Disclaimer: Inuyasha no es mío, los personajes utilizados en toda la historia no son de mi propiedad sino de Rumiko Takahashi, creadora de la serie, estos son solo utilizados sin ánimos de lucro, solo diversión. Aunque la historia es mía.

Génesis


¿Qué es el tiempo?

Madre decía que el tiempo era la fuerza inmovible, inalcanzable, inalterable y triste. Yo pienso que el tiempo, es como un gran telar, donde cada hilo es un destino, entrelazados en cada punto de costura y separados para encontrarse en otro punto de costura, y seguir y seguir…

¿Eso seriamos tu y yo?

No, eso seriamos mas que nosotros. Seria el Universo dándonos otra oportunidad. El tiempo no se define, no es nada, pero a la vez lo es todo.


Por azares de su madre, Kagome, una de las muchas estrellas amadas de la luna tenía que bajar del cielo nocturno para visitar al sol, o mas bien, a los hijos del sol. Tsuki, su madre, por razones obvias ligadas a su naturaleza, no podía bajar, asi que enviaba cada luna nueva una de sus hijas, esta vez, le toco a esa pequeña extraña estrella, localizada lejos de la tierra.

Estaba nerviosa.

Nunca había visto mas que oscuridad y frio, así que no sabia que esperar de la tierra. Dulcemente, su madre que la conocía, le había explicado que era un lugar lleno de grandes señores, bestias formidables y criaturas extrañas, algunas buenas y otras malas. Le advirtió de cada cosa que podría hacerle daño, las estrellas vivían poco tiempo así que cada una era un ser único, además de esto hizo un hincapié importante en el Gran Señor Sol.

—Deberás cuidarte.

—¿Por qué madre?

—Taiyou es egocéntrico, un buen hombre, pero detesta todo ser de la noche, además de los otros seres—rolo los ojos—Deberás tener mucho cuidado con el, hija mía, y con sus hijos…

Cuando bajo del cielo y toco por fin lo que llamaban tierra quedo sorprendida e impactada, era vivida…tenia muchas luces parpadeantes que casi creía estar delirante, su piel estaba caliente por primera vez…y el olor…era tan extraño, olia delicioso.

Caminando por la planicie, observo a lo lejos una gran edificación brillar, piedras blancas, techos dorados y banderas ondeantes hicieron que se sintiera temerosa, por lo menos, hasta que observo un hombre de pie…

Ojos dorados.

Parpadeando, hizo una rápida reverencia sintiendo por primera vez el rostro peculiarmente caliente. El hombre al frente a penas hizo una inspección, su rostro era de contornos perfectos, podría decirse que era…atractivo.

Divino.

—Tu nombre.

—Kagome, mi nombre es Kagome, señor.

—Seshomaru. Hijo mayor del Señor Taiyou.

Sin esperar si quiera a verla, empezó a andar rápidamente siendo seguido con dificultad por la pequeña estrella, y es que el suelo era difícil: lleno de piedras y baches, pero cálido, así que estaba feliz…no sentía frio.

—¿No te incomoda?

El le envió una mirada desinteresada a sus pies desnudos.

—No, es la primera vez que siento calor.

El encarno la ceja y resoplo.

Una vez entro al palacio quedo aun mas sorprendida, los brillos amarillos que el sol propiamente tenia en su castillo reflejaba distintas luces de distintos matices, dando la apariencia de un increíble caleidoscopio, como el que su madre tenia, este era mas vivido.

—Vaya—sus ojos quedaron prendados de dos imágenes, un gran sol, con estrellas a su lado…y otra que era del hombre que la acompañaba, altivo y divino.

Volviéndolo a buscar, se dio cuenta que estaba sola. Hasta que un pequeño puercoespín rodo hacia la sala, como guiándola, lo siguió lentamente sintiendo sus pies hormiguear…hasta que lo vio, al Gran Señor Taiyou, era hermoso…un rostro oliváceo, con ojos dorados que brillaban como el, con luz cálida, sus cabellos era dorados…

—Tu eres la hija de Tsuki.

Rápidamente, dio una profunda reverencia, recordando las palabras de su madre sobre la etiqueta.

El la inspecciono, como su hijo, rápidamente con sus ojos algo despectivos y burlones.

—Te pareces a ella.

Durante mas de tiempo que pudo contar, Taiyou la hizo recorrer todo el reino basto del sol, tan grande que a penas habían podido recorrer la mitad en casi 10 lunas, sus dos hijos la acompañaban a todas partes, Seshomaru e Inuyasha, el menor.

—¿De donde vienen sus nombres?—había aprendido gracias a lo observadora que Seshomaru era un hombre de pocas palabras, frio…ignoraba todo aquel que le hablaba, le miraba o le conocía. Pero era un buen hombre.

Inuyasha era el otro polo, era más impulsivo y algo refunfuñón. Aunque se podía hablar con el mas que con Seshomaru

—Seshomaru significa asesinato o perfección en el asesinato—mascullo burlón—Padre se lo puso porque estaba destinado que el hijo mayor del sol iba a comandar las grandes legiones de ejércitos con mano fría y sin compasión.

Ella aun no entendía tales conceptos, todos en la tierra se manejaban en distintas dinámicas que en el cielo. Todo allá arriba era pacifico, Tsuki gobernaba con la paciencia que solo un ser como ella podía tener, mientras que abajo era por la imposición…todo era guerra.

—Mi nombre significa perro demonio, según Taiyou es fidelidad ante la tierra y el, compromiso con los súbditos y protección.

Cuando la noche llego ella no pudo evitar salir, por lo menos a intentar ver a su madre o a sus hermanas, sin embargo, el cielo estaba lleno de nubes y el viento soplaba con fuerza.

—¿Las extrañas?

Salto con sorpresa, tragando nerviosamente. Busco al origen de la voz, dándose cuenta del el ser que estaba recargado en un muro cercano, relajado…

Seshomaru.

—Si…las extraño mucho.

El asintió.

El silencio se hizo denso, muy denso. Ella entro rápidamente, para acostarse tiritando y con el corazón en la mano.

Para la siguiente noche, estaba cansada por estar siguiendo a un emocionado Inuyasha por las planicies, sin embargo, no pudo evitar asomarse en la ventana, busco con la mirada…hasta encontrarlo. El solo la miro de reojo y la ignoro.

Se sentó en la piedra a mirar el cielo.

Lo acompaño mas tiempo que ayer.

Dos noches mas y ambos estaban mas cómodos con el otro, tanto, que Seshomaru estaba mas cerca que ella y su pose estaba mas relajada.

Tiempo paso.

—¿Cómo se siente ver todo desde arriba?—diez lunas en su compañía y era la segunda palabra que le decía. Analizo rápidamente la pregunta…

—Bueno…la verdad es oscuro, yo vivo en una parte alejada. Es frio y pues…oscuro, pero es hermoso, cuando mis hermanas y yo salimos, es como ver un ejercito luminoso, junto con los demás entes, algunos satélites nos acompañan, en el cielo jamás estamos solos…

El asintió.

—¿Qué se siente estar aquí en la tierra?

—…Aquí si hay soledad.

Ella se quedo en silencio, sin embargo, rápidamente y casi trastabillando fue a su cuarto y saco de ella un dije, su precioso dije lleno de polvo estelar y oscuridad. Sin decir nada, se lo lanzo, y el curioso lo sostuvo.

—Así jama estarás solo.

No volvieron a hablar.

Lentamente, con los días, ambos a penas hablaban pero igualmente se sentaban cerca, Inuyasha los miraba confuso y a veces enojado pero los dejaba solos. Taiyou reclamaba su atención de vez en cuando con desgano, explicándole sobre los demás seres en la tierra, y sobre uno en especial: el humano.

—Avanzan con rapidez, a veces son bastante bélicos y egoístas, a veces son buenos…son seres extraños, debemos tener cuidado con ellos, pero son pocos, así que no importa.

Ella asintió, teniendo una mala vibra de eso.

Para cuando llego la noche, Seshomaru le esperaba en su propio balcón, ahora le miraba a la cara y le sonreía pequeñamente. Ella siempre le correspondía y lentamente, como a un perro que lo han lastimado, se acercaba y lo tocaba. Este se dejaba.

—¿Me tienes confianza?

—Llevamos mucho viéndonos, estrella.

—¿Por qué nunca me hablas en el día?

El endureció la mirada.

—Taiyou no tolera las relaciones entre espacios. Las odia…

Ella se quedo callada y el solo puso la mano en la cabeza.

—Estrella, no te pongas mal.

Y eso fue lo único que dijo.

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—¿Por qué pasas tanto tiempo con Seshomaru?

Ella parpadeo hacia Inuyasha.

—Es extraño pero me da tranquilidad.

El a su vez, parpadeo confundido y asintió sin creerle de a mucho. Sabia que era la primera mujer que Inuyasha veía, y estaba algo confundido, sus actitudes le demostraban que era así.

—El es malo. El esta creado para asesinar.

A lo lejos, diviso el largo cabello plateado con los ojos dorados mirarle con atención.

—No es un asesino, el es un hombre. Simplemente, el destino…se hace.

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—¿Crees que soy un asesino?

Ella giro sorprendida, y negó con fuerza.

—No, eres todo lo contrario.

—¿Qué?

—Eres vida, Seshomaru. No lo has visto, se como cuidas a la gente, en la sombras, se como cargas con el destino sin chistar, pero lo odias. No eres un asesino, se como salvaste ese pequeño pájaro de morir con el ala rota, se que cuidas a los niños cuando juegan en invierno. Se que eres un protector.

El parpadeo, sin saber porque su corazón frio salto, como lo hacia desde esa vez que vio a la chica de ojos azules, brillantes y felices por andar descalza en el suelo, puso una mano en su sedoso cabello y cerro los ojos, inundando sus pulmones del olor que desprendía: noche, luz de luna…

Ella se sonrojo profundamente, sintiendo su corazón doler…era un dolor agradable, casi placentero. Era como estar muriendo de placer.

—Pronto te iras.

Kagome miro al cielo, sintiendo tristeza…

—Al parecer así es.

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Despertó gracias a un ramalazo violento que la saco de la cama, sus ojos se encontraron con un peludo ser dorado, junto con los demás que la esperaban maliciosos. Sin saber que hacer, sintió que la volvían a jalar con brusquedad, violentamente la pusieron de pie y la instigaron a caminar.

Lentamente, y sin saber el porque, fue dirigida a la sala principal del Señor Taiyou que le miraba con furia, sus aura estaba grande y chisporroteaba con poder.

—Tu, maldita estrella—mascullo con fuerza, con rapidez, se acerco a ella. Todos chillaron asustados a penas entraron—Cometiste un error…

—¿Qué?

—No te hagas la estúpida…anoche los vi.

Ella parpadeo confundida, hasta que fue cacheteada con violencia por la gran mano de Taiyou, su boca se lleno de sangre…

—Seshomaru, hiciste que mi hijo mayor se enamorara de ti.

Sorprendida, abrió los ojos.

—¿Qué?...Seshomaru no podría estar…

Otro golpe.

—¡Lo esta! Su cabello fue jalado con brusquedad, doliou madre, a todos...a por la gran mano de Taiyou, su boca se lleno de sangre... grand

El se acerco amenazante a ella, rápidamente, corrió a la esquina a proteger su cuerpo. Rezo, a su madre, a todos…a Seshomaru. Su cabello fue jalado con brusquedad, dolió, sollozo…

—¡Te atreviste!—grito una vez mas—¡Pútrida Estrella!

La lanzo por toda la habitación, golpeando los ventanales, que rotos, herían su cuerpo con miles de cortadas. ¿Qué había hecho para merecer tal dolor? . Taiyou se acerco, deslizo su espada de la vaina y la miro, sonriente.

—Solucionare rápido esto, detesto los espectáculos—alzo el filo y cerro los ojos, viendo por ultima vez el rostro de aquel hombre, hijo del sol, que la hacia sonrojar y estallar en felicidad. No obstante, el silbido se detuvo bruscamente, lentamente abrió los ojos y observo, entre su dolor…a Seshomaru.

El rostro estaba contraído en furia y sus dientes se apretaban con fuerza.

—Padre—bufo—Te atreves a dañarla…a Tsuki no le gustara…

—¿ A ella?—se carcajeo—A ti, querido y débil hijo, pensé que Inuyasha seria el niñato de ambos pero al parecer me equivoque. Eras tu, te enamoraste de ese asquerosa e inferior perra.

Seshomaru entrecerró los ojos duramente a su padre, sintiendo la furia bullir como nunca en sus venas.

—¿Enamorarme?

Taiyou esbozo una sonrisa socarrona y de una rapidez envidiable, cargo la espada contra su hijo. Su madre le había dicho que tuviera cuidado, ahora supo el porque, El Señor Sol era cruel, y muy fuerte, a penas Seshomaru podía esquivar con dificultad los movimientos de su padre.

Era el Sol, supremo y poderoso.

—Eres débil—escupió su rostro.

Su espada brillo, y sin mostrar algún sentimiento mas que rabia y asco, alzo la espada con rapidez, silbo e hirió al cuerpo, que cayo inerte. Kagome suspiro, se había movido lo mas rápido que había podido para evitar que Seshomaru sufriera…

Eso era el amor.

Sonriendo hacia el cielo, su madre estaría feliz se oír eso.

Escucho la risa de Taiyou, observo el rostro de Seshomaru, y rezo, su madre…necesitaba a su madre.

Seshomaru sintió la espada entrar en su espalda, pero no le importaba, la pequeña estrella yacía en el suelo, herida de muerte, lo sabia…prontamente se iría. Se sentía…triste, desconsoladamente triste.

¿Qué? ¿Por qué ellos? ¿Qué hicieron mal?

—¿Por qué lo hiciste?

—Porque ya estaba herida, tu estabas bien.

—Debiste dejar que me matara.

—Debiste aceptar que yo me dejara matar.

Dolor.

El cielo retumbo, se oscureció de golpe, los rayos golpearon la tierra y Taiyou dejo de reír, para observar… un estruendo, el castillo fue desmoronado en la mitad, y ante la mirad atónita, Tsuki, la soberana del cielo bajaba, con el rostro preocupado.

—¿Kagome, hija mía?—susurro. Corrió sin importarle nada al cuerpo de la estrella, observo desesperada la herida…era con la espada del sol…

—Te hirieron…

Kagome sonrió a su madre.

—Conocí el amor.

Tsuki parpadeo confundida, hasta que observo al hombre a su lado, era el hijo del sol. Observo todo el palacio y analizo todo…destrucción.

Taiyou había matado una de sus hijas.

Volviéndose al Señor del Sol, que la miraba altivo pero con la guardia en alto, lo enfrento con la furia de una madre.

—¿Qué hiciste…Taiyou?

—Se enamoro de uno de mis hijos.

Entrecerró los ojos.

—Estas ciego, siempre lo has estado…

—Aun te duele el no haberme enamorado de ti.

Kagome entrecerró los ojos hacia su madre, su corazón dolía por ver la agonía pasar por sus ojos rápidamente.

—Ahora agradezco que no lo hayas hecho, has dañado a mi hija y a tu propio hijo…—Tsuki sintió la energía de todo el Universo ante ella, lentamente, formarse en sus manos—Podre desaparecerte sin mas…sin sentir pena por ti.

Taiyou abrió los ojos sintiendo un dolor en el pecho. De repente, su cuerpo pareció hervir, hasta que lentamente se deshizo…subió al cielo y exploto en una gran masa incandescente.

—Lo encadenaste al cielo.

Tsuki sonrió tristemente, mientras se acercaba a su hija, que lentamente agonizaba en brazos de aquel joven que la miraba con amor y ternura.

—Si, pero de nada sirve, sus heridas prontamente los hará morir…primero Kagome…después a ti. La espada del Sol es un arma peligrosa…demasiado peligrosa.

Seshomaru asintió, observando el rostro pálido de la mujer que en sus brazos agonizaba por el. No estaría sola, no mas. En la oscuridad, no mas. Estaría con el…morirían juntos.

—Vamos a morir—musito ella.

—Lo se—susurro.

—Lo siento—sus lagrimas fueron como ríos bajando, el solo se dispuso a secarlas, era su mujer, sus lagrimas eran como las de el. Tiernamente, beso su nariz, sus ojos y lentamente, pego sus bocas.

Ella le respondió, su beso sabia a derrota, y amor.

—Hija mía, lo lamento…

Volteo a ver a Tsuki, que con los ojos anegados en lagrimas, sostenía sus manos con dolor.

—Fui feliz, madre. Fuimos muy felices.

—Fue mi culpa.

—No, no es tu culpa, es el tiempo…el destino, el gran telar y el Universo.

Tsuki que con ternura miraba a su hija, corto dos cabellos y formando un hilo se dispuso, para la sorpresa de ambos, atarlos en sus cuellos. Su cabello era oscuro, pero de repente se volvió rojo, el dije que Kagome le había regalado, mágicamente, había aparecido como unión de ambos hilos.

—Les prometo, que de ahora en adelante, ustedes trascenderán. No se separaran jamás, estarán juntos…el destino los cobijara…y en cada reencarnación se encontraran, de ello, quizás el fruto del amor que no fue en esta vida nazca, será una chica…una hermosa y tenaz chica.

Esperanza.

Kagome gorgojeo unas palabras que para nadie fue mas entendible que para Seshomaru, el solo sonrió y deposito su frente en la cabeza tibia de aquella mujer que amo y amara.

—¿Quién sucederá a mi padre?

—Tu hermano.

—Cuidalo.

—Me encargare de ello.

Lentamente, las heridas empezaron a hervir hasta consumirlo por dentro. Su consciencia se disipo, como estar dormido, sin embargo, sabia que no iba a despertar, no por lo menos en mucho tiempo.

No por lo menos hasta encontrar a su estrella.

No hasta que sus puntos y destinos se encontraran, se separaran y se volvieran a unir.

Por ese deseo de ambos, susurrado por Kagome. Y anhelado por el.


Amaterasu97

Este capitulo fue difícil, tuve que reescribirlo y creo que quedo bien esta versión, espero que hayan entendido el como Kagome y Seshomaru, desde tiempos aquellos habían enlazado una historia juntos, que no pudo ser, pero que sera…

Ojala les haya gustado.

Pronto, Shooting cierra el telon y es algo triste y emocionante. Chicas mil gracias, al ultimo capitulo le dare a cada chica un agradecimiento especial por estar ahí, son muchas, pero estuvieron ahí.

Muchisimas gracias por cada comentario, apoyo y acoso.

Suerte y Abrazos.