- Titulo: Nadie dijo que sería fácil

- Autor: Babi (Ex Miku_Cullen)

- Disclaimer: Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.

- Algo que deben saber:

1.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión

ENJOY!

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No podía más. Estaba cansado, adolorido, traicionado, triste y el frío calaba hasta la médula de sus huesos. Las lágrimas habían dejado de salir de sus ojos, o tal vez no sino que solo habían pasado a fundirse con las gotas de la incesante lluvia que caía sobre su cuerpo.

Su ropa estaba estilando, su cabello goteaba más y más y sus dientes no dejaban de castañear. Las gotas de agua que se acumulaban en sus pestañas le impedían poder mantener la mirada abierta y pendiente de lo que ocurría a su alrededor y rogaba al cielo que su mente aun lograra trabajar con cierta objetividad, alejándolo de los peligros.

Ya no hallaba que más hacer, a quien acudir, que pensar. Las imágenes de Alec diciéndole que era su padre giraban una y otra vez sin cansancio en su nublada mente y lo dejaban cada vez más agotado emocionalmente.

¡Y su madre lo sabía! ¡Y no sólo ella, Diego también! ¡Al que consideraba como su padre le había mentido!

— ¡Aah!— gritó con fuerzas tirándose sobre el césped del parque por el que paseaba esa noche después de haber estacionado el automóvil a unas cuadras de ahí. Aquel parque donde tantas veces había ido con su madre y que ahora se había convertido en su pequeño lugar de encuentro con Rose y su futuro hijo— Rose...— susurró entre lágrimas y con una voz casi inaudible por lo afónico que se encontraba después de tanto gritar y llorar.

Torpemente se puso de pie y comenzó a caminar hacia la casa de su novia y madre de su futuro pequeño. En ella y en su cuñado/hermano eran las únicas personas en las que podía confiar en estos momentos.

Sus pasos rudimentarios y cansados lo llevaron lentamente hasta la gran casa que estaba en aquella zona residencial. La gente que pasaba por su lado se alejaba pensando que estaba borracho, pero si solo supieran que lo que menos tenía era eso y conocieran lo que le pasaba lamentarían haberlo siquiera pensado.

Cuando llegó a la reja se acercó al intercomunicador por el que podría hablar con su amada. Tocó el botón y esperó con paciencia.

¿Diga?— hablaron desde el otro lado y el sintió nuevamente un nudo en su garganta que no lo dejaba hablar. Solo quería llorar— Aló ¿Hay alguien?

— Ro... Rose...— dijo a duras penas y comenzando a llorar con fuerza. Un gemido agónico salió de su garganta.

¿Edward? ¿Eres tú?— inquirió sin creerlo— ¿Qué haces afuera con esta lluvia? Pasa

Un sonido electrónico lo alertó y luego vio como el portón se abría lo suficiente como para que él entrara.

Retomó su camino con relativa calma, pero aun torpemente, y se encaminó hasta la puerta de entrada de la casa.

Vio la esbelta figura de Rose apoyada en el marco de la puerta, solo iluminada por las luces del interior de la casa y con una expresión de confusión en su rostro, el que luego pasó a ser de completa preocupación.

— ¡Jasper, abuelos, ayúdenme!— gritó hacia el interior a la vez que echaba a correr hacia él, llegando en solo unos segundos— Edward ¿Qué pasó? ¿Por qué estas así? Anda, háblame

— Rose...— sollozó el, apoyándose en su novia

Tanto los abuelos de la chica como su hermano aparecieron por la misma puerta y no podía creer lo que veían. Edward herido, pero no solo física sino que mentalmente.

— ¿Qué le sucedió?— preguntó la anciana con horror

— No lo sé— contestó su nieta

Jasper y Francesco cogieron al chico por debajo de los brazos y lo llevaron al interior de la casa, directamente a la sala a un sillón lo más cercano a la chimenea.

Edward estaba congelado por el agua y el frío de esa noche. Sus labios estaban morados, sus dientes castañeaban y temblaba de pies a cabeza como una hoja en otoño.

Eliana apareció con unas toallas y le tendió una a su nieta para que le ayudara a secarlo mientras Jasper iba a buscar algo que pudiera servirle a su cuñado para cambiarse esa ropa y Francesco iba a prepararle algo caliente.

— Edward, por favor, dime que te pasó ¿Por qué estas así, mi ángel?— le rogaba Rose con lágrimas en sus ojos, pero Edward no hablaba. Sus manos estaban rotas y amoratadas, parecía que había golpeado algo mucho tiempo.

— Cariño, háblanos— insistió Eliana

— Mi... Min... Mintieron, enga... Engañaron— decía tratando de sonar coherente

— ¿Qué? ¿Te engañaron? ¿Quién?— inquirió la rubia

— A... a... Ale... Alec... Y... y... y... Ma... ma... mamá

— ¿Por qué dices eso? Ellos te quieren y no te harían eso

Edward negaba y sollozaba aún más. Escuchar esas palabras salir de la boca de su amada le hería. No quería escucharlas, eran mentiras.

En ese momento iban entrando Jasper con un pijama holgado y ropa interior nueva que tenía y su abuelo con una taza de chocolate caliente.

— E… ellos mi...mienten— insistió el chico de cabello cobrizo— Al... Alec es... Mi... Mi... Mi padre

Todos se quedaron de piedra ante esa declaración y un sollozo aún más desgarrador salió desde el interior del chico. Rose solo fue capaz de abrazarlo con fuerza, dejando que soltara todo lo que tenía dentro y dándole el apoyo que necesitaba más que nunca.

Edward llevaba horas perdido y nadie sabía nada de él. Tanto Bree como Alec estaban comenzando a desesperarse y no lograban quedarse tranquilos. Ella lloraba desconsolada, recordando cada una de las cosas que su hijo le había gritado o más bien recriminado, mientras que él no paraba de caminar de un lado a otro como un león enjaulado y sobándose la mejilla donde su hijo le había propinado un buen par de puñetazos antes de que sus tíos y Diego entraran en la sala e intervinieran.

— Ten, bébelo. Te va a ayudar a calmar tus nervios— le dijo Esme a su hermana mientras le tendía una taza de tila bien caliente. Ella negaba y, la verdad, es que ni siquiera podía tomarlo de tanto que temblaba.

— Bree, bébelo. No puedes estar así de alterada, te hace mal... Déjame ayudarte— le ofreció Diego tomando la taza por ella y acercándosela de a poco a sus finos labios. Se había olvidado por completo del dolor de su pómulo con el analgésico y antiinflamatorio que le había dado Carlisle, aunque aún lo sentía palpitando.

Alec lo miraba y por dentro sentía que su sangre hervía de rabia. Él no debía estar haciendo eso, ella era su amada y aun guardaba la esperanza de recuperarla.

— No me contesta el teléfono— comentó el abuelo de Edward apareciendo en el lugar

— A ninguno— aclaró Carlisle señalando su teléfono

— Ya está oscureciendo y la lluvia no para— comentó Carmen

—Ya basta— dijo Alec encaminándose a la puerta a la vez que cogía su chaqueta

— ¿A dónde vas?— inquirió Eleazar

— A buscarlo aunque sea debajo de las piedras.

Sin decir nada más salió por la puerta colocándose su chaqueta. Los demás se miraron y salieron con él. Carlisle con Emmett, Eleazar con Jacob, Maximilian con Carmen y Diego irían a ayudar en lo que pudieran y ver si lo encontraban en algún lugar.

—También voy— dijo Bree colocándose de pie y dispuesta a salir, pero un mareo la hizo volver a sentarse en el sillón.

— Claro que no, cariño— le siguió su madre— Estas muy nerviosa y así no conseguirás nada bueno

La anciana de sentó al lado de su hija y la abrazó contra su pecho dejándola que soltara todo lo que tenía en su interior. Ella solo podía llorar ahogadamente y recordar el rostro de su hijo al saber la verdad.

Los demás no dejaban de transitar por todas las calles en las que podía estar Edward. Lo habían buscado en todos lados, pero ni rastro. Diego y Alec lo buscaron en las tiendas, su abuelo y tía en el parque, Eleazar y Jacob en los hospitales y Carlisle y Emmett estaban llegando a la casa de Rosalie. Si alguien podía saber algo de Edward debía ser ella.

El teléfono del rubio comenzó a sonar antes de que bajaran del automóvil y eso lo extrañó. A lo mejor sabían algo de su sobrino... Era Esme.

— Mi amor ¿Supieron algo?— inquirió al contestar

Acaba de llamar Rosalie. Edward está en su casa, pero dice que no está bien. Llegó congelado y muy mal emocionalmente— le contestó desde el otro lado de la línea

— Esta bien. Con Emmett estamos fuera de su casa, así que veré que podemos hacer— le indicó y luego cortó

Presionó la bocina del auto y eso alertó a los que estaban en el interior. Vieron como alguien se asomó por la ventana y luego el portón comenzó a abrirse poco a poco, permitiéndoles la pasada.

— ¿Crees que Edward nos vaya a recibir bien?— preguntó el chico y su padre solo se encogió de hombros

Al estacionarse frente a la entrada, el abuelo de Rosalie ya los estaba esperando y no parecía estar muy tranquilo. Más bien su rostro reflejaba preocupación.

Les tendió la mano a los dos y los invitó a entrar, para luego guiarlos a la sala donde solo estaban su esposa y nieto. Rosalie y Edward no se veían por ningún lado.

La anciana los invitó a sentarse y así lo hicieron bajo la atenta e inquisidora mirada del rubio que estaba de pie al lado de la ventana. A él no le parecía la idea de que vinieran a ver a Edward en estos momentos y mucho menos su primo que ya bastante daño le había causado, pero sus abuelos habían insistido en que debían avisarle a la familia de su cuñado para que estuvieran tranquilos.

Nadie se atrevía a decir nada. El silencio que se había puesto entre todos era demasiado denso y parecía que no se iría nunca, hasta que Carlisle se aclaró la voz y abrió su boca para hablar.

— ¿Cómo está?— preguntó y Jasper solo se burló de él

— ¿Cómo está? ¡¿Cómo cree que está?!— le gritó

— Jasper...— su abuelo lo silencio con ese simple gesto— No está bien, pero lo superará. Llegó con hipotermia y tuvimos que hacerlo entrar en calor. No era capaz de decirnos que le pasaba, pero luego lo logró. No quiso comer nada... Ahora está descansando arriba y Rose lo cuida.

— ¿Qué fue lo que pasó exactamente?— inquirió la mujer mirando a las dos personas que estaban frente a ella

— Edward supo que su padre es Alec— contestó el rubio, pero la mujer quería saber más— Habían salido el al baño y Alec con Bree a la sala para conversar. Ahí fue cuando los escuchó discutiendo pues no sabían cuando le iban a decir ni cómo. Al parecer llevaba un rato escuchando y apareció de la nada para tirarse sobre Alec y comenzar a recriminarlo.

— Después comenzó a golpearlo, parecía un desquiciado y entre mi tío, Diego y mi padre tuvieron que separarlo. Luego golpeó a Diego, a quien casi le fracturó el pómulo con el golpe... Luego se fue— terminó Emmett, haciendo enojar a Jasper por lo último. Era lógico que su amigo les gritara a todos si lo que estaba viviendo no era fácil.

— ¿Y qué esperaban? ¿Qué los tratara con cortesía?— inquirió furioso

— Jasper, basta. No te metas en esto— lo riñó su abuelo

— ¿Cómo me puedes pedir que no me meta, abuelo, si la persona que está allá arriba es mi cuñado y mi hermano?— le gritó— Edward es mi hermano mayor y no puedo verlo sufrir. Él no se lo merece.

Se escucharon unos pasos desde la planta alta y pronto resonaron en las escaleras. Era Rosalie, quien se acercaba a la sala con paso elegante, pero apresurado.

Se asomó en el lugar y solo les dio una leve sonrisa a los familiares de su novio para luego mirar a su hermano.

— Dos cosas. La primera, no le hables así al abuelo que él no tiene la culpa de nada y lo segundo es que te necesito arriba. Hay que meter a Edward a la ducha y no puedo sola.

— ¿Qué le sucede?— preguntó Jasper, urgido por saber que pasaba

— Su temperatura aun esta baja y quiero darle un baño tibio. A lo mejor eso lo hace entrar en calor.

Sin mediar más palabras salió del lugar para volver a subir las escaleras con su hermano siguiéndola de cerca. Carlisle quiso ayudarles, pero la mirada que le dio el chico rubio le hizo pensar que no era una buena idea.

Se quedó en su puesto pensando que podía hacer desde ahora para lograr que Edward entrara en razón y que hablara con sus padres para aclarar todo.

La voz del abuelo de los chicos lo hizo regresar al presente. El los miraba atentamente.

— Creo que por ahora sería mejor que se retiraran. Nosotros cuidaremos a Edward estos días y lo tendremos en la casa hasta que el decida que es momento de hablar con sus padres.

— ¿De verdad harían eso?— inquirió Carlisle

— Por supuesto. Queremos a Edward como a nuestros nietos y no podríamos dejarlo solo en estos momentos que más nos necesita.

— Gracias— les sonrió— Este... Es mi número— Carlisle le entregó una tarjeta con sus datos a la anciana— Cualquier cosa que necesiten o que ocurra con él no duden en llamarme. Da igual la hora que sea— los dos ancianos asintieron.

Tanto el rubio como su hijo se pusieron de pie y salieron por la puerta por la que habían ingresado hace unos minutos para irse al automóvil.

Desde afuera podían ver a Rosalie y a Jasper llevando a un casi inconsciente Edward hacia otra habitación... Estaba destruido.

Se adentraron en el carro negro y salieron por el portón de fierro a darles la nueva información a los demás.

El camino lo hicieron en completo silencio. Ninguno de los dos se atrevía a decir nada con respecto a lo que había pasado en la casa de los Hale y mucho menos de Edward.

Carlisle se sentía impotente al no poder hacer nada por su sobrino y ayudarle a pasar por este momento tan difícil para cualquiera que le tocara vivirlo, mientras que Emmett no dejaba de pensar en la nueva información que había adquirido de su primo. Siempre supo que era un bastardo, pero ahora quedaba confirmado y se aprovecharía de eso.

Al llegar a la casa ya todos estaban en la sala esperando por las buenas noticias, o por lo menos saber algo de Edward aunque no fueran buenas.

Carlisle y Emmett entraron en silencio y casi todos se lanzaron sobre ellos para que hablaran, pero no sabían que decir exactamente.

Bree les rogó que le dijeran como estaba su hijo y entre los dos le explicaron lo poco que habían logrado saber del estado de este. Con eso la joven madre solo se largó a llorar con más fuerza al imaginarse lo mal que lo debía estar pasando su pobre bebé en esos momentos. De la sola preocupación su cuerpo no pudo más y la dejó en la inconsciencia.

— ¡Bree!— exclamaron Diego y Alec al mismo tiempo, corriendo para atenderla. Chocaron y su reacción fue mirarse amenazadoramente.

Eleazar, que estaba más cerca que su amigo, se acercó a ella para corroborar su estado y les informó a todos que solo se había desmayado y que había que dejarla descansar.

— La llevaré a su cuarto— dijo Diego, acercándose para cogerla en sus brazos

— Yo lo hago— reclamó Alec, intentando quitarle ese gesto al que había sido su amigo y que ahora era su mayor contrincante

— ¡Basta los dos! ¡Parecen un par de niños!— gritó la madre de las chicas— ¿Carlisle, me ayudarías?

El rubio asintió y se acercó a coger a su cuñada en sus brazos. Entre los dos la llevaron a la mujer a una de las habitaciones de la casa Cullen para que pudiera descansar.

— Los dos tienen que dejar de pelear. Bree sola, y con el pasar del tiempo va a tomar la decisión, pero no la fuercen. Además en este momento los necesita a los dos para que puedan superar este momento y arreglar la situación—los riñó Carmen, haciéndolos sentir realmente como niños.

Ninguno de los dos se atrevió a decir nada y solo se limitaron a mantener ese silencio por el resto del tiempo. Pronto Alec decidió que mejor se iría a su departamento y que regresaría a la mañana siguiente, por lo que se marchó, en cambio Diego decidió quedarse a esperar a que la mujer despertara y apoyarla en este momento tan duro que le estaba tocando vivir.

Conocía a Edward casi tanto como a sí mismo, por lo que sabía que superar todo esto no sería para nada fácil.

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Hola a todos. Espero que tengan un buen fin de semana y que descansen mucho.

¿Qué les pareció el capítulo? ¿Qué creen que pasará? ¿Qué piensan de Emmett? ¿Y de nuestro cobrizo? ¿Rose y su familia?

Como todas las semanas le agradezco a mi amiga Jennifer, quien me ayuda cuando me quedo bloqueada, y a Sandra, que siempre está para darme ideas. Además les agradezco a:

Yolo: Hola. Si, sé que sufre jajajaja, pero tranquila que ya llegué con otro capítulo y espero que te haya gustado. Nos vemos la próxima semana. Cuídate.

Aru1313: Hola. Si, puede que fuera un poco exagerada su actitud, pero igual hay que comprenderlo, después de todo se enteró de cosas grandotas. Sí, es bueno que Alice y Bella empiecen a cambiar ¿Pero durará para siempre? ¿Se les irán a unir Jacob y Emmett? Saludos y nos leemos.

Además quiero desearles un feliz día de las madres a todas quienes han tenido esa hermosa oportunidad en la vida. Espero las consientan mucho y sean el centro de atención de sus familias este día, que las regaloneen mucho y sean las reinas del hogar. Muchas felicidades.

Ahora, sin nada más que decir y deseándoles una buena semana, me despido. Cuídense.

Babi_Cullen