Disclaimer: Inuyasha no es mío, los personajes utilizados en toda la historia no son de mi propiedad sino de Rumiko Takahashi, creadora de la serie, estos son solo utilizados sin ánimos de lucro, solo diversión. Aunque la historia es mía.
Colores y Palabras
La mayoría de personas creía que estaba sorda, así que la miraban con lastima y empezaban a hacer comentarios de su condición sin modular ni esconder nada. Era obvio, ya que creían que estaba sorda.
No, no era sorda.
Simplemente no le daba la regalada gana de hablar, cuando quería a veces ni podía. Su psicólogo y psiquiatra habían llegado a una conclusión: era muda focalizada, por un trauma, según ellos.
Aunque le caía bien Phillips y Marco, ambos a penas sabían lo que ella había visto y oído. Ellos no sabían que gritar de miedo y terror mientras su madre se desangraba a sus pies era tan absurdamente traumático para que no pudiera hablar.
Solo podía hablar consigo misma sola, o en su cabeza.
A veces era tan molesta.
—Lastima, dicen que la chica fue encontrada con su madre muerta, un cadáver de hace dos días—la mujer gesticulo exageradamente, mientras le enviaba una sonrisa.
Rolo los ojos y concentro su vista en el libro. Durante minutos que estuvo envuelta en el caso de Lisbeth, y su vida extraordinariamente dañada como Hacker, la enfermera que había estado hablando de ella como si fuese el chisme mas jugoso del mes la miro con una sonrisa falsa, y gesticulo con señas que el doctor Phillips ya estaba listo.
Había pasado de familia en familia por el centro de acogida desde que tenia diez años, así que sabia perfectamente el lenguaje de señas para sordos que había querido aprender. Su tutor de acogida todos los días ensayaba con ella para aprender, el pequeño viejo estaba solo y había querido tener una pequeña niña para cuidar.
Agradecía la atención de su tutor, por lo menos sabia su nombre. No como los anteriores que le decían: chica sorda. Myoga se trataba de acercar, le hablaba como si nada y se burlaba de todo, sobre todo de su sobrino.
La enfermera volvió a tocar su hombro apurada. Con un resoplido, cerro de golpe el libro y camino a paso raudo hacia el consultorio. La puerta se abrió y un hombre cabizbajo y altísimo le paso por los lados, a penas la toco.
Sorprendida, se volvió mientras el se perdía en las escaleras.
—Pasa Kagome, necesitamos hablar—comento con sarna Phillips, le agradaba a pesar de todo. Tenia un humor que la hacia reír a carcajadas.
Cerro la puerta.
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Una mujer no dejaba de mover las piernas compulsivamente.
Un niño chillaba a lo lejos.
Los pitidos de los autobuses estancados la tenían loca.
Un hombre en la esquina estaba con los ojos fijos en la lámpara y con la capucha del abrigo, tranquilo. Quería saber como podía estar tan relajado con el caos a su alrededor. En esos casos a veces maldecía no estar sorda.
No era lo suficientemente social para ser tolerante.
Volvió a observar al tipo que parecía de su edad. Era grande y ocupaba casi todo el sofá de cuero, tenia la sensación de que lo había visto antes…de repente el hombre volteo sus ojos hacia ella, clavándolos en su iris. Abrio los ojos sorprendida, sus ojos eran dorados.
—Kagome, Seshomaru—ambos parpadearon hacia Phillips, que con el cabello desordenado y la bata medio a poner los llamaba afanadamente. Ambos se miraron el uno al otro inexpresivamente para caminar al mismo tiempo al consultorio.
Cuando estuvieron en la puerta, el tal Seshomaru entro descuidadamente y sin mirarla se dejo caer en la silla. Se quito la capucha y el cabello plateado la sorprendió. Era sedoso y hermoso y largo.
Tenia mejor cabello que el de ella.
—Bueno, se preguntaran que hacen ambos aquí—comento, y ambos asintieron—Hoy les hare una terapia, a ambos…
—¿Ambos?—murmuro Seshomaru a su lado.
—Si, verán…curiosamente ambos tienen casi lo mismo.
—¿Casi?
Golpeo la mesa de Phillips llamando su atención. Sus señas con las manos fueron erráticas: ¿Qué es lo que crees que estas haciendo?. De reojo observo el ceño de Seshomaru arrugarse, el tipo tenia un rostro hermoso pero tenia un carácter que en cinco minutos había detestado. Phillips sonrió como si nada, ignorándola.
—Ambos tienen limitaciones focalizadas. Kagome, Seshomaru tiene un problema para ver colores—sus cejas subieron sin poder detenerlas. EL hombre resoplo malhumorado—Y Seshomaru, Kagome es muda, pero no es muda…algo extraño ¿eh?
Seshomaru la miro de reojo.
—Ambos harán su terapias, ustedes mismos. Así que…los dejo.
—¿Qué?—gruño Seshomaru—Nosotros dos, solos. Phillips, te pago para que me trates, no para que me dejes con una sorda.
Kagome lo fulmino con la mirada.
—Ella no es sorda, es muda. Escucha perfectamente—regaño Phillips, recogiendo uno de los abrigos que tenia colgado—Bueno, me voy.
Les guiño el ojo y los dejo solos.
El silencio era pesado y ambos ni se miraron.
Para las dos semanas siguientes casi le rogo a Myoga que cancelara sus citas, pero no quería, Seshomaru ni le miraba pero sentía que la despreciaba. No, eso era como renunciar. Era suficientemente orgullosa para aguantar.
Llego a la cita con la cabeza en alto, Seshomaru estaba en el sillón que Phillips tenia al lado de la ventana. La miro por debajo de sus largas pestañas y volvió a ignorarla. Phillips la saludo y la dejo como siempre, solos.
Libro en mano, empezó a leer sin concentrarse. Seshomaru era estremecedor, un estúpido pero el tipo era completamente hermoso. Sus ojos eran divinos, casi como soles…eran divinos.
De repente, los ojos del hombre se clavaron en el.
—¿Qué dijiste?
Confundida, le clavo los ojos a su vez.
—Acabas de decir: divinos—parpadeo dos veces y ella enrojeció profundamente.
—Mentira—murmuro. Sus ojos parpadearon otra vez.
Había murmurado algo, confundida observo a Seshomaru que se encontraba sorprendido. Murmuro algo y se dejo caer otra vez sin dejar de mirarla.
—¿Hace cuanto no hablas?
Kagome entrecerró los ojos. ¿Estaba tratando de hacerla hablar?
—Es obvio, chica. Nos encerraron para hacer terapia—el rolo los ojos con ironía.
Ella lo observo una vez mas y dejo caer sus manos en sus manos, estaban retorciéndose nerviosas.
—Hace diez años.
El asintió y la miro curioso.
—¿Hace cuanto no ves colores?
Perdió la sonrisa y la miro con seriedad.
—Hace nueve años.
Silencio.
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—…me ha pasado, detesto la gente como esa.
Kagome miro el techo. Había pasado ya un mes y medio. Antes estaban tan lejos como podían, ahora estaban sentados en el mismo sofá con los audífonos de su celular en cada oído.
De reojo lo observo mientras este tatareaba.
—Creen que estoy sorda.
—Creen que soy estúpido—gruño el—Se alejan como si tuviera una enfermedad.
Ella asintió, entendiéndolo.
Lentamente ambos habían empezado a construir la confianza que tenían ahora. Seshomaru había dejado de ver colores a los nueve, su madre había muerto de cáncer y su padre lo encerraba en una habitación en blanco, lo golpeaba y maltrataba. Había estado aliviado cuando había muerto de cirrosis.
Ella le había contado que su madre había sido una adicta a la cocaína y el crack y que había sido asesinada ante sus ojos, mientras ella estaba drogándose.
Durante la terapia, había empezado a tener pequeñas palabras con Myoga, tanto que este había soltado unas pequeñas lagrimas. Phillips había estado sorprendido cuando ella le había hablado casi sin voz, después había sonreído con saña.
—He mejorado—soltó de golpe Seshomaru, sorprendiéndola—¿Sabes que puedo decir que tus ojos son como chocolate derretido?...Puedo ver el color del cielo, a veces veo blanca alguna gente. Mi tutor no sabia que era afroamericano, ahora lo se…el color de su piel es oscura, hermosa y dura.
Sus ojos se empañaron en lagrimas.
—Eso es muy bueno, Seshomaru—murmuro—Eso es genial.
Seshomaru la observo serio y asintió.
—Creo que es por ti.
—Lo mío es por ti también. Phillips dio en el punto.
Cuando Phillips los visito los encontró acostados durmiendo, entrelazados de piernas y sus cabezas tocándose el uno al otro. Ambos se sonrojaron hasta las cejas y salieron trastabillando de la vergüenza del consultorio, mientras Phillips se reía entre los dientes.
—¿Vamos a comer?
—Vamos.
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—¿Entonces…así se conocieron?—su pequeño niño tenia el pelo encendido de rojo que era sorprendente, ninguno de ellos tenia familia pelirroja y sin embargo Shippo había sido la sorpresa.
Para asegurar a Seshomaru se hizo la prueba de paternidad, el negó todo, pero sabia que había estado aliviado.
Todo un estúpido.
Rin manoteo, emocionada.
—Si, tu padre y yo nos conocimos así—Shippo parpadeo sus ojos verdes-dorados.
—Ustedes son raros.
Seshomaru entro con la cejas encarnadas. Shippo resoplo y corrió con Rin hacia el cuarto de juegos, sus padres enserio eran raros.
—Acaban de decirnos raros—murmuro.
Kagome lo miro traviesa y acerco sus labios al cuello de su esposo de hace diez años. Este gruño suavemente mirándola con ternura.
—Lo somos—murmuro en su oído, besando su lóbulo—¿Nos conocimos con un psicólogo, tu eras medio ciego y yo medio muda?
El enarco la ceja y negó.
—Sabia que era raro que Phillips nos haya puesto juntos—mascullo—Estúpido, me dijo que había sido plan de el.
—Eras mío el dio que te vi pasar.
—Eras mía cuando manoteaste a Phillips—comento riendo, Kagome frunció el ceño pero el la beso, con amor.
Kagome había sido su mundo pintado de color.
Y el, su mas hermosa palabra.
Amaterasu97
¡Que bonito es Phillips, todo un Cupido!
