente se levantó del suelo y salió del dormitorio evitando los ojos de Riddle. Cuando estuvo a solas Riddle finalmente se dejó caer en su cama.
¡Esa maldita chica!
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Los días siguientes pasaron relativamente sin incidentes. Hermione le gustaba que los otros estudiantes detuvieran su comportamiento hostil hacia ella. Sin duda, le hizo la vida más fácil. Aunque ahora las miradas oscuras de Riddle compensaban eso. Hermione encontró esto más bien inquietante. Sabía que él estaba planeando algo y trataba de hacer caso omiso lo mejor que podía. Así que terminó pasando mucho tiempo en la biblioteca. Las largas sesiones en la biblioteca hacían que la Srta. Peters reprendiera a Hermione de nuevo por desgastar su juventud con algunos viejos libros. Hermione siempre le sonreía entonces. Le gustaba bastante la amable bibliotecaria. Y por eso ella no le dijo a la Srta. Peters que su juventud había terminado hace mucho tiempo.
Viernes, el día de la fiesta del profesor Slughorn, llegó demasiado pronto para el gusto de Hermione. Realmente no quería ir. Riddle estaría allí con seguridad y Hermione no creía que fuera a ser una buena idea que él pasara más tiempo con ella más del absolutamente necesario. Además de eso ella no quería socializar con la gente que la había odiado hace tan sólo unos días atrás. Pero, por desgracia, Hermione había aceptado la invitación del profesor de Pociones. Así que a regañadientes agarró una de sus faldas más formales y una blusa blanca e hizo todo lo posible para parecer una estudiante normal de los años cuarenta, era algo frustrantemente difícil de lograr. Se alegró de que era la fiesta del profesor Slughorn y no la de Legifer. Cuando Hermione finalmente dejó los dormitorios de las chicas se encontró con Longbottom y Lupin sentados en la sala común y esperándola. Podía ver la cara de Longbottom enrojecer mientras sus ojos la escaneaban.
—Hola, Hermione. ¿Lista? — Lupin le sonrió.
—Claro. ¡Vamos! — cuanto antes llegara más pronto iba a ser capaz de irse de nuevo.
Mientras caminaban por la oficina de Slughorn Longbottom dijo, con la cara todavía roja —Te ves bien, Hermione.
Uh oh, espero que no crea que esto es una cita. Pensó Hermione.
Le gustaba Longbottom, pero no de esa manera. Hermione no creía volver a amar a nadie más. No después de que Ron había sido apartado de ella. Su corazón se encogió al pensar en Ron. Lo echaba terriblemente de menos. No podía creer todavía que nunca lo volvería a ver. El recuerdo de su lucha en el Ministerio seguía siendo tan claro como si hubiera sucedido ayer. Siempre que Hermione cerraba los ojos, veía la maldición verde que venía de la varita de Bellatrix y golpeaba en el pecho de Ron y luego el rostro grotescamente pacífico de Ron como si estuviera durmiendo.
—¿Estás bien, Hermione? — oyó la voz preocupada de Longbottom.
Hermione lo miró y sonrió. —Sí.
—No tienes que preocuparse por Riddle —. Lupin le dijo con simpatía. —No se atrevería a hacerte nada hoy.
—¡Sí, no vamos a permitirlo! — Longbottom dijo con confianza.
Hermione no podía compartir su optimismo, pero ella se sentía feliz de que se preocuparan por ella. La hacía sentirse mejor y no tan perdida y sola. Aunque sabía que era una impresión traicionera. Ni Lupin ni Longbottom sabían la verdad sobre Riddle.
En poco tiempo llegaron a la oficina del profesor Slughorn. Se veía como la última vez que Hermione había sido invitada a una fiesta de Slug aunque, era - o sería - 50 años en el futuro. La habitación era grande, pero estaba llena de gente. Hermione reconoció a algunos estudiantes, miembros del Club Slug. Por supuesto la mayoría de ellos eran de Slytherin, ninguna sorpresa. Pero también había otros invitados. Hermione no los conocía, pero supuso que eran miembros importantes del Ministerio de Magia, famosos jugadores de Quidditch u otras celebridades.
—¿Qué tal algo de comer? — Lupin le preguntó y señaló a un buffet de aspecto extravagante.
Hermione estuvo de acuerdo con mucho gusto. Ella se había saltado el almuerzo en favor de otra, infructuosa sesión de biblioteca, y tenía bastante hambre ahora. Pero antes de que los tres pudieran alcanzar el buffet de alguna manera el profesor Slughorn apareció de la nada.
Él le sonrió a Hermione y Lupin pero parecía pasar por alto a Longbottom de alguna manera. —Qué bueno que se unan a nuestra pequeña reunión, Sra. DeCerto, Sr. Lupin —.dijo Slughorn a ambos.
—Buenas noches, señor —. dijo Hermione educadamente. —Gracias de nuevo por haberme invitado.
Slughorn le sonrió — No, en absoluto, en absoluto. Una de mis estudiantes más prometedores, lo eres. No habría querido que faltaras. Y por supuesto quería presentarle a alguien.
Slughorn entonces pareció buscar a alguien antes de que él saludara a un hombre que estaba de pie a unos metros charlando con un grupo de personas. El hombre de aspecto mejor dicho rechoncho sonrió a Slughorn y se acercó a nosotros.
—Anthony, ahí estás —. Slughorn le sonrió el hombre. Parecía tener unos veinticinco años, de pelo castaño, grasiento y una nariz algo prominente. —Ahora, Sra. DeCerto, se trata de Anthony Vickers un abogado muy prometedor de la Corte del Ministerio que algún día será un alto inquisitor, estoy seguro —. En este punto Slughorn le hizo un guiño a Vickers descaradamente.
Hermione frunció el ceño ante Slughorn. ¿Por qué se lo presentaba?
—Y ella, Anthony, es la joven de la que te he estado hablando. Ella es Hermione DeCerto —. dijo Slughorn cuando se volvió a Vickers.
Vickers extendió una mano hacia Hermione y ella la sacudió, aunque se sentía bastante sudoroso. —Es un placer conocerte, Sra. DeCerto.
Hermione asintió con la cabeza. Ella todavía no entendía de que se trataba esto. Pero Slughorn iluminó el asunto con su siguiente frase.
—Sra. DeCerto, Anthony ha llegado al punto en que un hombre quiere sentar cabeza, tener una familia ...
Fue entonces cuando Hermione finalmente entendió y sus cejas se alzaron. ¿Slughorn, arreglaba citas? Ella le lanzó una mirada a ese hombre Vickers. Él la miraba con interés en sus ojos y Hermione sintió un escalofrío por su columna vertebral. ¿La única manera de que una mujer pueda tener éxito era casándose con un yuppie como él? En los años cuarenta seguramente había más opciones para una mujer joven, con talento. Hermione casi rodó los ojos.
—Er... es decir... eh... fascinante —. Hermione no pudo evitar que su voz cada vez se alzara al final de la frase sonando más como una pregunta que como una declaración de cortesía.
—Hey, Hermione —. Lupin rompió esa conversación absurda. — ¿No le prometiste a Diana que volverías? Creo que te está esperando.
Hermione se volvió hacia Lupin y le frunció el ceño perplejo. ¿Qué estaba diciendo? Ella nunca le prometió nada Diana. Entonces vio que Lupin le guiñaba un ojo discretamente.
—Oh, sí. ¡Por supuesto! — dijo Hermione, y se volvió a Slughorn y a Vickers y continuó exageradamente. —Lo siento mucho, pero me tengo que ir, alguien me espera.
—No, en absoluto, Sra. DeCerto. No dejes a tu amiga esperando —.Slughorn le sonrió y continuó con Vickers. — ¿Ves? ¡Qué joven tan confiable!
Hermione rápidamente se alejó del profesor de pociones y sus intentos de emparejarla.
—Gracias por salvarme —. Le susurró a Lupin mientras se dirigían a la mesa del buffet.
Lupin sonrió y le dijo a Hermiones, obviamente, más divertido con toda la situación: —Por un momento, me debatía en si querías mi ayuda o no...
Hermione le golpeó en el costado, pero le devolvió la sonrisa.
—¡De verdad, que viejo tan alcahuete! — Longbottom miró hacia atrás con una mirada agría en el rostro.
Hermione tuvo que reírse de toda la situación. Su risa parecía ser contagiosa ya que sus dos amigos también se empezaron a reírse. Entonces finalmente lograron conseguir algo de comida, así que se sentaron en una mesa libre con platos cargados. Después del fiasco de Slughorn nada malo sucedió y Hermione se alegraba de disfrutar de una velada alegre con sus amigos.
Algún tiempo después, Lupin se excusó cuando vio evidentemente que Stella Lovegood pasaba por allí. Hermione casi se desmaya al oír su nombre. ¿Esa chica estaba de alguna manera relacionada con Luna?
—Está colado por ella —. Longbottom le informó cuando ella vio la retirada de Lupin.
Hermione alzó las cejas. ¿Lupin y Lovegood? Bueno, ¿por qué no? Se imaginó a Remus Lupin saliendo con Luna Lovegood y tuvo que reírse ante la idea.
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Más tarde esa noche, Hermione estaba un poco alejada de las otras personas y observaba como conversaban. Longbottom se acababa de ir para conseguir algo de beber. Hermione esperaba que Slughorn y su amigo soltero no la encontraran.
De repente, alguien le susurró al oído: — ¿Te estás divirtiendo?
Hermione se dio la vuelta y se encontró a Riddle justo al lado, sonriéndole burlonamente con el rostro extrañamente carente de emoción. Ella se reprendió por no estar más alerta. La única persona que había querido evitar estaba a su lado.
—Es agradable —. Respondió, y su voz sonó tan carente de emoción como el rostro de Riddle. Luego añadió antes de que pudiera detenerse —Excepto la compañía. — y miró fijamente a Riddle.
Él levantó una ceja, su vacía sonrisa no cayó de su rostro, aunque Hermione podía decir que había logrado hacerlo enojar de nuevo. Parecía que ella tenía talento para eso.
—Cuidado, DeCerto, no quieres parecer maleducada, ¿verdad? — Riddle le siseó.
Hermione dio un paso lejos de él. — ¿Qué es lo que quieres, Riddle? — le preguntó, y se sorprendió de que su voz no temblara porque él la estaba asustando de nuevo.
— ¿Por qué?, yo sólo quería felicitarte —. Dijo Riddle con indiferencia, aunque había un cierto grado de frialdad en su voz. —Por ser una mentirosa excepcionalmente buena.
—No, en absoluto, Riddle —. Respondió ella. —Los dos sabemos que esa corona te pertenece ti.
De repente, Riddle dio un rápido paso hacia delante como un rayo y agarró la su muñeca derecha. Hermione jadeó cuando sintió su mano cerrarse alrededor de su muñeca y lo miró con los ojos muy abiertos y asustados. Él no iba a hacer algo aquí, ¿verdad?¿No cuando la sala estaba llena de gente, con posibles testigos? Hermione tomó una fuerte bocanada de aire cuando sintió que Riddle irradiaba esa magia cruda y agresiva. Él la miró y su rostro todavía era una máscara inexpresiva menos sus ojos. Había un brillo oscuro y asesino en sus ojos grises. Hermione se estremeció al ver la cruel frialdad.
Luego Riddle se inclinó hacia delante y le susurró con saña al oído de Hermione. —No bajes la guardia. No debes pensar que dejaré que te salgas con la tuya con tu imprudencia.
Hermione se tensó cuando sintió su cálido aliento, que acompañaba a sus fría y heladas palabras, sobre su piel. Sus instintos le gritaban que corriera tan rápido como fuera posible. Pero ella sabía por experiencia que huir de él no ayudaría a su situación. Así que reunió todo el valor que le quedaba, se puso de puntillas para lacanzar su oído y puso su mano sobre su brazo y luego ella le susurró:
—No te preocupes. No voy a bajar la guardia. Porque sé quién eres, Voldemort.
Hermione podía sentirle tenso al pronunciar la última palabra y su agarre en su muñeca derecha se apretó dolorosamente. Él se apartó y la miró fijamente. Hermione podía ver el choque y un destello de sospecha en sus ojos antes de que él controlara sus emociones de nuevo y la mirara con furia.
Hermione estaba segura de iba a darle una bofetada ahora o peor iba a maldecirla. Pero ella se salvó de averiguarlo cuando Longbottom apareció a su lado. Estaba mirándola con preocupación y luego sus ojos se estrecharon mientras su mirada vagaba a Riddle.
—¿Está todo bien? — le preguntó a Hermione, pero continuó para mirando a Riddle.
Hermione sintió que Riddle soltaba su muñeca. Su rostro estaba en blanco de nuevo mientras miraba un tanto aburrido a Longbottom.
—Por supuesto. Sólo hablaba con DeCerto —. Dijo Riddle en tono indiferente.
—Claro —. Dijo sarcásticamente Longbottom mientras todavía miraba airadamente a Riddle. Luego se volvió hacia Hermione y le dijo con voz amable: —Nos vamos, ¿de acuerdo?
Hermione se limitó a asentir con la mirada. Estaba bastante contenta por la oportunidad de dejar a Riddle.
— ¡En realidad, es un bastardo! — Longbottom resopló después de que se habían alejado de Riddle. — ¿Quién se cree que es? — luego se volvió hacia Hermione y la miró con preocupación. —Él no te hizo nada, ¿verdad?
Hermione negó con la cabeza. —No, está bien —. Entonces ella se echó a reír y dijo: —Estoy realmente sorprendida de que no me blasfemara en el acto ¡Gracias por haberme salvado de paso!
—En cualquier momento —. Dijo Longbottom, sonriéndole.
—Pero ahora, vamos a algo mucho más interesante —. dijo Hermione en tono divertido. —Entonces, ¿qué está pasando entre Amarys y Stella Lovegood?
Longbottom se echó a reír a carcajadas. —Stella y Amarys. Esa es una historia laarga. Y todos estamos esperando que tenga un final feliz.
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Hermione estaba acostada en su suave cama en el dormitorio. Al final, había sido bastante tarde, hasta que se había ido de la fiesta. Y ella se sorprendió de que incluso se hubiera divertido.
Bueno, una parte de ella.
La parte en la que Riddle la había arrinconado no había sido tan divertida. Hermione se dio la vuelta en la cama en busca de una posición más cómoda.
¿Por qué se lo dijo?
Ella lo había llamado por su nombre, su nombre predilecto. Voldemort. Ahora no sólo estaba enfurecido porque era más inteligente que él, por pequeña proeza exepcional durante pociones. No, él estaba seguro ahora de que sabía cosas sobre él que no debería saber. Eso era seguro asumió. Ella no tenía que saber que su nombre. Hermione no creía que en este momento mucha gente supiera su nombre. Lo más probable es que sólo lo supieran sus pequeños mortífagos. Decírselo había sido sin duda un mal movimiento. Pero no podía cambiar eso ahora, ¿verdad? Hermione ahogó un bostezo. Se ocuparía del problema de Tom Riddle mañana. Ahora estaba demasiada cansada como para pensar con claridad.
Hermione echó a correr. Por el camino mojado. Por medio de los charcos de lodo y las raíces quebradas que aplanaban el camino. Ellos iban tras ella. Podía oír que la perseguían. En algún lugar tras ella en la oscuridad. Sabía que nunca sería capaz de huir de ellos. Pero cada metro que corrió significaba más seguridad para Harry y Ron.
Hermione no había podido dormir esa noche. Así que salió de la tienda de campaña. Pero cuando se había alejado un poco de la tienda de pronto escuchó voces. Se acercó más, en silencio, con cautela, con su varita estirada en la mano. Y entonces los vio, Mortífagos. Habían estado buscando por los alrededores. El corazón de Hermione casi se había detenido. Ellos habían estado peligrosamente cerca de la tienda de campaña. Hermione no había tenido mucha opción entonces. Ella necesitaba atraerlos lejos de sus amigos. Así que los atacó y por eso corría ahora. Lejos de la tienda de campaña y de sus amigos dormidos.
Una maldición se disparó hacia ella. Tan cerca que podía sentir su poder arder en la piel de su mejilla. Era inútil para correr más. Ahora tenía que luchar. Había cuatro mortífagos por lo que sus posibilidades de ganar no eran muy altas. Cuando Hermione pasó el siguiente árbol se arrojó detrás del tronco y no dudó en disparar maldiciones a sus perseguidores. Esos hombres la estaban cazando a ella y a sus amigos. No dudarían en matar. Así que Hermione no podía permitirse dudar tampoco. Ella lanzó maldiciones contra ellos, oscuras maldiciones, maldiciones crueles. Esto era la guerra. No se trataba de luchar contra la magia oscura, se trataba de la luchar contra Lord Voldemort. Si Hermione tenía que corromperse mediante el uso de hechizos oscuros entonces era un sacrificio que tendría que hacer.
Pudo ver a uno de los mortífagos derrumbarse en el suelo mientras era golpeado por una maldición. Ella lanzó otra maldición al siguiente mortífago y su objetivo era de nuevo afinado. El hechizo que lanzó le rasgó el brazo derecho y la sangre comenzó a fluir por el brazo, y la mano y la dejó caer al suelo, pero Hermione no se dio cuenta. Disparó otra maldición y el siguiente mortífago.
Antes de que pudiera echar una maldición el último mortífago se desvaneció en el aire sólo para reaparecer justo delante de ella. La respiración de Hermione se detuvo cuando vio la sonrisa debajo de la máscara blanca. A continuación, el Mortífago le agarró brutalmente la muñeca derecha y Hermione perdió el asimiento de su varita. Sus ojos se abrieron con miedo mientras miraba fijamente a los ojos vacíos detrás de la máscara. El hombre se rió cruelmente antes de que él se inclinara hacia delante y le susurrara fríamente en su oído.
—¡Te arrepentirás de esto, perra!
Luego la golpeó con fuerza en la cara de modo que Hermione se derrumbara en el suelo a sus pies. Los puntos negros bailaban ante sus ojos, pero su mente estaba centrada y sintió el frío odio arrastrándose en su interior. No iba a permitir que ese hombre la matara. Si lo hacía, entonces el hombre cumpliría su verdadera misión, encontrar a Harry Potter. Hermione buscó su varita con la mano a ciegas en el suelo. Entonces sintió la suave superficie de su varita. Sus ojos se dispararon hacia el hombre que estaba frente a ella. No iba a permitir que él encontrara a Harry y Ron, pensó, y en sus ojos ardía un fuego feroz...
ESTE CAPITULO ESTA EDITADO!
Gracias a Yuukimaru Yuu por dedicar tiempo a hacerlo, muchas gracias de verdad!
Me he tirado un tiempo para mi misma, unas dos o tres semanas, por eso me soprendo yo mismo que haya terminado este capitulo en dos días. ¡Es un nuevo logro! Capítulo recien salido del horno, todavía esta calentito...
Os advierto que las cosas se van a poner feas entre Hermione y Tom siii, todavia mas chicas, vais a llegar a odiar a Tom, pero es que es el futuro Lord Voldemort, las cosas entre ellos se coceran lentamente, a fuego lento.
Respecto a las actualizaciones, no lo se segun mi animo, un día me encuentro de buenas y en dos dia ya traduzco un capitulo de mas de 30 paginas y otras veces estoy mas ocupada o quiero mas tiempo para mi y tardo mas de dos semanas como me ocurrio en el anterior capitulo, ya veremos como seguiran dandose las cosas
