- Titulo: Nadie dijo que sería fácil
- Autor: Babi (Ex Miku_Cullen)
- Disclaimer: Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.
- Algo que deben saber:
1.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión
ENJOY!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Babi_Cullen .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Ojalá su Rosie estuviera con él esa noche. No es que no deseara estar con su familia en la cena, pero necesitaba tenerla a ella y a su pequeña manchita a su lado, soportando el mal rato con sus primos a su alrededor.
Durante todo el tiempo se habían "comportado" y no le había dicho ni hecho nada, pero no confiaba en que eso duraría por mucho tiempo más y no sabía si sería capaz de controlarse, no después de que se había dado cuenta que podía contra ellos y defenderse.
— Solo un par de horas más, Edward. Solo un par de horas más y al menos Jacob se habrá ido— se recordó mirando su reflejo en el espejo, para luego lavarse el rostro y despejarse.
Se secó las manos en una toalla que estaba colgada en un gancho y luego salió del lugar, apagando la luz de pasada. Tenía que volver al comedor para el postre y luego aguantar por unas horas más. Pronto estaría recostado en su cama, descansando y recargando baterías para salir con sus amores a la mañana siguiente.
Caminó con parsimonia por el pasillo tratando de alargar lo más posible su llegada al comedor. Pero las voces de Bree y Alec le hicieron detenerse cerca de uno de los salones de la enorme casa de sus tíos. Se suponía que ellos dos deberían estar en el comedor con los demás por lo que escucharlos ahí le llamó la atención.
Se acercó con cuidado y comenzó a oír que era lo que estaban conversando.
— No puedo hacerlo. No aún, no está preparado para saberlo— decía su madre un poco acongojada ¿Qué era lo que le estaba pasando? ¿Quién no estaba preparado para saber qué cosa?
— Pero tiene derecho a saberlo. No podemos seguir ocultándolo y haciéndolo vivir en un engaño— repitió Alec y Edward seguía sin saber de quién hablaban ¿Acaso era él?
— Pero él es mi hijo y no quiero que sufra. No más después de todo lo que ha vivido— reclamó. Definitivamente estaban hablando de él ¿Ahora qué era lo que le estaban ocultando?
— También es mi hijo y por eso es que no quiero que siga sin saber que yo soy su padre
Edward sintió como si su alma hubiese abandonado su cuerpo y que su mente se nublaba. Un mareo enorme casi le hizo perder el equilibrio y si no hubiese sido porque estaba apoyado en la muralla de seguro hubiese terminado tendido en el suelo.
Tomó las fuerzas de no sabe dónde y se adentró en el salón. No estaba dispuesto a que siguieran hablando de él a sus espaldas. Los afrontaría y tendrían que decirle si o si toda la verdad, tendrían que explicarle como era eso que Alec era su padre.
— Quiero que me expliquen ahora mismo lo que acabo de escuchar— exigió entrando en la sala aun apoyándose de los muebles para no desfallecer
Los dos adultos se quedaron de piedra cuando escucharon la ronca voz de su hijo a sus espaldas. Bree palideció y abrió los ojos como plato al mirar el rostro serio de su hijo y Alec aguantó la respiración sin saber qué hacer.
Edward parecía que no tenía emociones por su rostro, pero por dentro se estaba muriendo de rabia, ira, tristeza y un sinfín más de sentimientos que no podía aguantar.
Bree intentó acercarse, pero el grito de su hijo la hizo detenerse.
— ¡No te me acerques! — exclamó con ira— ¡Solo quiero que me expliquen!
Los demás presentes en la casa se pusieron en alerta al escuchar la queja del joven. Sus tías no sabían que era lo que había pasado y se levantaron de inmediato para salir, así como luego lo hicieron Diego y sus abuelos.
— ¡Quiero que me expliquen ahora lo que escuché! — volvió a vociferar el chico de cabellos cobrizos, más exasperado que hace un momento
Esme se adentró en el lugar y exigió saber que era lo que estaba pasando, pero nadie fue capaz de decir nada. Nadie entendía que era lo que pasaba y solo querían saberlo.
— Edward, hijo, por favor… Déjanos explicarte— le rogó su madre
— ¡Eso es lo que estoy esperando!
Todos miraban impresionados al chico. Edward solía ser bastante tranquilo por lo que era extraño verlo en esa situación.
Nadie entendía nada, nadie sabía que era lo que estaba pasando y solo querían que les aclararan la situación.
Los padres y hermanas de Bree querían acercarse a ella para acompañarla y apoyarla, aun sin saber que pasaba. Diego quería estar con Edward, pues él ya suponía lo que pasaba y los primos de Edward solo sonreían con malicia. De seguro el chico se ganaría una buena reprimenda y castigo, además que de seguro descubrirían algo nuevo para poder molestarlo en la escuela.
El chico seguía exigiendo respuestas a las preguntas no formuladas que tenía en su cabeza, pero los dos adultos frente a él no sabían que decirle y solo le pedían que se calmara. Eso solo lo exasperaba aún más.
— Creo que es mejor que los dejemos conversar a solas— propuso Carlisle tratando de calmar los ánimos
Todos comenzaron a salir poco a poco. Los padres de Bree se acercaron para abrazarla y besarle le frente y luego fueron donde Edward, pero éste sólo se alejó de ellos aun furioso.
Carlisle le palmeó la espalda al chico para asegurarle que estaban ahí y hacer que se calmara, pero Edward no reaccionó a su gesto. Solo se quedó ahí, pasmado.
Una vez estuvieron solos el chico volvió a exigir explicaciones a lo que había escuchado.
— Edward... ¿Por qué no te sientas?— inquirió su padre, pero él negó, con un suspiro resignado siguió— Está bien... ¿Qué tanto escuchaste?
— Lo suficiente— respondió seriamente, la mirada de Edward era taladrante— Lo suficiente para requerir explicaciones ¿Es verdad?
Bree asintió incapaz de responderle con palabras a su pregunta. Las lágrimas y un nudo en la garganta no la dejaban hablar. Se llevó las manos al rostro para evitar que la vieran llorando.
Edward solo asintió. Estaba enojado, furioso, y que su madre no le hablara era más frustrante aún.
— ¿Tú lo sabias?— preguntó dirigiéndose ahora a Alec y este asintió cabizbajo— ¿Hace cuánto?
— Desde antes que nacieras— respondió y eso solo hizo que Edward se riera. Había pasado 18 años sabiendo que tenía un hijo y nunca se había preocupado de estar a su lado— Pero déjame explicarte
— ¡¿Que me vas a explicar?! ¡¿Cómo ser un padre y huir en el intento?! ¡¿Cómo fue que dejaste abandonada a una mujer embarazada y desapareciste por casi 18 años?!— le gritó
— No, quiero contarte como se dieron las cosas— le respondió con firmeza, o por lo menos eso era lo que quería dar a ver. Por dentro se sentía al borde de un precipicio.
— Entonces habla— exigió. El castaño asintió y suspiró audiblemente.
— ¿Por dónde parto?— se preguntó a si mismo tratando de hallar la situación adecuada. Edward aun no sabía a qué se dedicaba su madre cuando él era pequeño pues gran parte de esos recuerdos habían quedado en el olvido, era como si su mente lo protegiera de aquellos recuerdos, por lo que no podía decirle eso— Bueno... Conocí a tu madre una noche en un restaurante donde estaba comiendo. Ella estaba sentada en una barra y yo estaba llegando. Pensé que era la mujer más hermosa que había visto en mi vida y no dude en intentar que ella fuera mía. Me acerqué, la conquiste y poco a poco hice que comenzáramos a salir.
Tu madre era una mujer maravillosa y todo lo que ella hacia me hacía olvidar mi otra vida
— ¿Otra vida? ¿Qué, ahora me vas a salir con que tengo hermanastros?— inquirió molesto el cobrizo
— No, para nada— sonrió aunque su ésta se borró al ver la cara del chico— Mi otra vida es más ligada a peligros de los que te quería alejar
El chico no lograba comprender a que se refería ¿Cómo que peligros? ¿Qué era lo que quería decir cuando hablaba así? ¿Es que acaso también era asesino?
— No comprendo— se sinceró
— Es algo difícil. Mi vida de joven no fue calmada como la de los demás chicos de mi edad— comenzó a explicar, por mucho que no quisiera tenía que contarle a su hijo, aunque ni a él mismo le gustaba su pasado— Mi familia no era la típica familia norteamericana que vive en una casa modesta, con dos hijos y un perro. La mía era completamente diferente. La mía estaba rodeada de mafia y drogas.
Edward palideció al comprender que era lo que ocurría. Su padre era un vil mafioso que vendía drogas. No podía ser.
— Cuando llevaba un tiempo con tu madre y después de que yo estuviera completamente rendido a sus pies, las cosas en mi familia se complicaron. Mi padre y sus socios fueron detenidos y condenados y nosotros, por ser su familia, teníamos que huir. Después de todo estábamos ligados por sangre a su mundo asqueroso. Lamentablemente también fui detenido y nunca más volví a ver a tu madre. De verdad,
— Entonces... En todos estos años estuviste... ¿Detenido? ¿17 años detenido?—inquirió el chico
— Solo 14 años. Esos fueron los que estuve en la cárcel, pero no podía aparecer así como así en tu vida aparentando que nada había pasado. Además tu ni siquiera sabías de mí, aunque yo si sabía de ti— le sonrió y Edward no entendió— Diego siempre fue un gran amigo que no me juzgaba por mi familia. Cuando caí en la cárcel le hice jurar que se encargaría de cuidar de tu madre y de ti y el me mantenía informado de todo.
— ¿Diego?— inquirieron tanto madre e hijo. Los dos no podían creer lo que escuchaban.
— Si, Diego — aclaró
— ¡Esto es perfecto! ¡He vivido en un mundo de mentiras y delincuentes!— exclamó— ¡Primero mi madre está en la cárcel 14 años por un homicidio, Diego se hizo pasar por amigo de mi madre pero en realidad era solo un asqueroso informante y ahora me entero que mi padre también es un vil delincuente! ¿Ahora me van a salir con qué? ¡Ah, ya sé! ¡De seguro también eres prostituta, mamá! ¿O no?
Esas palabras hicieron que le mujer se estremeciera al pensar que su hijo se había enterado de lo que había hecho en su juventud, pero al ver que Edward siguió vociferando cosas sin sentido y que no había notado su reaccionó, se tranquilizó.
— ¿Dónde estabas? ¿Por qué tardaste tanto en volver?— pregunto con voz contenida el chico de cabellos cobrizos
— Estuve en Illinois hasta que me logré estabilizar un poco económicamente. Comencé a trabajar en varias partes, pero solo eran temporales, unos cuantos reemplazos… Por eso no podía volver, no dinero para aparecer así como así.
Edward negó tratando de asimilar todavía lo que estaba pasando ya que no era capaz de creerlo.
— ¿Cómo han podido vivir con la conciencia tranquila? — dijo Edward mirando a ambos — Durante años necesite a una madre que me acurrucara y me cuidara y no la tuve por asesina y necesite los consejos de un padre que me comprendiera y me ayudara y resulta que, aparte de delincuente, estaba perdido por el mundo... como he podido tener tanta mala suerte — pensó Edward en voz alta mientras caminada de un lado para otro.
— De mí puedes pensar lo que quieras, pero no te permito que dudes de tu madre y de lo que ella siempre ha intentado hacer por ti — declaro Alec molesto por las palabras que estaba empleando Edward.
— Mi madre no ha hecho nada por mi porque ella no ha estado — grito Edward molesto.
— No digas eso hijo, sabes que siempre he intentado darte lo mejor... — le dijo la mujer intentado acercarse.
— Si lo has intentado, pero no has estado cuando te necesitaba por las noches y de ti, como padre, mejor ni hablemos porque no te mereces ni que te llame así — exclamó Edward.
— Tú y yo no somos tan diferentes. No tienes derecho a juzgarme — señaló Alec mirando con seriedad al joven de cabello cobrizo que parecía que exploraría en cualquier momento — Tú también abandonaste a tu madre por casi dos años y no te importo nada
Esas simples palabras lograron que la paciencia de Edward estallara en mil pedazos. Apretó con fuerza su puño y lo estrelló en el rostro de Alec sin miramiento alguno.
Bree comenzó a gritar pidiéndole a su hijo que se detuviera, pero Edward parecía no escuchar nada en ese momento. Sus oídos estaban cerrados a cualquier palabra que no fueran sus pensamientos.
Los gritos de la mujer continuaron siendo desesperados, llamando la atención de todos los habitantes que se encontraban en ese momento en la casa.
La familia caminó hasta el lugar donde se encontraban los tres conversando y, al ver como Edward golpeaba a Alec, Carlisle y Diego se acercaron corriendo para separarlo. Pero el joven estaba tan furioso que forcejeó con ellos. Incluso Eleazar se acercó para ayudar.
El chico forcejeaba con una fuerza descomunal y seguía vociferando un sinfín de palabras que para los demás tenían poco sentido. Para todos menos para Diego que si sabía todo lo que ocurría entre padre e hijo.
Diego tomó con fuerza al chico y lo empujó hacia un lado en un intento de separarlo por completo de su padre, pero nunca esperó recibir un golpe de regreso directamente en su pómulo. Sintió que algo había crujido y un dolor se instaló cerca de su ojo izquierdo, por lo que se llevó de inmediato la mano hasta la zona y se afirmó con fuerza la mejilla.
Emmett y Jacob se acercaron a su primo para cogerlo y evitar que siguiera golpeando a nadie más. No les simpatizaba, pero definitivamente nunca se esperaron ver a Edward actuando de esa forma. En todos esos años no habían visto nunca esa faceta de su primo.
— ¡Suéltenme!— gritó furioso y se zafó del agarre de sus primos, pero no volvió a arremeter ni contra Diego ni Alec— ¡Nunca más vuelvas a compararme contigo porque no tenemos nada parecido! ¡Nunca más se vuelvan a acercar a mí en su vida! ¡Desde hoy se pueden olvidar que alguna vez tuvieron hijo! ¡Para mi ninguno de los dos está vivo! ¡Tú sigues desaparecido como hace diecisiete años, tú sigues detenida en esa prisión y tu…!— señaló a Diego con furia— ¡Tú mantente lejos de mí y para la próxima ahórrate tus discursitos de buen padre y compañero!
Sin decir nada más salió de la sala huyendo de todo lo que lo rodeaba. Su tío Eleazar y su abuelo intentaron detenerlo, pero con suerte llegaron a la puerta del automóvil cuando el arrancó a toda velocidad del lugar.
Al no poder lograrlo, volvieron al interior de la casa donde Diego y Alec estaban sentados uno en cada sillón. Carlisle estaba revisándole el pómulo al primero mientras que Esme limpiaba las heridas del segundo. Edward los había dejado a muy mal traer.
No entendían nada de lo que había pasado. O sea, tenían una idea de lo que podía haber ocurrido y algo habían alcanzado a escuchar, pero no fue hasta que Bree les contó todo que entendieron a la perfección lo que ocurría.
Excelente, más chismes para hundir a este idiota mensajeó Emmett a su primo, amiga y hermana. Jacob solo sonrió, mientras que las chicas se miraron la una a la otra sin saber qué hacer. Esto ya era demasiado y no querían seguir haciéndole más daño a Edward. Él no les había hecho nada y no se merecía que lo siguieran lastimando. La vida ya se había encargado bastante de eso.
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Hola a todos. Espero que tengan un buen fin de semana y que descansen mucho.
Ahora, a lo que nos convoca ¡Por fin se destapó la olla! ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Se esperaban que ocurriera esto? ¿Qué les pareció la actitud de los padres de Edward? ¿Y de nuestro cobrizo? ¿Qué creen que pasará ahora?
Como todas las semanas le agradezco a mi amiga Jennifer, quien me ayuda cuando me quedo bloqueada, y a Sandra, que siempre está para darme ideas. Además les agradezco a:
Yolo: Hola. Al final llegó la tormenta y arrasó con fuerza. Imagínate ahora. Si las semanas anteriores se te hicieron eternas, ahora será peor. Cuídate y nos leemos.
Aru1313: Hola. Creo que ya lo arruiné ¿No? Lo siento. Jajajaja, somos dos así que tendremos que decidirnos luego si es niño o niña. Saludos y nos leemos.
Además quiero desearles un feliz día de las madres a todas quienes han tenido esa hermosa oportunidad en la vida. Espero las consientan mucho y sean el centro de atención de sus familias este día, que las regaloneen mucho y sean las reinas del hogar. Muchas felicidades.
Ahora, sin nada más que decir y deseándoles una buena semana, me despido. Cuídense.
Babi_Cullen
