Los personajes pertenecen a S.M yo solo uso mi imaginación.

Capítulo 8: Tragedia

Pov Bella

Ya han pasado más de 3 semanas desde que Antonia conoció a Edward, 3 semanas en las cuales ella ha pasado cada fin de semana junto a su padre. Hace dos días atrás fue la boda de Alice y Jasper decir que aquel evento fue bonito es quedarse corto, realmente fue hermosa, llena de flores, orquesta y una gran cena gourmet, pero para mí fue un poco incomoda ya que fui una de las damas de honor y mi pareja fue Edward, claramente todo fue planeado por la novia con un claro objetivo, durante la fiesta no hablamos mucho, pero gracias a Antonia me divertí mucho, ver a mi hija compartir con la familia de Edward supe que había tomado la mejor decisión, ver como jugaba con Emmett, como bailaba con Jasper y hablar con Alice, fue lo mejor, ella se merecía una gran familia.

Mi relación con Edward solo se basaba en todo relacionado con nuestra hija, cada vez que hablábamos era para ponernos de acuerdo por el bienestar de Antonia. A pesar de todo y gracias al tiempo que tenía libre pude avanzar varios capítulos de mi novela, aquello tenia a mi editor my contento, solo falta un par de capítulos para acabar con mi nuevo libro.

Ayer por la tarde fui por Antonia a casa de Edward, como ya habia cenado, se dio una ducha para luego dormirse al instante, estaba agotada de tanto jugar. Luego de un par de horas escribiendo no pude seguir escribiendo, el sueño podía más que yo. A la mañana siguiente desperté con una fuerte presión en mi pecho como un mal presentimiento, negué con mi cabeza antes de levantarme de la cama. Tome mis cosas para dirigirme al baño para ducharme, abrí la llave y sentí como el agua caliente relajaba los músculos de mi cuerpo, pero aquella presión en el centro de mi pecho no se iba, al terminar salí de la ducha, me seque y me cambie de ropa, al bajar a la cocina para tomar mi desayuno me di cuenta que estaba sola, una nota en la nevera me avisaba que mi madre y Antonia habían ido al supermercado para llenar la despensa que ya estaba vacía y mi padre estaba trabajando desde ya varias horas. Mientras tomaba mi café decidí llamar a mi madre para saber si necesitaría ayuda con las cosas.

—Diga —contesto mi madre luego de un par de tonos.

—Hola, mamá —dije saludándola luego de haber tomado un sorbo de mi café, quizás sabiendo que mi pequeña y mi madre estaban bien la presión en mi pecho disminuiría.

—Bella, ¿cómo estás? —pregunto mi madre, desde que llegue a casa después de todo lo sucedido con Jacob ella se ha vuelto aún más protectora conmigo y mi hija.

—bien, un poco preocupada, pero ustedes, ¿cómo están? —suspire pasando mi mano por mi pecho.

—Hija, no te preocupes, Edward esta con nosotras —dijo mi madre despreocupada, fruncí el ceño.

—¿Edward? —pregunte preocupada esperando haber escuchado mal.

—si lo encontramos afuera de la casa y se ofreció a acompañarnos y a Antonia le encantó la idea —dijo entre risas, de fondo podía escuchar a mi pequeña riendo completamente divertida.

—Ah, qué bueno —dije mi voz sonó débil.

—Ya hija, te dejo porque tenemos que pasar a la caja —se despidió mi madre sin dejar que me despidiera como corresponde.

—Nos vemos —dije en un susurro colgando el teléfono dejándolo sobre la mesa.

Aun cuando había hablado con mi madre y ella me aseguro que ambas estaban en perfectas condiciones, no sabía muy bien lo que pasaba y la presión del pecho se hacía cada vez más intenso provocando que varias veces me impidiera respirar, me costaba respirar. Me dolía y por más que trataba de relajarme no podía, estaba muy inquieta, decidí caminar, no sé cuántas vueltas di en la sala de estar, de pronto mí el dolor de mi pecho se hizo más intenso y el teléfono de la casa sonó, corrí a través de la sala y la cocina hasta alcanzarlo y atenderlo tropecé durante mi carrera, pero me alcance a afirmar en un mueble y tome el aparato presionándolo contra mi oído.

—¿Diga? —conteste, mi reparación era irregular.

—¿casa de la familia Swan? —pregunto un hombre del otro lado de la línea.

—Si —conteste apoyándome en mesón para no caer por el cansancio.

—Hablo del hospital —mi respiración se atascó en mi garganta y lo primero que pensé fue en mi hija pensé—.Le llamo para avisar que Jefe Swan tuvo un accidente y se encuentra grave.

—Salgo enseguida —dije sin siquiera pensarlo dos veces.

Tome las llaves de mi coche y me subí en el conduciendo sobrepasando el límite de velocidad por primera vez, en mi mente repetía una y otra vez, pidiéndole a todo lo que se encontrara sobre el cielo que no fuera nada grave. La lagrimas comenzaba agolparse en las esquinas de mis ojos, trate de pararlas ya era demasiado tarde, cuando llegue al hospital las lágrimas salían como rio recorriendo mis mejillas en la sala de espera me encontré con Carlisle, el rápidamente se acercó y me abrazo sin decir ni media palabra.

—Tienes que se fuerte —susurro en mi oído sin dejar de abrazarme. ¿Qué demonios significaba? el dolor en mi pecho fue peor.

—¿Que... que paso? —me atreví a preguntar entre sollozos.

—Charlie, estaba trabajando en la carretera que va a La Push y se percató de un auto que iba a gran velocidad, lo detuvo para verificar sus documento y al momento en que se acercaba a coche el sujeto le dio un tiro en el pecho —dijo en su voz detonaba tristeza y dolor.

—¡NO! —grite, mis piernas se debilitaron y caí al suelo, el llanto no se demoró en salir desde el fondo de mi pecho, la presión en el centro de mi torso ya era insoportable, comencé a temblar a causa de los incontrolables sollozos— ¡No, mi padre no! —repetía una y otra vez, no podía creerlo, simplemente no podía, ni siquiera imaginarme toda esa escena— ¡Charlie no! —grite abrazando mi cuerpo. Sentí unos brazos rodeando, tratando que me calmara, su aroma era inconfundible al igual que la de su hijo, Carlisle estaba sosteniéndome, pero sentía que el dolor y la desolación me consumían cada vez más.

—Tranquila —dijo acariciando mi espalda mientras me sentaba en unas de las sillas en la sala—. Llame a Edward el viene para acá con Reneé —susurro dejando que mi cabeza descansara en su hombro.

—¿Antonia? —pregunte un poco más calmada, aunque las lágrimas no dejaban de salir.

—La llevaron con Esme, allá esta Emmett y Rosalie —respondió permitiéndome enderezarme en mi lugar. Me puse de pie, mis piernas estaban débil apenan podían sostenerme, él se dio cuenta de mi desestabilidad y su brazo rodeo por mi cintura ayudándome.

—¿Como esta? —susurre con miedo a su respuesta.

—Esta grave —respondió observando mi reacción. El imaginarme que Charlie no estuviera conmigo y con su nieta, al lado de mi madre, era insoportable, el dolor se incrementaba, el llanto hacia que mi cuerpo temblara del terror que sentía si perdía a Charlie. No quería preguntar si se iba a salvar, y si la respuesta era que no, ¿Que se supone que haría?.

Pasaron un minutos cuando escuche a mi madre sentarse a mi lado, me abrazo y el llanto comenzó nuevamente, pero ahora era peor, pensaba que me iba a secar, Reneé tampoco dejaba de llorar mientras me sostenía y me acariciaba la espalda, escuche como Edward habla con Carlisle.

—¿Como esta? —pregunto Edward.

—Esta grave —hizo una pausa para luego seguir hablando—, hay pocas probabilidades de que se salve.

Mi cuerpo se tensó al escucharlo mi mayor miedo estaba a la vuelta de la esquina, el estrés y el medio me envolviendo en un oscuro agujero negro.

Pov Edward

—¡Bella! —exclamo Reneé mientras movía a Bella para que despertara, rápidamente llegue a su lado, Carlisle le tomo el pulso.

—Se desmayó —dijo abriendo unos de sus ojos observando su pupila—, Hay que ponerla en un camilla —se levantó llamando a una enfermera para que nos llevara a una habitación. La tome en brazos y la lleve donde Carlisle me indico, entramos a una habitación y recosté en la camilla con sumo cuidado, Carlisle paso un algodón con alcohol para que despertara, ella lentamente abría sus ojos, pero repentinamente se sentó de golpe dándole un susto a Reneé.

—¡¿Charlie? ¡¿Dónde está? —pregunto exaltada queriendo bajar de la camilla.

—Él está bien —le tome la mano tratando que se calmara, estaba demasiado exaltada y ella me miro, en sus ojos estaba lleno de dolor, de tristeza.

—Dime que no está muerto —pidió, sus ojos se llenaron de lágrimas.

—No, pero esta grave —le dije con cuidado para que no se volviera a desmayar ni entrara en un crisis.

—Tengo miedo —susurro, me acerque a ella sentándome en la cama y la abrace, escondió su rostro en mi pecho y comenzó a llorar, me dolía verla así, verla sufrir y no poder hacer nada para calmar todo aquello. La apreté con mayor fuerza contra mí, quería transmitirle con mi abrazo que siempre estaría con ella, que jamás me iba a separar de su lado.

—Tranquila —susurre acariciando su espalda en pequeños círculos, mientras depositaba un beso en sus cabellos.

—No quiero que se muera —su voz se quebró al final.

—Tranquila, Charlie es fuerte —dije, ella seguía llorando, mientras seguía acariciando su espalda— Pase lo que pase, yo estoy a tu lado —murmure, ella se aferró a mí y un grito nos hizo pegar un salto del susto.

—¡NO! —aquel grito era de Reneé que estaba en el pasillo, la puerta de la habitación de Bella estaba abierta, mi padre estaba sosteniendo a Reneé que había caído al suelo llorando completamente desconsolada.

—¡No! ¡No! ¡No! —gritaba Bella soltándose de mí y saltaba de la camilla para correr donde estaba su madre, Carlisle, se puso enfrente de nosotros, con solo una mirada de supe lo que habia ocurrido.

—Lo siento —dijo Carlisle bajando la mirada. Bella rápidamente aferro sus brazos a mi cintura y su rostro lo presiono en mi pecho y las lágrimas caían libre por sus mejillas humedeciendo mi camisa, yo solo la abrace con fuerza mientras que mi mano acaricia sus cabellos dejando que descargara todo su dolor.

Pov Bella.

Me aferre con fuerza a la cintura de Edward, las lágrimas salían y salían, el dolor era una quemazón que no me dejaba respirar, el vacío que sentía en mi corazón, en mi alma, el saber que mi padre, aquel me dio la vida y que ha cuidado siempre de mí, ya no estaba era algo que me superaba, no sentía mis piernas, lentamente caí al suelo, pero los brazos de Edward no me abandonaron por el contrario se hicieron más fuerte sosteniéndome contra su cuerpo, pude sentir que llamaba a alguien, pero no supe a quién no le podía prestar atención a lo que decía. Seguía llorando y viendo imágenes de mi padre, me era imposible creer que ya no estaba, que jamás lo volvería a ver, esa idea fue peor.

—¡No! ¡No! —susurraba en medio de las lágrimas, mi cuerpo se estremecía en los brazos de Edward a causa de los sollozos— ¡No! él no puede dejarme, no me puede dejar sola, no puede dejar a Antonia, no puede.

—Tranquila, no estás sola, tienes a Antonia, tienes a Reneé, me tienes a mí y a mi familia —me trataba de tranquilizar, pero era imposible, concebir la idea de que mi padre ya no estaría, que jamás me vería de blanco, que jamás vería crecer a su única nieta, que jamás vera a Reneé, oh por Dios ¿porque te lo llevas? ¿porque si todavía me hace falta? ¿porque me lo quitas?

—¡Charlie! —grite contra el pecho de Edward— ¡Charlie por favor, no me dejes! —el abrazo de Edward se hizo más fuerte, me presionada contra su cálido cuerpo.

—Por favor Bella, tranquilízate, Charlie siempre estará contigo, y te cuidara —la voz de Edward estaba llena de tristeza tratando de confortarme, pero no podía detenerme, el dolor estaba consumiéndome lentamente.

—Bella tienes, que firmar unos papeles —dijo Carlisle luego de un rato en los cuales ni Edward ni yo sigo nada, él solo me dejo llorar en completo silencio.

—Papá, ella no puede hacerlo, no está en condiciones —dijo Edward.

—Reneé se desmayó y no puede —explico Carlisle, me separe de Edward y con las mangas de mi camiseta limpie mis mejillas.

—Yo lo hare —dijo Edward, sin dejar de abrazarme tomo el lápiz que Carlisle le estaba ofreciendo y firmo—.Bella, vamos a casa, hay que preparar el funeral —se puso de pie llevándome con él.

—No quiero —dije entre lágrimas y negando con mi cabeza.

—Vamos, tienes que descansar un poco antes del funeral —dijo sin darme tiempo a negarme. No constaste, las lágrimas ya habían dejado de salir, fije mi vista en un solo punto, en aquel lugar me iba a refugiar, allí el dolor era más soportable., comenzamos a caminar llegando a su auto, me subió a la parte del copiloto con cuidado, puso el cinturón de seguridad y cerró la puerta, yo mantenía mi mirada fija.

—¿Bella? —me llamo mientras ponía las llaves en el contacto. No conteste— Sé que me escuchas, vamos a ir a tu casa y vas a descansar un rato en la noche serán los funerales y mañana el entierro — finalizo y una lagrima solitaria bajo por mi mejilla izquierda, él rápidamente la seco con sus dedos— Yo estaré contigo siempre —se acercó a mí y beso mi mejilla, encendió el auto y manejo hasta mi casa. En todo el camino no dijo nada, pero de vez en cuando me miraba para asegurase de que estaba bien.

Al poco rato llegamos a la calle en donde se encontraba mi casa, el bajo y abrió mi puerta, desengancho el cinturón y me saco del coche, me tomo en brazos y me llevo dentro de la casa, con cuidado me sentó en el sofá.

—Alice esta con tu mamá en el hospital —dijo mientras besaba mi frente, Alice no se habia querido ir de luna de miel con la excusa que ya la tuvo viajando por el mundo—. Te hare un té luego te llevare a la cama para que duermas un rato —susurro acariciando mi mejilla, no conteste, sentí su teléfono sonar y él lo contesto rápidamente mientras caminaba hacia la cocina.

—Si estamos en la casa —dijo Edward luego de un silencio siguió hablando—, no creo que sea buena idea, creo que la noticia la ha dejado en estado catatónico.

No sé con quién estaría hablando, pero tampoco quería moverme, porque al moverme el dolor no lo soportaría.

—Sí, serán en la noche —supe que se refería al funeral y todo esas cosas— sí, hay veremos cómo lo hacemos, si Bella no reacciona cuando llegue la noche, se lo diré yo, pero por mientras no la traigas — estaba hablando de Antonia, mi pequeña bebe, no quiero que ella venga y me encuentre así, no quiero verla llorar, es mejor que este en casa de Edward, sé que él está haciendo un buen trabajo como padre, así como lo hizo Charlie conmigo, las lágrimas comenzaron a salir nuevamente, pero no me permití moverme, no quiero sentir el dolor, quiero despertar para ver que esto no ha sido más que una pesadilla, eso nada más, una cruel pesadilla.