Después de pasar más de una semana en el hospital, tanto Edward como Noah regresaron a casa y todo parecía estar mucho mejor en la vida de la pequeña familia

Los primeros días del alta Rosalie no dejaba que Edward hiciera mucho y lo mantenía más en cama que en pie pues aún estaba un poco débil, pero ahora ya podía moverse libremente por la casa y había regresado a hacer su vida con completa normalidad.

Carlisle y Esme había sido de gran ayuda mientras el cobrizo había estado internado, pero debieron regresar a Seattle por el trabajo del rubio y Esme no podía dejar abandonado por mucho tiempo el centro de menores.

Después de unas semanas más en la casa Edward regresó a sus prácticas y a las competencias. Había viajado dos veces al extranjero y había salido segundo en una de ellas, lo que lo tenía bastante feliz. Las demás habían sido todas en Canadá, así que no se ausentaba por tanto tiempo y eso era algo que a Lyla le gustaba ya que no le gustaba pasar tanto tiempo alejada de su papá. Era un caos cada vez que se marchaba de casa.

Pero para ese 15 de marzo no podía estar ausente por dos razones: la primera, Rosalie tenía una gran presentación en la que se jugaba muchas cosas y la segunda era que estaba de cumpleaños.

— ¿Papi, ya está listo? — preguntó la pequeña Lyla mirando como su papá terminaba de colocar el desayuno en la bandeja

— Ya casi…— colocó la fruta picada en un recipiente y luego en la bandeja— Y… Listo

La pequeña bajó del banquillo y saltó en su puesto con sus bracitos alzados, haciendo que su cabello rebotara junto con ella. Tenía una gran sonrisa en el rostro que mostraba sus hermosos y pequeños dientes blancos

Edward le tendió la sorpresa a su manchita y luego cogió la bandeja con comida para comenzar a subir las escaleras hasta el cuarto que compartía con su amada novia. Era una suerte que su hijo menor no hubiese decidido despertar aun o, de lo contrario, no sabía cómo hubiese subido con la bandeja y él al mismo tiempo.

Una vez en la planta alta la pequeña fue corriendo hasta la puerta y la abrió con cuidado para no despertar a su madre. Edward se acercó a su lado y, juntos, ingresaron a la habitación.

Los dos comenzaron a cantar al mismo tiempo, despertando a Rosalie. Ella al principio no comprendió pero, cuando fue consciente de lo que ocurría, se sentó en la cama con una gran sonrisa.

Lyla corrió hasta la cama y se encaramó en ella sin soltar el montón de globos que tenía aferrados en su pequeña manito. Los había inflado con su papi en la mañana y habían escrito muchos deseos para su mami, o al menos su papi le había ayudado para que su letra quedara bonita.

— ¡Que hermosa sorpresa! Muchas gracias— la rubia abrazó a su pequeña hija contra su cuerpo y la besó en la mejilla con fuerza. La niña le correspondió el gesto con una gran sonrisa y luego se sentó en las piernas de su mami

— Feliz cumpleaños, mi hermosa reina— Edward, después de dejar la bandeja sobre una de las mesitas de noche, se inclinó hacia ella y la besó en los labios con dulzura— Te preparamos un rico desayuno para que comas antes de irte al tu último ensayo

— ¡Que delicioso se ve! — exclamó viendo la bandeja que Edward colocaba sobre sus piernas

— Yo le ayudé a mi papi a prepararlo, mami— comentó la pequeña, orgullosa de su aporte

— ¿En serio? Pues muchas gracias, mi princesita— volvió a besarle la mejilla y acarició sus rubios cabellos— Entonces vamos a probar el desayuno que me preparó mi princesita con mucho amor.

Las dos comenzaron a comer a la vez que Edward salía a buscar a Noah, quien ya había despertado y se había hecho notar con sus balbuceos a través del monitor de bebé. Luego volvió con él y los cuatro se dedicaron a desayunar en calma, ellos su fruta y tostadas y el bebé su leche.

Después de eso los pequeños le dieron sus regalos, comprados por Edward obviamente. Pero para Rosalie no había mayor regalo que tener a sus tres amores a su lado.

En cuanto acabaron de comer y de abrir los regalos, Rosalie se duchó y luego se marchó a la academia de danza para las últimas prácticas de la presentación de esa noche.

Mientras Edward se había quedado en la casa para poder ordenar un poco, arreglar a los niños y pasar el día con ellos. Era una suerte que esa mañana no tuviese gimnasio o, de lo contrario, no hubiese sabido que hacer con los niños y las cosas aún no estaba del todo bien con su prima como para pedirle otro favor.

A eso de las cinco de la tarde comenzó a preparar a sus pequeños con sus trajes más formales para ir a la presentación de su amada.

A su manchita la vistió con un leggins oscuro, un chaleco blanco y un abrigo beige que combinaba con sus botitas de reno con chiporro, mientras que a su pequeño lo había vestido con un pantalón de jeans, una camiseta a rayas azul con blanco y gris y un abrigo gris, a juego con el resto de su ropa. Los dos se veían hermosos y elegantes.

Una vez listos salieron de la casa dejando todo bien asegurado y se dirigieron hacia el estudio.

En ese lugar se encontraron con Jasper y con los abuelos de los chicos, quienes habían llegado para apoyar a su nieta en ese importante momento de su vida. Rosalie los había invitado hace una semana y ellos reorganizaron todos sus compromisos para poder acompañarla.

Lyla salió corriendo donde ellos para saludarlos y abrazarlos pues estaba emocionada de verlos. Desde la navidad que no estaba con sus bisabuelos y los había extrañado demasiado.

Pronto las luces del lugar comenzaron a apagarse y todos tuvieron que colocarse en sus puestos para que comenzara la función. Lyla se sentó en las piernas de su bisabuela y Noah en los de su bisabuelo, dejando a Edward libre por un momento.

La música resonó en el lugar y supieron que todo había comenzado. Las bailarinas comenzaron a salir en el escenario y se veían muy lindas, pero nadie podía superar o siquiera igualar la belleza, delicadeza y refinamiento de Rosalie en ese escenario.

La esbelta figura de la chica, su estatura y sus facciones finas conjugaban a la perfección con su delicado traje de satín tornasol que cambiaba de colores con las luces que iluminaban el lugar y con su maquillaje y peinado que la hacían lucir aún más hermosa.

— Cuñado, cierra la boca que estas babeando todo— se burló Jasper casi en un susurro y Edward de inmediato hizo lo que le dijo. No se había percatado de que estaba en esa pose hasta que su amigo lo mencionó ¿Pero que más podía hacer si estaba completamente extasiado con la belleza de su amada novia? Definitivamente se había ganado la lotería con ella.

La rubia se movía con una parsimonia que la hacía destacar por sobre sus demás compañeras y eso impresionaba a sus profesores, quienes no dejaban de evaluar a cada una de las bailarinas sobre el escenario. Estaba más que claro para los espectadores que ella era la mejor de todos.

Al acabar el espectáculo, el lugar se llenó de aplausos y vitoreo para los bailarines y ellos solo agradecieron con una reverencia a los asistentes. Todos sonreían ampliamente y se notaban emocionados.

Edward no esperó a que los demás se pudieran de pie para salir del lugar a la vez que le pedía a los abuelos de su novia y a su cuñado que cuidaran de los niños. Él tenía algo que hacer y para eso tenía que salir por un momento.

Por otro lado Rosalie estaba emocionada junto a sus compañeros, abrazándose y felicitándose entre ellos por el gran espectáculo que habían dado.

Los maestros también ingresaron en ese momento y comenzaron a felicitarlos por la actuación. Estaban orgullosos de lo que habían logrado sus alumnos y sabían que con ellos podían lograr muchas más obras como esta e incluso mejores.

Una de las directoras de la academia se asomó en ese momento en el camerino y todo quedó en completo silencio. Todos sabían de su trayectoria y que era una de las bailarinas más reconocidas a nivel mundial, por lo que la respetaban demasiado como para seguir hablando en su presencia.

La mujer los felicitó a todos y cada uno de ellos de manera individualizada. Los abrazaba y les agradecía por el esfuerzo puesto en la presentación, pero con Rosalie se detuvo un poco más y le sonrió de manera amable. A ella la felicitó y le informó que había pasado a formar parte del ballet oficial de la academia, algo que la dejó completamente pasmada y sin habla, estaba en shock.

Cuando Edward llegó a los camerinos su novia aun no lograba asimilar lo que le habían informado hace solo unos minutos y estaba emocionadísima. Solo deseaba poder estar con su familia y poder contarles lo que había ocurrido.

Edward se acercó con cautela y, una vez justo detrás de ella, se inclinó y la besó en el cuello. Rosalie se sobresaltó, pero pronto se calmó al notar que era Edward el responsable de todas esas sensaciones que embargaban su cuerpo.

— No sabes lo que ocurrió, mi amor— comenzó la rubia y se trató de voltear, pero el cobrizo lo evitó. Ella, extrañada, le preguntó que ocurría y el solo le prometió que todo estaba bien.

El cobrizo se colocó frente a su amada y le tendió un hermoso ramo de rosas rojas. Uno muy grande, para ser verdad. Ella sonreía ampliamente y no dudó en coger las flores entre sus manos, llevándolas hasta su nariz para inhalar ese rico aroma a flores.

— Son preciosas, mi amor— le sonrió y se levantó para besarle los labios— Son realmente muy lindas

— Esas flores son para felicitarte por tu presentación y por tu cumpleaños— se llevó una mano hasta el bolsillo de su chaqueta y desde este sacó una cajita de terciopelo rojo. Rosalie, impresionada, se llevó las manos a la boca para ahogar un grito de emoción— Y esto… Es para preguntarte algo que hace tiempo debería haber preguntado.

Edward suspiró audiblemente y con esa reluciente sonrisa torcida que tanto amaba su rubia, abrió la cajita para dejar ver un resplandeciente anillo color plata con un gran diamante en el centro y otras pequeños a lo largo del anillo, rodeando la circunferencia.

— Somos almas gemelas que vinieron a este mundo para vivir un hermoso amor. Desde aquel día que te vi en el hogar supe que seriamos grandes amigos, compañeros y confidentes. Siempre nos cuidamos mutuamente y parecía que estábamos conectados porque, con solo mirarnos, sabíamos lo que le pasaba al otro— le cogió las manos con dulzura y se las besó una a una. Luego volvió a mirarla a los ojos— Con el tiempo me di cuenta que ese vínculo no era solo de amistad y que, lo que de pequeño había confundido con un bonito sentimiento hacia una amiga, ahora se había convertido en amor por la mujer con la que quería compartir el resto de mis días. Mi pasado es tortuoso y eso lo sabes a la perfección, pero aun así decidiste aceptarme como tu compañero y yo te abrí mi corazón. Estoy dispuesto a dejar atrás ese pasado, vivir el presente y planear el futuro junto a ti y nuestros hijos si es que me lo permites. Pero para eso es necesario una pregunta muy importante— se arrodilló frente a ella aun con sus manos entre las suyas y la miró de frente, con amor— Rosalie Lilian Hale ¿Me harías el gran honor de ser tu esposo y armar ese futuro, juntos?

Rosalie no sabía que decir, estaba aún más en shock que cuando le había informado sobre su incorporación al staff de bailarines de la academia, pero si sabía lo que sentía. Estaba enamorada de su cobrizo.

Asintió levemente con lágrimas en sus ojos y susurró un leve si, seguido por un sollozo de felicidad. Edward le sonrió ampliamente y, con delicadeza, colocó el anillo en su dedo para luego dejar un casto beso sobre él.

La rubia se lanzó a sus brazos y lo besó largamente sobre los labios a la vez que Edward le daba vueltas y escuchaban los gritos de júbilo de los presentes que habían apreciado la escena en completo silencio.

La celebración de los dos solo fue interrumpida por los pequeños brazos de su manchita aferrándose a las piernas de su padre para captar su atención. Los dos la miraron y Edward la tomó en sus brazos y Rosalie cogió a Noah desde los brazos de su abuela para poder colocarlos entre los dos. Ahora si serían una familia ante sus parientes y ante la ley.

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Hola a todos y todas por ahí. Lo sé, es tarde, pero créanme que no pude subirlo antes por… Bueno, cosas familiares y de los estudios. Pero lo prometirdo es deuda y aquí está lo que semana a semana les debo: el nuevo capítulo.

Ya nuestros hombres están fuera del hospital, lo que es muy bueno. Pero no es lo importante ¿Qué les pareció Edward? ¿Y el regalo de Rose? ¡Se van a casar! ¡Tenemos matrimonio! (Suena la tonada nupcial) Sé que a muchas las tomará por sorpresa, pero esos dos se merecen estar juntos por siempre después de todo lo que han vivido ¿O no?

Como todas las semanas le agradezco a mi amiga Jennifer, quien me ayuda cuando me quedo bloqueada, y a Sandra, que siempre está para darme ideas. Además les agradezco a:

Aru 1313: Hola. Ya que eres la única que me dejó un review vas a tener una sorpresita :D. Ahora sí. Si, nuestro Edward es un amor con sus hijos, los adora y daría la vida por ellos. Aunque a veces también puede ser un niño pequeño como lo vimos en el capítulo anterior. Cuídate y nos leemos… P.D: revisa tus PM.

Sin nada más que decir, me despido atentamente y espero que pasen una linda semana. Besos.

Babi Cullen