Disclaimer: Inuyasha no es mío, los personajes utilizados en toda la historia no son de mi propiedad sino de Rumiko Takahashi, creadora de la serie, estos son solo utilizados sin ánimos de lucro, solo diversión. Aunque la historia es mía.
Tormenta
¿Quien era ella, la lluvia o el sol?
¿Quien era yo, la tierra y la sombra?
Ella, que bailaba en las tormentas.
I
La primera vez que la observo fue a través de una ventana, tenia 10 años y estaba encerrado, viendo la lluvia, recordaba bien el enojo que sentía, su padre se había casado por segunda vez después de la muerte de su madre, con una mujer que ya contaba con un hijo menor que el.
Aun sentía el viento frio, el silbido de los arboles y los truenos que retumbaban en su habitación oscura, sus ojos se habían alertado por una pequeña luz que bailaba en la oscuridad, hasta que la observo….
Pequeñas luces se reflejaban en su cabello, la lluvia la mojaba pero a ella no quería importarle, porque a penas miro alrededor sonrió. Sus ojos se abrieron estupefactos…era como una de las pequeñas princesas feudales que su madre contaba, su cara se calentó y lo ultimo que pudo ver antes de cerrar la cortina de golpe fueron dos ojos clavársele en el alma.
Con el tiempo, Kagome Higurashi fue su pequeño secreto era bailarina, y a pesar de eso la veía la mayoría del tiempo en el suelo, sonriendo cansinamente, mientras limpiaba una nueva cortada en la rodilla. Seshomaru, de trece años, aun no entendía la fascinación que le producía la pequeña niña.
Escucho el grito de Inuyasha al salir de la casa y por la ventana, medio escondido en la oscuridad, observo una vez mas su corazón acelerarse y su manos retorcerse, el nerviosismo no era parte de el y aun así ella lo ponía…extraño cada vez que la veía sonreír con el sol a su espalda.
II
La voz de Kagome Higurashi resonó en su cabeza.
"A veces la lluvia me causa tranquilidad, a veces me despierta el corazón, a veces…simplemente las tormentas me dan curiosidad, lo terrible y lo hermoso juntos por una vez"
Sin dejar de garabatear el cuaderno observo por entre las pestañas el rostro serio de Kagome, ambos, el con 15 y ella con 14 años y en la misma escuela era casi casual, si no es que era el único instituto educativo en kilómetros a la redonda. Una risas cuchichearon, dos pequeñas rubias la miraban maliciosamente.
Kagome era diferente.
Kagome era salvaje.
Kagome no le importaba comer lo que quería, y cuando quería.
Kagome era criticada, a pesar de tener un cuerpo duro por el ejercicio, por cada cosa que hacia. Las chicas de el salón le tenían rencor, aun no entendía porque, pero la vida de Kagome era a penas una visión detrás de un vidrio.
Hasta que se animo a tocarlo.
Llovía, aun sentía cada gota en su piel, el frio, era catártico y no era nada casual que la lluvia, ella y el estuvieran entrelazados. Había llegado corriendo, con los zapatos rechinantes de lluvia y una sonrisa súper grande.
Lo había mirado con sorpresa.
—¡Que tormenta!—exclamo con jubilo, asintió lentamente y volvió a mirar al vacío.
Aun así, ella se quedo mirándolo con curiosidad.
—Yo te conozco, eres el hermano de Inuyasha—enojado, la miro fríamente. Claro, su pequeño medio hermano de 10 años se perdía todo el día con ella.
—Si.
—¡Eres Seshomaru! ¡El gran Seshomaru!—esto lo desconcertó, los ojos de la chica eran brillantes—Inuyasha me ha hablado mucho de ti, eres genial y…
Ese noche al llegar a casa, mojado y extrañamente feliz, sintiéndose casi eléctrico, subió las escaleras corriendo, su madrastra lo miro con sorpresa, la saludo con respeto y ella le devolvió con una sonrisa.
No era mala.
Entro a la sala, viendo a Inuyasha enterrando su cara en un libro de Harry Potter, lo vio con curiosidad y sin mas, agito su cabello.
Había hecho un buen trabajo.
III
Inuyasha llego gritando enojado a su cuarto.
—¡Tu me has quitado a Kagome!¡Detesto el día que le hable de ti!—el rostro de su medio hermano estaba rojo de la ira.
Para el ultimo año, Kagome y el habían llegado a lo que el no podía denominar pero ella a toda hora canturreaba: "amigos", al principio Inuyasha no había tenido problemas, pero después de descubrir que ambos tenia gustos similares pero nunca iguales, todo cambio…
Kagome empezó a pasarse con el en el instituto.
Kagome comía con el.
Kagome leía un libro y se lo recomendada.
Kagome iba a su casa a comer el pastel de su madrastra, charlar con ella y hace que el charlará con ella.
Para el año, ambos casi salían todos los días pero Inuyasha no iba con ellos a menos que fuera con Kagome. Hasta ese día, que Inuyasha quiso ir con ambos y Kagome se negó, dijo que quería ir solo con el, Seshomaru.
—Yo no te la quite.
—Si lo hiciste, me la quitaste…—musito con voz ronca, a pesar de que a penas tenia 14 años—Yo…era mi amiga.
Seshomaru lo miro con los ojos entrecerrados, sintiendo de repente, la verdad llegar a el.
—Te enamoraste de ella.
—¿Qué?—su sonrojo—No.
—Si, Inuyasha, te sonrojaste.
El chico se puso tan nervioso que trastabillo y salió dando un portazo. Sin saber como sentirse, se levanto de la silla y camino hacia la ventana, oliendo la humedad del aire.
Esa noche llovería.
Como si fuera el presagio de lo que sentía.
IV
Inuyasha y el tenían una competencia tacita por la compañía de Kagome, ya había pasados dos años desde que Kagome Higurashi le había gritado en plena tormenta. Estaban a punto de terminar el instituto, mientras Inuyasha a penas estaba en la mitad y ya era un jugador de soccer con calidad.
Todo cambio ese día.
Ese día, Kagome no había ido a estudiar y era tan extraño, estaban en épocas de exámenes y ella era tan psicótica con los trabajos que siempre lo acosaba. Cuando salió, todo estaba lleno de gente pero a el solo le importaba una persona, Inuyasha le esperaba con una chica, a penas le dio una ojeada pero la sonrisa de Inuyasha distaba de un simple interés.
Cuando llegaron a casa, sus padres estaban afuera, sus miradas estaba nerviosas y tristes. No entendia…
—¿Qué pasa?
—Es Kagome…
—¿Qué pasa con ella?
—Su padre….su padre fue asesinado, hoy…. Y….
Todo había acabado. Ese sentimiento de ahogo fue tan grande que el aire del mundo no hubiera podido ayudarlo a respirar, sentía el corazón en la garganta y la vida…perder todo. Se derrumbo.
Kagome había perdido a su madre.
Kagome perdió su padre.
Kagome se iba. Se largaba.
Inuyasha le grito.
Inuyasha lo quiso detener.
No había nada que lo detuviera.
V
Efectivamente, Kagome se había ido a la semana después, le había mirado con los ojos apagados como estrellas caídas, había dejado una carta en el árbol colgada de un hilo rojo y había agitado la mano para despedirse de los demás.
No miro atrás.
El tampoco.
Supo que se arrepentiría, cuando no quiso saber de ella ni de su carta. Después de la despedida, la casa de al lado se había sentido tristemente vacía, así que siempre cerraba las ventanas.
Con el tiempo, el empezó a salir con chicas, había terminado el instituto y ahora empezaba la Universidad, sin embargo, todas la muejres que salía eran morenas. No eran salvajes. No bailaban con gracia. No eran torpes.
No era Kagome.
VI
—¿Seshomaru? ¿Eres tu?
Los ojos de la chica lo miraron con confusión y alegres. Su cuerpo era grácil y era pequeña.
—Soy yo, Kagome.
Abrió los ojos, sorprendido. Tenia el cabello mas largo, su cara mas afilada y era mas alta pero aun bajita. Tenia un vestido negro y una bailarinas que la hacían ver pequeña, aun bailaba ballet, se notaba.
—Hola Seshomaru….—sus ojos estaban brillantes y empezó a llorar—Lo lamento, por todo.
El suspiro, sintiendo el aire llegar a el. Hace mucho tiempo no se sentía tranquilo, se sentía…vivo.
—Tranquila, después de todo éramos amigos. Somos amigos.
Ella lo miro con sorpresa, para después sonreír como si el sol hubiera salido en ese momento, se sentó.
Solo para contarle de su vida.
Solo para oírle.
Para seguir siendo Kagome.
Para seguir amándola como cuando la vio en medio de esa tormenta, hace mas de 10 años.
Amaterasu97
¡Y niñas esto es el cuasi ultimo, faltan dos mas, y señoras, se cierra el telon!. Siempre leo sus comentarios, no crean que no, nunca respondo, pero juro que siempre están sacándome sonrisas, llantos y alegrías…¡Apoyo tan grande!
Los quiero y gracias por todo, muchas, muchas gracias. A los comentarios, a los lectores, a los deseos y a la pareja, porque sin Seshomaru y Kagome esto no hubiera podido nacer.
