Hola mis angelitos, vuelvo aquí para seguir con este fic.
Escribo los fics de forma alternada para que no se me acabe la inspiración y este me cuesta un poquito más.
Siguiendo consejos no seré tan fiel al original pero claro que la trama la respetare.
Cazadores de cabezas
Los gemelos Stan estaban viendo tele, viendo un programa sobre un pato detective, bueno el que estaba viendo el programa era Stanley porque Stanley estaba leyendo uno de sus historietas.
— No entiendo cómo puedes ver esa cosa — se quejó Stanley sin dejar de mirar su comic.
— Dices eso porque tu no tienes idea de lo que es usar el cerebro para investigar algo — Stanley indignado de que dijera que el programa que estaba viendo no era bueno.
— ¿Cómo si tu pudieras ser un detective como los de los libros que tanto lees? — con tono burlón a lo que Stanley lo miro con media sonrisa.
— Claro que puedo, para empezar te puedo decir que sé que hiciste algo malo y por cómo estás viendo el pasillo viendo el pasillo por el cual podría aparecer la tía Mabel, diré que te has robado un helado de la tienda, además de que tienes una mancha en la playera — Stan se miró la playera notando, para su enojo, que su hermano tenía razón.
— Bueno, eso lo sabes porque nos conocemos de toda la vida no es ningún mérito — o queriendo admitir que estaba impresionado y antes de que pudiera objetar algo, Fiddleford llego a donde estaban bastante emocionado.
— Chicos, encontré un cuarto mientras que estaba limpiando — dijo para mostrarles una puerta que estaba abierta, había estado tapado por un empapelado y Fiddleford descubrió un picaporte tirado cerca de esta puerta.
Entraron los tres con una linterna, Stan escondiéndose atrás de Stanley, porque a pesar de cómo actúa generalmente, él es bastante cobarde.
El lugar estaba lleno de figuras de personas y eso no era para nada agradable para los que lo estaban recorriendo.
— Estas son demasiado falsas, en especial esta — dijo Stanley apuntando una de ellas, una que parecía tener la forma de su tía y cuando esta les hablo se fueron corriendo.
Le costó a Mabel tranquilizar a los niños lo suficiente como para que volvieran, Fiddleford se había ido lejos diciendo que tenía algo que reparar mientras decía en voz baja como le gustaría olvidar todo.
— Este es mi colección de figuras de cera, siempre tuve un gran amor por todo lo que tiene que ver con el arte y por eso tengo todos y mi favorito es… Por Dios, ¿Qué le paso a mi Lincoln? —enojada, — no sé cuál de ustedes fue pero los voy a estar vigilando a todos — señalando a las otras figuras.
Mientras que ella hacía eso, Lee se acercó al charco que había dejado la cera derretida.
— No debe de ser difícil, yo soy bueno en artes, mucho mejor que este nerd por lo menos — orgulloso de lo que estaba diciendo.
— Estás seguro de que podrías hacer algo así, lo haría yo pero tengo que cuidar del negocio pero si puedes hacer algo como esto, no veo porque no — dicho eso dejo a Lee y a Lee para que el primero pueda hacer su trabajo.
A Stan le costó mucho llegar a una conclusión de que era lo que podía hacer y fue gracias a un comentario de Lee y a ver una foto de su tía que llegara a la conclusión de que era lo que podía hacer.
Lee había exagerado en lo bueno que era en el arte y por eso cuando llego a la parte del pecho de la figura se le paso la mano y cuando vio lo que había hecho se asustó y al ver como su hermano no estaba prestándole atención por leer, su susto paso a enojo.
— Lee, presta atención y ayúdame que me equivoque — en pánico, era como si quisiera que su hermano estuviera igual de asustado que él pero no lo logró.
Lee, con toda la calma del mundo fue a ver la figura y lo único que hizo fue negar con la cabeza.
— ¿Qué puedo hacer? Dime que hago y lo haré — ya empezando a dar saltos en el lugar ante la mirada poco interesada de su hermano, que fue a donde estaba y le pegó una cachetada, eso fue lo que necesito para calmarse un poco.
— ¿Y si haces la versión masculina de la tía? De esa forma no importa lo que hiciste — Stan lo pensó y era verdad, no había muchas otras cosas que pudiera hacer al respecto.
De esa forma siguió trabajando hasta que su tía fuera buscando sus zapatos y al ver la escultura se cayó de espaldas y la miró asustada.
Ellos no podían saber, no había forma de que supieran.
— ¿Qué te parece tía? — preguntó emocionado Stan y después de ver que su cara era de genuina inocencia respondió.
— Qué el museo de cera está de vuelta abierto — con emoción y feliz ante la idea de conseguir plata para eso que estaba haciendo en secreto.
Después de eso mando a los dos niños a dar panfletos a todos para invitarlos a la inauguración y para convencerlos prometió hamburguesas gratis.
Cuando Stan vio como ella las estaba cocinando, la miro sorprendido y le dijo:
— Pensé que no las ibas a hacer — eso le molestó bastante a su tía abuela, ya se sentía bastante mal con cobrar por estar allí pero en serio necesitaba la plata.
— No les voy a mentir porque de hacerlo dejarían de ser mis clientes — eso era algo en lo que Stan no estaba para nada de acuerdo.
En su casa, el vendía limonada a los vecinos y nunca se la dejaban de comprar, claro que el ser tierno le ayudaba.
La estuvo mirando como su fuera una cosa rara todo el tiempo y todo fue bien hasta que les dijo que era solo una por persona, una mísera hamburguesa del grosor de una hoja de papel, sin condimentos ni lechuga o tomate, por persona.
Eso enfureció a las personas que habían ido con la ilusión de llenarse hamburguesas y actuaron de forma violenta, por lo que Mabel agarro la caja de la plata y se fue corriendo.
El resto del día estuvieron divirtiéndose, ignorando como Mabel miraba la nueva figura de cera, que era con una mescla de felicidad y nostalgia, cosa rara.
Esa noche Mabel llevo la figura a ver tele con ellos, cosa que extraño a los niños pero ya sabían que su tía era rara y por eso no le dieron mucha importancia.
Después de agradecer a Stanley por haberle hecho esa figura, lo mando a dormir y se quedó viendo la tele.
Al poco tiempo se levantó para ir al baño, dejando a la figura sentada en su lugar, si no fuera por el fez sería la persona que tanto extrañaba, esa de la que mucho no le gustaba pensar.
Igual y de una forma rara le encantaba tener esa figura cerca.
Fue por eso que cuando volviera del baño y viera que su amada escultura de cera estuviera decapitada pegó un grito, uno que asusto mucho a los dos niños que bajaron corriendo para ver a su tía arrodillada cerca de la figura.
Stanley se quedó tratando de calmarla mientras que Stanley llamaba a la policía, cosa que realmente no había querido hacer pero Stanley le convenció de que hiciera.
Cuando la policía llego, estos dijeron que no se podía resolver, eso enojo mucho a los tres Pines, en especial a Mabel que se había encariñado mucho con la figura de cera.
Stanley dijo que ellos dos podían encargarse de resolver todo, que entre los dos podían encontrar al que acecinara al tío de cera, que era como lo estaban llamando.
Eso no le gustó para nada a Stanley, una cosa era ser fanático de las historietas y otra muy diferente era ponerse a buscar a un criminal, uno que seguramente iba a estar armado y que podría llegar a pegarle un tiro a casa uno.
Pero como siempre su hermano lo convenció, diciéndole que lo necesitaba porque Stanley era mucho más simpático que él, cuando este quería y era capaz de convencer a las personas a confesar, algo que Stanley no podría por ser demasiado directo.
Revisaron el lugar donde ocurrió el crimen y lo que encontraron fue un hacha y unas huellas, huellas de alguien que tenía un agujero en el zapato, cosa que les pareció raro a los dos.
Al día siguiente, cuando estaban saliendo, vieron a Mabel que estaba bajando un ataúd del baúl de su auto y cuando le dijeron lo que iban a hacer, ella solamente les dijo que tuvieran cuidado y que volvieran para el funeral que iba a hacerle, sentía que era algo que tenía que hacer.
Viendo la lista de sospechosos fueron al bar del pueblo, donde lograron entrar gracias a unas identificaciones falsas hechas por Lee, supuestamente había aprendido como se tenían que ver por lo programas de la tele.
Lograron entrar y Stanley se volvió a pegar a Stanley por lo feo que era el lugar y la gran cantidad de personas que se estaban golpeando.
— Si papá se enterara que entramos a un lugar como este nos mataría — eso también lo asustaba incluso más de lo que le asustaba el lugar donde estaban.
— Papá no se va a enterar, la única forma sería si la tía le cuenta y no creo que ella le cuente porque estamos investigando quien mato a su querido amigo de cera — eso convenció a Stan, en especial cuando fueron a hablar con una mujer que estaba peleando con una máquina de pulseada, logrando romperla, era la señora Brown, persona de Mississippi a la que le encantaba cazar y hacer otras cosas que siempre se consideran como cosas de hombres.
— Señora Brown ¿Dónde estuvo usted ayer? — cuando los escuchara la señora dejó lo que estaba haciendo para ver a los niños que le estaban interrogando.
— Estuve bebiendo en la barra, pueden preguntarle al cantinero si no me creer, eso y que esa hacha es para zurdos y yo soy diestra — dicho eso gano y le pego a la maquina con una silla, por lo que Lee se fue corriendo y Lee más tranquilo fue a ratificar lo que la señora había dicho.
Cuando Lee salió, no hizo comentario sobre cómo había escapado.
Pero lo que les dio servía como pista para saber quién había sido el que decapitara al amigo de cera.
Fueron de persona a persona tratando de ver cuál era la mano que usaban para escribir y muchos resultaron ser diestros, hasta el viejo Soos Ramírez, que tenía una lata de comida atascada a la mano.
Fue por descarte que llegaron a la conclusión de que la culpable debía de ser la periodista Shandra Jiménez, una periodista que nunca había logrado salir del pueblo y que le tenía mucha envidia a un periodista feo que a pesar de eso estaba trabajando en la televisión y ella en un diario de mala muerte.
Fueron con los policías al diario pero no consiguieron nada, solo asustar a la periodista porque esta tenía una cámara de seguridad en la que se mostraba a ella jugando a los dardos con una foto de Toby Decidido.
Eso le dio vergüenza a ña periodista y los echo de la oficina.
Ya fuera los gemelos estaban demasiado desilusionados como para querer ir a la cabaña pero estaban seguros de que iban a llegar tarde al funeral del tío de cera y sabían que el que ellos no estuvieran allí podría llegar a ofenderla.
El funeral fue bastante sencillo y no solamente estuvieron ellos dos, también estuvo Fiddleford, quien estaba leyendo un libro cuando llegaron y solo lo soltó cuando la tía Mabel empezó a decir su discurso. Un discurso que no pudo ser completado porque ella se puso a llorar y se fue corriendo del lugar, siendo seguida por Fiddleford, quien admiraba demasiado a la señora como para verla mal.
Cando se fueron los niños se acercaron a la figura de cera y Stanley se dio cuenta de que esta tenía un agujero en el zapato, cosa rara pero Stanley le dijo que era común, que era la cosa que lo sujetaba para que este parado.
Cuando Stanley estaba sacando sus conclusiones, las figuras cobraron vida y fue de suerte que descubrieran que se podían derretir con las velas decorativas, y terminó siendo perseguido por Sherlock Holmes quien lo siguió al techo mientras que era insultado por el detective.
Para su mala suerte, este no contó con que el sol saliera y este fuera lo suficiente como para derretirlo.
Mientras debajo de él, Stanley en medio de un ataque de pánico estaba atacando las figuras de cera con toda cosa caliente que pudiera llegar a sus manos.
Cuando Stanley bajara, este estaba quemando a Poe, después de burlarse de su poesía, llamándola demasiado triste.
Cuando hubiera quemado la última entro la tía Mabel y se quedó estupefacta cuando vio toda la cera derretida en el cuarto y ninguna de sus figuras por ninguna parte.
— Dios mío, ¿Qué paso aquí? — preocupada por todo lo que había perdido.
— Las figuras de cera trataron de matarlos pero nosotros les ganamos en una heroica pelea — haciendo un gesto golpeando el aire — suerte que papá nos hizo ir a clases de boxeo — a escuchar a su hermano decir eso Lee lo miro extrañado.
— Pensé que tu odiabas ir a clases de boxeo — no entendiendo a su hermano.
— Lo odio pero si me sirve para pelear con lo raro, es bueno haberlo hecho — festejando las cosas que habían hecho.
Cansado de la discusión que estaban teniendo Stanley bajo la cabeza del tío de cera que estaba encima de la chimenea.
— Aquí tienes tía — tirándosela y ella la miro con afecto.
— Gracias chicos, ¿Quién quiere unos besitos de tía? — los dos chicos se negaron pero ella fue y les dio un beso a cada uno en la frente, por lo que los dos pusieron cara de asco.
— Para celebrar pediré pizza, se lo merecen por ser mis pequeños héroes y ya mañana Fidds va limpiar esto — se fue orgullosa con la cabeza bajo el brazo.
Los niños estaban tan felices con la idea de la pizza que ni Stanley sospechó en el trato afectivo que le daba a la cabeza.
Así termina el capítulo, espero les guste y les parezca gracioso que haya cambiado al masculino Dan por la mamá de Helen, eso vendrá bien para un chiste en un capítulo futuro.
Sigo diciendo que si tiene alguna idea, las aceptare con gusto.
