Para los que no lo creen, sigo escribiendo.
La verdad es que me enamoro cada día más del Monster Falls y espero algún día tener el tiempo para escribir algo con esa temática.
Como ven no me centro tanto en cosas románticas en este fic y espero que no decepcione a muchos.
Pelea de luchadores
Era un día especialmente aburrido en la cabaña y a Ford se le ocurrió que podrían ir a jugar videojuegos, cosa que le encantaba y quería poder disfrutarlo con las personas que más apreciaba y la única razón por la que Mabel estaba allí era porque la cabaña estaba teniendo un día sin clientes y no se le había ocurrido nada mejor que hacer.
Ford había ido antes y por eso se conocía muchas de las máquinas y todo fue placentero hasta que se encontraran con el loco Ramírez que estaba haciendo como que bailaba en una máquina que no tenía electricidad.
Lee le iba a decir que no funcionaba pero Ford le dijo que mejor no, no porque le tuviera lastima, más bien porque le tenía miedo.
Mabel perdió el interés en ese lugar y se fue a hacer algo más entretenido, como ir a comprar hilo para hacer sweaters, cosa que le encantó hacer desde que tiene memoria, cosa que realmente no es tan atrás en el tiempo o por lo menos eso es lo que ella siempre dice.
Fue suerte de parte de Ford que se encontró con Helen y que los dos empezaran a jugar a un juego de peleas, la verdad es que los video juegos eran más cosa de Lee pero con tal de estar con Helen lo soportaría y hasta haría un esfuerzo por disfrutarlo.
Había estado jugando y en el caso de Ford perdiendo, cuando el maldito rubio de pelo largo apareció colgando carteles llenos de colores, con él en el medio señalando al que estuviera viéndolo y tenía escrito "Te mataremos del gusto", cosa que sonaba más que ridícula.
Después de pegar algunos carteles fue a mostrarle uno a Helen, notándose mucho cuanto quería verse bien en frente de ella.
— Con estos letreros mucho van a ir a ver a mi banda, que es muy buena y más conmigo como guitarrista — acercándose mucho a ella, cosa que molestó a Ford de sobremanera.
— Fabuloso — dijo ella no prestando mucha atención por lo entretenida que estaba con el juego, cosa que no le gustó a Thistler y por eso en el momento en el que ella ganara, se puso entre ellos, empujó un poco a Ford y preguntó:
— ¿Por qué no me dejas jugar un poco? — haciéndose el simpático solo por estar Helen ahí.
— Pero acabamos de empezar a jugar esta partida — sabía que estaba sonando como un niño pequeño quejoso pero no les estaba gustando lo que el rubio quería hacer.
— Solo quiero jugar un poco con mi novia, no veo porque eso te moleste — tratando de actuar de una forma que pareciera madura y logrando convencer a Ford de que se moviera.
Se pusieron a jugar ante la atenta mirada de Ford.
— Mañana me voy a acampar con mi mamá y mis hermanos — dijo ella mientras jugaban y este le respondió
— Esta bien, espero te diviertas — después de eso miro a donde estaba y la abrazo por el costado, como queriendo demostrar que ella le pertenecía.
Eso lo enojó demasiado pero no sabiendo que hacer se fue con su hermano que estaba jugando a un juego de carreras insultando a los otros corredores, sin importarle que estos fueran personajes del juego y no personas reales.
El día siguiente, después de haber cerrado la tienda, estaba la familia Pines y Fiddleford jugando a las cartas cuando una música horrible invadió el lugar.
— Por Dios santo, si sigue así puede demoler la casa — dijo un asustado Fiddleford a lo que Mabel se rio.
— Siempre exagerando Fidds, eso es lo que te hace divertido — se burló Mabel para después reírse de él.
— Es Thistler, yo me encargo — dijo Ford a lo que Lee levanto el puño en alto.
— Enséñale de lo que estás hecho, rómpele la mandarina en gajos — divertido de ver como su hermano estaba haciéndose el muy macho, cosa que realmente no era.
— Nada de peleas, lo que menos quiero es tener problemas porque ese chico raro se lastimara — le dijo Mabel mientras que Ford se iba, las cosas le estaban yendo bien como para que algo así se lo arruine.
Stanford no prestó mucha atención a lo que su tía le estaba diciendo y cuando salió le costó bastante conseguir la atención del adolecente por lo ocupado que estaba desafinando.
— ¿Qué quieres enano? — preguntó de mal modo, realmente odiaba a Stanford.
— Helen no está, se fue de campamento con su familia, deberías de escuchar lo que dice — eso último lo dijo sin pensar y se asustó cuando Thistler lo empujara.
— ¿Crees qué sabes tanto de ella? Deberías llamarla, seguro que le encantara saber qué crees que sabes tanto de ella — dijo agarrando el teléfono celular y empezando a discar, eso hizo que Ford entrara en pánico y tratara de sacarle el teléfono pero por cómo estaba en lugar de sacárselo, hizo que se le cayera al piso rompiéndose.
— Te compro uno nuevo — dijo asustado pero el rubio ya estaba listo para pegarle pero por suerte Mabel apareció asomándose por la ventana.
— No quiero peleas en frente de mi casa, si se pelean les tiro agua — dicho eso se fue, no queriendo hablarle más a ese tipo.
Thistler enojado se acercó a Ford, lo agarro por las solapas y dijo:
— Vamos a arreglar esto como hombres, te veré a las doce y veremos si sigues haciéndote el inteligente — dicho es lo tiro al piso y se fue enojado.
Una vez que se recuperara del susto fue a donde estaba su tía, ella estaba aprovechando que no tenía que trabajar para tejer, por lo que se podía ver no era algo para ella, seguramente eran los regalos de navidad de ese año, siempre regalaba sweaters.
— No sé qué hacer, quiere que peleemos pero si voy me va a matar — cuando termino de hablar se tapó la cara con las manos no sabiendo que hacer.
— Puedes frenarlo, que es lo que papá querría o esconderte como un cobarde — le dijo Stanley tratando de ser comprensivo, algo que no era muy común en él pero como amaba mucho a su hermano estaba haciendo un esfuerzo.
Mabel negó con la cabeza antes de opinar.
— No deberían pelear deberían aprender a odiarse en secreto como lo hacemos las mujeres — odiando que su sobrino se pelee con otras personas y más si no tenía posibilidades de ganar, que ese era el caso.
— Claro y después nos puedes dar clases de maquillaje o de bordado — se burló Stanley y Ford no sabiendo que hacer se fue.
Queriendo pensar fue que volvió al salón de videojuegos y se escondió debajo del pinball, para su mala suerte Fiddleford estaba jugando en ese momento y lo notó.
— Esconderte es cosa de cobardes — bastante decepcionado de lo que estaba haciendo, esperaba más de él.
— No sé qué hacer, no puedo pelear con él y no puedo hacer que Stanley pelee con él por mi, sé que lo haría pero no puedo pedírselo — estaba entrando en estado de pánico y no podía pensar en una solución que lo sacase del problema en el que se había metido.
— Lo único que se me ocurre decirte es que trates de no pensar en ese tipo — dijo Fiddleford tratando consolarlo y funciono por unos segundos pero después vio uno de los carteles y se volvió a asustar, estaba realmente perdido.
Mabel estaba aprovechando su tiempo libre para ver uno de esos programas de entrevistas que tanto le gustaban, era su placer culposo, este en particular se llamaba "¿Por qué actúas como una lo loca?" le divertían las personas que iban al programa y no tenía que verlo, cosa que le servía cuando quería tejer.
Estaba haciendo eso cuando escucho cosas que estaban cayendo al suelo y estaba segura que el ruido provenía del ático, el ruido era como de cosas que caían al piso, algunas parecían pesadas. Bastante preocupada subió para ver qué era lo que pasaba y encontró a su sobrino tratando de sacar algo de un estante superior con un palo de escoba y de paso tirando las otras cosas que estaban cerca de lo que estaba tratando de bajar.
— ¿Qué es lo que estás tratando de hacer? Si quieres bajar algo te traigo una escalera — no entendiendo lo que hacía su sobrino y eso que ella había hecho muchas cosas locas en su juventud.
— Estoy tratando de bajar mis historietas, Ford quiso ordenar y las puso ahí arriba el muy nerd — estaba enojado con su hermano por haber dejado las historietas tan lejos de su alcance en uno de sus ataques de limpieza, los hace cuando no se puede concentrar en algo y muchas veces termina molestando a Stanley más que ayudándolo.
— ¿Por qué no vas a buscarte una escalera? — preguntó no entendiendo a Lee pero tratando de hacerlo.
— Porque tranquilamente puedo conseguir lo que quiero sin una, es cosa de locos ir por una escalera cuando se necesita, son demasiado peligrosas — por suerte mientras que decía eso logró alcanzar lo que estaba buscando y se fue.
Eso le hizo pensar a su tía que su sobrino podría tener vértigo pero no estaba segura, claro que había una forma en la que lo podía investigar, claro que podría preguntarle pero su forma era mucho más divertida.
De esa forma fue al living donde estaba su sobrino viendo televisión y yendo atrás de él le saco el control remoto que estaba descansando en uno de los brazos del sillón en el que estaba y con eso empezó a cambiar los canales hasta que llego a uno donde había una persona que saltaba de un avión y eso asustó demasiado a su pobre sobrino que la miro con cara de asesino.
— No tenías por qué hacer eso tía, estaba viendo, no tenías por qué asustarme — estaba demasiado ofendido y parte decepcionado, era su tía abuela no tenía por qué actuar como una niña pequeña.
— Era solo para confirmar algo, ¿Qué tal si para compensarte no te pones una venda y me dejas que te lleve a un lugar especial? — preguntó con una gran sonrisa a lo que Stan la miro desconfiando.
— ¿Cómo sé que no me vas a llevar a un lugar alto? — estaba seguro que eso era precisamente lo que iba a hacer su tía.
— Tienes que confiar en mi — dijo ella y como no tenía nada mejor que hacer se dejó llevar por ella, como lo había hecho cuando los llevara con su hermano al lago, no podía ser peor que eso.
Por su parte Stanford estaba jugando a los videojuegos tratando de distraerse y no pensar en lo que iba a pasar, cuando se tuviera que enfrentar al novio de Helen, cosa que no tenía ganas que pasara.
El juego hacía un papel pobre en lograr que no pensara en ello y cuando estaba por jugar otra ficha, esta se le cayó al lado de la máquina, cerca de donde tenía escrito un código para desatar el máximo poder, cosa que a Ford le encantó y por eso fue que repitió la secuencia de movimientos de palanca y botones que tenían que ser tocados. Una vez que lo hizo la máquina se apagó por unos segundos para luego prenderse de una forma rara, las palabras parecían salir de la pantalla, en una forma de 3D que no se había visto nunca en una consola tan vieja como las que se tienen en locales de videojuegos como era en el que estaba Ford.
Para agregar efecto raro a lo que estaba pasando una voz se escuchó pidiéndole que eligiera un luchador y dudando eligió a Rudo McGolpe, que era el personaje que más le gustaba.
Una luz iluminó todo el lugar y delante de él apareció con todo su pixeleada perfección, el luchador de los videojuegos hizo algunos golpes como si quisiera impresionarlo pero lo que logró fue darle un golpe en la mejilla pero no tuvo tiempo para estar enojado porque Duro fue a la máquina que daba monedas y diciendo que tenía ganas de cambiar le pegó, lamentablemente eso lo canso mucho y le pidió que le diera algo para renovar sus energías.
No sabiendo que más hacer lo llevo a la cocina, donde revisó la heladera y no encontraba nada que fuera una bebida energética.
— No tengo bebidas energéticas, tengo…. medio taco — no sabiendo si le iba a gustar.
— Ponlo en el piso — Ford no entendiendo mucho de lo que estaba pasando, hizo lo que le dijo que tenía que hacer y el personaje de videojuego se agachó y el taco desapareció para que encima de las cabezas de los dos y se iban iluminando hasta que se iluminó el taco y después desapareció.
— Me encantaría hacer eso — dijo y en eso escucho la puerta, cosa que lo asustó pero se tranquilizó cuando después de unos segundos no escuchara más ruidos.
— Quiero pelear con los mejores peleadores, llévame a la Unión Soviética — eso lo puso bastante incomodo porque no sabía cómo decirle lo desactualizado que estaba.
— Eso no es posible, por muchas razones — no estaba seguro de que se lo tomara bien pero después de pensarlo se corrigió — pero puedes pelear con mi enemigo, se llama Thistler y él es muy malo conmigo — sintiéndose tonto por lo que estaba diciendo.
— ¿Él mató a tu padre? — preguntó asustando bastante a Ford.
— Él me molesta y postea cosas malas mías en las redes sociales….
— Y mató a tu padre — terminó la frase por él y como no quería contradecirle más le dijo que lo siguiera.
Mientras tanto a Mabel le estaba sacando le estaban sacando la venda de los ojos y este no tardo en notar que estaba trepado a la torre de agua, cosa que le dio pánico y se agarró del barandal con todas sus fuerzas.
— Lo estas tomando mucho mejor de lo que esperaba, estoy muy orgullosa, ahora si pudieras soltarte — trató de alentarlo pero lo único que hizo él fue negar con la cabeza enérgicamente.
— No me soltaría ni por toda la garapiñada del mundo — eso era algo que le encantaba pero ni con eso lo iban a convencer.
No lo sabían pero en ese momento pero no muy lejos de allí estaba Ford presentándole a Rudo McGolpe el que sería su adversario, una persona que al verlo no pudo evitar burlarse de él.
— ¿Quién eres, que te ofreció este enano mutante para que pelees por él, más vendajes? — dicho eso se rio mientras que Ford se miraba las manos avergonzado e internamente agradeciendo que su hermano no estuviera porque de estarlo ya se habría tirado para golpearlo, aunque no tuviera la más mínima oportunidad de ganar.
— No sé cómo puedes reírte si tu has matado al padre de este chico — eso fue algo que no entendió pero no tuvo mucho tiempo para razonarlo porque el luchador ya le estaban pegando y este trato de escapar terminando en la misma torre de agua donde estaban Mabel y Lee, cosa que molesto a la anciana pero mientras que esta estaba tratando de echarlo el personaje empezó a golpear los soportes de donde estaban haciendo que el rubio se callera y fuera agarrado por Duro quien lo agarraba por el cuello de su playera roja y unas palabras en inglés diciéndole que le diera el golpe de gracia aparecieron de la nada.
— Por favor no me mates — rogó Thistler pero fue ignorado por el luchador y eso fue hasta que Ford le llamara la atención y usando dos pedazos de madera para hacer el efecto como el que tenían los videojuegos hablo.
— Rudo — con eso llamo su atención y después de tirar las maderas a un lado se acercó a él — tengo que decirte algo, él no mato a mi padre — se estaba sintiendo demasiado tonto por eso.
— ¿Quién mató a tu padre? — preguntó algo molesto con lo que le estaban contando.
— Nadie lo mató a mi padre, él está lo más bien en casa — se estaba asustando y más cuando vio que estaba ofendido por enterarse que le había mentido y la verdad es que Ford no le prestó mucha atención a lo que estaba diciendo pero lo importante fue que le reto a una pelea.
Fue en ese momento en el que Fiddleford llegara con una especie de catapulta hecha con chatarra y con ella le quisiera pegar a la barra de energía que pertenecía a Rudo y que estaba encima de este, lo logró pero no le paso absolutamente nada y viendo que estaba solo en la pelea, Ford le golpeo pero lo único que logró fue sacarle un mísero uno por ciento de energía, cosa que lo decepciono demasiado no importándole quedar como un cobarde por segunda vez, Ford se trepó a un árbol, cosa buena porque Duro no podía ver para arriba, un defecto de ser un personaje de un videojuego 2D y por eso cuando se quiso obligar a hacerlo termino tirado en el piso, pareciendo una alfombra o un poster con movimiento.
Estaban decidiendo que hacer con él cuando este uso un ataque llamado "Lluvia de puños" y un montón de puños le cayó encima como si fueran granizo.
Después de eso y viendo la poca energía que le quedaba decidió que lo mejor era dejarse golpear y así terminar la pelea, lo que no se esperaba era que le pegara una gran cantidad de golpes diciendo un nombre de ataque larguísimo pero por suerte gracias a eso el juego fue considerado terminado y el personaje desapareció.
Fue en ese momento que el adolecente con el que se el que había acordado tener una pelea apareció de donde se había escondido y fue a encararlo.
— Después de todo lo que me hiciste pasar, realmente voy a disfrutar esto — dijo pero se dio cuenta de que Ford no estaba mostrando ningún tipo de resistencia, solo estaba parado ahí sin hacer nada.
— Por favor terminemos con esto — dijo entendiendo sus brazos esperando que él lo golpeara pero eso no paso.
— La verdad es que no vale la pena, si me lastimo las manos no voy a poder tocar la guitarra — dijo y a los pocos segundos apareció Helen con su familia, su madre estaba descansando, antes de volver a la casa.
Se preocupó a verlos, los dos estaban bastante golpeados.
— ¿Qué paso acá, hubo un tornado o algo por el estilo? No me digan que estuvieron peleando, odio cuando la gente pelea sin razón — termino la frase enojada y los dos empezaron a negar, tratando de evitar que ella se enojara con ellos.
— Lo que pasa es que estábamos parando a otras dos personas que estaban peleando — dijo Ford, tratando de imitar la forma en la que Lee mentía y esperando que ella se lo creyera, para su sorpresa el rubio lo apoyo en la mentira y por eso ella le creyó, eso y que su mamá la estaba llamando.
— Nos vemos después chicos— dijo dándole un beso en la mejilla a su novio o despeinando a Ford.
— Ella me quiere — dijo sin pensar Ford.
— A mi me beso — respondió el adolecente, cosa que molestó a Ford por lo infantil que sonaba.
— Si alguno de los dos quiere que pase algo con Helen tenemos que aprender a odiarnos en secreto — dijo por fin escuchando lo que su tía le habría dicho.
— ¿Cómo las mujeres? — pregunto Thistler no gustándole la idea en lo más mínimo.
— Si, como ellas — dijo extendiéndole la mano, la cual estrecharon cerrando el trato.
No muy lejos de allí Stanley estaba feliz de estar vivo a pesar de todo, sin darse cuenta de que su tía estaba asustada, por eso queriendo ayudarla dijo algo que no se habría atrevido en cualquier otra situación, mirándole desde las escaleras donde estaba ya listo para bajar.
— Esta bien, no te bajes, creo que vamos a comer tocino y ese cerdo tuyo es perfecto para eso — eso consiguió lo que estaba esperando que su tía se soltara porque aparentemente ama tanto a esa cosa como para sobreponerse al miedo a las alturas.
Claro que lo fue amenazando durante todo el viaje a la casa de que si se acercaba a su cerdo lo iba a cocinar a él pero a Stanley no le importaba porque había superado su miedo a las alturas y se sentía invencible.
Por su parte Stanford se estaba haciendo el buenito delante de Helen pero cuando esta se daba vuelta un segundo le mandaba gestos amenazantes al neo hippie para después volver a hacerse el que nada pasaba cuando ella los miraba, solo esperaba que esos dos se pelearan porque verlos juntos le daba asco.
Así es como termino este capítulo, como siempre espero que les guste y si algo no les gusta pueden ser como Gordon Ramsay y decírmelo.
