Notas al final.


Travesura


Capítulo 5: Por ahora.


Ya habían pasado tres días desde que el plan había entrado en rigor, de los cuales, ya no podía acompañarla todo el día para platicar y hacer que le conociera mejor porque debía ir a la escuela. Su institución le parecía un nido de cucarachas lleno de tipas superficiales que se le tendían como tapetes y chicos maleducados con cerebros de orangutanes. Pero si era sincero, con la bulla de todo el mundo, a veces, él podía ser como uno de esos estúpidos con hormonas alborotadas cuando, entre charla y charla, hablaban de las chicas que les gustaban.

Entre sus idioteces, podía ser un poco sincero con su círculo de amigos y comentar sin pena que le gustaba, y sólo le gustaba, una mujer mayor que él y que además estaba casada. Por supuesto, eso causaba la euforia de su grupo de amigos quienes, con sus mentes pervertidas y atrevidas, pedían detalles, fotografías, avances y cualquier cosa que les hicieran fantasear con la idea de estar en el lugar de su amigo.

Fue por culpa de Naruto que Suigetsu, Kiba, Shikamaru y Sai tuvieran una imagen de la pelirrosa con la cual molestarlo con sus comentarios eróticos, pero que en el fondo, bien que los disfrutaba. Esos tipos eran más amigos del rubio que suyos, pero poco a poco, Naruto como chicle a un zapato, los fue pegando hasta convertirlos en un grupo. Ellos no sabían detalles importantes, como que estaba enamoradísimo de ella desde los ocho años, que ya se habían besado cuando tenía diez, y que su esposo era ni más ni menos que el jefe de su papá.

Sus palabras no eran tan vulgares como las de los amigos de Itachi, pero eran lo suficientemente puntuales para hacerle burbujear su pelvis.

«Está como quiere Sasuke, dale con todo»

«Y dile que te diga "Sasuke-sama" cuando la tengas contra la almohada»

«Cuando le des de tu rabo votará a ese viejo por ti, eso seguro»

«Por lo menos la tienes grandota, no como Naruto»

Ese último comentario de Sai había encendido el fuego de Naruto desviando la conversación al tamaño de los miembros, donde Juugo de tercer año se llevaba la copa, pero eso no importaba. Estaba orgulloso del tamaño que tenía. Era justo lo ideal; ni exagerado hasta parecer un caballo, ni pequeño como un meñique, sino lo bastante eficiente para compararse con un hombre de veinte años ¿no? La verdad es que no tenía ni idea de penes.

En realidad, nunca se lo había medido, ni había prestado atención o fantaseado de esa manera con Sakura hasta que no cumplió los catorce. Pero desde hace meses, en especial cuando se enteró de que se iba a casar, sus sueños con una Sakura desnuda esperándolo para ser amada por él empezaron a abundar en su cabeza y cuando encontró la forma y manera de manejar su pene y excitarse sólo con cerrar los ojos y evocar sueños, había comenzado un ciclo de satisfacción personal donde su único remedio era su mano derecha y jugueteos con la izquierda. Todo también en parte era culpa de internet, con contenido pornográfico de aquí a allá esperando a que un incauto joven de hormonas locas los encontrara y se hiciera una fiesta en sus pantalones. La pornografía en su mayoría se le hacía asquerosa, y las mujeres poco atractivas con sus exuberantes cuerpos falsos, pero era un buen incentivo para que sus fantasías se explayaran a puntos inimaginables.

Le había costado un montón descubrir cómo llegar al orgasmo. Sin saber que era lo que debía de sentir o en qué punto detenerse, él jalaba su hombría sintiéndose bien hasta que creía que ya era suficiente. Sin embargo, en uno de esos días cuando Sakura llevó ropa deportiva y ajustada a su casa y se agachó para buscar algo abajo del mueble de la cocina, la posición que tomó quedó grabada con fuego en sus retinas. La imagen de sus mallones pegándose tanto a su trasero como una segunda piel lo hizo prenderse esa misma noche de tal manera, que bombeó su extensión hasta que una punzante sensación de éxtasis llegó a su pelvis, y después derramó por primera vez su esperma con una vigorosa y delirante explosión de satisfacción.

Si así se sentía tocándose él mismo imaginándola, no quería ni imaginar lo que era tenerla de verdad.

Es por eso que ahora todo lo concerniente a sus genitales le importaba, desde el tamaño de su miembro y testículos, hasta la textura, hasta el color, hasta la incomodidad de ver pequeños vellos crecer a su alrededor, haciéndolo ver horrendo en su opinión. Al llegar a casa, mediría su tamaño estando excitado y comprobaría si era suficiente para satisfacer a una mujer adulta, indagando en lo más profano de internet por supuesto.

Naruto y Shikamaru rieron después de que Sai hiciera comentarios acerca del pene de Suigetsu, quien avergonzado, le gritó al otro que tal vez su pene era microscópico y por eso estaba tan acomplejado por los demás y los molestaba. Naruto musitó que tal vez era gay.

Por un momento se preguntó, ¿qué clase de conversaciones tendría Sasori con su grupo de amigos? No le interesaba para nada compararse con él, pero si era el hombre que había enamorado a Sakura, algo debía tener de interesante y descubrirlo podría ayudarle. No creía que hablara todo el tiempo de trabajo y negocios ¿verdad? No podía ser tan aburrido.

— Tierra a Sasuke, reacciona.

El moreno parpadeó un par de veces antes de mirar a Naruto quien tronaba sus dedos frente a él. La campana de regreso a las clases estaba sonando y ya todos recogían las sobras para poder irse al salón. Sasuke envolvió su traste en la misma tela con el abanico de su familia, aquel que le había dado una ventaja antes y lo lanzó en el aire atrapándolo, listo para lo que venía.

— ¿Y la siguiente parte es…?

Naruto preguntó aprovechando que ninguno de los otros escuchaba por estar en su propia charla y Sasuke levantó la mano señalando el cuatro.

— ¿Celos? O era… ¿volver a besarla? Ya no me acuerdo, ¡Sasuke dime!

Nunca le había contado a nadie sobre su beso y su plan, ni siquiera a Itachi, y le costó muchísimo hacérselo saber a Naruto. Pero después de las insistentes peticiones, llamadas, mensajes en su casillero, piedritas en su ventana, y galletas de la fortuna con papelitos trucados, terminó por confesarle lo que era sólo un secreto suyo y de su corazón. ¿Cómo supo Naruto desde un principio que había algo entre él y su niñera? Nunca lo sabría, tal vez lo conocía demasiado bien y supo interpretar las miradas anhelantes que le dedicaba desde siempre.

El rubio sorprendentemente no se burló de él, porque comprendió que algo tan grande viniendo de alguien como Sasuke era sumamente serio y le dio todo su apoyo en caso de que en algún momento lo necesitara. El más joven de los Uchihas comprendió ese día, que Naruto era un amigo verdaderamente confiable.

— Celos.

Esa parte de su plan era difícil, pero antes de intentar besarla o hacer un acercamiento, debía estar completamente seguro de que Sakura podría estar interesada, aunque fuera sólo un poquito, puesto que si daba un paso en falso y la presionaba en algo que aún no quería, daría un retroceso inmenso.

¿Y qué mejor manera de comprobar que alguien estaba interesado?

Itachi una vez le dijo que su ahora novia Izumi, lo había rechazado la primera vez que le pidió ser su novia, pero ya después cuando lo vio rodeado de chicas menores que él, pero que sin duda llamaban la atención, casi como caída del cielo con disfraz de ángel colgada de un arnés, ella le dijo que si todavía estaba interesado, podían ser algo.

Más tarde Shisui rebuznó que así eran las mujeres; ellas querían, pero se daban a desear, y sólo cuando veían que otras lobas querían la carne, se lanzaban por el noble corderito que era el hombre en cuestión. Itachi sólo se reía cuando lo escuchaba hablar, siempre martirizándose porque no podía superar su corazón roto. ¿Qué era eso de que los Uchihas amaban como nadie? No lo sabía. En su familia había un montón de cosas e historias súper legendarias que los involucraban desde que servían en Japón como un clan de ninjas. Desde maldiciones de odio, hasta largos lazos de amor.

El caso era que le daría celos. Mientras estuvo con ella, pudo notar que se sentía cómoda a su lado y su perfil intelectualmente agresivo volvía a florecer tan natural. Cuando era sólo su niñera siempre trataba de ser dulce, a veces se salía de sus casillas, pero eso no cambiaba el hecho de que contenía su verdadera personalidad y humor con su yo niño. Por eso ahora, era una verdadera satisfacción verla y oírla con menos empalagos y más carácter.

Si ella se estaba abriendo más a él, entonces por supuestísimo que estaba ganándose su lugar como un igual. Ahora sólo debía planear el lugar y el momento.

— ¿Y cómo le darás celos si no dejas que ninguna chica se te acerque? ¡Y no estoy dispuesto a ponerme pelucas!

— Que tonto eres, no te usaré a ti, se dará cuenta de que eres un hombre y eso sería raro — le contestó a su amigo ante tan ridícula insinuación.

— Discúlpame por tener un perfil muy varonil amigo — dijo el otro, creyéndoselo.

Sasuke bufó, aunque había algo que Naruto sí podría hacer por él.

— ¿Tu prima aún está enamorada de mí?

Naruto puso una mano en su barbilla sin saber muy bien, realmente no tenía mucho contacto con aquella mujer.

— Creo haber escuchado que ahora le gustaba Suigetsu — dijo — Su gusto va de mal en peor.

El moreno ignoró el insulto, aunque se le hizo curioso.

— ¿Que no pelean como perros y gatos todo el tiempo?

— Si, pero ya sabes que las mujeres son complicadas.

La teoría de Shisui parecía ser cierta, entonces estaba decidido.

— Dame su número, necesito ponerme de acuerdo con ella.

Naruto le contestó que no creía que Karin le fuera a ayudar tan fácilmente, pero a Sasuke algo se le ocurriría. Karin aún podría sentir algo por él ¿no? Ser su novia, aunque sea de mentira debería significar mucho para ella. Debía dejarle claro también que los besos no serían posibles, estos estaban reservados sólo para su Sakura.

-o-

Sasuke pasó por la casa de Sakura antes que por la suya, y cómo tuvo entrenamiento y no se duchó en la escuela, la mujer le dijo que podía ocupar su baño sin problema. El joven se bañó medio excitado de estar desnudo donde Sakura también se desnudaba, y lavarse el cuerpo con productos que también usaba ella. Ignoró por completo que también los usaba su esposo y se duchó con la cálida sensación de contacto íntimo indirecto.

Al salir, Sakura le estaba esperando con la comida servida y una gran botella de refresco de cola que siempre fue su favorito.

— Espero que te guste Sasuke-kun.

Ambos tomaron lugar en la mesa y se pusieron a comer mientras veían la televisión. Estaban las noticias, pero de repente ella le cambió a una novela juvenil.

— Perdón si no te gustan las novelas, pero quedó buenísimo el capítulo anterior, no puedo contenerme a verlo en la repetición — confesó ella, dándole un sorbo a su sopa.

— No hay problema.

La misma novela que su madre miraba por las tardes. Ya sabía más o menos por donde iba.

— Finalmente la mujer descubrirá a su esposo con su amante ¿no?

Sakura lo miró sorprendida.

— ¿La ves?

Y Sasuke corrigió muy rápido.

— Mi mamá la ve y siempre escucho lo que pasa. ¡Pero no porque me interese! Sino porque vivo con ella, ya sabes…— Sasuke se puso nervioso y avergonzado y a Sakura eso le pareció muy tierno.

— Esta bien Sasuke-kun — puso una mano en su hombro, lo rojo de la cara del chico se hizo más fuerte — Si, creo que por fin van a descubrir a ese desgraciado, se lo merece ¿cómo se atreve a engañarla? ¡Y hasta en su propia casa! Lo que es no tener vergüenza.

Sasuke le dio un trago a su refresco.

— Y esa mujercita, me gustaría que la esposa la jalara de los cabellos hasta la puerta, ¡viles caza fortunas! Son de lo peor, de verdad me causa impotencia ver esto — comentó — Ya es hora de que sufra esa roba maridos.

Tal vez Sakura era tan empática con la novela porque era una esposa ahora, de cualquier forma, aunque él anhelara lo mismo, no se sintió identificado con la situación, en caso de que debiese.

— Y el idiota ese, ¿por qué le es infiel a su esposa si supuestamente la ama? No entiendo esa clase de amor. Yo jamás traicionaría a Sasori.

Por ahora, pensó el chico.

Casi no hablaron porque Sakura estuvo más concentrada en mirar la televisión y hacer sus propios comentarios de la novela, cuando iniciaron los comerciales y quiso a provechar para lavar los trastes, Sasuke ya lo estaba haciendo.

— Uy, Sasuke-kun, me acuerdo que de pequeño siempre refunfuñabas cuando te mandaban a lavar trastes.

Sasuke soltó una risa, aunque en realidad estaba retorciendo la boca. ¿Hasta cuándo Sakura entendería que él ya no era un niño? Que dejara de compararlo por Dios.

— Ya no soy un niño Sakura, ya te lo dije.

Sakura rascó su cabeza apenada y se disculpó, a Sasuke el coraje se le bajó enseguida.

— Tienes razón, ya no te falta casi nada para ser un hombre.

Al Uchiha se le empezó a hormiguear el cuello por lo que había dicho, e incitándola a continuar con sus halagos, le siguió preguntando.

— ¿Y qué es lo que me haría falta para ser un hombre?

Que no fuera la edad, que no fuera la edad, por piedad, que no fuera la edad.

— La edad, obvio. Solo necesitas dos o tres años más para lucir como todo un hombre hecho y derecho — contestó animada.

El moreno bajó los hombros rendido, ¿pues qué más esperaba?

— Oye, hablando de cosas sucias, ¿cómo van las cosas con tu chica?

Mal, sigue diciéndome que soy un niño, gritó su subconsciente.

— Bien, creo que voy a pedirle que sea mi novia — respondió al fin — Es pelirroja y muy… bonita.

La verdad es que los pelos rojos de Karin le recordaban al diablo y su corte aleatorio como si sólo lo hubiera metido a la licuadora no se le hacía tan atractivo. Pero tenía una linda cara, lástima que estuviera loca y se le deformara casi todo el rato que abría la boca. Antes acostumbraba a sacar la lengua para saborearse su trasero, cuando creía que él no veía, y eso era escalofriante. Esperaba que con el tiempo ese hábito se le hubiera quitado por su propio bien y el de la sociedad.

Quiso ver alguna reacción en su cara, algo que indicara que estaba incómoda o molesta con la información, pero todo lo contrario, sus ojitos verdes empezaron a brillar.

— ¡No puedo creer que ya vayas a tener novia! — confesó emocionada — ¡Y cuando menos me lo espere, también te habrás casado!

Y al principio, su reacción lo había desanimado a puntos inconcebibles y casi, casi, sintió que la cosa estaba más perdida de lo que creyó, hasta que Sakura soltó una bomba directo a su corazón.

— Desearía que el pequeño Sasuke-kun se quedara lindo e inocente para siempre, pero creo que debo empezar a comprender que ya estás creciendo — dijo y entonces toda la repentina emoción decayó — Quisiera alejarte de todas las mujeres que vendrán, y que fueras mi niñito para siempre.

Sabía que ella hablaba de manera fraternal, como una madre celosa de que a su bebé se le acercaran las arpías, pero ¿cómo se lo hacía entender a su corazón que bombeaba como loco?

— ¿Pero ya han tenido antecedentes? — preguntó después la pelirrosa — ¿O sólo le preguntaras directamente sin haber hablado con ella antes? Aunque bueno, no creo que te rechace, tendría que estar loca para dejar escapar a alguien como tú.

Cualquiera que conociera a Sakura diría que ella estaba loca.

— Ya hemos tenido antecedentes — contestó sin meditar.

— ¿Cómo cuáles?

Sasuke notó que ella empezaba a preguntar las cosas de manera ansiosa. La telenovela había vuelto a comenzar, pero la pelirrosa únicamente le veía interesada a él.

— Eh, bueno…

Sakura le dio palmaditas en el hombro sintiéndose como una pistola de electroshock sobre su alma. Era increíble como sólo con tocarlo su cuerpo reaccionaba con mente propia y se derretía por la sensación. Y mientras él tenía el cuerpo como un pudin, ella siguió hablando.

— ¿Ya se dieron su primer beso? — soltó como si nada.

Sasuke se saboreó la idea de que tal vez estaba tentándolo para avergonzarlo, porque realmente rechazó la idea de que ella hubiera olvidado su primer y mágico beso juntos, así que se puso un poco más serio y la miró a los ojos. Era imposible tratar de no transmitirle sentimientos con la mirada, pero aun así se arriesgó.

— No sé si ella ya lo dio, pero yo si — masculló y en seguida habló más alto — ¿Recuerdas? Tú me lo diste.

— No me refería a…

— Y fue un beso con todas sus letras, hasta me metiste la lengua — contó serio, y después se rio como si fuera una genial anécdota.

La pelirrosa se puso roja y dijo que lo recordaba, y que su intención no era insinuarlo, sino que él hablara de su primer beso con chicas reales. Él le recordó que ella era una chica real.

— Pero ese no vale.

— ¿Por qué no?

Sakura tronó sus dedos nerviosa. Si, ¿por qué no valía?

— Pues porque ninguno de los dos… — las palabras del pequeño Sasuke regresaron a su cabeza como una película. Recordó como él le había dicho que le gustó y que hasta le quería hacer bebés — Porque yo, de cierta forma, y visto desde una perspectiva objetiva… me aproveché de ti.

— No Sakura, yo me aproveché de ti — soltó sin pensar y cuando Sakura le miró confundida intentó corregir — Quiero decir que…

El cerrojo de la puerta empezó a escucharse para ser abierta y por ella apareció Sasori. Sakura se levantó sin los ánimos de siempre a darle un beso en la mejilla, y Sasuke solo rascó su nariz al no tener tiempo de aclararse. Su aparición era señal de retirada.

— Sasuke, hola — saludó el pelirrojo e intentando no provocar problemas con el infeliz que podrían traer conflictos con su amada y con su padre en el trabajo, para variar, le regresó el saludo.

— Hola señor Akasuna.

El moreno tomó su mochila y su maleta deportiva. Casi al mismo tiempo que lo saludó se despidió de él, y cuando estuvieron hombro a hombro en la entrada donde se acomodaban los zapatos, Sasori extendió el puño para que Sasuke lo chocara y le pidió que tuviera cuidado al regresar a casa.

— Lo haré, gracias — contestó seco, y chocó su puño.

Tal vez para el pelirrojo ingenuo ese era una amistosa despedida, pero para él, era el choque de espadas de dos caballeros que iniciarían un combate para quedarse con la princesa del castillo en la torre más alta.

Sonrió con su mirada desafiante, aunque el pelirrojo no la supo interpretar. Sin embargo, la Sakura suspicaz de siempre acarició sus propios brazos inquieta, queriendo creer que todo estaba en su imaginación, y que Sasuke no había iniciado un combate mudo por algo que, obviamente ¿qué otra cosa sino?, era ella.

Una vez más, la pelirrosa vio salir al chico por la puerta, y así pudo notar como la camisa blanca especial que usaban para deportes se le pegaba mucho a la espalda que estaba empezando a marcarse y ensancharse, dejando muy atrás a la escuálida imagen de un niño, y abriéndole paso a un joven desafiante y conquistador.

Definitivamente su percepción de Sasuke empezaría a cambiar.


¡Hola! Rápido y furioso, así va Sasuke por la vida. Ya va a iniciar la parte cuatro del plan de doce pasos, algunas cosas son muy específicas y ocasionales, y otras conllevan tiempo de planeación y estrategia. En algún momento tal vez revele la lista completa. Y saldrá Karin, no se preocupen, será un personaje de apoyo, ¿o no? Tal vez le complique más las cosas a Sasuke en lugar de ayudarlo. Me dijeron que ocupara a Ino, pero ella tiene un papel especial de mejor amiga.

Como ven, la narración se centra en Sasuke y es nuestro prota, pero habrá capítulos donde Sakura, y hasta Sasori tomen la batuta. ¿No quieren que Sasori sufra? Es que no pueden ganar los dos, y no mantengan las expectativas altas con Sasuke, aunque avance mucho con ella, no significa que al final Sakura deba decidirse por él, todo puede pasar :B Parece que Sakura no cede, baia baia, y en dos días se va a su luna de miel, ¿qué hará Sasuke?

Muchas gracias por leer, por sus comentarios, por sus buenos deseos a mi perro, hierva mala nunca muere. Los quiero mucho y nos leemos en la próxima.

SM~

PD: Posiblemente cambie el nombre porque ya no me gusta el que le puse, es muy simplón :p También cambiaré la foto de portada para que se hagan una idea de cómo luce Sasuke a los catorce y no se les haga muy infantil. Bai bai.