¡Hola~! ¡He vuelto! :3
Disclaimer: Undertale no me pertenece.
13
Es el cumpleaños de Frisk
La madre de Frisk estaba especialmente emocionada ese día, ¡y cómo no estarlo, si era el cumpleaños de su hija!
―Frisk, cariño, ¡te ves hermosa! ―exclamó al ver el vestido de volantes color celeste que su hija se había puesto―. ¿Oh? ¿Qué es ese moretón de ahí? ―preguntó viendo la marca oscura en el brazo de la niña.
Frisk dudó un momento antes de contestar, llevando una mano hacia la zona afectada. No podía decirle que Chara la había empujado cuando estaban jugando.
―Um… Me habré golpeado sin darme cuenta ―se excusó―. Parece mucho, pero en realidad no me duele ―agregó sonriendo.
―¡Perfecto! ―exclamó totalmente convencida―. Pero vamos a cubrirlo con un poco de maquillaje, ¿sí? ―propuso y su hija asintió.
El timbre sonó justo antes de las cuatro, indicando que los primeros invitados habían llegado. Frisk se apuró a llegar a la puerta, pero antes de abrirla se detuvo, exhaló e inhaló varias veces y acomodó su vestido. Miró su brazo, su madre había hecho un buen trabajo, debía decirlo.
Abrió la puerta y los Dreemurr le sonrieron.
―¡Mi niña, qué hermosa estás! ―exclamó Toriel al verla―. A tus trece ya estás hecha toda una señorita. ¿No creen, Asriel, Chara? ―volvió a decir, esta vez mirando a sus hijos. Asriel, siendo ahora un adolescente de dieciséis años, sonrió nervioso y sólo se limitó a asentir. Chara, por otro lado, miró con odio disimulado a su hermano mayor y luego la miró a ella.
―¡Guau, Frisk! ¡Así que al final sí eras una chica! ―comentó riendo, ganándose un "¡Chara!" genérico por parte de su familia, pero él no les hizo caso―. ¡Feliz cumpleaños! ―y le picó la frente con los dedos anular y pulgar.
Asgore suspiró.
―En fin, realmente te luciste, querida ―halagó el hombre-cabra.
―Gra-Gracias… Eh… Pasen, por favor ―pidió avergonzada haciéndose a un lado, dejándolos pasar―. Mis padres están en la cocina.
―Por cierto, mi niña, este es un regalo para ti ―Toriel le extendió un presente envuelto en papel brillante. Frisk no esperó mucho y abrió el regalo, encontrándose con un suéter color azul con rayas violetas, tejido a mano.
―Es… ¡Es hermoso! ―exclamó sonrojada y feliz. Toriel sonrió maternalmente y la abrazó.
―Me alegro, mi niña, me alegro ―dijo, y se marchó a la cocina.
―¡Hola, Frisk! ―saludó el esqueleto de los malos chistes, Sans―. De regalo te traje mi presencia, ¿no es lo mejor que puedes recibir hoy, eh? ―se rio de su propia broma.
Antes de que la cumpleañera pudiese responder al saludo, otro esqueleto, más alto y más excéntrico que el propio Sans, a quien no reconocía, la saludó también.
―¡Hola, soy Papyrus, el gran luchador! ―se presentó.
―Es mi hermano menor ―intervino Sans―. Lo traje porque no había nadie en casa y, como podrás ver, no se puede cuidar solo.
―Oh… Entiendo ―dijo, dejándolos pasar.
―¡Casi lo olvido! ―exclamó Papyrus de repente―. ¡Te traje un regalo! Se trata de mi especialidad: ¡espagueti congelado! ―gritó sacando un táper de algún lado―. Espera, ¿qué le pasa a esto? ¡Esta caliente! ¡Sans!
―¿Sí…? ―preguntó vagamente con las manos en los bolsillos.
―¡Te dije que pusieras el espagueti en el congelador!
―No lo dijiste ―contestó.
―¡Sí!
―No.
―¡Sí!
―No.
―¡Sí!
―Sí.
―¡No! ¡No puede ser! ¡Yo olvidé ponerlo en el congelador! ―gritó de repente y sin pedir permiso ni decir nada más, salió corriendo a la cocina.
―¿No es Papyrus genial? ―rio Sans.
―Sí… Supongo… ―susurró todavía procesando la información.
―Ey, ¿por qué está la puerta abierta? ―se escuchó una tercera voz―. ¡Frisk, feliz cumpleaños! ―saludó Undyne con Alphys siguiéndola detrás―. Vamos, Alphys, no seas tímida.
―¡Fe-Fe-Feliz cu-cumpleaños, Frisk! ―tartamudeó la dinosaurio amarilla, extendiéndole el regalo―. Es de mi parte y de Un-Undyne… ¡Quiero decir, de Undyne y yo! ¡Toma!
Frisk desenvolvió el regalo, encontrándose con un DVD de la primera temporada completa de Mew Mew Kissy Cutie.
―¡Gracias! ―Frisk no era realmente una fanática de ese anime, pero tampoco le desagradaba del todo―. Eh… Pasen, pasen.
Durante toda la tarde Frisk sintió la pesada mirada de Chara en la nuca. Cada vez que se giraba a verlo este le sonreía, como siempre, como le sonreía a todo el mundo… Pero estaba solo, aunque no era nada raro en él, ya que solía rehuir el contacto con las demás personas ―más que antisocial, Chara odiaba a las personas―, pero esta vez ni siquiera estaba con su familia, ni hacía nada en particular. Sólo la miraba…
Incluso Sans, en un momento de la tarde, lo notó.
―Oye, ¿quién es el lobo solitario con sonrisa de psicópata? ―preguntó mirando a Chara.
―¿Eh? ¡No tiene una sonrisa de psicópata! ―defendió―. Y se llama Chara y es mi vecino desde que me mudé ―explicó.
―¿Chara? ¿Como "cháchararacha-chá-chá"? ―inquirió riendo.
Frisk no pudo evitar reír por eso.
―¡N-No! Sólo es un poco solitario, sí, pero no es malo ―dijo con determinación volviendo al tema.
―Tú realmente eres alguien que puede encontrar el sabor dulce en un café amargo ―suspiró, mirando aún con desconfianza a Chara. Estaba claro que tenía un mal presentimiento.
―¿Pero qué tiene de malo? Como dicen: "el lobo siempre será malo si sólo escuchas a Caperucita" ―citó una frase de internet.
Sans, viendo que su amiga estaba determinada a defenderlo decidió dejar el tema.
―Ni modo, voy a ver si Papyrus logró congelar el espagueti o si también él se metió al refri ―dijo, y se fue.
Segundos más tarde, Frisk pudo ver cómo Chara también se iba silenciosamente, sin que ella pudiera detenerlo.
Después de la fiesta Frisk subió en su cuarto, realmente se había divertido esa tarde. Los regalos que había recibido eran geniales y pasó de lo mejor con sus amigos.
Es más, la hubiese gustado que la fiesta nunca terminara, pero no era algo que ella pudiera evitar. Aunque le gustaría tener una habilidad como la de "retroceder en el tiempo" o incluso "resetear", como en un juego. Pero ni modo.
Después de quitarse el vestido y los pocos arreglos que tenía en el cabello se apresuró a colocarse el suéter que Toriel le había regalado, el cual fue sin duda su regalo favorito.
¡Le encantaba!
―Ese suéter es estúpido. No deberías usarlo ―dijo de pronto una voz. Frisk se dio la vuelta asustada pues ella, hasta donde sabía, estaba sola en su habitación―. Pero como así te ves más fea y asquerosa, prefiero que uses eso a que el vestido.
Grande fue su sorpresa al descubrir que "la voz" no era ni más ni menos que Chara, el cual estaba cómodamente sentado sobre el marco de la ventana. Curiosamente, él estaba usando un suéter parecido al suyo, sólo que de color verde con rayas amarillas. Lo observó desconcertada.
―¿Que qué hago aquí? Es porque me fui temprano hoy―contestó, aproximándose a ella―...y no pude darte mi regalo ―agregó sonriendo.
―¿Qué? ¿Un regalo? ―inquirió sorprendida.
Desde que lo conocía, Chara nunca le dio un regalo de nada. Se sonrojó levemente.
―¡Sí! Pero no te lo pude dar antes porque te vi muy entretenida con ese esqueleto ―dijo en un mal disimulado tono de reproche―. ¡Pero no importa! Él ahora no está aquí, ¿no es cierto? ―sonrió.
Frisk frunció el ceño levemente y con disgusto comprobó que no lo hacía por ella. Es más, estaba segura que de no ser por la intervención de Sans por la tarde él ni siquiera estaría ahí en esos momentos.
―No… ―respondió desalentada.
―¡Qué bien! ―exclamó―. Ahora extiende tu brazo izquierdo ―ordenó y ella obedeció. Por un momento, Frisk pensó que él, su amigo, le regalaría algo como una pulsera.
De un movimiento rápido Chara colocó sus manos en el brazo y apretó con fuerza para luego rotar las manos en direcciones contrarias. Al instante Frisk profirió un grito de dolor que se apresuró a ahogar con su brazo contrario. Cuando Chara hubo aflojado el agarre vio que ahora tenía un marca deforme enrojecida, que le dolía y ardía inmensamente.
Miró a su vecino con miedo en los ojos, preguntándose por qué había hecho algo como eso. Claro, era común entre ellos que el chico le hiciera cosas como tirarle el pelo, empujarla e incluso intoxicarla con algo cuando ni Asriel ni Toriel o Asgore estaban cerca. Pero jamás llegó a esos extremos.
Chara, viendo esto, sonrió orgulloso.
―¡Listo! ―exclamó―. ¿Te gusta?
―¡Chara! ―gritó Frisk resbalando por la pared hasta llegar al suelo―. ¡¿Por qué hiciste esto?!
―Para que me recuerdes ―contestó simplemente―. Para que cuando escribas, leas, te peines o incluso te cepilles los dientes te acuerdes de mí ―agregó, sabiendo que Frisk era zurda.
―Pe-Pero Chara… No era necesario hacer esto…
―Sí, sí era ―murmuró con voz sombría, acercándose a ella, de modo en que quedó entre sus piernas―. Era necesario para que te acuerdes de quién es tu amigo, ¿entiendes? ¡Y no llores! Das asco… ―dijo.
La niña parpadeó varias veces para evitarlo.
―Aún así… ―comenzó a decir, pero fue interrumpida.
―¡Aún así nada, Frisk! ¡Eres mala conmigo, incluso hoy me ignoraste todo el día! ―echó en cara―. Pensé que éramos amigos…
―Pero si lo somos… ―intentó decir ella.
―No. Me voy ―anunció, encaminándose hacia la ventana―. Ese regalo es para ti, para que me recuerdes. E intenté que saliera con forma de corazón ―y se marchó.
Frisk no pudo reaccionar sino hasta después de un rato.
"―Tú realmente eres alguien que puede encontrar el sabor dulce en un café amargo."
Las palabras de Sans asaltaron su mente de repente, conectándose con su situación actual.
―Pero Chara no es malo… Él sólo tuvo un mal día… Sí, eso es… ―susurró para sí con la mirada perdida dirigida hacia la ventana.
Bueno, eso es todo por hoy. ¿Qué tal? ¿Les gustó? Supongo que en este capítulo vimos la parte agresiva y posesiva de Chara... Y Frisk comenzó a notarlo, pero ¿qué hará ella a partir de esto? ¿Se alejará de él? ¿O por el contrario, se acercará más para contenerlo?
¡Todo esto y más en el próximo capítulo! (?)
Sin más, espero que les haya gustado, Shade, lectores :3
Atte:
Jeffy Iha
