Los personajes pertenecen a S.M yo solo uso mi imaginación.
Epilogo : Un Año después.
Pov Bella.
Un año de perfecta vida. Hoy estábamos en la playa, Emmett y Rose, estaban sentados junto a nosotros, Emmett tenía una sonrisa de felicidad al mirar a la pequeña Lilian y para su mayor felicidad Rose tenía tres meses de embarazo, Rose irradiaba felicidad lo único que la ponía de un humor de perros son los vómitos y mareos. Alice y Jasper, ellos no podrían ser unos padres más consentidores, al pequeño Thomas tiene cuanto quiere, claro para su corta edad, ya sabe hacer los pucheros y ojitos por lo que somos chantajeados por Alice. Esme y Carlisle, no podían estar más felices por la cantidad de Nietos. Mis hijos, Antonia ya tenía 7 años, mi pequeños mellizos Charlie. él tenía el cabello color chocolate igualito al mío pero sus ojos son de un verde hermoso. Renesmee, ella tiene el cabello de su padre, un cobre lindísimo y sus ojos son de un color chocolate, iguales a los míos. Los chicos estaban a la orilla jugando con la arena, reían mientras intentaban hacer un castillo.
—Bien Bella, ya hable con la banquetera y está todo listo para mañana —dijo Alice muy emocionada, claro se me olvidaba, mañana seria mi boda, una sonrisa se posó mi cara.
—Gracias Alice, pero acabamos de llegar por que no disfrutamos del día de playa —dije sonriendo.
—Sí, enana, relájate —dijo Emmett y comenzó a respirar, como cuando estas en pleno parto.
—Todavía queda mucho por hacer —respondió Alice, sacando una libretita.
—Me acompañas a dar un paseo —me susurro Edward al oído, sentir su aliento chocando con piel hizo que me estremeciera, Edward soltó una risita al ver el efecto que provocaba en mí. Esto lo pueden jugar dos. Me gire pase mis brazos por su cuello hundí mis dedos en su cabello, lleve mi boca hasta debajo de su oreja y deje un cálido beso, sentí como dejaba de respirar. Sonríe victoriosa.
—Bueno, vamos —me levante y comencé a caminar, escuche risas mientras me alejaba. Sentí como era levantada del piso.
—Ahora nos vamos a bañar —dijo Edward caminando hacia el mar.
—¡Bájame!, ¡Edward bájame ya! —grite y comencé a moverme, pero era demasiado tarde, estaba empapada, me aferre al cuello de Edward—, esto... no es chistoso —me queje, el agua estaba congelada.
Pasamos el día completo en la playa, esa fue nuestra despedida de solteros, no quisimos hacer nada de fiestas aunque Alice lloro por hacer algo no la dejamos, en de fiesta, la pasamos en familia.
El día llego y con ellos los nervios, mis hijos estarían con mi madre, ella los vestiría junto con Esme. Yo, bueno que puedo decir, que estoy atrapada en un habitación con mis cuñadas, que me están tratando como si fuera una muñeca en tamaño real, Alice me estaba maquillando, le pedí por favor que no me maquillara tan cargado, quería un look más natural. Rose por su parte me estaba terminando de peinar.
—¿Ya terminaste? —pregunte por enésima vez en una hora.
—Calma Bella, ya casi acabo —dijo Alice concentrada.
—Si claro, eso me lo vienes diciendo desde hace una hora —le respondí.
Cuando termino, Rose ya habia acabado pero no me dejaron verme en el espejo, así que me ayudaron a ponerme el vestido de novia el cual yo no elegí, según Alice quería que fuera sorpresa. Alice abrió el cierre de la funda y dejo de ver un lindo vestido, escote palabra de honor con un ligero volente y detalle de botones a lo largo de espalda y caída (que por cierto tiene una amplitud y largo excelentes a mi parecer! ni demasiado ni muy breve). Súper sencillo, súper lindo, súper elegante.
—Me encanta —me acerque a él y lo toque, parecía que esto es un sueño.
—Nos alegra que te gustara —dijo Alice abrasando a Rose. Me ayudaron a ponerme el vestido, no llevaría velo.
—Ahora si puedes verte —dijo Alice poniendo frente a mí un espejo de cuerpo completo.
Mire a la hermosa mujer que estaba reflejaba en el espejo, Dios sí que habían echo un bueno trabajo, mi maquillaje era en tonos pasteles, muy lindo y natural, mis labios estaba pintados de un rosa clarito con un poco de brillo. Mi peinado era realmente hermoso, un elegante recogido, con mechones cruzados hacia atrás formando un trenzado, adornado con un tocado de orquídeas blancas.
—Bueno, necesitas algo prestado —dijo Alice y en su mano traía una cajita, la abrió y dentro habia unos hermosos aretes, unas hermosas perlas, me las coloco—, también necesitas algo azul —me dio una liga con detalles en azul—, vamos súbete el vestido para ponerte la liga —levante mi vestido y me sonroje— sí, definitivamente no necesitaba rubor, ya lo tienes- se rio.
—Algo viejo —dijo Rose y me dio una pulsera con destellos de diamantes—, ahora es tuya —me la coloco.
—No puedo aceptarlo —dije.
—Es un regalo de Edward, era de su abuela que vivía en Inglaterra —suspire, ya que no quería llorar.
—Es hora —dijo Alice entregándome el ramo de flores.
Bajamos, llegaría al altar sola, ya que sabía que mi padre iba junto a mi caminando, mis hijos estaban elegantemente vestidos, Anto, llevaba un hermoso vestido Blanco y en borde tenia bordados rojos. Charlie se veía tierno en un esmoquin negro y realmente estaba peinado, Nessie llevaba puesto un hermoso vestido de color palo de rosa. Cuando salí hacia la parte trasera de la casa de Edward, la música comenzó a sonar, por petición mía la música no era la marcha nupcial sino que era la melodía de la canción cuando vi a papá, Edward me ayudo a componerla. Iba caminando por el pasillo, debajo de mis pies estaba la alfombra roja, levante mi vista y allí a un costado del altar estaba esperándome el hombre de mi vida, el padre de mis hijos, el amor de mi vida, el dueño de mi corazón, infundado en un esmoquin negro, su corbata de color Plateado. Nuestras miradas se cruzaron y las mariposas comenzaron a revolotear en mi estómago, ha pasado tanto tiempo que todavía viven.
Llegue a él y tomo mi mano, se acercó a mi oído "daré mi vida por cuidarte y hacerte Feliz". Sonrió.
El reverendo comenzó la ceremonia, y llego el momento de los votos, no íbamos a decir los típicos cada uno iba a decir lo que sentía.
—Me entrego a ti este día, para compartir mi vida contigo. Puedes confiar en mi amor, porque es real. Prometo serte fiel y compartir y apoyarte en tus esperanzas, sueños y metas. Mi voto estará contigo para siempre. Cuando caigas, te levantaré, cuando llores te confortaré, cuando rías compartiré contigo tu gozo. Todo lo que soy y todo lo que tengo es tuyo desde este momento hasta la eternidad.- Dije con voz entrecortada a causa del nudo que tenía en mi garganta, puse el anillo en su dedo y lo bese.
—Prometo amarte, compartir hasta mis pensamientos más íntimos. Prometo sostenerte, apreciarte y valorarte. Querer vivir cada día como si fuera el último, y prometo que nunca acostarnos enfadados. Si el dolor entra en nuestras vidas, juntos lo superaremos. Mientras envejezcamos y lentamente cambiemos, podremos mirarnos a los ojos y saber que lo que tenemos juntos nunca desaparecerá. Con cada aliento que exhalemos crecerá nuestro amor —se acercó y beso mi Frente, puso el anillo en mi dedo y lo beso.
—Los declaro Marido y Mujer —nos dijo el reverendo—, puedes besar a la novia.
Edward se acercó, paso sus manos por mi cintura, me atrajo hacia él, yo me apoye en su pecho, nuestras bocas se encontraron, primero el beso fue sellando el compromiso, sellando el amor que teníamos, fue tierno, cariño, lleno de amor, luego se convirtió en un beso lleno de pasión. Un flash hizo que rompiéramos el beso, su frente quedo unida a la mía, me miro.
—Te amo señora Cullen.
—Te amo señor Cullen —sonreí.
—Tengo el honor de presentarles a el Señor y la Señora Cullen —dijo el reverendo, todos aplaudían y el más efusivo era Emmett, quien gritaba. Todos nos saludaron y felicitaron, nos tomamos fotos con todos. Esme me entrego a Charlie, mientras mi madre le entregaba a Nessie para que Edward la tomara, Antonia se colocó entre ambos y Alice nos tomó la foto.
No podía estar más feliz, la vida me dio una segunda oportunidad de amar, de ser madre, de tener una familia, de tener unos amigos con los cuales puedo confiar, aunque durante el camino tuvimos que sortear, la decepción, el dolor de perder a un ser querido, el miedo a perder lo que más amo, gracias a todo aquello puedo decir que mi segunda oportunidad es lo mejor que me ha pasado, ya que ahora tengo a mi familia junto al hombre que amo.
FIN
