Hola mis personas especiales, las que me leen que conozco y las que no conozco también.

Sé que me estoy tardando en postear pero es que me desconcentro fácil, esta vez es culpa de pokemon pero no el Go. Un emulador para la computadora que uso para jugar al pokemon cristal, la verdad es que ya me pase el juego pero le quiero ganar a Red que tiene unos súper pokemones.

Volviendo al tema espero sigan leyendo que yo, aunque me pueda tardar seguiré posteando.

La Cabaña del Misterio en verano siempre está con gente lo que no deja mucho tiempo para holgazanear y por eso cuando uno de esos momento y para aprovecharlo estaban haciendo algo que les gustara a los tres, cosa que es más que complicada teniendo en cuenta lo diferentes que son sus gustos. Una de las cosas que se les ocurrió fue ver tele, encontrar un programa que le gustara a todos sería un poco complicado pero era más sencillo que cualquier otra cosa.

Stan había insistido mucho en ver un programa llamado Lluvia de dinero, decía que lo veían en su casa y que le gustaba mucho, cuando su tía le quiso decir que no esté simplemente le puso cara triste y se lo pidió de una forma que bordeaba lo patético para que esta cediera.

Así que con Gompers a su lado, Stan estaba sentado en el piso con su cabra acostada en sus piernas y le estaba encantando estar así alentando al concursante que le estaba empujando a los otros que quisieran agarrar su plata, Mabel también lo hacía pero a Ford eso le parecía demasiado tonto.

— Empújalo más fuerte, ¿A es llamas una trompada? — decía Stan mientras tiraba golpes al aire, como queriendo demostrar como él pensaba que se tenía que hacer.

Lamentablemente todo el tiempo de descanso se terminó cuando Fiddleford fuera a anunciar que acababa de ver un grupo de turistas estaba llegando y por eso Mabel fue a tratar de sacarles toda la plata que pudiera pero antes fue ponerse presentable porque hasta ese momento había estaba con la bata de color rosa y no era forma de recibir a nadie.

A Ford le impresionó lo mucho que se estaba esforzando en su apariencia y cada tanto paraba lo que estaba haciendo para ver por la ventana y se notaba que estaba emocionada, era como una niña en una dulcería.

— Cualquiera diría que te los imaginas a los turistas como si fueran billeteras con piernas — Ford preocupado por su tía y más cuando viera como estaba se quedaba viendo por la ventana con la vista perdida unos segundos antes de negar con la cabeza.

— Nada puede estar más alejado de la verdad pero mejor que vayas a limpiar el estacionamiento que alguien acaba de perder su desayuno — dicho eso le pasó afectuosamente la mano por el pelo y su sobrino fue a limpiar el desastre con muy pocas ganas.

Después de terminar de limpiar su querida tía lo hizo disfrazar de vampiro, para después tirarle encima un balde lleno de brillo y cuando este se quejara simplemente le respondió.

— A la mayoría de las adolescentes de hoy en día les encantan los vampiros que brillan, de esos libros que están llenos de ellos, yo leí algunos y no están tan malos — orgullosa de si misma y dándose palmadas en la espalda para después darle los colmillos falsos y llevarlo a donde iba a estar y antes de ir por los turistas le dio la sangre falsa que era lo que le faltaba.

Fue así como lo presento como el vampiro preadolescente y lo hizo bailar delante de los turistas mientras que estos le tiraban monedas y eso hizo que se sintiera como un fenómeno y el odiaba eso.


Sin saber lo que estaba pasando, Stan estaba en la caja registradora haciendo gala de su carisma, ese que su madre amaba tanto, ofreciendo pegatinas que había cerca de donde estaba y las terminó vendiendo al doble de lo que estas costaban. Eso enojo mucho a su tía que lo fue a retar.

— No tienes por qué estar estafando a mis clientes, por lo menos no lo hagas de una forma tan descarada, mejor vete a ayudar a Fidds — empujándolo fuera del camino.

— Creo que se está olvidando de algo Señora Pines — dijo Fiddleford que estaba atendiendo a unos clientes cerca pero paro para acotar algo.

— No, saque al niño de su puesto y lo tomare yo para que no me ofenda a los turistas — eso era algo que le molestaba a Mabel.

— Supongo que quieres que diga las palabras mágicas — a Stan no le gustaba para donde estaba yendo la charla.

— ¿Supongo que te estás refiriendo a estas? — mostrando las pegatinas que tienen esas palabras escritas — estás no son muy buenas para el negocio, es más cuando escucho por favor siento como si algo me quemara — pegando el que decía por favor en la caja registradora ofendiendo a Fidds en el proceso haciendo que se fuera de la tienda ofendido.

Aunque hubiera querido seguirlo no pudo porque Ford entró a la tienda todavía disfrazado.

— No puedo seguir usando esto, la gente se ríe de mi — ofendido extendiendo los brazos como para que pudieran ver todo lo que era su horrible disfraz, con cara de incomodidad.

— La gente se ríe contigo, eso es diferente — aclaró Mabel pero Stan ya estaba yendo al lado de su hermano y al ver lo ridículo que estaba se enojó.

— No tienes por qué hacerle esto a Poindexter, sabes cómo le molesta que la gente se le quede mirando, yo podría haberlo hecho mucho mejor que él — dando un pisotón como para acentuar lo que estaba diciendo.

— Mejor váyanse a trabajar que hay muchas cosas que deben hacer — los reto enojada y se fueron a donde había ido Fiddleford para ayudarlo y ver cómo estaba.

Una de las terea más molestas fue la de ponerle brillo al cartel que está en el techo de la cabaña, Ford habría preferido volver a poner la letra S en su lugar pero Mabel ya se había rendido, sabiendo que no iba a haber forma de que esa letra se mantuviera en su lugar por mucho tiempo.

— No creo que haya una jefa peor que Mabel — dijo Stan queriendo empezar una charla.

— Es odioso como no me deja traer a mis amigos — se quejó Helen que estaba haciendo poco esfuerzo, por lo menos así se veía comparado con lo mucho que estaba trabajando Fiddleford.

— No sean haraganes y vuelvan a trabajar, un cartel brilloso no solo atrae clientes, también les alegrara el día — dicho eso volvió a entrar enojando más a sus sobrinos.

— Yo le quise dar la idea de un robot, uno que ayudara a los clientes, respondiera preguntas y señalara cosas — dicho eso saco de su bolsillo de su pantalón un pequeño dibujo, uno que seguramente había hecho para mostrarle a Mabel, es decir que no le había puesto nada de vocabulario técnico ni detalles de medidas para que no lo catalogara como algo nerd y se negara rotundamente a la idea.

El saber eso enfureció a Stan, en especial porque le recordó a su propio padre, ese que no se impresionaba fácilmente y que lo retaba por la más mínima cosa, o por lo menos así era como Stan lo sentía.

Así fue como más decidido que nunca marchó a la oficina de su tía y sin preguntar entro dando un portazo. Eso asustó bastante a su tía que había estado sentada viendo unos papeles pero antes de que ella pudiera decirle algo al respecto, este ya le estaba hablando en un nivel de voz cercano a los gritos exigiéndoles cosas.

— ¿Por qué le dijiste a Fidds que era una idea tonta que la del robot? — estaba realmente colérico, no le importaba estar hablando con su tía porque sentía como si estuviese en casa y la persona a la que le estaba hablando fuera su padre para el cual muchas de las ideas de Stan, sino todas eran tontas.

— Es parte de ser jefa, una tiene que saber cuándo decir que no y tu no sabes lo que puede pasar si se le deja a Fidds investigar con sus robots — le estaba hablando seriamente esperando que entendiera y no tener que contar algunas de las cosas que pasaron cuando algún robot de Fiddleford se volviera loco.

— Hasta mi papá sabe que hay que tratar bien a los empleados, por eso es que tiene tan pocos — mientras hablaba se paraba en la silla como para estar más a la misma altura y no sentir que lo estaba tratando como a un niño pequeño.

— ¿Estás tratando de decir que tu podrías administrar este lugar mejor que yo? — preguntó incrédula y molesta de tener que tener esa charla con su sobrino de doce años y mientras que lo hacía apoyaba ambas manos en el escritorio acercándose un poco más a él con el plan de verse un poco intimidante pero o demasiado.

— Claro que lo creo, yo puedo ganar más dinero en tres días de lo que tu podrías — imitando la pose que ella había puesto.

— ¿Apostarías a que puedes hacerte cargo por tres días mientras que yo me voy a descansar? Porque estoy más que segura que podría ganar más plata que tu incluso si estoy de vacaciones — sonriendo segura de que iba a ganar.

— Tomate las vacaciones que yo me encargare de que este lugar funcione como nunca y después veremos cuál de los dos gano más plata — sonriendo igual que ella, imaginándose que ya ganaba.

— Si yo gano vas a tener que usar un sweater que yo te haga y que dirá la palabra perdedor durante lo que queda del verano.

— Y si yo gano voy a ser el nuevo jefe lo que queda del verano — demasiado seguros estaban con lo que estaban apostando y demasiado cabeza duras como para echarse atrás.

— ¿Tenemos una apuesta? — preguntó Mabel golpeando la mesa con fuerza.

— Claro que si — imitándola, esperado que de esa forma lo tomara en serio.


Cuando se enteraron de lo que había pasado tanto Ford como Fiddleford trataron de convencer a la señora de que cambiara de opinión pero no hubo forma, estaba demasiado decidida a llevar a cabo la apuesta y había poco que esos dos genios pudieran hacer.

Ford solo pudo ver a su tía ponerle el fez a su hermano, subirse a su auto e irse con una gran sonrisa.

— ¿Estás seguro que puedes con el trabajo? — le preguntó Ford más que un poco asustado con lo que podría resultar de todo eso.

— Claro que puedo y hasta podremos conseguir un poco de dinero para el Stan O´ War — eso le animó un poco pero no demasiado.

Lo primero que hizo como jefe fue conseguirse un traje que le sirviera a demostrar poder, uno negro con un moño rojo en el cuello, era lo más cercano que Fidds pudo encontrar a las corbatas que se usan en el sur y pensó que eso le quedaría bien.

— De esta forma no solo voy a ganar la apuesta, sino que me voy a ver grandioso mientras lo hago — dijo cuándo los reuniera en la oficina, cosa que molestó tanto a Ford como a Fidds pero no tanto a Helen, que lo estaba usando como una excusa para no estar trabajando y que igual le pagaran.

— ¿Podemos trabajar? — fue todo lo que Fidds dijo, iba a seguir con la misma rutina de siempre esperado que el desastre fuera lo más leve posible.

— Claro que puedes trabajar y si eso significa que traerás tu robot, ve lo antes posible — eso fue todo lo que Fiddleford tuvo que escuchar para irse corriendo lleno de emoción.

Con toda tranquilidad se acercó a Helen.

— Y tu puedes invitar a todos tus amigos, claro que tendrán que comprar algo de la máquina de dulces pero no creo que eso les moleste — como única respuesta esta se fue usando su teléfono, seguramente para mandar mensajes a sus amigos de que podían ir a divertirse a la cabaña.

Fue en ese momento que notó a su hermano que estaba con los brazos cruzados, no gustándole lo que estaba pasando.

— ¿Pensabas que me había olvidado de ti? Claro que no, tu puedes ir a buscar cualquier criatura que quieras, cuanto más impresionante mejor — eso hizo que su hermano sonriera y sacara el libro que llevaba a todos lados de su chaqueta.

— Te prometo conseguir algo que hará que la tía se dé cuenta de cómo las criaturas del bosque son mejores que las cosas que ella crea — de camino fue a buscar una de las armas que su tía tenía guardaba, una ballesta, algo que le sería más que útil.

Mientras que eso pasaba Stan fue a ver cómo iban las cosas en la tienda de regalos y no estaban yendo bien. Los amigos de Helen estaban haciendo un desastre, jugando con una pelota de futbol americano, cosa que molestaba mucho a los clientes que se iban indignados dejando en el piso las cosas que habían comprado previamente.

Bastante enojado fue a hablar con ella.

— Deberían tratar de no molestar a los turistas, porque estamos aquí para sacarles todo el dinero que podamos — dijo sonriendo, esperando que de esa forma le siguiera cayendo bien a pesar de lo que le estaba diciendo.

— Pensé que me habías dicho que podría hacer lo que quisiera con mis amigos ¿O estás cambiando de opinión y queriendo actuar más como tu tía? — Stan sabía que era lo que estaba tratando pero no podía perderla como amiga.

— Esta bien, haz lo que quieras solo trata de no romper todo — de esa forma se fue sintiéndose derrotado por la adolecente.

Cuando salió se encontró con un muy feliz Fiddleford que estaba pasándole un trapo a un robot de apariencia un poco extraña, era como uno de esos robots que aparecen en las películas de desastre y ya no estaba tan seguro de que fuera a funcionar, no estaban en época para cosas de susto y eso que ese pueblo festejaba Halloween dos veces al año.

— Stan, que bueno que estás aquí, esta es la belleza que va a ayudar a los clientes — Stan estuvo a punto de opinar pero apareció Ford con una sonrisa de oreja a oreja llamando su atención.

— Eso no es nada, lo que yo agarre en el bosque va a dejar a todos los turistas boquiabiertos, es algo peligroso, casi me mata cuando lo quise agarrar — Stan solo pudo sonreírle, pegarle levemente en el brazo y felicitarle.

— Sabía que lo podías hacer, por eso eres el hermano genio y no soy yo — a Ford generalmente no le gustaba cuando su hermano se tiraba a si mismo abajo pero en ese momento estaba demasiado feliz con lo que había hecho como para retarle por hacerlo.

— Ya hay que empezar con los tures — dijo Fiddleford y los dos se fueron a sus puestos de trabajo.


La única razón por la que Ford no estaba teniendo problemas en hablar delante de otras personas era porque estaba hablando de algo que realmente le interesaba, lamentablemente la pareja de turistas que lo estaban escuchando no estaban igualmente interesadas en lo que él tenía para mostrar.

— Está criatura es fantástica, casi me mata cuando la estaba tratando de capturar — esperaba que lo felicitaran como había hecho su hermano antes pero lo que recibió fue:

— Está cosa se ve falsa — le dijo la señora rubia con camisa blanca, shorts y zapatillas tenis a un señor que al igual que ella estaba rondando los veinte y llevaba una camisa celeste, shorts marrones y sandalias.

— Mejor veamos esto — dijo y los dos se fueron a ver el gatito unicornio brillante que estaba a pocos pasos de dónde estaban ellos.

Ford estaba demasiado decidido, era como si él también pudiera perder algo de perderse la apuesta y por fue que yendo contra su forma común de ser agarro a los adultos del brazo y los volvió a guiar frente a la criatura.

— Déjenme contarles algo sobre este personajes, se llama Gremblinomo y si lo miran directo a los ojos pueden ver sus peores pesadillas — lamentablemente los turistas seguros de que todo era un engaño miraron al monstruo a los ojos y antes de que Ford se pudiera dar cuánta de lo que estaba pasando ya estaba usando el teléfono para llamar al número que estaba en la memoria y que era el del hospital. De no haber estado en esa situación se habría preguntado por qué su tía tenía ese número en la memoria del teléfono pero por el apuro no le importó.


Sin saber de eso Stan estaba tratado de parar el robot que se había vuelto loco en la tienda y para mala suerte de todos los del lugar la maldita maquina se fue a chocar contra la jaula del Gramlinomo, haciendo que esta se dañara y dejando que la criatura pudiera salir libre.

Este se puso a destruir todo lo que estaba a su paso y los tres responsables se escondieron en el living tratando de pensar que podían hacer para deshacerse de que los estaba atacando.


Por su parte Mabel le estaba yendo más que bien, había conseguido meterse en el programa "Lluvia de Dinero" y le estaba yendo bastante bien, ya había ganado casi 30.0000 dólares y no se iba ir sin sacarle todo la plata que pudiera, su sobrino la había retado y ella se lo estaba tomando en serio, su orgullo estaba a juego y no se iba a dejar ganar por nadie. Ya se podía imaginar el tipo de sweater que le tejería a su sobrino, lo amaba pero al mismo tiempo le quería enseñar que con ella o se jugaba cuando tenía que ver con su orgullo.

Tan segura estaba de ganar que miro a la cámara y dijo:

— Espero estés disfrutando tu tiempo si sweater porque se acabara pronto Ford — lamentablemente para ella los que tenían que estar viendo la tele estaban demasiado ocupados para hacerlo.


Stan iba a esperar a que se fuera pero no le quedaba mucho tiempo de la apuesta y no quería perder pero no podía salir del escondite porque tanto Ford como Fidds no le dejaban.

— No seas tonto, esa cosa te puede matar — decía Fidd bastante asustado mientras que mentalmente se preguntaba porque no había conseguido otro trabajo pero eso duro poco porque recordó cuanto quería a Mabel, era como una especie rara de madre para él.

Al parecer el monstruo estaba jugando con un pez que cantaba cuando se tocaba un botón rojo que estaba debajo de este y lo hizo hasta que notó la jarra donde habían estado guardando la plata y se empezó a comer.

Eso hizo que Stan se parara ignorando lo que los nerds le decían y fue a atacar al Gremlinomo, no siendo para nada una pelea. Ford y Fidds al ver que no lo podían parar fueron a ayudarlo y fue cuando Stan estaba mirando a los ojos de la bestia que Ford recordó como mataron a medusa y encontrando un espejo tirado cerca lo uso para que el monstruo se viera a si mismo. Eso lo asustó lo suficiente como para que se fuera corriendo pero por mala suerte destrozo una pared en el proceso.

Ya harto de todo lo que estaba pasando Stan decidió tomar las riendas de la situación e hizo que Helen como Fidds, con la ayuda de Ford y la suya propia repararan todo lo mejor que podían.

Después de hacer eso recibieron y atendieron a un último grupo de turistas antes de cerrar la cabaña y contar las ganancias, cosa que hizo Fidds porque Ford estaba muy casado por haber tenido que atender el local. Stan había decidido que él se encargaría de los tures, al ser menos tímido que su hermano.

— Con los gastos por las reparaciones nos queda un total a….. un dólar — eso hizo que todos se quedaran desconsolados.

Lamentablemente fue en ese momento en el que Mabel llegara triunfante con su valija, una que no dudo en dar a Fiddleford.

— Déjala en mi cuarto, cariño — y mirando a los gemelos — espero hayan ganado mucho dinero porque no hay forma en la que me puedan haber ganado — sintiendo ganas de empezar a tejer ese hermoso premio.

— Solo ganamos un dólar —dijo Ford porque Stan ya estaba esperando que ella le dijera cosas hirientes, como por ejemplo llamarlo idiota o cosas por el estilo por haber fallado tanto.

— Yo gané 30.0000 pero al final me equivoque en una respuesta y perdí todo — lo dijo con felicidad como si no le importara realmente, la pregunta había sido estúpida y estaba segura que de más pequeña no habría dudado que las palabras mágicas eran por favor pero como estaba en ese momento de su vida no se le había ocurrido.

— ¿Eso no te molesta? — preguntó Stan sorprendido.

— La verdad es que me enoje mucho conmigo misma cuando perdí pero eso ya paso, ahora ¿Qué quiere que hagamos líder nuestro? — Stan no supo porque pero solo negó con la cabeza.

— Mejor se tu la jefa porque este lugar fue un desastre y creo que si sigo con este trabajo voy a envejecer demasiado rápido — como respuesta su tía lo abrazó, cosa que no se esperaba porque no era algo que pasara demasiado seguido en su casa y le dijo.

— Lo mejor es olvidar que esto paso — después incluyó a su otro sobrino en el abrazo y esperando a que Fidds volviera dijo.

— ¿Por qué no celebramos este desastre con un poco de pizza? — y al escuchar como celebraban fue al teléfono a pedir las pizzas, algo le decía que eso era una mala idea pero quería malcriar a sus sobrinos un poco, sentía que era su deber de tía abuela.

Gracias por leer y espero les haya gustado.