19
Aléjate de Mí
A la mañana siguiente Hermione se despertó y encontró que el manuscrito de Peverell estaba tendido sobre su pecho. Debía de haberse dormido mientras anoche lo leía. Levantó el libro y le frunció el ceño a la cubierta de cuero. El libro resultaba ser realmente molesto. Hermione nunca había leído un libro tan complejo. Era frustrante. Por si fuera poco Peverell tenía la mala costumbre de saltar bruscamente de un tema a otro sin ninguna explicación. Era casi imposible de seguirlo. Hermione tuvo que admitir que a veces no lograba entender lo que estaba escribiendo. Sólo esperaba que cuando, o mejor dicho, si, comenzara a escribir acerca de la Varita de Saúco fuera capaz de comprender por lo menos el concepto.
Suspiró se dio la vuelta y se levantó de la cama. Luego lo guardó en su compartimiento secreto de su baúl. Sus compañeras de dormitorio parecían estar dormidas, notó Hermione aliviada. De alguna manera poco a poco estaban consiguiendo ponerla de los nervios. Su charla superficial era bastante difícil de soportar. La única excepción tal vez era Diana Potter. Ella no era tan molesta como las otras chicas.
Un rato después, Hermione bajó las escaleras hasta la sala común. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro mientras sus ojos vagaban por la sala común. Era una de las pocas cosas que no habían cambiado debido a su viaje en el tiempo. Los empapelados de la pared seguían siendo de rojo Gryffindor, los sofás aún eran tentadoramente suaves. Al igual que recordaba cómo eran en su tiempo en Hogwarts. Era agradable encontrar algo con lo que sentirse como en casa en este extraño tiempo en el que estaba varada.
Cuando su mirada viajó por la habitación finalmente cayó sobre tres chicos sentados en uno de los sofás en el otro extremo de la habitación. Hermione frunció el ceño. Era muy raro que Longbottom o Weasley estuvieran levantados tan temprano. Lupin, podía entenderlo, muy a menudo se levantaba incluso antes que Hermione. ¿Pero Longbottom o Weasley? Y hoy ella se había levantado aún más temprano de lo habitual. Hermione se acercó a ellos. A medida que se acercaba su ceño fruncido se acentuaba. Podía ver que Longbottom se había enrollado las mangas de su camisa, y tenía una fea y roja marca en el brazo. Parecía como si algo se hubiera enrollado alrededor de su brazo y le hubiera dejado una marca en la piel que se parecía a una quemadura. Lupin estaba imbuyendo (1) un poco de poción en un paño.
—¡Ay, cuidado! —. Longbottom se estremeció cuando Lupin empezó a frotar su brazo con el paño.
—No seas un cobarde, Marc —. le dijo Lupin con voz tranquila mientras continuaba atendiendo las heridas del chico.
Hermione ya había alcanzado el sofá y mirara los furiosos cortes rojos en el brazo Longbottom.
—¿Qué te pasó? —. le preguntó preocupada.
Las cabezas de los tres chicos se disparon y se le quedaron mirando. Es obvio que no la habían notado acercarse. La mirada de Hermione examinó el brazo expuesto de Longbottom. Esas heridas parecían bastante dolorosas y parecían continuar más allá de la parte expuesta de piel que podía ver ahora mismo.
—¿Qué le pasó a tu brazo? —. Hermione le preguntó de nuevo.
Los chicos todavía la miraban fijamente, sin decir nada. Hermione le frunció el ceño. ¿Por qué de repente estaban tan extraños?
Finalmente Longbottom dijo en un tono nervioso, —Hermione, ¿dónde apareciste de repente?
—Yo no me aparecí. Me acerqué a ti —. respondió antes de que continuara con voz terminante. —Ahora, ¿qué te ha pasado?
Longbottom parecía retorcerse en su asiento bajo su mirada escrutadora. Hermione ahora tenía mucha curiosidad. Entonces Lupin se aclaró la garganta y ella lo miró expectante.
—No es nada serio —. le dijo con voz calmada. Aunque Hermione notó que parecía ocultar algo. Luego continuó: —En realidad, no tienes de que preocuparte.
—'No es nada serio' ... — Hermione repitió lentamente mientras volvía a examinar el brazo lesionado de Longbottom. Luego sus ojos brillaron de nuevo a Lupin. —Para mi no se ve tan inofensivo.
Esta vez Lupin no respondió, pero evitó sus ojos. Parecía que sus tres amigos no querían decírselo. Casi parecía que guardaban silencio porque no querían asustarla con lo que fuera que le había pasado a Longbottom. Ese plan ciertamente no funcionaba ya que ahora estaba más alarmada por su silencio. Se sentó en la mesa, delante del sofá y escaneó a sus amigos. Los tres evitaron su mirada.
—Me podéis decir —. dijo Hermione con voz suave, tratando de convencerlo para que se lo dijeran. —Puedo lidiar con lo que sea.
Longbottom la miró bastante preocupado y luego dijo en voz baja: —Mira, sólo te asustarías si te lo dijéramos.
Ella le dirigió una pequeña sonrisa. —Sea lo que sea, Marc, realmente puedo lidiar con eso —. se inclinó un poco más hacia él y le luego dijo: —Dime.
Longbottom la miró y después de un tiempo pareció rendirse. Entonces dijo en voz baja: —Fue Riddle.
Los ojos de Hermione se abrieron en shock y luego se lanzaron a las dolorosas heridas en el brazo. —¿Riddle te hizo esto?
Miró a Longbottom. Él la miraba preocupado. Hermione se apartó cuando sintió una mano en su brazo.
—No hay de que preocuparse —. dijo Lupin en un tono tranquilizador. —No se va acercar a ti.
Miró a Lupin. —¿Por qué iba a hacerlo? Fue a Marc a quien atacó, no a mí —. preguntó confundida. —¿Por qué te hizo eso?
—Ese mal hijo de puta te amenazó durante Encantamientos —. Longbottom le dijo de repente con furia. —Así que le dije que se mantuviera alejado de tí. Entonces me atacó.
Hermione miró la cara enojada de Longbottom. Se sorprendió bastante de que Tom lo atacara. ¿Aunque por qué estaba tan sorprendida? Él era Voldemort después de todo. ¿Realmente necesita una razón para ser malo?
—Hermione es necesario que tengas mucho cuidado ahora —. la voz de Lupin le dijo seriamente. —Riddle es realmente cruel. Él nos dijo que estaba detrás tuya.
Hermione miró a Lupin.
—Él no lo hizo —. dijo con incredulidad.
—Realmente no tienes de que preocuparte —. Longbottom trató de tranquilizarla. —Pase lo que pase no dejaremos que se acerque a tí.
Hermione miró a los tres chicos en frente de ella. Parecían estar muy preocupados por ella. Lo que Tom les había dicho parecía haberlos sacudido un poco.
—No necesito que me protejáis —. les dijo con voz firme. —Yo puedo defenderme.
No quería que ellos se sintieran responsables por ella. Normalmente eran gente muy alegre y Hermione no quería atraerlos su mundo lleno de problemas.
—Hermione —, dijo Lupin ahora con voz grave. —Sabemos que puedes cuidar de tí misma. Pero Riddle es increíblemente poderoso. Y él no dudara en usar magia oscura. Incluso usó la maldición Noceo sobre Marc.
Los ojos de Hermione se abrieron como platos mientras miraba a Lupin. Conocía el hechizo también. Era una maldición muy oscura y su único objetivo era infligir dolor a su víctima. Al igual que la maldición Cruciatus. La maldición Noceo dejaba huellas dolorosas en la persona que había sido arrojada. Hermione de pronto sintió la ira ardiendo en ella. ¿Por qué Tom siempre tenía que hacer las cosas de esta manera? ¿Cómo podía a veces ser tan gentil y luego lanzar las más oscuras maldiciones a la gente? Las manos de Hermione se apretaron en puños mientras miraba furiosa el brazo Longbottom. Podía sentir que perdía los estribos y que su magia se despertaba y comenzaba a latir furiosamente dentro de ella. Así que Hermione abruptamente se levantó de la mesa. Entonces se dio la vuelta y se acercó a la salida de la sala común. Ella dio un paso a través del agujero de la entrada ignorando a sus amigos quienes la estaban llamando. Si iba a explotar entonces se aseguraría de que golpeara a la persona correcta.
Su magia estaba en apogeo dentro de ella mientras caminaba por los pasillos del castillo y subía por las escaleras, haciendo caso omiso de los otros estudiantes que se encontraba, hasta que llegó a las mazmorras. En realidad no tenía ni idea de dónde estaba exactamente la entrada a la sala común de Slytherin. Pero estaba bastante segura de encontrar a Tom allí. Al menos esta era la dirección la cual todos los Slytherins siempre se dirigían de camino al Gran Comedor. Su magia seguía fluyendo con enojo a través de ella mientras acechaba por los pasillos.
¿Cómo podría Tom golpear a Longbottom con una maldición oscura? ¿Qué fue lo que siempre lo llevaba a hacer cosas tan crueles?
A estas alturas había visto a unos pocos Slytherins dirigirse hacia el Gran Comedor, no hacía falta decir que todos ellos habían mirado con malicia o habían siseado cosas ofensivas a la chica de Gryffindor que se había atrevido a entrar en el territorio de las serpientes. Pero Hermione no estaba en lo más mínimo preocupada por su comportamiento seguía estando demasiado enojada como para prestarle alguna atención. Al doblar la esquina siguiente, finalmente encontró a quien estaba buscando. Su mirada cayó sobre un grupo de Slytherins. Sus ojos se estrecharon con enojo cuando reconoció a Tom. Allí estaba, caminando por el pasillo tranquilamente como si nada hubiera pasado. Por supuesto, pensó Hermione furiosa, estaba rodeado por sus secuaces. Estaban Avery, Lestrange, Malfoy, Black y el último debía ser Alba. ¿Por qué todos los Slytherins siempre parecían tan malos y tan oscuros?, se preguntó brevemente mientras sus ojos recorrían el grupo que tenía delante.
¿Realmente que estaba pensando el Sombrero Seleccionador? Hermione se preguntó enfurecida. ¿Vamos a clasificar a todas las personas malvadas en una casa, para que no molesten a los demás?
Para entonces Tom obviamente la había visto en el pasillo ya que le levantó una ceja inquisitivamente. Hermione casi negó con la cabeza. Como si no supiera perfectamente por qué estaba aquí. Tom se detuvo frente a ella y la miró con sus ojos increíblemente grises. Sus estúpidos seguidores también se habían detenido y ahora la miraba amenazadoramente. Pero Hermione estaba demasiado enfurecida como para notar sus miradas hostiles. Miró a Tom y lo fulminó furiosamente, lo cual sólo hizo que le frunciera el ceño.
—¡Tú! —. Hermione le siseó furiosamente mientras le señalaba hundiendo su dedo índice en su pecho. —¿Qué has hecho?
Podía oír los susurros indignados y enojados provenientes de sus seguidores, cuando la vieron hablarle a su líder de esa manera. Parecían estar muy molestos por su impertinencia. Pero Hermione todavía estaba demasiado enojada como para preocuparse por su comportamiento agresivo.
—¿Qué quieres decir? —. Tom le respondió con voz calmada y suave.
—¡No te hagas el tonto, Tom! —. le gruñó, hirviendo de ira.
Por las esquinas de sus ojos Hermione podía ver que sus seguidores barajaban acercarse a ella. Pero ella no se inmutó por su comportamiento. Si querían maldecirla, estaba lista para ellos. Sólo tenía que chasquear la muñeca para coger su varita. En este momento estaba tan furiosa como para maldecirlos a todos hasta hacerlos caer en el olvido. Tom no le estaba contestando, pero la seguía mirando con expectativa cortés. Su comportamiento le irritaba al extremo.
Finalmente explotó y le gritó con furia, —¡Ayer maldijiste a Marc!
Al oír el nombre un brillo peligroso se filtró en los ojos grises de Tom. —¿Longbottom? —. le preguntó en voz baja, pero ahora tenía un toque de frialdad mortal en su voz.
—¡Sí, Marc Longbottom! —. Hermione le siseó furiosa. —¿Siempre tienes que lastimar a la gente? ¿Qué te pasa?
Ahora había un destello asesino en sus fríos y gélidos ojos cuando dijo, todavía con aquella voz extrañamente calmada: —Sólo tuvo lo que se merecía.
Hermione lo asfixió con una mirada fulminante antes de que le espetara con sarcasmo: —Realmente eres un matón del mal, ¿verdad?
Tom la fulminó oscuramente con la mirada, pero antes de que pudiera replicar algo Hermione oyó otro silbido de voz amenazadoramente hacia ella, —¡Cállate!
Hermione sacó su varita mientras se daba la vuelta en un movimiento rápido. Encontró a uno de los otros Slytherins mirándola ferozmente mientras le apuntaba con su varita. Hermione lo reconoció. Era Primus Lestrange, un chico alto y fornido con una mirada despiadada en su cara.
—¡Te voy a enseñar a no volver a hablar a tus superiores así, pequeña puta! —. Lestrange le espetó mientras tenía una mirada asesina en su rostro.
—Pff, superior —. se burló Hermione. —¡No me hagas reír!
Su declaración fue seguida por furiosos silbidos y amenazadoras miradas de los otros Slytherins. Hermione se puso en postura de duelo al ver a los otros chicos seguir el ejemplo de Lestrange y tirando de sus varitas.
—¡Vas a lamentar tu insolencia! — Lestrange le gruñó sombríamente.
Luego agitó furiosamente su varita pero Hermione estaba preparada. Ella comenzó a blandir su propia varita cuando oyó una voz de mando detrás de ella:
—Detente.
Lestrange realmente detuvo su ataque y hasta bajó su varita aunque la mirada asesina no dejaba su rostro cuando fijaba su mirada en Hermione, fulminándola. Ladeó poco la cabeza para echarle un vistazo a Tom, que acababa de ordenarle a Lestrange que abandonara su ataque. La dura mirada de Tom vagaba sobre el grupo de chicos que estaban delante de él. Ellos parecían retorcerse incómodamente mientras sus fríos ojos los escaneaban.
Por último, Tom dijo en voz baja aunque llevaba un aire de autoridad, —Largaos ya.
—Por favor, Riddle, déjanos tenerla —. comenzó a suplicar Lestrange a Tom.
—Sí. — ahora fue Avery quien habló. Sus ojos recorrieron el cuerpo de Hermione de manera ofensiva. —Vamos a demostrarle que nunca te vuelva hablar así.
A Hermione realmente no le gustaba Avery. Siempre tenía ese destello inquietante en sus ojos cuando su mirada se posaba en ella. Y ahora la estaba mirando oscuramente mientras aún sostenía su varita en la mano. En realidad Hermione no sabía lo fuertes que eran los seguidores de Tom. Hasta ahora realmente nunca se había enfrentado a ellos. Aparte de esa vez, que la habían atacado en el pasillo antes de arrastrarla hasta el borde del Bosque Prohibido. Pero en aquel entonces Tom había estado luchando de su lado. Hermione confiaba mucho en su propia magia, pero ahora mismo se enfrentaba a cinco oponentes y eso nunca era una buena posición. Además de que sus oponentes eran algo así como Mortífagos y no tenía buenas experiencias en la lucha contra ellos. Su agarre sobre su varita se apretó e inconscientemente se alejó un poco de los Slytherins delante de ella hacia Tom.
—Dije que os fuerais —. susurró Tom. El tono temible en su voz mandó escalofríos por su espina dorsal. —No me voy a repetir otra vez.
Hermione vio como ahora el grupo de Slytherins a regañadientes guardaba su varita y empezaban a alejarse. Por supuesto, no sin lanzarle miradas amenazantes. Ella no bajó la varita hasta que pudo verlos doblar la siguiente esquina. Entonces lanzó un suspiro de alivio. Sabía que no eran tan peligrosos como los mortífagos con los cuales había tenido que luchar en su tiempo, pero todavía la hacían sentir incómoda.
—Entonces, ¿de qué me acababas de acusar? — oyó la impasible y fría voz de Tom detrás de ella.
Se dio la vuelta y todas sus preocupaciones sobre sus futuros mortífagos se fueron y se sustituyeron por la ira mientras volvía a enfrentar a Tom. Él la estaba mirando, mientras que su cara volvía a estar cubierta por esa máscara en blanco.
Hermione frunció el ceño y le dijo con voz fuerte: —Atacaste a Marc.
—¿Y sólo asumiste que fui yo quien empezó? —. Tom silbó mientras daba un paso hacia ella.
—No me importa quién empezó, Tom. Pero yo no te veo cojeando porque has sido maldecido —. le replicó Hermione con enojo.
—Como si esos idiotas pudieran maldecirme —. se burló Tom creídamente.
—No puedes ir alrededor y lanzar oscuras maldiciones a todo el mundo que no te gusta —. le dijo Hermione exasperada.
Tom entrecerró los ojos antes de decirle con un tono frío en su voz, —¿Por qué no?
Eso hizo que Hermione se pasara una mano por el pelo frustrada. —Simplemente no funciona así. ¿De acuerdo? —. le espetó enfadada, irritada por su falta de comprensión.
Hermione casi se estremeció cuando la mirada de Tom vagó sobre ella. Tenía un brillo fríamente mortal en sus ojos.
—Funciona bien para mí —. dijo Tom con voz extrañamente calmada a pesar de que podía oír la frialdad subyacente filtrándose en su tono.
Hermione respiró profundamente. Sus ojos estaban fijos en él y ella se horrorizó con lo que vio en ellos. Era como si de repente un oscuro abismo hubiera aparecido en sus hermosos ojos grises. Mirar esa oscuridad la hacía sentirse incómoda. Incluso la asustaba, porque también sabía de aquella oscuridad. La había torturado. Atormentándola. Y al final, la había roto.
¿Cómo podía haber creído que Voldemort tenía un lado bueno?
Así que Hermione no le respondió nada a Tom. Se dio la vuelta y se alejó. No quería tratar con él ahora mismo. De hecho, no quería afrontar nunca más esa oscuridad. Ella pisó los oscuros pasillos de las mazmorras, molesta por la sombría atmósfera aquí abajo. En este momento sólo quería salir de este deprimente lugar. Había perdido suficiente tiempo de su vida en lugares oscuros. Ya había caminado una cierta distancia y ahora empezaba a subir las escaleras hasta el primer piso, con la intención de ir al Gran Comedor cuando Tom se encontró con ella. Hermione lo ignoró completamente cuando alcanzó su paso.
Habían llegado casi a la primera planta, cuando Tom por fin volvió a hablar. Su voz aún estaba llena de esa distante frialdad. —Estábamos en el medio de una conversación y simplemente te fuiste.
Hermione lo miró de lado. Él la estaba contemplando y la ira todavía brillaba en sus ojos.
—Bueno, deberías estar agradecido de que me fui —. dijo Hermione sarcásticamente. —Sin maldecirte. Como tu si lo hubieras hecho.
Hermione ahora estaba muy enojada. Enojada con Tom por maldecir a sus amigos y enfadada consigo misma por haber confiado en que Tom en realidad no hiciera cosas malas. ¿Qué le había ocurrido? ¿No era el malvado Señor Oscuro? Para entonces ya habían llegado a la primera planta y Hermione se dirigió hacia el Gran Comedor. Para su fastidio, Tom todavía la estaba siguiendo.
—No entiendo por qué estás tan enojada —. dijo Tom de mal genio. —No me pareció lanzar ninguna maldición peligrosa.
Hermione se detuvo y su cabeza se giró bruscamente.
—¿Ninguna peligrosa? —. le preguntó con incredulidad. —¿La maldición Noceo, Tom? Sabes lo que es eso, ¿no? —. ella no le dio tiempo para responder, ya que respondió a su propia pregunta, —Magia Oscura.
Tom la miró, frunciendo el ceño, y luego dijo a la ligera —Pff. ¿No crees que estás exagerando un poco?
En ese momento se paró frente a la puerta de entrada al Gran Comedor. Hermione ya podía escuchar la charla que sucedía en el Comedor mientras los estudiantes tomaban su desayuno. Pero ella no le prestó ninguna atención al lugar ya que se quedó mirando boquiabierta a Tom.
—'Exagerando'? —.preguntó indignada. —Se llama Magia Oscura por una razón —. finalmente le espetó.
Entonces se apartó de él, empujó abriendo la doble puerta y luego pisó el Gran Comedor. Pero sólo pudo dar unos pasos hasta que sintió a Tom agarrándola por el brazo.
—Espera —. dijo Tom mientras tiraba de ella para que tuviera que girarse hacia él..
—¿Qué? —. Hermione le bramó. —¿Quieres maldecirme ahora?"
Lo miró con enojo. Extrañamente, la furia en sus ojos pareció abandonarlo rápidamente hasta que no hubo nada de ira en su rostro. Entonces Tom empezó a decir en voz baja,
—Nunca lo haría.
—¡Déjala! —.otra voz interrumpió a Tom.
Hermione volvió la cabeza y casi gimió al ver a Longbottom caminando hacia ellos. Efectivamente tenía un airado ceño fruncido en su rostro mientras miraba a Tom. Incluso podía ver que la mano derecha de Longbottom había abandonado el bolsillo de su túnica sin duda listo para sacar su varita. Lupin y Weasley estaban pisándole los talones. Tom se volvió hacia ellos, pero Hermione notó que él no la soltó. Todavía le apretaba el brazo con fuerza. Por supuesto - Hermione puso los ojos - la máscara impasible estaba de vuelta en el rostro de Tom.
—Longbottom —. dijo Tom rápidamente. Su tono estaba controlado pero era helado. —Qué bueno que nos acompañes —. su última declaración estaba acompañada por una buena cantidad de sarcasmo.
Hermione vio cómo la cara Longbottom se ponía de morado oscuro por la furia cuando sus ojos se fijaron en Tom.
—Te dije que la dejaras en paz —. finalmente le escupió rabiosamente a Tom.
Hermione casi saltó cuando oyó la inquietante risa de Tom a su lado.
—Oh, sí. Me olvidé —. susurró Tom y había una cruel diversión en su voz. —Por favor, recuérdamelo. ¿Eso fue antes o después de que te humillaras ante mi sobre el suelo?
Hermione miró a Tom con los ojos muy abiertos. No podía creer lo que acababa de decir. No sólo eran sus burlonas palabras. No, esa fría malicia subyacente en su tono de pronto le había recordado quien era en realidad. El tono de Tom, su postura, la expresión de su rostro, todo le recordaba a Hermione a él. Lord Voldemort.
El recuerdo de su último encuentro con él en el Ministerio de Magia todavía ardía en su mente. Recordaba muy bien como la magia cruel giraba alrededor del Señor Oscuro. Había sentido como su odio se había manifestado en su magia agresiva. En ese entonces había sido incapaz de detectar ninguna emoción en él, aparte de odio e ira. Él parecía estar hecho exclusivamente a partir de ese odio sin fondo. Incluso sus palabras habían parecido como veneno goteando de su boca. Sólo queriendo lastimar y destruir.
Cruel. Despiadado. Mal.
La respiración de Hermione se había acelerado cuando sus recuerdos de Lord Voldemort cayeron nuevamente sobre ella. Ahora trataba de apartarse de la mano de Tom. No quería que la tocara, no si era así. Igual que él. No podía soportar la idea de tenerlo a su lado.
Los ojos de Tom habían dejado los tres Gryffindors delante de él cuando sintió que ella sacudía su agarre. Sus ojos grises la escanearon y casi parecía que había preocupación brillando a través de su expresión indescifrable. Pero no podría ser. Hermione estaba convencida de que se había imaginado las cosas y siguió tratando de alejarse de él.
—¡Déjame! —. dijo, ahora presa del pánico.
Tom la soltó. Rápidamente se alejó de él y lo miró con ojos enormes. Podía sentir su corazón latiendo ridículamente rápido. En ese momento, él había sido Voldemort. Y ella había estado ...
Asustada.
Todavía se miraban fijamente. La máscara impasible volvía a cubrir los sentimientos de Tom. Hermione estaba demasiado asustada como para concentrarse y tratar de mirar debajo de su máscara. Tenía miedo de lo que podría encontrar allí. Entonces se puso rígida cuando sintió un brazo alrededor de su hombro, sosteniéndola suavemente. Volvió la cabeza y se encontró a su lado a Longbottom. Él frunció el ceño furiosamente a Tom, entonces Longbottom la alejó de él. Sorprendentemente Tom no los detuvo.
_._._._._
Tom simplemente no entendía por qué estaba furiosa sobre la pequeña maldición que había utilizado. Bueno, era magia oscura, pero no era una maldición que podía infligir gran daño. Ahora Hermione se dio la vuelta y entró en el Gran Comedor. Haciendo caso omiso de él. Tom se sentía frustrado y molesto por su comportamiento. Entonces, la siguió al Comedor y luego la agarró del brazo para detenerla.
—Espera —. dijo antes de que la hiciera girar alrededor y estuviera obligada a afrontarlo de nuevo.
Lo miró furiosamente y Tom se sintió igualmente de enfadado. Todo esto estaba empezando a amenazar sus planes de ganársela. No podía hacer que huyera de él. Si necesitaba obligarla a aceptarlo lo haría
—¿Qué? —. le siseó. —¿Quieres maldecirme ahora?
¡Merlin, no! Eso era lo último que quería hacer, pensó Tom mientras miraba su cara enrojecida. ¿De verdad creía que haría algo como eso? Él sólo había maldecido a sus estúpidos amigos porque habían alterado sus nervios. Pero ellos no significaban nada para él. Era completamente diferente a Hermione. La furia que había estado hirviendo dentro de él lo abandonó rápidamente mientras miraba su cara enojada. Realmente parecía pensar que la maldeciría.
Tenía que enmendar eso así que abrió la boca y comenzó a decir: —Yo nunca..
No pudo terminar la frase cuando fue interrumpido por alguien más. —¡Te dije que te alejaras de ella —. una voz enojada le gritó.
Los ojos de Tom dejaron Hermione y rápidamente cayeron en Longbottom. Y su ira volvía a estar de vuelta. Aunque ahora se dirigía al chico de Gryffindor. ¿Siempre tenía que meter su nariz en cosas que no le concernían? Tom podía sentir que su magia volvía a alzarse. Fluía a través de él con enojo, con ganas de ser liberada. Su furia alcanzó su punto máximo cuando observó como la mano de Lomgbottom se movía nerviosamente obviamente a punto de sacar su varita. Tom realmente le gustaría atacar a ese idiota. Su magia furiosamente le rogaba que lo hiciera. Pero tenía que contenerse. Así que Tom respiró profundamente antes de burlarse del Gryffindor con ironía.
—Longbottom. Qué bueno que nos acompañes.
Como era de esperar ese tonto pareció perder inmediatamente todo su autocontrol.
—Te dije que la dejara en paz —. Longbottom finalmente le silbó a Tom.
Había necesitado mucho tiempo para llegar a esa ingeniosa respuesta, ¿no? pensó Tom sarcásticamente. Él se rió suavemente ante la estupidez del otro chico.
—Oh, sí. Me olvidé —. se burló Tom en voz baja. —Por favor, recuérdamelo. ¿Eso fue antes o después de que te humillaras ante mi en el suelo?
Era casi triste lo fácil que era sacar de quicio a ese tonto. Tom observó divertido cómo Longbottom lo miraba boquiabierto con indignación. Sus dos amigos a sus espaldas parecían igualmente escandalizados. Ellos, obviamente, no podían creer que hubiera dicho algo como eso. Bueno, al menos su respuesta había sido un poco más astuta que la vacía amenaza de Longbottom. Una maligna sonrisa tomó forma en su rostro mientras Tom contemplaba los tres Gryffindors delante de él con altivez.
De pronto, Tom sintió que Hermione se movía a su lado. Su mirada vagó de los chicos de Gryffindor hacia ella. Tom estaba confundido al ver como estaba tratando de alejarse de él. Seguía sosteniendo su brazo con fuerza, pero ahora Hermione luchaba contra su agarre. Levantó la mirada hacia él y los ojos de Tom se abrieron un poco en estado de shock al ver el pánico en sus ojos color avellana. Parecía tener miedo. ¿Por qué de repente tenía miedo? ¿Seguramente no de él?
—¡Déjame! —. Hermione le dijo ahora y Tom realmente podía oír el miedo tiñendo su voz.
Rápidamente la soltó y ella se apresuró a dar un paso lejos de él, aparentemente queriendo obtener la máxima entre ellos dos. Tom estaba preocupado ahora cuando sus ojos se posaron sobre su figura. ¿Qué la había asustado tanto?
Después de que se hubiera apartado de él, lo miró de nuevo. Entonces Tom pudo verlo en sus ojos. Ese extraño destello que había visto antes en ellos. El dolor y la pena volvían a gritarle a través de sus ojos. Esta vez, sin embargo, era diferente. Porque esta vez también había miedo en sus ojos y el miedo parecía estar dirigida a él. Ella lo miró con sus enormes y asustados ojos y casi parecía como si ella no lo estuviera viendo, como si estuviera viendo a alguien más. Parecía que quienquiera que fuera, era alguien al cual Hermione temía. Tom quería acercarse a ella y abrazarla.
Pero antes de que pudiera hacer nada Longbottom se había acercado a ella y le había pasado un brazo por los hombros. Tom apretó los puños al ver que volvía a tocar a Hermione. No quería hacer nada más que maldecir a ese chico de Gryffindor. Pero no lo hizo cuando vio cómo la mirada de Hermione se desviaba de él a Longbottom. Esa horrible expresión abandonó su rostro mientras miraba a Longbottom. No parecía tener miedo de él. Entonces, ¿por qué había tenido tanto miedo de Tom? No detuvo al chico de Gryffindor que alejaba a Hermione de él. No sabía qué hacer con los acontecimientos. Definitivamente necesitaba hablar con Hermione. Pero eso no era una buena idea en estos momentos. En el peor de los casos la alejaría aún más de él. Así que Tom reprimió el impulso de agarrar a la chica y arrastrarla lejos del Gran Comedor. En vez de eso, se acercó a su mesa.
Hermione siguió a Longbottom. Estaba agitada después de esa muestra de frialdad de Tom. Se sentía débil y enferma ya que sus recuerdos que volvían a desgarrarla. Todavía estaba bastante sorprendida, de que finalmente llegaran a la mesa de Gryffindor y se sentaran. Hermione rápidamente dejó vagar su mirada sobre la mesa. ¿Y si alguien se dio cuenta de la disputa en ese momento? Algunos de los Gryffindors la miraban con curiosidad, pero no todos. Obviamente nadie se había dado cuenta de lo grave que en realidad había sido el conflicto.
—Hermione, ¿en qué estabas pensando? Irte de esa manera —. los ojos de Hermione vagaron de nuevo a Lupin quien acababa de hablar.
—Sí, y justo después de que te dije que Riddle está detrás de tí, también —. le dijo Longbottom con preocupación en su voz mientras se pasaba una mano por su pelo rubio haciendo que se viera aún más despeinado por el viento.
—Uhm ... no ... quiero decir ... que realmente no tenéis que preocuparos por mí —. balbuceó débilmente Hermione.
—¿En serio? —. Longbottom le preguntó con incredulidad. —¿Y qué fue eso? Riddle te estaba acorralando.
—No, no lo hizo —. Hermione realmente no quería que se preocuparan por ella. —Estábamos hablando.
—No parecíais hablar. Te estaba agarrando. Y estoy seguro de que estaba a punto de maldecirte —. dijo Longbottom en un tono extrañamente serio. —Tienes suerte de que sucedió cuando estabas en el Gran Comedor.
—Sí, él no va a hacer nada en público —. Lupin le dijo con voz tranquila, aunque en estos momentos su calma parecía estar un poco sacudida. —Él no es estúpido.
—Me alegro de que no te cogiera sola en uno de los corredores —. dijo Longbottom en voz baja mientras la miraba con preocupación. —No quiero pensar en lo que podría haberte hecho.
Hermione rompió el contacto visual con él y se miró las manos. Ahora se sentía un poco culpable. Sus amigos parecían estar realmente preocupados por ella. Después de lo que Tom había hecho ayer podía entender de dónde provenía su preocupación. Pero ella todavía se sentía demasiado agitada por el comportamiento de Tom como para tratar de disipar sus propios temores. Aunque sabía que no tenía de que preocuparse porque Tom la maldijera. Más bien debería asustarse por la facilidad con la que Tom la había inducido a creer que era inofensivo.
—Está bien, vamos.
Hermione se salió de sus pensamientos y miró a Longbottom. Se había levantado de su asiento y le estaba tendiendo una mano. Ella le frunció el ceño.
—¿A dónde? —. le preguntó confundida.
—Te acompañaré a tu aula de clase —. respondió Longbottom como si eso fuera la cosa más obvia que hacer ahora.
Hermione siguió mirándolo fijamente confundida. Su próxima clase de Aritmancia era ahora. Ninguno de sus amigos asistían a esa clase. Así que Longbottom no tenía ninguna razón para acompañarla.
—¿Por qué lo harías? —le preguntó más bien estúpidamente. —Tu no tienes Aritmancia.
Longbottom se limitó a mover la cabeza con exasperación. —No voy a dejar que camines sola si ese retorcido idiota está detrás de tu sangre.
—Sí, Hermione —, dijo Weasley, aparentemente tratando de calmarla. —No vamos a dejar que Riddle se te acerque.
Lupin, que estaba sentado a su lado, asintió con la cabeza mientras en su rostro tenía una expresión grave, pero decidida. Hermione no sabía cómo reaccionar. Era algo agradable saber lo mucho que sus amigos le agradaban y cómo de preocupados estaban por su bienestar. Pero no podía tenerlos detrás de cada uno de sus pasos. Todavía tenía cosas que hacer que realmente no quería que vieran. Como encontrar lo que era aquel inquietante brillo, azul envuelto alrededor del castillo de Hogwarts y cómo de relacionado estaba con la Magia Mayor. Pero parecía que por ahora tenía que aceptar la asfixiante preocupación de sus amigos. Así que tomó la mano de Longbottom y dejó que la levantara de su asiento. Entonces agarró su mochila y lo siguió fuera del Gran Comedor hacia su salón de clases.
Tom observó los pasos de Hermione por el Gran Comedor con ojos entrecerrados. Su magia le gritaba airadamente en protesta cuando vio la mano que Longbottom le sostenía a Hermione. Era insoportable tener que ver cómo ese estúpido Gryffindor tomaba su posesión. Lo peor era que Tom sabía que por el momento no podía hacer nada al respecto. Sus manos se convirtieron en puños al ver a Hermione dejar el Gran Comedor junto con Longbottom. Tom tuvo que luchar contra el impulso de ir tras ellos y demostrarle al chico idiota lo afortunado que ayer había sido por sólo ser golpeado por la maldición Noceo. Había algunas maldiciones que Tom necesitaba mostrarle a Longbottom. Él realmente no quería que Hermione se juntara por más tiempo con ese chico de Gryffindor. Y ciertamente no quería que estuviera a solas con él. Tom realmente necesitaba enseñarle a Hermione que se mantuviera alejada de Longbottom. Pero al mismo tiempo sabía que eso sólo perjudicaría el asunto si usaba la violencia para conseguirlo. Hermione sin duda lo rechazaría. Pero ¿cómo podía deshacerse de Longbottom sin que ella lo volviera a odiar?
Si ya no me odia, pensó con fustración
Casi se estremeció al recordar la mirada en su rostro, cuando la había agarrado del brazo. Antes de eso había estado muy enojada con él. No era de extrañar. Tenía que admitir que había sido un gran error maldecir a sus estúpidos amigos. ¿Qué había esperado? ¿Que nunca se enteraría? ¿O que lo perdonaría? No, había sido imprudente y temerario haber atacado a sus amigos. Por supuesto que no consentiría sus acciones. Hermione era después de todo muy protectora y encima también era irascible. En parte esa era la razón por la qué estaba tan interesado en ella, pero eso sólo hacía que el procedimiento fuera mucho más difícil. Nunca debería haber maldecido Longbottom. Al menos no en este momento en el que cada diminuto detalle podría influir en la opinión de Hermione en la dirección equivocada.
Tom se volvió a inclinar en la silla frustrado. Aspiró bruscamente cuando su espalda chocó contra la silla. Algunas de las heridas en su espalda aún estaban abiertas y como Longbottom ayer lo había arrojado contra la pared ahora le dolían bastante. Una razón más para querer matar a Longbottom en estos momentos.
Fue por culpa de ese estúpido chico que ayer Tom hubiera perdido la compostura. Tom nunca perdía la compostura. Lo había aprendido perfectamente después de su primer año lo que le podría pasar si perdía su autocontrol. Nunca había planeado maldecir a los tres Gryffindors en ese corredor. Sí, había querido mofarse de ellos un poquito, pero realmente nunca había pensado en maldecirlos. Sabía que Hermione nunca aprobaría tal comportamiento. Pero sólo perdió el control y ahora estaba metido en este lío. Si alguna vez quería que Hermione confiara en él, necesitaba controlarse.
Tom se salió de sus oscuros pensamientos cuando se dio cuenta de que alguien estaba a su lado. Volvió la cabeza y casi gimió cuando se encontró a Avery en pie junto a su asiento, mirándolo un poco nervioso y, obviamente, tratando de captar la atención de Tom.
—¿Sí? —. preguntó Tom con impaciencia.
No quería lidiar con este idiota ahora. Avery hacía que su temperamento ya de por sí malo fuera aún peor. Así que Tom lo miró con enojo que provocó que el otro chico se estremeciera y se alejara un poco de Tom.
—Nosotros ... sólo queríamos preguntarte cuando será la próxima reunión —. dijo Avery, con voz ligeramente temblorosa. —Nunca nos dijiste ayer.
Tom le entrecerró sus ojos. Entonces se levantó bruscamente de su asiento por lo que Avery se alejó aún más. Al pasar Tom junto Avery le siseó con voz fría: —Entonces parece que tendrás que esperar hasta que yo te lo diga, ¿no?
Con eso dicho Tom salió del Gran Comedor, sin mirar atrás. Su magia aún hervía furiosamente dentro de él y se sentía frustrado ya que no podía dar rienda suelta a su ira contra el responsable de su mal humor.
{{{{{{{{+}}}}}}}}
Hermione estaba sentada en clase de Aritmancia con la pluma en la mano y un trozo de pergamino desnudo delante de ella. De alguna manera no podía concentrarse en la lección. Se quedó mirando al profesor, de pie en frente de la clase, pero realmente no oía sobre que iba la charla que estaba dando. Al menos no tenía qué preocuparse de que el profesor se dirigiera a ella de forma inesperada porque nunca lo hacía, en todo el año escolar, no le preguntó nada. Incluso si hubiera levantado la mano él nunca la había elegido. Era la única mujer en Aritmancia por lo que Hermione supuso que se trataba de otra cosa de los cuarenta. Obviamente, la gente creía imposible que una mujer supiera de matemáticas. Había dejado de tratar de llamar la atención del profesor de Gauss hace mucho en el año escolar y se había contentado con oír sus explicaciones. Que la ignoraran y la menospreciaran siempre la había frustrado, pero hoy en día se alegraba de que la dejaran en paz. Debido a que en estos momentos tenía unas cuantas cosas pasando por su cabeza.
Sus dedos jugaban nerviosamente con su pluma, que amenazaba con romperse. Pero estaba demasiado distraída con sus pensamientos para notar cómo arruinaba su utensilio de escritura.
Hermione estaba más que molesta consigo misma. Se había dicho una y otra vez que se mantuviera alejada de Tom. Pero sólo había ignorado esa decisión. Sólo había sido cuestión de tiempo hasta que algo malo sucediera. Sus pensamientos volvieron a vagar a las dolorosas marcas de quemaduras que había visto en el brazo de Longbottom. Inmediatamente su ira resucitó. ¿Cómo Tom podía haber hecho algo así? Pero de alguna manera debería estar contenta por ello, porque ahora por fin se daba cuenta de lo peligroso que era en realidad. Si esa maldición que había usado en Longbottom no fuera suficiente para convencerla, sólo tenía que volver a recordar como se había comportado hace un momento en el Gran Comedor. Todavía se estremecía al recordar cómo Tom había insultado a Longbottom. Se había burlado y reído del chico, obviamente disfrutando de su malestar. Pero esa fría diversión que había mostrado ni siquiera era lo peor. No, lo que realmente había perturbado a Hermione era lo que Tom escondía debajo de esa máscara condescendiente. Había visto un destello de odio y malicia que parecía arder dentro de él. ¿Qué la había asustado tanto, fue el hecho de que ese odio era muy familiar para ella? El Señor Oscuro había irradiado ese mismo odio fríamente mortal. La única diferencia era que Lord Voldemort no había pasado por la molestia de ocultar su odio por más tiempo. Hermione sabía que todo lo que ese odio tocara, era destruido. Ella desesperadamente trató de olvidar ese odio abismal. Confrontarlo en él una vez más había sido simplemente terrible. Había sido inesperado. Debido a que durante las vacaciones, Tom nunca había sido así. De ninguna manera la había asustado o intimidado.
Sí, y sabes por qué, ¿no? una voz airada se burló de ella haciendo que suspirara suavemente. Sí, sabía por qué Tom había empezado a parecer tan inofensivo: Durante las vacaciones no había tenido su varita.
Había parecido tan agradable no porque en realidad lo fuera, sino porque no tenía la oportunidad de hacer sus malas obras. Pero ahora con su magia, su poder volvía, y lo primero que hizo fue atacar a sus amigos. Seguramente sin provocar totalmente. Hermione sabía que Tom mágicamente era mucho más fuerte que Longbottom. Entonces, ¿cómo Longbottom podría haber obligado a Tom a que utilizara esos hechizos? No, lo más probable era que Tom lo hubiera atacado sólo porque no le gustaba Longbottom y quería que sufriera.
Hermione cerró los ojos y respiró profundamente. Cuando volvió a abrirlos su mirada vagó hasta la pluma que ahora estaba arruinada en su mano. Dejó la pluma rota sobre la mesa, pero no alcanzó su bolso para sacar su única libre. De todos modos no tenía la intención de seguir la lección, así que ¿por qué molestarse?
A medida que la lección terminaba Hermione había llegado a una conclusión. En realidad no tenía mucho donde elegir. Tenía que alejarse de Tom, hacer caso omiso de sus traidores sentimientos y encontrar un camino de vuelta a casa. Sabía lo que iba a abandonar al evadir Tom. Él era el único que podía hacerla sentir completamente viva, y no rota. Pero no sería la primera vez que tuviera que sacrificar algo para completar una misión.
El profesor Gauss terminó la lección y Hermione metió su pergamino sin usar y la pluma rota en su bolso y luego se levantó de su asiento y salió del salón de clase de Aritmancia. Cuando salió al pasillo se encontró con Lupin apoyado contra la pared, obviamente la estaba esperando. Sus amigos parecían haberse tomado el trabajo de guardaespaldas bastante en serio. No sabía si debía estar molesta por eso, o aliviada. Sin embargo, esperaba que le ayudara a mantenerse alejada de Tom.
—¿Cómo estuvo la clase? —. Lupin le preguntó cuando lo había alcanzado.
Se encogió de hombros y dijo: —Bastante aburrida.
Lupin le sonrió y luego le dijo: —Bueno, ¿qué esperabas? Después de todo es Aritmancia.
Hermione no pudo evitar sonreír. No sucedía a menudo que Lupin hablara sarcásticamente sobre cualquier lección.
—No eres fan de los números y las ecuaciones, ¿entonces? —. le preguntó en tono de burla.
Lupin le sonrió y le dijo: —En realidad no —. luego le preguntó: —Entonces, ¿cuál es tu próxima clase?
—Tengo tiempo libre.
—¿Qué vas hacer?
Hermione tenía que hacer algo ahora. No podía decirle muy bien lo que realmente había planeado. La verdad es que definitivamente no era una buena idea. Ella en realidad quería ir y echar un vistazo a ese extraño brillo azul que rodeaba Hogwarts. O leer un nuevo capítulo del manuscrito de Peverell. Realmente necesitaba encontrar una manera de viajar en el tiempo. Sería divertido ver la cara de Lupin si le dijera de sus planes, pero que no valía la pena estar encerrado en el ala de San Mungo para enfermedades mentales.
Así que Hermione dijo: —Yo quería ir a la biblioteca. Ya sabes, para empezar ese ensayo para la profesora Merrythought.
—Perfecto —. dijo Lupin mientras se apartaba de la pared. —Yo también quería ir a la biblioteca.
Hermione casi gimió. Había esperado que Lupin sólo la llevara a la biblioteca y que luego la dejara sola. Dándole la oportunidad de hacer sus propias cosas. Pero parecía que no tenía suerte. Así que no tenía otra opción que seguir Lupin a la biblioteca. ¿Quién iba a pensar que nunca se molestaría por tener que ir a la biblioteca? Hermione se preguntó en breve. Pero no tenía tiempo para pensar en esa idea, ya que por fin habían llegado a la entrada de la biblioteca.
—Ah, señora DeCerto —. la Sra. Peters, la bibliotecaria, la saludó amablemente. Luego su mirada se desvió hacia Lupin a su lado. —Y señor Lupin, también. Me preguntaba cuándo los volvería a ver de nuevo. Y es que ya es el segundo día después de las vacaciones. Sin embargo ¿cómo se las arreglaron para mantenerse alejados de los libros durante tanto tiempo? —. preguntó con una burla amigable en su voz.
Hermione le sonrió.
—Daros prisa entonces —. la Sra. Peters les sonrió con cariño. —Pero os advierto de que hoy está atestada. El profesor Kettleburn está enfermo hoy y sus clases tuvieron que ser canceladas.
—Sí, gracias —. dijo Hermione.
Luego entraron en la biblioteca. Parecía que Sra. Peters había tenido razón. Una gran cantidad de estudiantes estaban sentados en las mesas, haciendo sus deberes. Hermione suspiró. Parecía que no iba a tener suerte en encontrar un asiento libre.
Tuvieron que caminar casi toda la longitud de la biblioteca para encontrar por fin una mesa libre. Hermione se acercó a la mesa, pero antes de que llegara se detuvo en seco. Su mirada se desvió hacia la mesa vecina donde había visto a Tom sentado. Ahora mismo había alzado la vista del libro que había estado leyendo y rápidamente sus ojos se encontraron con los suyos mirándola fijamente. Hermione inhaló bruscamente cuando fue atrapada una vez más por esos hermosos ojos grises.
Lupin junto a ella también había visto a Tom, y ahora estaba inclinándose hacia Hermione y le susurró al oído: —Podemos irnos ya. Puedes escribir ese ensayo en la sala común.
Hermione seguía mirando con los ojos muy abiertos a Tom. ¿Por qué era tan difícil de evadir? ¿Cómo iba ignorarlo cuando su corazón comenzaba a latir tan rápido siempre que se lo encontraba?
—No ... no pasa nada —. le respondió a Lupin en un tono suave. —Vamos a quedarnos.
—¿Estás segura? —. Lupin le preguntó y preocupación teñía su voz.
Sólo asintió con la cabeza y continuó caminando hacia la mesa. Se sentó, abrió su mochila y sacó un trozo de pergamino y la pluma de repuesto en buen estado. Estaba molesta de lo nerviosa que se sentía sólo porque Tom estaba sentado no muy lejos. Si quería olvidarlo, realmente necesita controlarse. Arriesgó a echarle un vistazo a Tom y se lo encontró todavía mirándola. Su rostro estaba en blanco. Pero Hermione no podía dejar de notar cómo sus ojos brillaban suavemente mientras la miraba. Ella rápidamente desvió la mirada y se mordió el labio. No debía dejarse seducir por él. Todo esto era ridículo de todos modos. No podía correr por perder los nervios por un estúpido enamoramiento. Tenía un montón de problemas más acuciantes. Sus pensamientos involuntariamente vagaron nuevamente al último día de vacaciones. Entonces se habían besado. Por primera vez desde lo que parecía una terrible eternidad la soledad la había abandonado y se había sentido segura y protegida, incluso en sus brazos. Era tan tentador, el confort que Tom le había ofrecido. Pero sólo fue una ilusión, ¿no?
Hermione se pasó una mano temblorosa por el pelo. Sabía que él seguía mirándola, probablemente con esa mirada extrañamente preocupada en sus suaves ojos grises. Pero Hermione sabía que la persona amable que siempre actuaba ahora en su presencia no era su verdadero yo. Su verdadero yo era el que ayer había atacado a Longbottom con tanta crueldad sin razón alguna excepto que a Tom no le gustaba. Hermione trataba de sacar todos los pensamientos de Tom fuera de su mente. No quería pensar en sus problemas por más tiempo así que se concentró en el ensayo de Encantamientos que tenía que terminar.
_._._._._
Tom miró a Hermione sentada en la mesa de enfrente y la frustración se apoderó de él. En este momento ella estaba escribiendo algo, probablemente trabajando en algún ensayo o de otro tipo. Lo había estado haciendo durante la última hora. Sin mirar en su dirección. Parecía como si lo ignorara deliberadamente. ¿Tal vez ahora debería acercarse a ella? Pero ese chico de Gryffindor, Lupin, todavía estaba sentado junto a ella. Tom tenía que hablar con ella a solas. Sin que ninguno de sus amigos influyera por estar cerca de ella.
Oh, si pudiera echarle una maldición a ese molesto chico. Entonces Tom agarraría a Hermione y la obligaría a quedarse con él, donde pertenecía. Pero, por desgracia no podía hacer eso. Maldecir sus molestos amigos sólo lo había llevado a que ella lo ignorara.
Tom sintió que su magia hacía furiosos estragos dentro de él cuando vio lo cerca que el chico Lupin se había sentado de Hermione. Ella todavía estaba escribiendo su ensayo y aún ignoraba Tom. Si insistía en hacer caso omiso de él, tendría que cambiar su estrategia. El problema era que, incluso si decidiera proceder con más fuerza eso no le garantizaría el éxito. Sabía que no podía obligarla a hacer nada. Al menos sería muy difícil hacerlo. Era una bruja muy poderosa después de todo. Para someterla Tom tendría que usar maldiciones que realmente no deseaba utilizarla en ella. No, eso sólo era el último recurso. Sólo volvería hacer eso si todo lo demás fallaba. Pero Hermione era realmente difícil de manejar. Desde que había llegado a Hogwarts Tom nunca la había visto ser sumisa a un hombre. De lo contrario, podría haber utilizado eso de alguna manera para dirigirla por el camino correcto. Su independencia era bastante molesta en este momento.
Vio cómo Hermione enrolló el pergamino en el que había estado escribiendo. Parecía que ahora quería salir de la biblioteca. Cuando Lupin y ella se levantaron de la mesa Tom decidió acercarse a ella. No quería esperar más. Así que se puso de pie y se acercó a ella. Hermione se había fijado en él, obviamente, ya que ahora lo miraba con los ojos muy abiertos. Lamentablemente, el Gryffindor también lo había visto y ahora miraba a Tom sombríamente. Tom observó con enojo cómo incluso se ponía un poco por delante de Hermione como si tratara de protegerla. Sus ojos se entrecerraron mientras miraba a Lupin. Hermione seguramente no necesitaba que ese débil mago la protegiera. Tom lo haría por ella.
—Te dije que la dejaras en paz —. dijo Lupin con voz tensa.
La sangre de Tom estaba hirviendo y tuvo que emplearse para evitar que su magia se arremolinara furiosamente a su alrededor. Pero se contuvo, apartó su mirada de Lupin y miró a Hermione. Ella seguía mirándolo fijamente y parecía bastante nerviosa.
—Quiero hablar contigo —. dijo Tom.
Ella apartó la mirada antes de susurrarle en un tono suave, —No sé de qué.
Luego permitió que Lupin la agarrara del brazo y la alejara. Tom no los siguió. Parecía que su problema era aún peor de lo que había previsto.
{{{{{{{{+}}}}}}}}
Era tarde en la noche, cuando Hermione paseaba por los terrenos de Hogwarts. Se lo debía a su hechizo de invisibilidad ya que no podría hacer eso sola. Después de que hubiera salido de la biblioteca junto a Lupin habían ido a comer. En esa oportunidad Lupin le había dicho a sus otros dos amigos cómo Tom había tratado de acercarse a ella. Después de eso no la habían dejado sola ni un segundo. La habían acompañado a su siguiente clase, la habían esperado después de clase y luego la habían acompañado de vuelta a la sala común. Estaban siendo un poco paranoicos. Hermione rápidamente se había irritado con su sobreprotección. Era muy agradable que estuvieran tan preocupado por ella, pero era demasiado. Así que Hermione había fingido irse a la cama temprano. Aunque sólo había estado en su dormitorio el suficiente tiempo como para lanzar un hechizo de invisibilidad sobre sí misma. Entonces se había ido con cautela de la sala común de Gryffindor. Por suerte, sus amigos no habían notado nada. Así que ahora mismo, Hermione estaba paseando por los terrenos de Hogwarts. No estaba muy lejos del lago, y tenía una vista perfecta del castillo. El brillo azulado seguía latiendo alrededor del castillo. No era tan prominente contra el cielo nocturno como cuando lo había visto al llegar de nuevo a Hogwarts, pero aún así, sin lugar a dudas estaba allí. Hermione todavía no sabía por qué de repente era capaz de verlo. Tenía que averiguar más sobre él. ¿Ese brillo azul realmente eran los hechizo protectores que habían alrededor de Hogwarts?
Hermione detuvo su marcha y se quedó de pie en una pequeña colina cubierta de nieve, en frente del castillo. Luego respiró profundamente, cerró los ojos y convocó a toda su magia. Instantáneamente pudo sentir ese constante flujo de poder que pasaba a través de ella. Se concentró con fuerza tratando de desplegar su magia. Su magia se extendió y se puso en contacto con todas las cosas a su alrededor. La nieve en el suelo, el grupo de árboles, no muy lejos, el agua del lago. Justo todo lo que estaba a su alrededor. Tuvo que esforzarse mucho para dejar vagar su magia tan lejos, gotas de sudor aparecieron en su frente. Sus ojos aún estaban cerrados cuando quiso que su magia se concentrara en la vibración pulsante procedente del castillo. No pasó mucho tiempo hasta que pudo sentirlo de nuevo. Era un pulso constante que parecía originarse desde el castillo. Ahora que lo veía de cerca Hermione se dio cuenta de que todo a su alrededor parecía estar impregnado de esa vibración. Toda su magia parecía que cantaba al mismo ritmo. Con choque se dio cuenta de que hasta su propia magia tatareaba al unísono con el pulso del castillo. Observó su propia magia más atentamente. Pero cuanto más la veía más claro se volvía. Si ese brillo azul era realmente los hechizos protectores entonces las salas parecían impregnar completamente su propia magia. Cuando Hermione observaba tan profundamente su propia magia se volvió a topar con la Magia Mayor. Todavía estaba allí. Mezclada con su propia magia. Sin embargo no podía cogerla. Pero notó algo. A pesar que todo a su alrededor parecía tatarear con ese pulso que provenía de Hogwarts la Magia Mayor parecía no estar afectada en lo absoluto.
Hermione volvió abrir los ojos y su magia rápidamente se diluyó hacia ella. Eso sin duda había sido interesante. La Magia Mayor no sólo le permitía ver el brillo azulado sino que la misma magia parecía ser inmune a ese firme pulso. ¿La Magia Mayor era realmente capaz de resistirse a la centenaria magia de Hogwarts? Ciertamente Hermione sabía que la Varita de Saúco era muy potente, pero esto era impresionante. Siempre había pensado que las varitas no poseían propia magia. Sino que eran mediadores entre la magia del mago y hechizo.
¿Tal vez sólo debería tratar de conseguir un mayor control sobre su Magia Mayor? Ella la había ayudado en algunas situaciones. Como aquella vez en la que Tom le había intentado lanzar el hechizo Legilimancia. Por lo tanto, parecía que era posible utilizar esa magia. Hasta ahora realmente nunca había usado la Magia Mayor conscientemente pero tal vez todo lo que se necesitaba era un poco de formación. Tal vez sólo debería intentarlo. Era mejor que sólo depender de un libro que podría no ser capaz de entender.
Hermione dejó que su mirada vagara sobre el brillo azul. Luego la apartó y comenzó su caminar de regreso al castillo. Se había hecho tarde y comenzaba a tener frío por lo que se apresuró a regresar a la entrada, con sus frías manos hundidas en los bolsillos. Fue golpeada por el reconfortante calor al entrar en el castillo y caminó por el corredor de la entrada. Sus pasos resonaban con fuerza en las baldosas de piedra de los desiertos pasillos. Parecía que el resto de la población del castillo ya estaba en sus salas comunes. Ahí era donde Hermione se dirigía en estos momentos. Tenía muchas ganas de acostarse en su suave y cálida cama. Así que subió las escaleras móviles y luego salió al siguiente pasillo, sólo para encontrarse a Tom caminando por el mismo corredor que ella. Sus ojos grises rápidamente la encontraron y Hermione creyó ver una pequeña sonrisa en su rostro cuando la reconoció. Pero no estaba segura, después de todo el pasillo estaba bastante oscuro.
¿Por qué siempre tenía que encontrarse con Tom en pasillos oscuros y apartados? Hermione se preguntó frustrada.
Sintió que su corazón latía más rápido y frenéticamente buscó una manera de salir de ahí. Ella había decidido a evadirlo, pero no era exactamente muy fácil si siempre se topaba con él en dondequiera que fuera. Respiró profundamente para calmarse y luego procedió su camino por el pasillo. Caminaría por el pasillo, pasaría a Tom, sin hacerle caso y luego se iría. ¿Qué tan difícil puede ser eso?
Así que apartó los ojos de él y corrió por el pasillo. Pero justo cuando acababa de pasarle y había caminado unos cuantos pasos, oyó su voz,
—¿Hermione?
Se detuvo y luego se volvió lentamente hacia él. Estaba allí de pie, mirándola con sus ojos grises.
—¿Sí? —. Hermione le preguntó con una calma en su voz que realmente no sentía.
Dio un paso y ahora estaba a sólo a un metro de ella.
—¿Por qué me estás ignorando? —. preguntó con voz suave, aunque podía atisbar un dejo exigente en su voz
Ahora le estaba frunciendo el ceño obviamente esperando una explicación por su comportamiento. Hermione se sintió enojada otra vez. ¿Por qué tenía que justificar sus acciones? No había hecho nada malo. Lo había hecho él.
—¡Estoy segura de que sabes perfectamente por qué no quiero hablar contigo ahora mismo! —. le replicó con enojo.
Su mirada se hizo más sombría y la miró con furia. Pero Hermione no se dejó intimidar ya que ella misma estaba muy enfurecida.
—No, no sé por qué —. siseó con frialdad. Luego continuó de mal humor: —Bueno, tuve un pequeño encuentro con tus amigos. Pero, ¿por qué sigues hablando con ellos mientras a mi ignoras?
Hermione levantó las cejas con indignación. ¿Por qué iba a dejar de hablar con sus amigos? Tom había sido el que los había atacado tan sinuosamente. Ellos no le habían hecho nada malo.
—Los atacastes —. resopló mientras le lanzaba una mirada fulminante. —Y lanzaste la maldición Noceo sobre Marc.
Una mirada oscura cruzó la cara de Tom apareciendo un peligroso tinte rojo en sus ojos.
—Así que no estoy autorizado maldecir a Longbottom, pero está perfectamente bien que él me agarre y me empiece a asfixiar, ¿verdad? —. gruñó molesto.
La mirada de Hermione se disparó a su rostro y siguió mirándolo fijamente con ojos enormes. ¿Qué le hizo Longbottom? No lo sabía. La furia que ardía en ella inmediatamente se extinguió, sólo para ser reemplazada por la extraña sensación de proteccionismo. El sentimiento de responsabilidad hacia Tom parecía volver a estallar en ella.
Luego dijo en voz baja, en un tono preocupado: —¿Él realmente hizo eso?
—Sí —. le susurró Tom con ira.
Hermione lo escaneó con alarma.
—No te hizo daño, ¿verdad? —. preguntó.
—¿Q ... ¿qué? —. Tom parecía tan perplejo por su repentina preocupación que incluso abandonó el tono de amenaza en su voz.
Los ojos de Hermione todavía vagaban preocupados sobre su figura hasta que miró fijamente sus ojos grises.
—¿Estás herido? —. repitió la pregunta en un tono suave.
Tom apartó la mirada antes de decir en voz baja: —No.
—Bueno —. Hermione suspiró aliviada mientras se acercaba a él y le tomaba una mano entre las suyas.
Sabía que Tom era más que capaz de defenderse contra Longbottom. Sabía que incluso si los tres de sus amigos lo atacaban, Tom no tendría ningún problema en aturdirlos. Así que era más bien irracional que estuviera tan preocupada por él. Sin embargo, los acontecimientos durante las vacaciones de Navidad estaban aún frescos en su mente. Y ella no quería que nadie le volviera hacer daño Tom.
Sus decisiones anteriores se olvidaron mientras sostenía su mano y luego le sonrió suavemente. Tom la miró con confusión. Todavía parecía estar un poco aturdido por su repentino cambio de actitud.
—Pero eso no te da derecho a maldecir a Marc así —. le reprendió con suavidad.
Ahora Tom le entrecerró los ojos y luego dijo con voz firme, —¿Por qué sigues llamándolo Marc?
Hermione rodó los ojos. Hoy él estaba siendo imposible.
—Porque ese es su nombre.
Ahora volvía haber un brillo feroz en los ojos de Tom cuando dijo entre dientes: —No me gusta.
Hermione suspiró ruidosamente. —No puedo aceptar eso. Pero, ¿podrías, por favor, dejar de tratar de maldecir a mis amigos en el futuro?
Tom la miró y de repente una ofensiva sonrisa se formó lentamente en su rostro. Luego deslizó un brazo alrededor de ella y la atrajo hacia él antes de ronronearle al oído: —No puedo prometerte nada.
Hermione puso los ojos en blanco. Pero todavía le permitió que la abrazara e incluso se apoyó cómodamente contra él mientras sentía que le daba un beso en la frente. ¿Por qué seguía haciendo eso? pensó, y aún así, sus brazos lentamente se envolvieron alrededor de Tom sosteniéndolo con fuerza.
Hermione notó que Tom hizo una mueca de dolor cuando lo abrazó con tanta fuerza. Rápidamente lo soltó y luego levantó la vista hacia él.
—¿Qué pasa? —. preguntó alarmada.
—Nada —. contestó Tom rápidamente pero evitando mirarla a los ojos.
—¿Tom? —. Hermione dijo con voz severa.
Sus ojos grises viajaron lentamente hacia ella antes de decir: —Estoy bien.
Hermione le alzó las cejas. Pero él no respondió a su solicitud silenciosa para que dijera la verdad. Así que Hermione se acercó un paso y luego le puso una mano suavemente sobre el brazo.
—¿Te duele la espalda?
Como Tom no contestó nada Hermione lo tomó del brazo y luego empezó a alejarse, tirando suavemente de él. Cuando llegaron a una puerta que daba a un salón de clases Hermione se detuvo y abrió la puerta. El aula estaba a oscuras y sin uso aparente. Hermione metió a Tom en el salón de clase y luego cerró la puerta detrás de ellos. Incluso agitó la varita hacia la puerta cerrándola mágicamente con llave. Entonces la agitó otra vez y un brillante orbe salió de la punta de su varita, voló hasta el techo e iluminó la clase. Se volvió a Tom. Todavía estaba donde ella lo había dejado junto a la puerta. Hermione se acercó a él y tomó su mano entre las suyas. Los ojos de Tom se lanzaron hacia ella al sentir que lo tocaba. Ella le sonrió
—Ven aquí —. dijo en voz baja mientras lo detenía al lado de uno de los muchos asientos en la sala. —Siéntate —. Hizo un gesto hacia la silla.
Sorprendentemente Tom le obedeció. Se sentó y la miró con la cara en blanco. Hermione suspiró. Realmente no era fácil evaluar sus emociones.
—Déjame echar un vistazo a tu espalda —. le dijo Hermione cautelosamente.
Los Insondables ojos de Tom vagaron de nuevo a su cara y luego dijo en voz baja: —Puedo cuidar de mí mismo.
—No seas tonto —, Hermione le reprendió con suavidad-. —Ahora quítate la camisa.
Continuó mirándola fijamente, pero ella sólo lo miraba expectante. Después de un rato rompió el contacto visual y comenzó a deshacerse de su ropa. Hermione respiró, aliviada de que él estuviera colaborando. Luego agitó su varita y convocó la caja de pociones de su dormitorio. Instantáneamente, la caja de madera apareció de la nada y ahora se encontraba en la mesa de al lado de Hermione. Abrió la tapa y buscó en su reserva. Parecía que todo lo que necesitaba estaba ahí. Se volvió hacia Tom. Ya se había quitado las negras ropas exteriores y el verde jersey sin mangas y en este momento se estaba quitando la camisa blanca. Mientras se deslizaba la camisa Hermione no podía dejar de notar cuán hermoso era Tom sin ropa. Pero ella tenía otras cosas que atender en estos momentos, se reprendió Hermione . Así que se acercó a él y le echó un vistazo a su espalda. Una venda cubría su espalda aunque no era la que ella había conjurado. Hermione agitó su varita y desapareció el vendaje. Los moretones que habían estado en su espalda habían desaparecido ya se dio cuenta aliviada. Sin embargo, los cortes aún eran muy prominentes sobre su pálida piel. Hermione estaba enojada consigo misma por no cuidar mejor a Tom. No fue apenas hace cuatro días cuando Carter se las había hecho. Por supuesto, las heridas no sanarían todavía. Incluso parecía que algunos de los cortes se habían abierto recientemente y ahora ligeramente volvían a sangrar. Tal vez Tom se hizo daño mientras luchaba con sus amigos de Gryffindor. Él le había dicho que Longbottom le había agarrado.
Hermione usó su varita para limpiar las heridas y luego aplicó algunas de sus pociones en la espalda de Tom. Ellas apoyarían y acelerarían el proceso de curación. Cuando hubo terminado con el tratamiento de las heridas, volvió a blandir su varita y un nuevo vendaje ahora cubrió su espalda. Luego le puso las manos sobre sus hombros y se inclinó hacia delante para poder hablarle al oído.
—Lo siento —. le susurró suavemente al oído. —Debería haberte cuidado antes.
Sintió que Tom se endurecía mientras le susurraba esas palabras. Luego, después de un rato le dijo en voz baja, descolorida, —Pensé que me volvías a odiar.
Una pequeña sonrisa se coló en el rostro de Hermione y le dijo en un tono fingidamente serio: —Por supuesto que sí.
Luego se inclinó aún más cerca y le dio un ligero beso en la mejilla antes de que se enderezara de nuevo. Tom ladeó un poco la cabeza para poder ser capaz de verla. Su rostro aún era una máscara impenetrable pero Hermione fue capaz de ver ese suave brillo en sus ojos grises. Le gustaba esa radiante suavidad en sus ojos cuando la miraba. La hacía sentir tan cómoda, de algún modo aliviada. Y le hacía parecer mucho menos asustadizo. Nada que ver con el enojado Tom que había visto esta mañana en el Gran Comedor cuando había insultado a Longbottom. En ese entonces ser había parecido tanto a Voldemort que había arrojado a Hermione a sus horribles recuerdos.
—Todavía eres un misterio —. Tom dijo finalmente con voz suave, sin dejar de mirarla.
Hermione le sonrió, —Y se va a quedar así.
Finalmente esa malvada sonrisa poco a poco tomaba forma en su rostro diciéndole que estaba seguro que iba a descubrir sus secretos.
—Ya suficiente —. dijo Hermione. Entonces le dio la espalda y comenzó a volver a guardar las botellas de pociones en la caja. —Ponte la ropa. No quiero quedarme aquí para siempre.
Cuando estaba hurgando en su caja de pociones de repente sintió a Tom detrás de ella envolviendo sus brazos a su alrededor.
—¿Estás segura? —. ronroneó en su oído.
Su pecho se presionaba contra su espalda y Hermione tuvo que respirar profundamente para conseguir controlarse. Pero fue aún peor cuando recordó que en ese momento no llevaba ninguna camisa.
—¿Y? Ahora que no llevo ropa —.susurró Tom con voz seductora mientras besaba la piel de su cuello con suavidad. —¿Quieres quedarte un poco más?
Hermione cerró los ojos. Era una sensación tan agradable tener a Tom abrazándola de nuevo. Podía sentir el calor de su cuerpo contra el de ella. Simplemente esta cercanía era muy atrayente. De nuevo le hizo olvidar la soledad que por otra parte siempre la carcomía. En realidad ella quería que Tom la abrazara así. Que estuviera tan cerca de ella. Pero no podía, no, no le permitiría hacerlo. Hoy mismo, Tom le había recordado quién era realmente y ella no podía volver hacer caso omiso de ese lado de su personalidad. Cuando había insultado a Lombotton en el Gran Comedor esta mañana, había tenido miedo de Tom. La frialdad y la malicia detrás de sus palabras habían desgarrado su propio ser. Y por un momento se había sentido como si hubiera estado de vuelta en ese mundo de guerra y miedo. Le daba miedo saber que la única persona que podía hacerle olvidar sus dolorosos recuerdos era también la responsable de haber conseguido esos recuerdos. Todo esto la dejaba confundida y un poco asustada.
Era evidente que Tom se había dado cuenta de eso ya que se había endurecido cuando la había abrazado, le dio la vuelta entre brazos. Hermione lo miró con ojos enormes. En este momento, ella se sentía muy insegura. ¿Cómo se suponía que debía hacer frente a una situación como ésta?
Tom la miró con sus ojos increíblemente grises. Luego puso dos dedos bajo su barbilla y le levantó la cabeza un poco antes de inclinarse hacia ella y besarla. Hermione cerró los ojos al sentir los labios de Tom contra los suyos. Esta vez el beso no era exigente. Era suave y cariñoso, incluso. Se sintió más como una promesa que otra cosa. Le decía que no tenía por qué tenerle miedo.
Pero, ¿era eso cierto?
A pesar de sus pensamientos Hermione lentamente echó los brazos alrededor de su cuello y luego tímidamente comenzó a responder el beso. Cuando sintió que ella lo besaba Tom puso sus brazos a su alrededor y la apretó contra él. Los pensamientos de Hermione extrañamente se calmaron mientras la besaba con tanta ternura. Entonces Tom la soltó de nuevo y Hermione apoyó la cabeza contra él. Al sentir sus brazos a su alrededor de forma protectora, la agradable sensación de no estar sola la envolvió por completo.
Después de un rato Tom desenredó sus brazos a su alrededor y le sonrió antes de darse la vuelta y empezar a ponerse la ropa. Se volvió a poner la camisa blanca y el suéter sin mangas y luego cogió la corbata y se la colgó flojamente alrededor de su cuello. Puso la capa negra sobre su brazo y luego se volvió acercar a Hermione tomándole una mano entre las suyas. Ella lo miró con vacilación. La inseguridad todavía seguía allí. No sabía qué hacer con sus extraños sentimientos hacia Tom.
La sonrisa en su rostro había desaparecido pero él le sonrió suavemente. Se veía tan cambiado ahora. No quedaba nada de la terrible oscuridad que había visto en él esta mañana en el Gran Comedor.
Tom se acercó a la puerta del salón de clase y Hermione lo siguió. Cuando llegaron a la puerta, sacó su varita y puso fin a los hechizos de bloqueo que Hermione había puesto antes. Extrañamente Hermione observó cómo esta vez se molestó mucho menos al ver a Tom con su varita. Su mirada vagó por la pálida madera de su varita, pero no sintió más pánico por la vista.
La cerradura de la puerta hizo clic y Tom cogió el mango antes de abrir la puerta. Cuando salieron de la clase Hermione vio a un grupo de chicas caminando por el mismo corredor que ella y Tom acababan de entrar. Era un grupo de tres chicas y mientras caminaban hacia ellos Hermione finalmente las reconoció. Eran sus compañeras de dormitorio, Rose, Lucía y Violeta. Ahora mismo estaban charlando y riendo en voz bastante alta por lo que sólo notaron a Tom y a Hermione cuando casi los habían alcanzado.
Tom estaba cerrando la puerta de la clase cuando Hermione vio cómo ahora las chicas se le quedaban mirando a ambos descaradamente. Vio cómo los ojos de las chicas viajaban a ella y a las manos que Tom sostenía entre las suyas antes de que sus miradas vagaran a Tom, obviamente fijándose en su apariencia. Él todavía tenía la capa en el brazo, la corbata le colgaba alrededor del cuello y los botones superiores de su camisa blanca estaban abiertos. Hermione casi podía ver las conclusiones que las chicas parecían haber sacado de la apariencia de Tom, eso junto con que ellos estuvieran saliendo de un salón de clases desierto. Eran chicas, entonces comenzaron a reír tontamente. Rose y Lucía incluso tuvieron el descaro de hacerle un guiño sugerentemente. Todo lo que Hermione quería hacer ahora era darse cabezazos contra la pared de al lado. Ellas nunca la dejarían vivir después de eso. Sería sometida sin duda a una de sus sesiones de agonizantes chismes cuando después volviera a su dormitorio. Hermione sabía que este era un chisme demasiado bueno para que se lo callaran y no le dijeran a toda la escuela. Realmente necesita evitar eso.
Al menos esas chicas tuvieron la suficiente decencia en no pararse y señalarla. Hermione estaba bastante contenta de sólo poder ver su espalda cuando continuaron caminando por el pasillo, como era previsible empezaron a charlar entusiasmadamente una vez estuvieron a cierta distancia.
Después de que las chicas doblaran la siguiente esquina, y su charla poco a poco se extinguiera, Tom miró a Hermione y casi gimió al ver esa engreída sonrisa en su cara. Entonces esa sonrisa se transformó en una de sus molestas y encantadoras sonrisas.
—Ahora que de todos modos se va a extender el rumor, ¿no tendríamos que darles alguna razón real para hacerlo? —. Tom dijo con una voz sospechosamente inocente mientras hacía un gesto hacia la puerta de la clase.
Hermione puso los ojos frustrada lo cual sólo provocó que él se echara a reír divertido.
{{{{{{{{+}}}}}}}}
(1)Imbuir: Empapar
Los últimos párrafos me ha costado la vida traducir, no se por qué no me concentraba en la lectura y era incapaz de darles sentido, espero que de todos modos se entienda más o menos …hasta el siguiente capitulo, espero que lo hayan disfruto.
PD: Me cae super mal Lombotton, cuando lei la historia por primera vez me gustaba y estaba de acuerdo con el en todas sus decisiones respecto a Hermione pero ahora que la leo por segunda vez me choca en la manera que es con Hermione, es como si fuera de su propiedad….¡Me irrita bastante! Si se enterara realmente como es Hermione y supiera que no necesita que nadie la protega….cambiaria de opinión. Me recuerda bastante al típico amigo que no te deja ni para ir a cagar.
