Los personajes pertenecen a S.M yo solo uso mi imaginación.

Capítulo 5: Decepción

Pov Bella.

Al día siguiente hable con una abogado para los papeleos de mi divorcio y ver lo del apellido de mi hija, llevaría un poco de tiempo pero todo salió bien, mi padre me obligo a poner una denuncia contra Jacob por intento de violación y por maltrato de intrafamiliar, así de esa manera él estaría lejos de nosotras y estaríamos más seguras. Hable con mi hija y aunque me costó mucho le conté toda la historia claramente un par de cosas que omití ya que ella es una niña y quizás cuando crezca sabrá todo lo que ha pasado, pero lo importante que ella entendió todo aunque al principio fue difícil, pero ella ya sabe quién es su verdadero y único padre, hace un par de días llame a Alice y le conté todo lo que habia sucedido desde que nos vimos en el aeropuerto, ella se disculpó por la discusión desde ese día no la he visto, en todo caso yo me lo merecía, le dije que me ayudara a localizar a Edward, después de 2 semanas, hoy nos encontraremos en un parque en Port Ángeles, sé que jamás podrá perdonarme que le haya ocultado que tiene una hija pero lo que me importa es que ella este bien.

Arregle a Antonia poniéndole su mejor traje y nos fuimos al parque, ella no sabía que hoy nos encontraríamos con Edward, pero sabía que le daría una oportunidad llegamos cerca de la 2 de la tarde, Alice me habia dicho que Edward llegaría a las 2:30, así yo tendría tiempo de tranquilizarme y poder pensar bien lo que le diría y como le diría. Antonia apenas la puse en el suelo salió corriendo a jugar, me quede de pie mirándola, cuidando que no le pasara, muchas madres estaban sentadas alrededor del área de juego, pero yo no podía, tenía muchos nervios como para sentarme.

"Tengo que estar tranquila" me repetía una y mil veces como si fuera un mantra.

Mire mi reloj en mi muñeca y tan solo habían pasado cinco minutos, no podía creer que después de unos 25 minutos, todo se revelaría.

—¿Bella? —al oír su voz aterciopelada y dulce, un escalofrió recorrió mi espalda provocando un nudo en mi garganta. Me gire y allí estaba frente a mí el amor de mi vida, no ha cambiado en nada, sus ojos verdes esmeraldas ocultas detrás de unos lentes de sol oscuros, su cabello color bronce, sus perfecta cara estaba frente a mí, unos centímetros más alto, vestía un traje negro a juego con la corbata y unos lentes negros, estaba guapísimo.

—Edward —susurre su nombre aun con el nudo en la garganta y fue lo único que pude decir.

—¿Cómo has estado? —su voz sonaba alegre, se quitó los lentes dejándome ver sus hermosos ojos, aquellas esmeraldas brillaban de emoción, quizás estaba un poco confundida.

—Bien y ¿tu? —pregunte luego de haber tragado con dificultad.

—Bien, gracias —se quedó en silencio y miro hacia todos lados buscando algo—¿Has visto a Alice? me tenía que ver con ella.

—Ella no vendrá —conteste sin dejar de observarlo, los años no habían pasado por él, al escucharme me miro confuso—, soy yo quien quiere hablar contigo.

—ah, dime ¿en puedo ayudarte? —pregunto nervioso metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón.

—Necesitamos hablar de lo que paso hace cinco años —dije con voz firme, en cuanto termine de hablar y en sus ojos se opacaron sin dejar de mirarme. Espere a que dijera algo, pero no dijo nada. Por eso decidí seguir hablando.

—Después de que te fuiste, todo fue un suplicio, que no soportaba, las cosas iban de mal en peor, pero ya no te tenia aquí para que me protegieras de la gente que hablaba mal de ti —trate de ser lo más sincera y clara, pero las lágrimas no ayudaban y mis ojos se cristalizaron— Después de unos días comencé a sentirme mal, pensé que estaba enferma del estómago, pero los remedios no surgían efecto en mí y yo no mejoraba.

—Bella, todo paso muy rápido, jamás quise hacerte daño... —dijo tratando de defenderse, pero yo negué con mi cabeza y lo interrumpí.

—Un mes después decidí ir al médico, me hicieron varios exámenes, y en uno de ellos salió que estaba embarazada —solté de golpe observándolo, su rostro estaba en shock, no mostraba ninguna emoción por lo que continúe—. Las murmuraciones fueron peores después de que se enteran de mi embarazo, un día mi padre llego a casa completamente golpeado, se habia puesto a pelear con un tipo de me insulto de la peor manera que se puede a una mujer —sentí la primera lagrima caer recorriendo mi mejilla.

—¿Tengo un hijo? —pregunto en un susurro ya que aún no lo creía.

—Sí, de echo es una hija —dije mirándolo, esperando por sus gritos expresando su oído hacia mí, esperaba que comenzara con sus amenazas de quitarme a mi hija.

—¿Por qué jamás me lo dijiste? —pregunto evidentemente enojado y yo hasta cierto punto.

—Después que me entere, fuiste al primero a quien llame, pero tu móvil salió apagado, no deje de intentarlo todos los días, siempre era lo mismo, intente mandar correos, pero me eliminaste y me bloqueaste, todos los correos rebotaban y como no pude contactarte por ninguno de estos medios decidí ir a Londres, llegue y sin saber nada de la ciudad fui a buscarte, después de dos días allá recorriendo varias calles alrededor del hotel, te vi, estabas con alguien más, chica de cabello rubio hasta la cintura, se estaban besando y la tenían muy bien abrazada, así que corrí a el hotel, el dolor me carcomía y sentía un gran vacío, llegue a mi habitación, llore y entre lágrimas tome mis cosas y volví a casa, me case e intente ser feliz.

—¿Te casaste? —su voz parecía entre enojado e incrédulo.

—Sí, me case con Jacob —dije mirándolo, pase mis manos por mi rostro limpiando el rastro de lágrimas, puede que me perdone que me halla casado con Jacob pero que le haya ocultado a su hija por tantos años, no.

—¿Con Jacob? —escupió el nombre de Jacob con odio, jamás se llevaron y creo que a Edward jamás le agradara.

—Si el me ayudo, pero todo se complicó —suspire arreglando mi cabello poniendo un mecho detrás de mi oído.

—¿Dónde está mi hija? —su voz era dura y su ceño estaba fruncido.

—Ella está jugando —dije y me gire hacia el área de los juegos, camine un poco hacia donde estaba Antonia jugando, sentía los pasos de Edward detrás de mi siguiéndome de cerca, el silencio era incómodo.

Antonia nos quedó viendo y sonrió saludando con su pequeña manito, se bajó del juego corriendo hacia mí.

—Mami —grito cuando me abrazo, sonrió y al separarse de mí se quedó mirando a Edward— ¿Es él? —me pregunto Antonia sin dejar de mirarlo.

—Sí, amor es él —le conteste pasando mi mano por el cabello de Antonia.

—¿Ella lo sabe? —pregunto Edward mirando a Antonia.

—Sí, cuando me aleje de Jacob, se lo dije —explique mirándolo, pero él tenía ojos solo para ella.

Él se agacho para quedar a la altura de mi pequeña y no decía nada solo la miraba, hasta que Antonia se acercó a él.

—¿Tu eres mi papa? —pregunto ella con una suave sonrisa.

Edward solo asintió incapaz de decir algo, Antonia se lanzó a el cuello de Edward abrazándolo, él le devolvió el abrazo y vi en su mejilla una lagrima, cuando se alejaron Edward se puso de pie mirándome con evidente enojo.

—¿Porque me lo ocultaste? —pregunto Edward con sus manos echas puños.

—Sé que no tenía derecho, pero cuando me dijiste que no me amabas que jamás te importe, supe que tampoco te interesaría un hijo, además cuando lo intente estabas en brazos de una súper modelo, ¿qué se suponía que hiciera? —dije mirándolo a los ojos, la verdad es que todo se habia dado para que yo se lo ocultara.

—¿Cómo pensaste eso? —grito lleno de enojo acercándose a mí.

—Tú me lo hiciste pensar, todo lo que intente para comunicarme contigo, te fui a buscar, pero todo me confirmaba que no me amabas —conteste entre sollozos.

—Te das cuenta que me quitaste 5 años de poder ver a mi hija, de criarla y disfrutar de ella —grito más fuerte, sentí unas manitas en mis piernas, Antonia estaba detrás mío asustada—, que poco me conoces.

—Ya no sabía que hacer —mi voz se quebró, todos estos años sufriendo por las malas decisiones que tome y con ellas arrastre a mucha gente inocente—. Sé que hice mal por eso estoy tratando de arreglar las cosas, por eso estoy aquí, explicándote todo, diciéndote la verdad, te pido perdón, de verdad lo lamento, por favor no me la quites ella es todo para mí.

—¿Cómo se llama? —pregunto sin mirarme.

—Antonia Elizabeth Cullen Swan.

—Necesito pensar esto no me lo esperaba, ahora que sé que tengo una hija las cosas cambian —mira a Antonia y volvió sus ojos hacia mí—, mañana iré a verla a tu casa y la llevare a que conozca a mis padres, Aun me sorprende lo poco que me conoces, jamás alejaría a mi hija de su madre, pero te exigiré verla lo más que se pueda.

Se acercó a ella y le dio un beso en la frente, sin decir nada más se alejó de nosotras, se subió a un coche y se fue.

Pov Edward.

Subí a mi auto y conduje alejándome de aquel parque lo más que pudiera, suspire estacionando mi coche a la orilla del puerto en Port Angeles, apoye mi cabeza en el volante y deje salir todo las lágrimas que tenía dentro, como pudo ocultarme la existencia de mi hija, como fue capaz de hacer eso, sé que la herí, pero pensar que no interesaría por un hijo mío, aparte se casó con ese maldito perro pulgoso de Jacob, bueno eso lo puedo dejar pasar, pero que jamás que no me halla dijo de la existencia de mi hija.

Sé que tengo culpa, por mentirle, pero un hijo, negarme el derecho de criar a mi hija, ya no sé qué pensar. Hacia un par de semanas Alice llamo para que viajara para su boda que es en un par de semanas más, me dijo que la encontrar en un parque de Port Angeles, pero allí estaba Bella, no puedo negar que estaba más hermosa que nunca y que sentí mariposas en el estómago cuando la vi, pero después de todo lo que dijo, no podía reaccionar, jamás pensé que hubiera ido a Inglaterra, ¿por qué no se me acerco? ¿porque no me lo dijo ahí?. Realmente no sé qué pensar todo paso demasiado rápido.

Ver a mi hija, sus ojos color verdes igual que los míos, su cabello largo de color bronce con reflejos de color chocolate, sus mejillas sonrosadas, no hay duda de que es mi hija, he visto varias fotos de mi cuando era pequeño, y es igual a mí.

Llegue a la casa de mis padres, estacione y salí del auto, cuando entre en mi casa escuche a mi madre llamarme, pero yo no me di vuelta, no tenía ánimos de hablar con nadie, corrí hacia mi habitación lo único que quería era estar solo, llegue a mi cuarto y cerré con fuerza la puerta detrás de mí y me senté en mi cama, la imagen de mi hija estaba ahí cada vez que cerraba los ojos, comencé a llorar como jamás lo habia echo, a tal punto que mi cuerpo comenzó a temblar y un dolor en mi pecho se intensifico, era tal el dolor que lo único que fue gritar con todas mis fuerzas, gritar hasta quedarme sin aire, sin ganas.

Escuche unos golpes en mi puerta, bastantes insistentes.

—¿Edward? —llamo mi hermana.

—¿Hijo estas bien? —pregunto mi madre preocupada.

Tome aire y conteste— sí, estoy bien —mentí.

—Edward, ¿puedo pasar? —pregunto Alice moviendo la manilla de la puerta.

—No, quiero estar solo, por favor —dije en tono de súplica.

—Amor estaré abajo si necesitas algo ¿bueno? —dijo mi madre esperando mi respuesta.

—Gracias —respondí, pero sabía que Alice seguía detrás de la puerta.

—Edward ¿ya hablaste con Bella? —su pregunta me dejo helado, ella lo sabía y jamás me dijo nada. Me levante de mi cama y abrí la puerta, ella me miro y en su rostro habia preocupación.

—¿Puedo pasar? —yo solo me limite a hacerle una seña para que entrara.

—¿Tu sabias de Antonia? ¿sabías que ella es mi hija? —vi que mis preguntas no la tomaban por asombro, lo sabía, ella sabía que tenía una hija y jamás me lo dijo, ¿qué clase de hermana tengo?.

—Sí, me entere el día en que llegue a Seattle —dijo agachando la mirada, sabía que me estaba mintiendo para proteger a Bella, no le exigiría saber la verdad.

—¿Porque no me lo dijiste? —pregunte enojado.

—No era yo quien tenía que decírtelo —dijo sin mirarme.

—¿Porque me lo oculto? —dije mi voz se quebró, mientras me sentaba en la cama llevando mi mano hacia mi cabeza comencé a llorar de nuevo. Alice se acercó y se sentó a mi lado, mientras acariciaba mi espalda.

—Trata de entenderla —me pidió apoyando su barbilla en mi hombro— Todo ha sido muy duro para ella.

—Y ¿Para mí no? ¿y me dolor? ¿Que acaso yo no tengo sentimientos?

—No se trata de eso —paso su mano por mi mejilla limpiando mis lágrimas— ¿te conto que Jacob casi la viola, por querer decirte la verdad?

Me quede mirándola como si le hubiera crecido una segunda cabeza, la ira comenzo a crecer en mí que no podía reaccionar.

—No, me dijo nada de eso —conteste enojado queriendo arrancarle la cabeza a ese maldito perro.

—Sé que ella estuvo mal, pero desde que discutimos en el aeropuerto, ella dejo a Jacob por eso, la golpeo y quiso abusar de Bella, si no fuera por Antonia quizás Jacob hubiera alcanzado su cometido.

Al ver que yo no decía nada siguió hablado haciendo que aquel enojo siguiera creciendo.

—Desde entonces ella se fue a casa de sus padres, se divorció y le cambio el apellido a la niña.

—¿Cambio el apellido? —pregunte y en mi mente seguía repitiéndome "por favor que no sea lo que estoy pensando"

—Sí, al casarse con Jacob, el registro a la niña con su apellido —me puse de pie enojado, no solo le basto con ocultarme a mi hija si no que también le habia puesto el apellido de eso bastardo y ese perro asqueroso quiso abusar de Bella.

—Tranquilo —pidió Alice un poco asustada

—No me puedo calmar, ¿cómo fue que paso todo esto? —dije comenzando a caminar de un lado para el otro en mi habitación.

—No lo sé, pero a los días que ella se separó le cambio el apellido y le conto la verdad a la niña, ella al principio, no lo comprendió, pero al venir acá, todo fue más fácil.

Todo esto se estaba saliendo de mis manos, las cosas se estaban volviendo incomprensibles para mí.

—¿Mi mama conoce a la niña? —pregunte confundido.

—Sí, Bella la trae día por medio para que vea a nuestros padres —dijo. Yo no lo podía creer todos sabían de mi hija, pero nadie fue capaz de decirme. Estaba sentado en mi sillón y sentí a mi madre a mi lado, mientras me rodeaba con sus brazos.

—¿Porque nadie me lo dijo? —pregunte mientras escondía mi rostro en su pecho.

—No era nuestro deber, decírtelo —dijo mi madre.

—¿La amas? —pregunto Alice. No conteste, claro que la amo ella el amor de mi vida, al ver que no contestaba siguió— ¿la odias? —como la iba a odiar si es la única que me ha hecho sentir como un niño loco y enamorado.

—¿Que sientes por ella? —pregunto mi madre acariciando mi cabeza que estaba recostada en sus piernas.

—Decepción —dije mi voz estaba llena de dolor, de tristeza. Mi mama se separó de mí y me miro a los ojos.

—Sé que la amas más de la decepción que tienes, no te pido que vallas y que corras hacia ella, solo que cuando sea el tiempo necesario arreglen las cosas —dijo acariciando mi rostro. ¿Qué arreglemos las cosas? como me pedía eso, al saber las cosas que hizo, al saber que todo este tiempo me oculto a mi hija, después de esto ¿cómo voy a confiar en ella?, sé que mi madre lo dice porque ella también es madre, pero no puedo no pensar en arreglar las cosas con Bella, menos ahora después de lo que hizo.

Mi madre y mi hermana me dejaron solo, en mi habitación, mi cabeza ya no puede con tanto alboroto, todo estaba mal, bueno en cuanto llegue aquí, porque en Londres, estaba un poco mejor las cosas, antes de venir a Forks la compañía esta entra las grandes del mundo y como ya no me necesitaba allí, me trasladaron a Port Angeles, con Tanya ya no tenía nada, porque no la amo, pero ella me sigue llamando como ahora, mi teléfono no ha dejado de vibrar.

Me quede dormido con la imagen de mi hija, y con la gran decepción que siento hacia Bella, no puedo odiarla, pero una vez roto la confianza las cosas ya no vuelven hacer lo mismo.