Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, la drama es producto de mi imaginación.

Segunda Oportunidad.

Capítulo 3: "La verdad"

Pov Edward

No sé cómo realmente he podido sobrevivir a la separación de mi único y gran amor, me dolió haberla dejado, haber tenido que dejarla sola, desprotegida, pero que más podía hacer, la situación ya era insoportable, no podía quedarme y pretender que todo estaba bien, aunque solo yo sabía la situación económica de mi familia, esto era un secreto que solo mis padres me confiaron, Alice y Emmett ya habían hecho su vida y estaba feliz por ellos, pero les tenía un grado de envidia porque ellos podían hacer sus vidas con quien más amaban y yo, yo estaba estancado aquí en Inglaterra haciendo lo que podía para salvar la empresa, la buena situación de mi familia, estaba aquí para salvar el apellido de todas las calumnias que se estaban generando alrededor y así no llevaran a mi padre a la cárcel por malos manejos, yo sé que jamás mi padre pudo hacer algo así, a él le pusieron una trampa, lo estafaron por una cantidad exorbitante de dinero, de eso estoy seguro, mi padre es demasiado bueno como para engañar a la gente y mucho menos para su propio beneficio, pero como mi padre era responsable y su nombre estaba en todos los documentos, tomo toda las consecuencias de lo que paso.

Al dejar el instituto y lo que más amaba, viaje a Londres, Inglaterra, allí seguí estudiando en la universidad y al mismo tiempo estaba tratando de salvar la compañía. Estoy destruido por dentro, ya no sé cómo manejar el dolor que siento en el pecho, es algo que no puedo explicar, me cuesta respirar, pero no consigo nada con lamentarme de lo que deje en Forks, si al poco tiempo que me había marchado, Bella, mi Bella se estaba casando con es estúpido, maldito perro de Jacob Black, ¿que acaso jamás me amo? ¿No espero por mí regreso? ¿Por qué no me dijo que se casaría? ¿Porque me tuve que enterar por Alice que se iba a casar con él? Por eso deje de tratar de comunicarme con ella, cada vez que la llamaba contesta su ahora esposo, como odio esa palabra, así que decidí, que como lo había hecho ella, seguiría con mi vida, seguiría adelante, pero sé muy bien que jamás la olvidare por más que me duela. Un sonido me saco de mis pensamientos y lo doloroso que era recordarla. Estaba en mi oficina, me había perdido en mi mente nuevamente, mire la pantalla de mi computador avisando de un nuevo email.

Para: Edward Cullen.
De: Alice Cullen
Asunto: Forks.

"Llegue hace cinco minutos a Forks, todos vinieron a recogerme, tengo dos noticias que darte, la primera te la diré ahora, pero la otra tendrá que ser en persona y no seré yo quien te la de, créeme que sera un poco duro y sé que te dolerá, pero tranquilo todo estará bien. Bueno la primera noticia que te daré es ¡ME CASO! Si créelo al fin Jasper se decidió, por eso volvimos, espero que estés en mi boda, aun no tengo la fecha pero sera pronto"

"Te quiere tu hermanita Alice"

Quede en estado de Shock que era lo tenía que decirme o mejor dicho quien tenía que hablar conmigo y decirme aquello que era tan importante, la curiosidad me entro y solo quería saber esa noticia que no podía venir en unas cuantas líneas de un simple correo electrónico, miles de ideas venían a mi mente, pero una solo se quedó: "muerte". Por más que quisiera ir y tomar el primer avion con destino a Estados Unidos, no podía, tenía que terminas mis "asuntos" aquí y luego podría volver a mi hogar.

Así como Bella hizo su vida, yo también hice mi vida aunque, no he sido demasiado fuerte como para seguir, estoy comprometido Tanya Denali, hija de unos de los mayores accionistas de la compañía, ella es preciosa, su cabello es rubio hasta la cintura, tiene un cuerpo que cualquier mujer quisiera tener, unos ojos celestes profundos, realmente hermosa, por más que lo he intentado no podía dejar de compararla con Bella, sé que ella no merece ninguno de mis pensamientos, no merece mi amor, no merece todas las lágrimas que derrame por ella, pero nada puedo hacer con el amor que aun siento por ella.

Pov Bella

Después de unos cinco minutos más o menos Alice saco su celular y comenzó a escribir, no sabía que pasaba, así que lo averiguare, me acerque a ella para ver qué era lo que tan concentrada estaba escribiendo.

—Alice, ¿Qué haces? —pregunte nerviosa, aun sosteniendo a mi hija en mis brazos.

—Mandando un correo —dijo totalmente despreocupada, pero yo me tense, cada musculo de mi cuerpo estaba absolutamente tensado pesando lo peor.

—¿A quién? —pregunte no queriendo saber la respuesta, pero a la misma vez ansiosa por saber.

—Edward —dijo y levanto la vista y sonriendo dulcemente.

—No se lo dijiste, ¿cierto? —pregunte tan despacio que pensé que no me había escuchado.

—Mira sé que eres tu quien se lo debe de decir, pero creo que mereces un empujón para hacerlo y también te dijo que no apoyo que te lo hayas callado durante todo este tiempo, ya le has quitado mucho tiempo de ser un padre.

—Alice, por favor no, no delante de ella —le pedí, casi rogándole, mi voz es temblorosa.

—Anto ¿quieres ir a compra dulces? —le pregunto Jasper, Anto me miro dulcemente pidiéndome permiso yo solo pude asentir. Jasper se alejó con mi hija entre sus brazos y yo me quede con Alice, Rose y Emmett en medio del aeropuerto.

—¿Anto es hija de Edward? —pregunto Rose, esperando mi respuesta aunque en sus ojos sabía muy bien toda la situación, claro está que sin los detalles.

—Si —baje la mirada, estaba avergonzada, pero ellos no iban a comprender por todo esto estaba pasando.

—¿¡En qué demonios estás pensando!? —grito Rose, acercando con la clara intención de golpearme, no me moví porque me lo merecía, pero el golpe jamás llego.

—Rose, no —Dijo Emmett tratando de calmar a Rose, poniendo su brazo alrededor de su cintura— piensa en él bebe.

Ella lo miro y se calmó solo tras la mención del pequeño bebe que crecía en su vientre.

—¿Porque jamás nos dijiste? ¿Porque jamás le dijiste a Edward que tiene una hija? —pregunto Alice.

—Cuando supe de mi embarazo casi un mes después de que él se fuera —las lágrimas corrían libremente por mis mejillas y mi voz temblaba en cada recuerdo que venía a mi mente —. Trate de comunicarme con él por teléfono, pero siempre sonó apagado o no entraba la llamada mandándome directo al buzón después del primer tono y como él tampoco él quiso comunicarse conmigo, no tenía muchas opciones.

—Y ¿para qué existe el internet? —pregunto un poco enojado Emmett, su tono de voz era dura, tenía a tres personas frente a mi pidiendo miles de explicaciones.

—Le mande un correo cuando lo supe, pero al poner su correo salía que me habia borrado y bloqueado, los correos rebotaban —el llanto se incrementó, el recordar aquellos días no mejoraba mi estado, todo lo contrario, hacía que el dolor fuera mucho peor que aquella vez.

—Aun así, no tienes derecho de alejar a Edward de su hija —grito Alice, pero al final su voz se apagó.

—¡Qué más da! cuando él se fue, me dijo que no me amaba, que lo nuestro habia sido un error, que jamás sintió nada por mí —grite, pero mi voz ya no escucha al final de la oración. Estaba enojada, ellos solo veían mi error, pero ninguno de los presentes se ponía en mi lugar, en todo el dolor que sufrir por tanto tiempo. Caí de rodillas no pudiendo soportarlo, el dolor es interminable y me lo merecía, por todo el daño que cause, a mi hija alejándolo de su padre y a Edward, al pensar en su nombre el dolor de mi pecho se hiso más agudo, a él por no haberle permitido estar cerca de su hija por todos estos años. No soportando el dolor grite con todas mis fuerzas sin importarme en donde estaba. Alice, se puso a mi altura y con su mano me levanto la cara.

—Aunque te hubiera dicho eso, tu no tenías el derecho de quitarle a Anto tuviera a su padre en su vida —dijo enojada, su ceño estaba fruncido—. Pero él tiene que saberlo, quieras o no, porque si no se lo dices tú se lo digo yo.

—Alice, por favor —suplique, mirándola a los ojos, buscando algo de compasión— compréndeme, si él no me quería y jamás sintió nada por mí, ¿cómo va a querer tener una hija con una persona que no sintió nada?

—¿Eres idiota? —me pregunto Rose con ácido en su palabras. Yo solo me puse de pie y comencé a caminar alejándome de ellos, los escuche gritar, pero no me gire para verlos, me acerque donde estaba Jasper con mi hija, el miro confundido preguntándose que habia pasado puesto yo no dejaba de llorar, tome a mi hija en brazos y me fui directo hacia la salida.

—Bella, ¿qué paso? —pregunto Jasper, pero no conteste solo seguí caminado, tenía a mi hija en brazos, tenía que relajarme para no asustar a mi bebe y poder conducir con seguridad de vuelta a casa.

Llegamos al auto en el estacionamiento del aeropuerto, abro la puerta y puse a Antonia en su silla, le puse su cinturón de seguridad, cerré la puerta y me subí en el lado del conductor, apoye mi cabeza en el volante y comencé a llorar con más fuerzas, tal como ese día, dejando que el dolor me consumiera, quería desaparecer, lo único que sabía hacer era hacer sufrir a los demás, a Jacob mintiéndole y engañándolo haciéndole creer que algún día lo amaría y seriamos felices en este matrimonio de papel, a Alice, Rosalie, Emmett y Jasper por dejar que mi mentira creciera más y más arrebatándoles la posibilidad de tener una sobrina en la familia como Dios. A Edward por no haberle dicho jamás que tenía una hija, y por último el dolor más grande de mentirle a mi hija, engañándola sin decirle que tenía un padre que no era Jacob, haciéndole creer que estaba en una familia feliz como sus compañeritos en el colegio, ese era el dolor que me carcomía el alma y me lo merecía por ser una estúpida y egoísta por pensar solo en mí.

—Perdóname, por favor perdóname, perdóname, perdóname, jamás quise que esto llegara hasta este punto —balbuceaba entres suspiros y las lágrimas que jamás se acababan.

—Yo te perdono Mami —dijo mi hija en su voz se notaba la tristeza, ternura y un inmenso amor hacia mí. Levante la cabeza para mirar por retrovisor y vi a mi hija una lagrima corría por su mejilla que trataba de ocultar detrás de una gran sonrisa mostrando sus pequeños dientecitos. Me gire y limpie su cara con mis manos. El dolor era peor al verla triste. Tratando de soportar las lágrimas respire profundo y trate de sonreír.

—¿Vamos al parque? —le pregunte con una sonrisa, pero no alcanzo mis ojos y ella no se dio cuenta.

—Sí, hace tiempo que no vamos, ¿podemos comer helados? —dijo emocionada. Me acomode y encendí el auto, nos dirigimos al parque, puse la radio y comenzamos a cantar ocultando todo lo que había pasado, mientras iba manejando mi teléfono comenzó a sonar insistentemente, por algunos segundos dejaba de sonar, pero no tardaba en volver a hacerlo, lo silencie porque simplemente no tenía ganas de hablar del pasado, hoy ya tuve demasiado. Ahora solo quería estar con mi hija y olvidarme de todo lo demás.