- Titulo: Nadie dijo que sería fácil

- Autor: Babi (Ex Miku_Cullen)

- Disclaimer:Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.

- Algo que deben saber:

1.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión

ENJOY!

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Por fin el año escolar había acabado y podían decir con alegría que todo había salido como esperaban.

Rosalie había acabado con excelentes notas en la academia y ni siquiera se tuvo que presentar en los exámenes finales pues había resultado eximida de todos estos por sus buenas calificaciones.

Por otro lado Lyla ya llevaba ya varios días fuera de las clases y la escuela de ballet había cerrado con una hermosa presentación para todos los familiares, donde además de sus padres también estaban presentes sus abuelos y bisabuelos. Lo que más le había gustado eran los regalos que le habían dado por su presentación.

Ahora, aprovechando que todo estaba en calma y que las cosas habían mejorado notoriamente con su familia, es que habían decidido viajar a unas relajantes vacaciones los siete juntos: ellos cuatro más Diego, Bree y Sophia.

El destino elegido: Honolulu, Hawaii. Sus playas paradisiacas, el zoológico, los bailes hawaianos, el surf y el clima eran parte del atractivo que los había llevado a tomar la decisión de ir a ese lugar para pasar las vacaciones en familia.

El viaje había sido extenuante y al llegar los había recibido una tormenta tropical, pero ya llevaban unos cuantos días disfrutando y la verdad es que lo estaban pasando de maravillas. Lyla era la que más disfrutaba y más aprovechando que los empleados del resort la trataban casi como a una princesa y la consentían en todo lo que a ella se le ocurría.

El día de hoy habían programado un viaje al zoológico de Honolulu y tanto Lyla como su tía Sophia estaban impacientes por salir del resort e ir a ese lugar. Apenas había dormido durante la noche y deseaban ya estar ahí.

— Papi, mami, ya vámonos— rogaba la pequeña rubia jalando de sus manos para arrastrarlos hasta la puerta de la salida de la cabaña donde se hospedaban.

— Hija, tranquila que los animales no se van a ir— intentaba tranquilizarla Edward con una sonrisa

— Además que aún no te has aplicado protector solar, Lyla— le recordó Rosalie y ella solo se quejó.

Edward cogió el tubo con la crema protectora y comenzó a aplicarla en su pequeña manchita al igual que lo hacia Rosalie con su hijito. Pero Lyla no estaba para nada complacida y solo apuraba a su padre para que acabara cuanto antes y poder irse del lugar.

— Vale, todo listo— anunció Edward limpiándose las manos en su short de baño. Lyla no pudo evitar emocionarse y comenzar a saltar de alegría

— Solo le cambio el pañal a Noah y nos vamos— Rosalie cogió a su niño y salió hacia el cuarto

— ¡Pero no, ya vámonos! ¡Quiero irme ya! — alegó la pequeña con molestia, pero Edward la calmó diciéndole que ya faltaba poco. Ella solo se cruzó de brazos e infló sus mejillas para demostrar su molestia.

Un toque en la puerta de la cabaña alertó a padre e hija, haciendo que el cobrizo se acercara a verde quien se trataba. Al abrir la puerta se topó con su madre, Diego y su hermana menor, quienes ya estaban listos para irse.

Lyla les contó lo mucho que se tardaba su mamá por culpa de su hermanito y lo mucho que le molestaba tener que esperar, pero en cuanto su madre volvió a aparecer en el lugar se alegró y tomó sus cosas para irse.

En el zoológico no dejaba de correr por todos lados con su tía y se acercaban a cada uno de los recintos para ver de cerca a los animales que tanto les gustaban. Para ella sus favoritos eran los monos y se había emocionado mucho más cuando pudo darles de comer y ver como ellos se acercaban hasta la reja que los separaba para recoger la fruta que les tendía.

Por otro lado Noah también parecía muy emocionado y no se quería separar de los leones. Imitaba su gesto cada vez que lo veía y no dejaba de saltar sobre los hombros de su padre y de jalarle del cabello. Diego solo se reía por las muecas que hacía el cobrizo y se burlaba de él pues también había vivido lo mismo hace un tiempo atrás.

Los dos jóvenes padres estaban felices de ver a sus dos niños tan alegres, disfrutando de todo lo que veían y riendo de buena gana. Para ellos no había sonido más hermoso que la risa de sus pequeños bebés. Además no podía dejar de tomarles fotos a cada momento y estaban seguros que pronto se quedarían sin memoria en sus teléfonos para seguir tomando más.

Luego de caminar por largo rato se fueron a sentar a una cafetería que había en el interior para poder servirse algo y además descansar por un momento. Los niños estaban hambrientos y se lo dejaban saber pues Noah ya se había puesto inquieto y Sophia pedía cada helado, galleta, palomitas o fritura que veía en los carritos a lo largo del recorrido.

— Es divertido verte siendo padre— comentó Diego viéndolo como jugaba con Noah en sus piernas— Al principio cuando supe que serias padre de Lyla pensé que no podrías y colapsarías, pero viéndote bien no lo haces tan mal.

— Gracias por el voto de confianza— se burló Edward y Diego sonrió

— Pero lo haces bien. Tus niños son maravillosos, un poco tercos pero eso lo heredaron

Edward asintió y siguió con su labor a la vez que veía como su pequeña compraba golosinas con su abuela, madre y tía.

Siguieron con su recorrido por unas horas más y luego regresaron al lugar donde se hospedaban. Los niños estaban cansados y querían descansar por unas horas antes de que el horario de la cena llegara.

Para eso de las ocho de la tarde estaban ya descansados y duchados para salir nuevamente, pero ahora hacia algún restaurante del resort a comer. Tenían varios donde elegir, pero esa noche irían a uno típico de la zona que les habían recomendado tanto por la comida como por el ambiente.

Una vez listos salieron de la cabaña y se fueron al restaurante.

El local era realmente hermoso, todo decorado con cosas típicas del lugar y con un gran escenario donde se presentaban algunos grupos de danza y música. Las mesas se encontraban iluminadas por faroles ubicadas en sus centros.

Lyla ni siquiera esperó a que la chica que los recibió los llevara hasta la mesa, sino que se adelantó y fue ella misma a escoger el lugar donde se iban a sentar. Ella quería estar cerca del escenario para ver el show que les habían prometido y para eso tenía que estar frente a ellos.

Los demás la siguieron y se sentaron para pedir lo que cada uno quería comer esa noche. Estaban hambrientos y solo querían servirse un buen plato de comida.

— ¡Buenas noches a todos los presentes! — saludó el animador sobre el escenario y Lyla se volteó de inmediato a verlo con los ojos brillantes. Los adultos solo sonrieron por su emoción— Hoy es una noche especial donde la música, el bailes y la cultura serán los principales invitados y que los emocionaran y harán sentir plena euforia. Esperamos que nuestra presentación sea de su completo agrado. De antemano, muchas gracias por su atención.

El hombre bajó del escenario y las luces que iluminaban esa parte se apagaron. La música resonó en el lugar y solo un foco se encendió para iluminar a una chica que se movía con gracia por toda la tarima.

La pequeña rubia miraba con adoración a la mujer y no le quitaba la vista de encima, seguía cada uno de sus movimientos. Su éxtasis solo subió a limites estratosféricos cuando las luces se encendieron por completo y más bailarines aparecieron en el lugar para hacer una coreografía en conjunto.

La presentación continuó y solo acabó cuando los bailarines hicieron una reverencia ante los comensales que no dejaban de aplaudirlos y vitorearlos con fervor.

El animador volvió a subir al escenario y agradeció a todos por las muestras de afecto que les daban a los bailarines.

— A continuación…— iba a seguir con su presentación, pero un jalón en su pantalón lo distrajo. Al bajar la mirada vió a la pequeña niña de cabello rubio que pedía su atención. Edward y Rosalie se levantaron de sus puestos para ir a bajar a la niña de ese lugar, pero al ver que el hombre se agachaba a su altura se detuvieron— ¿Qué sucede, pequeña…?

— Lyla. Mi nombre es Lyla Masen— respondió con seguridad al titubeo del señor— Quiero bailar con ellas ¿Puedo? — su flamante sonrisa apareció en ese mismo momento para acompañar sus palabras. Con esa sonrisa sabía que lograba muchas cosas pues siempre le resultaba con sus abuelitos, así que de seguro conseguía lo que quería.

— ¿Quieres bailar? — le preguntó con una sonrisa y ella asintió— Pues… Creo que los bailarines están de acuerdo— respondió al ver como las mujeres y hombres del elenco asentían

La niña brinco de alegría y sus padres solo pudieron sonreír por eso. La pequeña le quitó el micrófono al hombro y se lo llevó a la boca.

— Mami, ven, sube conmigo— le pidió tendiéndole la manito, pero Rosalie negó. No quería molestar.

Una de las bailarinas se acercó hasta la rubia y la alentó a que subiera junto a ellos para bailar y Rosalie, a la pasada, cogió a su marido. Si iban a bailar Edward no se salvaría, si ella caía él también lo haría.

Los bailarines se acercaron para colocarle una corona de flores, al igual que lo hicieron con Rosalie. A Edward le tendieron un collar, pero el solo buscaba como escapar de esa tortura.

La pequeña se puso en medio del escenario con sus padres a sus costados y el resto de los bailarines a los lados y detrás de ellos. Estaba fascinada siendo el centro de atención de todo el mundo.

La música comenzó a sonar y los bailarines guiaban a la familia, aunque Lyla se manejaba bastante bien ella sola y se movía como quería. Rosalie también hacía lo suyo, mientras que Edward parecía un verdadero poste tratando de moverse.

— ¡Vamos papi! ¡Baila conmigo! — la pequeña tomó a su papi de sus manos y comenzó a moverlo al ritmo de la música.

Rosalie se acercó hasta donde estaba su suegra y cogió a su niño que no dejaba de pedirla. Juntos se subieron a la tarima y ella lo dejó sobre el suelo de esta, logrando que Noah se moviera con sus pasos de bebé de un lado a otro y con sus manitos elevadas. También disfrutaba del baile.

Diego y Bree comenzaron a tomar fotografías de lo que estaba ocurriendo sobre el escenario, tomaban fotos de aquella hermosa familia que había formado su amado hijo con Rosalie y sus dos maravillosos hijos. Estaban orgullosos de eso y no podían ocultarlo.

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Hola a todos ¿Cómo están? Espero que bien y que estén disfrutando del fin de semana.

Hemos visto nuevamente a nuestra pequeña Lyla saliéndose con la suya ¿Qué les pareció? ¿Acaso no es hermosa esa niña? Yo, a cada momento, la amaba más.

Como cada semana le quiero agradecer a mi gran amiga Jennifer, la que me comprende y ayuda en cada locura que pasa por esta extraña cabecita que se niega a madurar del todo. También a Sandra, que me ayuda en los momentos de bloqueo.

También debo agradecerles a:

- Aru1313: Hola. Si, las reconciliaciones son siempre tiernas. Esa Lyla va a ser terrible ¿O tal vez no? Hay que ver que pasa más adelante. Yo tampoco quiero que termine, pero te puedo decir que hay una que avancé bastante este fin de semana y espero acabar cuanto antes. Es una Carlisle- Esme y es un poco, distinta a las que ya hay en ff (bueno, creo que ninguna de mis historias es igual a las de ff XD). Saludos y nos leemos.

- Muse3841: Hola. Muchas gracias por agregarme a favoritos y seguir esta historia. Espero que te siga gustando. Saludos y cuídate.

- Yolo: Hola. Gracias por la preocupación. Mi familia y yo estamos bien ya que no vivimos en la zona del epicentro sino que en la capital del país, Santiago, pero igualmente se sintió muy fuerte y algunos se asustaron. Pasando a la historia, si es una lástima que se acabe, pero nada es para siempre y eso le da paso a nuevas historias para que vean la luz ¿O no?

La semana pasada les dije que me tardaría con subir una nueva historia ya que no tengo ninguna concluida por el momento, pero si les dije que mi amiga Jennifer tiene unas buenas que les pueden gusta. Su cuenta en ff es Jnnfrmrz, asi que léanla y me cuentan que tal cuando regrese o se lo dicen a ella y me contará por whatsapp XD. También pueden seguir a Sandra: su cuenta es Sandryttaa.

Sin nada más que decir y esperando que descansen mucho y que el capítulo haya sido de su agrado, me despido hasta la próxima semana.

Besitos. Bye bye.

Babi Cullen