Los personajes pertenecen a S.M yo solo uso mi imaginación.

Capítulo 10: Tragedia III

Pov Bella.

Llegamos a la funeraria y entramos a una gran sala, allí ya había mucha gente, estaban los Weber, que se acercaron a mí y a Reneé dándonos sus condolencias, luego vi a los Newton, que también nos dieron sus condolencias, estaban los padres de Lauren, pero ella no estaba, mejor para mí, no quería tener que verla luego de lo que paso en el centro comercial, ya que quería estar "tranquila" si así se puede decir, había mas gente, pero a la mayoría no los conocía, también estaba Harry con su esposa Su y sus hijos Leah, quien me miraba con odio y lastima y Seth que sus ojos veía el dolor, también estaban los chicos de la Push, Jared, Quil, Sam, Embry, Collins y Paul junto a todas sus novias, me sorprendió que no estuviera Jacob, ya que su padre y sus hermanas estaban aquí, también estaban los de la comisaría y algunas enfermeras del hospital, sin lugar a dudas mi padre hacia bien su trabaja ya que el salón estaba lleno.

Pasamos por el largo pasillo y al final de este, ahí estaba, el féretro, con el cuerpo sin vida de mi padre, mi madre, iba adelante abrazada por Esme, después de ellas estaba Carlisle quien llevaba una flores, después iban Jasper de la mano con Alice quien llevaba de la mano de mi hija quien llevaba un ramo de rosas blancas, los seguía Rose y Emmett ellos también llevaban unas flores, al final íbamos Edward y yo, llevaba la mirada pegada al ataúd, Edward me tomo la mano y me dio un apretón en forma de apoyo, lo mire y sonreí, pero no llego a mis ojos, él se dio cuenta, me atrajo hacia él, pasando un brazo por mi cintura apegándome a su cuerpo.

—Tranquila, yo estoy aquí —susurro y deposito un beso en mi asentí.

Llegamos hasta donde estaba el ataúd que estaba abierto para verlo por última vez antes de que lo sellen, camine hasta encontrarme frente a él, Edad todavía me tenía abrazada, mire a mi padre, ahí acostado, sin moverse, sin que su pecho subiera y bajara a causa de su respiración, su rostro pálido, sus labios sin color, parecía estar dormido y eso es lo que estaba haciendo, durmiendo pero ahora con la diferencia de que ya no volvería a despertar, ya no abriría sus ojos cafés, ya no me miraría con amor, con preocupación, ya no mirarían a mi hija crecer, ya no mirarían a Reneé envejecer, esos ojos ya no me mirarían nunca, sus manos ya no me daría sus caricias cada vez que me entrara triste, sus brazos ya no me abrazaría, su cuerpo ya no me transmitiría el calor, que hacía sentir protegida, cuando niña, cuando alguien se burlaba de mi torpeza, ya no sería abrazada por mi héroe, por el gran Jefe de Policía Swan.

Una lagrima corrió por mi mejilla, y así sin poder aguantarlo más lagrimas desbordaron mis ojos.

—Papi, vuelve, por favor —susurre mientras tocaba el cristal tratando de poder tocar su rostro—. Por favor, no me puede hacer esto —mi voz apenas salía a causa del llanto. Edward me abrazo con más fuerza.

—Vamos cariño —me giro alejándome del ataúd llevándome hacía las sillas—. Vamos a sentarnos.

Nos sentamos en las primeras sillas, junto a mi madre, al lado de ella estaba Esme quien le sostenía las manos, la de Esme estaba Carlisle, al mi lado se sentó Edward, junto a él estaba sentada Antonia que estaba de la mano de Alice, junto a ella estaba Jasper, Detrás de Carlisle, estaba Rosalie y Emmett, este tenía puesta una mano en el vientre de Rosalie. Suspire pesadamente para calmarme, pero era imposible.

Después de unos minutos un Pastor (Reverendo), se acercó a mi madre y a mi dándonos las condolencias y unas palabras de consuelo, se dirigió hacia un podio que había a un costado del ataúd, todo estaba silencio. El Pastor comenzó a oficiar una pequeña misa, nosotros no éramos tan religiosos, sabíamos que existía un Dios, el Pastor comenzó a dirigirse a todos los que estábamos ahí.

—Hoy nos encontramos aquí, no para decir adiós, sino un hasta luego —hizo una pausa aclarando su garganta—. La vida nos enseña muchas cosas, pero este hombre que yace durmiendo aquí, nos enseñó a respetar las leyes, a cuidar y proteger a la gente de este pueblo, así también protegiendo, cuidando, amando a su familia, sabiendo que algún día ya no se encontraría con ellos, pero no se desesperen —fijo su vista en mí y me dio una cálida sonrisa—. Pronto se encontraran en el cielo, y allí ya no habrá más dolor, ni tristeza, solo amor y felicidad.

Conforme decía aquellas palabras, las lágrimas salían y hacían su recorrido por mis mejillas, el dolor era insoportable, Edward, me tomo la mano y comenzó a hacer pequeños círculos en el dorso de mi mano con su pulgar.

—Han llegado al punto tal donde exclaman: ¡Dios mío ayúdame, quítame esta tristeza porque me va a matar! —su voz se notaba la tristeza que yo sentía—. El dolor que sienten en el corazón es tan grande y desesperante que no hay forma de describirlo. Por más que buscas soluciones y salidas, todas te llevan al mismo punto de inicio. Has perdido hasta el gozo de vivir y con tan solo pensar en que vas a iniciar un nuevo día te ataca el pánico.

Oh Dios, todo lo que pastor dice es tal cual como me sentía, es como si me leyera el pensamiento, como si sintiera el dolor que en mi alma se alojaba, levante mi mirada y vi en sus ojos, el dolor de verme así y su voz temblaba, en su mejilla caían unas cuantas lágrimas conforme seguir a hablando.

—Ustedes —paso su vista por todos en la primera fila incluyendo en ese escaneo a Rose y Emmett—. De verdad desean ser positivo, pero tan solo se envuelven últimamente el pesimismo y la desesperanza. Necesitan una caricia de la mano del Maestro, porque a pesar de todo reconocen que el único que puede ayudarlos y hacer algo en medio de todo lo que están pasando es Dios. Nadie fuera de él puede intervenir en su situación —volvió su vista a mí sonriendo débilmente—. Estás sentada esperando que algo pase porque te has resignado. Has llegado a pensar que estás pagando un cruel castigo o que debes acostumbrarte a vivir así, con el pesimismo, la tristeza y la ansiedad sirviendo de tu sombra. Pero hoy Dios quiere que te diga que no todo está perdido. No tienes que huir al desierto ni tratar de escapar porque la solución no es escapar. Sino más bien darle frente a cada problema por más difícil que esto sea y parezca…

Mi mente estaba inundada de esas palabras y las sentía tan mías, las lágrimas seguían cayendo, Cuando el pastor termino de hablar camino y se sentó en la fila de al frente a nosotros, varias personas subieron y hablaron de mi padre, yo no preste mucha atención, luego de unos cuantas personas más hasta que Carlisle subió y dio las gracias en nuestro nombre por acompañarnos y dando la información del entierro, pasaron unas cuantas horas en las cuales no era consiente de nada, gire mi cabeza para ver a Edward y el tenia a Antonia sobre su regazo durmiendo, no me habia dado cuenta de lo tarde que era, él me miro y se acercó a besarme la frente, luego miro a Alice para que se llevara a casa a Antonia, ella asintió levantándose de su asiento y tomo Antonia, me puse de pie y le bese la frente a mi hija, verla así tan tranquila, "tengo que ser fuerte por ella" pensé. Emmett le pidió a Rose que fuera con Alice y así descansara y cuidara de Antonia mientras Alice volvía. Sin muchas ganas acepto solo por su embarazo.

Hay estábamos todos sentados sin movernos, Edward me abrazaba y yo escondía mi rostro en su pecho, Esme en ningún momento soltó a mi madre, mientras Carlisle, Emmett, Jasper y Alice hablaban en susurros, como si no quisieran despertar a mi padre. Edward acaricia mi espalda, y cada cierto tiempo me besaba la cabeza, mi mente trabajaba a mil por horas, las palabras del Pastor, seguían en mi mente, pero habia muchas preguntas que no podía sacármelas ¿porque, Dios, porque me has abandonado? ¿porque me lo arrebataba? ¿acaso no se da cuenta de cuanto sufro por no tenerlo aquí?.

—¿Bella? —la voz de Alice me saco de mis pensamientos. Me separe un poco de Edward para mirar a Alice—. El Pastor quiere hablar contigo.

—Alice ahora no quiero hablar —dije, mi voz sonaba débil y rasposa.

—¿Es necesario? —pregunto Edward.

—Él quiere decirle algo a Bella, me dijo que no será mucho tiempo, pero si no quiere le diré que en otra ocasión.

—Está bien —conteste soltándome completamente de Edward para levantarme de mi asiento, no tenía muchas ganas, pero espero que sus palabras mitiguen en algo el dolor. Entre en una oficina de la funeraria en uno de los sillones estaba el Pastor, este miraba hacia la calle, cerré la puerta suavemente y él me miro, le dio unas palmaditas a su lado, para que me sentara junto a él y así lo hice me senté mirándolo de manera interrogante.

—Hay algo que quiero decirte y no sé muy bien que fue lo que me hizo decirle a tu cuñada si podía hablar contigo, sentí que necesitabas escuchar —me miro esperando una respuesta, pero yo tenía mi mirada fija en la calle—. Sé que es difícil, sé que el dolor te carcome el alma —Ni siquiera se acerca a lo que siento e estos precisos momentos—. Sé que estoy muy lejos de sentir lo que tu sientas, pero conozco el dolor, Dios nunca te ha abandonado —Tomo mis manos entre las tuyas y lo mire atónita—. Puede que el dolor te haya hecho pensar que sí, pero te digo lo contrario, es cuando más cerca ha estado de ti. Así como la lluvia que cuando cae moja a todos por igual, pasan situaciones en la vida que nos parecen injustas. Cosas malas a veces nos tratan de salpicar y dañar, pero tenemos al mejor guardaespaldas y protector que jamás ha existido ni existirá. Tienes a alguien que te guarda y te defenderá, aun cuando por momentos te sientes desprotegido —¿será posible?, las lágrimas salían como rio recorriendo mis mejillas perdiéndose en el camino hacia mi cuello. El solo me abrazo, sentí como si Charlie me estuviera abrazando, tan cálido y protector—. Ya verás que después de esto todo será más tranquilo, tienes que ser fuerte por tu hija y por tu esposo, él te ama.

Mi corazón dio un brinco cuando nombre a Edward, el cree que es mi esposo, ojala así fuera algún día, pero me alegra que este conmigo apoyándome, sin yo pedirlo él hizo todos los papeleos necesarios para el funeral de Charlie, cada día que pasa lo amo más y me enamoro más de él. El pastor pidió rezar por mí y yo se lo permití, luego fui a donde estaban los demás, Edward me volvió en su cálidos brazos, supongo que me quede dormida, porque cuando abrí los ojos ya era de día.

—¿Qué hora es? —pregunte en un susurro.

—Son las 9 de la mañana —contesto Edward acariciando mi espalda.

—¿A qué hora hay que estar en el cementerio? —mi voz sonaba monótona sin expresión.

—A las 11 —su mano acariciaba lentamente mi mejilla, me di cuenta de que estaba llorando.

Estuvimos así, hasta que llegó la hora de irnos al cementerio, Carlisle, Emmett, Jasper, Edward, cargaron el ataúd hasta la carroza, yo salí con Alice abrazándome, me llevo hasta el auto de Edward, me subí al asiento del copiloto y mi madre se sentó en el asiento trasero, Edward encendió el auto y se puso detrás de la carroza, detrás de nosotros iba el coche de Carlisle, con Esme y con Emmett y por ultimo iba el coche de Alice y Jasper. Comenzamos el camino, pasamos como signo de despedida por la casa, pasamos por la comisaria, luego por decisión de mi madre, fuimos hasta la playa de la Push, estando ahí nos detuvimos 5 minutos, Edward me dio la mano y la beso. Luego fuimos directo hasta el cementerio estando allí fui hasta donde descansaría el cuerpo de mi padre.

El pastor dijo unas palabras antes de que comenzaran a bajar el Ataúd. Cuando comenzó a bajar se escuchó una canción, mi madre rompió en llanto, mientras Esme la a sujetaba para que no callera al suelo, por suerte Rose, no se habia sentido bien y se quedó en casa cuidado a Antonia no quería que nos viera así.

Yo te extrañare
tenlo por seguro
fueron tanto bellos y malos momentos
que vivimos juntos.
los detalles las pequeñas cosas
lo que parecía no importante
son las que más invaden mi mente
al recordarte.

Las lágrimas salían más y más con cada palabra que decía la canción, mientras fijaba mi vista en el ataúd que bajaba cada centímetro.

¡Uhhhh! ojala pudiera devolver el tiempo
para verte de nuevo
para darte un abrazo
y nunca soltarte
mas comprendo que llego tu tiempo
que Dios te ha llamado
para estar a su lado
así él lo quiso
pero yo nunca pensé
que doliera tanto

Ya no pude más, escuche un desgarrador grito de mi madre que lloraba

—¡CHARLIE! —Edward me abrazo aún más fuerte, pero mis piernas se debilitaron mientras seguían bajando a mi padre, caí de rodillas y conmigo cayo Edward, quien nunca me soltó, comencé a temblar a causa de los sollozos.

Ya no llores por mí
yo estoy en un lugar
( lleno de luz)
donde existe paz
donde no hay maldad
donde puedo descansar.
No llores por mí
están bello aquí
( con calma iré)
quiero que seas feliz
que te valla bien
y cuando
te toque partir
espero verte aquí.

Dios, dime que estará bien, en donde quiera que este, por favor...

—Por favor —susurre entre sollozos—. Vu-Vuelve —mi voz se quebró.

Yo te extrañare
tenlo por seguro
como pensar que la vida
puede terminar
en un segundo
la vida es polvo
puede esparcirse
en un momento
nada trajiste
nada te llevas
solo lo que habia dentro (yo te extrañare- tercer Cielo)

Los sollozos de los demás, hicieron eco en el cementerio, sé que habia mucha gente acompañando a Charlie en el descanso eterno, pero yo no quería creer. Mire hacia donde se suponía que estaba mi padre, hay una rejilla y encima de esta hay muchas flores, son tantas que no caben todas juntas, también hay en el suelo alrededor de esta rejilla, escuche pasos de varias personas alejarse sin antes posar una acaricia en mi cabeza y en la de mi madre, pronto solo quedamos Edward y su familia, Reneé y yo.

Alice se llevó a mi madre, y los demás se fueron dejando a Edward conmigo, solo estábamos los dos solos, yo no paraba de llorar y él no me soltaba de su abrazo.

—Vamos —dijo tratando de levantarme.

—No, quiero quedarme —dije soltándome de su abrazo.

—Bella, hay que ir a casa —dijo acariciando mi pelo.

—Por favor —lo mire suplicándole en silencio—, quiero estar sola con él, después me iré a casa, pero ahora quiero estar sola —una lagrima callo, pero él la seco y acaricio mi mejilla con su cálida mano.

—Está bien, iré un rato a la tumba de mis abuelos —deposito un beso en mi frente. Aquí también descansaban los restos de los padres de Esme, Edward y Elizabeth, ellos habían fallecido cuando Edward tenia 10 o 11 años. Lo sentí alejarse y yo me acerque a las flores.

—Papi, ¿porque? —dije tratando de controlar mi voz—. ¿Acaso no sabes el daño que me causa el que me hallas dejado?¿te atreviste a dejarme sola?¿te atreviste a dejar a mi hija sin su abuelo?¿te atreviste a dejar solo a mamá? ¿porque eh?, no sabes lo mal que me siento, no sabes el dolor en mi alma, sé que solo estas durmiendo, aunque esa idea no alivia mi dolor —ya no podía mas rompí en llanto, estuve mucho tiempo así. El cielo que como siempre estaba encapotado, lloro al igual que yo, y aun mas, parecía como si fuera el mar el que se estaba cayendo a pedazos, en segundos estaba completamente empapada.

Sentí que me elevaba del suelo y me alejaba de mi padre, mire hacia arriba y los ojos verdes de Edward, llenos de dolor, sé que a él le duele verme así, pero no puedo con esto, es demasiado, el dolor es como si me estuviera quemando. Lleve mis brazos alrededor de su cuello y hundí mi rostro en su pecho, no sé cómo abrió la puerta del auto y me sentó, me dio un beso en la frente y cerró la puerta.

Estando ya adentro del coche, el prendió la calefacción al máximo, encendió el auto y manejo hasta mi casa, mire el lugar donde solía estacionar mi padre el coche patrulla. Suspire. Bajamos y Edward me subió al cuarto de baño, dio el agua, la bañera comenzó a llenarse, me saco la ropa, no dije nada, con cuidado me metió en la bañera, creo que lo hacía para que mi cuerpo reaccionara ya que estuve mucho tiempo en el frio y después la lluvia, salió diciéndole a Alice que buscara mi ropa de pijama y me hiciera un té. Me saco de la bañera, me cubrió el cuerpo con una toalla, salió y regreso con la ropa, me vistió y me llevo a mi habitación, tenía mi mirada vacía, me acostó y arropo tanto como podía para que mi cuerpo se calentara.

—¿Estará bien? —pregunto Edward.

—No lo sé, esto le afecto mucho —dijo una voz que supe que Carlisle. Yo estaba acostada mirando hacia la ventana.

—Pero ya lleva varios días así, Anto no deja de preguntar por ella— la voz de Edward sonaba triste.

—Sí, lo se hijo, pero hay que darle tiempo a que asimile todo.

No sé exactamente cuándo llevo así, no me he movido para nada, pero estoy consciente de lo que pasa a mi alrededor, sé que Reneé consiguió un trabajo con Esme decorando casas, Edward ha pasado todos estos días aquí para cuidar a nuestra hija, Alice viene casi todos los días para jugar con Anto, también sé que Emmett y Rose tendrán una niña y vienen a ver a Anto cada vez que pueden, siempre preguntan por mí y la respuesta de Edward es la misma, "sigue igual".