15

¿Amistad Entre Enemigos?

—Voy a buscarlo. Espérate aquí, no tardaré mucho —. dijo DeCerto antes de volverse en el acto y desaparecer.

Riddle exhaló frustrado. Sabía por qué lo había dejado aquí. Si ella lo hubiera llevado de vuelta al callejón Diagon, se habría quedado allí con seguridad. No habría sido capaz de convencerlo para que abandonara el Caldero Chorreante. Realmente no quería celebrar la víspera de Año Nuevo. ¡Él lo odiaba!

Nochebuena, había sido el día en que él había nacido y el día en que su madre había muerto. Realmente no entendía por qué debía celebrar eso. Desde ese día se había visto obligado a vivir en ese vil orfanato. Abandonado, por su madre, que había muerto y por su padre que lo había repudiado.

Riddle suspiró y miró su reloj. DeCerto había desaparecido por algún tiempo ya. Riddle estaba tan aburrido que se alejó por el callejón. Pronto llegó a una carretera que conducía a un callejón más pequeño que el cual estaba. La calle era algo familiar para Riddle, pero no estaba sorprendido por eso. Desde que podía recordar, había estado vagando por las calles de Londres. Habría hecho cualquier cosa para escaparse del orfanato aunque fuera sólo por unas horas. Se apoyó contra la pared de una casa y miró la escena de la calle. DeCerto finalmente aparecería en el callejón donde lo había dejado por eso no quería alejarse mucho. Después de haberse quedado por algún tiempo, apoyado en la pared, un coche gris en mal estado se detuvo frente a él. Los ojos de Riddle se abrieron de golpe y su sangre se congeló al reconocer al hombre que se bajó del coche.

—¡Tom! — Carter le gruñó bruscamente.

Antes de que Riddle pudiera reaccionar Carter se había acercado y lo había agarrado con fuerza por el brazo. Luego empujó a Riddle hacia el coche, abrió la puerta del pasajero y lo arrojó dentro. Cerró la puerta en la cara de Riddle e incluso la cerró con llave. Riddle sólo pudo mirar con los ojos muy abiertos como Carter rodeaba el coche y luego se metía en el asiento del conductor. Puso en marcha el motor y se fueron.

—Eres un gran problema —. le susurró Carter a Riddle amenazadoramente.

Riddle apretó los puños. Podía sentir las uñas clavándose en su piel. La amenaza de Carter quedó en el aire hasta que el coche se detuvo delante del odioso edificio. Entonces Carter bajó del coche, abrió la puerta del pasajero y una vez más tomó a Riddle del brazo antes de que brutalmente lo sacara del coche. Arrastró a Riddle hasta llegar a la puerta principal del orfanato. Cuando llegaron a la puerta Carter la abrió y tiró brutalmente a Riddle dentro. Riddle perdió el equilibrio y gimió de dolor mientras caía sobre su hombro. Carter salió al pasillo y se acercó a donde Riddle estaba tirado.

—¡Levántate, pedazo de inútil escoria! — le gruñó mientras agarraba por el cuello a Riddle y tiraba de él con violencia.

Riddle hizo una mueca cuando Carter lo agarró de nuevo por su ahora magullado brazo superior y lo arrastraba por el pasillo, a la sala de entrada y hacia las escaleras que conducían al sótano.

—No —. susurró Riddle.

Carter ignoró las protestas de Riddle y redobló su dominio sobre él mientras dirigía a Riddle por las escaleras. Habían llegado casi al sótano cuando Carter lo empujó tan violentamente que Riddle perdió el equilibrio y cayó en los últimos pasos. Chocó con el duro suelo de cemento. Mientras trataba de levantarse nuevamente podía sentir que la sangre fluía por sus rodillas y las palmas de las manos. Carter lo agarró de nuevo y lo arrastró hasta la puerta de metal oxidado. Riddle fue arrojado a la pequeña cámara detrás de la puerta. Había esperado no volver a ver esa celda de prisión. Antes de que pudiera levantarse, oyó a Carter entrar en la habitación y cerrar la puerta tras de sí.

—¿Crees que podías escaparte impunemente? — Carter preguntó con voz fría.

Riddle se incorporó y se enfrentó a Carter, que estaba junto a la puerta.

—Me has desobedecido, huiste, Tom. Esta vez has ido demasiado lejos —. Carter tomó un paso amenazador hacia Riddle. —Voy a tener que castigarte tan duro para que nunca vuelvas a hacer eso.

Carter se acercó a Riddle y miró su figura sentada. Riddle se apartó de él.

—¡Quítate la camisa! — Carter le ordenó con una voz que no dejaba lugar a la indiferencia.

Riddle miró a Carter y supo lo que el hombre iba a hacer con él. Riddle no creía que fuera capaz de soportar nuevamente el dolor. Había pensado que no nunca más volvería a ver a Carter. De repente, el hombre arremetió contra él y lo golpeó tan fuerte en la cara que Riddle se cayó a un lado.

—¡He dicho que te quites la camisa, inútil bastardo! — Carter le gritó a Riddle con furia.

Riddle rápidamente se puso en posición sentada. Podía sentir que la sangre corría por la comisura de su boca mientras comenzaba a quitarse la camisa con dedos temblorosos. Se quitó la camisa y luego la dejó en el suelo. Ahora estaba arrodillado ante Carter, desnudo de cintura para arriba.

—He tratado con tu anormalidad durante el tiempo suficiente. Te enseñaré de una vez por todas que nunca debes volver a faltarme el respeto.

Carter se quedó mirándolo fijamente con ojos despiadados mientras lentamente se quitaba el cinturón. Riddle vio como Carter envolvía un extremo de la correa alrededor de su mano derecha y luego cerró los ojos mientras el odioso hombre caminaba hacia él deteniéndose tras él. Riddle apretó los dientes y se preparó para el primer ataque.

Oyó que Carter se movía detrás de él. El duro cuero de la banda golpeó su espalda sin piedad y Riddle tomó una fuerte respiración cuando el cinturón cortó su piel. Los próximos golpes siguieron rápidamente. Cada golpe le estaba infligiendo un agudo dolor. Riddle pronto sintió que rajaba su piel y que la sangre caliente corría por su espalda. El dolor se estaba haciendo insoportable. Pero aún así los golpes caían sobre él. No pudo contenerse más y cuando el siguiente golpe le alcanzó cruelmente, jadeó de dolor. Pero aún así Carter no se detuvo. Él continuó golpeando a Riddle sin descanso. Los golpes caían sobre Riddle, a cual más doloroso que el anterior. Entonces Riddle perdió el equilibrio cuando se dobló de dolor y cayó al mugriento suelo donde se acurrucó en una bola. Su espalda estaba ardiendo, le dolía tanto que se sentía un poco mareado. Sólo se dio cuenta de que Carter se había acercado cuando el hombre le dio una brutal patada en la cara. Luego agarró un puñado del cabello oscuro de Riddle y tiró de él hacia atrás.

Riddle gimió de dolor cuando Carter le gruñó con malicia: —¡No he terminado todavía, monstruo!

Entonces soltó el pelo de Riddle y reajustó su agarre en el cinturón. Riddle trató de permanecer en una posición sentada. Sabía que si se caía de nuevo, sólo haría que el hombre lo golpeara aún más duro. El siguiente golpe en la espalda le picó insoportablemente Riddle se mordió el labio para no dejar escapar un grito. No podía soportarlo más, pero sabía que Carter no se detendría hasta que estuviera completamente roto.

_._._._._

Hermione miró primero en estado de shock la varita tendida en la palma de su mano y luego el edificio que estaba señalando. No había error, Riddle estaba dentro del orfanato. Pero ¿por qué? ¿Cómo sucedió eso? Lo había abandonado solo por unos minutos. Las imágenes de su última visita al orfanato se precipitaron a través de su mente. Vio a Riddle tendido en el suelo en ese cuarto asquerosamente sucio en el sótano del orfanato. Había estado gravemente herido. Hermione se estremeció al recordar las profundas heridas en su espalda. Agarró su varita con fuerza mientras miraba hacia el edificio gris que tenía delante. No iba a permitir que eso volviera a suceder. No permitiría que Carter le hiciera daño a Riddle.

Con esa determinación en la mente Hermione se apresuró por el patio del orfanato hacia la puerta. En este momento ni siquiera pensó en poner ningún encanto de desilusión. Por suerte, la puerta principal no estaba cerrada por lo que Hermione entró en el edificio del orfanato sin ningún problema. El pasillo aún parecía estar tan sucio como antes. Pero ella no estaba prestando tanta atención a eso cuando corrió por el pasillo al recibidor de la entrada. Notó distraídamente el estrépito de los ruidos de los cubiertos y los niños que venían cerca del comedor. Hermione no se detuvo sino que fue inmediatamente hacia la escalera. No tenía ninguna duda de que si Riddle había sido obligado a volver al orfanato, ella lo encontraría en el sótano y no en el comedor de la cena.

Hermione esperaba estar equivocada mientras corría escaleras abajo. Rápidamente llegó al pasillo del sótano débilmente iluminado. Estaba a sólo unos pasos de llegar a la siniestra puerta de metal detrás la cual había encontrado a Riddle la última vez. Ahora mismo estaba tan inquieta que no se dio cuenta de cómo su magia reaccionaba a su estado de ánimo y arremetió contra la puerta cuando la alcanzó. La puerta se abrió de golpe por la fuerza de su magia y Hermione entró rápidamente en el interior del cuarto. Miró con los ojos muy abiertos la escena frente a ella. Era Riddle, arrodillado en el suelo mientras sangre fluía por abusada espalda.

¡Había llegado demasiado tarde!

La mirada de Hermione se desvió de Riddle en el suelo al hombre que estaba detrás de él. Sus ojos se entrecerraron cuando miró a Carter y a la correa ensangrentada en su mano. La sorpresa estaba escrita en su rostro cuando él por su parte miró a Hermione. Podía sentir que su aprehensión se convertía en fría furia cuando sus ojos se detuvieron en Carter. Antes su magia había sido un loco torbellino en su interior, pero ahora había cambiado por sus emociones. Su intensidad y ferocidad no disminuyeron sino que se intensificaron, ahora era una fría potencia con propósito y dirección.

—¡Aléjate de él! — Hermione le siseó a Carter con rabia apenas contenida mientras daba un paso más en la habitación.

Su magia seguía creciendo, pero estaba demasiado furiosa como para darse cuenta. Ella ni quiera se dio cuenta cuando su ira despertó a la magia mayor dentro de ella. Ésta se enfrentó con su propia magia y luego se conectó a ella, uniéndose en una tormenta en su interior.

—¡Lo sabía! — dijo Carter con un tono duro y grueso por el triunfo. Él había encontrado su voz junto con su arrogancia. —Yo sabía que estabas con él. — Carter hizo un gesto a Riddle con el cinturón en la mano.

La boca de Hermione se convirtió una delgada línea mientras miraba con odio Carter.

—Inmediatamente vi que no eras buena —. le espetó a Hermione con furia. —¿Qué eres, su puta?

Exteriormente la apariencia de Hermione no cambió, pero dentro de ella su magia corría salvajemente

—Ninguna persona decente se mezclaría con un ser tan detestable como él —. continuó Carter enfurecido.

—¡Dije, que te alejaras de él! — Hermione le dijo lentamente, la frialdad de su odio se filtraba a través de su voz, pero todavía sonaba extrañamente tranquila.

—¡No puedes darme órdenes, pequeña señorita! — Carter le gritó. —¡Parece que necesitas ser castigada como Tom!

Entonces Carter apretó el cinturón y comenzó a caminar hacia donde estaba Hermione. Al pasar por donde estaba Riddle se giró y le dio una fuerte patada en el costado, de modo que él fuera arrojado al suelo. Riddle gimió suavemente de dolor cuando Carter le gritó:

—¡No pienses que he terminado contigo!

Fue entonces cuando finalmente Hermione liberó la magia que había estado acumulando en su interior. Ésta brotó de ella y rápidamente envolvió toda la habitación. Hermione se dio cuenta incidentalmente del cambió de su propia magia. La magia era algo más fuerte y había una energía que brotaba detrás de ella. Incluso podía sentir los hechizos de protección que abarcan alrededor de la habitación como telas de araña. La última vez que había estado aquí no hubiera sido capaz de sentirla. Probablemente eran los hechizos que el Ministerio ponía contra el uso de magia por menores de edad. Hermione simplemente la apartó y se sorprendió por la fuerza de su propia magia.

Mientras tanto, Carter se había acercado y la había agarrado brutalmente por la muñeca. Los ojos de Hermione se dispararon a su cara y luego ella le susurró fríamente: —¡Nunca lo vas a volver a tocar!

Carter sonrió maliciosamente. —¿Y quién me va a detener? ¿Tú?

Como respuesta Hermione dirigió su magia hacia Carter. Observó satisfecha como sus ojos se abrían de golpe y sus manos se clavaban en su garganta mientras jadeaba en busca de aire.

—Si alguna vez le vuelves a poner una mano encima.. —Hermione extendió una mano hacia la garganta de Carter como si fuera a estrangularlo, pero ella nunca lo tocó. —Lo pagarás con el infierno.

Carter la miró fijamente. Hermione se mostró satisfecha por el shock y el miedo que podía ver en sus ojos. Todavía jadeaba desesperadamente por aire que no se le permitía tomar. Luego dejó que su propia magia se envolviera completamente alrededor de la figura de él cuando se alejó un paso. Carter se levantó misteriosamente en el aire los pies apenas rozaban el suelo. Sus brazos ahora colgaban a los lados y se veía como una marioneta, sostenido por un hilo invisible. Se quedó mirando con horror a la joven chica delante de él.

—Y no te equivoques —. susurró Hermione en voz baja. —Me enteraré si vuelves a lastimarlo.

Entonces su magia arremetió contra Carter de modo que fue lanzado hacia atrás colisionando con fuerza contra la pared. Él gimió ante el impacto y luego se deslizó por la pared hasta que yació en el suelo, inconsciente. Los ojos de Hermione se desviaron de la figura inmóvil del repugnante hombre a Riddle, que estaba inclinado sobre el suelo. Miró a Hermione. Podía ver el dolor en sus ojos grises. Se siguieron mirando el uno al otro, sin hablar una palabra. Entonces, de repente Hermione pudo sentir que cálidas lágrimas corrían por sus mejillas. Ella aspiró y luego corrió hacia él. Se dejó caer junto a él, le echó los brazos al cuello y lo abrazó con fuerza mientras sollozaba,

—¡Lo siento, lo siento!

Ella sintió que sus brazos se envolvían tentativamente alrededor de su cintura. Hermione cerró los ojos. Sólo quería irse de allí, en la medida de lo posible. Así que volvió a llamar a su magia, se concentró en su destino y luego se sumergió en la oscuridad con la habitual sensación de presión que ejercía la Aparición. Si se hubiera parado a pensar hubiera recordado que era imposible Aparecerse dentro del callejón Diagon ya que estaba protegido por muchos hechizos de guardia. Pero no lo hizo por lo que le llevaría un tiempo darse cuenta de lo que había hecho justo cuando se Aparecieron a través de las grandes salas del callejón Diagon. Reaparecieron directamente en su habitación en el Caldero Chorreante. Hermione soltó a Riddle sólo para coger sus pociones de curación que estaban en el baúl. Luego lo volvió a abrazar y se aparecieron. Sólo para reaparecer a millas y millas de distancia en una aislada zona montañosa. Hermione tiró de la vieja bolsa de mano fuera de su bolsillo, la abrió y apuntó su varita hacia ella.

—¡Accio Tienda! —. susurró.

Después de unos segundos la tienda salió volando por la apertura de la bolsa. Hermione agitó la varita hacia ella y ésta comenzó a desarrollarse. No pasó mucho tiempo hasta que la tienda estuviera en el suelo cubierto de nieve. Echó un vistazo a Riddle mientras aún aferraba un brazo su alrededor. Riddle se quedó mirando la pequeña gris tienda de campaña en frente de ellos y luego sus ojos se posaron en las nevadas montañas que les rodeaban.

—¿Dónde estamos? — preguntó, y había auténtica sorpresa en su voz normalmente indiferente.

—En las Altas Tierras de Escocia, — Hermione le sonrió con timidez. —Debemos entrar. Hace frío — añadió cuando vio que Riddle no llevaba camisa.

Hermione ayudó a Riddle y juntos entraron en la tienda. Él se detuvo bruscamente y un ceño apareció entre sus cejas al ver el interior de la tienda.

—¿Es una tienda mágica? — le preguntó en voz baja.

—Sí —, respondió Hermione mientras lo llevaba a una de las camas.

Riddle se dejó caer en la cama y ella se sentó a su lado. Lo miró preocupada. Tenía moretones que comenzaban a tomar forma en su brazo y cara. Pero lo peor era la espalda. La sangre fluía libremente por los cortes de la piel. Pero se sintió aliviada de que no tuviera tantas heridas en la espalda como la primera vez que lo había encontrado en el orfanato. Esta vez había sido capaz de evitar lo peor. Pero aún así, ella tenía la culpa de por qué ahora estaba herido.

Hermione miró hacia abajo a sus manos y le susurró suavemente, —Lo siento mucho. No debí haberte dejado solo en ese callejón.

Riddle miró con asombro a la bruja sentada a su lado. Ella miraba hacia abajo a sus manos, aparentemente sin atreverse a mirarlo a los ojos. ¿Pensaba que ella era responsable de que Carter lo hubiera encontrado? ¿Por qué se sentía culpable por todo eso? ¿Por qué se preocupaba en primer lugar? Pero lo hacía, Riddle notó sorprendido cuando la miró a la cara en la cual estaba escrita la culpa y la preocupación, claras como la luz del día. Riddle nunca antes había tenido a nadie ... que lo protegiera. Nunca nadie se había preocupado lo suficiente por él como para hacer lo que DeCerto acababa de hacer por él.

—No es tu culpa —. le dijo Riddle.

Ella lo miró con incertidumbre, aún con timidez. Sus enormes ojos marrones estaban escaneando su rostro con miedo.

—¿No estás enojado conmigo? — le preguntó vacilante. —Fue mi culpa que terminaras en ese callejón. Así que también fue mi culpa que él ... él ...

Riddle se sorprendió al ver lágrimas frescas correr por sus mejillas. De alguna manera a él no le gustaba verla llorar. Así que envolvió sus brazos alrededor de ella y la atrajo hacia él.

—No, no estoy enojado contigo —. trató de calmarla con voz suave.

DeCerto lo miró. Todavía había incertidumbre en sus ojos mientras se mordía el labio nerviosamente. Pero luego asintió con la cabeza e incluso trató de sonreírle.

—Está bien — dijo aliviada.

Después se levantó de la cama. Tuvo una extraña sensación de pérdida cuando dejó de abrazarlo. Riddle la observó mientras se acercaba a la mesa. Ella había dejado su capa en una de las sillas colocadas alrededor de la mesa. La caja de madera que había cogido estaba sobre la mesa. DeCerto tomó la caja y luego se sentó en la cama junto a él.

Ella le sonrió y luego le dijo en voz baja: —Déjame atender tus heridas.

El agudo dolor en la espalda de Riddle había empeorado y aún podía sentir la sangre fluyendo de las heridas que seguramente tenía en su espalda. Riddle apretó los puños. Oh, cómo odiaba a Carter y el poder que el hombre tenía sobre él. Deseaba estar en condiciones de luchar, para vengarse de todo el dolor y la humillación que había tenido que soportar. Un odio que todo lo consumía se alzó en Riddle, al pensar en la forma en que se vio obligado a someterse a ese odioso hombre. Ese asqueroso Muggle. Cualquier paso fuera de la línea durante las vacaciones, cualquier uso de magia, lo llevaría automáticamente a su expulsión de Hogwarts y perdería su varita. Dumbledore seguramente vería esto, con placer.

Riddle entrecerró los ojos mientras sus pensamientos vagaban a Dumbledore. El odio que se había ido acumulando en él se intensificó y se convirtió en una rabia apenas controlable. Sólo un año más y tendría diecisiete años y nadie sería capaz de obligarle a hacer nada. Después de que él dejara Hogwarts por fin tendría la oportunidad de obtener su venganza. En Carter, en Dumbledore, sobre todo él, que se había atrevido a molestarlo. Él se encargaría de que lamentara que alguna vez se hubiera cruzado en su camino. Una sonrisa siniestra jugaba alrededor de su boca al imaginar cómo exactamente haría que se lamentara.

Fue sacado de su hilo de pensamiento al sentir un cambio de peso en la cama junto a él. Miró DeCerto y se sorprendió al encontrar su mirada fija en él con temor mientras agarraba la caja de madera en su regazo con tanta fuerza que los nudillos de sus manos se volvieron blancos. Fue entonces cuando Riddle notó como su magia se crepitaba violentamente a su alrededor, lo que reflejaba sus pensamientos asesinos. Normalmente le habría encantado por la fuerza oscura detrás de su magia, pero sus ojos asustados fueron suficientes para retirar su magia.

—Eso no iba dirigido a ti—. Riddle se volvió hacia ella y trató de desterrar todo el odio que había sentido en su voz. —A veces mi magia sólo se vuelve loca.

Hermione soltó el aliento que había estado reteniendo y desenrolló los dedos de la caja de pociones que había estado apretando de forma asesina. Eso había sido atemorizante, ese aura que de repente emanaba de Riddle. Ese había sido Voldemort, el Voldemort de su época. Ella reconocería ese tipo de magia oscura y agresiva en cualquier lugar. Hermione trató de igualar su respiración otra vez. Hace un momento, cuando había sentido su magia, parecía que había vuelto al día el cual había luchado contra él en el Ministerio. Algún día le gustaría olvidar y enterrar eso junto con sus recuerdos. Hermione se estremeció y tomó una fuerte bocanada de aire cuando sintió una mano cálida en su antebrazo derecho.

—¿DeCerto?

Oyó a Riddle preguntar en voz baja, la inseguridad en su voz contrastaba bruscamente con la magia oscura que había estado irradiando. Hermione lo observó. No había huellas del odio que antes había estado transmitiendo a través de su magia. Sus ojos estaban contemplándola y Hermione se sintió aliviada al no encontrar el tinte rojo en sus ojos grises. El que estaba sentado junto a ella era Tom Riddle y no Lord Voldemort.

Ella le sonrió tranquilizadoramente y le hizo un gesto a su espalda, —Déjame ver a eso, ¿de acuerdo?

Hermione trató sus heridas y se sintió aliviada al ver que no estaban tan mal como la primera vez que había tenido que hacer eso. Tenía algunos cortes bastante profundos, pero no tantos como antes. Limpió las heridas, y usó algunas pociones en ellas y luego vendó su espalda. Cuando hubo terminado, sacó del bolsillo de su capa la mochila y con el hechizo Accio sacó de su interior un jersey y se lo entregó a Riddle. Él cogió el jersey y se lo puso. Luego miró la mochila en la mano de Hermione con curiosidad.

—¿Qué es eso? — le preguntó con voz suave.

Hermione desvió la mirada de su la cara a la pequeña mochila en la mano y una sonrisa empezó a tomar forma en su rostro antes de que dijera con voz engreída que incluso habría hecho sentir orgulloso a Malfoy. —Esto, mi querido señor Riddle, es una de mis creaciones más brillantes .

Ella se echó a reír de su rostro desconcertado, y luego le entregó la mochila y dijo en tono divertido, —Es en gran medida un pozo sin fondo. Muy práctico si me preguntas."

Riddle examinó la mochila en la mano y luego la miró. —¿Qué has usado? ¿El hechizo Amplifico?

—No, el encanto Infinito—. Hermione le sonrió.

Riddle levantó una ceja y volvió a mirar la mochila en la mano, ahora un poco impresionado, — El encanto Infinito ... es un encanto muy avanzado.

Hermione se sentó junto a él y le dijo, —Si. Pero no estés tan impresionado. Necesité tres intentos y dos mochilas hasta que por fin lo logré.

Luego Hermione miró su reloj de pulsera. Se sorprendió al ver que ya eran las nueve. No era de extrañar que tuviera tanta hambre.

—¿No tienes hambre? — le preguntó a Riddle. —Porque yo me muero de hambre.

Tomó la mochila en las manos y la abrió. —¡Accio cesta de mimbre!

De la mochila voló una cesta. Hermione le había pedido a Luisa cuando volvió al Caldero Chorreante que empacara un poco de comida para ella. Puso la cesta sobre la mesa y, al mismo tiempo agitó la varita hacia la cocina. Platos, cubiertos y vasos volaron de los armarios de la cocina y se colocaron sobre la mesa. Entonces Hermione abrió la tapa de la cesta y sacó la comida. Tuvo que sonreír cuando encontró una botella de vino. Luisa era en realidad una persona que pensaba en todo. Después de los acontecimientos en el orfanato Hermione casi se había olvidado de que era la víspera de Año Nuevo.

—Estás muy bien preparada. — Hermione escuchó su voz. Levantó la vista y se encontró a Riddle detrás de ella mirando la mesa.

—Sí, bueno, yo había planeado venir aquí todo el tiempo. — dijo en voz baja mientras miraba hacia sus manos.

Se sentaron en la mesa y empezó a comer. Poco después Hermione notó que la mirada de Riddle volaba cada dos minutos hacia la entrada de la tienda.

—¿Qué pasa? — le preguntó preocupada.

Él la miró antes de decir: —Todavía soy menor de edad y no se me permite usar magia ... en casa. Usaste magia ...

Ahora lo entendió Hermione. Había usado un poco de magia en el orfanato. Riddle no sabía que había empujado los conjuros del Ministerio, incapacitándolos. Ahora él temía que lo culparan por el uso de magia en menores de edad.

—No te preocupes —. trató de calmarlo Hermione. —No se darán cuenta de que hice magia en el orfanato. Me concentré en desactivar los conjuros de protección del Ministerio.

Riddle levantó una ceja y le preguntó con sospechosamente, —¿Desactivaste los hechizos del Ministerio?

Hermione se sintió incómoda. Ahora que lo pensaba. En realidad, se suponía que era imposible trabajar en torno a las salas. Pero ella había usado obviamente la Magia Mayor para hacer precisamente eso. No podía decirle a Riddle, por supuesto. Así que le dijo bruscamente: —Sí, lo hice. ¡No es gran cosa!

Riddle sorprendentemente lo aceptó y no persistió en el asunto. Tal vez se sintió demasiado aliviado para querer hablar más de ello.

Después de un tiempo, Riddle dijo, contemplativamente, —¿De dónde sacaste esa tienda?

Hermione lo consideró por un momento y luego le dijo, —Me la traje de casa.

Riddle asintió con la cabeza . —Ya me lo imaginaba. Es bastante bueno —, dijo mientras miraba alrededor de la habitación.

Hermione sonrió. Muchos recuerdos se almacenaban en esta vieja tienda mágica. Buenos y malos. Había vivido en esta tienda de campaña junto a Harry y Ron desde que había abandonado Hogwarts después de su sexto año. Siempre a la carrera, siempre en busca del siguiente Horrocrux. Pero Hermione todavía unía la tienda con una sensación de seguridad y calidez.

—Espero que sí. Viví aquí durante casi dos años —. le dijo distraídamente mientras se revolcaba en sus recuerdos.

Una voz curiosa le respondió: —¿Has vivido aquí durante dos años? ¿Por qué?

La cabeza de Hermione se alzó abruptamente y miró a Riddle con ojos asombrados. ¿Por qué le tenía que decir? Su coartada era que provenía de una pequeña aldea en Francia. Ella era una sangre pura que vivía con su familia en ese pueblo, ¿dónde encajaba en la historia que se hubiera alejado para vivir en una tienda de campaña durante dos años?

¡Estúpida! ¡Estúpida!

Hermione vio ese brillo en los ojos de Riddle. El brillo que siempre tenía cuando estaba en lo cierto. —¿Por qué necesitabas vivir en una tienda de campaña durante ese tiempo?

—Uhm ... —. agarró la tetera ante ella y sirvió un poco de té en su taza con las manos temblorosas. —¿Té? — le preguntó a Riddle, ignorando completamente la pregunta.

¡Tranquila, Hermione, tranquila! ¡Ahora él definitivamente sabe que estoy ocultando algo! negó con la cabeza interiormente por sus pobres habilidades de actuación.

—¿DeCerto? — Riddle le preguntó con tono medio divertido, medio apremiante.

Hermione lo miró tímidamente. Aún tenía, ese brillo en sus ojos. —Lo que quise decir fue que aquí viví dos semanas.

Riddle frunció el ceño antes de que simplemente dijera: —No, eso no es lo que quisiste decir.

Hermione suspiró ante su persistencia. Él no iba a dejarlo estar con tanta facilidad.

—Mira, todos tenemos nuestros porpios secretos. Pero te diré por qué viví aquí durante ese tiempo si tú me dices por qué Dumbledore te quitó la varita.

Riddle en eso le frunció el ceño y Hermione le sonrió mientras decía: —Cuando estés listo.

Después de que terminaran de comer Hermione agitó su varita y transfiguró una de las camas en un sofá de suave cuero. Otro movimiento de su varita y apareció un fuego que crepitaba de la chimenea. Luego sacó la botella de vino de la canasta y se sentó en el sofá. Riddle que vio sus acciones levantó una ceja.

—¿Qué estás haciendo ahora? — dijo con voz profunda.

Hermione lo miró divertido: —Ahora, amigo mío, estamos a la espera del Año Nuevo.

Fue entonces cuando Hermione vio que los ojos de Riddle se ampliaban por la sorpresa cuando se dio cuenta de lo que había dicho.

Amigo ...

¿Era eso? ¿Su relación? No eran enemigos, por lo menos ya no ... ¿o todavía si? Hermione no lo sabía. ¿Así que eran amigos ahora? ¿Podría ... podría permitirse ser amiga de Lord Voldemort? ¡No! Pero él no era Voldemort, no del todo. Había vislumbrado su otro lado. Cuando era amable, compasivo y protector - cuando era simpático. Ella siempre había tratado de negárselo a sí misma. Había insistido en que lo odiaba, que él era el enemigo. Él había destruido todo lo que era importante para ella así que ¿por qué debería de agradarle?

Hermione lo miró a la cara. Esa cara era tan diferente a la que había llegado a odiar, la cara con despiadados ojos carmesí. Ella sabía que él aún estaba ahí, Lord Voldemort, era una parte inseparable de Tom Riddle. Pero si lo odiaba tanto, ¿por qué fue a salvarlo? ¿Dos veces? ¿Cómo explicaba la furia que había sentido cuando había visto a Carter abusando de él? Si ella lo odiaba, debería haber animado a Carter. No estaría aquí sentada curando sus heridas. No, Hermione tenía que admitirlo, a ella le agradaba Riddle.

Respiró profundamente. Esa visión era bastante difícil de admitir. Se dio cuenta de que Riddle todavía la seguía mirando. Había incredulidad en sus ojos grises. Hermione le sonrió y dio unas palmaditas a su lado en el sofá.

—¿Qué estás esperando?

Riddle se levantó de la silla en la que había estado sentado y caminó lentamente hacia ella. Al llegar al sofá dudó en sentarse a su lado, aparentemente sin saber qué esperar a continuación. Así que Hermione se acercó a él, le agarró de la mano y tiró de él hacia ella. Riddle se sentó rígidamente a su lado.

—Todavía es muy temprano —. se quejó Hermione. Luego le informó mientras sonreía: —Siempre he odiado esperar hasta la medianoche.

Miró a Riddle a su lado y estaba confundida al ver que él la miraba extrañamente nervioso. Entonces se dio cuenta de que seguía sosteniendo su mano y la soltó rápidamente.

—¿Quieres un poco de vino? —le preguntó, y no pudo evitar sentir que una ola de calor golpeaba su cara.

Riddle asintió con la cabeza por lo que Hermione sirvió dos copas de la botella de vino y le entregó una. Luego se recostó en el sofá y tomó un sorbo de su copa.

—No sé exactamente si me gusta la víspera de Año Nuevo, o no —. le dijo pensativamente. —Es bueno celebrar un nuevo año, pero de alguna manera también se siente como un adiós.

—No me gusta la víspera de Año Nuevo —. dijo Riddle en voz baja.

Hermione lo miró. ¿Así que no le gustaba su cumpleaños?

—¿Por qué no?

Riddle se encogió de hombros en respuesta.

—Entonces, ¿qué es lo que normalmente haces en la víspera de Año Nuevo? —. le preguntó Hermione.

—Normalmente la paso en Hogwarts —. dijo Riddle mientras miraba hacia abajo a la copa en sus manos.

—Solo, ya que todos los demás estarían en sus casas —. Hermione terminó su oración por él.

Riddle volvió a encogerse de hombros, sin dejar de mirar la copa en sus manos.

—Hmm ... entonces no puedes decir que no te gusta la víspera de Año Nuevo. Quiero decir, si nunca antes la has celebrado.

Riddle levantó la vista de la copa en la mano y miró a Hermione. —Entonces, ¿cómo celebras el año nuevo?

Hermione lo consideró por encima de su copa de vino antes de que decidiera responder a esa pregunta bastante privada.

—Recuerdo la víspera de Año Nuevo, hace tres años. Mis padres me llevaron a una casa de campo en Suiza. No te puedes imaginar la nieve que había allí—. Hermione sonrió ante el recuerdo. Un recuerdo de tiempos felices, donde sus padres aún habían estado todavía vivos. —Pero aún así mi padre había condu-Aparecido en la aldea y había comprado algunos de los alimentos locales y un muy tonto juego de mesa. Jugamos todo el tiempo hasta la medianoche. Aunque en realidad nunca impusimos las reglas.

Hermione se rió en voz baja. Eso había sucedido durante su sexto año. Antes de que sus padres hubieran muerto y junto con ellos la Hermione inocente y feliz..

—Entonces, ¿por qué no estás ahora con tus padres? — Riddle frunció el ceño.

—Mmmh ... Ellos murieron —. dijo Hermione en voz baja. No le gusta mucho hablar de sus padres. Pero de alguna manera no le importa hablar con Riddle de sus padres.

—¿Qué pasó? —le preguntó en un tono sorprendentemente suave.

—Ellos murieron hace dos años. Víctimas de la guerra —. suspiró Hermione. —Pasó hace mucho tiempo, tanto, que todo ha cambiado desde entonces, pero todavía los extraño increíblemente.

Miró a Riddle. Su rostro volvía a estar en blanco, sin darle ninguna pista, pero notó un extraño parpadeo en sus ojos. No estaba del todo segura, ¿pero podría ser preocupación?

—No es fácil estar sin ellos —. susurró.

—Probablemente no —. dijo Riddle en voz baja.

—¿Qué le pasó a tus padres? —. Hermione le preguntó en voz baja.

Ella sabía lo que les había sucedido. Pero lo que ella no sabía era cómo Riddle se sentía al respecto. Antes de que hubiera venido al pasado ella había pensado que Voldemort no le importaba en lo más mínimo lo que le había pasado a sus padres. Pero ahora, no estaba tan segura.

Riddle dudó, pero luego empezó a decirle en voz baja: —Mi madre murió al darme luz. Es por eso que me crié en un orfanato.

—¿Qué le pasó a tu padre? — Hermione le preguntó tímidamente.

Riddle apartó la mirada antes de decir en voz baja: —Él me repudió. Nunca me quiso.

—¿Así que todavía está vivo?

Riddle miró hacia abajo a sus manos. —No, pero yo lo vi una vez antes de morir.

—¿Cómo fue? — Hermione le preguntó. Le apretó la mano para tranquilizarlo. Al principio Riddle se tensó cuando sintió la mano de Hermione en la suya, pero luego pareció relajarse.

—No esperaba mucho. Él ... me despreció. Me dijo que yo no era lo suficientemente bueno para llevar su nombre ...

—Lo siento —. le dijo Hermione mientras le apretó la mano con suavidad.

—No lo hagas. Es pasado.

—Sí, pero a veces no es fácil superar el pasado —. dijo Hermione, sonriendo con tristeza por el doble sentido de la frase. Ella volvió a apretarle la mano antes de que sonreírle le decirle: —Ya, vamos a hacer algo menos deprimente.

Luego cogió la mochila, la abrió y frunció el ceño. —Hmmm ... creo que debería estar ahí ... en alguna parte ... espero.

Sacudió su muñeca y la varita le cayó en la mano. Riddle la observó con curiosidad mientras apuntaba su varita a la mochila y murmuraba: —Accio cartas de Ron.

Después de algún tiempo un taco de cartas de aspecto maltratadas salieron volando de la mochila. Hermione las cogió y miró triunfalmente a Riddle, —¡Ja! Sabía que todavía estaban allí.

Riddle arqueó una ceja con elegancia y le dijo: —Y ahora que vamos hacer ... ¿qué vamos hacer exactamente?

Hermione sonrió con picardía: —Vamos a jugar al póker, por supuesto.

Riddle le sonrió, —¿Te atreves a desafiarme?

Hermione volvió a sonreír y agitó la varita sobre el castillo de naipes. Las cartas al instante comenzaron a volar desde el paquete como si estuvieran siendo repartidas por una mano invisible. Se habían divertido jugando a las cartas, aunque Hermione rápidamente se dio cuenta de que no era rival para Riddle. Pero no estaba en lo más mínimo sorprendida, después de todo él tenía una perfecta cara de póker incluso sin jugar a las cartas. Hermione volvió a llenar las copas cuando su mirada cayó sobre el viejo reloj colgado en la pared frente a ellos. Eran casi las doce. No se había dado cuenta de que el tiempo había pasado volando.

—¡Ah, casi nos perdemos el Año Nuevo! —. dijo con entusiasmo mientras agarraba el brazo de Riddle y lo sacudía.

Él miraba con expresión divertida su cara enrojecida y luego miró el reloj. Hermione ignoró su ligero insulto y siguió apretando su brazo mientras miraba los números del viejo reloj. Y entonces las manecillas del reloj señalaron las doce.

¡Un nuevo año, había comenzado!

Era algo extraño celebrar el comienzo de un año que se encontraba a más de 50 años en el pasado, pero Hermione lo disfrutó de todos modos. Luego se volvió hacia Riddle y lo abrazó. Parecía que ese gesto se hacía más y más habitual…

—¡Feliz año 1944, Riddle! —. le dijo dijo Hermione antes de darle un beso en la mejilla.

Después de eso lo soltó y notó divertida que tenía un extraño rubor en sus pálidas mejillas.

Entonces Riddle la miró y dijo en voz baja: —Creo que está bien si me llamas 'Tom'.

Hermione estaba desconcertada por eso, pero también estaba eufórica. Así que le sonrió y le dijo: —¿Estás seguro? Porque 'Hermione' es un nombre muy largo.

Riddle le sonrió con una de sus raras sonrisas verdaderas que parecían mejorar su belleza aún más y asintió.

Permanecieron sentados cómodamente en el sofá transfigurado mirando el fuego crepitante en la chimenea. Entonces Riddle alcanzó su copa de vino sobre la mesa y se inclinó hacia delante de modo que la manga de su jersey se había deslizado un poco, así que Hermione notó una extraña cicatriz en su antebrazo. La había visto antes de que ella hubiera curado sus lesiones. Era una fea y enorme cicatriz. Hermione recordó que comenzaba en el interior de su antebrazo izquierdo y recorría casi todo el largo de su brazo hasta que terminaba en mitad de su hombro. La cicatriz era antigua, pero parecía que el corte debió haber sido bastante profundo como para dejar una señal como esa. Hermione se preguntó cómo se había hecho esa cicatriz.

Después de que Riddle volviera a poner la copa en la mesa se inclinó hacia él y le tocó suavemente el inicio de la cicatriz mientras decía: —¿Cómo te la hiciste?

Hermione notó cómo Riddle se puso tensó cuando había sentido su dedo sobre su cicatriz y sacudió el brazo, alejándolo. Ahora trataba de bajar la manga de su jersey para volver a ocultar la cicatriz cuando dijo: —Es ... no es nada.

Ella frunció el ceño, pero habló, tratando de sonar a la ligera. —Vamos, algo tiene que habértela causado. ¿Qué hiciste? ¿Luchaste contra un dragón? ¿O tal vez un hipogrifo?

Riddle la miró brevemente, pero luego volvió a apartar la mirada. Sin embargo Hermione se sorprendió cuando le respondió, en voz baja: —Sucedió durante las vacaciones de verano.

Sus ojos se abrieron cuando él dijo eso. Su mirada volvió de nuevo al lugar donde estaba oculta la cicatriz ahora bajo la tela de su jersey. Si él había recibido la cicatriz durante unas vacaciones de verano, eso significaba que había estado en el orfanato, cuando había ocurrido.

—¿Qué pasó? —. Hermione le preguntó con cautela.

Riddle le devolvió la mirada. La máscara en blanco estaba de vuelta, pero ella no se dejó engañar. Ya tenía un poco de práctica leyendo sus expresiones faciales y sabía que él no era, sin duda, tan indiferente como a él le gustaría parecer. Hermione se acercó a él en el sofá y tomó suavemente su mano entre las suyas. Lo sintió nuevamente tenso ante el contacto, pero esta vez no se apartó de ella. Supuso que algo malo debió de haberle ocurrido durante ese verano. Pero ella no quería obligarlo a que se lo dijera. Si no estaba dispuesto a decirle, entonces no tenía por qué saberlo. Así que se sentaron, Hermione todavía sostenía su mano, en el sofá y se quedaron mirando las llamas del crepitante fuego en el interior de la chimenea.

Después de algún tiempo Riddle inesperadamente volvió a hablar : —La tengo después de mi regreso a Londres después de mi segundo año en Hogwarts —. sus ojos se clavaron en su rostro poco antes de volver a mirar al fuego y continuar en voz baja, —La señora Cole, la matrona del orfanato, ya había sido sustituida por Carter. Pero ella antes de irse le dijo a Carter algunas historias de horror sobre mí.

Luego Riddle añadió con amargura: —Esa mujer siempre me ha odiado, sabes. Pensaba que era un peligroso psicópata ya que cosas raras seguían ocurriendo a mi alrededor.

—¿Por qué eres un mago? —. Hermione le preguntó con suavidad.

—Sí —. dijo Riddle firmemente mientras la miraba con sus ojos insondables. —Y no dudó en decirle a Carter cuan aparentemente perturbado estaba.

—¿Qué hizo? — preguntó Hermione, sin saber realmente si quería saber la respuesta.

—Al principio nada. Sólo me tenía estrechamente vigilado—, le dijo Riddle, su voz estaba extrañamente libre de toda emoción. —Entonces, a mitad de las vacaciones me llamó a su oficina. Cuando entré vi un libro que estaba sobre la mesa. Era mío ... de la biblioteca de Hogwarts.

Hermione lo miró fijamente y preguntó con voz ansiosa: —¿De magia?

Riddle asintió con la cabeza antes de continuar con su tono carente de toda emoción, —Lo escondí en mi habitación. Nunca pensé que alguien pudiera encontrarlo. Carter debió haber registrado mi habitación.

Ahí se volvió a detener y se quedó mirando el fuego. Luego, después de algún tiempo, se volvió bruscamente hacia Hermione, —Él estaba furioso. Dijo que era una blasfemia, el libro, y lo quemó. Luego me arrastró allí abajo.

Estaba segura de que él estaba hablando de la cámara en el sótano donde lo había encontrado. Le apretó la mano para tranquilizarlo.

—Sabes, nunca me gustó la señora Cole, pero al menos nunca me golpeaba —. dijo Riddle, su tono de voz carente de emoción. Entonces él levantó el brazo izquierdo, removió un poco la manga de su jersey, dejando al descubierto la cicatriz debajo. —Antes de que Carter me dejara allí me pisó la mano y me cortó el brazo con un cuchillo.

Hermione se estremeció cuando su mirada trazó la horrible cicatriz en su brazo. Luego se asustó cuando Riddle se echó a reír sin alegría. —Él me dijo que la próxima vez que se encontrara con algo así como el libro me mataría.

Hermione lo miró a la cara con incredulidad. Él miró la cicatriz impasible mientras su dedo rozaba la piel dañada.

—Cuando se fue me dolió bastante. No sé cuánto tiempo estuve encerrado en esa habitación, pero la herida se infectó y me sentí muy mal. Creo que mi magia de alguna manera me salvó y me mantuvo vivo. Porque de lo contrario seguramente habría muerto.

Riddle terminó su relato con la misma voz indiferente con la que había empezado.

Hermione se sorprendió. Sabía que fue difícil para él crecer en ese orfanato, pero esto era simplemente terrible. Ella se acurrucó contra él y le susurró con voz temblorosa: —Lo siento.

Riddle la miró con una expresión de desconcierto en su rostro.

—No sabía lo difícil que fue para ti — dijo Hermione en voz baja.

—Nadie lo sabe —. respondió Riddle, obviamente desconcertado por su compasión. —Y a nadie le importa.

Hermione estaba triste de que no hubiera amargura en su voz. Parecía haberse resignado a ese hecho. Respiró profundamente y apoyó su cabeza contra su hombro mientras cerraba los ojos.

—Me importa.

Tom no contestó a eso, pero le permitió permanecer acurrucada contra él.

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