20
Los Caballeros de Walpurguis
Hermione se despertó a la mañana siguiente en su dosel de Gryffindor sintiéndose sorprendentemente bien descansada. Había venido saboreando unas noches sin una de sus horribles pesadillas. Aunque últimamente parecía haberse librado de ellas. ¿Cuándo fue la última vez que realmente había tenido una de sus pesadillas? Hermione se preguntó mientras se ponía de lado cerrando de nuevo los ojos, tratando de disfrutar de la sensación de reconfortante calma. Sin duda, era aterrador que cada noche tuviera que volver a vivir esas terribles cosas que le habían sucedido. Así que lo que fuera que había ahuyentado sus pesadillas, no iba, sin duda a quejarse. Pero Hermione no pudo seguir pensando más sobre sus hábitos de sueño cuando se dio cuenta de la charla que sucedía en el dormitorio. Esta se había penetrado en su todavía confusa mente de dormir, pero ahora que estaba más despierta las podía escuchar hablar. Hermione casi gimió. Las cortinas de su dosel estaban cerradas pero eso no impidió que las voces de sus compañeras de dormitorio la alcanzaran. Ayer Hermione había sido muy afortunada ya que había conseguido colarse en el dormitorio sin encontrárselas. Pero ahora parecía que no las podía eludir por más tiempo. Ella realmente no quería enfrentarse a ellas, no después de lo que había pasado ayer. Sus chismosas compañeras de dormitorio se habían encontrado en uno de los pasillos cuando Hermione había estado acompañada de Tom. No quería ni pensar en lo que las chicas hicieron de eso. Seguramente ya habían hilado algunas realmente descabelladas historias sobre ella y su supuesta relación con Tom.
¡No es tan "supuesta" como le gustaría que fuera!
Esa parte enojada de ella nuevamente le gritó al recordar cómo Tom la había besado en ese salón de clases, sólo pocas horas después de que hubiera decidido no volver a verlo. ¿Qué era lo que hacía que fuera tan imposible el mantenerse alejado de él? Hermione se sentía terriblemente culpable por dejarlo acercarse tanto a ella. No quería imaginar lo que sus amigos harían si pudieran verla. Pero estaban tan lejos ahora. La habían abandonado. Hermione suspiró profundamente antes de sentarse en su cama. No podía quedarse en la cama durante el resto del día, tratando de resolver la caótica situación de sus sentimientos. Así que cogió las cortinas de su cama con dosel y las abrió. Sólo para inmediatamente ser recibida por las emocionadas miradas de sus compañeras de dormitorio. Hermione sintió un dolor de cabeza mientras parpadeaba hacia ellas frustrada.
—¡Por fin! —. gritó Rose. —¡Te has levantado!
—Estábamos a punto de despertarte —. coincidió Lucía.
Ella estaba de pie junto a su cama deslumbrantemente rosa y casi saltaba de la emoción. Hermione sintió la tentación de sólo cubrirse con la colcha, tumbarse en la cama otra vez y pretender que todo eso nunca había pasado. Pero la curiosidad que irradiaban sus compañeras de dormitorio le decía que sería imposible escaquearse.
Rose se dejó caer al lado de Hermione en la cama antes de decir en un tono estridente, —Tienes que decirnos todo —. Luego empujó de Hermione en el costado antes de que continuara con voz importante: —¿Qué hiciste ayer con Tom Riddle?
Todas las chicas empezaron a reír, incluso Diana se sentó junto a Viola en la cama de color rosa de Lucia, de modo que ahora todas estaban en frente de Hermione. Hermione por su parte no tenía ganas de reírse en absoluto. ¿Cómo se había metido en este lío?
—Nunca creí que Riddle estuviera realmente detrás de ti —. dijo Viola con su habitual tono condescendiente. —Pero ahora que lo he visto con mis propios ojos ...
—¡Cuéntanos, cuéntanos! —. Lucía parecía a punto de estallar de emoción. —¿Qué hizo? ¿Te besó?
Rose se rió tontamente: —Estoy seguro de que hizo mucho más.
Hermione la miró fijamente. ¿Cómo iba a salir de esta?
—Mira, yo realmente no quiero hablar de eso —. dijo Hermione con frialdad.
¡Qué cosa tan pobre de decir! resolló. Pero esas habladoras chicas seguramente lo aceptarían. Hermione puso los ojos interiormente.
—No, no —. dijo Rose con severidad. —Vas a decirnos.
—Sí, no hay secretos —. Le lanzó Lucia. —Somos amigas después de todo.
Hermione frunció el ceño. Seguramente no eran amigas. El hecho de que durmieran en la misma habitación no significaba que de repente fueran amigas.
—Él te recuerda a tu novio, ¿verdad? —. Diana le preguntó en un tono suave.
Los ojos de Hermione se dispararon. Una vez más volvía a estar hipnotizada por esos ojos increíblemente verdes que parecían terriblemente similares a los de Harry. Hermione frunció el ceño. ¿De qué estaba hablando Diana? Necesitó un momento para recordar la triste historia que se había inventado antes de las vacaciones para vengarse de Tom por la difusión de ese estúpido rumor de que a ella le gustaba.
Irónico, ¿no? Una voz dentro de ella se burló maliciosamente. Realmente no, pensó Hermione antes de levantarse de la cama. Finalmente tuvo suficiente de ese estúpido parloteo. Realmente no tenía más ganas de hablar con las chicas.
—¿A dónde vas? —. Rose se quejó con su voz quejumbrosa.
—Es tarde —. dijo Hermione con voz muy controlada. —Marc, Richard y Amarys ya estarán, sin duda esperando en la sala común.
—Aww, Hermione —. se quejó Lucía. —No puedes pasar todo el tiempo con los chicos —. Entonces le sonrió a Hermione antes de decir con voz burlona, —A Tom seguramente no le gustaría.
—Sí —. Rose le lanzó. —Él podría sentir celos.
Hermione no dijo nada. Su paciencia lentamente se estaba agotando. Luego se dirigió al cuarto de baño.
—¡Oh Dios Mio! ¡Oh Dios Mio! —. Lucía gritó casi histéricamente. —Ayer durante el desayuno te vimos con Riddle y Marc. Se estaban peleando por ti, ¿no?
Hermione volvió la mirada hacia ellas. Esas chicas no sabían cuándo parar, ¿verdad? Tal vez sólo debería lanzarle un Obliviate para acabar de una vez. Por un momento era tentador. A veces sería agradable ser una bruja oscura.
—A Marc Longbottom también le gustas —. Rose se quejó entonces. —Eso es tan injusto, le gustas a dos chicos calientes.
Hermione la miró fijamente. ¿Le gustaba también a Longbottom? Eso era ...
... Probablemente cierto. Teniendo en cuenta su comportamiento últimamente. Hermione puso los ojos interiormente. Luego cerró la puerta del baño bloqueándola.
Tiempo después, Hermione caminó hacia la sala común. Lamentablemente todavía iba acompañada por sus compañeras de dormitorio. Que aún trataban de sonsacarle más información. Cuando llegó a la sala común estuvo realmente bastante sorprendida de encontrar a sus tres amigos de Gryffindor sentados en uno de los sofás y obviamente esperándola. Era un poco tarde, ya que Hermione había sido deliberadamente lenta en el cuarto de baño, esperando que sus compañeras de dormitorio se fueran sin ella. No hubo suerte, pero ¿por qué Longbottom, Weasley y Lupin seguían esperándola?
—Buenos días, Mione —. Weasley le sonrió. —¿Dormiste bien?
—Absolutamente —. Hermione le sonrió. Luego continuó, dirigiéndose a los tres chicos, —¿Por qué seguís esperándome? Ya es tarde.
—Uff, te lo dije, ¿no? —. Longbottom respondió. —No vamos a permitir que vayas sola. No es seguro.
Una voz detrás de Hermione preguntó con suspicacia: —¿En serio? ¿Por qué no es seguro?
Hermione se dio la vuelta y se encontró con sus compañeras de dormitorio detrás de ella escuchando la conversación.
—No te concierne —. dijo Longbottom, que se había vuelto hacia Rose quien había planteado la pregunta. — Pero Riddle está tras Hermione así que necesitamos protegerla.
Esta afirmación sólo provocó un nuevo ataque de risa de las chicas. Hermione se quedó en medio de la sala común y realmente deseó estar en otro lugar. Preferiblemente en algún lugar sin chicas tontas parloteando acerca de las vidas de otras personas.
Después de algún tiempo Lucía se había calmado lo suficiente y le palmeó el hombro a Hermione de una manera amistosa. —Dos admiradores, ¿eh? Qué popular, ¿no?
Hermione no le respondió nada y estuvo muy contenta de que luego las cuatro chicas reanudaran su camino hacia el Gran Comedor y los dejaran solos.
—¿Qué les pasa? —. Longbottom se quedó mirando a las chicas pasándose una mano por su pelo rubio en confusión.
—No tengo idea —. Hermione dijo con una voz tranquila, reajustó su mochila y comenzó a caminar hacia la salida de la sala común.
—¡Espera! —. Longbottom gritó y corrió tras ella.
Él, Weasley y Lupin la siguieron todo el camino hacia el Gran Comedor. Hermione sabía que sólo estaban preocupados por ella, pero estar siendo vigilada poco a poco le estaba poniendo de los nervios. Pero, lamentablemente, no tenía forma de detenerlos, ya que eran extremadamente persistentes en este trabajo de guardaespaldas. Bueno, se podría decir que no era necesario protegerla de Tom porque él ya no estaba tratando de matarla.
¿Realmente estás segura de eso? esa horrible voz resonó en su mente otra vez.
Hermione suspiró suavemente lo cual sólo pareció desencadenar una nueva oleada de miradas preocupadas de sus tres amigos, luego pasó la entrada del Gran Comedor. A medida que se acercaba a la mesa de su casa no pudo dejar de notar cómo muchos de los otros estudiantes la parecían observar. Algunos de ellos secretamente, mientras que otros la miraban fijamente y descaradamente.
Eso fue rápido, pensó mientras rápidamente caminaba por el salón. Parecía que el rumor sobre ella y Tom ya se había extendido. Aunque era un misterio cuando exactamente sus queridas compañeras de dormitorio habían conseguido el tiempo para iniciar ese rumor. Hermione trató de ignorar las miradas y, en algunos casos, miradas fulminantes, caminó tranquilamente hacia la mesa de Gryffindor y se sentó. Entonces cogió la taza de café justo delante de ella y se sirvió una taza de café negro. Todo el rato fue muy consciente de todos esos pares de ojos fijados en ella.
Bueno, razonó, difícilmente puede ser peor cuando todos pensaban que era una loca acosadora.
Al menos, esta vez, Tom no iba a alimentar aún más los rumores. La mirada de Hermione lentamente viajó a Tom. Estaba sentado en la mesa de Slytherin, pareciendo tan guapo como siempre, y ahora él le sonrió con satisfacción o mejor dicho vanidosamente
¿O será peor?, pensó Hermione frustrada mientras daba un sorbo a su café.
—¿Qué pasa con ellos? —. oyó la voz confusa de Longbottom.
—No tengo idea —. fue la respuesta de Weasley.
Hermione les echó un vistazo brevemente. Estaban sentados junto a ella mientras que Lupin había tomado asiento frente a ella. Los chicos se habían dado cuenta, obviamente, que los otros estudiantes la miraban con curiosidad pero las expresiones en los perplejos rostros de sus amigos le dijeron que el rumor no se había extendido del todo.
Entonces, una voz que sonaba enojada les resopló, —¿De verdad no lo sabéis?
Hermione levantó la vista y casi gimió en voz alta cuando sus ojos se fijaron en la chica que acababa de hablar. No sabía el nombre de la chica, pero podía recordar su cara y las caras de las dos chicas sentadas a su lado. Eran las mismas chicas que se habían encontrado con ella y Tom después de la estúpida detención con el profesor McGray. En aquel entonces Tom se había sacado de la manga ese infame acto que había dado lugar a que los estudiantes la odiaran aún más. Y un poco más tarde esas mismas chicas la habían intentado maldecir. Los ojos de Hermione se estrecharon mientras miraba a la chica de la cabellera rubia. Ella era quien le había lanzado la maldición Reducto a Hermione. Ahora mismo las tres chicas la estaban fulminando con la mirada sombríamente. Hermione se preguntó brevemente por qué estaban siendo tan persistentes en odiarla, pero pronto descubrió que no le importaba. Este asunto era ridículo.
—¿Saber qué? —. Lupin le preguntó con su voz tranquila y serena.
La chica del pelo castaño corto, miró de manera desagradable a Hermione antes de burlarse de Lupin, —Que tu amiguita es una puta barata.
—¡Cuidado con lo que dices! —. Longbottom le bramó enfurecido a la chica.
—¿Por qué? Es la verdad —. espetó la chica del pelo rubio. Luego sus ojos azules vagaron de Longbottom a Hermione antes de decir de una manera despreciativa, —Sólo eres una puta sucia, ¿verdad?
Hermione no tenía ni idea de cómo responder a algo así. Todo era tan estúpido. Realmente no tenía nada en contra de esas chicas pero ellas aún parecían odiarla.
—¡Deja de insultarla! —. una nueva voz cortó a la chica.
Hermione frunció el ceño y ladeó un poco la cabeza para ver quién la había defendido ahora. Cuando sus ojos vagaron sobre la mesa en busca de su defensor realmente no estuvo sorprendida de encontrar a todos los Gryffindor tras este conflicto mirando con curiosidad. Parecía que había sido Lucía quien había hablado hace un momento. Eso fue una sorpresa. Hermione no había esperado que sus compañeras de dormitorio la ayudaran. Aunque la siguiente frase de Lucía volvió arruinar esa positiva impresión.
—Estás celosa —. Lucía miró triunfante a la otra chica de Gryffindor . —¿Por qué no lo aceptas? Es Hermione, a quien Riddle le gusta. Y no tu.
—¿Perdón? —. Longbottom ahora miraba a Lucía indignado. —¿Qué es exactamente lo que Riddle hace?
Hermione le hubiera gustado maldecir a Lucía, entre tanto la chica le dirigió una mirada de disculpa antes de decirle a Longbottom en tono compasivo: —Lo siento, Marc, pero parece que Riddle le gusta Hermione.
—Sí —. Espetó Rose que parecía disfrutar mucho de todo el asunto, a juzgar por el brillo de sus ojos. —Riddle está enamorado de ella —. finalizó su innecesario discurso mientras se agitaba por las risitas.
—¡Él no lo está! —. La chica rubia la desairó con enojo.
—Sí, ¿estás loca? —. Longbottom miró a Rose con furia.
En ese punto Hermione había tenido suficiente. La relación entre ella y Tom ya estaba muy confusa. Realmente no necesita que se discutiera abiertamente. Le echó un vistazo a la mesa de Slytherin. Por supuesto, Tom parecía estar muy interesado por las cosas que estaban sucediendo en la mesa de Gryffindor. Una sonrisa se acurrucaba en su boca mientras la miraba con diversión. Hermione puso los ojos, y luego se levantó de su asiento y comenzó a caminar hacia la salida del Comedor. No había logrado caminar muy lejos cuando Longbottom alcanzó el paso a su lado. Por la esquina de sus ojos pudo ver a Lupin y a Weasley tras él.
—Realmente, ¿qué les pasa? ¿Son estúpidos? —. Hermione escuchó la voz enfurecida de Longbottom. —Es fácil ver lo que está pasando.
Sus ojos se dirigieron hacia él. ¿Realmente era tan fácil de ver? Entró un poco en pánico cuando se encontró a Longbottom mirándola fijamente y pareciendo muy furioso.
Pero luego dijo: —Es Riddle de nuevo. Ya lo ha hecho antes. Está tratando de arruinar tu reputación.
—Sí, tienes razón, Marc —. lanzó Weasley. —Ya trató antes de las vacaciones.
—Hmm, no lo sé —. objetó Lupin. —No suena plausible. ¿Por qué iba a hacerlo de nuevo? No funcionó la primera vez. ¿Por qué intentarlo de nuevo?
Longbottom miró a Lupin y negó con la cabeza antes de decir: —Él es malo. Esa es la razón —. luego continuó en un tono ofensivo. —Y él es estúpido.
—¡No, no es estúpido! —. Hermione le siseó con más fuerza de la necesaria.
¿Qué le pasaba? ¿Por qué ahora tenía que defender a Tom? Sus ojos lentamente se volvieron a Longbottom. En este momento la estaba mirándola fijamente mientras confusión brillaba en sus ojos azules.
Ella estuvo muy contenta cuando Lupin dijo: —Tienes razón. No es estúpido —. frunció el ceño. —Y es por eso que es tan peligroso.
La mirada de Longbottom la abandonó y miró a Lupin antes de decir lentamente: —Eso sólo significa que tenemos que proteger a Hermione incluso mejor que ahora. Ese retorcido hijo de puta está planeando algo.
Hermione casi gimió cuando lo oyó. ¿Nunca volvería a conseguir su libertad?
Había tenido razón. El proteccionismo de sus amigos la puso aún peor después de haber oído ese rumor sobre ella y Tom. Después del desayuno la habían seguido hasta la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas . Obviamente el profesor Kettleburn era lo suficientemente bueno como para volver a enseñar, a pesar de que había perdido lo que parecía ser un par de dedos de la mano derecha. Su clase había tenido lugar fuera de los terrenos de Hogwarts. Hermione estaba bastante molesta por el comportamiento de sus amigos durante la clase. Habían permanecido siempre cerca de ella como si esperaran un ataque en cualquier momento. ¿Qué pensaban que podría sucederle durante la clase? Aunque Tom tratara de hacerle daño, él ciertamente no lo haría durante cualquier clase. En consecuencia Hermione estuvo bastante contenta cuando el profesor Kettleburn terminó su clase y volvieron de regreso al castillo.
Ahora mismo Hermione estaba sentada en el salón de clase de Runas Antiguas escuchando al profesor Nota. Pero no podía concentrarse en las explicaciones del profesor ya que volvió a molestarse. Lupin estaba sentado justo a su lado, pero no era el único que ahora la molestaba. No, no era más bien una susurrada conversación que sucedía en la mesa detrás de ella. Un grupo de chicas de Ravenclaw estaban sentadas en la mesa y para el creciente descontento de Hermione sólo tenían un tema de discusión.
—¿Así que los encontraron en un salón de clases? —. una de las chicas le susurró a sus amigas.
—Sí —. respondió macarramente la chica. —Obviamente habían estado besándose.
Hermione tomó su libro de texto apretándolo mientras sentía como su magia fluía a través de ella con enojo. Parecía que por el momento de alguna manera el rumor se había vuelto peor. Pero fue la siguiente declaración la cual realmente la hizo enojar.
—No, no —, susurró una voz emocionada. —He oído decir a Susan. Ya sabes de Hufflepuff. Según ella, Riddle y DeCerto fueron encontrados en un armario de escobas. Y…— aquí la chica de Ravenclaw añadido una pausa dramática antes de susurrar: —…lo estaban haciendo.
Después de eso Hermione pudo oír risitas ahogadas provenientes de detrás de ella. Sintió su ira burbujeando en su interior. ¿Esas chicas no podían ver que de quien estaban hablando estaba sentada justo en frente de ellas? Ellas no estaban siendo exactamente calmadas con su conversación. Si disfrutaban de chismes acerca de otras personas, al menos deberían tener la decencia de asegurarse de que la persona en cuestión no lo oyera. Su mano derecha se moría de ganas de sacar su varita y maldecir a esas chicas tontas.
Hermione todavía estaba tratando de evitar que su magia arremetiera contra esas chicas cuando un poco más tarde el profesor Nota finalmente puso fin a la lección. Hermione tomó su pluma, su pergamino y su libro de texto de Runas Antiguas y lo metió en la mochila enojadamente. Entonces se levantó de la mesa y comenzó a caminar hacia la puerta.
—Mira, Hermione —. oyó decir Lupin en un tono tranquilizador. —No hagas caso a lo que dicen. Están siendo estúpidas.
Hermione se volvió hacia él. Todavía estaba guardando sus cosas en su mochila. Sólo quería decirle cuán acertado estaba cuando el profesor Nota se dirigió a él, —Señor Lupin, ¿podría quedarse?
—Por supuesto, profesor —. dijo Lupin cortésmente.
Entonces sus ojos se posaron de nuevo en Hermione y ella pudo ver la preocupación en ellos.
—No tienes de que preocuparte —. le dijo. —Puedo cuidar de mí misma.
—Está bien —. dijo Lupin, pero aún pudo ver la duda en su rostro.
Hermione le dirigió una sonrisa tranquilizadora antes de darse la vuelta y salir de la clase. Mientras caminaba por el pasillo, tratando de ignorar las miradas curiosas de los otros estudiantes, decidió no volver a la sala común. Quería estar sola. No quería admitirlo, pero de alguna manera el nuevo rumor sobre ella estaba consiguiendo hartarla mucho. No era tanto el hecho de que volviera a ser el blanco de los chismes de Hogwarts. No, el problema era que esta vez no sabía si el rumor en parte era cierto o no. ¿Qué ocurría entre Tom y ella?
Hermione decidió aprovechar esta inesperada oportunidad para estar sola. Era un poco molesto que sus amigos todavía pensaran que necesitaba protección las veinticuatro horas. Sabía realmente que estaban tratando de ayudarla pero poco a poco la estaba molestando. En este momento sólo quería que la dejaran sola, así tenía tiempo para pensar las cosas. En especial sobre su relación con Tom. Ahora que la escuela entera parecía estar hablando de ello no le facilitaba las cosas a Hermione. Estaba muy insegura de sí misma y de sus sentimientos. Claro que le gustaba Tom. Eso estaba claro y no le servía de nada negarlo por más tiempo. Le gustaba mucho en realidad. Pero todavía una parte de ella le gritaba constantemente que dejara de ver a Tom. Tal vez era su conciencia, Hermione no lo sabía. Pero nunca dejaba de recordarle quien realmente era Tom. Era innegable después de todo. Era Lord Voldemort. Su comportamiento hacia Longbottom era la mejor prueba de ello. Pero otra cosa también era innegable. Hermione se sentía mejor cuando Tom estaba cerca. Hacía mucho tiempo que había abandonado toda esperanza de sentirse libre de nuevo. Libre de su dolor y libre de esas horribles imágenes que la perseguían sin piedad. Por supuesto, las cosas que había sufrido durante la guerra seguían molestándola. Lo más probable es que nunca fuera capaz de olvidarlas por completo, pero ahora que Tom estaba a su alrededor ya no eran tan insoportables. Sin duda eran menos dolorosas e incluso a veces empezaban a caer en segundo plano. Eso era más de lo que podía haber deseado.
Hermione dobló una esquina y ahora caminaba por otro pasillo desierto. Sus pasos resonaban mientras pisaba el suelo de piedra. En este momento no sabía exactamente a donde se dirigía. Necesitaba un poco de soledad. Al principio había pensado dirigirse a la Sala de los Menesteres, pero luego se acordó de que Tom también la conocía. Lo más probable es que la usara para sus pequeñas reuniones de Mortífagos. La última cosa que Hermione quería era irrumpir en una de esas reuniones. Así que terminó por vagar sin rumbo fijo por los muchos pasillos de Hogwarts.
Todavía, tenía que llegar a una conclusión para su problema. ¿Mantenerse alejada de Tom o no? Sin duda era peligroso estar cerca de él. No sólo porque era el futuro Señor Oscuro, sino también porque era muy fuerte y él amaba descubrir secretos. Hermione tenía un montón de secretos que no quería que fueran descubiertos. Luego estaba el propio Tom. Hermione no sabía exactamente lo que Tom estaba sintiendo. ¿Le gustaba? ¿O se acercaba a ella sólo para destripar sus secretos? ¿Estaba jugando con ella? Si era sincera consigo misma, sabía lo que tenía que hacer. Su primera decisión era la correcta. Tenía que alejarse de Tom. Sería una locura no hacerlo. Tenía muchas razones por las que mantenerse alejado de él. Ella todavía estaba en el pasado en estos momentos. Ya era un riesgo incluso hablar con la gente de aquí.
Hermione salió abruptamente de las reflexiones de su cabeza al oír una voz empalagosa, —DeCerto, qué agradable espectáculo para mis ojos adoloridos.
Ella estaba más que sorprendida al ver a un grupo de Slytherins no muy lejos de ella en el pasillo. ¿Cómo podría no haberlos notado?
—Justo lo que hemos estado buscando. ¡Qué linda coincidencia! ¿No te parece, Avery? —. uno de ellos dijo con voz burlona.
Hermione lo reconoció, era Lestrange. En este momento él estaba sonriéndole sombríamente. Avery se puso a su lado mientras también le sonreía a Hermione. Aunque también tenía un destello apreciativo en sus oscuros ojos mientras vagaban lentamente sobre su figura. Detrás de Lestrange y Avery Hermione pudo ver a un tercer chico. Era Black. Y apoyado en la pared al lado de sus amigos estaba Alba, del cual Hermione había robado una vez su varita. Hermione tenía un nudo en el estómago. Seguramente ellos no sólo querían charlar con ella.
—Sí, una coincidencia muy agradable —. Avery arrastró las palabras con su voz arrogante.
Hermione comenzó a observar su entorno pero nunca dejó a los Slytherins fuera de su campo de visión. El pasillo estaba completamente desierto. Ahora mismo se encontraban en una parte relativamente no frecuentada del castillo. Hermione casi maldijo en voz alta por su propia estupidez. ¿Por qué tenía que recorrer esta parte del castillo? Había estado tan absorta en sus pensamientos, que había bajado completamente la guardia. Si algo así hubiera sucedido durante la guerra, habría estado muerto. Pero de nada sirve llorar sobre la leche derramada.
¡Enfócate! se reprendió.
A unos metros más allá del pasillo, Hermione recordó haber visto una puerta. Tal vez eso la llevaría a una vieja habitación, una clase no utilizada. Eso podría serle útil para más adelante. Pero tal vez ella fuera capaz de evitar una pelea. Hermione miró a los cuatro chicos frente a ella antes de decir con voz fuerte y firme,
—¿Y por qué habéis estado buscándome?
Avery comenzó a caminar hacia ella y Hermione instantáneamente se puso en una postura de duelo.
— Tenemos algo que enderezar, chica —. se burló. Y Hermione pudo distinguir la amenaza detrás de sus palabras.
—¿Y, dime por favor, eso sería? —. le preguntó con descaro.
Hermione podía sentir el temblor de su mano derecha por la anticipación. Ella estaba lista para la batalla.
—¡Sabes exactamente por qué, perra! —. Lestrange le gritó agresivamente.
Los ojos de Hermione se estrecharon mientras vagaban de Avery a Lestrange.
—Por favor, ilumíname —. respondió en tono suave y burlón.
—Te atreviste a ofender a nuestro líder, zorra. ¿Pensabas que ibas a salir con la tuya? —. Lestrange le siseó amenazadoramente.
Hermione alzó las cejas. Estaba confundida. ¿Su líder? Ese era Tom, sin duda. ¿Qué quería decir Lestrange con que había ofendido a Tom? ¿De qué estaba hablando? Hermione lo miró confundida, hasta que finalmente cayó en la cuenta. Ayer por la mañana cuando había discutido con Tom sus seguidores habían estado presentes. Pero ella realmente no había insultado a Tom. Se había comportado de forma normal alrededor de Tom.
... Está bien, yo estaba algo enojada y desairada con él ...
De repente, un pensamiento cruzó por su mente. ¿Y si Tom envió a sus seguidores detrás de ella? ¿Para ponerla en su lugar? Sintió una sensación de hundimiento en su estómago cuando tuvo ese pensamiento.
—¿Él sabe que estás aquí en estos momento? —. Hermione miró con enojo a Lestrange.
El pequeño atisbo de inseguridad en su rostro fue suficiente para decirle que Tom, de hecho, no sabía nada de las travesuras de sus seguidores. Se sintió extrañamente aliviada al saber eso.
—Así que, no lo sabe —. dijo Hermione con voz firme. —Tal vez deberías obtener su consentimiento antes de intentar amenazarme. No es que seas una amenaza para mí en primer lugar —. sonrió inocentemente a los chicos frente a ella.
Lestrange le gruñó y sacó su varita. Los otros chicos hicieron lo mismo. Hermione sacudió su muñeca y su varita cayó en su mano.
—Te voy a poner en tu lugar, perra sucia —. Le gruñó Lestrange oscuramente.
Luego agitó su varita y una maldición azul salió de la punta de su varita. La maldición se precipitó hacia Hermione, pero no levantó la varita para defenderse. La maldición simple estuvo justo frente a ella cuando la esquivó. Estrellándose en el suelo detrás de ella.
—¡Tienes que tener más que eso para superarme! —. se burló de Lestrange.
Lo cual, ciertamente, no era la mejor idea ya que ahora los Slytherin se unieron a la pelea, entre tanto una maldición muy potente salió de la varita de Lestrange.
—Te voy a enseñar a que nunca vuelvas a hablarle así a nuestro líder! —. Lestrange le escupió mientras hacía girar su varita.
Hermione pudo vislumbrar una sonrisa satisfecha en su rostro mientras su maldición se apresuraba hacia ella. La magia detrás del hechizo crujía agresivamente. Y los otros tres chicos también comenzaron a lanzarle maldiciones. Y esas también eran poderosas.
Pues bien, ¿Quién les enseñó tales oscuras maldiciones? Hermione se preguntó con ironía.
Pero ahora no era el momento para el sarcasmo. Levantó su varita y la blandió rápidamente en un movimiento complejo.
¡Aberrare!
Hermione vio con satisfacción como las maldiciones que corrían hacia ella repentinamente cortaban su curso y se estrellaban contra la pared a su lado. Pero los Slytherins, al parecer, no eran tan fáciles de impresionar, ya que ahora le enviaron otro bombardeo de maldiciones. Hermione se agachó y se lanzó hacia la pared. Podía sentir el poder detrás de las maldiciones, que se elevaban amenazadoramente por encima de su cabeza. Se puso de cuclillas con la espalda contra la fría pared de piedra lo cual no era una muy buena posición para luchar. Tenía que moverse ahora. Pero tenía que cubrirse con algo. Un escudo mágico no era la mejor opción, ya que no sería capaz de atacarlos al ser cubierta por el escudo. Hermione recordó entonces la puerta que había visto antes. Estaba a sólo unos metros detrás de ella.
—Ya no eres tan atrevida, ¿verdad? —. Lestrange se mofó con voz burlona. —En un momento le pedirás perdón de rodillas a nuestro líder.
¡Sí, claro! Hermione casi puso los ojos pero sólo agitó su varita y pensó, ¡Tergus!
De inmediato, el pasillo estuvo lleno de una niebla impenetrable. Hermione usó la confusión que su hechizo había creado y se apresuró a regresar al pasillo en dirección por donde había venido. Sabía que su hechizo no duraría mucho tiempo. Así que sólo corrió hacia la puerta de madera que había visto antes. Ella no era lo suficientemente rápida. La niebla que había creado justo volvió a aclararse. Entonces oyó a los Slytherin por el corredor otra vez lanzándole nuevos hechizos. Hermione abrió la vieja puerta de madera y se cubrió detrás de la puerta cuando se abrió. Segundos después, los hechizos golpearon fuertemente la madera de la puerta. Hermione podía sentir el temblor de la puerta con cada impacto. La puerta podría tener un aspecto bastante sólido, pero ahora que esas maldiciones se estrellaban en ella no parecía confiable en lo absoluto. Cuando Hermione comenzó a entrar en la clase una maldición especialmente potente golpeó la puerta. Se estrelló en ella y golpeó el suelo, dejando un humeante agujero en la madera carbonizada de la puerta. Hermione se miró a sí misma y se encontró un profundo corte en el muslo izquierdo. La cegadora maldición obviamente la había rozado. Tenía un corte bastante grande en su piel, el cual ahora empezaba a sangrar profusamente. Podía ver la sangre fluyendo por su pierna hasta que era absorbida por la media. No le dolió, sin embargo. Hermione sabía que tenía demasiada adrenalina corriendo por su cuerpo ahora mismo, eso amortiguaba el dolor. Pero ese corte estaba obligado a dolerle más tarde.
¡Estúpidos Slytherins! pensó Hermione con enojo. ¡Y estúpidas puertas frágiles como el papel!
—¿Y ahora que, pequeña zorra? ¿Quieres arrodillarte ya? —. Hermione escuchó gritar triunfalmente a Lestrange. —No me importa si te arrodillas delante de mí — su declaración fue seguida por su obscena risa.
¡Eso fue suficiente! Hasta ahora Hermione no había desenvainado sus maldiciones más peligrosas. Realmente no quería luchar contra estudiantes. ¡Pero ellos lo estaban pidiendo! Agarró su varita un poco más firme y se levantó de su posición en cuclillas. La puerta todavía la protegía de las maldiciones que le lanzaban los Slytherins. Pudo oírlos moviéndose en el pasillo. Obviamente, trataban de acercarse a ella.
¡Muy bien!
Hermione se alejó un poco de la puerta, levantó la varita golpeó con furia la puerta.
¡Subverto!
Su varita no tocó la madera, pero la puerta se abrió de repente y astillas de madera volaron por todas partes. Hermione usó el mismo movimiento con el que había destruido la puerta y realizó su siguiente hechizo. Las astillas que volaban perdieron su impulso por lo que ahora las piezas de madera flotaban en el aire como una nube, sin moverse. Parecía que la explosión de la puerta de alguna manera había congelado el tiempo. La vista de Hermione se fijó detrás del corredor ahora libre entonces echó un vistazo al grupo de Slytherins. Ellos se habían separado y estaban tratando de atacarla pero realmente no estaban trabajando juntos. Hermione pudo ver a Lestrange cerca. Que ahora comenzaba a mover su varita. Pero Hermione no esperó a ver qué maldición le lanzaba. Ella movió su varita rápidamente en un movimiento familiar.
¡Exuro!
Las astillas de madera irrumpieron en llamas. Hermione ahora empujó su magia hacia las astillas de madera ardiendo que estaban suspendidos en el aire sin moverse hasta que casi pudo sentir cada una de las astillas a través de su magia. Entonces giró su varita y las astillas la obedecieron. Se elevaron en el aire, cada vez más rápidas y más rápidas, volando hacia sus atacantes. Hermione observó como Lestrange y Avery convocaron un escudo azul. Pero sabía que sería inútil. Sus ardientes proyectiles estaban protegidos por su propia magia. Ni Avery ni Lestrange serían capaces de defenderse. Efectivamente las astillas traspasaron los escudos antes de golpearlos. Hermione sonrió satisfecha al ver que sus astillas ardientes explotaron con su magia al contacto. Lestrange fue arrojado hacia atrás cuando una de las astillas le golpeó el pecho. Se estrelló contra suelo y se deslizó unos metros. Avery, notó Hermione divertida, no estaba nada mejor. Las astillas le habían golpeado la pierna y el hombro. Black y Alba no había puesto un escudo, pero trataron de esquivar las astillas. Eso era inútil porque había demasiadas. Así que, ellos también fueron golpeados. Fue bastante divertido ver a esos chicos musculosos siendo golpeados por su magia.
Pero Hermione no quería quedarse y revolcarse de su éxito. Su maldición era agradable, esa pequeña maldición había causado bastante daño, pero no era demasiada peligrosa. Así que los cuatro chicos de Slytherin ya estaban levantándose de nuevo. Y desde luego no quería estar todavía allí cuando la empezaran a atacar nuevamente. La mirada furiosa en el rostro de Lestrange era bastante graciosa pero ella no tenía la necesidad de ver más. Así que Hermione le sonrió burlonamente a Lestrange el cual pareció enfurecerse aún más. Luego se dio la vuelta y echó a correr. Hasta el final del pasillo lejos de ese pequeño campo de batalla.
Cuando hubo corrido hasta cuatro corredores los primeros signos de dolor de su muslo izquierdo la golpearon. Hermione se vio obligado a frenar un poco. El corte seguía sangrando. La sangre corría por su pierna haciendo que la herida tuviera un aspecto más dramático de lo que realmente era. Cuando Hermione dobló la esquina siguiente, finalmente reconoció dónde estaba. Si recordaba bien había un baño al girar a la izquierda del siguiente corredor. Y tuvo razón. Hermione abrió la puerta y entró en el baño de las chicas. Por suerte estaba vacío. Ella agitó su varita rápidamente a la puerta, bloqueándola para que no se viera perturbada por nadie.
Hermione se apoyó en uno de los muchos lavabos que se alineaban en la pared y se miró la pierna. El corte seguía sangrando mucho. Se inclinó un poco para examinar el corte más de cerca. Era un corte bastante profundo, pero limpio. No parecía haber herido nada vital. Así que Hermione agitó su varita mágica sobre el corte y susurró:
—¡Curatio!
Observó cómo la sangre se costraba pareciendo que la herida era de pocos días en lugar de unos pocos minutos. Hermione agitó su varita sobre la pierna y la sangre que había fluido por su pierna desapareció. Por lo menos ahora ya no se veía como si alguien hubiera tratado de cortarle la pierna. Después otro nuevo movimiento de su varita vendas blancas aparecieron de la nada y se enrollaron alrededor de su muslo. Hermione jadeó suavemente a las vendas bien envueltas alrededor de su pierna. Le dolía.
¡Malditos Slytherins! Hermione maldijo en silencio antes de que lentamente sus extremidades se extendieran a la salida.
Se acercó con cautela al pasillo. Pero los chicos de Slytherin no parecían estar, se dio cuenta con alivio. Mientras caminaba por el pasillo su pierna empezó a palpitar dolorosamente. ¿Qué hacía ahora? Tal vez debería regresar a la sala común y acostarse un poco en su dormitorio.
Sí, porque tus estúpidas enfermas compañeras de habitación te dejaran en paz y no te molestaran con su entrometida charla. Hermione casi rodó los ojos. Entonces, ¿sólo la sala común? Pero eso tampoco era una prometedora opción. Sus amigos podrían estar allí y Hermione ahora mismo no quería enfrentar su preocupación por ella. Eso sólo la haría sentirse culpable. Todavía tenía su mochila, así que ¿por qué no ir a la biblioteca y hacer un poco de tarea? Tal vez nadie la molestaría allí y por lo menos los astutos Slytherin no la atacarían ... ojalá.
Así que era un poco más tarde cuando Hermione entró en la biblioteca de Hogwarts.
—Hola, Sra. DeCerto —. saludó la señora Peters a Hermione, la bibliotecaria mientras le sonreía. —¿De vuelta ya?
Hermione le sonrió a la bibliotecaria.
—Ten cuidado o te consumirás aquí con esos viejos libros —. le reprendió la señora Peters a la ligera.
—Eso no va a suceder —. prometió Hermione sin dejar de sonreír.
Aunque se consumiría menos si sufriera menos ataques de impacientes aspirantes a Mortífagos, eso estaría bien, Hermione pensó mientras entraba en la biblioteca. Vio que la mayoría de las mesas ya estaban ocupadas por estudiantes que completaban sus tareas. Todavía quedaban unos pocos asientos libres pero Hermione quería una mesa propia porque se había dado cuenta de que en estos momentos algunos de los estudiantes se volvieron para mirarla. Sobre todo ese grupo de Ravenclaw de cuarto año, sentado al lado de la sección de libros de Runas Antiguas, la observaban mejor dicho con descaro. Hermione decidió que ahora necesitaba estar sola. Así que se alejó bastante hasta encontrar una mesa libre. Por suerte, estaba tan lejos de los libros necesarios para hacer la tarea que ella estaba gratamente tranquila de la presencia de los otros estudiantes.
Hermione se dejó caer en la silla y suspiró aliviada. El corte en su pierna empezaba a dolerle grotescamente. Se subió la falda un poco para echarle un vistazo a su muslo. El vendaje blanco, que había evocado anteriormente, sobre la herida todavía estaba firmemente alrededor de la pierna. Pero tenía una leve mancha roja donde el corte se situaba. Pues bien, da igual, pensó Hermione mientras se bajaba la falda de nuevo, había tenido peores. Al menos no era una herida maldita. Tal vez se ocuparía de ella más tarde. Se encogió de hombros, cogió su mochila y rebuscó en ella hasta que encontró su libro de Herbología. El profesor Sato les había pedido en la clase de ayer que escribieran un ensayo de dos pulgadas sobre los diferentes usos de la Garra del Diablo. Hermione quería terminar ese ensayo de inmediato. Abrió el libro y buscó el capítulo sobre la Garra del Diablo. De alguna manera, se preguntó por qué se molestaba con la tarea. En realidad no tiene que concentrarse mucho en la escuela. Después de todo, no tenía intención de permanecer aquí por mucho tiempo. La única razón por la que estaba aquí era por la Varita de Saúco de Dumbledore, ¿no? La imagen de Tom de pronto cruzó su mente. Ya, eso estuvo fuera de lugar, pensó Hermione.
La Varita de Saúco, ¿recuerdas? ¡Es por eso que estás aquí!
Hermione suspiró y comenzó a leer el capítulo del libro de Herbología. Parecía que no era completamente capaz de dejar su interior ratón de biblioteca.
Después de algún tiempo, cuando hubo logrado escribir por lo menos tres pulgadas, sintió que alguien se sentaba en la silla a su lado. Dejó de escribir y levantó la mirada para encontrarse a Tom sentado a su lado. Él estaba recostado elegantemente en la silla y en estos momentos estaba rozando sus dedos ligeramente sobre la cubierta de uno de sus libros.
—¿Qué estás haciendo? —. preguntó con voz profunda, mientras sus ojos grises viajaron a su pergamino.
Hermione suspiró. —Bueno, ¿qué te parece que estoy haciendo? —. dijo, y volvió a mirar su pergamino. —Tarea.
—Te he buscado por un rato —. dijo Tom en tono tranquilo. Aunque había un matiz exigente en su voz cuando continuó: —¿Dónde has estado todo el día?
Hermione se tensó cuando sintió sus dedos rozando su antebrazo. Su toque de nuevo le evocaba ese extraño sentimiento. Sentimiento que no debería tener. No dirigido a Tom después de todo. Pero Hermione no podía dejar de disfrutar de esa sensación de hormigueo que sus dedos dejaban en su piel.
—¿Y por qué tendría que decirte lo que he estado haciendo hoy? —. Hermione le preguntó con una voz sorprendentemente firme.
'Sorprendente' porque no se sentía tan afectada como su voz sonaba. Oyó reír a Tom en voz baja antes de que se inclinara hacia ella y le susurrara algo seductoramente al oído:
—Porque no quiero que te alejes demasiado de mí.
Los ojos de Hermione se abrieron cuando sintió que le daba un ligero beso en la mejilla. Después de que se hubiera vuelto a inclinar ella le echó un vistazo. Tom estaba mirándola divertido y allí estaba otra vez, esa sonrisa satisfecha de sí mismo jugando alrededor de su boca. Mientras sus ojos la escaneaban atentamente Hermione se sorprendió por esa inesperada suavidad que brillaban en sus ojos. Pero había algo más. Había un extraño brillo posesivo irradiando en los ojos de Tom, cuando ellos observaban su figura. Bueno, no había terminado con su tarea. Así que Hermione enrolló el trozo de pergamino en el que había estado escribiendo su ensayo para el profesor Sato.
—Entonces, ¿por qué me buscabas? —. Hermione le preguntó a Tom mientras metía sus cosas en la mochila.
Tom se reclinó casualmente en su silla y la miró guardando sus cosas.
—No hay ninguna razón real —. contestó en tono divertido y Hermione no tuvo que mirarlo para saber que ahora mismo estaba sonriendo.
Estaba irritada por él. ¿Por qué estaba siempre a su alrededor? ¿Acaso no había decidido que debía permanecer lejos de él? ¡Sí, ella debía permanecer lejos de él! Pero del mismo modo que había formulado ese pensamiento se dio cuenta de que no quería alejarse ... que no quería que la dejara en paz. Tantas personas la habían abandonado ya. Hermione miró a Tom. Él le estaba sonriendo con arrogancia. Otra vez no estaba enojada por su ofensiva sonrisa.
¡Tienes que permanecer lejos de él, Granger! Se gritó a sí misma cuando volvió a sentir ese traicionero sentimiento brillando en ella.
Cogió su mochila y se puso de pie. Tom hizo lo mismo, aunque, la sonrisa nunca abandonó su rostro. Hermione trató de ignorarlo y comenzó a alejarse. Al poner su peso sobre la pierna izquierda, un cegador dolor agudo se disparó en su muslo. Hermione jadeó de dolor y se agarró al brazo de Tom para mantener el equilibrio. Ella cerró los ojos y esperó que el dolor se aliviara de nuevo. ¡Qué estúpida! Se había olvidado por completo del corte que había recibido anteriormente cuando los Slytherin la habían atacado. Había sido bastante profundo por lo que debería tomárselo con calma hasta que se curara un poco más. Hermione sintió que un brazo se envolvía alrededor de su cintura, sujetándola. Se permitió apoyarse en el cuerpo detrás de ella.
—¿Qué te pasa? —. la voz de Tom preguntó preocupadamente.
Él la ayudó a sentarse en la silla de nuevo. Hermione abrió los ojos y le sonrió a Tom nerviosamente. Estaba en cuclillas delante de ella. Su mirada vagó sobre su cuerpo, aparentemente en busca de la causa de su dolor. Sus ojos rápidamente cayeron sobre su pierna izquierda. El vendaje blanco que había conjurado estaba parcialmente cubierto por la falda. Los ojos de Tom se estrecharon peligrosamente cuando vio el vendaje. Él extendió una mano hacia su falda, sin dudar en absoluto, y luego subió la falda un poco, dejando al descubierto parte del vendaje. Ahora había una mancha roja bastante grande donde se encontraba el corte bajo el vendaje.
—¿Cómo te sucedió eso? —. Tom exigió saber cuando la volvió a mirar, su voz era fría y dominante.
Hermione levantó las cejas mientras le clavaba su penetrante mirada.
—No es nada grave —. dijo con voz suave, le quitó la tela de la falda de su mano y la bajó, de nuevo ocultando la venda. Luego trató de levantarse de la silla, pero Tom le puso una mano sobre hombro y la detuvo de levantarse.
—¿Cómo te hiciste daño? —. él volvió a ordenarle que le dijera.
Hermione fijó sus ojos en él. Una gran cantidad de ira brillaba en sus ojos.
—Digamos que tuve un pequeño encuentro con tus queridos seguidores —. le dijo con voz suave pero firme.
Sus ojos se abrieron un poco con sorpresa. —¿Qué quieres decir?
Hermione suspiró y se apoyó en el respaldo de la silla. Era evidente que no se escaparía tan fácilmente.
—Bueno, a tus estúpidos seguidores parece que no les gusto mucho —. le ofreció como explicación. —Y ciertamente tampoco le gustaron cómo te hablé ayer por la mañana. Así, trataron de volver a mí para eso.
Ahora los ojos de Tom tenían un siniestro toque carmesí, cuando dijo en una voz muy controlada —¿Qué hicieron?
Ahora Hermione estaba un poco inquieta por esa temible expresión en su rostro. Pero sin embargo le respondió, —Ellos me atacaron en uno de los pasillos.
La magia negra de Tom empezó a crujir a su alrededor asesinamente y esos ojos que aún miraban a Hermione ahora casi se habían vuelto completamente carmesí.
—¿Ellos te atacaron? —. dijo en un tono extrañamente tranquilo.
Hermione sintió que un escalofrío le recorría la espalda mientras miraba esos ojos carmesíes. Eso fue ciertamente intimidante, esa mirada suya. Respiró profundamente para calmarse. Entonces ella se levantó de la silla y esta vez no dejó que Tom la detuviera. Tomó su mochila y comenzó a cojear, ignorando el dolor agudo en la pierna. Tom, que también se había puesto de pie, la siguió.
—¿A dónde vas? —. le preguntó en un tono frío.
Hermione le lanzó una mirada. Todavía tenía, esos ojos asustadizos ojos rojos.
—A la sala común —. respondió con voz firme mientras seguía caminando.
Tom se apoderó de su brazo deteniéndola con éxito. Sus ojos volaron hacia su rostro. La miró y Hermione no pudo reconocer ninguna emoción en sus ojos. Ese color rojo lo hacía imposible.
—No lo creo —. dijo entre dientes con una voz de mando.
Sus cejas se alzaron y siguió mirándolo con ojos muy abiertos. Se sentía como si estuviera petrificada mientras estaba allí atrapada en su mirada. Tom tomó su mochila del hombro y reajustó su agarre en su brazo antes de que empezara a alejarse, llevándola con él. Hermione se alarmó mucho por las curiosas miradas que los otros estudiantes le lanzaban mientras era arrastrada a través de la biblioteca.
Salieron de la biblioteca poco después. Y de alguna manera todavía se encontraba siguiendo al mago dominante junto a ella por los pasillos, sin saber muy bien por qué no se resistía. Su mano estaba agarrando su brazo con fuerza, pero de alguna manera él la sostenía para que no tuviera que poner demasiado peso en su pierna izquierda mientras caminaba. Después de un rato Hermione miró el rostro de Tom. Se sintió aliviada por encontrar que sus ojos ahora eran de un hermoso color gris.
—¿A dónde vamos? —. le preguntó ella
Los ojos de Tom brillaron hacia ella poco antes de contestar lacónicamente: —Dónde deberías de haber ido inmediatamente después de haber sido golpeada por una maldición. La enfermería.
—No es tan grave —. dijo Hermione automáticamente.
Tom se detuvo, la miró y frunció el ceño. Ahora que sus ojos volvían a ser grises Hermione pudo ver a algunas de sus emociones. Tom todavía parecía estar enfadado, pero también había preocupación brillando en sus ojos.
Después de un rato de mirarla declaró en un tono carente de emoción: —La sangre esta fluyendo por tu pierna.
Luego apretó su agarre sobre ella y volvió a dirigirse a la enfermería. Mientras lo seguía Hermione se miró a sí misma. Y tenía razón. Sin duda sangre corría por su pierna. No era nada en comparación con antes, pero volvía a tener rastros de sangre en la piel. El corte debía de haberse reabierto una vez más, supuso Hermione. Después de un tiempo, finalmente llegaron a la puerta que conducía a la enfermería. Hermione realmente no quería estar aquí. Ella todavía pensaba que el corte no era lo suficientemente grave como para justificar un viaje a la enfermería. Pero ya era demasiado tarde cuando Tom llamó a la puerta. Un momento después, Madame Dulan abrió la puerta. Sus ojos vagaron rápidamente a la pierna de Hermione y exclamó con voz preocupada,
—Oh no, ¿qué pasó, cariño?
Luego se hizo a un lado y le permitió a Tom que llevara a Hermione a una de las camas. Se sentó en el mullido colchón. Entre tanto Madame Dulan había corrido hacia ellos y ahora miraba preocupada a Hermione.
—Oh querida, eres una chica con mala suerte, ¿no? —. dijo mientras negaba con la cabeza tristemente. —Primero el hombro y ahora la pierna. Desafortunadamente la sanadora Perry no está aquí en este momento —. dijo la mujer morena a Hermione. —Pero haré lo que mejor pueda para ayudarte.
Hermione frunció el ceño en confusión hasta que recordó a la vieja sanadora que había visto la última vez que había estado en la enfermería. Eso había sido poco después de su duelo con Tom.
Madame Dulan miró a Tom, de pie al lado de Hermione pareciendo extrañamente molesto. Entonces dijo: —Ahora, jovencito, si nos disculpas. Tengo que cuidar de su novia.
Hermione casi se atragantó al oír eso. ¿Novia? Esa mujer parecía saltar a conclusiones, ¿no? Hermione pudo sentir que se sonrojaba y empeoró aún más cuando Tom le sonrió con satisfacción antes de decirle a Madame Dulan con voz amable,
—Por supuesto, Madame.
Hermione luego observó a Madame Dulan cerrar las cortinas alrededor de la cama. ¿Por qué estaba haciendo ese esfuerzo, cerranado las cortinas? Hermione se preguntó. ¿Por qué tanto alboroto? Sólo tenía herida la pierna. Nada que Tom no haya visto ya. Sus pensamientos saltaron hacia el último día de las vacaciones, cuando Tom durmió en su cama. Hermione estaba muy molesta cuando volvió el rubor en su rostro.
—¿Conjuraste esto tú misma? —. Hermione salió de sus pensamientos por la voz de la Señora Dulan.
Ella se miró a sí misma y encontró que la Señora Dulan señalaba el vendaje blanco que todavía estaba envuelto alrededor de su muslo ahora expuesto. Aunque entre tanto una gran parte de la venda se había vuelto rojo.
—Sí —. respondió Hermione.
Madame Dulan asintió con la cabeza y luego sacó su varita y la agitó sobre el muslo de Hermione. El vendaje se desvaneció y reveló la parte bajo el corte. Madame Dulan examinó el corte con ojos entrecerrados.
—¿Cómo te sucedió eso, querida? —. le preguntó a Hermione con voz amable.
—Eh ... ¿una maldición desviada? —. Murmuró Hermione.
La mujer morena suspiró, negó con la cabeza y empezó a agitar su varita sobre la herida. Hermione sintió un calor hormigueando en su pierna. Después de Madame Dulan tomó un pequeño frasco de poción y se volvió hacia Hermione.
—Esto ayudará a cerrar la herida. Pero me temo que te va a doler un poco.
Hermione asintió con la cabeza. Madame Dulan abrió el frasco y luego vertió con cautela la poción roja sobre el corte en el muslo de Hermione. Le dolió un poco, pero realmente no eran malo. Cuando terminó Madame Dulan agitó su varita y un vendaje se envolvió con firmeza alrededor del muslo de Hermione. Ese vendaje era mucho más suave y más grueso del que Hermione antes había conjurado a sí misma.
—Eso es todo. Se curará en muy poco tiempo —. exclamó Madame Dulan. —Aunque me temo que te quedara una cicatriz —. En ese punto Madame Dulan la miró como si una pequeña cicatriz fuera el fin del mundo. —Estoy segura de que tu agradable novio no te dejará por ello —. le sonrió alentadoramente a Hermione.
Hermione puso los ojos interiormente.
Sí, estuvieron a punto de cortarme la pierna, pero lo más importante es que mi novio no le importe la cicatriz. Los años cuarenta a Hermione le parecían un país extranjero.
A pesar de sus pensamientos le dijo cortésmente: —Gracias.
Después de Madame Dulan se levantó y retiró las cortinas de nuevo. Hermione se sorprendió al encontrar a Tom al instante a su lado. Él echó un vistazo a su pierna con ojos entrecerrados. Luego su mirada vagó de Hermione a Madame Dulan.
Cuando Madame Dulan captó su mirada le dijo a Tom: —No tienes que preocuparte por ella. Ella pronto va a estar bien. — luego echó un vistazo a la figura de Hermione antes de continuar: —Sólo le quedará una pequeña cicatriz. Pero nada demasiado grande.
Hermione se tensó cuando vio aparecer en sus ojos un matiz rojo cuando Tom escuchó la última declaración de Madame Dulan. Madame Dulan malinterpretó su reacción y puso una mano sobre el hombro de Hermione.
—Realmente sólo le quedará una cicatriz muy pequeña —. le dijo a Tom como si ella tratara de convencerlo para que no abandonara Hermione.
De alguna manera esta situación era un poco rara, pensó Hermione.
¿Quién hubiera pensado que llegaría el día en que una loca enfermera intentara convencer a Tom Riddle de que no me dejara?
—Gracias por cuidar de ella —. Hermione escuchó a Tom decirle con su voz suave.
Entonces él volvió a agarrarla del brazo y la ayudó a ponerse de pie. Hermione estaba contenta de poder volver a salir de la enfermería. Madame Dulan realmente era una mujer agradable, pero Hermione no le gustaba tener que estar allí. Dejó que Tom la agarrara por el brazo y la condujera fuera de la enfermería. Ese corte en la pierna no era nada grave, pero ahora que volvía a caminar tuvo que admitir que le dolía un poco. Así que ahora Hermione se inclinaba en gran medida sobre Tom, tratando de poner el menor peso en la pierna como fuera posible. Después de un rato de caminar en silencio, Tom le dijo en voz baja,
—¿Por qué no me dijiste enseguida que te atacaron?
Los ojos de Hermione vagaron hacia él, pero él no la estaba mirando.
—¿Por qué debería haberte dicho? —. le preguntó a él confundida.
Tom volvió la cabeza y ahora la miraba.
—Porque podrían haberte atacado de nuevo.
Ella le frunció el ceño antes de decir: —¡Yo puedo cuidar de mí misma!
Él suspiró con frustración y su agarre en su brazo se apretó un poco. Luego dijo en tono autoritario: —La próxima vez que te hagan daño o alguien te asalta, me lo dices. Yo me encargare de él.
—¿De verdad crees que no puedo defenderme? —. dijo con voz firme.
—No es una cuestión de lo fuerte que eres —. respondió, todavía con aquella fría voz. Luego sus ojos se posaron sobre su pierna izquierda. —Y por cierto que no te ves como si pudieras defenderte bien.
—Fue un estúpido accidente —, resopló Hermione. —Podría haberle pasado a cualquiera.
—No fue un accidente. Fue una peligrosa maldición —. dijo Tom mientras la atraía hacia él. Luego continuó con voz de mando. —En el futuro me dirás si eres amenazada por alguien.
Hermione alzó la vista hacia él. Él la estaba mirando intensamente. Sus ojos grises estaban taladrando los de ella desafiándola a contradecirlo. ¿Por qué repentinamente estaba tan obstinado sobre eso? ¿Por qué parecía estar tan enfurecido de que ella fuera atacada? Hermione no sabía qué hacer con eso. Estaba tan raro últimamente. Hermione sabía que su relación había cambiado durante las vacaciones de Navidad, pero no sabía en qué había cambiado. ¿Qué quería Tom de ella?
Cuando Hermione no respondió a su declaración o orden o lo que sea, Tom reajustó el agarre en su brazo y empezó a caminar de nuevo, arrastrándola con él. Hermione estaba demasiado confundida para hacer nada más que seguirlo a través de los muchos pasillos de Hogwarts. Mientras caminaban en silencio por el castillo Hermione se sumió en sus pensamientos. Antes de las vacaciones a Tom no le habría importado en absoluto si hubiera sido herida de alguna manera.
Incluso peor, le habría encantado.
Pero ahora ...
Ahora parecía estar interesado en ella. La gran pregunta que le quedaba es por qué estaba tan interesado en sus actividades. No le gustaba su repentino interés en absoluto, ya que daba a lugar de que estuviera siempre a su alrededor. Y eso chocaba con su resolución de permanecer lejos de él. Incluso ahora, cuando él le había ordenado y había sido tan dominador con ella, aún así todavía le había gustado la forma en que la había abrazado. Ahora mismo él estaba demasiado cerca de ella. Su mano le agarraba el brazo y ella estaba tan cerca apoyada en él que incluso podía oler su agradable aroma. Su cercanía la hacía vacilar en su decisión. Eso era algo inaceptable. Hermione se odiaba a sí misma por sentirse protegida y segura cuando él estaba cerca.
¿Protegida?¿Alrededor de Lord Voldemort? ¡Debes estar loca! Una voz interior le gritaba enfurecida. Sí, loca, Hermione pensó mientras cerraba los ojos y respiraba profundamente. Después de volver abrir los ojos le echó una rápida ojeada a Tom. Seguía caminando a su lado y la abrazaba suavemente para que ella no tuviera que poner todo su peso sobre su pierna.
¿Qué había cambiado? Hermione se preguntó de nuevo. Tom a veces aún era asustadizo y ciertamente era intimidante pero de alguna manera Hermione descubrió que no le tenía más miedo. Ese sentimiento había sido sustituido por otra cosa.
¡Algo que estaba mal!
Después de haber pasado unos pocos corredores más por fin llegaron a la entrada de la sala común de Hermione. Estaba bastante agradecida por eso, ya que su pierna le había empezado a palpitar dolorosamente. Hermione soltó a Tom y se volvió hacia el retrato de la Dama Gorda. Antes de que pudiera pronunciar la contraseña, Tom de repente la volvió a agarrar por el brazo, la atrajo hacia él y rodeó sus brazos a su alrededor por lo que ahora ella estaba presionada con fuerza contra su pecho. Hermione fue tomada por sorpresa cuando sintió sus brazos a su alrededor. Como si tuvieran vida propia, sus propios brazos se deslizaron lentamente alrededor de su cintura por lo que ella ahora se aferraba a él. Entonces incluso cerró los ojos y se apoyó contra él. Era muy liberador, tener a alguien que la sostuviera, saber que alguien estaba allí para ella. Hermione había estado tan segura de que este sentimiento había muerto con sus amigos, con su familia en el futuro.
Después de un rato Tom le susurró con voz muy controlada, —¡Esos idiotas nunca te van a volver a molestar!
Hermione lo miró fijamente. Él la estaba mirando y sus ojos grises ardían con determinación.
—No lo vas a matar, ¿verdad? —. le preguntó en un débil intento de bromear.
—No, si se arrepienten —. respondió Tom con voz grave y Hermione no estaba del todo segura de si estaba bromeando.
Luego Tom se inclinó hacia ella y le dio un suave beso en los labios. Los ojos de Hermione se agitaron cerrándose al sentir que la volvían a besar muy suavemente. Aún estaba aturdida por sus repentinas acciones cuando sintió que él la liberaba de nuevo. Volvió a abrir los ojos y lo encontró sonriendo con satisfacción mientras sus ojos grises brillaban suavemente hacia ella.
Luego se volvió hacia el retrato de la Dama Gorda y dijo con su voz suave, —Chorlito.
La Señora Gorda había estado obviamente observando la escena curiosamente y ahora parecía estar decepcionada cuando terminó tan abruptamente. Pero el retrato aún saltó hacia adelante y admitió Hermione.
—¿Dónde aprendiste la contraseña? —. Hermione le preguntó a Tom mientras lo fulminaba con una mirada irritada.
Él no le respondió en lugar de eso sólo le sonrió encantadoramente lo que hizo que rodara sus ojos. Entonces se dio la vuelta y subió por la entrada.
—Nos vemos mañana —. se oyó la voz divertida de Tom llamándola detrás de ella.
Después de que él hubiera acompañado a Hermione de nuevo a su sala común Tom se apresuró a su propia sala común. Ahora que Hermione ya no estaba permitió que su magia crujiera a su alrededor con furia. ¿Cómo se habían atrevido a atacarla? Las manos de Tom apretaron en puños al recordar la venda en el muslo de Hermione. Esos imbéciles inútiles realmente se habían atrevido a actuar sin órdenes. Hermione era suya. Y a Tom no le gustaba mucho que otros tocaran sus cosas. Eso era algo que nunca toleraría.
Recorrió los últimos metros de la entrada a la sala común de Slytherin y trató de frenar a su magia. La cual seguía bailando a su alrededor deliciosamente enojada.
—Anguis —. siseó Tom la contraseña de la sala común de Slytherin.
Una puerta de piedra apareció en la desierta pared y se abrió, permitiéndole a Tom entrar a la sala común. Su mirada cayó rápidamente en un grupo de Slytherins sentados en su habitual sofá en el otro extremo de la habitación. Tom comenzó a caminar hacia ellos cuando sintió una mano en su brazo. Lentamente, miró a su lado y sus ojos se estrecharon por la cólera cuando encontró a Melanie Nicolls. En este momento ella lo miraba expectante antes de decir con su voz molesta y chillona,
—Tom, ¿dónde has estado? Te he estado esperando todo el día.
Tom tuvo que emplearse conscientemente en detener que su magia arremetiera contra ella. Aunque se preguntó brevemente por qué tenía que esforzarse en eso, de todos modos. Esa chica realmente comenzaba a ponerlo de los nervios. El hecho de que se la hubiera follado no significaba que podía fastidiarlo todo el tiempo.
—No tengo tiempo en este momento —. Tom le contestó en un tono frío y tiró de su brazo de su agarre no deseado.
Hizo caso omiso de la expresión de decepción en la cara de Nicolls y continuó su camino hacia el grupo de chicos. Su magia se encendió amenazadoramente mientras su mirada vagaba sobre sus seguidores. Estaban sentados en el sofá, jugando y riendo tontamente.
No por mucho tiempo, Tom pensó mientras una frialdad familiar se apoderaba de su mente. Ellos se dieron cuenta muy rápidamente de que él caminaba hacia ellos, realmente no era sorprendente, ya que Tom no se molestó en que su furiosa magia reinara completamente.. Ahora bailaba ferozmente a su alrededor y brillaba tan deliciosamente como su ira. Cuando finalmente hubo llegado a los chicos que se sentaban en el sofá, dejó que su mirada vagara lentamente sobre ellos. Ya habían dejado su estúpido balbuceo y lo miraban con una mezcla de temor y reverencia. Pero, pensó Tom fríamente, no estaban tan asustados pero como deberían estar.
—¡Seguidme! —.Tom les silbó antes de darse la vuelta y caminar hacia la salida de la sala común.
No miró hacia atrás para asegurarse de que realmente lo estuvieran siguiendo. Ellos sabían muy bien lo que le pasarían si se atrevieran a desobedecerlo. Así que Tom los condujo a través de los muchos pasillos de Hogwarts sin mirar atrás ninguna vez o decir una palabra. Pero todavía lo siguieron. Después de un tiempo llegaron a un pasaje familiar. Parecía poco visible pero sin embargo escondía la entrada a uno de los muchos secretos de Hogwarts. Esta vez Tom no le ordenó a uno de sus seguidores que abriera la sala de los Menesteres(1) como normalmente hacía. En vez de eso, se paseó tres veces por ese familiar callejón frente a la desnuda pared hasta que apareció una puerta. Se acercó a la puerta, la abrió y volvió afrontar la sala. Era una cámara muy larga y débilmente iluminada. Imponentes columnas de piedra se alzaban en alto hasta el techo, el cual estaba escondido en la oscuridad. Un brillo verde parecía encender la habitación de alguna manera. La boca de Tom se curvó un poco cuando entró en la Cámara de los Secretos. Rápidamente se movió más hacia la oscuridad de la cámara, todavía sin darse la vuelta para asegurarse de que los otros chicos aún lo siguieran. Podía oír el eco de sus pasos vacilantes en las paredes frías. Tom pasó unas cuantas columnas de piedra en su camino hacia el corazón de la cámara. Las serpientes talladas en piedra se enrollaban alrededor de los pilares y recordó con enojo a todos los intrusos en la cámara que le pertenecía. Tom casi podía sentir la presencia del basilisco mientras caminaba por la cámara. Tuvo que recordarse a sí mismo que esto sólo era una réplica compuesta exclusivamente de su memoria. La cámara real todavía yacía en el fondo en el metro de Hogwarts. Gracias a Dumbledore, ahora era inaccesible a Tom. Una furia ardiente hirvió en él al pensar en el maestro de transfiguración y el aire alrededor de Tom empezó a erizarse airadamente por su magia otra vez.
Luego pasó la última columna y se puso delante de la estatua de Salazar Slytherin. Tom dejó que su mirada barriera sobre la pétrea figura de su antepasado antes de darse la vuelta y enfrentarse a sus seguidores. Estaban de pie a pocos metros detrás de Tom y estaban acurrucados juntos como si tuvieran miedo por si la propia cámara los atacaran. Lo cual no sería tan descabellado si esto no hubiera sido solo una imitación de la cámara de Slytherin.
Tom respiró profundamente. Se sentía bien volver a estar aquí, incluso si esto era sólo una mera copia. Había tardado cuatro años en encontrar la entrada a la cámara. Fue una gran pérdida que nadie fuera capaz de volver a ver la cámara, pero ahora Tom no se podía arriesgar. Tal vez debería tomar medidas para garantizar que el noble trabajo de Slytherin de alguna manera se mantuviera. Pero ahora no era el momento para insistir en esos pensamientos. Sus ojos brillaron de nuevo a sus seguidores y la furia ardiente se apoderó de su mente. Tenían que ser castigado por desobedecerlo y por atacar a su posesión. Así que Tom les hizo un gesto para que se acercaran y para que rápidamente formaran un semicírculo a su alrededor. Su mirada vagó lentamente con frialdad por los chicos delante de él. Todos se revolvieron incómodos, observó Tom satisfecho. Parecían estar muy asustados de Tom y tenían muchas razones para estarlo. Trató de contener que su magia arremetiera contra esos idiotas, al menos por ahora. En su mente seguía viendo el vendaje manchado de sangre en la pierna de Hermione y cómo había jadeó de dolor cuando había intentado caminar sobre esa pierna. Esa bruja no le pertenecía a nadie más sino a él. No iba a permitir que nadie más que sí mismo le hiciera daño. Pero sus insensatos seguidores se había atrevido a hacer precisamente eso y su estupidez había dejado una marca en el cuerpo de Hermione.
Ellos iban a pagar. Oscuros y fríos pensamientos nadaron a través de su mente, atrapándolo y exigiendo venganza. La determinación asesina se apoderó de él y sabía que no iba a resistir ese mortal impulso, él no quería resistirse.
—Mis queridos seguidores —, comenzó a Tom a la ligera, el tono de su voz no transmitía ninguna ira la cual sentía. —Justo ahora, la palabra de vuestras obras de hoy me ha llegado.
Sus ojos se deslizaron sobre los Slytherin delante de él. Su ira ardía implacablemente dentro de él al ver un toque de orgullo en los ojos de algunos de sus seguidores. ¿Esperaban ser alabados?
—Así que decidí venir aquí —, continuó Tom con voz tranquila, que producía un misterioso eco en las paredes de piedra de la cámara. —Para daros la oportunidad de que me habléis de ella sin que gente entrometida pudiera oírnos.
Sí, esa era una razón por la que había venido. La otra era que desde el interior de esta cámara nadie podía oír sus gritos. Tom comenzó a pasearse delante de sus seguidores, mirando a cada uno de ellos. Pero ninguno respondió a su petición. ¿Finalmente sentían en el peligro en que se encontraban? Tom se detuvo delante de Black, quien se encogió un poco.
—No quieres ocultarme cosas, ¿verdad? —. preguntó Tom, y por primera vez permitió un poco que su furia se filtrara en sus palabras.
Black desvió la mirada antes de apresurarse a balbucear: —No, por supuesto que no.
Tom siguió mirándolo fijamente un poco más antes de apartarse de Black y ponerse delante de Avery.
—¿Qué hiciste hoy? —. Tom le preguntó. Su voz era dura y no toleraría ninguna mentira.
Vio Avery retroceder. Pero ese tonto pareció reunir el poco coraje que tenía y le respondió a Tom, —Sólo he castigado a esa chica insolente.
—¿Tú castigaste a DeCerto? —. Tom lentamente preguntó con voz mortalmente calmada.
Odio corría a través de él con tanta fuerza que era casi incapaz de mantener su apariencia tranquila. Su magia se desgarraba de él, exigiendo ser puesta en libertad.
—No lo pedí, pero aún así sentiste la necesidad de castigarla —. Afirmó con esa misma voz sin emoción.
El pánico ahora apareció en los ojos de Avery mientras miraba de nuevo a Tom. Luego se apresuró con voz temblorosa, —Esa puta te insultó. Estábamos tratando de enseñarle buenos modales.
Finalmente Tom no pudo contenerse por más tiempo, levantó su varita, apuntó a Avery y susurró: —Crucio.
Al instante en la cámara resonaron los gritos dolorosos de Avery. Él se derrumbó, golpeando el suelo y retorciéndose de dolor. Tom observó fríamente a distancia cómo Avery sufría. Su ira se enfrió un poco cuando vio la expresión de puro dolor en el rostro de Avery. Los otros chicos todavía estaban en sus puestos, sin hacer nada. No trataron de ayudar a Avery o parar a Tom. Estaban allí de pie con la esperanza de que no fueran a compartir el destino de Avery.
Después de un rato Tom puso fin a la maldición y a los gritos, el eco que producía eco las paredes, se detuvo. Avery todavía yacía en el suelo respirando agitadamente. Tom sólo le sonrió con maldad, pero su ira no estaba satisfecha todavía. Todavía ardía dentro de él. Le dio la espalda a la figura en el suelo de Avery y sus fríos ojos grises vagaron desde la estatua de Slytherin, hasta que aterrizaron al viejo rostro tallado en piedra. Luego dijo en voz baja.
—No puedo recordar que te diera la orden para que defendieras mi honor.
Tom apartó la mirada del rostro de su antepasado y se volvió a sus seguidores. Casi podía oler su miedo en el aire, mientras él les golpeaba con su fría mirada mortal.
—Dime —. continuó, aún con esa voz completamente controlada. — ¿Asumiste que yo era demasiado débil para hacerlo por mi mismo?
Dio un paso hacia los chicos que aún estaban en un semicírculo ante él. Ahora permitió que su magia saliera y crepitara en torno a él con furia. Sonrió sádicamente mientras observaba a sus seguidores arrastrar sus pies nerviosamente cuando su magia se les vino encima.
Luego dijo con voz peligrosa, baja, —¿Crees que necesito que me ayudes a poner a esa chica en su lugar?
Su oscura mirada vagó por sus seguidores y Tom disfrutó del miedo que pudo ver en sus ojos. Después de un tiempo pareció que Alba no pudo estar bajo esa presión por más tiempo. Salió del círculo y luego tartamudeó con voz temerosa.
—Por supuesto que no. Por favor, sólo queríamos ser de utilidad para ti.
Tom se enfrentó al chico delante de él y lo vio temblando de miedo. Él levantó su varita mágica y permitió que su furiosa magia fluyera a través de la varita y formara una maldición.
¡Sagitta!
Su magia salió de la varita y tomando la forma de muchas pequeñas y brillantes flechas corriendo hacia Alba. Cuando las flechas alcanzaron a Alba gritó de dolor y cayó de rodillas. Aunque no tenía heridas donde las flechas le habían golpeado Tom sabía que le había hecho un grave daño. Ese hechizo no estaba diseñado para dañar el cuerpo, sino para atacar a la propia magia. La magia de Alba estaría mutilada y necesitaría algún tiempo para sanar.
—¿De verdad crees que necesito tu ayuda? —. preguntó Tom y el frío odio de la maldición previamente utilizada aún recorría su magia.
—¡Yo no necesito ayuda! —. susurró en un tono agudo, enfatizando cada palabra mientras hacía girar de nuevo su varita.
Alba fue arrojado al suelo y Tom disfrutó de los dolorosos gemidos que provenían de la silueta tirada de Alba. Pero luego se volvió bruscamente hacia Malfoy que estaba justo al lado de Alba. Estaba muy decepcionado con Malfoy. Normalmente él era confiable y nunca se atrevía a contradecir Tom de ninguna manera.
—Malfoy, dime. ¿Participaste en esto? —. Tom le preguntó con voz de mando.
—No —. susurró Malfoy, su respuesta sonaba asustada.
Los ojos de Tom vagaron sobre su figura. ¿Así que él no fue uno de los que le hicieron daño a Hermione? Pero aún así, Malfoy parecía ser incapaz de mirarlo a los ojos, notó Tom.
—Pero lo sabías. ¿Y no me lo dijiste? —.le preguntó en voz baja.
Los ojos de Malfoy se dispararon brevemente y Tom pudo ver su culpabilidad. Así que levantó la varita y envió otra maldición torturadora a Malfoy. Justo la misma que había enviado a Avery al suelo gritando de dolor.
Tom terminó la maldición y los gritos de Malfoy aún hacían eco en las paredes de la cámara cuando dijo con voz amenazante, —¿De quién fue la idea? Te aconsejo que me lo confieses ahora. Créeme, tengo métodos para encontrarla por mí mismo. Y no quieres que te fuerce a que me digas la verdad.
Su declaración fue recibida por un silencio lleno de angustia. Entonces una voz llena de pánico rompió el silencio. —¡Lestrange! Fue Lestrange.
Tom se volvió hacia Avery, cuya voz acababa de revelar el traidor. Avery había conseguido levantarse sobre sus piernas temblorosas y ahora miraba a Tom, con puro pánico en su rostro. Tom miró sus ojos asustados y no dudó en utilizar Legilimancia sobre el chico. Su asalto mental violó la mente sin protección de Avery. Tom traspasó su mente aunque sus vulnerables recuerdos hacían que Avery siseara de dolor. Pero parecía que estaba diciendo la verdad. Tom se retiró de la mente y Avery se desplomó en el suelo, sosteniendo su cabeza. Tom no le prestó ninguna atención mientras se acercaba a Lestrange. Por lo tanto, ¿este era el responsable de la herida de Hermione? Los ojos de Tom se estrecharon a medida que exploraban a Lestrange. ¿Él había conducido a los otros para que la atacaran y le hicieran daño?
Una frialdad glacial envolvió la mente de Tom, inundándolo por completo hasta que no quedara nada más que la conducta asesina de causar dolor. Su magia cantó con alegría por sus malignos pensamientos, apoyándolos y respaldándolos. No había manera que parara ahora, Tom necesitaba saciar esa poderosa necesidad de herir y destruir.
—¿Así que fuiste tú? —. Tom susurró en voz baja. Él no podía ocultar su ira por más tiempo. Se filtraba en cada palabra que salía de su boca.
Observó, sin siquiera una pizca de lástima cómo Lestrange se apartó de él y luego tartamudeó temblorosamente en una voz llena de nada más que miedo: —Por favor, sólo estaba tratando de servirle. Nunca desacataría sus órdenes.
Esa muestra de sumisión no hizo nada para calmar la penetrante frialdad que ahora era lo único que circulaba en los pensamientos de Tom. No había espacio para nada más, sólo ese odio ardiente.
Tom blandió su varita mientras pensaba, ¡Ensis!
Una maldición cegadora salió de la punta de su varita y se alzó hacia Lestrange. Esta rozó la pierna de Lestrange antes de que se estrellara violentamente en suelo de piedra a su espalda. Lestrange gritó de dolor y sus manos volaron a la herida de la pierna que ahora sangraba mucho. La visión de la sangre no satisfizo la ira de Tom de ningún modo. Agitó su varita de nuevo y Lestrange al instante fue arrojado al suelo. El poder de la maldición lo arrastró hasta que se detuvo a unos metros de distancia. La sangre roja manchó el camino en que había sido arrojado por el suelo. Tom se acercó a Lestrange, hasta que de nuevo se puso justo delante de él. Lestrange gimió de dolor y Tom se deleitó por la agonía, visible en su rostro.
—Perdóname —. lloriqueó Lestrange. —No fue mi intención disgustarte.
Tom no respondió. Él sólo volvió a mover su varita y dejó que su magia se enrollara alrededor de Lestrange. Entonces Tom ordenó a su magia que lo levantara. Lestrange gritó de dolor cuando tiraron de él brutalmente. Tom se rió fríamente por la agonía del chico que ahora colgaba en el aire con los pies sin tocar el suelo. Con un pequeño movimiento de su varita Tom forzó a que los brazos de Lestrange se extendieran a sus lados de modo que pareciera como si hubiera sido crucificado. Entonces la magia de Tom se enrolló desde el brazo derecho de Lestrange hasta llegar a la mano.
La misma mano que había usado para sostener su varita cuando había atacado Hermione, pensó Tom con inquietante frialdad.
Dio un paso hacia Lestrange para que ahora no había ni un metro de distancia entre ellos. Sus ojos se clavaron en los asustados de Lestrange mientras decía con una voz extrañamente calmada: —Nunca vuelvas a desobedecerme de nuevo.
Mientras él siseaba a Lestrange esas palabras la magia de Tom se envolvió alrededor del dedo índice de Lestrange y doblándolo lentamente hacia arriba en dirección equivocada. Un atisbo de abominable diversión apareció en los ojos de Tom al sentir a través de su magia como el dedo se doblaba más allá del punto que era anatómicamente posible. Pero aún así no se detuvo y Lestrange aulló de dolor. Luego, el hueso del dedo se dislocó de la articulación. Los gritos dolorosos de Lestrange alcanzaron su punto máximo y llenaron la cámara, pero Tom continuó. Su magia siguió con el siguiente dedo y empezó a doblarlo también en dirección equivocada.
—¡Por favor, para! —. Lestrange logró gritar. —¡Te lo suplico!
Tom inclinó la cabeza hacia un lado y miró a Lestrange con esa sonrisa indiferente todavía en su rostro.
—No sirve de nada que me lo pidas.
Los gritos de Lestrange volvieron a alcanzar su punto máximo cuando también el segundo dedo, se rompió de su articulación. Tom rió disimuladamente cuando vio las lágrimas corriendo por el rostro del chico.
—¡Ten piedad, no lo volveré hacer, no lo volveré hacer! —. Lestrange gimió.
Tom rió agudamente y luego dijo: —Por supuesto que no. Yo me aseguraré de que realmente lo entiendas.
Justo cuando dijo eso su magia se envolvió alrededor del siguiente dedo de la mano de Lestrange y empezó a doblarlo, también. Lestrange gritó de dolor. Sus lamentables lágrimas no se detuvieron hasta que Tom hubo roto todos y cada uno de los dedos de la mano derecha de Lestrange. Entonces Tom retiró bruscamente su magia y Lestrange cayó duramente al suelo, donde permaneció acostado. Todavía gritando de dolor. Tom se apartó de él y miró con ojos despiadado a sus otros seguidores que todavía estaban donde él los había dejado.
—Ahora escúchame atentamente porque no voy a repetirme —. su mirada se desvió hacia Lestrange que aún yacía en el suelo gimiendo de dolor y luego volvió a mirar a sus seguidores. —Vais a permanecer lejos de Hermione DeCerto. Ella es mía.
Tom miró a cada uno de ellos, retándolos a que no aceptaran sus órdenes. Pero ninguno de ellos lo hizo. Ellos estaban demasiados asustados de él, observó Tom satisfecho.
Luego se inclinó sobre Lestrange que todavía lloriqueaba en el suelo y dijo con una voz inquietantemente normal, —Parece que te lesionaste durante la práctica de Quidditch. Qué torpe —. Los ojos empañados de dolor de Lestrange lo miraron, comprendiendo su indirecta para que guardara silencio acerca de la participación de Tom en sus heridas.
Entonces Tom continuó en un tono que sonaba amable, —¿Tal vez deberías ir a la enfermería?
La risa de Tom hizo eco en las frías paredes de la Cámara de los Secretos mientras deslizaba su varita en el bolsillo de su túnica y dejaba que su mirada vagara sobre sus seguidores. Todos ellos parecían aterrorizados y la risa de Tom los aterrorizó aún más. Luego él se dio la vuelta y caminó con seguridad hacia la salida de la cámara.
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(1)En verdad la autora lo llama la sala de come-and-go, pero es la sala de los Menesteres donde Harry daba clases en su 5º año
