16
Más que Amigos
A la mañana siguiente Tom se despertó con una severa torcedura en el cuello. Todavía estaba tumbado en el sofá que DeCerto y él...
No, Hermione.
... Habían estado la noche anterior.
Un rápido vistazo a su reloj le dijo que ya eran las diez y media. Bostezó, tratando de disipar el cansancio. Cuando se levantó del sofá se dio cuenta de la manta que lo cubría. Debía habérsela puesto Hermione, pensó sorprendido. A medida que su mirada se paseó por la habitación se dio cuenta de que no la veía por ninguna parte. Tom se preguntó dónde podría haber ido cuando se dirigió hacia el baño. Se lavó las manos tratando de ignorar el sordo dolor en su espalda. Cuando miró su reflejo en el espejo su mirada vagó hasta el antebrazo izquierdo y a la cicatriz.
Recordó con pavor la conversación que ayer había tenido con Hermione . Culpo al vino de haberle dicho tanto sobre sí mismo. ¿Por qué tenía que decirle? Nunca le había contado a nadie sobre él. Pero ahora Hermione parecía saber muchos de sus secretos. Y lo había visto en un estado lamentable y débil. Sin embargo, todavía se había quedado con él y no había utilizado su debilidad frente a él. Una cosa que sin duda habría hecho si sus papeles se hubieran invertido, tuvo que admitirlo. Pero allí estaba ella, ayudándole incluso después de todas las cosas que le había dicho y hecho. Hermione permanecía siendo un enigma.
Tom salió del baño y se sentó a la mesa de la cocina. Le había contado de esas vacaciones de verano, uno de los peores momentos que había tenido que soportar. Fueron las primeras vacaciones que había tenido que abandonar Hogwarts sin su varita. Dumbledore le había quitado su varita en ese entonces, al igual que hizo después en todas las vacaciones de verano. Había amenazado a Tom con la expulsión si alguna vez volviera a usar magia durante las vacaciones o si se enterara de cualquier mal comportamiento. Tom nunca se arriesgó bajo esas circunstancias. Si fuera expulsado, incluso hoy en día, tendría que abandonar su varita para siempre y como no tenía ningún pariente mágico tendría que dejar el mundo mágico y volver al mundo muggle y al orfanato.
Realmente era ridículo, que Dumbledore tuviera tanto poder sobre él. Tom odiaba y temía Dumbledore, al mismo tiempo, debido al poder que Dumbledore tenía sobre él. Algún día, pensó con furia, se vengaría de ese hombre. Después de séptimo año, Tom sería libre. Libre para hacer lo que quisiera. Una oscura sonrisa se formó en su rostro ante ese pensamiento. Se aseguraría de que Dumbledore y Carter y todos los que alguna vez le hubieran maltratado se arrepintieran bastante de sus acciones. Pero antes se aseguraría de nunca volver a estar en una situación como la que estuvo durante esas vacaciones.
Recordó cuando volvió al orfanato y vio por primera vez a Carter. Desde el principio Carter pareció despreciarlo, pero a Tom no le había importado. Había aprendido a no esperar nada diferente de los Muggles. Pero Carter había encontrado su libro y había castigado a Tom. Todavía se estremecía al recordar ese día. Había estado tan impotente. Tan indefenso sin su magia. Después de que Carter hubiera terminado con él había dejado a Tom tirado en aquella sucia habitación. Tom recordaba la agonía por la que había pasado allí y lo enfermo que se había sentido cuando se había quedado encerrado en la habitación durante días. Su consciencia lo dejaba y volvía ya que sentía el tictac dolorosamente lento. Siempre cuando él había estado en un estado más lúcido había tenido miedo de que la próxima vez que perdiera la conciencia nunca pudiera volver a despertar. Tom sabía que había tenido un golpe de suerte el no haber muerto en aquel entonces, solo tirado en el cuarto. Podía recordar la oscuridad que le acechaba, queriendo devorarlo. Nunca en su vida había estado tan asustado, asustado por ese vacío que lo reclamaba. Incluso hoy en día, Tom aún estaba aterrado por ese vacío. Cada vez que tenía que volver al orfanato, y cada vez que Carter lo llevaba abajo al cuarto, Tom tenía miedo. Haría cualquier cosa para deshacerse de ese miedo.
Tom levantó la vista cuando oyó que alguien entraba por la puerta principal. Hermione entró en el apartamento. Sus mejillas estaban rojas por el frío del exterior y llevaba su capa de invierno. Tom notó que llevaba una bolsa en la mano.
—Buenos días, Tom — Hermione le sonrió ampliamente cuando lo vio sentado en la mesa de la cocina.
Oh, cómo odiaba ese nombre. Pero de alguna manera le parecía agradable cuando salía de su boca.
—No eres madrugador, ¿verdad? —. le dijo Hermione en broma mientras se quitaba el abrigo. —Fui a un pequeño pueblo no muy lejos de aquí—, continuó, aparentemente en un estado de ánimo bastante hablador. —Es realmente pequeño. Pero me las arreglé para encontrar un poco de pan —. sacó algunos bollos de la bolsa que cargaba. —Aunque el paisaje aquí es increíble. Las montañas son impresionantes. Nevó un poco más durante la noche. Es simplemente hermoso. Tenemos que salir más tarde. Realmente no deberías perdértelo.
Tom no podía entender cómo alguien podía ser tan entusiasta y comunicativa por la mañana temprano, pero de alguna manera era agradable escuchar la simpática voz de Hermione.
Hermione miró a Tom preocupada mientras colocaba el pan sobre la mesa. Él había parecido tan deprimido cuando había entrado en la tienda. Por lo tanto, había tratado de distraerlo de sus oscuros pensamientos y había continuado charlando con él, o más bien a él ya que no estaba siendo muy hablador.
—De todos modos me gusta más el invierno que el verano —. dijo Hermione mientras caminaba hacia la cocina. —No puedo soportar el calor.
Hirvió el agua para el té y luego levitó la tetera a la mesa con un movimiento de su varita. Después de que tomara dos platos de la alacena, volvió a la mesa y se sentó frente a Tom.
—¿Cómo has dormido? — le preguntó mientras cogía uno de los bollos.
Tom se encogió de hombros y luego se sirvió un poco de té. Hermione le frunció ceño. Realmente hoy parecía estar de mal humor. No es que él fuera una persona muy alegre por las mañanas, pero hoy estaba aún peor. Se preguntó si todavía estaba pensando en la conversación de ayer. Ella misma se había sorprendido por las cosas que le había dicho.
Recordó lo que Harry le había dicho a Ron y a ella sobre del pasado de Voldemort, en el orfanato que había crecido y sobre sus días en la escuela. Pero cuando Harry le había dicho acerca del orfanato no había sonado tan mal. Bueno, no era algo agradable tener que crecer en un orfanato, pero no había sonado como si Voldemort hubiera sido maltratado de ninguna manera. Una vez más Harry sólo había visto fragmentos de la vida de Voldemort. Recuerdos que Dumbledore había conseguido conservar. Sin embargo esos recuerdos eran sólo fragmentos de la vida de Voldemort. ¿Significaba eso que Dumbledore nunca supo de Carter? De lo contrario Harry lo hubiera visto en uno de esos recuerdos. O simplemente ¿Dumbledore había ocultado esa información en particular?
Hermione miró a Tom. Estaba bebiendo su taza de té y todavía se veía bastante abatido.
Ahora había visto más destellos de su vida. Y a ella no le gustaba lo que ayer había descubierto. Lo había supuesto, pero ahora lo sabía con certeza. Carter había maltratado a Tom desde que el vil hombre había entrado en el orfanato y se había hecho cargo del trabajo de la señora Cole. Hermione sabía que Tom nunca había sido un ángel. Recordó la historia que Harry le había contado de Tom en sus días de orfanato. Tom había intimidado, obviamente, a los otros niños, había amenazado y robado y había utilizado su magia para asustarlos. Hermione podía entender por qué la señora Cole no había sido precisamente una fan de Tom.
Entonces después vino Carter y obviamente escuchó esas historias sobre Tom. La opinión de Carter sobre Tom había estado sesgada antes de que siquiera lo hubiera conocido. Así que había esperado a que Tom se portara mal. Luego Carter lo había castigado de manera inaceptable. El comportamiento de Tom no justificaba lo que Carter hacía con él. Se sintió mal al recordar esa enorme cicatriz en el brazo de Tom. Todo lo que hubiera hecho, aunque se hubiera portado mal, Carter no tenía ningún derecho de hacerle daño de esa manera y dudaba que fuera a causa del libro que Tom se había traído de Hogwarts. Carter le había hecho daño a Tom y lo había dejado medio muerto en ese cuarto en el sótano. Ahora mismo Hermione odiaba a ese hombre aún más. Tom casi había muerto en aquel entonces. Hermione no quería pensar en lo asustado que debió de haber estado. Claro que era Lord Voldemort y Lord Voldemort se suponía que era malo hasta la médula, pero cuando Carter había herido a Tom sólo había tenido doce años. No era más que un niño. Sin embargo cuan perturbado o malvado estuviera todavía seguía siendo un niño, todavía era eso, un niño. En ese entonces había estado gravemente herido y había estado solo. Hermione estaba segura de que tenía que haber estado aterrorizado.
Pero ahora que Hermione sabía sobre ese episodio de la vida de Tom, algunas cosas parecían mucho más claras para ella. De vuelta en su tiempo ella siempre se había preguntado por qué Lord Voldemort había estado tan obsesionado con la idea de la inmortalidad. O más precisamente, ¿por qué había estaba obsesionado con la inmortalidad cuando era sólo un adolescente? Sabía que él había creado su primer Horrocrux, el diario, en algún momento durante sus últimos años en Hogwarts. ¿Por qué un adolescente de dieciséis años buscaba la manera de obtener la inmortalidad? Hermione siempre había entendido que Lord Voldemort querría ser inmortal. Él era un mago malvado, oscuro después de todo y mucha gente lo quería muerto. Pero ¿por qué el adolescente Tom Riddle necesitaba la inmortalidad?
Ahora, podía ver por qué. Tom había estado tan mal herido cuando había tenido doce años, que casi había muerto. Se había enfrentado al concepto de su propia muerte demasiado pronto. Hermione había estado en algunas situaciones donde había puesto su vida en peligro. Esas experiencias habían sido atemorizantes, habían sido terribles. Sabía que esas experiencias la habían cambiado enormemente. Pero a diferencia de Tom, había sido adulta cuando aquellas cosas le habían sucedido. No quería ni imaginarse lo mal que debía haber sido para un niño experimentar cosas por el estilo.
Hermione volvió a mirar a Tom. Seguía sosteniendo su taza y tenía el rostro en blanco pero su mirada era sombría. No quería verlo más tan deprimido.
—Entonces, ¿hiciste algunos propósitos para el año? — le preguntó, tratando de parecer alegre.
Tom la miró, un confundido ceño fruncido apareció en su rostro.
—Siempre me hago un estúpido propósito —. continuó Hermione. —Pero nunca funciona.
—¿Cuál es tu propósito para este año? — le preguntó Tom, sin realmente prestarle atención.
Una sonrisa se formó en el rostro de Hermione cuando lo miró con picardía. Luego dijo en una voz engreída y burlona: —Bueno, voy a tratar dejarte que contestes algunas preguntas en clase, así no pondrás más mala cara.
Tom arqueó una ceja con indignación y Hermione no pudo contenerse más, rompió a reír. Sin embargo, notó satisfecha de que él no se veía más deprimido. En cambio, le frunció el ceño.
Ahora él entrecerró los ojos y luego dijo lentamente: —Es hora de volver a Hogwarts. Te has vuelto demasiado arrogante.
Hermione le sonrió. Él podría estar frunciendo el ceño en este momento, pero no se dejó engañar. Podía ver la diversión bailar en sus ojos.
—Bueno, Tom, pareces estar muy confiado. — Hermione continuó con voz engreída cuando lo miró con las cejas levantadas. —¿De verdad crees que me puedes ganar en cualquier clase?
—He sido el mejor de mi año desde que empecé en Hogwarts —. dijo Tom mientras una sonrisa altanera se formaba en sus labios.
—Sí, eso es porque yo no estaba allí cuando empezaste en Hogwarts —. replicó Hermione.
—Para alguien que vino con dos meses de retraso al año escolar, pareces muy confiada —. dijo Tom burlonamente mientras cogía uno de los bollos sobre la mesa.
—Eso sólo hará que tu derrota sea aún más amarga —. se burló enseguida.
—Parece que tenemos que esperar hasta el final del año para finalmente aplastar tus ideas delirantes, Hermione —. dijo Tom con indiferencia.
Todavía podía ver ese encantador brillo de diversión en sus ojos. Eso era muchísimo mejor que el aspecto depresivo que había mostrado antes. Apoyó los codos sobre la mesa y apoyó la cabeza en sus manos mientras le sonreía a Tom. El la miró con vacilación ya que no había respondido a su provocación. Arqueó una ceja interrogante.
Después de un rato le preguntó: —¿Qué estás mirando?
—Nada —. dijo Hermione, sin dejar de sonreír. Luego añadió: —Acabas de llamarme 'Hermione' por primera vez.
Su sonrisa se amplió aún más cuando vio un ligero rubor en su rostro. Nunca habría pensado en ver a Tom Riddle con tal adorable rubor en el rostro.
—¿Qué vas a hacer después de Hogwarts? — Hermione se sorprendió con su propia pregunta.
¿No sabía ya lo que pensaba hacer?
Tom la miró confundido. —Yo ... no lo sé todavía —. dijo al cabo de algún tiempo en un tono tranquilo. —Buscaré un trabajo, supongo.
—¿Qué trabajo? — Hermione le preguntó con las cejas levantadas.
—Eso no importa. Siempre y cuando te pagen bien — dijo Tom lentamente, pero luego añadió al ver la mirada inquisitiva de Hermione. —Tengo que devolver parte del préstamo de estudiante que recibí de Hogwarts.
—Oh —. Hermione no sabía que tenía que devolver parte del dinero que obtuvo para comprar los libros de texto y todo lo demás. —¿Y después de eso?
—No estoy seguro —. dijo Tom. Luego se quedó pensativo mientras una pequeña sonrisa se alzaba en las comisuras de su boca.
Sus ojos vagaron de nuevo a Hermione y la miró como si estuviera decidiendo si debía decírselo o no. Después de cierto tiempo empezó en un tono suave, —Sabes, yo nunca he salido de Inglaterra. Sólo he estado en Londres o Hogwarts—. Tom hizo una breve pausa para contemplar algo, pero mientras continuaba apareció un destello de emoción en sus ojos, —Hay tanto conocimiento ahí fuera que nunca se ha enseñado en Hogwarts. Por ejemplo he oído hablar de un grupo de magos en Albania. Ellos tienen una comprensión muy diferente de la magia de lo que nosotros tenemos. Han desarrollado un hechizo. Te permite volar sin la ayuda de ningún objeto mágico, como palos de escoba. Y se dice que los magos saben viajar a través de los sueños.
Hermione lo observó alegremente al ver la feliz cara de Tom y a sus ojos que parecían brillar con exaltación. Parecía tan diferente ahora. Nunca lo había visto tan entusiasmado e incluso feliz.
—Quiero ir allí —. dijo mientras le sonreía a Hermione. —Quiero encontrar a ese conocimiento. Lo que aprendemos en Hogwarts no es suficiente.
Hermione miró a Tom y se encontró cautivada por ese emocionante destello en sus ojos. ¿Y desde cuando ese extraño sentimiento revoloteaba su estómago?
—Lo estás haciendo otra vez —. Hermione fue sacada de su hilo de pensamiento al oír la voz de Tom.
Ella levantó las cejas.
—Me estás mirando —. dijo. —¿Son mis planes tan estúpidos que no sabes qué decir?
Hermione le sonrió, —No, son maravillosos.
—¿Entonces, cuáles son tus planes para el futuro, Hermione? —. le preguntó Tom.
Al instante, la sonrisa de Hermione desapareció de su rostro y sus ojos se abrieron un poco cuando miró a Tom. ¿Sus planes para el futuro? ¿Para su propio futuro? Honestamente, no tenía ninguno. ¿O es que 'seguir con vida hasta que complete su misión' cuenta como un plan para el futuro? Probablemente no.
Hermione recordó que antes había abandonado Hogwarts y había entrado en el campo de batalla, en ese entonces todavía era una chica inocente, había tenido sueños y planes para el futuro. Muchos. Algunos de ellos tontos o pocos realistas como trabajar con SPEW. Otros con los pies más puestos en el suelo, como tratar de convertirse en una sanadora o trabajar como investigadora en el Ministerio de Magia. Pero entonces, la guerra la había alcanzado y sus sueños de alguna manera habían muerto. No tenía tiempo para los sueños. Los sueños eran peligrosos, especialmente si no sabías si ibas o no a sobrevivir el mes que viene. Desde hace dos años, Hermione no se había atrevido a soñar más. ¿De todos modos qué podría soñar? No había nada. Nada de lo que deseaba, nada de lo que necesitaba. Tenía todas las cosas que nunca necesitaría, pero las necesarias se las habían arrebatado. Su familia, sus amigos, su amor ...
Hermione alzó la vista y se encontró mirando a un par de ojos grises que inesperadamente brillaban con ...
¿Preocupación ...?
Tom miró a Hermione y lamentó haber planteado la pregunta. Cuando le había preguntado sobre sus planes después de Hogwarts su rostro antes tan alegre repentinamente se había cerrado por completo. Incluso parecía un poco asustada. Y ahora que Hermione lo miraba, Tom se sorprendió por la tristeza y la desolación que gritaba a través de sus ojos color avellana. Había visto esa horrible mirada en su rostro una vez antes, en Navidad, tal como la había encontrado en su habitación en el Caldero Chorreante. En aquel entonces había tenido la misma expresión en el rostro. Ahora sus ojos y sus movimientos volvieron a irradiar esa misma desesperación, dolor y desesperanza.
Hermione era muy buena en ocultar ese dolor, pero ahora Tom se daba cuenta de que parecía ser una parte de ella. Se encontró de nuevo preguntándose qué le había pasado para haberle causado este dolor que parecía estar tan profundamente arraigado en su propia esencia. Para su propia sorpresa, sintió su familiar furia alzarse en él apoderándose de su mente. Desesperadamente quería saber quién le había le causado dolor a Hermione y entonces se aseguraría de que quienquiera quien le hubiera hecho eso se arrepintiera de haberla lastimado tanto. Nadie tenía permitido hacerle daño - si él no lo permitía.
Entonces Hermione rompió el contacto visual y la súplica en sus ojos permaneció tácita. Ella se miró las manos, en apariencia parecía completamente perdida en pensamientos ¿o en sus recuerdos? Tom siguió mirándola. Había temido que se fuera a volver a poner llorar como en Navidad. Pero no lo hizo. De pronto, sus ojos castaños brillaron hacia él y le dijo con voz suave pero firme de lo contrario,
—No tengo ningún plan.
Luego apartó la mirada y pareció volver a perderse en sus pensamientos. —No tengo un futuro con el que podría hacer planes — susurró en un tono hueco y Tom dudaba de que se hubiera dado cuenta de que había dicho esas palabras en voz alta.
Entonces Hermione respiró y cuando volvió a mirar Tom pudo ver que el dolor había desaparecido de sus ojos, escondido en algún lugar dentro de ella donde no podía verlo más. Pero él sabía que todavía estaba allí.
Hermione se sorprendió por la suavidad que podía ver en la cara de Tom cuando lo volvió a mirar. Todavía había una cierta cantidad de preocupación brillando en sus ojos. Se reprendió por hacer que se preocupara. Había querido darle ánimos y no cargarlo con sus propios problemas.
¡Necesito controlarme! no se permitiría ahogarse en la autocompasión. Eso era patético.
Hermione le sonrió a Tom y le dijo: —Entonces, ¿qué hay de salir a la calle un poco? Tengo que mostrarte la hermosa vista que vi en la cima.
Tom le arqueó una ceja y Hermione tenía la impresión de que quería hablar de su torpe comportamiento un poco más. Pero, sorprendentemente, no dijo nada y dejó caer el tema. Estaba agradecida porque no creía que pudiera soportar la idea de hablar más de su pasado y ahora mismo no habría sido capaz de inventar una mentira creíble que cubriera las partes no tan pacíficas de su vida.
Tom miró a Hermione. Ciertamente no estaba muy satisfecho por no ser capaz de averiguar qué había sido de ella. Pero sabía que no ayudaría a la cuestión si la presionaba ahora mismo. Y no quería que se sintiera aún más triste. Casi se echó a reír a carcajadas con ese pensamiento. ¿Desde cuándo se preocupaba por cómo se sentía la gente? Normalmente no habría dudado por saber la llave de los secretos de Hermione. No le habría importado lo mucho que le haría daño en el proceso. No, él habría usado todos los medios posibles para conseguir que le revelara sus secretos y le habría importado un comino cómo se hubiera sentido al respecto.
Se estremeció al recordar que ya había hecho precisamente eso. Y por una razón completamente inútil, también. Miró a Hermione y recordó cómo estuvo tirada a sus pies cuando él la había golpeado con la maldición Cruciatus. La había lastimado, entonces. Mucho. Vio que Hermione se levantaba de su silla y empezaba a limpiar la mesa con un movimiento de su varita. Tom la miró.
Luego dijo en voz baja, —Hermione ... lo siento.
Hermione dejó de agitar su varita y oyó cómo algunos de los platos se desplomaban en el suelo. ¿Qué había dicho? Bajó la mirada hacia Tom, que seguía sentado en la mesa. Él la estaba mirando. La máscara en blanco estaba de vuelta, observó frustrada. Pero sabía que él siempre llevaba esa cara cuando realmente quería ocultar sus emociones. La mirada de Hermione se clavó en sus ojos. Se sorprendió por la furiosa tormenta de emociones que pudo ver tras sus ojos grises.
¿Qué había pasado? ¿Por qué pedía perdón?
Tom vio, obviamente, su expresión perpleja cuando ahora le dijo en voz baja mientras la seguía mirando. —Siento haber usado la maldición Cruciatus en ti.
Las cejas de Hermione se dispararon. Estaba asombrada. Nunca hubiera pensado que vería el día en que Tom Riddle se disculpara por algo. Casi había olvidado el incidente. Parecía que fue hace mucho tiempo. En aquel entonces no había sido 'Tom', había sido 'Riddle' o, peor aún, 'Voldemort'. Hermione recordó lo asustada que había estado de él. Cuando había usado esa maldición sobre ella había tenido miedo de la muerte. Había estado convencida de que la iba a matar.
Hermione seguía mirando a Tom. Había tanta dulzura en sus ojos grises. Hermione se preguntó cómo aquellos podían ser los mismos ojos que una vez habían la habían mirado irradiando ese odio sin fondo. Caminó hacia Tom, rodeó la mesa y se detuvo justo delante de él. Él la miraba, con las cejas ligeramente levantadas. Hermione pudo ver una expresión cautelosa en su cara, como si se tratara de protegerse a sí mismo por si ahora lo acusa. Se agachó y lo abrazó. Él se tensó cuando le echó los brazos al cuello.
—Está bien. Te perdono — le susurró al oído.
Hermione cerró los ojos y lo apretó con más fuerza cuando Tom sintió sus brazos lentamente, casi con cautela, la abrazó. Después de un rato, ella terminó el abrazo y volvió a inclinarse. Le sonrió a Tom, que la miraba con sorpresa y con una inseguridad bastante encantadora en su rostro. Era realmente muy guapo, pensó Hermione mientras lo miraba.
Podía sentir su cara arder y rápidamente se alejó de él. Hermione se aclaró la garganta y dijo con una voz que sonaba avergonzada: —Ahora, que eso se arregló, ¿qué hay de salir al aire libre?
_._._._._
Caminaron por un estrecho sendero. Las botas de invierno de Hermione se hundían con cada paso en la suave fría nieve. Respiró el aire fresco del invierno y luego dejó que su mirada vagara por el desierto de las montañas escocesas.
Hermione sonrió y dijo, volviéndose hacia Tom, —Es hermoso, ¿no?
Él la seguía detrás. El frío viento de invierno alborotaba su cabello oscuro. Mientras la miraba con la cara en blanco, Hermione estaba casi segura de que podía ver una pequeña sonrisa enroscarse en su boca. Ellos continuaron siguiendo el sendero por un tiempo pero luego empezó a nevar y los gruesos y espesos copos de nieve caían sobre las montañas nevadas y sobre los dos caminantes que pasaban por la naturaleza. Hermione se envolvió con firmeza a su áspera capa. Estaba empezando a tener frío. Pero justo cuando estaba pensando en volver a aparecerse a su tienda vio un lugar donde una roca estaba formando una pequeña cueva. Por debajo de la roca había un lugar relativamente seco que podría protegerlos contra el viento y la nieve.
—Vamos a descansar un rato —. le dijo a Tom mientras señalaba el lugar protegido bajo la roca.
Él asintió y Hermione se dirigió hacia la pequeña cueva en la roca. Al llegar al lugar protegido se sentó y se apoyó de espaldas contra la rocosa pared. Tom se sentó a su lado y Hermione le sonrió.
—Ahora sólo necesitamos un poco de calor, ¿eh? — preguntó sacudiendo su muñeca de modo que su varita le cayera en la mano.
Blandió la varita y susurró: —Tectum Ferventer.
Ningún hechizo visible salió de su varita, pero el frío viento al instante se detuvo y el aire alrededor de ellos comenzó a calentarse con claridad. Al final, tenían el suficientemente calor como para quitarse sus ropas de invierno. Hermione suspiró alegremente y apoyó la cabeza contra la pared de piedra.
—Ah, eso está mejor —. susurró.
Estuvieron sentados durante algún tiempo en esa pequeña cueva, protegida. Hermione miraba los copos de nieve que caían, aumentando la capa de nieve ya espesa que cubría el suelo fuera de su refugio.
—¿Puedo hacerte una pregunta? —. Tom de repente dijo a la nada.
—Claro —. le dijo Hermione lentamente.
—Ayer, cuando nos Aparecimos lejos del orfanato, te apareciste directamente en el Caldero Chorreante —. dijo Tom en voz baja y Hermione se tensó al instante porque podía ver hacia dónde se dirigía.
—¿Cómo hiciste eso?
Ella lo miró con los ojos muy abiertos. ¿Qué podía decirle ahora? Él tenía razón. Hermione no había pensado en ello, pero se suponía que era imposible aparecerse dentro del callejón Diagon. Pero ella había hecho exactamente eso. Por supuesto que sabía cómo lo había conseguido. Obviamente había utilizado la Magia Mayor para romper las salas. Pero Tom no tenía por que saber eso. Hermione volvió a mirar a Tom. Él seguía mirándola expectante.
—No fue tan difícil —. le dijo Hermione tratando de restarle importancia al asunto. —No es gran…—
—No es gran cosa —. Tom le dijo a Hermione terminando así su frase por ella. —Has dicho eso antes. De alguna manera desactivaste las salas que el Ministerio pone en contra del uso de la magia en menores de edad. Qué es igualmente imposible, por cierto —. dijo Tom con voz tranquila. Pero Hermione sabía que ahora estaba muy interesado en el asunto.
—Entonces, ¿cómo te apareces a través de las salas? —. continuó. —Y por favor no me digas que no es gran cosa porque lo es.
Luego la miró, enarcando las cejas inquisitivamente. Hermione estaba empezando a ponerse muy nerviosa. Estaba fuera de la cuestión que le respondiera con sinceridad. Si le hablara de la Magia Mayor, tendría que contarle de la Varita de Saúco y después de su viaje en el tiempo. Entonces ¿por qué también no le mencionaba a Lord Voldemort y la guerra? Y ya que estaba en eso de todos modos, ¿por qué no le contaba información acerca de Harry Potter? Hermione suspiró con cansancio. No podía decirle a Tom, pero tampoco quería mentirle.
—Bueno, mi querido Tom, entonces parece que soy una bruja asombrosa. Y eres testigo de mis increíbles habilidades, revolucionado la magia —. le dijo Hermione fingiendo con voz engreída, decidiendo volver al humor en vez de darle una respuesta real.
Tom al instante comenzó a fruncirle el ceño. Por supuesto, ahora estaba enojado con ella. Pero Hermione no podía evitar eso. No había manera de que pudiera ser honesta con él, al menos no en este asunto. Pero seguramente lo superaría, razonó consigo misma. Nerviosamente se acomodó un mechón de su cabello mientras miraba a Tom, que todavía la miraba con los ojos entrecerrados. Parecía estar realmente molesto con ella ahora. Hermione se sintió un poco culpable porque no podía decirle la verdad.
Pero mientras Tom la estaba fulminando con la mirada, cayó en la cuenta. Si Tom la hubiera estado mirando enfurecido hace unas semanas habría estado muy asustada. Ciertamente no se habría sentido culpable por tener que mentirle. Parecía que, sin saberlo, se dio cuenta Hermione, su relación había cambiado fundamentalmente. Porque si ella se hubiera atrevido a hablarle así un par de semanas atrás, él no habría estado sentado tan tranquilamente a su lado. La estaría atacando ahora mismo, amenazándola o maldiciéndola.
—Hermione, ¡Tu actitud evasiva poco a poco me está poniendo de los nervios! —. Tom finalmente resopló frustrado.
Ella miró su rostro contrariado por un segundo, pero luego no pudo contenerse más y se echó a reír.
Tom miró a Hermione cuando estalló en carcajadas. Su ira por su comportamiento evasivo se le olvidó al instante. Nunca la había oído reír tan alegremente como ahora. Era un sonido agradable e inocente de alguna manera. Este era un aspecto completamente nuevo de ella. El recelo que normalmente la rodeaba como un muro había desaparecido por completo. Se sentía como si ahora viera por primera vez a la verdadera Hermione. Él ni siquiera sabía que ella pudiera estar tan liberada y en paz. Tom estaba desconcertado por lo hermosa que se veía en estos momentos. Era como si irradiara serenidad. Entonces la risa de Hermione se calmó aunque risitas seguían sacudiendo su cuerpo mientras miraba a Tom, al parecer todavía estaba muy divertida. Sus ojos color avellana brillaban de risa cuando ella le sonrió.
Tom se sintió cautivado por aquella extraña chica sentada a su lado. Hermione era un misterio. Ella era una bruja fuerte y poderosa y, sin embargo a veces parecía ser tan vulnerable y frágil. Podía ser una feroz rival, pero también había tanta bondad en sus acciones. Tom la miró sentada a su lado. Ella sonreía con tanto cariño y sus ojos brillaban emocionantemente cuando lo miraba.
Más tarde, Tom no sería capaz de decir por qué hizo lo que hizo después. Parecía que por primera vez en su vida su mente por otra parte tan racional le estaba abandonando. Él extendió el brazo hacia Hermione y ahuecó sus mejillas con las manos. Sus hermosos ojos se ampliaron por la sorpresa. Luego Tom se inclinó hacia delante y le dio un suave beso en sus suaves y atractivos labios.
Hermione fue tomada por sorpresa al sentir sus labios sobre los de ella. Tom la besó tiernamente y sus manos sostuvieron su rostro con suavidad. La cabeza de Hermione comenzó a girar y de repente estaba muy agradecida por esas cálidas manos que la sujetaban. Ella cerró los ojos y se entregó a la felicidad del momento.
Luego, muy pronto, él se separó de ella. Hermione abrió los ojos y miró la cara de Tom. Él la observaba con sus imposibles ojos grises. Podía ver una exigente expectativa en sus ojos e incluso un cierto grado de autosuficiencia. Pero ella no era tan fácil de engañar, había aprendido a verlo bajo sus muchas máscaras. Llevaba una máscara en estos momentos. Hermione fijó sus ojos en los suyos. Y entonces lo vislumbró. Aparte de la auto-satisfacción que estaba sin duda sintiendo en este momento, también había algo más. Y si Hermione no estaba muy equivocada, Tom se sentía un poco inseguro en este momento. Tal vez incluso miedo a ser rechazado.
Sin pensarlo, alargó la mano hacia él y la puso suavemente en su hombro, luego se inclinó hacia él. Esta vez fueron los ojos de Tom quienes se ampliaron cuando Hermione posó su boca sobre la suya. Pero su sorpresa rápidamente se desvaneció y respondió a su beso. Lo sintió envolviendo sus brazos alrededor de su cintura y atrayéndola hacia él. Una de las manos de Hermione revolvía su suave pelo negro azabache, mientras profundizaba el beso y Tom lo acataba.
Se sentía tan bien y correcto. Sentía que la felicidad perdida hace mucho tiempo se asentaba en ella. Hacía mucho tiempo desde la última vez que se había sentido tan feliz. ¿Por qué se suponía que tenía que volver a odiar a Tom? No podía acordarse en estos momentos. Lo único de lo que era consciente era de sus labios sobre los suyos, besándola tan maravillosamente. Y sus manos sosteniéndola con tanta fuerza que ella estaba apretaba contra su pecho, la sensación aterciopelada de su pelo en la mano, su olor agradable y el calor reconfortante que su cuerpo irradiaba. Ella sintió que su mano se deslizaba por su espalda y placenteros escalofríos siguieron sus movimientos. Su mano continuó moviéndose desde su espalda, cuello hasta llegar suavemente a su cabeza mientras el otro brazo todavía la presionaba contra su cuerpo. El corazón de Hermione latía tan rápido, que su cabeza se arremolinaba y sentía una familiar sensación revolotear en su estómago.
Entonces Tom rompió el beso. Hermione respiró con suavidad antes de que abrir los ojos y mirarlo. Él la miraba fijamente, sus tormentosos ojos grises, se arremolinaban por la emoción. Era una mezcla de tantas emociones, que no podía identificarlas. Pero lo que hizo que su rostro se viera tan hermoso como si fuera de otro mundo era la alegría que Tom irradiaba. La misma alegría que Hermione estaba sintiendo ahora. Nunca antes había visto esa mirada en su rostro.
Lentamente, una sonrisa empezaba a tomar forma en su rostro. Al principio era un pequeño esbozo en sus labios, pero después la miraba radiante. Hermione no pudo evitar sonreírle a su vez. Con esa sonrisa en su rostro Tom se veía increíblemente guapo. Hermione no pudo haberse detenido, incluso si hubiera querido. Ella se inclinó hacia él antes de volver a rozar sus labios contra los suyos. Entonces envolvió sus brazos alrededor de él, y se acurrucó contra él apoyando la cabeza en su pecho. Durante todo el tiempo pudo sentir los brazos de Tom abrazándola con fuerza.
Se quedaron así durante algún tiempo. La nieve seguía cayendo alrededor de ellos pero estaban protegidos del frío por el hechizo de Hermione y por la alegría que ambos sentían.
_._._._._
Su hechizo, todavía que protegía su pequeño refugio de la nieve del exterior, estaba desapareciendo lentamente, pero Hermione no sentía frío. Ella seguía acurrucada sobre Tom, apoyando la cabeza en su pecho. Sus brazos se envolvían alrededor de ella, protegiéndola del frío. Después pudo sentirlo pasando los dedos suavemente por su pelo.
—Me gusta tu pelo —. murmuró Tom en voz baja.
Hermione se apretó aún más cerca de él y suspiró alegremente mientras los dedos de Tom siguieron acariciándola suavemente.
—Eres el primero en decírmelo —. susurró Hermione sobre la tela de su jersey.
Sintió que Tom se inclinaba hacia ella y colocaba un ligero beso en su frente que le provocó una sensación de hormigueo.
—Vamos a volver, ¿de acuerdo? —. Hermione escuchó susurrar la melodiosa voz de Tom en su oído.
Ella asintió con la cabeza a regañadientes. No quería irse. Quería quedarse así para siempre. Aquí, en este pequeño mundo que parecía estar tan convenientemente separado de la vida real. Su dolor y su pena estaban, por primera vez olvidadas. Sólo sentía felicidad.
Pero el hechizo que había ejecutado casi se había extinguido y el helado aire del invierno empezaba a soplar con frialdad en la pequeña cueva, invadiendo su pequeño mundo. Hermione levantó la cabeza y miró a Tom. Él le estaba sonriendo. Su corazón dio un par de compases al ver esa nueva suavidad brillando en sus ojos grises. Antes de que pudiera pensar en lo que estaba haciendo envolvió sus brazos alrededor de su cuello y tiró de su cabeza hacia ella. Entonces rápidamente apretó sus labios contra los suyos. Hermione podía sentir los brazos de Tom apretándose a su alrededor mientras la presionaba contra él y comenzaba a mordisquear su labio.
Después de un tiempo en el que su cerebro parecía haber dejado de funcionar momentáneamente, Tom la volvió a soltar. Entonces la agarró de la mano y tiró de ella con él para levantarla. Ambos salieron de la cubierta que la pequeña cueva les proporcionaba. Hermione siguió a Tom, muy consciente de la cálida mano unida a la suya.
Todavía se sentía mareada y de alguna manera ese sentimiento revoloteando en su estómago tampoco la había abandonado. Hermione conocía muy bien ese sentimiento. Había estado tan segura de que la había abandonado para siempre. Desde ese horrible día en el Ministerio de Magia, Hermione se había convencido de que nunca volvería a sentirse así. Pero allí estaba ella, sintiendo eso increíblemente feliz mientras sus ojos vagaron a la persona que camina delante de ella. Hermione observó el liso y negro cabello de Tom, sus anchos hombros y la pálida mano que inesperadamente la sostenía con suavidad. Podía sentir que su corazón se saltaba un par de compases. Había muchas razones por las que no debería de sentirse de esa manera, por qué era reprensible. Pero todas las dudas que pudiera haber tenido fueron asfixiadas por la increíble alegría que ahora sentía.
Entraron en la tienda mágica. Hermione se sintió extrañamente perdida cuando Tom finalmente dejó caer su mano.
—No pensé que me gustaría nuestro pequeño paseo, pero tengo que decir que fue bastante divertido —. dijo Tom con una amplia sonrisa en su rostro cuando se sentó en el sofá.
Hermione podía sentir el rubor golpear su cara y se sorprendió bastante por eso. Normalmente no era fácil que la pusieran en apuros. Pero parecía que Tom tenía una gran influencia en ella.
Bueno, yo actúo extrañamente a su alrededor. pensó acercándose a Tom sentado en el sofá. Desde el primer momento, en realidad.
Hermione se sentó junto a Tom en el sofá, a cierta distancia de él. En realidad, estaba un poco insegura de sí misma. O de los sentimientos de Tom, para el caso. Entonces lo miró. Estaba sentado allí con los brazos extendidos con indiferencia en el respaldo del sofá y todavía le sonreía con aire de suficiencia. Pero Hermione trató de no dejarse impresionar por esa auto-satisfacción que parecía tener. Lo cierto es que, si ignoraba su sonrisa, todavía podía ver la suavidad en sus ojos grises brillando hacia ella.
Hermione se mordió el labio mientras sus ojos vagaban sobre la figura de Tom. Ella ya le había besado y había sido completamente placentero como para que ahora comenzara a tener dudas acerca de ello. Así que decidió confiar en sus instintos sólo por el momento. Se deslizó tímidamente más cerca de Tom hasta que se sentó a su lado. Como si lo hubiera esperado Tom levantó el brazo del respaldo, envolviéndolo alrededor de ella y la atrajo hacia él para que Hermione se apoyara contra su pecho. Ella suspiró y cerró los ojos cuando se inclinó hacia Tom. Hacía mucho tiempo desde que alguien la había abrazado. Sólo un abrazo. Era ahora, en este preciso momento, cuando Hermione se dio cuenta de lo mucho que había echado de menos eso.
Después de algún tiempo, ella expresó algo que había estado en su mente desde que Tom la hubiera besado con tanta suavidad. No, desde que la hubiera dejado de maldecir en cada oportunidad.
Así que, Hermione susurró en voz baja, —Pensé que no te agradaba.
Podía sentir que Tom se movía un poco, luego envolvió su brazo con firmeza alrededor de ella antes de que respondiera con una voz ligeramente burlona mientras sus dedos le acariciaban la mejilla con suavidad: —Si mal no recuerdo, fuiste tú quien empezaste esta pequeña pelea entre nosotros. Así que debería ser yo quien preguntara por qué me parecías odiar desde el principio de nuestra relación.
Los ojos de Hermione se abrieron de golpe y miró el rostro de Tom. Lista para decirle que no había sido ella quien había comenzado esa "guerra" entre los dos.
Pero en cambio le espetó: —Yo no te odio, Tom.
Los ojos de Hermione se abrieron cuando se dio cuenta de que era verdad. Podría haber odiado a Voldemort, con todo su ser. Tom era Voldemort. Pero en este momento no había odio. Parecía que el candente odio, que había sido su compañero constante desde al menos los últimos dos años, la había abandonado. Era un alivio mirar esos ojos grises y no sentir más odio y miedo.
Los de él transmitían felicidad ya que ella no encontró su incomparable profundo odio, que todo-lo-consumía ardiendo detrás de esos hermosos ojos grises.
Hermione miró con asombro sus suaves ojos grises suaves mientras Tom seguía mirándola, su sonrisa finalmente desapareció. Podía ver algo parpadeando en sus ojos. Pero se había ido antes de que tuviera la oportunidad de reconocerlo. Entonces, inesperadamente, se inclinó hacia ella y puso sus labios sobre los suyos. Los ojos de Hermione revolotearon cerrándose al sentir que la besaba nuevamente. Esta vez, sin embargo, Tom no fue tan suave cuando unió los labios, casi con desesperación, contra los de ella. Estaba menos contenido, menos vacilante. Los brazos que la rodeaban eran posesivos y exigentes. Los brazos de Hermione se enrollaron alrededor de su cuello y él la atrajo aún más cerca cuando respondió a su beso tan apasionadamente como él.
Fue diferente al primer beso que habían compartido, pero era igual de emocionante y agradable, pensó mientras sentía sus manos vagando por su cuerpo, cada toque le dejaba una sensación de ardor hormigueando en su piel
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Más tarde ese mismo día Hermione se encontró de pie en el pequeño cuarto de baño y mirando en estado de shock su reflejo en el espejo.
¿Qué había pasado? ¿Qué había hecho?
Su cerebro tenía que haber dejado de funcionar por un momento. Eso nunca le había ocurrido antes. Normalmente era una persona racional. Mientras miraba su reflejo sus grandes ojos vagaron lentamente a su boca.
¿Por qué había permitido que la besara? Eso estuvo mal en muchos aspectos. ¿Se había olvidado de quién era? ¿De verdad tenía explicarlo detalladamente?
¡Era Lord Voldemort! ¡El Señor Oscuro, por el amor de Dios! La misma persona que había asesinado a muchos de sus amigos. La persona que había llevado al país a la guerra y que por cierto había destruido su vida. ¿Cómo podía ser que ella pudiera sentir algo más que aversión cuando él la estaba besando? Peor aún, no sólo había permitido que la besara, no, ella incluso había iniciado uno de sus besos.
Realmente, ¿que estaba mal en ella?
Aún así lo había disfrutado. ¿Cómo podría? Hermione estaba disgustada interiormente de sí misma. En algún momento había disfrutado tanto, que se había olvidado por completo de quién era. En lo que iba a convertirse
¡Pero él es tan diferente! Un hilo de voz habló dentro de ella. Eso también era cierto, Hermione tuvo que admitirlo a regañadientes. Ciertamente había algunas cosas que separaban a Tom Riddle de Lord Voldemort. Él era sin duda más humano que su contraparte. Pero, ¿era eso suficiente?
Hermione rozó sus dedos sobre sus labios, sin dejar de mirar fijamente su reflejo.
Ella hoy se lo había dicho pero, ¿Realmente perdonaba a Tom? ¿Perdonaba las cosas que le había hecho en el futuro? Hermione no sabía si estaba su mano perdonarlo. Ella no había muerto después de todo. Habían muerto sus amigos. Y un sinnúmero de personas inocentes junto con ellos.
Por otro lado, ¿cómo podía culpar a Tom por las cosas que Voldemort le había hecho? Claro que eran la misma persona, pero Tom era aún inocente de los crímenes que le habían ocurrido. ¿No hacía mal, acusándolo de delitos que aún no habían sucedido?
En la última semana había vivido prácticamente con él. Había visto a su verdadero yo. No era exactamente una persona muy amable, pero tampoco era cruel. Por lo menos no siempre. De alguna manera, realmente le gustaba como era. Y todavía sentía por él ese extraño sentimiento protector. Le habían sucedido tantas cosas malas a Tom. Que ahora que sabía acerca de ellas, incluso podía entender por qué había empezado a odiar tanto a la gente.
¡Pero aún así, él es el Señor de las Tinieblas!
Hermione respiró profundamente, tratando de calmarse. Pero no funcionó porque no tenía otra cosa alarmante que pensar. Cuando Tom la había besado había sentido ese sentimiento. Un sentimiento que había enterrado y había pensado perdido. Hermione no había experimentado esa sensación muchas veces en su vida, pero cada vez que la había golpeado lo había hecho con mucha fuerza.
La primera vez que se había sentido así fue hace mucho tiempo. Hermione sonrió al recordar con cariño a Simon Hillson, un chico de su barrio. Realmente le gustaba. Había sido un tonto capricho de niña. Pero aún ese sentimiento había sido el mismo cuando él finalmente la había besado durante el verano antes de que se hubiera ido a Hogwarts. Luego fue Viktor Krum. Hermione se sintió muy halagada cuando Viktor le había mostrado su interés. Él era mayor que ella, después de todo. A pesar de que su relación no duró mucho Hermione todavía podía recordar su felicidad, cuando habían pasado tiempo juntos.
Y después ... después fue Ron. Hermione tuvo que respirar profundamente mientras sus pensamientos vagaron a su último novio. Aunque novio no era la palabra adecuada para describir lo que Ron había sido para ella. Él había sido su compañero, amigo, amante. Había sido su mundo, su todo. Hermione lo había amado mucho. Había estado tan segura de que iban a casarse algún día, así no volverían a separarse. Pero luego las cosas sucedieron. La guerra había llegado y Ron había muerto.
Esa guerra le había quitado mucho. La había destruido. Pieza tras pieza hasta acabar por destrozarla. Y esas imágenes, esas horribles imágenes ... nunca la abandonarían ...
Desde que la guerra había comenzado, muchos de sus seres queridos habían muerto, entonces se había sentido como si ella misma también hubiera dejado de vivir. Había luchado en pie, tratando de llevar a cabo su misión, pero se sentía tan vacía por dentro. Era como estar atrapada en una pesadilla. Como si le hubieran chupado el alma. Le habían arrebatado todo, sus amigos, su familia, Ron, sólo para ser sustituido por un dolor insoportable.
De esa forma la existencia era peor que la muerte y Hermione a menudo silenciosamente había deseado que la muerte la reclamara. Al igual que Él le había dicho a muchos de sus amigos.
Hermione abrió el grifo y el agua cayó en sus manos antes de que hundiera la cara en el agua fría. Luego cogió una toalla.
Cuando Tom la había besado esa sensación de terrible vacío de alguna manera había dejado de desgarrarla. Él había sido capaz de ahuyentar esa dolorosa soledad que la estaba devorando. Había sido capaz de olvidar y empezar a sentirse viva otra vez. Tom la había abrazado, la había consolado y él la había besado. Si Hermione era honesta, tenía que admitir que había disfrutado cada minuto de ello. No podía recordar cuando había ocurrido ese cambio en sus sentimientos por Tom, pero ya era algo innegable.
Cuando había llegado aquí a los años cuarenta y había conocido a Tom por primera vez, lo había odiado. Lo detestaba con la misma ferocidad que había odiado a Lord Voldemort. Tom no le había dado muchas razones para no hacerlo. Él había sido frío, despiadado y cruel. Al igual que su contraparte más mayor había sido en su tiempo. Ahora sin embargo, el odio había desaparecido. No quedaba ningún rastro de aquello. De alguna manera había desaparecido durante el proceso. Un sentimiento completamente diferente la había abrumado cuando Tom la había besado.
Pero, Hermione, pensó angustia, él sigue siendo Lord Voldemort.
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Tom caminaba de un lado al otro. Muchos pensamientos corrían por su mente en estos momentos.
Al principio había estado un poco inquieto por su súbito impulso. Nunca había actuado impulsivamente, al menos no cuando una chica estaba involucrada. Las chicas normalmente no le ponían nervioso. Por lo general, sólo tenía que utilizar su encanto y las chicas estaban dispuestas a hacer cualquier cosa por él. Honestamente, no era el mayor desafío. Así que, Tom tenía mucha experiencia con el sexo opuesto. Él no las besaba, no, él se había acostado con muchas chicas. Pero todas esas chicas habían sido prescindibles. Nunca se había preocupado por las chicas, lo único que había tenido en mente era su propio placer. Si una chica empezaba a hacerle demandas o si simplemente aburriera a Tom, rápidamente las dejaba sin pensárselo dos veces. Después de todo, había tantas chicas y todas eran tan fáciles de conseguir. Con su aspecto y su encanto nunca había tenido problemas para llevarse una chica a la cama. Por lo tanto, es seguro decir que ninguna chica nunca de ninguna manera lograba ponerlo nervioso.
¿Qué fue entonces lo que ahora le había hecho actuar de manera impetuosa? Esa era una pregunta que pasaba por la cabeza de Tom. Pero sí, tal vez la pregunta más importante era, ¿qué era lo que le atraía de la chica con la que se había besado tan impulsivamente?
Porque no había forma de negarlo, se sentía atraído por ella. Pensándolo bien se había sentido atraído por ella desde hace bastante tiempo. Es cierto, aunque, en Hogwarts la atracción hacia ella, había sido alimentada por el odio más que otra cosa. Se había dado cuenta de ella por primera vez poco después de su llegada a Hogwarts cuando lo había ignorado. Eso había sido novedoso para él, una chica que no le hacía caso. Le había molestado, pero nada más. Luego, después de su duelo en clase de DCAO y su desafío constante había empezado a verla como un oponente. Alguien con quien tenía que luchar y someter.
Ahora el incentivo había cambiado, pero el resultado permanecía siendo el mismo. Se sentía atraído por ella. Había sentido que esa inexplicable atracción lo había aturdido y lo había llevado a besarla hoy. Pero ahora, lo sabía. Cuando él la había besado y la había tenido tan cerca finalmente había sido capaz de ver la causa de su atracción hacia ella.
Tom dejó de pasearse y se sentó en el sofá.
Era extraño, la verdad, pero ahora que él entendía la motivación detrás de sus acciones se sorprendió que le tomara tanto tiempo darse cuenta de ello. Porque cada vez que Hermione estaba cerca de él, sentía un sentimiento que provenía de él. Era extraño que ese familiar sentimiento estuviera dirigido hacia ella. No había esperado que algo como esto sucediera. Esa podría haber sido la razón por la que había necesitado tanto tiempo para reconocer el sentimiento, pensó Tom mientras se miraba las manos.
En su mano derecha aún llevaba el anillo de oro brillante. El anillo que le había robado a Morfin Gaunt.
No, no es robado, pensó Tom mientras miraba el anillo de oro con una piedra negra incrustada. Ese anillo era suyo por derecho después de todo. Sólo lo había recuperado. Aún podía recordar el sentimiento de superioridad, cuando había tomado el anillo de su tío inconsciente. Ese viejo bastardo embrutecido por el alcohol no había sido capaz de detenerlo ya que era asquerosamente débil. Cuando Tom había ido a ver a su tío en una visita a Little Hangleton en realidad había tenido otras ideas en la mente que la obtención de esa reliquia familiar. Pero cuando había visto el anillo había sabido que no le pertenecía a nadie más que a él. Había querido ser su dueño. Él necesitaba tenerlo. Y todo esto había ido acompañado de ese sentimiento. Una sensación bien conocida. El anillo de oro era sólo un ejemplo de muchos con ese sentimiento, ese deseo, lo abrumaba.
Era la misma sensación que se apoderaba de él cada vez que miraba a Hermione.
La codicia.
Al igual que el anillo, ella significaba algo. Era importante. Esa bruja era misteriosa y valiosa.
Potente ...
Tom miró sus manos. Tenía que admitirlo, aunque era extraño. Pero ese ávido sentimiento estaba dirigido de alguna manera hacia ella. Quería poseerla, que fuera de su propiedad. Ella le pertenecía. Al igual que el anillo, era suya por derecho. Nadie más que él se permitía tener algo tan valioso.
Aunque adquirirla, sería mucho más difícil que cuando consiguió el anillo. No podía reclamarla como había hecho con el anillo. No sería fácil doblegarla a su voluntad y obligarla a que se sometiera a él, era demasiado fuerte y obstinada. Pero ella era suya y él no iba a renunciar a su propiedad.
Tom oyó que la puerta del baño se abría y alzó la vista. Hermione salió del cuarto de baño y Tom contuvo el aliento cuando se dio cuenta de que llevaba puesto otra vez ese pijama ridículamente corto. Los pantalones ni siquiera le cubrían la mitad de sus muslos y la camisa era, bueno, sin mangas y estrecha.
Ella le sonrió, aunque algo vacilante se dio cuenta, y luego saltó en el sofá junto a él. Se sentó en sus rodillas, inclinándose con el costado de la parte trasera del sofá y se enfrentó a Tom. Su mirada vagó sobre su cuerpo, sentado a su lado. Sentía nuevamente, la sensación de avaricia.
Hermione se inclinó tranquilamente en el sofá de suave cuero el cual ayer había transfigurado de una de las camas. Brevemente había jugado con la simple idea de huir y dejar sus perturbadores sentimientos atrás. Pero para su disgusto aumentó cuando se sintió incapaz de abandonar a Tom así. Así que ahora ella todavía estaba aquí y se sentía un poco cansada después de ese largo día plagado de incidentes. Los ojos de Hermione se desviaron hacia Tom sentado a su lado. Parecía escanear su figura, tardando demasiado tiempo haciendo eso.
¿Qué está pensando? se preguntó Hermione y levantó las cejas en cuestión.
Después de un rato Tom le preguntó en voz baja: —No estás usando eso en Hogwarts, ¿verdad?
Hermione frunció el ceño. ¿Qué? Ella bajó la mirada sobre sí misma. Estaba vestida con su pijama favorito. ¡Qué feliz había sido cuando lo había encontrado en la mochila. Eso es bastante patético, ahora que lo pienso. ¿Pero cuál era el problema de Tom con la ropa? Bueno, era un pijama para los días calurosos de verano ... Hmm, tal vez no era tan compatible con los años cuarenta como había pensado.
—¿Qué tiene de malo?
—Bueno, es estrecho y ... y corto.
Hermione le sonrió y luego le pegó en el costado mientras le decía en un tono entre burlesco y sorprendido, —Señor Riddle, usted es más bien recatado, ¿verdad?
—No, no quiero que esos idiotas de Gryffindor te vean así —. murmuró Tom.
Hermione se rió de él. —No voy a bailar alrededor de la sala común así vestida si eso es lo que temes.
Luego bostezó y estiró los brazos. —Estoy cansada. Creo que me voy a dormir.
Ella se puso rígida cuando de repente Tom se inclinó hacia ella. Su mano acariciaba suavemente su hombro mientras rozaba sus labios contra los suyos. Luego le susurró al oído con voz suave,
—Buenas noches, Hermione.
—Buenas noches —. acertó a balbucear nerviosa.
No pudo resistirse más. La sensación de ardor volvió de nuevo. El sentimiento que ella misma se había dicho que era inapropiado. La envolvió una vez más y le hizo olvidar todas sus resoluciones. Así que a pesar de que su mente le gritaba que se detuviera, Hermione se inclinó hacia Tom y le dio un ligero beso en los labios. Entonces se levantó del sofá mejor dicho se apresuró para dejar de ver esa infame sonrisa que bailaba alrededor de la boca de Tom. Se acercó a la cama y se hundió en el suave colchón antes de tirar la manta sobre ella.
Que día había vivido, pensó mientras se acurrucaba en la cama.
¿Realmente tan sólo había pasado dos meses desde que había llegado aquí a los años cuarenta? Sentía que había pasado mucho más tiempo. En realidad se sentía como si estuviera en una vida diferente. Había estado tan perdida y sola cuando había aparecido en ese prado después de viajar décadas atrás en el tiempo. Y ahora estaba de nuevo en medio de la nada, pero no perdida, no estaba sola. Tom estaba aquí con ella. Claro que no debía olvidarse de quién era, pero era tan doloroso hacía mucho tiempo desde que se había sentido tan segura y … feliz.
Hermione vio impotente como Ron se giraba y sus ojos se abrieron en shock al ver como la maldición verde se dirigía hacia él. Era demasiado tarde no tenía tiempo para esquivarla. La luz lo golpeó en el centro de su pecho. Hermione sólo podía mirar con horror mientras caía de espaldas y golpeaba el suelo, donde permaneció tendido. Ron estaba muerto ...
Algo no estaba bien con Harry. Éstaba sufriendo. Y ... se estaba agarrando su cicatriz. —¡Lo siento. Él es demasiado fuerte. Acaba con él! — parecía que cada palabra que Harry decía le costaba un tremendo esfuerzo. Cerró los ojos, sus manos de nuevo sostuvieron su frente al mismo tiempo que le temblaba todo el cuerpo. De repente, dejó de temblar y Harry se quitó lentamente las manos de la cara. Pero al abrir los ojos no eran verdes. Eran de un rojo brillante. Hermione lo miró a los ojos. Esos orbes rojos estaban tan llenos de odio
—¿Hermione?
—¡Hermione, despierta!
Los ojos de Hermione se abrieron de golpe y miraron a un par de inquietos ojos grises. Su respiración era rápida y entrecortada. Trató de sentarse en la cama pero se dio cuenta de que todo su cuerpo estaba temblando. Una cálida mano le agarró el hombro suavemente, sosteniéndola.
—¿Hermione? —. una voz suave le preguntó.
Ella levantó la vista y se encontró a Tom agachado junto a su cama, mirándola con preocupación mientras aún le sostenía el hombro de modo tranquilizador. Hermione respiró profundamente y se llevó una mano a la cara. Se sorprendió al encontrársela húmeda. ¿Era sudor? ¡No, eran lágrimas! frunció el ceño y luego miró a Tom.
—¿Pesadillas? —. le preguntó con voz suave.
Hermione asintió con la cabeza.
—¿Estás bien ahora? —. Tom le preguntó.
—... Sí —. suspiró con voz ronca.
Todavía estaba débil por lo que volvió a acostarse y cerró los ojos. Luego sintió que le Tom acariciaba suavemente las mejillas, secándole las lágrimas antes de que se levantara, con la intención de regresar a su propia cama. Hermione volvió a abrir los ojos y luego antes de que pudiera alejarse de ella lo agarró por la muñeca.
—Por favor ... quédate — susurró.
Tom la miró por un momento, luego se sentó en su cama y se metió bajo la colcha a su lado. Hermione rápidamente se acurrucó contra él y pudo sentir que sus brazos tiraban de ella hacia él. Ella cerró los ojos y aspiró su agradable olor mientras escuchaba el relajante sonido de su respiración. El temblor que aún sacudía su cuerpo desapareció lentamente cuando sintió los brazos de Tom a su alrededor, confortándola.
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