- Titulo: Nadie dijo que sería fácil
- Autor: Babi (Ex Miku_Cullen)
- Disclaimer: Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.
- Algo que deben saber:
1.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión
ENJOY!
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12 semanas de gestación ya tenía Rosalie y tenía que ir a una nueva ecografía con su médico.
Estaba nerviosa y no lograba prestar completa atención a la clase que estaba impartiendo el maestro de ciencias en ese momento. Su mente solo estaba centrada en lo que ocurriría en la tarde cuando saliera de clases.
Esa tarde iría a buscarla Edward a la salida para acompañarla a la ecografía. Él no se quería perder nada del embarazo y participaría en cada proceso de este.
— Bueno alumnos, ya estamos en la hora de termino. Quiero que para la próxima semana me traigan un resumen de lo que hemos visto el día de hoy y que respondan las preguntas que aparecen en esta diapositiva— les indicó y Rosalie trató de anotarlas lo más posible para saber por lo menos lo que habían visto. Definitivamente tendría que conseguirse los apuntes con sus amigas.
El timbre que anunciaba el final de clases sonó y todos los alumnos comenzaron a levantarse de sus puestos para salir del salón de clases. Rosalie hizo igual y se dirigió a su casillero para guardar sus cuadernos que no utilizaría y sacar sus cosas.
— Vas a irte con Edward ¿Cierto? — preguntó la voz de su hermano a su lado, haciéndola sobresaltarse pues no se había percatado de su llegada— Lo siento.
— No hay problema, es solo que no te sentí. Sí, me juntaré con él para salir— le respondió con una sonrisa tratando de disimular su nerviosismo— ¿El abuelo te vendrá a buscar?
— Si, eso me dijo en la mañana— los dos cerraron sus casilleros y salieron hacia los estacionamientos.
Edward ya estaba estacionado afuera del colegio y la esperaba apoyada en el capó de su automóvil con una amplia sonrisa en su rostro. Ella le devolvió el gesto y bajó las escaleras después de despedirse de su hermano, no percatándose de que se le había caído un papel desde su bolso.
Jasper lo cogió y la llamó para entregárselo, pero no lo escuchó y siguió con su camino. Lo abrió lentamente y quedó impresionado por lo que en este decía. No podía estar pasando eso.
Rosalie se acercó a su novio y lo besó dulcemente en los labios, causando la envidia de las chicas que hace un buen rato estaban mirando al chico de cabello cobrizo y ojos verdes.
Por su parte Edward la abrazó por la cintura y la atrajo más a su cuerpo para profundizar el beso. Luego se separó para abrirle la puerta y salir del lugar hacia su destino esa tarde: la consulta del doctor Gerandy.
— Estoy nerviosa— admitió Rosalie a la vez que buscaba una canción en la radio para relajar el ambiente
— Yo también. Quiero saber cómo está nuestro bebé— comentó para infundirle fuerzas haciéndole ver que no era la única y luego, con la mano que tenía sobre la palanca de cambio, cogió su mano y la besó— Te tengo una sorpresa.
— Edward…
— Te va a gustar, créeme. Además que tendrás que convidarme— le sonrió— Abre esta puerta— indicó un compartimiento que estaba entre los dos asientos y ella lo hizo. Desde esta sacó la caja de chocolates que estaba en su interior.
— Que rico— exclamó con emoción, abrazando la caja— Son mis favoritos.
— Lo sé, por eso te los compré. Estuve leyendo en una página que es bueno comer algo dulce antes de una ecografía porque así el bebé se mueve más y…
— Espera ¿Estuviste leyendo sobre la ecografía de hoy? — preguntó ella, impresionada. De verdad su novio estaba interesado en el embarazo.
— Por supuesto. No quiero que me pille por sorpresa. Además ya tengo un nuevo trabajo a medio tiempo en un restaurante, así tendré dinero para pagar los pañales, la ropa y todo lo que nuestra pequeña manchita y tu necesiten.
— Te amo— lo besó en la comisura de los labios y,a penas se detuvieron en un semáforo, Edward le devolvió el beso.
— También te amo
El resto del camino lo hicieron entre cantos, besos y comiendo la caja de chocolates que Edward le había dado a Rosalie. Al principio peleaban porque ella no quería compartirlos, pero luego terminó dándole unos cuantos a su novio que la miraba con cara de perrito abandonado.
Se estacionaron en el puesto que encontraron disponible y subieron hasta el piso donde atendía el doctor Gerandy.
Como siempre los recibió la secretaria del doctor, quien les sonrió al instante y les dijo que pronto los atenderían.
A los minutos llegó la enfermera para guiarlos hasta el box donde atenderían a Rosalie. Le tendió una bata para que se la colocara y luego le indicó que orinara. La pesó, midió y tomo sus constantes vitales, para luego salir del lugar.
Al llegar el médico se alegró al saber que los chicos seguían tan unidos, o incluso más, que siempre. Por lo general veía a parejas jóvenes que se separaban en cuanto sabían que iban a ser padres.
Le preguntó a la chica como se había sentido en todo este tiempo, como lo estaban llevando y que sentían al saber que serían padres. Luego pasó a revisar a Rosalie detrás de un biombo, a pesar que eran pareja tenía que darle su privacidad a la chica.
— Todo parece ir bien en ti— le indicó el médico después de haber revisado a la chica— Ahora pasaremos a la ecografía. Quiero hacer algunas mediciones para ver si todo está bien y podremos hacer una estimación de la fecha de parto ¿Qué les parece eso?
Los dos jóvenes sonrieron ampliamente al saber esa noticia y asintieron. Querían ya saber si todo estaba bien y cuando podrían tener a su pequeño o pequeña en sus brazos.
El médico preparó todo lo necesario para la ecografía y luego le indicó a la chica que se relajara mientras aplicaba el gel en su vientre, lo que la hizo estremecerse. Movió el aparato un par de veces hasta que tuvo al pequeño bebé en la pantalla.
— Ahí está su bebé— les indicó y pronto vieron a ese pequeño cuerpecito.
Su cabecita, sus bracitos y hasta sus piernecitas ya estaban formadas. Incluso se movía inquietamente cuando el medico movía el mango del ultrasonido para ver bien otras estructuras y hacer las mediciones necesarias.
— ¿Está todo bien? — preguntó Edward entre lágrimas y apoyado en su amada Rose
— Hasta el momento si— le respondió el médico— No hay signos de síndrome de down, el corazón late con normalidad… Escuchémoslo— presionó uno botones y el sonido de un latido rápido y fuerte resonó en la sala, haciendo que los jóvenes padres se emocionaran aún más.
Estaba vivo, su pequeño bebé estaba vivo. Su corazón latía, se movía y ya era el pequeño ser que se había robado el corazón de sus padres con el solo hecho de estar dentro de su madre.
—… y mide 6, 31 cm— escuchó nuevamente al médico que seguía relatando cosas.
— ¿Y se puede saber qué es? — preguntó Rosalie, ilusionada por saber que era lo que tendrían a pesar que no importaba si era niño o niña. Lo iba a amar de todas formas fuera lo que fuera.
— Vamos a intentarlo— le indicó, moviendo el mango. Lamentablemente su rostro no se veía complacido— Creo que su pequeño no se quiere mostrar el día de hoy, chicos. Pero si les puedo decir que, por mis cálculos y lo que podemos ver en las ecografías, su bebé debería estar naciendo el 12 de noviembre de este año.
Se deprimieron un poco por no poder saber qué era su bebé, pero si les alegraba saber que solo quedaban siete meses para conocer a su bebé y sabían que habría un sinfín de oportunidades en las que podrían saber que sería su pequeño bebé.
El ginecólogo les dio las ultimas indicaciones y les entregó una copia de la ecografía que le habían realizado el día de hoy donde iban imágenes de su pequeño bebé antes de que salieran de la consulta y se dirigieran a la heladería que más les gustaba para servirse un rico helado de fresa en el caso de Rosalie y uno de chocolate para Edward.
Luego de eso era momento de volver a casa. Edward tenía una cena con sus abuelos y madre y no podía faltar a esta, mientras que Rosalie tenía deberes que hacer para la escuela.
Edward la dejó, como siempre, al interior de su casa y saludó a los abuelos de esta. Conversó con ellos un momento y luego se despidió o llegaría atrasado a la cena.
Rosalie, por su parte, se fue a su habitación para darse una ducha antes de colocarse a estudiar y a hacer los deberes pendientes que tenía.
— ¿Cómo te fue en tu salida con Edward? — preguntó Jasper asomándose en el cuarto de su hermana cuando ella se secaba el cabello con una toalla
— Bien. Dimos vueltas y después fuimos a una heladería— le mintió. Bueno, solo en una parte del relato.
— ¿Y el doctor Gerandy también estaba invitado? — inquirió apoyado en el marco de la puerta. Rosalie lo miró con terror y se acercó a este para empujarlo al interior de la habitación y cerrar la puerta.
— ¿Qué estás diciendo, Jasper? — le preguntó y él se encogió de hombros. Luego metió sus manos en sus bolsillos y desde el derecho sacó el papel que se le había caído a su hermana en la escuela
— Se te cayó esto
17:30 hrs, ecografía 12 semanas, Dr. Gerandy… No podía estarle pasando eso. Ni siquiera terminaba de admitir que estaba embarazada cuando su hermano se había enterado de todo. Se suponía que eso no ocurriría hasta cuando ya no fuera posible ocultar más lo que ocurría.
— ¿Se lo contaste a alguien? — inquirió con el papel en la mano
— Por supuesto que no. Si lo has ocultado es por algo— le respondió sentándose en la orilla de la cama de su hermana, mirándola con atención— ¿Es de Edward? — Rosalie asintió— ¿Qué harán?
— ¿Cómo que qué harán? ¡Tenerlo, por supuesto!— exclamó, horrorizada pensando en la idea de que su hermano le insinuaba que abortara. Eso no ocurriría.
— Claro que lo tendrán. Me refiero a cuando se lo dirán a los abuelos, la familia de Edward… A mi ¿Pensaban contármelo a mí?
— Claro que sí, hermanito. Siempre has sido el primero en saber todo lo que me pasa… Pero esta vez tenía miedo, aun lo tengo— admitió, sentándose a su lado— Te lo iba a decir cuando ya fuera completamente seguro que nada malo pasaría. Y recién hoy lo supe.
Jasper asintió no muy convencido, pero entendía a su hermana en parte. No era fácil decir que serías mamá cuando recién saldrías del colegio a los 18 años y no tenías un futuro asegurado.
Suspiró para calmarse y evitar que las lágrimas salieran de sus ojos. Era su hermana mayor y ahora veía como poco a poco se iba transformando en una adulta. Tenía miedo de perderla y era obvio, aún era un joven de 14 años que había perdido a sus padre y que necesitaba a su hermana a su lado.
Sintió un tibio abrazo que lo envolvía y pronto se encontró devolviéndole el gesto. Rosalie le decía que todo estaría bien y que pronto se lo diría a todos para que él no tuviera que sufrir por la presión que tal secreto traía.
— ¿Quieres ver las ecografías? — le preguntó Rosalie y el asintió— Te quiero hermanito
— Yo también te quiero, Rosie
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Hola a todos. Espero que tengan un buen fin de semana y que descansen mucho mucho… Ah, y feliz día del trabajador a todos los que trabajan. Espero hayan descansado lo que se merecen.
Ahora, a lo que nos convoca ¿Qué les pareció el capi? ¿Qué les parece la reacción de Jasper? ¿Se la esperaban? ¿Y Edward? ¿No es un hermoso al preocuparse tanto por Rose y la bebé? ¿Qué hombre empieza a leer desde tan temprano sobre el embarazo y cuando apenas tiene 17 años?
Como todas las semanas le agradezco a mi amiga Jennifer, quien me ayuda cuando me quedo bloqueada, y a Sandra, que siempre está para darme ideas. Además les agradezco a:
Aoi- chan: Hola. Jajaja, ni que me tardara tanto en subir historias. Pero bueno, es genial saber que esperan mis actualizaciones… Y de nada, espero que el capítulo te haya agradado. Nos leemos y saludos.
Elizabeth Everly: Hola y gracias por agregar a favoritos ¿Ves que de a poco se va destapando la olla del bebé? Cuídate y nos leemos.
Yolo: Hola… Ok, desde el principio 1. De nada. Sé que les gusta mi historia y es lo menos que se merecían por haberme ausentado una semana 2. ¿Triángulo amoroso? Tendremos que ver que es lo que pasa entre estos personajes 3. Creo que en este también hay mucha calma ¿No? Bueno, se supone que siempre antes de la tormenta viene la calma, así que hay que ver qué pasa. Cuídate y nos leemos.
Ahora, sin nada más que decir y deseándoles una buena semana, me despido. Cuídense.
Babi_Cullen
