Espero sepan perdonar que no haya escrito durante mucho tiempo, espero me sepan perdonar, ya tengo varios capítulos escritos en papel y prometo pasarlo de forma rápida antes de volver a un ritmo más normal.

Desde ya besos y espero verlos.

Súper Halloween

Mabel había despertado a sus adorables sobrinos y los había subido al auto a la apuradas diciendo que tenían que hacer unas compras muy importantes, algo que no podía esperar para nada.

Pararon en una tienda de cosas de fiesta, cosa que confundió a Ford que no recordaba que hubiera una fiesta cercana y también estaba seguro de que el lugar debía de estar mal decorado porque Halloween había pasado hacía ya varios meses.

— ¿Qué hacemos acá tía Mabel? — preguntó Ford confundido.

— Vinimos para conseguir adornos y disfraces para súper Halloween, a la gente de este pueblo le gusta tanto Halloween que lo celebran dos veces al año y quiero que mis amados sobrinitos tengan los mejores disfraces —muy emocionada con la sola idea de poner algo adorable a sus sobrinos y hasta había logrado contagiarles algo de esa emoción a las personas que estaban con ella.

En la tienda los niños corrían libremente, Mabel estaba viendo los barriles de sangre falsa con bastante interés y Fiddleford estaba viendo los disfraces esperando encontrar algo que él se atreviera a usar y que fuera del agrado de su jefa pero su atención se fue a unos juguetes que eran una calavera encima de una fuente, la que se supone se usaría para poner caramelos y eso le dio la idea, él podría diseñar uno mucho mejor que ese y de esa forma impresionar a su jefa, cosa que no era tan complicada pero le gustaba hacerlo. Para mala suerte de todos los que estaban en la tienda para aprender del todo su funcionamiento iba a tener que hacerlo funcionar algunas veces, de esa forma se podría aprender las frases que esta cosa dijera en orden de hacer algo con frases mejores, ¿Cuáles? Eso tendría que salir del cerebro de Stan porque él no era nada bueno en ese tipo de cosas y no quería que se rieran por poner algo que fuera demasiado sureño, cosa que le habría pasado muchas veces.

Cuando obtuvieron todo lo que necesitaban, Mabel les indico que corrieran y la tía de los chicos le turo el dinero a la cajera mientras pasaba delante de ella, está ya estaba acostumbrada y solo recogió el dinero del piso mientras la insultaba en voz baja.

Una vez en la casa estuvieron decorando durante todo lo que quedo del día y no fue hasta que terminaran que dejo que sus empleados se fueran a sus casas, eso molesto al padre de Fidds que llamo enojado a Mabel pero esta le saco importancia y prometió que nunca iba a volver a pasar. La verdad es que le hacía esa misma promesa todos los años y nunca la cumplía, por lo que no esperaba a que terminara la frase antes de colgarle el teléfono.

Al día siguiente estaban todos listos, hasta Stan que había tratado de negociar con su tía el tipo de disfraz que se iban a poner con su hermano. Eso era porque ellos dos siempre habían usado disfraces que fuera de la misma temática, eran un dúo en lo que tenía que ver con eso pero eso no quería decir que fuera a aceptar que su tía los vistiera de condimentos o algo peor.

Fue después de mucha negociación que llegaron a acordaron una idea, esta era que uno se disfrazara de indio y el otro de vaquero, esa idea había sido la menos ridícula y la que Ford también acepto cuando le fuera a preguntar su opinión. Una de las razones por las que aceptara era porque estaba demasiado seguro que para poder ser un vaquero no iba a poder usar anteojos y eso lo emocionaba mucho, hasta le parecía que lo que él pensaba estaría históricamente correcto por lo que ni siquiera Ford le podía llegar a decir algo.

Durante la negociación Ford había estado más ocupado investigado los caramelos que prestando atención y como Stan sabía eso le tuvo que mostrar que había sido lo que había aceptado usar. Ford estaba odiando las marca de los dulces que iban a entregar y eso preocupo a Fiddleford quien amablemente le pidió que parara y cuando le preguntaron por qué él les contó sobre la criatura que atacaba a los niños que no representaban el espíritu de la fiesta, los que no eran agradecidos o despreciaban los dulces que les daban.

A pesar de haber escuchado la historia Ford fue asqueado por uno de los dulces y al ver que era horrible empezó a tirar todos los que estaba seguro que no le iban a gustar por la ventana ignorando las advertencias de Fidds quien siempre se había creído el folclore de monstruo.

— Eso no le va a gustar al monstruo del súper Halloween – le retaba Fiddleford mientras trataba que parara, lo único que hizo que se detuviera fue cuando la puerta se abrió y Helen entro con Thistler con ella, se había olvidado el abrigo y lo había ido a buscar siendo acompañada por el supuesto hippie.

— ¿No me digas que estuviste tratando de asustarlos con la historia del monstruo? — preguntó incrédula al ver cómo estaban paradas las personas en la habitación.

— Esa es solo un cuento para asustar a los niños — dijo Ford, molestando a Fidds y a Stan, en especial al segundo al que la historia le había interesado y odiaba cuando su hermano lo dejaba como un idiota, ya sea de forma intencional o no.

No queriendo escuchar nada más Stan se fue a ponerse el disfraz siendo seguido por Fiddleford a quien tampoco le estaba gustando lo que estaba pasando.

Después de que ellos se fueran Thistler preguntó con tono altanero.

— ¿Planean hacer esa ridiculez de ir a pedir dulces? Eso es como mendigar y eso no es para nada cool — Ford se le quedo mirando extrañado porque lo que estaba diciendo no iba con la filosofía que se suponía que estaba siguiendo pero más importante era salvar su orgullo.

— Claro que no voy a ir, eso es cosa de bebés y yo ya casi soy un adolecente — mostrándose orgulloso, inflando el pecho para que tomaran más en serio las cosas que decía.

— Hoy vamos a ir a una fiesta si es que quieres ir — le invito Helen dándole uno de los volantes, el que le habían dado anteriormente a ella.

No paso mucho tiempo desde que se fueran que alguien más golpeo la puerta y Ford fue a ver quién era.

La persona era un tipo alto, tan alto que parecía tener que agacharse un poco para poder ver a Ford y aun así era mucho más alto que él, tenía una gabardina marrón y una horrible mascara de esas que son amarillas con la cara sonriente.

— ¿No estás un poco grande para ir a pedir dulces? — como el extraño no le respondió y sin ninguna ceremonia le cerró la puerta en la cara.

A los pocos segundos volvieron a tocar la puerta y esa vez fue Stan el que le abriera pero él no tuvo la misma suerte que Ford este fue amenazado de que si no conseguía cincuenta caramelos antes de que las velas dentro de las sandias decorativas se apagaran, él se los iba a comer y para mostrar que no estaba mintiendo se comió a un niño que estaba pasando por ahí, uno que por suerte Ford no conocía, no que eso lo hiciera sentir demasiado menos culpable.

Por el susto fue que mando al diablo la idea de pedir dulces solo con su hermano y llamo a sus dos amigos, ellos iban a ayudarle a salir vivo de ese lio en el que su hermano los había metido.

Por suerte no tardaron mucho en llegar, Rico estaba disfrazado de preso y Jorge iba de zombi que se estaba pudriendo, cosa que lo logró con una buena capa de maquillaje, hasta Stan estaba ya con su disfraz. Su tía le había hecho un sombrero digno de vaquero y le había conseguido las botas, hasta espuelas falsas estaba usando el orgulloso vaquero, había ido a recibir a sus amigos de forma efusiva y de paso darse una pausa de tratar de convencer a su hermano de que fuera con ellos, el muy tonto estaba tratando de fingir una enfermedad, era como si se olvidara que los dos habían sido criados por una pareja de estafadores, era muy tonto lo que estaba tratando de habían sido criados por una pareja de estafadores, era muy tonto lo que estaba tratando de hacer.

— ¿Tu no quieres morir ni que yo me muera no? — sabiendo cual sería la respuesta de su hermano pero preguntando de todas formas y cuando este respondiera asintiendo con la cabeza lo empezó a sacudir con fuerza — en ese caso vas a venir a buscar dulces con nosotros o le voy a contar a papá de cómo te pasabas la mayoría de las clases de boxeo leyendo en vez de prestarle atención al profesor — sabía que con eso lo tenía entre las cuerdas, porque si había algo que el padre de los gemelos no perdonara es no prestar atención en la clase de boxeo, ya lo habían retado a Ford varias veces por estar viendo a otro lado y fue lo que necesito para que su hermano se fuera a cambiar poniéndose el disfraz, la verdad es que solo se puso la pluma en la cabeza y se dio por disfrazado.

De esa forma y con una notablemente mala actitud fue a pedir caramelos y como era de esperarse casi nadie quiso aportar, si la gente ha de darle dulces a un niño, lo mínimo que esperan es que estos hagan un esfuerzo de su parte.

La actitud de su hermano estaba hartando a Stan que se lo llevo a un lado unos minutos para hablarle, cosa que mucho no le gustaba pero era un caso de vida o muerte.

— ¿Tanto te molesta tener que hacer algo conmigo? — se estaba cansando de la actitud de Ford, en vez de ayudar estaba complicando todo.

— No es eso, es que ya estamos grandes para esto y por eso quiero que nos apuremos lo más posible — de no ser porque sus vidas estaban en juego se habría puesto a pelear, todo con tal de no ponerse a hablar de forma directa del tema porque eso no era algo que ellos hicieran, no era algo muy varonil o por lo menos eso era lo que su papá siempre insistía.

— Si tanto quieres que nos apuremos vas a tener que esforzarte un poco, no creo que los adultos nos vayan a dar muchos dulces a no ser que les hagamos algún tipo de acto y personalmente no quiero ser comido en este disfraz — una cosa es creer que te ves bien y otra muy diferente es terminar tus día vestido de esa forma.

— Vamos a terminar con esto para poder después seguir con nuestras vidas como si nada de esto hubiera jamás pasado — le respondió Ford con un tono frio, después se fue a poner el resto del disfraz, que era pintarse la cara y unos zapatos que se parecían más a los que usaban los indios y con eso puesto empezaron a hacer las cosas que hacían en su pueblo para conseguir dulces, esas cosas que los hacían ver adorables y que podían hacer por poder actuar como si nada pasara aunque fuera falso.

Llegaron a juntar tantos dulces que fue necesario ir a buscar una caretilla para poder llevarlos a todos.

En un momento en el que habían dejado a Ford solo con los dulces y un auto pasó por la calle que estaba en frente a donde él estaba parado y por miedo escondió la caretilla en unos arbustos que estaban atrás de él, de suerte tuvo tiempo de sacarse la pintura de la cara y la pluma antes de que se le acercaran y Helen bajara la ventanilla para poder hablarle pero la persona que hablo fue el maldito Hippie.

— ¿Qué estás haciendo aquí enano, ayudando a mantener con vida esta celebración tan mercantilista? — le estaba mirando como quien mira a un bicho, a un ser que es inferior a él.

— Claro que no, él no haría ese tipo de cosas, no es un niño — le reto Helen no gustándole como le hablaba a su amigo — ¿Te esperamos en la fiesta? — ya dirigiéndose a Ford pensando que sería más divertida la fiesta si su amigo iba.

— Claro que voy a ir, nos vemos ahí — dijo ya despidiéndose con la mano mientras que el auto se iba alejando de él y fue en ese momento en el que Stan llegara y se podía ver lo enojado que estaba.

— ¿Así que tenías planeado ir a esa fiesta, por eso te portabas como un idiota arruinándonos todo? — era muy frustrante la forma en la que estaba actuando, como un niño malcriado y no como el adolecente que esperaban ser. Si planeaba actuar de esa forma cuando fueran adolecentes esa etapa de la vida sería mucho más que complicada para ellos.

— Ya te dije que estamos grandes para esto y tu sabes que tengo razón, seguro solo vienes para poder impresionar a tus amigos, esos que te hiciste aquí — moviéndose hacía el arbusto donde había previamente escondido los caramelos — y antes de que preguntes, los dulces están aquí — moviendo un poco el arbusto pero la caretilla estaba tirada y los dulces se habían caído a un lago que estaba bajo este.

El ver eso provocó la ira de Stan que sin aviso alguno se le tiro encima y los dos empezaron a pelear y habrían continuado por un rato de no ser porque mientras que se estaban peleando la última sandia fue apagada y el monstruo fue a reclamar lo que había pedido, cuando no se los dieron los empezó a perseguir y terminaron en la misma tienda a la que habían ido con la tía Mabel a comprar las cosas para ese día.


Mientras que eso pasaba Mabel se estaba divirtiendo asustando a los niños que se atrevían a ir a pedir dulces, usaba tanto su disfraz de vampira como un montón de brillos y confeti y todo le estaba yendo bien hasta que un par de malcriados no solo no se asustaron, no les afecto en ninguna forma.

— Vemos películas de terror desde que tenemos memoria — dijo uno de ellos, el que tenía el disfraz de momia y el otro niño, uno con un disfraz de hombre lobo asintió dándole la razón.

Después de eso siguió tratando de asustarlos, hasta les tiro un cerebro de vaca que había comprado para casos desesperados pero ni siquiera eso funciono y cuando se hartó y ya sin ideas les pregunto qué tipo de cosas podrían asustarlos. Los muy malditos le mostraron uno de esos videos llamados screamers, en su teléfono había el video de un gatito y cuando te hubieras confiado lo suficiente de que nada raro iba a pasar, aparecía un monstruo gritando asustándote más que nada. Eso hizo que Mabel se cayera de cola al piso ante la risa de los dos chicos pero una vez que se terminaran de reír se fueron ya no más interesados en la señora.

Fue en ese momento que viera el reloj y se diera cuenta de lo tarde que era, decidiendo que era olvidarse de todo e ir a bañarse.

Lo que no sabía era que los niños la querían obligar a que les dieran dulces y fue por sus ganas de tener que ignoraron todo y entraron al baño justo cuando ella se estaba sacando la bata, quedando en camisón, eso fue suficiente como para asustarlos tanto como para que dejaran las bolsas de caramelos y se fueran corriendo.


En la tienda de artículos de fiesta todos los niños estaban escondidos en distintos lugares, con la excepción de los gemelos que habían terminado juntos.

— Creo que estamos aquí por mi culpa — dijo Ford que siempre le había costado admitir cuando se equivocaba.

— Yo sé que quieres impresionar a Helen, entiendo eso y hasta lo respeto pero no vamos a poder hacer esto de buscar dulces por siempre pero no creí que esta sería la última vez — le dolía lo que estaba pasando pero quería ser fuerte, miro a otro lado para que no viera como se le estaban formando las lágrimas en los ojos pero Ford igual sabía que eso estaba pasando por lo mucho que lo conocía.

— No soy tan buen hermano como me gustaría pensar que lo soy pero creo que podría tratar de mejorar, eso si tienes ganas de ayudarme — estaban por chocarse los seis paso Fiddleford y les reto por lo que estaban haciendo. Les hizo recordar que mientras eran perseguidos por un monstruo no es el mejor momento para dejar en claro los sentimientos.

Entre todos decidieron ponerse unas capas negras para que no los reconociera y de esa forma poder escaparse sin que los atacara.

Lamentablemente Fidds se había querido llevar una de las calaveras pero cuando lo agarro sin querer la apretó y este hizo un ruido llamando la atención del monstruo comiéndoselo, eso enojo tanto a Ford como a Stan que lo fueron a atacar y cuando pensaban que todo estaba perdido Stan se canso y mordió al monstruo y se dio cuenta de que estaba hecho con dulces feos.

— Esto está hecho de caramelos feos — declaro y todos los demás fueron a comer como lo había empezado a hacer Stan, de esa forma logró no solo rescatar a Fidds sino al niño que se había comido antes.

Con mucha pelea la criatura logro sacárselos de encima y pudo contar su historia de cómo él estaba formado de los caramelos que los niños tiran porque no les gustan o tiran por el simple hecho de ser de marcas que nadie conocía pero eso no le sirvió para nada porque igual termino comido por todos los niños y Fiddleford.

Después de comérselo volvieron a la cabaña donde se quedaron viendo películas de terror mientras se comían los dulces que la tía había conseguido de los niños que no había conseguido asustar, de esa forma terminaron divirtiéndose mucho durante gran parte de la noche.

Estoy haciendo un reto en mi foro, los que estén interesados pueden ver el link en mi perfil, si participan nos podremos divertir mucho.