- Titulo: Nadie dijo que sería fácil

- Autor: Babi (Ex Miku_Cullen)

- Disclaimer: Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.

- Algo que deben saber:

1.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión

ENJOY!

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Había manejado toda esa noche hasta que llegó a la casa de sus abuelos maternos, quienes lo recibieron un poco intrigados y preocupados. Su nieto venía con el rostro inflamado y todo golpeado, pero lo que más les preocupaba es que estuviera vagando a esas horas sin rumbo fijo.

Edward les explicó lo que había ocurrido y ellos lo aceptaron al instante en la casa, aunque hablarían con su hija mayor para explicarle que Edward se quedaría con ellos hasta que todas las cosas se calmaran y volvieran a la normalidad. A pesar de que su nieto insistía en que estaba bien ellos sabían que no era así y que algo le estaba ocurriendo para que en este corto tiempo se hubiese metido en tantos problemas y estuviera siempre golpeado o enfermo.

Le dieron de comer, le habilitaron un cuarto y luego lo acompañaron hasta que decidió que era tiempo de ir a dormir. Se despidieron de él y luego se fueron a sus cuartos.

Dana llamó de inmediato a su hija para contarle que su sobrino estaba viviendo con ellos y para que ella terminara de contarle los detalles del castigo que le habían impuesto a su nieto en la escuela. AL principio no podía creerlo pues su nieto no era de los que andaban buscando pleito por nada, pero tenía que admitir que Edward había estado extraño en el último tiempo y no sabía por qué.

Esa mañana despertó un poco mejor. Después de tres días las costillas le dolían menos, así como los golpes en el rostro, pero aún le molestaban y no se podía mover con completa libertad.

Aún seguía expulsado, pero eso ya no le preocupaba. Poco le importaba si iba o no a clases, si lo expulsaban o no de esa escuela de niñatos ricos. Por ahora solo quería estar con su amada e ir a ver a su madre.

Se metió a la ducha como todas las mañanas, se vistió con algo cómodo pero a la moda y luego bajó a la cocina para prepararse algo para desayunar. En esta casa las empleadas no eran como las de sus tíos y la verdad es que no les simpatizaban, asi que prefería prepararse él la comida o a lo mejor las mujeres terminaban envenenándolo con algún químico.

En la cocina ya estaban sus abuelos comiendo su desayuno con completa calma y conversando de temas completamente triviales. Ninguno de los dos parecía haberse dado cuenta siquiera de su presencia al bajar, pero si lo notaron cuando entró en la estancia.

Los saludó con un beso de buenos días y se sentó junto a ellos para desayunar. Al menos así se aseguraba que todo lo que estaba en la mesa no estaba envenenado y que no moriría.

Sus abuelos intentaron por todos los medios intentar sonsacarle a Edward que le sucedía. Pero nada, no consiguieron nada.

Al terminar de desayunar, el joven se levantó e informo a sus abuelos que saldría. Ellos, ansiosos, quisieron saber dónde por miedo a que se metiera en más problemas. Edward se percató de eso y con una media sonrisa les aseguro que iba a ver a su madre, que no se preocuparan. Los ancianos asintieron y se despidieron de su nieto.

Edward se fue directamente hacia su automóvil y puso rumbo a la prisión donde se encontraba su madre. Realmente no tenía muy claro que iba a decirle, pero si tenía claro que necesitaba hablar con ella, poder contarle como se sentía a alguien más que no fuera Rosalie.

El camino se lo hizo eterno, pero finalmente llegó. Aparcó el coche en un lugar cercano a la puerta y camino lentamente hasta el interior.

En la puerta lo recibió un oficial, como siempre. Se identificó, firmó el registro de entrada e informo a quien venía a ver. Al parecer el policía era nuevo pues no lo había reconocido y la gran mayoría de los del lugar ya sabían quién era Edward y a quien visitaba cada vez que iba a la prisión.

El agente mandó el recado a uno de sus compañeros, quien si lo reconoció y de inmediato lo acompañó hasta una de las salas de espera donde se podría reunir con su madre. En el camino le preguntó que le había pasado en el rostro, pero el chico mintió diciendo que había recibido un golpe en la clase de deportes y el oficial, raramente, se lo creyó y solo le indicó que tuviera más cuidado para la próxima.

Después de dejarlo en la sala, se despidió de él y salió para ir a buscar a la madre del chico. Edward se quedó inquieto, sentado en la silla frente a la mesa y retorciéndose las manos ¿Qué le diría? Obviamente notaría el golpe en la mejilla y no se la dejaría pasar tan fácilmente.

No pasaron más de cinco minutos cuando la puerta se abrió nuevamente y por esta entró la madre del chico. Bree seguía exactamente igual, claro que con algunas arrugas, pero su figura y rostro no había cambiado casi en nada. El oficial dejó a Bree en la sala y cerró la puerta quedando atento de que nada pasara.

Edward se levantó como un resorte, aunque teniendo cuidado con sus costillas para que su madre no se diera cuenta de su lesión en las costillas, y la abrazó tan fuerte como sus fuerzas se lo permitían. Necesitaba su abrazo con urgencia, necesitaba sentir su calor, necesitaba sentir su olor. Ella lo recibió encantada y rodeando esa esbelta figura de su hijo.

— Mi pequeño— le susurro al ido poco antes de besarle en el tope de la cabeza y luego separarse— Tu rostro.

La madre había notado los golpes en el pómulo de su hijo y eso la preocupó. Odiaba ver a su pequeño de esa forma y estaba segura que no era el único hematoma que debía tener en ese momento.

El chico solo le restó importancia y, con su madre de la mano, la dirigió hacia las sillas que estaban en el centro de la sala. Le corrió la silla como todo un caballero y una vez ella estuvo sentada en su lugar se dirigió al suyo y tomó asiento.

— Exijo que me explique qué fue lo que te pasó en el rostro— demandó seriamente, pero con suavidad

— No fue nada, mamá. Solo me golpee en la clase de deportes— trató de bajarle el perfil el chico, pero su madre no era ni sus tíos, ni sus abuelos ni mucho menos Diego.

— Claro, y yo soy la reina de Inglaterra— se burló la madre— Edward dime que tienes, por favor— dijo Bree agarrando la mano de su hijo

— De verdad, mamá. No es nada.

La joven castaña de ojos verdes se quedó preocupada. Ya todos los que la habían visitado le habían comentado lo cambiado que estaba el chico desde hace un tiempo y lo mucho que les estaba costando sacarle la información con respecto a esto y eso la preocupaba. Ni siquiera Diego, que era el más cercano a él, había logrado conseguir algo.

— ¿Y se puede saber qué haces tú aquí, en un día y horario de clases? — inquirió con una ceja alzada. Edward se tensó en su puesto pues no había pensado en ese pequeño detalle. Se suponía que él debía estar en clases y no lo estaba.

— Bueno… Es que… Están fumigando la escuela ¡Eso! Es que encontraron una plaga de insectos y están fumigándola.

— Edward Anthony Masen, esa es la mentira más mala que podrías haber inventado y es tan antigua como tu madre desde que iba a clases— se burló la castaña, pero pronto volvió a la seriedad— Ahora, dime la verdad.

Edward suspiró audiblemente ¿Es que acaso nunca podría engañar a su madre? ¿Qué tenían ellas que no se les podía mentir y que se lo creyeran? ¿O es que él era muy mal mentiroso?

— Bueno… La verdad es que… estoy suspendido— respondió y el rostro de Bree palideció— Me suspendieron por una semana.

— ¿Y eso? ¿Qué hiciste, Edward? — le preguntó aun impresionada por lo que había escuchado— ¿Tiene que ver con los golpes que tienes en el rostro?

— ¿La verdad? — casi susurró el chico y su madre suspiró con exasperación

— ¡No, Edward! ¡Quiero que me sigas mintiendo! — le gritó y el chico se estremeció. Su madre nunca le había gritado ni menos regañado

— No te enojes, mamá— la mujer suspiró y se disculpó— Si, tiene que ver con mi suspensión. Bueno, en parte— aclaró y se quedó en silencio. Bree, con un gesto, le indicó que continuara— Primero me dieron unos días por mis faltas y atrasos, pero luego me metí en una pelea y ahí me dieron más días.

— ¿Una pelea? — Bree estaba alterada y el chico solo asintió— Pero si tú nunca has sido violento ni peleador ¿Por qué te golpeaste con alguien? ¿Con quién? ¿Qué te hizo o le hiciste?

— Es Mike Newton, un compañero— contestó y luego agachó la cabeza. Estaba perdido si creía que su madre lo dejaría ir así como así.

¿Qué hacía? ¿Le contaba todo? ¿Se quedaba callado? No sabía que hacer y estaba desesperado. Tenía miedo, sí, pero tampoco quería seguir viviendo ese calvario en el que se había convertido su vida desde hace un par de años.

La madre notó la desesperación en su hijo y eso la hizo estremecerse. Si tan solo pudiera evitarle ese conflicto a su hijo lo haría, pero no sabía cómo si estaba encerrada en ese lugar.

El chico volvió a suspirar y no dio más. Las lágrimas ya se habían acumulado en sus ojos y su pecho se sentía oprimido.

Bree cogió sus manos y lo sintió temblar. Su hijo no estaba bien.

— No puedo más, mamá— soltó por fin el chico y a su madre se le rompió el corazón en ese mismo instante— En el colegio me hacen la vida imposible, es un infierno. Ya no puedo vivir así— comenzó a llorar ahogadamente el joven

Bree le pidió que le contara todo lo que pasaba por lo que Edward comenzó desde el principio, tratando de omitir los nombres de sus primos. Su madre, al escuchar la historia, cada vez se escandalizaba más.

Cuando el chico finalmente terminó su madre le aseguró que hablaría con sus tíos para que tomaran cartas en el asunto. Ellos debían saber lo que estaba sucediendo para que pudieran hacer algo y ayudarle. También le diría a Diego para que estuviera al tanto, a sus padres, pero Edward solo negaba a cada una de sus palabras a la vez que le pedía, o más bien le suplicaba, que no contara nada ya que eso solo haría que empeorara su situación.

A ella poco le importaba si su hijo quería o no quería que le comentara a los demás lo que estaba viviendo, ella no quería que siguiera sufriendo.

— Entonces no digas nada a nadie. Si tu hablas las cosas se pondrán peor— le contó y ella comprendió el punto de su hijo. Lo que decía podía llegar a ser cierto y era mejor no entrometerse directamente, pero si de manera más discreta— No te preocupes, mamá, yo veré que hacer y solucionaré esto de alguna forma.

Las puertas del lugar se volvieron a abrir y por ella entró el mismo oficial de hace un rato para decirles que el tiempo había terminado. Eso los deprimió a los dos.

Se pusieron de pie y luego se despidieron con un fuerte abrazo y un sinfín de besos por parte de la mujer. Aunque Edward ya no fuera un niño y le molestara que lo besara tanto, para ella seguía y seguiría siendo su pequeño bebé.

La castaña salió con el oficial hacia su celda mientras que el chico se dirigió hacia la salida. Estaba triste por dejar a su madre, pero sabía que cada vez quedaba menos para que saliera en libertad.

Se despidió de los oficiales y salió en su automóvil del lugar para ir a la casa de sus abuelos o quizás a otro lugar donde se pudiera relajar.

Al mismo tiempo que el chico salía del lugar un hombre muy parecido a él ingresaba en el lugar. Era Alec, quien venía a ver a Bree y a conversar con ella.

Hizo el mismo procedimiento que hace poco había hecho su hijo y luego se reunió con l mujer tanto había amado y con la que esperaba algún día volver a estar, formar una familia.

Ella no aguantó la desesperación por lo que le estaba pasando a su hijo y le contó todo lo que Edward le había declarado hace unos minutos. Pero le hizo jurar que no le contaría a nadie, solo trataría de ayudarle a Edward en lo que pudiera mientras ella salía de ese lugar.

— Haré mucho más que eso— le sonrió y acarició su mejilla con el pulgar de su mano derecha— Juro que haré mucho más que eso.

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¡Hola a todo el mundo! Aquí está el capítulo y espero que les guste. Al fin apareció Bree ¿Qué les pareció este capítulo? ¿Qué les parece cómo va la historia? Espero que esté siendo de su completo agrado, pero me gustaría saber lo que piensan y lo que creen o quieren que pase.

Como siempre me gustaría agradecer, en primer lugar, a mi gran amiga Jennifer que siempre me ayuda en los momentos difíciles y más ahora que me había quedado un poco pegada en la parte más o menos final de la historia. También a Sandra, que me ayuda cuando me cuesta escribir algo. Y obviamente a cada uno de ustedes que leen mi historia, pero en especial a:

Aru1313: Hola. Si, Edward va cada vez peor. Pero no te preocupes, que no le haré nada malo, creo jajaja. Cuídate y nos leemos.

Sin nada más que decir y deseándoles un buen día, se despide.

Babi_Cullen