Los personajes pertenecen a S.M yo solo uso mi imaginación.

Capítulo 4: Decisiones.

Pov Bella.

Llegamos al parque, lo rodee varias veces para encontrar un lugar donde estacionar, cuando encontré uno, aparque y baje a la niña para que fuera a jugar, mientras yo caminaba hasta la sección de los juegos, allí habían varias madres con sus hijos, me senté en una de las bancas que estaba cerca por cualquier cosa que pasara. La miraba como se deslizaba por la resbaladilla, se veía que estaba feliz, gritaba emocionada mientras jugaba, su sonrisa me hizo darte cuenta de que he hecho todo mal, las malas decisiones me estaban ahogando.

Las imágenes llegaban a mi mente como una película, sus palabras diciendo me que lo nuestro no fue más que un romance de adolescentes, que jamás me amo, como yo creía, el dolor en mi pecho es insoportable, las imágenes de la gente que hablaban a mis espaldas diciendo que era una puta, que era igual que mi mamá, que era una zorra, que nadie podría estar enserio conmigo, las murmuraciones fueron peores cuando todo el pueblo se enteró de mi embarazo, muchas veces tuvimos que sacar los huevos y tomates del porche de la casa.

Cuando mis padres salían a comprar, regresaban con sus rostros llenos de dolor por todas las cosas que decían de mí, ni siquiera podían comprar en el pueblo porque le prohibían la entrada, ya no podía aguantarlo era demasiado, Jacob estuvo a mi lado todo el tiempo, hablo con mi padre y yo me negué a casarme con él, pero todos mis intentos se fueron cuando mi padre llego con el rostro deformado por los golpes que habia recibid, un tipo sin razón alguna habia comenzado a insultarme, él no pudo evitarlo y se fueron a los golpes, verlo así por mi culpa era la guinda de la torta, así que acepte, sé que era un error, pero tenía que hacerlo y darle un poco de paz a mis padres.

Cuando me case con Jacob cometí el peor error de mi vida, pero que más podía hacer, dos semanas antes de mi boda, decidí que tenía que ir a buscarlo, era mi última oportunidad para decirle sobre la existencia de este bebe, tome un avión hacia Londres, lo busque hasta cansarme, quería que supiera que estaba embaraza que iba a tener un hijo de él, pero todo se vino abajo cuando los vi, dos días después de haber llegado iba caminando cerca de un hotel, miraba para todos lados a ver si me lo encontraba, a la gente le preguntaba si alguien lo conocía y les mostraba una foto pero nadie lo habia visto, nadie lo conocía, hasta que gire mi cabeza hacia la calle de enfrente y allí estaba caminado de la mano de una mujer rubia alta, el agujero en mi pecho se hizo más profundo cuando ambos quedaron frente a frente y se dieron un beso, no fue un beso cualquiera, fue uno de aquello besos que alguna vez me dio a mí, ella enredaba sus dedos en su cabello color bronce atrayéndolo hacia su cuerpo, el envolvía sus brazos alrededor de esa pequeña cintura sosteniéndola apretada a su pecho y mi estómago cayó al suelo al igual que todas mis ilusiones de tener una familia junto al hombre que amo.

Corrí hasta mi hotel sintiendo las lágrimas recorrer mi mejilla quemando mi piel, subí hasta mi habitación y allí me encerré, me acosté en la cama ahogando mis quejidos contra la almohada, llore y llore, nadie sabía dónde estaba, me sentía sola, abandonada, sus palabras eran apuñaladas en mi corazón, estuve así alrededor de dos horas, recostada en la cama sola en un habitación a miles de kilómetros de mi familia, mi mano fue hacia mi vientre y con voz temblorosa el susurre a mi bebe, "desde hoy tú serás mi vida, daré mi vida por hacerte feliz". Tome una bocanada de aire, me levante y empaque mis cosas baje, cancele los días que habia estado hospedada en aquel hotel, entregue la llave y salí a la calle, el portero amablemente llamo a un taxi, puso mi maleta en el maletero y subí al asiento trasero del coche, el taxi me llevo hasta el aeropuerto, tome el primer avión que saliera hacia Seattle, allí mi padre iría por mí. Muchas horas después el avión aterrizo en el aeropuerto de Seattle, hice todo el papeleo, y al salir, mi padre estaba allí de pie esperándome. Dos semanas más tarde, mi boda con Jacob se estaba llevando a cabo en el registro civil de Port Angeles.

El sonido de mi teléfono me saco de mis profundos y dolorosos pensamientos y recuerdos, me di cuenta que ya estaba cayendo la noche, tome mi teléfono del bolsillo de mi chaqueta, mire la pantalla tenía varias llamadas perdidas, volvió a sonar, era Jacob, no conteste. Me levante y fui por mi hija quien todavía está jugando, la tome en brazos y la abrase con fuerza.

—Te amo —le dije cerca de su oído mientras caminábamos hacia el coche— pase lo que pase, siempre te amare

—Yo también te amo, Mami —me dio un beso en la mejilla.

—Vamos a casa —le dije devolviendo su beso, ella asintió con una gran sonrisa.

Llegamos al auto, la acomode en su silla poniéndole su cinturón, me subí detrás del volante y comencé a conducir hacia la casa. Maneje en silencio, en un semáforo rojo mire por espejo retrovisor, la vi estaba durmiendo plácidamente como si nada hubiera pasado, llegamos a la casa, aparque en mi sitio y vi el coche de Jacob que ya estaba allí. Baje a Anto con mucho cuidado de no despertarla y entre a la casa, Jacob me miro negando con su cabeza, yo solo pude bajar la mirada y fui a la habitación de mi pequeña, le cambie el pijama y la acosté en su cama, deje un beso en su frente para luego salir en completo silencio de la habitación. Suspire caminando hacia la sala, sabía perfectamente lo que estaba por pasar.

—Jacob, tenemos que hablar —dije tratando que mi voz sonara lo más calmada que pudiera.

—Ya lo sé —dijo enojado, él estaba cómodamente sentado en el sofá, sus brazos estaban cruzados sobre su pecho.

—Entonces, entenderás porque voy —sentencie manteniéndome de pie frente a él.

—¿Te vas? —pregunto alzando una de sus perfectas cejas y sonrió.

—Si mañana me voy a Forks o a donde sea —dije mientras me sentaba en el sofá frente a él.

—¡Me dejaras! —alzo su voz sentándose de forma correcta sin dejar de mirarme fijamente.

—Por favor no me lo hagas más difícil de lo que ya es —me levante del sofá y pase mis manos por mis piernas secando el pequeño sudor que estaba comenzando a surgir y lo mire— perdóname.

—¿Es por él? —escupió la pregunta llena de odio.

—Sí y no —añadí para explicarle un poco más— es por mi hija.

—¿Me amas? —pregunto poniéndose de pie y acercándose a mí, aquella pregunta me dejo helada.

—No, no te amo —susurre sin mirarlo y una lagrima cayo por mi mejilla, me dolía hacerle esto.

Se acercó muy rápido y paso sus brazos por mi cintura, apegándome a él, nuestros rostros estaban a escasos centímetros que podía sentir su respiración chocando con mis labios. Se estiro y puso sus labios sobre los míos, me quede congelada, por la sorpresa, después de unos segundo reaccione y como pude me separe de su agarre empujándolo provocando que yo chocara con la pared. Hice una mueca de dolor, mis manos se volvieron en puños y lo estampe es su cara con toda la ira que podía, pero claramente no le hice ni un rasguño, por el contrario mi mano sonó un "Crack" supe que algo habia salido mal.

El me miro enojado volviendo a acercarse a mi provocando que un miedo comenzar a crecer, me volvió agarrar pero esta vez fue sobre mis brazos y comenzó a forcejear, empujándome contra la pared varias veces, haciendo que mi cabeza se azotara contra en cemento del muro, estaba como loco, estaba completamente descontrolado, me tiro al sofá con fuerza, se puso sobre mi agarrando mis manos sobre mi cabeza, sus piernas alrededor de mi cadera impedían que me soltara, su rostro se acercó a mi cuello y comenzó a besar mi piel dejando varios mordiscos y marcas.

—¡Jake... para por favor! —dije con voz entrecortada y temblorosa, apenas me escuchaba a causa de las lágrimas y el terror— ¡Jake! —grite moviéndome debajo de su gran cuerpo.

Él dijo nada, solo seguía besando mi cuello completamente fuera de sí.

—Jake, no lo hagas por favor —dije entre sollozos.

Él no me escuchaba, y seguía, desabrocho mi camisa con una de sus manos dejando mi pecho al descubierto, el comenzó a bajar por mi cuello hasta llegar hasta uno de mis senos.

—¡Para! —grite lo más fuerte que podía, mantenía la esperanza que él se detuviera o que alguien se apiadara de mi— ¡No! ¡por favor no lo hagas! —gritaba entre el llanto.

—¡MAMA! —escuche el grito de Antonia completamente asustada, mire hacia ella, su rostro estaba lleno de lágrimas.

De un salto Jacob se levantó mirándome allí en el sofá, suspiro pasando su mano por su cabello, se fue al baño cerrando la puerta de gran golpe, yo me levante lentamente y abroche mi blusa, me acerque a mi hija que me miraba asustada.

—¿Que estaba haciendo papá? —pregunto mientras comenzaba a llorar entre mis brazos.

—Nada, pero nosotras tenemos que hablar —dije acercándola a mi pecho y la lleve a su habitación.

—¿De qué tenemos que hablar? —pregunto acomodándose en la cama.

—De muchas cosas —bese su frente y limpio mi rostro acostándome a su lado— pero ahora tenemos que ir a dormir.

Comencé a tararear la canción de cuna que Edward habia compuesto para mí, mi hija se calmó y pronto quedo profundamente dormida. Yo por otro lado, dormía a ratos, cada vez que las pesadillas me lo permitían. Me desperté de un salto al sentir pasos del otro lado de la puerta.

Así se fue la noche y la mañana llego rápido, me desperté para mirar mi reloj y eran las 10 de la mañana, mire a mi alrededor y me di cuenta que estaba en la habitación de Antonia y así los recuerdos de la noche pasada vinieron a mi mente dolorosamente, Jacob tratando de abusar de mí, mientras yo le rogaba que parara, el grito desgarrador de mi hija al presenciar todo.

Todo me abrumo y pronto las lágrimas cayeron sin previo aviso, a mi lado estaba mi hija durmiendo sin problemas, sonreía, supongo que tenía un lindo sueño, suspire y limpie mis mejillas, hoy tendría mucho que hacer. Me levante despacio para no despertarla, camine hacia la cocina por el pasillo con miedo de encontrarme a Jacob, pero él no estaba, me devolví a la habitación donde solía dormir, busque una maleta y eche todas mis cosas. Cerré la maleta y la lleve al auto, volví a entrar a la casa y me fui directo a la habitación de Antonia, saque una de sus maletas y eche sus cosas, tome su mochila y eche unos cuantos juguetes ya con todas sus cosas listas me las lleve al auto, todo lo deje en el portamaletas del coche. Entre a la casa y me puse hacer algo de comida para el camino, hice biberón de leche y se lo lleve a Antonia, aunque ella ya era grande algunas veces amaba tomar leche en su antiguo biberón.

—Amor —la desperté con cariño para que no se asustara, ella poco abrió sus ojos—. Toma tu leche para que nos vamos.

—¿A dónde Iremos? —pregunto soñolienta tomando entre sus manos el biberón.

—Vamos a casa de los abuelos —le dije mientras le acariciaba su cabeza.

—Sí, vamos —dijo entusiasmada para luego comenzar a tomar su leche.

Volví a la cocina a terminar de hacer la comida, mientras la hacía me dolía el pecho, no podía respirar, era tanto el dolor que tenía que tuve que poner mis brazos abrasando mi vientre y me puse de rodillas respirando profundo varias veces, es que acaso este dolor no iba a terminar nunca, sé que después que le diga a Edward de su hija me odiara y no querrá verme, lo entiendo, soy la peor de las mujeres que existe en la tierra.

—¿Mami? —pregunto la dulce voz de mi hija.

Tome una gran bocanada de aire y me levante del lugar donde me encontraba.

—Aquí estoy —la mire y le di una sonrisa— ¿Terminaste?

—Si —se acercó con su mamadera en sus manos— ¿papa también va ir? —su pregunta me dejo helada después de lo que pasó la noche anterior.

—No, Jacob no va ir —conteste lo mejor que pude, tome su biberón— Ve a cambiarte de ropa que está encima de tu cama, si necesitas ayuda me llamas.

Ella asintió, corrió a su habitación mientras cantaba. Yo ya habia termina de hacer la comida, la empaque en un bolsito y lo deje encima del mesón. Camine a mi habitación y me cambie de ropa, cuando estaba calzando mis zapatillas llego a mi lado mi hija, la mire ya cambiada de ropa y le di una sonrisa.

—¿Estas lista? —le pregunte mientras me ponía de pie.

—Si estoy lista —contesto, su voz reflejaba emoción, alegría, tan inocente

—OK, entonces vamos —tome su mano y comencé a caminar, ella en su otra mano llevaba su león, lo mire y me sonreí, ella jamás dejaría su peluche preferido. La acomode en su silla, le puse su cinturón de seguridad y cerré la puerta, en el asiento del copiloto puse la comida, sube y encendí el auto, arranque y mire atrás por retrovisor y vi a Jacob de pie frente a la casa gritándome con un gran ramo de flores en la mano, yo no volveré atrás, después de lo de la noche pasada.

Viajamos prácticamente todo el día hacia Forks, entre rato le daba de comer un sándwich a mi hija, ella se veía feliz, entusiasmada con este viaje, por supuesto que no sabía lo que estaba pasando, y yo tenía que contarle como eran las cosas, tenía que contarle la verdad. Llegamos cuando ya entraba la noche, mire a mi hija y estaba durmiendo, entre en la calle de la casa y aparque detrás del coche de mi padre. Me quede un rato dentro del coche, mientras miraba mi teléfono que no dejaba de sonar y en la pantalla estaba el nombre de Jacob.

Baje del coche y saque a mi hija en mis brazos y como mucho cuidado camine hacia la casa, con un poco de dificultad toque la puerta esperando a que alguien abriera y ese fue mi papá, me miro sorprendido, lo único que pude decir fue que me ayudara con Antonia, él tomo a la niña entrando a la casa llevándola directamente a mi antigua habitación, con un gran peso sobre mi espalda entre a la casa y me senté en el sofá cubriendo mi rostro con mis manos y no pude más, comencé a llorar sin control.

Mi madre llego a mi lado sentando en el sofá y me abrazo con fuerza dejándome llorar en plena libertar, luego de unos minutos me calme y la mano de mi madre no dejaba de acariciar mi espalda.

—¿Qué pasa, cariño? —pregunto preocupada con su voz maternal.

Yo no fui capaz de hablar o de explicar lo que estaba pasando.

—Háblame, mi niña, ¿dime que está mal? —decía mientras acariciaba mi cabeza y mi espalda completamente preocupada por mi estado emocional.

—Todo, mama, todo va mal —respondí, mi voz sonó rara por el llanto.

—tranquila, tranquila —fue lo único que me repetía.

—J…a.. cob —dije tartamudeando recordando la noche anterior.

—¿Qué pasa con él? —pregunto con confusión.

—Trato de... —no quería decirlo, me avergonzaba decirlo, me dolía, el llanto no me dejaba explicar nada— Trato de abusar de mi —volví a romper en llanto, conforme más lagrimas salían, mi cuerpo comenzó a temblar.

—¡¿que? —grito mi madre, asustándome haciéndome saltar en mi lugar, podía escuchar los pasos de mi padre bajar.

No dije nada.

—¿porque hizo eso? —pregunto en un susurro.

—Porque voy a decir la verdad de Antonia, porque lo deje, porque le dije que no lo amaba, porque le diré a Edward que Antonia es su hija —mi voz se fue apagando.

—Tranquila, tranquila mi vida —decía mientras me ponía de pie, frente a mi padre

—¿Ya tomaste esa decisión? —pregunto mi padre mientras me daba un vaso de agua, lo tome y le di un sorbo. Solo asentí.

—¿Estas segura? —esperando mi respuesta, pero yo solo asentí mi garganta estaba apretadísima.

—¿Te vas a divorciar de Jacob? —pregunto mi madre, yo otra vez asentí.

—¿que pasara con Antonia? —la quede mirando, esa era una pregunta un poco ridícula.

—Ella es mía, y la protegeré, le diré la verdad, le diré quien su padre en realidad —suspire pasando mis manos por mi rostro quitando las lágrimas que aun tenia por mis mejillas—. La próxima semana voy hacer los papeleos del divorcio y cambiare el apellido de Antonia.

Mi madre me miro con los ojos abiertos de par en par.

—¿Estas segura de querer hacer eso? —pregunto mi madre un poco dudando por su pregunta.

Asentí eso no era algo que iba a discutir. Me levante y fui a mi habitación, todo está tal como antes, los recuerdos se agolpearon en mi mente y comencé a llorar otra vez, pero la voz de mi hija me hizo callar el grito que tengo atorado en la garganta, suspire calmando las lágrimas, limpie mis mejillas y sonreí mirando a mi hija.

—¿Mami? —pregunto media dormida.

—Aquí estoy, mi niña —me recosté a su lado, ella me brazo y siguió durmiendo, escuchaba como conversaban mis padres, mama le estaba contando lo que habia pasado y lo que hare con respecto a Jacob, padre lo quiere matar, pero sé que mi madre no lo dejara salir, y por lo de Antonia no está muy contento. Entre llantos y la conversación de mis padres me quede dormida.