Notas al final.


Travesura


Capítulo 2: Valer la pena


Cuando la familia Uchiha llegó cerca de las doce con cuarto de la mañana, encontraron al pequeño Sasuke durmiendo tranquilamente en la cama de Itachi, mientras su niñera mantenía la mirada perdida en la cama que era de él. Estaba tan sumida en sus pensamientos que ni siquiera los escuchó llegar, ni a Mikoto hablarle. Fue hasta que sintió una mano en su hombro que saltó levemente y entonces su mente regresó a la tierra.

— ¿Qué ocurre Sakura? — preguntó la amable Mikoto. La pelirrosa parpadeó varias veces antes de decir algo, sonreír y levantarse de su sitio.

— Nada, nada — exclamó nerviosa, pero sin retirar la sonrisa, agitó sus brazos frente a ella en negación — Es sólo que estaba leyendo historias de internet y… creo que me perturbé un poco.

Mikoto soltó un "oh" aliviada, pensó que algo malo había sucedido.

— A mí me pasaba seguido — comentó Itachi, desdoblando las sábanas de la cama de Sasuke para poder acostarse — Podemos leer cosas juntos la próxima vez.

Sakura asintió y Mikoto le agradeció por quedarse tan tarde. El padre Uchiha le propuso llevarla a casa, pero ella negó ya que no quería molestarlos y su casa estaba realmente cerca de ahí. Le dijo a Mikoto que después podía pasar por su pago, ya que era demasiado tarde y debían descansar. La madre la abrazó cálidamente y volvió a agradecerle por haber asistido esa noche.

Sin nada más que decir, Sakura se despidió.

Mientras caminaba por la calle, volvió a perderse en sus pensamientos. Recordando. No podía creer aún, después de haberlo visto y escuchado, que el niño que había cuidado desde sus cinco años le hubiera propuesto tantas cosas, con una convicción tan grande como la de un adulto.

Después de su inicial error, fue el mismo Sasuke quien le dijo unas palabras que jamás se esperaría de alguien como él, y enseguida se lanzó por sus labios como si fuera un experto en el arte de besar, abrazándola con muchísima fuerza. Movió sus labios desesperadamente y ella no hizo más que empujarle.

— ¡Sasuke espera! — había exclamado y el pequeño Sasuke le miró furioso de su reacción.

— ¿Qué pasa ahora? — le preguntó, como si estuviera interrumpiendo una actividad que sería la más normal del mundo. Sakura extendió sus manos ante la pregunta tan obvia.

— ¿Qué se supone que fue eso Sasuke? ¿No te das cuenta de que está mal? ¡Voy a hablar con tus padres!

El pequeño Sasuke frunció más su ceño e hizo un puchero, demasiado inocente para la situación que les acontecía.

— Fuiste tú quien empezó y a mí me gustó, ¡todo esto es tú culpa! ¿y ahora quieres reclamarme a mí? ¡Pues yo también se lo diré a mis padres! — Había reclamado y aunque eso comenzó como una mentira, el niño podía saber, por el vuelco que dio su corazón, que dejó salir un poco de verdad en aquella frase.

Ella había empezado, y no se refería en absoluto al beso mágico que le dio. Ella había empezado desde mucho antes, ¡pues ahora que sufriera las consecuencias de haberlo enamorado!

Pero evidentemente, eso Sakura no lo sabía, y en su cabeza sólo estaba la conciencia culpable del beso. Sus ojos picaron, pero quiso no llorar, porque se sentía demasiado presionada cuando en su propia teoría, era inocente. Ella no tenía esa clase de pensamientos con los niños pequeños. Por supuesto que los amaba, sobre todo a Sasuke y a su hermano mayor, pero ese amor era totalmente alejado de aquella perversión que a Sasuke se le había metido en la cabeza. En el fondo sabía que él no lo hacía a propósito, era sólo un niño inocente demasiado ajeno a esas cosas. ¡Vaya! Si lo conocía de toda la vida y sabía lo amable, arisco, solitario, sonriente, mandón, y por veces tímido que podía llegar a ser con el mundo, pero nunca interesado ni siquiera en una niña, o en curiosear sobre su alrededor femenino. Él no era así, pero en este momento, estaba pidiéndole tales cosas que hacían que el niño de antaño fuera sólo una ilusión, y todo por su estúpida culpa.

Y es que la situación no sería tan, tan grave, considerando que ninguno de los dos hacía las cosas a propósito, sólo necesitaban hablarlo y olvidarlo. Pero el niño no quería hacerlo y al haberlo hecho retroceder, cayó con sus piernitas abiertas de lado al lado y el pijama se le pegó a su entrepierna. Ella le había provocado tal vez la primera erección de su vida, ¿y ahora qué hacía? ¿qué le decía? ¿y si les preguntaba a sus padres porque sucedía eso con su cuerpo y después confesaba lo que le había hecho?

— Sasuke-kun, escucha. Está mal, por favor entiéndelo, no estaba consciente de lo que hacía, ¿sí? Discúlpame por favor, pero si les dices a tus padres, me metería en muchos problemas, y eso no sería justo para mí — explicó de nuevo como el camino más fácil.

Sasuke cruzó sus bracitos.

— ¡No me importa si está mal, quiero que lo hagas de nuevo! ¡No le diré nada a mis padres si lo vuelves a hacer! Tampoco es justo para mí que tú hagas conmigo lo que quieras — exclamó enojado y por primera vez en su vida, Sakura quiso reprenderle de verdad, jalarle las orejas o algo.

— Sasuke por favor, sé racional, esto no es un juego, sólo eres un niño — dijo y él volvió a negar.

— ¡Yo quiero ser tu novio!

En su cabeza Sakura jaló sus cabellos frustrada. Bien, tenía que respirar y tranquilizarse. Si hablaba con la señora Mikoto antes de que Sasuke dijera algo, seguramente ella entendería ¿verdad? ¿Pero qué demonios le diría? ¡Todo estaba en su contra! Además, Sasuke nunca antes le había mentido y sería extraño para su madre que comenzara esa misma noche con una acusación tan grave.

Su error como niñera fue siempre cubrirlo frente a ella. Incluso esa noche había decidido hacerlo de nuevo, porque desde que los señores Uchihas se habían marchado, el niño por arte de magia había dejado de sentirse mal hasta que ella misma se lo recordaba. Obviamente les había mentido para no ir, como muchas otras veces que lo había hecho y ella no le acusaba.

Pero la situación ya era diferente, y el niño parecía en verdad decidido a decir cosas de más para que terminara haciendo lo que él quería.

Ella se debatía qué hacer sin dejar de mirarlo, y él, teniendo entre sus deditos la segunda victoria de la noche, sonrió al verla tan preocupada y bella. Se acercó otra vez y cerró sus ojos, ella no se movió, ni siquiera cuando sus labios se tocaron, ni cuando él niño de diez años intentó meter su lengua en su boca. Las manos pequeñas se posaron en sus mejillas y bajaron hasta sus hombros y luego hasta su pecho. Algunos niños pocas veces tocaban sus pechos o los de sus madres sin ninguna intención y no le parecía nada mal, pero en esta ocasión, ella retiró sus manitas muy incómoda.

Él niño no se quejó y prefirió volver sus manitas a las mejillas mientras le daba pequeños besos por toda su cara. La abrazó y aunque quiso confesar sus sentimientos, pensó que no era el momento.

Ella lo abrazó también y empezó a arrullarlo, era demasiado tarde y ese niño ya debería estar rendido. No pasó mucho tiempo para que cayera en un reparador sueño, después de darle una lista de todo lo que harían a partir de ahora que eran novios.

Y ahora, regresando por fin a casa y demasiado nerviosa por lo que pudiera ocurrir al día siguiente con los Uchiha; tal vez esperando a que la policía le fuera a tocar la puerta en cualquier punto de la mañana; caminó tiritando de frío porque había olvidado su abrigo rojo y ya no quería volver. Sentía una mirada poderosa encima de ella, como si fuera Dios sabiendo lo que hizo y después se dejó hacer, preparándose para juzgarla.

-o-

Ya era lunes, y dentro de nada Mikoto saldría a cumplir sus deberes en la boutique y tendría, como todas las veces anteriores, que llamar a la niñera. Sasuke se bañó súper rápido, lavó sus dientes, se puso su ropa más decente pero no exageradamente elegante, utilizó uno de los perfumes que Itachi empezaba a comprar, pulió sus zapatos, e intentó ponerse algo de gel que no funcionó del todo.

Itachi alzó una ceja al verlo actuar de esa manera, como si en lugar de la niñera llegara su novia o algo así. Quiso tomarle una foto a hurtadillas para enseñársela después a Shisui, pero el niño se dio cuenta y empezó a escabullirse lejos de la cámara.

El timbre de la casa sonó, y Sasuke soltó una risita traviesa. Se aproximó a la entrada para ver a su madre abrir la puerta y recibir a su amada, pero su risa se desvaneció como un rayo cuando en lugar de ojos verdes y cabello rosa, aparecieron cabellos grises y muchas arrugas, la señora Chiyo.

— ¿Y Sakura? — preguntó el niño ansioso, porque Chiyo era su niñera cuando Sakura no se encontraba disponible.

Si estaba ahí ¿entonces Sakura no vendría?

— Está en práctica cariño — contestó su madre y eso a Sasuke no podría importarle menos, ni siquiera sabía lo que era eso — Pero Chiyo-san los cuidara esta semana, pórtense bien por favor.

Los hombros de Sasuke cayeron decepcionados y corrió hacia su habitación. Ni siquiera se detuvo a contestarle a su madre cuando le preguntó por qué estaba tan arreglado.

Se encerró en su cuarto antes de que la curiosa mirada de Itachi lo atrapara llorando. Esa tonta Sakura, ¡se suponía que a partir de ese día serían novios!, ¡habían hecho un trato! Y ahora resultaba que había decidido dejarlo de lado por una tontería. Le había tolerado que no se presentara en su casa durante el sábado y el domingo porque no habían excusas para hacerlo, y sus padres sospecharían de su romance secreto. Pero hoy no existían motivos suficientes para dejarlo plantado. ¿Es qué él ya no le importaba?

Su primo Shisui muchas veces le había dicho a Itachi y a él que las mujeres sólo sabían herir a los hombres, y salían huyendo cuando les abrías el corazón, a menos que tuvieran algo que les interesara, sólo así se quedaban. ¿Ese era el caso? Sakura siempre le había dicho que lo quería mucho, y ahora que él se lo demostraba también, ella salía huyendo ¿Entonces él no tenía nada que le interesara? Sasuke dudaba de esa teoría porque su madre no era así en lo absoluto, y en su corazoncito siempre creyó que Sakura tampoco.

Vamos, él no era ningún tonto, ¡que prácticas ni que nada! Sakura no había ido a la casa porque no lo quería ver.

Quiso detener las lágrimas que salían porque los niños no lloraban, y mucho menos él, pero no podían dejar de salir. Se sentía demasiado herido, y él se había ilusionado tanto ese día.

Tomó la rosa roja envuelta en papel con figuras de superhéroes que había cortado sin permiso de la casa de la vecina gritona. Era la rosa más grande y bonita que encontró, y aunque estaba en la parte más alta del rosal, aun así, había arriesgado su pellejo por ella. Creyó que los cortes que hicieron las espinas en sus manitas habían valido la pena, pero ya veía que no.

También sujetó la carta de amor que finalmente le confesaría ese día, para que ella decidiera estar con él por amor y no por miedo a ser delatada. No decía mucho, ni tampoco tenía la mejor caligrafía del mundo, pero estaba escrita con todo el sentimiento y la ilusión que se permitió. La miró tristemente y escondió ambas cosas en el fondo de su armario.

— ¿Sasuke? — escuchó a su madre llamarle y con una toalla limpió su carita y su nariz, que estaba empezando a escurrir.

— ¿Qué pasa? — preguntó, tratando de sonar calmado.

— ¿Por qué saliste corriendo tan de repente?

Sasuke pensó un momento para contestar. Sakura era una tonta muy tonta si creía que él se rendiría. Ese Salsiro o como sea que se llamara la tenía cegada, sí, seguramente eso era, y por lo tanto afectaba su juicio para decidirse por él.

Pero Sasuke Uchiha no se rendiría, ¡jamás!

— Sakura me prometió que vendría hoy, y yo estaba esperándolo ansioso porque haríamos cosas juntos, pero me mintió mamá — dijo, con dolor en sus palabras — ¡Llámala y dile que venga!

— Ya te dije que Sakura tiene cosas que hacer Sasuke.

Cruzó sus brazos disgustado, aunque su madre no lo notó. Si ella no se pondría de su lado, no la necesitaba, ya vería como arreglárselas solo, pero Sakura lo amaría sólo a él y a nadie más, y si pensaba que por alejarse estaría a salvo, estaba muy equivocada.

-o-

Sakura volvió al siguiente lunes, pero sólo para decirle a la señora Mikoto que se iría a vivir finalmente con su novio. Las cosas entre ellos se estaban formalizando, y aunque Sasori le había propuesto ese cambio desde hace mucho tiempo, ella por fin se había decidido a decir que sí. ¿Por qué ahora? Era una buena pregunta, porque la pelirrosa siempre argumentaba que no se sentía lista para dar ese paso; en un país tan tradicional como Japón, eso era como casarse sin boda. La decisión ya estaba tomada, y en ese preciso momento, su novio se estaba encargando de llevar las primeras cosas a su nueva casa, en una camioneta que la familia Akasuna les habían comprado.

— ¿Entonces hoy mismo te vas?

Sí, todo era demasiado repentino.

— Creo que estoy lista para comprometerme con él.

Mikoto entendía entonces que al irse a vivir a un lugar tan lejano a su residencia, sus servicios como niñera los emplearía allá, y esto era un adiós entre ella y su familia. Estaba muy triste porque llegó a apreciarla demasiado y a depositar su confianza en ella, sin embargo, también estaba feliz, porque después de estar sola por tanto tiempo, al fin se merecía su propia familia. Cuando Fugaku le propuso lo mismo, ella era dos años más joven que Sakura, y con la madures necesaria, todo había ido de maravilla. Sabía que Sakura se las arreglaría muy bien, y ese muchacho, aunque no lo conocía, por lo genial que la pelirrosa había hablado de él, seguro que la haría muy feliz.

— Cuídate mucho Sakura, espero que nos visites de vez en cuando — exclamó la mujer abrazándola.

La pelirrosa asintió, dándole buenos deseos a ellos también. Itachi se acercó a ella para darle un fuerte abrazo, y besarle una mejilla. Sakura acarició su cabello y le pidió que se portara muy bien.

— ¿Cuándo te aburras de Sasori podrías ser mi novia?

Mikoto y Sakura rieron cariñosas con las ocurrencias de Itachi, normalmente él no era tan coqueto; pero esas risas se apagaron cuando un furioso Sasuke salido de la nada, se colgó de la cola de caballo de su hermano y lo hizo gritar.

— ¡Sasuke suelta a tu hermano! — exclamó Mikoto, y Sakura se acercó para ayudarla a separarlo de los maltratados cabellos del pobre Itachi.

— ¡Sakura sólo puede ser mi novia! — le gritó casi en el oído — ¡No vuelvas a decir eso!

Al ver a Sakura acercase la tomó de la mano y salió corriendo con ella. La pelirrosa se dejó, porque también quería hablar con él, aprovechando que su madre estaría ocupada tratando de que Itachi no se le echara encima a su hermano menor.

Cuando llegaron al patio trasero, él la enfrentó.

— ¿Te vas por mi verdad? ¿tanto me odias? — dijo el niño herido y a Sakura se le estrujó el corazón.

— Tú ya sabías sobre esto, lo platiqué contigo ¿recuerdas? — le habló tranquila — No es por ti Sasuke, y tampoco me iré para siempre. Voy a visitarlos, lo prometo.

Los ojos de Sasuke picaron y su temperatura corporal aumento, se sentía como un volcán a punto de explotar.

— ¿Y qué va a pasar con lo nuestro? — exclamó — Prometiste que si no les decía a mis padres te quedarías conmigo, ¡y yo no les dije nada! ¿Me mentiste?

Sakura negó nerviosa. ¡Ay Dios! Que no se le ocurriera gritar nada con Mikoto ahí.

— Baja la voz Sasuke, escucha… — intentó explicar la pelirrosa, pero fue interrumpida por el pequeño antes de decir nada más.

— Yo te amo — pronunció más deseperado que tímido, esperando que ella le pudiera corresponder — Desde hace mucho tiempo... Sakura.

La pelirrosa no comentó nada al respecto, y eso entristeció más a Sasuke ¿No le importaba? «Di algo» pronunció débilmente.

— Sasuke, tienes diez años, tú aun no sabes nada del amor — dijo ella, apuñalándolo con sus palabras — Incluso las personas de mi edad batallan con esos temas ¿sabes? Lo que sucede contigo, es que estas confundiendo las cosas. Eres un niño precioso, y debes de disfrutar de esta edad, cuando crezcas y conozcas a una chica que te haga sentir mariposas en tu pancita, te acelere el corazón con sólo verla y desees estar con ella hasta el final de los tiempos, entonces sabrás que es amor. Lo que sientes por mí es diferente, yo he sido como tu hermana mayor durante todo este tiempo, y es normal que me tengas afecto. Por favor Sasuke-kun, se paciente, crece, y entonces entenderás.

Pero Sasuke no quería entender.

— No, ¡eres tú la que está confundiendo las cosas! — exclamó a todo pulmón, no le importó si su madre o su hermano escuchaban, él sólo se quería desahogar — ¡Tú no me quieres y nunca me querrás! Soy demasiado poco para ti, prefieres a los chicos mayores como el pelirrojo con cara de tonto. Tú eres quien me hace sentir de todas esas maneras que describiste. ¡Tú eres!

Le gritó que era una traidora, que todo lo que le había dicho acerca de quererlo era una vil mentira, porque a la menor oportunidad arrancaba lejos de él. Qué casualidad que tuviera que irse cuando su romance empezaba ¿verdad? Nunca nadie lo había herido tanto ni en tan poco tiempo como ella, su corazón se apretaba en su pecho como si se le fuera a salir. Y lo peor era la fría cara que ponía, como si fuera sólo un berrinche de un niño que no sabe lo que quiere. ¡Como si los adultos tuvieran idea de lo que ellos mismos querían!

Los adultos eran más malvados y sólo actuaban de manera racional cuando les convenía, porque el resto del tiempo sólo hacían cosas estúpidas. Él era sólo un niño, sí, pero estaba dispuesto a ofrecerle lo que un adulto difícilmente dará, y esos eran sentimientos puros y completamente sinceros. Sin embrago, ella decía: «No, gracias, sólo eres un mocoso y no puedo tomarte en serio».

Pero se arrepentiría por jugar con él, ya lo vería.

Se alejó de ella corriendo directo a su habitación y ya no quiso ver a nadie más. Ese día Sakura le prometió a su madre regresar en la noche para despedirse de Fugaku, y aunque cumplió su promesa, el pequeño Sasuke no salió a recibirla, ni a despedirse de ella. Cuando llegó el día en que su antiguo departamento estuvo vacío, no fue a verla, aunque su madre y su hermano lo hicieron. Y cuando pasaron por su casa a dejar el último presente a sus clientes favoritos, la miró por la ventana, mientras ese idiota pelirrojo la tomaba de la mano.

-o-

Tenía trece años cuando su madre le dio la noticia de que Sakura se casaría, y catorce recién cumplidos cuando la ceremonia llegó y ellos fueron cordialmente invitados.

Lucía muy hermosa con su vestido blanco y sus largos cabellos rosas bien peinados. En todo ese tiempo que sólo se dedicó a mirarla de lejos cuando iba a su casa a platicar con su madre, no pudo olvidarse de ella; todo lo contrario, su amor se hizo más grande e intenso, rayando lo doloroso.

A veces Sakura intentaba hablarle, pero al chocar con su mirada oscura deseosa de ella, se revolvía incómoda en su lugar. Lo más seguro es que aun temiera que un día de estos Sasuke revelara el secreto que tenían juntos y las cosas se desplomaran.

Y aunque al principio eso serviría para manipularla, siendo ella una chica tan políticamente correcta y susceptible al qué dirán, prefirió guardarlo hasta que fuera el momento indicado, como justamente lo era esta noche. «Sé paciente, crece y entonces entenderás». Bueno, su cuerpo y su alma ya habían esperado y crecido lo suficiente para satisfacer esa duda.

La vio bailar el vals con su ahora estúpido esposo, y casi se vomita encima. La vio dar un discurso de amor verdadero y su corazón se apretó. Ella se acercó a su mesa para preguntarles como la estaban pasando y casi sintió que todo era a propósito para burlarse de él.

La familia Uchiha se levantó para abrazarla en su día tan especial, y cuando llegó su turno, su cara que le llegaba justo al cuello fue una ventaja para acercar su nariz a él y aspirar su delicioso aroma. Tres años y medio sin intentar acercase, pero al final, haría que esta vez su esfuerzo por ella valiera totalmente la pena. La tomó con una mano de la cintura, y la otra en la espalda descubierta, donde hizo círculos con sus dedos y la sintió temblar.

Había sido demasiado paciente soportando muchas de sus burlas y desprecios. Ahora ella le pagaría con la misma moneda, y ese idiota pelirrojo podría irse al infierno después de que él recuperara la mujer que le pertenecía.


¡Hola! Y al final si me hicieron continuar jaja, como muchos pidieron la situación con Sasuke más grande pues me decidí a hacerlo, pero con más capítulos. Creo que en Japón aunque estén de vacaciones, hay prácticas deportivas si eres miembro de un club.

Y también creo que lo dejaré con catorce porque lo que me inspiraba era un Sasuke en una edad que no se mostraba en pantalla, y a los catorce sigue siendo joven pero accesible ¿verdad? (Lo bueno de Sakura es que aunque tenga mucha edad, siempre se ve joven) Espero que salga bien porque la verdad yo había planeado sólo un one shot, ¡pero me esforzaré mucho!

Y nada más, los quiero mucho, gracias por leer, y nos leemos en la próxima. ¡Gracias por sus comentarios también! Muchas, muchas, muchas gracias.

SM~