Los personajes pertenecen a S.M yo solo uso mi imaginación.

Capítulo Final: Segunda oportunidad.

Pov Bella.

Luego de salir del Hospital le pedí a Edward que me llevara al cementerio, él se negó, alegando que no estaba en condiciones de tomar frío luego de todo lo que paso, pero luego de una pequeña discusión y asegurarle que solo sería un par de minutos, al final cedió. Manejo con sumo cuidado hacia el cementerio, jamás había conducido tan lento yo solo sonreía con diversión. Cuando llegamos le dije que me esperar, en el coche, rodó los ojos al ver que no iba a discutir lo contrario, él hizo una mueca, pero acepto, creo que aceptara cada cosa que le pida, solo para complacer a una mujer embaraza.

Llegue hasta el lugar en donde descansaba el cuerpo de mi padre y sonreí.

—Hola papi, bueno como sabes, tendré un pequeño o pequeñita, gracias por darme las fuerzas para seguir adelante. Espero que desde allá arriba veas, lo feliz que soy, te amo papá —dije en un susurro, suspire cerrando mis ojos dejando que una solitaria lágrima recorriera mi mejilla. No sé cuánto tiempo estuve allí sintiendo el viento acariciar mi cabello.

—Bella, vamos que se hace tarde —dijo Edward de tras de mí, no me di cuenta de nada mi alrededor, al abrir mis ojos me di cuenta que ya empezaba a caer la tarde, con mucho cuidado me ayudo a levantarme, me abrazo dándome un poco de calor y beso mi frente delicadamente.

—Vamos —dije separándome de él y tomando de su mano caminamos hacia el coche, me ayudo a subir al auto, manejo hacia nuestra casa.

—¿En qué piensas? —pregunto luego de un rato en el cual estábamos en silencio.

—Tengo una melodía en mi cabeza que no me la puedo sacar, quisiera saber si me puedes ayudar —dije mirándolo, una sonrisa apareció en su bello rostro, con todo lo relacionado con música él parecía un niño pequeño.

—Claro, pero ¿tienes una idea de cómo es? —me pregunto entrando a la calle que llevaba a su casa.

—Sí, cuando lleguemos te dijo —sonreí.

Llegamos a la casa y mi hija saltó a mis brazos, lloro mientras me abrazaba porque me echaba mucho de menos, yo también la extrañaba horrores. Nunca habíamos estado tanto tiempo separadas. Conversamos un rato en la sala muy cómodas en el sofá, mi madre tenía una sonrisa de oreja a oreja, Antonia se puso feliz al saber que tendría una hermana, me disculpe con la familia ya que quería descansar, Edward y Antonia me acompañaron a mi habitación, nos acostamos los tres bien juntitos y demasiado pronto me quede dormida.

Pov Edward

Después de todo lo que pasamos por fin podría decir que estaba feliz, tenía a mi lado a la mujer que amo, a una hija preciosa, un pequeño o pequeña que crecía en el vientre de Bella, una suegra que era un amor a diferencia de otras suegras, unos padres que me apoyaron en todo, unos hermanos y cuñados que son mis amigos que más podría pedir a la vida, pero faltaba algo para que realmente fuera todo completo. Hable con Alice para que me ayudara para hacerle una pequeña sorpresa a mi novia.

Cuando ya estaba todo listo según mi querida hermana, fui por Bella, ella vestía un vestido azul, que me encantaba, yo estaba enfundado en un traje, muy elegante. La ayude a subir al volvo, trato por todos los medios que le dijera hacia donde íbamos, pero yo me negué hasta que se cansó y se resignó a esperar. La lleve a una de las playas de la Push, procure que no fuera la playa que quedaba cerca de donde vivía Jacob para así nuestra noche siguiera normal. La ayude a bajar gracias al cielo, el clima estaba a mi favor, estaba despejado y el sol estaba poniendo por el horizonte, bajamos hacia la playa, ella decidió sacarse los zapatos, caminamos hasta llegar a un camino echo por Antorchas, Bella me miro y su mirada estaba cristalizada por las lágrimas, claro el embarazo la tenía muy hormonal y con las emociones a flor de piel. Llegamos hasta el final del camino, este se abría en forma de círculo y en medio había una mesa en ella había dos bandejas tapadas.

—Esto es hermoso —me abrazo con una gran sonrisa.

—No, hay algo mucho más hermoso que esto —dije y ella me miro confundida sin entender lo que estaba diciendo—, tu eres lo más hermoso que han visto mis ojos —la bese con todo el amor que sentía por dentro, delinee su labio inferior con la punta mi legua pidiendo permiso para profundizar el beso, ella me lo cedió, llevo sus manos a mi cabello acercándose más a mí. Me separe antes de que no pudiera parar, ella hizo un puchero. Puse una rodilla en la arena, saque una cajita de mi Bolsillo, espere a mi respiración se normalizara para poder hablar. Ella soltó un par de lágrimas ante la sorpresa. Abrí la cajita y ahí descansaba un anillo con un diamante corte redondo, oro blanco, a cada lado había unos diamantes y alrededor habían pequeños rodeando a los tres diamantes.

—Bella, hemos pasado por muchas cosas y hemos seguido adelante, estoy seguro de lo que quiero, quiero pasar mi vida entera mirando aquellos ojos me dejan sin aliento, besar esos labios que son mi droga favorita —sonreí—, quiero amanecer en tus brazos lo que me queda de vida... Bells ¿me harías el honor de ser mi esposa? —Tome su mano y le coloque el anillo, ella lo miró y se arrodillo para quedar a mi altura.

—Te amo más que a nada en esta vida —me beso, ese beso estaba lleno de pasión, alegría pero sobre todo amor. Cuando nos separamos dejamos nuestras frentes unidas.

—Eso es un ¿sí? —pregunte.

—Claro que sí, sí quiero ser tu esposa —la volví a besar. Nos separamos y la ayude a levantarse, cenamos y nos quedamos sentados en la arena mirando el mar y las estrellas, cuando ella comenzó a sentir frío, nos regresamos a la casa, cuando llegamos todos se abalanzaron sobre nosotros, no pensé que nos estuvieran esperando para saber cómo nos había ido. Nos preguntaron sobre la fecha, Alice pregunto si podía planificar la boda y todo lo demás, hicimos un trato, ella planificaba la boda, Bella y yo arreglábamos el cuarto del bebe, hizo un puchero pero acepto.

El tiempo pasa rápido cuando eres feliz, los meses pasaron sin darnos cuenta hasta que Rose se puso de parto, aquel día fue todo un caos, luego de varias horas en la sala de parto, nos dieron la noticia que tuvo una hermosa niña, todos quedamos en Shock viendo la cara de suficiencia de Alice, claramente no deberíamos apostar contra ella, la pequeña de Rose y Emmett se llamaba Lillian, es de ojos celeste y cabellos castaños. Emmett estaba más que feliz. Con Bella decidimos casarnos cuando los mellizos nacieran, si mellizos, Alice nos dijo que tendríamos mellizos y decidimos creerle, a Bella le hicieron la ecografía y resulto ser que tendríamos mellizos. Con Bella estamos decorando la habitación que sería la de los mellizos, viviríamos un año con mis padres, para que mi madre y Reneé ayudaran a Bella al cuidado de los pequeños.

Alice llego al término de su embarazo, totalmente los nueve meses y en la fecha que le correspondía tuvo al pequeño Thomas Hale, es un niño precioso de cabellos oscuro como Alice y saco los ojos de Jasper, un adorable bebé. Bella ya estaba de siete meses y medio, y durante todo este tiempo ha sido un gran desafío, sus antojos me levantaban en la madrugada, pero los más seguidos fueron el helado de Menta y el aguacate (palta), eso sí fue raro, se comía el aguacate, como si fuera una manzana, pero verla feliz me llenaba el corazón, Antonia pasaba horas y horas acariciando el vientre de Bella, y pregunta cada cinco minutos si sus hermanos ya iban a llegar.

El día había llegado y aquí estábamos en el hospital en pleno trabajo de parto, Bella estaba aferrada de mi mano.

—¡Oh por Dios! —Se quejó mientras soportaba una contracción—. Se me había olvidado todo el dolor que se sentía —respiro profundamente cuando el dolor paso. Como todo embarazo múltiple llego a los ocho meses.

—Eres impresionante amor, estoy orgulloso de ti —le dije acariciando su frente secando la fina capa de sudor que comenzaba a cubrir su rostro. Así estuvimos hasta que fue trasladada a la sala de parto, me pasaron el uniforme para entrar al parto, Bella tenía su frente perlada por el sudor, le dije palabras de aliento y ella comenzó a pujar, solo fueron dos pujadas para que el primero saliera, y se escuchó el sonido más hermoso que había escuchado el llanto de mi bebe, mi pequeño, un varón, Bella me miró y una lágrima salió de la emoción, la bese con devoción, comenzó de nuevo a pujar, fue una poco mas difícil, luego de cinco minutos, nació, y el llanto llenó la habitación, una pequeña niña llegaba a nuestra pequeña familia.

—Conozcan a su madre —dije mostrando a Bella al pequeño mientras una enfermera se acercaba con la pequeña entre sus brazos.

—Dios son hermosos —dijo Bella llorando.

—Amor, hay que ponerles nombres —le dije besando su frente. La enfermera le dio a la pequeña.

—Quiero que el pequeño se llame Charles Carlisle —sonrió, miro a la pequeña— tu elige el nombre para esta princesa —acaricio la mejilla de nuestro hija.

—Bueno, esta princesa, se me había ocurrido un nombre, pero no sé si te guste- dije temeroso.

—Vamos cariño, dime ¿cuál es? —me miró esperando.

—Bueno, junte los nombres de nuestras madres y de nuestros padres —me miro confundida—. Renesmee Carlie —sonreí al ver que la sonrisa de Bella se hacía más amplia.

—Es hermoso —miro a la pequeña— hola pequeña Renesmee —beso su frente.

Se llevaron a los pequeños para hacerles los exámenes correspondiente, salí a darles las nuevas noticias a mi familia mientras llevaban a Bella a una habitación, mi madre lloró de emoción cuando le dije del nombre de la pequeña, Reneé tampoco aguanto las lágrimas al saber que el pequeño se llamaría Charles.

Volví a la habitación de Bella, seguido de mí entraron todos, las chicas felicitaron a Bella, y los chicos me felicitaron, las enfermeras llegaron con los cuneros con mis hijos. Tome a Renesmee mientras la enfermera le entregaba al pequeño Charlie.

—Gracias —bese su frente.

—¿Porque? —preguntó Bella con una gran sonrisa.

—Por darme esta segunda oportunidad de ser padre, de ver como tu vientre crecía con el fruto de nuestro amor, por darme una hija maravillosa y por estos dos pequeños Ángeles —termine con la voz entrecortada aguantando las lágrimas, me acerque a Bella besando sus labios, un flash no saco de nuestra burbuja. Alice había sacado una foto.

Mi padre tomó al pequeño Charlie mientras Reneé tomaba a la pequeña Renesmee, Emmett le puso apodo a mi princesa, le puso Nessie, por supuesto a Bella no le gusto y se puso a discutir con Emmett, por más que le dijimos a Bella que se calmara, que era con Emmett con quien hablaba no hizo caso, siempre tan cabezota.

Mire a mi familia y esto era todo lo que necesito en la vida para ser feliz.

Fin...