Bienvenidos a este capítulo espero les guste tanto como a mi escribirlo.

Citas olvidable

Aprovechando que tenían los gemelos Stan estaban con Fiddleford mirando la tele, un bizarro programa de un tigre al que le insertaron un puño, se llamaba "Puño de tigre". Eso a Stanley le parecía ridículo pero lo veía porque no tenía mejor cosa que hacer.

Cuando llegaron las publicidades apareció una donde una niña llamada "La pequeña Susan" los invitaba a un lugar llamado "La tienda de la telepatía".

La niña era más pequeña que los gemelos, con un vestido de color celeste y un moñito en el cuello, cosa que parecía raro pero su peinado levantado era aún más raro, era como esos que se usaban en los sesenta, con mucho fijador.

Hasta la mostraron a Mabel saliendo de la letrina en camisón, con un papel higiénico pegado a su pantufla y la llamaron "falsa mujer misteriosa", cosa que molestó a los gemelos.

— Deberíamos ir a ver qué tal es — dijo Stanley pero una enojada Mabel entro a donde estaban y mientras se sacaba el saco lo retaba:

— Nadie de esta casa va a ir a la casa de la competencia — enojada de que hasta se atreviera a decir eso, — todo se me complicó mucho más desde que ese maldito volviera al pueblo — estaba realmente enojada con esa niña que estaba haciéndole cosas como sacarle el lugar del estacionamiento.

— En ese caso podemos ir a la tienda que no es una casa — Stanley feliz de poder hacer lo que quiere e investigar algo que le parece raro.

A Stanley mucho no le ilusionaba la idea de ir a ver a alguien que estafa como su tía o que lo haga hasta más que ella.

Tuvieron que esperar a que ella se fuera a tomar una siesta para poder ir, estaban seguros de que si los viera ir no les dejaría.

Fiddleford fue con ellos porque no tenía nada mejor que hacer y no tenía ganas de estar aburriéndose en la casa.

En la entrada estaba un señor Buddy Wentworth, que estaba con un saco de tela al que llamaba el saco de la adivinación y era idéntico al que usaba la tía Mabel y lo usaba igual que ella para sacarles plata a los visitantes. Está claro que ninguno de los tres dejo algo de plata.

Se fueron a sentar tratando de adivinar qué tipo de lugar era esa tienda.

Antes de empezar a cantar la niña se tocó e l moño mientras que pedía que se pararan y para la sorpresa de Lee y desconfianza de Lee, ellos se pararon aunque no fuera por voluntad propia.

Después de eso la niña empezó a cantar mientras adivinaba cosas de las personas del público, hasta llegando a adivinar el nombre de Lee pero este estaba usando una playera con su nombre pintado, así que no era algo tan sorprendente.

Cuando salieron, Lee admiraba a la niña por como lograba desplumar a los incautos.

— Solo hace unos tontos pasos de baile y le dan su dinero, es en serio increíble y solo tiene que usar una tienda y alguien que toque el órgano electrónico — asombrado de cómo ganaba plata con tan poco.

— Sería raro que no admiraras a una estafadora — se burló Lee desarreglándole el pelo para después salir corriendo y que Lee lo persiguiera divertido.


Esa tarde mientras volvían a ver la tele cuando alguien tocó el timbre y Stan tuvo que ir a atender por haber perdido una partida de piedra, papel o tijeras, cosa que alegro a Stanley que se podía quedar leyendo el diario.

El encontrar a la persona que podía ser tan buena estafando sorprendió mucho a Lee.

— Hola Stanley, estaba pasando por aquí y quise venir a hacerte una visita — sonriendo, tratando de verse lo más tierna posible pero eso no funcionaba con Lee que la miro nada impresionado.

— Dime la verdad, ¿Qué es lo que quieres? — no confiando nada en ella.

— Veo que tu no eres fácil de engañar, que a diferencia de muchas personas de este pueblo tu eres alguien con cerebro — eso le gustó escuchar a Lee, quién generalmente era muy tímido con las niñas pero no con esta y eso era por ser ella menor que él.

—Gracias por todos los halagos pero eso no me dice que es lo que quieres y tengo historietas que me están llamando — se estaba por volver cuando Susan, ya casi sin ideas vio lo desarreglado que estaba el pelo de Lee.

— Si quieres puedes venir a mi camerino, ahí tengo algo que puede hacer que tu pelo se vea fabuloso — Lee lo pensó unos segundos y mientras que lo hacía se escuchó a Mabel que lo llamaba y eso fue lo que necesito para convencerse de ir con ella.

Gracias a eso, fue Stanley el que tuvo que sacar la basura y por eso estaba enojado con su hermano pero el enojo paso a sorpresa cuando lo viera llegar con todo el pelo tirado para atrás usando mucho gel, cosa que no era para nada común en él.

— Dios mío, ¿Qué te paso en el pelo? — tratando de ver que le habían hecho y no entendiendo porque alguien se haría algo así voluntariamente.

— Fui a pasar el tiempo con Susan y ella me ayudo a arreglar el desastre de pelo que heredamos — feliz por cómo se veía.

— Te ves como un mafioso de la tele — se burló Lee a lo que Lee puso imitando la voz del Padrino dijo:

— Y te voy a hacer una propuesta que no vas a poder rechazar — divirtiéndose al decir eso.

— En serio no creo que sea bueno confiar en alguien que usa tanto fijador — preocupado por su hermano pero este le respondió enojado.

— Con ella es divertido estar, no se la pasa haciendo cosas científicas de nerd como tu y Fidds — en ese momento apareció el mencionado invitando a Lee a tratar de ver hasta que altura puede llegar su nuevo cohete que había fabricado. Eso emociono mucho a Lee que se fue corriendo.

Al encontrarse solo y no estando nada interesado en ver el cohete, Lee fue a lo de Susan y los dos fueron a sentarse al techo de la fábrica, lugar desde el cual se podía ver al pueblo.

— Desde aquí la gente del pueblo se ve como hormigas, hormigas que me gusta imaginar que puedo quemar con una lupa y dar de comer a mi gatito — dijo feliz y a Lee no le gustó.

— Claro que si — dándole la razón recordando lo que su padre habría dicho, que a la gente loca siempre hay que darle la razón.

— Me gustas mucho Stanley, tu nombre es increíble — lo del nombre Lee no se lo creyó, en especial por lo consiente que estaba de como su nombre era nombre de persona vieja.

— Tu también me agradas mucho — no queriendo entender lo que ella había dicho de otra forma.

— Como me gustas quiero tener una cita contigo — eso fue algo que no se había esperado y hasta se puso rojo por la sorpresa, nunca había sido bueno para ese tipo de cosas.

— No creo que pueda… — ella aprovecho la duda

— Nos vemos esta noche para la cena, en serio te lo agradezco — dicho eso lo abrazó y por lo perplejo que estaba Lee no se atrevió a moverse.


Más tarde mientras que jugaban a una consola de videojuegos vieja, la Atari, algo que habían encontrado por la cabaña, siguieron charlando.

— Lo más triste es que esta podría ser considerada como mi primera cita — sintiéndose un poco como un perdedor por ser su primera cita con una niña a la que le lleva dos años.

— Seguramente te llevara a un buen lugar, yo que tu aprovecharía pero trata de no hacer que ella se enamore de ti, porque si lo hace no te desharás de ella — tratando de darle un buen consejo a su hermano mayor.

— Por favor no soy tan seductor — mientras hablaba le ganaba.

— Eso es algo que no discuto — dijo Lee y el timbre sonó, haciendo que Lee fura a atender y para gran susto de él estaba Susan en un caballo, diciéndole que esa iba a ser la mejor cita de su vida.

No sabiendo que otra cosa hacer, Stan se subió al caballo y fueron galopando al restaurante más caro del pueblo.

Eso le encantó a Lee, quien se dejaba sorprender por las cosas costosas.

— Tu si que tienes buen gusto — admirando el lugar — y me sorprende que hayan dejado entrar al caballo — viendo hacia donde el animal tomaba agua de una fuente.

— Es que a mi me dejan hacer lo que quiero — ella riéndose, la verdad es que un poco Lee se sentía fuera de lugar y nervioso pero estaba haciendo un esfuerzo más que grande para que no se notara.

La verdad es que la niña estaba actuando demasiado como una malcriada y eso no le gustó para nada a Lee, que no podía esperar el momento de irse a su casa a leer sus comics.

— Como esta cita fue tan bien, la próxima será fantástica — dijo ella a lo que él se enojó.

— No dijiste nada de que fueran dos citas, después de esta se acabó y nada de lo que hagas me va a hacer cambiar de opinión — mostrándose decidido pero ella llamo un enorme pájaro el cual lo invitó a un baile y eso no fue lo peor, mucha gente que se acercó pensando que eso era lo más tierno del mundo y por eso no pudo decirle que no, cosa que lo enojo a más no poder.


Lee estaba en la casa viendo tele cuando Lee llegó y sin dejar de mirar el aparato le preguntó:

— ¿Qué tal estuvo la cita? — no mostrándose realmente curioso y se sorprendió cuando su hermano se sentara en el mismo sillón que él, a su lado.

— Horrible y para colmo me convenció de ir a otra cita — suspirando, por no saber qué hacer.

— Es gracioso que tu hayas sido el que se quejaba que en el colegio ninguna de las chicas lo aceptara hacer algo con él — le parecía divertido en parte lo que le estaba pasando a su hermano.

— Ya sé pero a Susan la quiero como amiga y me encantaría que ella entendiera eso — sintiéndose realmente mal por lo que estaba pasando.

— Lamentablemente no creo que ella acepte eso — dicho eso abrazó a su hermano y se quedaron viendo tele hasta que se hizo la hora de dormir.


Mabel estaba en la tienda cuando vio en uno de los diarios de chimentos que había una foto de uno de sus sobrinos agarrado de la mano del pequeño monstruo.

Enojada fue a mostrar el diario al hermano que estaba barriendo la tienda de regalos.

— ¿Qué hace tu hermano en esta foto con Susan? — sintiendo como si su sobrino la hubiera traicionado.

— Todo el mundo habla de la hermosa pareja que forman — dijo Helen mientras que se fijaba en su teléfono.

— Ningún sobrino mío va a salir con esa niña — fue a ponerse ropa de trabajo y buscar su bastón y salió de la casa tratando de verse lo más intimidante que se pudiera.

— Realmente no me gustaría ser el que se tenga que enfrentar a ella estando así — comentó Fiddleford, que se había asustado bastante con la salida de su jefa.

Con total enojo Mabel manejó hacía la casa de Susan, donde golpeo la puerta con fuerza y cuando vio el cartel de "Disculpe el jardín" lo saco diciendo:

— Este jardín horrendo no tienen perdón — y en cuanto lo saco apareció Buddy que estaba con cara de pocos amigos pero esta cambio cuando se dio cuenta de quién era, cambio la cara por una sonrisa.

— Mabel Pines, es un placer verte, mejor pasa y hablemos — empujándola dentro de la casa a pesar de cómo esta trataba de zafarse.

— La verdad es que vengo a hablar sobre tu hija… — empezó siendo interrumpida por el padre de la niña.

— Claro pero déjame que te sirva un café, es de Colombia — eso le gusto a Mabel.

— Claro, escuche que el mejor café es de allí — dejándose guiar al sillón donde se sentó, espero que le sirviera el café.

— Escuche que nuestros niños están teniendo citas — dijo mientras se acomodaba en su sillón reclinable.

— Estoy totalmente en contra — para demostrar más enojo tiro un almohadón que estaba cerca de donde estaba sentada.

— Yo creo que este sería un buen momento para que la cabaña del misterio y la tienda de la telepatía se unan y así poder aumentar las ganancias —eso a Mabel le encantó, le daba un poco de culpa pero teniendo en cuenta en lo que estaba planeando usar esa plata lo mejor era tragarse esa culpa.


El baile fue tan malo como Lee se lo había imaginado y hasta peor, con ella haciéndose la tierna todo el baile y tratando de abrazarlo lo más posible, cosa que le molestaba demasiado a Lee.

Después de eso fueron en un bote que era manejado por el loco Ramírez, haciendo todo demasiado romántico como para cortar con él.

— Esta cita fue fabulosa, la siguiente te dejara sin aliento — eso enojo realmente a Lee.

— Hasta acá llego, no quiero que te hagas la romántica, solo quiero que seamos amigo, que es más divertido — tratando de razonar con ella pero esta le agarro la mano con ternura.

— Tu eres mi alma gemela y quiero estar contigo para siempre — una vez que dijera eso no supo que más decir.

Cuando volvió a la cabaña estaba caminando de un lado al otro tratando de encontrar una buena forma de terminar con ella pero entre su nula experiencia en el tema y que la muy maldita siempre tenía una forma de verse tierna y tener audiencia para hacer que él se sintiera culpable si quería rechazarla.

— No seas tan fatalista Lee, no es como si te fueras a casar con ella — dijo sin saber que Mabel iba a entrar con una remera que dijera "Equipo Susan" y dijera:

— Stanley, tu te vas a casar con Susan, hice un trato y me regalaron esta playera — la miro y mucho no le gustó — le faltan brillos — pero eso no fue escuchado porque Lee se había ido corriendo al cuarto, siendo seguido por un preocupado Lee.

Cuando Lee llegó al cuartó vio que Lee se había tapado la cara con una chaqueta, sabiendo lo que eso significaba.

— Stanley no está aquí, está en pueblo chaqueta — sonando abatido.

— Si tanto sientes que no puedes, yo cortare por ti — tratando de animarlo y logrando que se saque la chaqueta de la cabeza.

— Es una maldita y demasiado buena chantajeando a las personas, ni yo puedo decirle que no — lo gracioso era como admiraba y odiaba eso de ella.

— No te preocupes, yo lo hare — dicho eso se abrazaron y mientras que Lee iba a leer unos comics para tranquilizarse, Lee iba a ver a Susan al restaurante al que había llevado a Lee.

Le sorprendió con la facilidad con la que le dejaran entrar y con toda la tranquilidad del mundo fue a la mesa donde estaba ella.

— ¿Stanley? — preguntó ella no prestando mucha atención.

— No, soy Stanley y vengo a decirte que él no quiere salir más contigo, que lo pones muy nervioso — espero que la niña tuviera una rabieta de algún tipo pero aparentemente se lo tomó con calma.

— ¿No vas a volverte loca y amenazarme o algo así? — preguntó Lee, siendo eso lo que había esperado de ella.

— Claro que no, sabía que esto podría pasar — eso le dio una sensación de alivio.

Lo que no sabía era que en su casa la niña estaba usando su moño para hacer que las cosas de su cuarto flotaran y se chocaran entre ellas.

Eso enojo a su padre quien le quiso retar pero esta lo echo del cuarto diciéndole que lo podía comprar y vender a un circo.

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Ajeno a todo eso Lee atendió el teléfono, resultaba ser Shandra Jiménez quien le decía que estaba interesada en saber sobre las cosas que había estado investigando, hasta le garantizó que no le importaba el que la hubiera acusado del asesinato del tío de cera.

Le dio una dirección y emocionado él fue.

Una vez que entrara la puerta se cerró detrás de él y la única persona que estaba en ese lugar era Susan sentada con una sonrisa maligna.

— ¿Te estas divirtiendo en este pueblo, hace cuanto que estás aquí, hace unos días? — preguntó sonriendo pero de una manera que le estaba crispando los nervios a Lee, — este pueblo tiene misterios que tu nunca entenderás — dicho eso uso su moño para hacer que las cosas brillen y se eleven.


Mientras que eso pasaba Lee estaba en las afueras de la cabaña tirando piedras a un árbol.

— No creo que lo derives de esa forma — dijo Helen sentándose al lado de él.

— Sé que tal vez no entiendas porque eres mujer pero no sé cómo romper con Susan — realmente consternado.

— Ve y habla con ella, pero haz que te escuche — fue todo lo que le dijo y después de agradecerle el consejo se fue corriendo a la fábrica de Susan donde encontró a su hermano siendo amenazado por unas tijeras enormes que volaban y la niña agarrando el moño que en el centro tenía una piedra que brillaba.

— Mi amor, juntos podremos ser lo más grande que este pueblo haya visto, únete a mi y seremos invencibles — dijo Susan recordándole a Stan los malos de los comics que tanto leer y de no ser una situación tan mala, se habría reído de la frase.

— Susan, no puedo ser tu novia pero si te calmas podemos ser amigos — tratando de sonar lo más calmado posible mientras se acercaba a ella y aprovecho que estaba distraída para sacárselo y tirárselo a Lee, eso sin saber que la loca se iba a tirar encima de este y que ambos iba a caer al precipicio que estaba cerca de la fábrica.

Por suerte para ellos Lee había agarrado el moño y lo había usado para levitar él y hacer que los otros dos no se choquen contra el piso.

— Nunca saldré contigo Susan, nunca — dicho eso tiro el moño contra una roca rompiendo el cristal, eso hizo que saliera humo en forma de calavera.


En la casa de los Wentworth, Mabel estaba festejando con Buddy el haber firmado el contrato.

— Desde ahora todos serán lujos y buenas pinturas de gatitos — señalando una pintura que estaba atrás de Mabel, una que a ella le había gustado más que nada en la casa. Lamentablemente esa celebración fue interrumpida por Susan que se paró en la mesa ratona delante de Mabel.

— Esta será una de sus últimas transgresiones, voy malear a todos los Pines, los maleare hasta que pidan piedad — Mabel no entendiendo lo que decía solo pudo preguntar.

— ¿Acaso te compraron un diccionario nuevo? — tratando de entender que era lo que estaba pasando.

— Pero Susan, el trato… — empezó a decir pero a ver lo decidida que estaba su hija rompió el contrato diciendo — perdón Mabel pero me tengo que poner de lado de Susan — como pequeña venganza, Mabel se llevó el cuadro que le había gustado ignorando los gritos de Buddy.


Ya en la casa lo colgó y se dio vuelta para ver lo maltrechos que estaban sus sobrinos.

— ¿Qué les paso? — preguntó preocupada.

— Susan — respondieron los dos al unísono.

— Esa maldita pulga juró venganza pero ¿Qué va a hacer, golpearme la pantorrilla? — dijo ella de forma despectiva.

— Quiero ver que trate de adivinar el número que estoy pensando, es el menos ocho, nadie adivinaría un número negativo — dijo Lee sintiéndose muy ingenioso.

Mabel feliz de tener unos sobrinos tan leales los abrazo con fuerza tratando de llenarlos de pequeños besos, cosa que ellos trataron de evitar.

Todo eso pasaba sin saber que en la casa de los Wentworth había una niñita que estaba revisando un libro, uno que era idéntico al de Lee pero que en lugar de un tres tenía escrito un dos.

— Ya me vengare de ellos, ya verán de lo que soy capaz — dijo para si misma y después se rio de forma maniática.

Este fue mi capítulo más largo, que bueno que tengo a mi beta, Siletek, a la que llame Shirubana por ser distraída en mi otro fic.

Elice Afrodita: Gracias, esa fue idea de mi beta, ella me ayuda mucho con las ideas de mis fics y yo la ayudo a ella.