Disclaimer: Inuyasha no es mío, los personajes utilizados en toda la historia no son de mi propiedad sino de Rumiko Takahashi, creadora de la serie, estos son solo utilizados sin ánimos de lucro, solo diversión. Aunque la historia es mía.
Advertencia: AU
Acabo de ver "5 centímetros por segundo" y he quedado un poco triste y traumada con el final. Así que decidí oír el OST y guiarme, y así salió este pequeña historia. Se les recomiendo oírla una y otra vez hasta que acaben.
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Rainy Day
El vaho salió lentamente de su boca, difuminándose por las calles de Tokio, las luces a su espalda y sus pasos resonando en su cabeza. El invierno, inclemente, azotaba la ciudad, y el no podía evitar sentirse solo.
Era extraño.
En esos momentos, cuando la desesperación mordía sus venas, y lo hacia verse las manos y preguntarse: ¿Qué hacia ahí?
Todo era una rutina: su trabajo, su vida… a veces no le veía sentido, a nada en especifico.
Una gota cayo en su cabeza, seguida de algunas compañeras. El olor a tierra mojada se levanto, el frio calo sus huesos, y se hallo caminando bajo un panorama tormentoso. Rápidamente corrió a un pequeño techo.
Una vez mas observo el tiempo venir, e irse. Tan rápido…
—¡Dios!¡Que lluvia!
Parpadeando, observo inexpresivo al origen de la voz. A su lado, alisando su falda, húmeda, había una pequeña mujer. Cuando levanto su rostro, no pudo evitar abrir sus ojos mas de lo normal: no era preciosa, tampoco terriblemente hermosa, pero sus ojos…
—Qué frio—tembló levemente—¿No le parece?
Asintió y volteo a ver la calle. Aferro su maletín, sin dejar de ver las gotas de lluvia. Colina a bajo, Tokio no se detenía. Incesante.
Suspiro y miro el cielo, tan gris…
Escucho el crujir de los papeles, de reojo observo a la pequeña mujer suspirar viendo el cielo, como el, para después morder sus labios y sentarse en el pequeño escalón, saco el libro y lo miro.
—Al parecer va a seguir lloviendo—musito ella—Y creo que nos demoraremos, ¿no quiere leer conmigo?
Enarco la ceja, y negó. La mujer se encogió de hombros, tembló y se aferro al pequeño y delgado jersey que vestía.
Una vez mas volteo a ver la ciudad, tan triste…el no era un hombre que hablara ,ni que se relacionara, no era empático, pero se sentía conmovido por cosas tan estúpidamente pequeñas que a veces se enojaba.
No quería sentirse triste en un día de lluvia.
—El destino, tan pútrido y enfermo, me quemaba las venas y me mordía los huesos. Todas las noches, a la misma hora y con la añoranza de la eternidad, tomaba el tren que me llevaba a la estación que quedaba mas lejana a mi hogar—resonó la voz de la mujer, cantarina y susurrante por el espacio—me encantaba caminar, no era por salud, ni siquiera para pensar. No, era por mi único y egoísta deseo de dejar ser, para unirme al Universo, y sentir…
Seshomaru inclino su cabeza, oyéndola recitarle y hablarle, susurrante, los pedazos del libro. El hombre, para su pesar, se oía igual de triste y enfermo por la vida que le tocaba vivir. Lentamente, se sentó en el escalón, sin pesar en su largo abrigo o en su traje. Escucho atentamente, ignorando la pequeña sonrisa de la desconocida al verlo de reojo.
Dejo al lado su maletín. Escuchando y viendo la lluvia…
Había perdido el tren rutinario.
Había olvidado su inolvidable sombrilla.
Había salido tarde por diez minutos.
Y ahora estaba atrapado con una desconocida, que susurraba palabras y que el escuchaba tan atentamente que le era extraño.
Poco a poco, la lluvia disminuyo, dejando pocas gotas y el olor húmedo que deja la tormenta.
Ella suspiro, se quedo viendo el libro, y se levanto bruscamente. Sin verlo, tomo la bolsa…dio un paso y camino.
El la vio irse, tan lentamente y sin verlo, que llego a dolerle el pecho.
Confundido, se lo apretó…y al lado, el libro se hallaba abierto con una pagina y una nota subrayada.
Se levanto tan apurado, que olvido su maletín, pero no el libro. No espero que el suelo lo hiciera caerse, pero no le importo. Y corrió, tan rápido que por primera vez su rostro sonrió, no ampliamente, pero si honestamente.
La figura pequeña se estaba perdiendo entre las sombras y a lo lejos vio el zumbar de Tokio y sus venas y arterias moverse a velocidad.
El no quería perder eso…esa tranquilidad.
—Olvidaste tu libro—exclamo. Ella se detuvo en seco, volteo y se quedo mirando sus manos donde sostenía el libro.
Ella le sonrió.
—No lo olvide.
—Tomalo.
Ella sonrió una vez mas, tomo un mechón de su cabello azabache, rio suavemente y tomo el libro. Su cabello estaba húmedo y olía a lluvia.
—Gracias—ella quiso volverse a su camino, pero el dio un paso.
Ojos dorados que queman.
—Quiero leerlo—gruño.
Una vez mas ella sonrió, vio el cielo gris.
—Creo que va a seguir lloviendo—tomo el libro y lo alentó con la mano—Vamos, creo que tendremos tiempo.
El avanzo, sintiendo las palabras del libro:
"Y la lluvia, tan hermosa, tenia esa cualidad de detener el infame destino, y ahora no era el, el que me quemaba las venas y mordía mis huesos. No, ahora era la lluvia la que calentaba mis venas, y estremecía con su tacto suave, mis huesos."
Amaterasu97
Y como dije, me dolió el corazón. Esa película es triste, y terrible. Todo, tanto sus metáforas como su protagonista. Ay, no pude evitarlo. Ojala les guste.
