- Titulo: Nadie dijo que sería fácil
- Autor: Babi (Ex Miku_Cullen)
- Disclaimer: Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.
- Algo que deben saber:
1.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión
ENJOY!
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Después de unas cuantas semanas desde lo ocurrido con Edward y su madre, las cosas parecían ir mucho mejor.
Carlisle le había contado a Esme lo que realmente había ocurrido y ella habló con la maestra del pequeño para que se castigara a Paul por no asumir su responsabilidad y por pelear con sus compañeros.
Por otro lado Esme y Carmen también les habían contado a sus parejas lo ocurrido con Bree y ellos creían que se habían precipitado al contarle a la chica lo que pasaba, pero las entendían. Claro que les habían pedido no decirle nada aun a Edward y esperar un tiempo para volver a intentarlo con Bree.
Llevaban mucho tiempo ya sin hacer nada recreativo para los chicos y es por ese motivo que habían planeado un día a la nieve con ellos. Habían hecho todos los contactos para poder realizarlo sin tener que gastar nada.
Una empresa se habría cargo de todo lo que era estadía, otra del transporte, un restaurante de comida rápida les daría los alimentos y otra empresa se encargaría de todo lo que era implementación para la nieve.
— ¿Está todo listo? — preguntó Esme saliendo del centro y cerrándolo antes de subirse al autocar que habían conseguido.
— Sí, ya todos estamos arriba. Vamos— dijo Carmen con una sonrisa y Esme subió sentándose junto a su marido— Podemos arrancar — dijo Carmen cuando todos estuvieron en sus lugares.
El camino fue tranquilo y los chicos fueron cantando canciones infantiles, haciendo que los adultos que había junto a ellos se rieran.
Cuando llegaron al lugar todos los niños comenzaron a bajar ilusionados por haber llegado finalmente.
Esme y Carmen no fueron las únicas en ver la ilusión y alegría de Edward al estar en ese lugar. Carlisle y Charlie se acercaron a él con una sonrisa.
— Edward, ¿Te gusta este viaje? — inquirió el policía con una sonrisa.
— Sí, me canta la neve, ya teno ganas de praticar. Me usta mucho— dijo Edward feliz.
— ¿Que te gusta? — le preguntó Carlisle.
Edward frunció el ceño pues no sabía cómo se llamaba, pero cuando vio a un chico frente a él que lo hacía sonrió, señalándolo.
— Eso— dijo con una gran sonrisa y ambos hombres se miraron asustados.
— Edward, eso no puedes hacerlo— dijo Esme acercándose a ellos.
— ¿Po qué? A mí me usta— dijo molesto.
— Porque te puedes hacer daño— le dijo Carmen tranquilamente.
Edward se molestó con lo que los adultos le decían y, haciendo un puchero, se fue donde Rosalie jugaba con su pequeño hermano. A él no le gustaba que le dijeran que no podía hacer las cosas cuando si podía.
Comenzaron a reunir a todos los pequeños para asegurarse que estaban bien abrigados y les explicaron lo que harían el día de hoy. Los mayores estarían a cargo de uno de los pequeños para alivianarles un poco el trabajo a los adultos y así ellos también podían disfrutar del paseo. Después de todo habían venido con sus familias para eso, disfrutar del agradable día.
Obviamente los pequeños Cullen y Denali quedaron a cargo de sus padres, mientras que los demás se fueron con sus cuidadoras o amigos. Incluso Edward y Rose, quienes al principio no habían querido.
Jacob, Emmett y sus padres jugaban divertidos en la nieve a hacer guerras de bolas de nieve, se lanzaban por las ramplas o simplemente se revolcaban. Disfrutaban de poder pasar un día en familia.
Estaban todos tranquilos, pasando el rato, hasta que escucharon un grito proveniente de uno de los pequeños. Era Rosalie que llamaba a Edward.
Esme y Carmen voltearon a ver qué era lo que ocurría, así como lo hicieron los demás, temiendo que a su sobrino le hubiese pasado algo. Sintieron que sus corazones les daban un vuelco enorme del miedo que pasaron.
Al hacer ese movimiento se dieron cuenta de lo rápido que corría el pequeño hacia una caseta donde estaba parado un hombre, o más bien un joven de más o menos la edad de la madre de Edward. El chico no tenía más de 25 años y era bastante guapo, casi tanto como lo era Bree… Los dos podían ser modelos de grandes revistas internacionales.
Pero eso no era lo que importaba. Lo que realmente les preocupaba a todos era que Edward estuviera corriendo hacia él como si nada.
Eleazar, que era el que estaba más cerca del pequeño, comenzó a seguirlo para detenerlo y evitar que siguiera alejándose de todos pero se detuvo en cuanto vio que el hombre se agachaba y abrazaba a Edward con mucha fuerza a la vez que le daba una cuantas vueltas en el aire imitando a un avión.
— ¡Dego, Dego! — gritaba el pequeño en el aire mientras el hombre le daba vueltas
— ¡Enano, tanto tiempo sin verte! ¿Cómo has estado? — le preguntaba el sujeto mientras lo bajaba y lo acomodaba en su cadera— Ya me extrañaba que pasaras tantas semanas sin venir
— Es que mi mami ya no eta conmigo— lamentó el pequeño, haciendo un leve puchero
— ¿Cómo es eso? — inquirió el joven, pero Edward no pudo responderle ya que el gesto de alguien aclarándose la voz lo alertó— ¿Si?
— Perdón la interrupción, pero quería saber quién era usted— dijo Eleazar con voz serena. Diego miró hacia atrás del hombre y vio que otro rubio, uno castaño y dos mujeres se le acercaban.
— Él es mi tito Dego— respondió Edward antes que el joven lograra hacerlo
— ¿Tío? — inquirió Esme
— No soy su tío en verdad. Soy un muy buen amigo de Bree que a todo esto ¿Dónde está? ¿No ha venido?
— Es una larga historia de contar— le dijo Carlisle. Diego solo asintió no muy convencido y mirándolo inquisitivamente
— Tito Dego, yo quedo anda en la taba— le dijo Edward captando su atención
— Claro, vamos a buscarla— le sonrió el chico, entrando a la cabina que estaba a sus espaldas. Los demás adultos seguían contrariados y no comprendían lo que estaba ocurriendo.
Edward sonrió ampliamente mostrando todos sus pequeños dientecitos blancos y un poco torcidos por su problema de nacimiento, pero con el correcto tratamiento se mejorarían. Estaba ilusionado por volver a usar una tabla.
Todos se miraban sin comprender nada de lo que ocurría. Aun no lograban entender quién era ese hombre, por qué no habían sabido nada de él en este tiempo y por qué tenía tan buena relación con el pequeño.
Emmett y Jacob, impacientes porque sus padres no les prestaran la atención que a ellos les gustaba recibir, fueron corriendo donde estos y comenzaron a tirarlos para que los siguieran. Tanto Carlisle como Eleazar tuvieron que seguirlos o de lo contrario tendrían un problema de gran magnitud. Los chicos eran bastante posesivos.
Minutos más tarde salieron los dos desde la cabina donde habían ingresado. Diego traía una tabla en sus manos mientras que Edward, aunque parezca loco e incomprensible, venia montado en una para su porte.
Esme y Carmen sintieron que sus corazones se detenían en ese mismo instante al verlo montado en esa cosa ¿Cómo se le ocurría subir a un niño que ni siquiera tenía cuatro años en una tabla de snowboard? Ese sujeto estaba loco.
— ¡Edward, baja de eso! —le pidió Esme, pero el pequeño negó rotundamente
—No, a mí me usta—reclamó con decisión
—Pero eso es peligroso — insistió Carmen— Vamos, baja de eso
— ¡Yo sé!— reclamó el pequeño. Estaba realmente enojado y aburrido ¿Qué tenía de malo que quisiera usar la tabla que su mamá le había regalado con su tío Diego?
— Señora, déjelo y verá que no pasará nada malo— le pidió el chico de cabello castaño— De verdad él sabe lo que hace
—Pero si es solo un niño, un bebé— exclamó Renée anonadada por lo que acababa de oír ¿Acaso se había golpeado mucho la cabeza?
—Créame, él es capaz
Esme, su hermana y amiga aun no podían creer lo que ese sujeto les estaba insinuando. Edward era un pequeño que apenas había aprendido a caminar hace unos años y el ya quería subirlo en una tabla de snowboard. Debía de estar loco.
— Esta bien— dijo una voz a sus espaldas y vieron a Charlie con la pequeña Bella de su mano. Las tres mujeres lo vieron como si tuviera una tercera cabeza
— ¿Qué dices, Charlie? ¿Acaso también te has vuelto loco?—inquirió Carmen
—No, solo mira— le indicó a sus espaldas al pequeño ya deslizándose sobre su tabla de snowboard acompañado por Diego, quien lo seguía de cerca para actuar en caso de que algo ocurriera.
Todos miraban impresionados la facilidad con la que el niño se deslizaba sobre la nieve. Parecía un verdadero profesional a pesar de su corta edad.
Edward no podía estar más feliz en esos momentos. Desde que el recordaba que adoraba la nieve y le encantaba deslizarse por ella, más aun cuando lo hacía con su mamá o su tío Diego.
El chico de castaños cabellos adoraba a ese pequeñín que le robó el alma desde que lo vio cuando apenas tenía unas semanas de vida. Al principio pensó que no podría lograr encariñarse tanto con él y su madre, sobre todo con ella, pero poco a poco comenzó a quererlos más y más. Si, el amaba a Bree y siempre intentó que dejara su trabajo, hasta se lo rogaba y le proponía hacerse cargo de los dos, pero la chica nunca aceptó y solo lo quería como un amigo. A pesar de eso se sentía como un padre para Edward y no podía dejar de sentirse orgulloso de él cada vez que lo veía en su tabla.
Esme y Carmen no cabían en su impresión al ver a su supuesto sobrino montado en la tabla de snowboard. Apenas tiene unos cuantos años de vida pensaron las dos en sus mentes. Ni siquiera sus hijos, quienes iban mucho a la nieve con la familia, sabían hacerlo tan bien como Edward y eso que ellos eran un par de años mayores.
— No puedo creerlo— dijeron al unísono las dos hermanas, aun boquiabiertas
Carlisle y Eleazar se voltearon a ver lo que ocurría y quedaron casi como sus esposas al ver al pequeño niño. Eso también molestó de pasada a sus hijos, quienes miraban con odio a Edward por ser tan desagradable y quitarles a sus papás.
—¡Mida, Tito Dego!— lo llamó antes de saltar un pequeño montículo de nieve, ganándose la felicitación de Diego.
— Creo que desde ahora no debemos subestimar a Edward tan a la ligera. El puede enseñarnos más cosas de las que pensamos.
Las dos mujeres se miraron y asintieron al mismo tiempo. Habían subestimado al pequeño y él les demostró que era capaz de muchas cosas a pesar de su corta edad.
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Hola a todos ¿Cómo se encuentran? Espero que muy bien.
Aquí está el capítulo como cada semana y espero que haya sido de su agrado. Este fue un poco más alegre que los demás ¿Qué les pareció lo de Eddie? ¿Se esperaban que nuestro pequeño fuera talentoso? ¿Y Diego? ¿Qué les parece su aparición? ¿Cómo creen que es su relación con Edward y Bree? Espero sus respuestas
Bueno, saludos y gracias que tengo que dar van a mi amiga Jennifer (Jnnfrmrz) quien siempre me ayuda cuando tengo bloqueos mentales y siempre me apoya en cada locura. También a:
candy1928: Hola. Si, a mí también me da penita, pero creo que me pasa con todos los niños. No me gusta escucharlos ni verlos llorar. Nos leemos la próxima semana.
Aru1313: Hola y bienvenida a esta historia. Me alegra saber que está siendo de tu agrado y que te haya cautivado. Es triste, lo sé, pero es necesario para que pueda seguir con su curso. Muchas gracias por leer mis historias y las que tenía en conjunto con mis amigas y espero seguir viento por estos lados. Nos leemos la próxima semana.
Yolo: Hola. No te preocupes por no dejar review, sé que eres de las fieles seguidoras. Si, las cosas están muy dramáticas, pero este cap. fue más alegre. Nos leemos.
Esperando verlas en el próximo capítulo y que me dejen saber su opinión, me despido.
Nos leemos.
Babi
