Los personajes pertenecen a S.M yo solo uso mi imaginación.

Capítulo 11: De vuelta

Pov Bella.

Ya han pasado más de dos semanas, creo que será la tercera, no sé muy bien, he estado en la misma posición, con mi mirada perdida en la nada, Edward se ha quedado un par de veces para ayudar a mi madre a cuidar a Antonia, y de mí, mi madre sigue trabajando con Esme, eso la mantiene ocupada de pensar tanto en mi padre, pero aun así la escucho por las noches llorar, yo no he cambiado mi rutina salvo que ahora permanecía más tiempo sentada en mi mecedora cerca de mi ventana. Alice cuidaba a Antonia mientras Edward iba a trabajar en Port Angeles, Carlisle había traído a un psiquiatra, pero este dijo que yo sola debía salir de mi estado ya que fui yo la que me encerré para no ver la realidad, Rose ya se le notaba su pancita y Emmett por otro lado no dejaba de estar nervioso, siempre que venían los escuchaba conversar y preguntarle a Carlisle o a Edward como era ser padre, me dolió cuando dijo "no te puedo ayudar ya que me perdí tiempo de estar con ellas".

Antonia no dejaba de venir a verme, pero la sacaban rápido para que no se sintiera mal porque yo no la miraba, quería sonreírle, abrazarla, pero sabía que si me movía el dolor en mi pecho regresaría. Escuche cerrarse la puerta y luego unos pasos subiendo las escaleras y la puerta del baño cerrarse, la puerta de mi habitación se abrió pero no me moví sabía quién era.

—Bella, ya llegamos —escuchar su dulce y musical voz hacia que mi corazón saltara y comenzara a latir más rápido—. Estaré abajo preparando algo para comer —salió dejando la puerta entre abierta.

De pronto escuche un fuerte golpe, seguido con un grito de Antonia, me levante rápido casi cayendo al suelo, pero solo fue un tropezó y abrí la puerta del baño, en el suelo se encontraba mi hija con su manita en su cabeza y unas cuantas lagrimas caían por sus mejillas, su mano no dejaba de presionar su frente, entre sus dedos podía ver la sangre manchando sus pequeños dedos, me acerque a ella y la abrace, ella escondió su rostro en mi pecho y comenzó a llorar un poco más fuerte.

—Vamos hay que llevarla al hospital —asentí levantando a mi hija en mis brazos y baje las escaleras con cuidado— toma —me entrego un abrigo un par de zapatillas, tomo a la niña mientras yo me calzaba las zapatillas, note que él la habia ropado con una manta, salimos hasta su auto, me senté atrás con ella, Edward manejo más rápido que de costumbre aunque parecía muy tranquilo sabía que se notaba nervioso, estaciono y salí del auto con mi hija en mis brazos.

—¿Dr. Cullen? —pregunto Edward a la chica de recepción en cuanto entramos al hospital, ella le indico que estaba en su despacho, puso un brazo alrededor de mi cintura y comenzamos a caminar hasta el despacho de Carlisle, Edward le conto lo que paso y reviso a Antonia, desinfecto la herida y la saturo, dijo que no era de cuidado, pero que igualmente le haría unos exámenes por ser un golpe en la cabeza. Se llevó a mi hija y quede sola con Edward en una habitación, él estaba sentado en la camilla y yo en uno de los sillones

—¿Estas bien? —pregunto con nerviosismo observándome en todo momento.

—Sí, gracias —conteste desviando mi mirada, hacía casi tres semanas que no hablaba. Se bajó de la camilla acercándose a mí.

—¿Porque? —se puso en cuclillas frente a mi apoyando sus manos delicadamente sobre mis rodillas, sus ojos estaban oscuros, apagados, debajo de sus hermosos ojos estaban unas horribles ojeras que casi llegaban al negro, se notaba cansado y yo sabía que tenía culpa de eso.

—Por hacerte cargo de mi hija cuando yo no podía… —murmure poniendo mis manos sobre las de él, sentí mis ojos humedecerse y las lágrimas se agolparon en las esquinas, luche para que no salieran.

—No tienes por qué hacerlo, además es nuestra hija, es mi deber cuidarla —su voz era firme, pero aun detonaba cariño y dulzura—. Claro que tenía que hacerlo, es mi deber, pero sobre todo es porque las amo —deje de respirar, mi corazón latía a toda velocidad, sentí que mis mejillas comenzaban a arder.

Su mirada dificulto todo, un pequeño brillo comenzó a aparecer en sus ojos, no podía pensar en nada tenía la mente en blanco. Acorto la distancia que habia entre nosotros, su aliento chocaba en mi cara, su mano acaricio mi mejilla, cerré mis ojos al sentir su caricia, sus labios se posaron sobre los míos como si fuera una muñeca que pronto iba a romper, comenzó a moverlos de manera lenta y delicadamente, envolví su cuello con mis brazos acercándolo más a mí, todo este tiempo lo habia extrañado de una manera que no puedo explicarlo, él puso sus manos a mi cintura haciendo que me pusiera de pie, me acerco su cuerpo y al tacto sentí miles de corrientes que pasaban por mis extremidades y se alojaba en mi vientre, el rozo mis labios con la punta su lengua pidiendo permiso para entrar y yo entre abrí la boca, el beso se profundizó, nuestras lenguas danzaban y su agarre se hacía más fuerte, mis pulmones quemaban por la falta de aire. Un carraspeo nos hizo soparnos, mi respiración estaba alterada y Edward no se quedaba atrás, gire mi cabeza para ver quién nos habia interrumpido y ahí estaba Carlisle con nuestra hija, apoyada en su hombro durmiendo, el solo nos sonrió con cariño.

—Perdón por interrumpir —hizo una pausa, me sonroje hasta no poder más, esto era realmente vergonzoso—. Los exámenes estarán para mañana a las 11 de la mañana, ahora pueden llevársela —Edward se acercó a Carlisle y la acuno junto a su pecho, tome la mantita y la arrope para que no sintiera frio. Salimos del hospital sonriendo, me subí en la parte trasera del auto y el me entrego a Antonia, cerró la puerta y rápidamente encendió el auto y partimos hacia la casa.

Durante el camino no dijimos nada, yo contemplaba a mi hija dormir, cada cierto tiempo sentía que él me miraba por el retrovisor. Llegamos a la casa, a pesar de ser tarde en la noche, todas las luces de la casa estaban encendidas, en el estacionamiento estaban los coches de toda la familia, suponía que todo esto era para ver a mi pequeña, al entrar en la casa mi madre se llevó a mi hija a su habitación para que durmiera mas cómoda, en la sala estaban Alice, Esme, Rose, Emmett y Jasper, esperando para que les contáramos lo que habia sucedido, las muchas preguntas que hacían y la manera que en la cual me mantenían ocupada, me di cuenta de que todos me estaban ocultando algo, Alice le daba miradas a Edward, él fue a la cocina y lo siguió Alice quise ir, pero Rose me detuvo haciéndome conversación sobre el embarazo, con la actitud de Rose y el nerviosismo de Emmett me dejo en claro que algo más pasaba.

—¿Hay algo de que me tenga que enterrar? —dije y todos me miraron con los ojos como platos pensando que no me daría de cuenta de su actitud.

—Eh... nada porque —dijo un muy nervioso Emmett.

—¿Y me lo preguntas? —dije con sarcasmo ladeando la cabeza mirando al grandote.

—Bella, no es nada de verdad —dijo Rose trato de ser convincente pero no le resulto.

—A mí no me engañan sé que me ocultan algo y quiero saber qué es lo que está pasando —mi voz fue dura, ya me estaba enojando.

—Bella tranquila, si hay algo tenlo por seguro que lo sabrás —dijo Jasper tratando de tranquilizarme.

—Bella —me llamo Edward. Estaba parado en la puerta, me levante y me puse frente a él, estaba un poco más serio que de costumbre.

—Dime —dije esperando a que hablara, la curiosidad me estaba matando, Edward estaba serio y en sus ojos destellaba preocupación.

—Necesito hablar contigo, ¿Vamos? —dijo abriendo la puerta invitándome a salir, tome mi abrigo y mientras salía me lo puse cerrándolo ya que estaba helando. Edward salió detrás de mi caminando hacia su coche, se apoyó sobre el capo del volvo mirando hacia el suelo debatiéndose si hablar o no.

—Dime, ¿qué pasa? —pregunte, estaban nerviosa y preocupada.

—Es sobre lo que paso con Charlie —murmuro levantando su mirada hacia mí.

—¿Qué es? —pregunte estaba en Shock, ¿que podría ser?, ¿habia algo que no sabía con respecto a la muerte de mi padre?.

—Los agentes de la comisaria creen que le paso a Charlie fue un asesinato —la última parte lo dijo en un susurro esperando mi reacción.

¿Qué demonios era lo que estaba pasando? ¿Acaso escuche mal? mi respiración comenzó a ser más entrecortada, mis pulmones estaban ardiendo por la falta de oxígeno, la falta de aire me estaba pasando la cuenta, el dolor en el pecho habia comenzado nuevamente, mis parpados se comenzaron a hacerse más pesados, lo último que escuche era la voz de Edward llamándome mientras la oscuridad me absorbía por completo.