FINAL DE MI OBSESION POR ALBERT

Llegó un auto diseñado por la compañía Mitsubishi Aircraft Corporation como regalo de bodas para Candy y Albert.

Los rubios se acercaron con curiosidad.

-¿Quieres manejarlo? –preguntó Albert

-¡No!, ¡que tal y tiene una bomba!, no confío en el señor Yamagami.

El señor Elliot dijo: ¡Por favor chicos! ¿Cómo creen que Ryouta atente contra ustedes después que ayudé a Tomoko para que se regresara a su país? Gracias a mí ya no cumplirá una condena en la cárcel, sino está en su casa y su hijo nacerá en libertad.

-De todas maneras yo no lo quiero-dijo Candy

-Yo tampoco-aseveró Albert

-Verán que no sucede nada-dijo el Señor Elliot

Se subió al auto lo encendió y escuchó una voz en japonés que decía: La victima está abordo, la aniquilación será efectuada.

El auto se encendió automáticamente, el Señor Elliot se asustó y quiso bajarse pero se había puesto el seguro en las puertas, El auto estaba programado para autodestruirse fue directo para chocarse, Candy y Albert se subieron en otro auto para seguirlo. Candy llamó al señor Elliot a su celular.

-¡Papá quita el piloto automático!-gritó Candy

-¡No sé dónde está ese botón!

La pantalla que había en el auto se encendió y se visualizó el Señor Yamagami en teleconferencia.

-¿Qué haces en el carro Patrick? ¡Estaba destinado para tu yerno William!

-Ryouta ¿Cómo se apaga esto? ¡No sé hacia donde me está llevando!

-Te lleva a un acantilado

El señor Yamagami agarró su celular y dijo: ¡Se equivocaron de objetivo! ¡Deserten ahora!

Por medio del gps encontraron un lugar donde se podía amortiguar el choque, El auto cayó en una zanja llena de fango, no era muy profunda por lo cual pudo librarse de morir.

Albert fue hacia el auto y ayudó a su suegro para que saliera de él.

-¿Ya ves papá? El Señor Yamagami no tenía buenas intenciones con nosotros.

-¡Romperé todo lazo comercial con él! ¡No puedo tener a un enemigo como socio!

El Señor Patrick demandó a Yamagami y también le negaron hacer negocios en la unión américana.

Llegó el día de la boda de Candy y Albert, el Señor Elliot quería que firmaran un contrato prenupcial pero la pareja no aceptó.

Los invitados fueron en su mayoría socios de los Andrew y de los Elliot, así como algunos miembros de la nobleza escocesa.

La ceremonia se llevó a cabo en la parroquia Greyfriars Kirk de Edimburgo.

Candy llevó un hermoso vestido con un escote en V, era un poco esponjado de la cintura para abajo para que no se notara su embarazo, llevaba un hermoso velo, se lo había diseñado la casa Dior.

Todos los Andrew estaban vestidos con su traje de gala escoces, Candy se veía tan virginal y angelical. El señor Elliot mientras la llevaba por el brazo pensó: Entregaré a mi hija en brazos de un depravado, él se robó su inocencia ¡Quizás hasta la forzó! ¡No quiero ni pensarlo!, pero ni modo será el padre de mi nieto y es hora que lo acepte.

El señor Elliot le cedió a Candy a Albert, este la tomó por el brazo y se hincaron en los cojines para recibir la bendición del ministro.

El padrino de los anillos había sido Tom, Candy los había diseñado con gps incluído, a Albert le pareció raro el diseño, pero estaba tan contento que no le tomó importancia, anteriormente ella le había regalado una pulsera, para que cada vez que él le dijera un piropo a otra mujer que no fuese ella, le diera un pequeño choque eléctrico.

Paty y Stear habían hecho un video collage con las fotos de la pareja, en realidad tenían reservado una broma, por haberles arruinado la despedida de solteros.

En la recepción pasaron el video, estaban todas las fotos donde Candy miraba atolondrada a Albert, en una de las fotos Candy y Tom espiaban a Albert con unos binoculares mientras él jugaba tenis, en otra se vio donde Candy le ponía polvo pica pica a una de las amigas de Albert mientras presenciaban un juego de Basquetbol, en otra donde Candy dibujaba a Albert vestido de romano, en otra foto Candy estaba disfrazada de policía palpando a Albert. El Señor Elliot no salía de su asombro, la mayoría eran fotos de la obsesión que Candy tenía por Albert. Al final del video pasaron las fotos que Candy le había tomado con la falda escocesa, a todos los presentes de la recepción les dio risa y al final aplaudieron, lo tomaron como broma.

El Señor Elliot fue hacia donde estaba Paty y dijo: ¿Por qué pusiste eso?

-Es para que Candy se acuerde de Albert, recuerda que tiene amnesia- contestó Paty, queriéndose librar del regaño.

Albert miró con asombro a Candy.

-Recuerda que prometiste aceptarme tal como soy-le dijo Candy

-Así te amo, me gusta que estés obsesionada por mí.

-Todo esto me ha excitado, deseo ver lo que tienes debajo de la falda escocesa-expresó Candy con voz lujuriosa.

-¡Candy!, mañana saldremos de luna de miel a la isla, ya tendremos tiempo para eso.

-¡Yo quiero ahora!

Candy miró a todos lados, vio que todos estaban entretenidos bailando o conversando, ella se puso debajo de la mesa y le alzó la falda a Albert para acariciarlo, mientras lo hacía Albert pegaba de brincos en la silla.

El Señor Elliot estaba platicando con la señora Elroy.

-¡Por fin hemos juntado a nuestros muchachos y nuestras fortunas!

-Así es Patrick, espero que limes asperezas con William.

-Lo haré Elroy, ¡es más! ahorita mismo hablaré con él para que hagamos borrón y cuenta nueva.

El Señor Elliot se acercó a la mesa donde estaban los novios, Albert en cuanto vio que su suegro se acercaba a él, dijo: ¡Candy! salte de ahí, tu papá viene hacia nosotros. Candy todavía seguía debajo de la mesa haciéndole travesuras a Albert.

-William, hijo, vengo hacer las paces contigo, para mí todo está olvidado, mientras miraba el video collage, me di cuenta que mi hija siempre ha estado enamorada de ti, estoy agradecido que hayas correspondido a su amor. ¿Dónde está mi pequeña Candy?

Albert no quería que el Señor Elliot viera a Candy debajo de la mesa.

-¿Dónde está Candy, William?-preguntó por segunda vez.

Candy escuchó a su papá un poco molesto y salió de su escondite.

-¿Qué hacías debajo de la mesa muchacha?-preguntó el Señor Elliot exasperado

-Es que Albert me dijo que tenía un caramelito escondido debajo de su falda, ¡digo! Debajo de la mesa y fui a buscarlo- corrigió Candy.

-¡Eres un pervertido William! ¡Te voy a matar!

-¡Papá por favor! ¡Guarda la compostura tenemos invitados!-dijo Candy.

Los rubios se fueron de luna de miel a la Isla donde Candy se había entregado a Albert por primera vez, ahora en lugar de meterle sólo la puntita, tuvo la libertad de meterlo todo ya que eran marido y mujer, casados ante las leyes de los hombres y ante la Iglesia.

Pasaron tres años y Alfred Brandon pudo conocer personalmente a su hijo, ellos también se casaron, y formaron un solo Corporativo en China. Los primeros años no pudieron estar juntos porque Tomoko no podía salir de su país. Ella y Candy se mandaban correspondencia de las fotos de sus bebés, el bebé de Tomoko tenía los ojos azules rasgados y era Rubio como la familia de Alfred Brandon, ser madres las cambió por completo, maduraron un poco por amor a sus hijos.

Un día el Señor Elliot había ido a buscar a su nieto para llevarlo de paseo, Albert y Candy aprovecharon para estar unos momentos a solas. Pasaron toda una tarde llena de pasión pero Candy tenía preparado algo especial para el momento.

¡Candy! ¡No me vestiré de profesor!

-¡Por favor Albert! siempre tuve la fantasía que yo era tu alumna y tu mi maestro, ¡Quiero que me enseñes cosas nuevas! –dijo Candy con una voz seductora, puso una cara de tristeza que Albert no pudo resistirse y accedió.

Se puso un traje formal, se puso unos lentes, se peinó con una raya en medio y Candy había conseguido una regla de madera para que la castigara, ella se había vestido de niña, se peinó con dos coletas y un uniforme corto de colegiala.

En el momento donde estaban cumpliendo la fantasía, Candy corría por toda la casa huyendo de Albert porque él la castigaría, en eso se tropezó con su papá ya que había regresado para devolverles al pequeño Will.

-¡Mi niña! ¿Qué haces vestida así? Te ves tan inocente, parece que fue ayer cuando te llevaba de la mano al colegio, ya no te queda tu uniforme, está muy corta la falda, ¡Que tiempo aquellos!- expresó el Señor Elliot.

-Eh, papá yo…

En ese momento el Señor Elliot escuchó que Albert decía con una voz pervertida: ¿Dónde estás pequeña? ¡Tengo que castigarte! ¡Te has portado muy mal!

Albert fue al salón y el señor Elliot lo vio con los lentes, con su peinado de raya en medio y con la regla de madera.

FIN

Chicas hemos llegado al final de este Fic, gracias por haberlo puesto entre sus favoritos.

Le agradezco a mi amiga Yuleni que me dio la idea de Candy debajo de la mesa, para este final.

Agradezco a Glenda, anmoncer 1708, Tania Lizbeth, Gina Riquelme, Paulayjoaqui, Yuleni, Loren Ríos, Liovana, Klair Velazquez, Stormaw, Vialsi, locadeamor, rixa eve, Niizalaura, Amy C.L., Gaby Grandchester, Sol, Rocio CR, chidamami, Carolina Macías, Susana Rojas, Gladys, Dessiree, Luz, Anfeliz, Georgia Celli, mercedes, sayuri 1707, Jane, Ofe, Jahzeel, Brigge, Maiira Huiir, Eliza- sq, Maria 1972 y Galaxilam.

Les recuerdo el nuevo Fic que quedó por este se llama PERFECTAMENTE INCOMPATIBLES. Y mañana si Dios me lo permite subiré otro LLAMADO YO LOCO LOCO Y ELLA LOQUITA.