Autor Husky Walker
Beta LatexoHPo
Capítulo 15
Regresó a sus habitaciones ya muy noche, después de haber estado en una incursión menor. Nagini le había informado del pasado abusivo de Evan; al parecer ella no había visto razón para informarle sobre ello hasta ahora. Cierto, Evan le había comentado algo antes, pero fueron cosas menores, y Voldemort nunca había captado completamente lo malo que había sido, pero incluso eso había aumentado sus odio hacia los muggles.
Cuando entró al dormitorio vio que Evan estaba profundamente dormido, sin notar a Nagini que estaba cuidándolo hasta que él regresará. Voldemort observó a su amante dormir bajo la luz de la luna que se colaba por la ventana. Evan estaba destapado y se había hecho una pequeña bola, temblando pese a la temperatura de la habitación.
Voldemort no pudo evitar sonreír con suavidad al observar a su dormido amante. Nunca entendería cómo Evan lograba lucir como si no tuviera ni una sola preocupación en el mundo. Pero todo eso era parte de su encanto y no quería a su amante de otra manera.
Desapareció la sangre de su persona, decidiendo tomar un baño en la mañana. En esos momentos sólo quería estar con su amante. Aquellos que le habían fallado ya habían sido castigados y otros habían sido premiados por sus obras durante la incursión. Sólo había sido una pequeña incursión para mostrarle a la gente que todavía estaba ahí. De esa manera la gente le temería. Y aquellos que permitían que el temor dominara su vida cometían errores que él podía usar para su ventaja.
Después de desvestirse y dejar la sucia túnica con sangre en el piso donde los elfos domésticos la removerían, se acostó en la cama, asegurándose de no despertar a Evan o Nagini. Pese a todos los días que habían pasado Evan aún se resistía cuando se acostaban. Voldemort era paciente, o al menos trataba de serlo. Sabía que Evan tenía que sentirse seguro primero con las cosas que había hecho. Su amante era inocente y no comprendía las cosas que debían hacerse para ganar una guerra.
Voldemort se acostó y se acomodó hasta quedar presionando completamente a Evan por atrás. Su amante suspiró y se presionó contra él. Sonrió y envolvió a Evan con su brazo para que no pudiera alejarse, después de taparlos a ambos con las mantas.
Levantando la cabeza Voldemort miró a los pies de la cama, sin sorprenderse de ver a la serpiente allí. Ella pasaba las noches y las mañanas con Evan hasta el almuerzo. Luego se unía con él en lo que estuviera haciendo o iba de cacería. A menudo iba tras Colagusano, que parecía no entender que no era buena idea convertirse en una rata cuando una serpiente lo perseguía.
Severus le había informado temprano que Evan ya no necesitaría el ungüento ya que su cuerpo estaba completamente curado de la tortura a la que había sido sometido cuando había estado capturado por Dumbledore. Eso no significaría que dejaría de darle masajes a su amante. Evan se resistía al principio, pero al final terminaba totalmente relajado.
Voldemort suspiró y enterró su rostro, ahora libre de pelo, en el cabello negro de Evan. Se había quitado el bigote al día siguiente de beber la poción de Severus. Lo hacía ver más joven, además que la mayoría de los sangrepura no tenían pelo facial a menos que fueran viejos o no les importara como lucían.
Sonrió satisfecho cuando Evan suspiró contento y se acurrucó contra él. Dormido, Evan bajaba la guardia y actuaba de la manera en que lo recordaba. Lo único que extrañaba ahora era su actuar cuando estaba despierto. Voldemort sabía que tenía mucho trabajo por delante antes de que eso cambiara. Evan era testarudo y tendría que suceder algo muy drástico antes que cambiara de parecer.
Lentamente pasó sus dedos por el cabello de su amante. Dejar crecer su cabello probablemente era una de las mejores decisiones que podía haber tomado Evan, al menos ya no parecía que tuviera un nido de pájaros sobre la cabeza. Y al haberse deshecho de los lentes se asemejaba mucho menos al niño que había tratado durante tantos años de matar.
Voldemort sabía que su relación era un desastre y aunque quería, sabía que no era algo que pudiera ignorar. Al menos Evan no le permitiría olvidarlo. Su amante usaba cada oportunidad que tenía para recordarle que había intentado matarlo en varias ocasiones, pero no comprendía que eso había sido antes de que supiera que Potter y Evan eran la misma persona.
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Cuando Harry despertó algo pesado estaba envuelto alrededor de su cintura y algo estaba presionando contra su trasero. Sé quedo inmóvil en la cama y miró por la ventana. El sol ya había salido y normalmente ya habría estado levantado a esa hora.
No necesitó mirar hacia atrás para saber quién lo estaba presionando con tanta fuerza contra su cuerpo. Había ido a la cama solo anoche y probablemente el Señor Oscuro había vuelto cuando dormía. Por Snape se había enterado que Voldemort había salido en alguna incursión pero el pocionista se había rehusado a decirle más que eso. Harry tenía la sensación de que Voldemort aún no estaba feliz con el maestro de Pociones por haberlo escondido. Quizás era por eso que Snape se había quedado con él en lugar de ir a la redada
Antes de marcharse, Snape le había informado que ya no necesitaba el ungüento y Harry no pudo evitar sentirse un poco decepcionado. Al parecer desde ahora ya no recibiría masajes de Voldemort. Harry sabía que no debía sentirse de esa manera, pero estar tan cerca al Señor Oscuro le traía recuerdos de su tiempo con Tom y de alguna manera lograba olvidar todo sobre su situación.
Mirando a los pies de la cama, Harry notó que Nagini ya no estaba y frunció el ceño. Normalmente la gran serpiente se quedaba con él hasta la hora del almuerzo, entonces desaparecía.
Sintiendo a Voldemort moverse tras él sacó a Harry de sus pensamientos. El Señor Oscuro murmuró algo ininteligible y lo acercó aún más contra su cuerpo, cosa que Harry no creyó fuera posible en su actual posición.
Harry casi olvidó cómo respirar cuando sitio al hombre frotarse contra su trasero. Harry se mordió los labios hasta que un sabor metálico llenó su boca y cerró los ojos. No podía negar que los movimientos tras él hicieron que su sangre se dirigiera hacia abajo. Gimió suavemente. Había pasado tanto tiempo, pero eso no significaba que quería hacerlo con el Señor Oscuro.
Con un movimiento final Harry sintió algo húmedo y cálido en su trasero. Sintió que se ponía rojo, la única ropa que los separaba era la parte de abajo de su pijama ya que Voldemort insistía en dormir desnudo. Aunque a Harry no le gustaba eso, estaba agradecido de que por lo menos le permitían ponerse algo para dormir. No estaba seguro de poder dormir si era obligado a acostarse en una cama, desnudo, con Lord Voldemort.
―Evan.
La palabra fue tan suave que Harry casi no la oyó cuando Voldemort enterró el rostro en su cabello. Se preguntó brevemente si la gente le creería si les dijera que al Señor Oscuro le gustaban los arrumacos en la cama.
Lo más probable era que la gente creyera que estaba loco y lo encerraran en alguna parte. Eso si Voldemort no lo pillaba primero.
Harry se movió e hizo una mueca ante la sensación pegajosa. Tenía que encontrar una manera de liberarse sin despertar a Voldemort para poder tomar un baño. Sonaba fácil aunque lo sería aun más si Voldemort lo soltaba.
―Maldición, si me dejara ir, sería feliz― murmuró bajito mientras intentaba liberarse. Se quedó helado cuando Voldemort se movió tras él. El hombre murmuró algo y continúo durmiendo. Harry dejo escapar un suspiro que no sabía tenia contenido.
Harry retorció su cuerpo y logró soltarse del agarre mortal de Voldemort. Manteniendo sus ojos en el hombre dormido, se arrastro por la cama hasta que llegó al borde y se bajó al suelo. Cuando Voldemort no reaccionó Harry se apresuró al baño.
Cuando cerró la puerta tras él, se permitió relajarse. Sabía que no había cerradura en ese lado de la puerta pero de verdad dudaba que Voldemort despertara pronto. Incluso los señores oscuros tenían que dormir.
Caminó hacia el fondo del baño donde una gran ducha estaba escondida. Mientras caminaba se sacó el pantalón de pijama, feliz de no tener que caminar más en ropa pegajosa.
La ropa interior siguió a los pantalones y Harry se metió en la ducha y cerró la puerta de vidrio tras él antes de abrir el agua. Suspiró aliviado cuando el agua caliente cayó sobre él. Era su segundo baño sin supervisión y lo disfrutó completamente.
Al menos estaba bastante seguro de que Nagini no se colaría esta vez.
La ducha era tan grande como para dos personas. Harry no pudo evitar preguntarse para qué quería Voldemort tanto espacio. A menos que tuviera con quien compartir la ducha.
Aunque Harry no estaba seguro del por qué, no pudo evitar sentirse celoso al pensar en alguien más con Voldemort. No era como si el hombre fuera su amante o algo asi. Y para Tom él había desaparecido hace cincuenta años. Voldemort tenía todo el derecho de tener otro amante.
Y no era como que a Harry le importara, después de todo Voldemort y Tom eran dos personas diferentes.
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Voldemort despertó al escuchar el agua corriendo. Mirando alrededor vio que Nagini y Evan no estaban en la habitación, solamente ellos dos podían entra al dormitorio sin su permiso. Y como Evan no podía marcharse no le costó saber quién estaba en el baño.
Pese al poco tiempo que había dormido Voldemort se sentía descansado. Había sido así desde que Evan había vuelto a su cama. Aunque técnicamente era él quien había vuelto a la cama, ya que Evan había estado allí por un tiempo pero había sido incapaz de unirse a su amante por la conexión entre ellos.
Sin la conexión Evan ya no sentía dolor al estar cerca de él. Para Voldemort era algo bueno poder estar cerca de su amante sin causarle dolor.
Se sentó lentamente, sus músculos estaban adoloridos por la redada de la noche anterior. Los Aurores se habían presentado cuando estaban atacando una familia de la luz. Voldemort no sabía los nombres de las victimas ni le importaba ese detalle. La cosa más importante era que se oponían a él. Ninguno de sus seguidores había muerto, pero Narcissa y Severus había estado ocupados encargándose de los heridos.
Sintiendo algo pegajoso en su piel se miró y levantó una ceja. Al parecer había tenido lo que se llamaba un sueño húmedo. No había tenido uno de esos en mucho tiempo. Desde que había dividido su alma y había dejado de soñar. Después de beber la poción sus sueños habían regresado lentamente pero esta era la primera vez que tenían una connotación sexual.
Desapareció el desastre que había causado mientras dormía. Con Evan en otra habitación podía usar magia sin miedo a las consecuencias para el otro. Sabiendo que había dormido demasiado, y por suerte con nada que tuviera que hacerse sin su supervisión inmediata, Voldemort se levanto de la cama. Después de todo, tenía incursiones que planear, gente que tortura y una guerra que ganar.
Mientras caminaba por el suelo notó que Nagini no estaba a la vista. Supuso que estaba con Evan en el baño.
Abrió el closet y encontró una túnica azul oscuro. La sacó y se dio la vuelta. Tenía que visitar a Severus para saber cuántos habían sido heridos y si todos habían sido sanados.
Un sonido hizo que Voldemort levantara la mirada y ojos rojos se conectaron con los ojos verdes. Evan había salido del baño mientras buscaba algo qué ponerse. Su amante se había movido sin hacer ruido y Voldemort no se había dado cuenta, ni siquiera había oído cuando el agua dejó de correr.
Unos ojos verdes lentamente recorrieron su cuerpo, bebiendo en cada pequeño detalle. Voldemort se quedó quieto pacientemente mientras esperaba que su amante terminara. Sabía que su cuerpo era una obra maestra; la gente lo había alabado antes de que cambiara con sus horrocruxes. Evan había sido el único que no había alabado su cuerpo; el chico simplemente lo había amado porque era parte de él.
―¿Te gusta lo que ves?― sonrió de medio lado al ver las mejillas coloradas de su amante. Evan no se había dado cuenta de lo que estaba haciendo, cosa que le agradó aun más. Significaba que Evan por dentro aun lo reconocía como su amante. Ahora sólo tenía que hacer que el chico se diera cuenta.
―Como si me importara, sólo estoy sorprendido de ver lo mucho que has cambiado de tu antigua cara de serpiente.
Pese las palabras, la voz de Evan no sonaba maliciosa. Los ojos de Voldemort brillaron. Quizás no sería tan difícil hacer que Evan se diera cuenta que aun lo amaba.
Esta vez Voldemort se tomó su tiempo en observar cada detalle de Evan. Incluso le había ordenado a los elfos domésticos que no le dieran nada más que pantalones de pijama. Le daba la posibilidad de mirar a su amante sin que éste se sintiera desnudo. Al mismo tiempo le hacía más fácil encargarse de las heridas sin tener que luchar para sacarle la ropa.
Voldemort frunció el ceño al tratar de abrir la puerta y notar que no se abría. Lo intentó más veces pero con el mismo resultado. Revisó las protecciones, se veían igual. Pero aunque había leído sobre protecciones no era uno de los temas que había estudiado más.
Oyendo una risa tras él se dio la vuelta y fulminó con la mirada a Evan que se había movido de la puerta del baño para sentarse en la cama.
―¿Tienes problemas, Voldemort?― le dijo el chico ladeando la cabeza y mirándolo con sus grandes ojos verdes, signo perfecto de sumisión.
―Parece que alguien le ha hecho algo a mis protecciones.
Evan no se detuvo por sus palabras molestas.
―De verdad es una pena que no seas un hacedor de protecciones, entonces con facilidad podrías encontrar qué anda mal y salir de aquí.
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Harry ni siquiera trato de disimular el tono de satisfacción pero no pudo negar el escalofrió que recorrió su cuerpo cuando Voldemort siguió fulminándolo con la mirada.
―Si eres tan bueno, entonces arregla lo que me mantiene encerrado. Tengo muchas cosas que hacer y apenas averigüe quien hizo esto lo pagara caro.
Harry apenas podía contener su sonrisa.
―Me gustaría ayudarte, pero con estas esposas puestas, me temo que tendrás que esperar a que alguien venga por ti.
En tres pasos Voldemort estuvo parado frente a él y Harry se quedó sin aliento. En su actual posición Harry quedó frente a la ingle de Voldemort. El chico echó la cabeza hacia atrás para mirar al otro a la cara.
―Tal vez yo sea incapaz de hacerlo, pero sé que tú puedes.
Harry apartó la mirada, aparentemente aburrido.
―Si hay algo que me han enseñado ustedes, los Slytherin, es no hacer nada sin recibir nada a cambio…
Harry no había terminado de decir esas palabras cuando se encontró de espaldas en la cama con Voldemort sobre él.
―Entonces tendré que pagarte.
Harry trató de soltarse de Voldemort, pero el mago aprovechó su cuerpo más grande para mantenerlo atrapado.
―Lo siento, pero el precio no va a cambiar. O me quitas estas esposas o no te diré como salir de tu propio dormitorio.
―¿Te has dado cuenta que ambos estamos atrapados aquí? Y, como me dijiste antes, este es un dormitorio, hay muy pocas cosa que se pueden hacer aquí.
Harry se encogió de hombros lo mejor que pudo en su actual posicion y siguió mirando a otro lado menos a Voldemort.
Entonces duerme, a mí no me importa. Al menos así habrá silencio.
―Eso no es lo que quería decir con "cosas que hacer".
―¿Entonces que querías decir?
Voldemort suspiró como si llevara una pesada carga.
―¿De verdad debo explicarte cada detalle?
Harry levantó una ceja pero no reaccionó de otra manera. Voldemort suspiró otra vez.
Los ojos de Harry se abrieron cuando los labios de Voldemort chocaron contra los suyos. No fue un beso gentil. Ambos lucharon por dominar. Voldemort metió a la fuerza su lengua en la boca de Harry y él la atrapo con sus dientes.
El chico jadeó cuando el mago le bajó los pantalones de pijama y prácticamente se los sacó a la fuerza. Voldemort se levantó un poco y lo miró, haciendo que Harry se sintiera más pequeño de lo que era.
―Eres mío― dijo Voldemort y lo besó.
Empujando los hombros del otro, Harry rompió el beso.
―Déjame― exigió meneando la cabeza.
Los labios de Voldemort se curvaron y sus ojos destellaron.
―No―. Se sentó y se sacó la túnica. Harry tomó ese momento de distracción para empujarlo lejos de él y rodar. Saltó de la cama y cayó al suelo de pie; se alejó corriendo, desnudo y tropezando.
Casi había llegado a la puerta del baño cuando fue tacleado por la espalda y quedó presionado contra la pared. La voz de Voldemort sonó en su oído, un brazo cruzaba su pecho liso aferrándolo contra el firme cuerpo tras él.
―Estúpido pequeño Evan, ¿de verdad pensante que me ganarías?― dijo Voldemort y llevó los dedos de su mano libre hasta la boca del muchacho―. Hay una sola manera en que esto va a terminar. Deja de luchar. Ambos sabemos que en realidad no tienes deseos de hacerlo.
Harry se estremeció y aceptó los dedos en su boca y comenzó a chupar. Con un escalofrió se aseguró de que los dedos estuvieran bien mojados. En el pasado Tom se habría tomado su tiempo preparándolo y habría usado un hechizo de lubricación en él. Al parecer este no sería el caso esta vez. Gruñendo en aprobación Voldemort sacó los dedos de su boca y los metió entre sus nalgas.
―Deja de resistirte Evan, sabes que te gustara― dijo mientras probaba el estrecho agujero. Voldemort mordió la oreja de Harry mientras le introducía un dedo. Harry gritó y arqueó su espalda. Había pasado mucho tiempo desde que había estado de esa manera con Tom y Voldemort no estaba siendo exactamente gentil.
La preparación fue rápida. Al parecer Voldemort no tenía planeado romance. Harry lo escuchó escupir en su mano y supuso que estaba preparando su miembro. Harry encontró sus piernas abiertas por las rodillas de Voldemort.
Cuando Voldemort presionó la cabeza de su miembro contra su entrada, Harry obligó a su cuerpo a relajarse. Cuando el mayor se presionó contra él la visión de Harry se puso roja y dejó escapar un grito. De un golpe Voldemort estuvo enterrado profundo y comenzó a sobarle el estómago.
Harry jadeó mientras trataba de acostumbrarse a la sensación del gran miembro de Voldemort dentro de él. Incluso en el pasado al ser penetrado de esta manera sentía algo de dolor y las piernas le temblaban en una posición como esta. Un leve gemido fue la única advertencia que recibió antes que Voldemort comenzara a moverse.
Movimientos fuertes y profundos remecían su cuerpo hacia adelante y Harry cayó de rodillas apoyándose con sus manos. Sonido de piel contra piel, gemidos y gruñidos llenaron el aire y Harry se perdió en las sensaciones y en el acto.
Jadeó cuando una mano fría agarró su duro miembro que había sido abandonado hasta ahora. Los movimientos eran duros y de repente escucho a Voldemort gruñir en su oído.
―Córrete para mí, Evan. Muéstrame a quién perteneces―. Harry gimió y jadeó. Sus paredes internas se apretaron contra el miembro de Voldemort―. Muéstrame a quién amas.
―¡Tom!― gritó Harry cuando el orgasmo lo envolvió y sólo vio blanco. Sintió cuando Voldemort se corrió dentro de él y gruñó cuando su semen lo llenó.
Colapsaron en el piso, Harry con Voldemort sobre él. Harry parpadeó cuando regreso su visión y se movió un poco para mirar a Voldemort. El Señor Oscuro lo estaba viendo con un brillo en los ojos que Harry reconoció. Tom tenía el mismo brillo en los ojos cuando terminaban de hacer el amor.
Harry hizo una mueca por el dolor en su trasero. Se lamió los labios lentamente y vio los ojos de Voldemort seguir ese movimiento. Rubor coloreó sus mejillas cuando al fin se dio cuenta de lo que había sucedido. Había dejado que el Señor Oscuro lo cogiera, algo que jamás habría pensado sucedería.
Como si sintiera sus pensamientos una mano empezó a frotar su espalda en un movimiento calmante.
―¿Estás lastimado?―. Si no fuera porque lo conocía habría dicho que Voldemort en realidad sonaba preocupado― Ha pasado tanto tiempo.
Pese al dolor que sintió al moverse, Harry se hizo un ovillo lo más que pudo en su actual posición. Voldemort dejó escapar un suspiro y rodo fuera de él.
―Al parecer no saldremos pronto.
Sin más palabras Voldemort lo tomó en sus brazos y lo llevó a la cama. Harry lo dejó, por una vez sin protestar por el contacto cercano. Estaba cansado hasta los huesos y sus ojos ya estaban cerrándose. Todo lo que quería era acurrucarse y dormir, ojala el dolor ya no estuviera cuando despertara pero lo dudaba.
Sintió cómo era depositado con gentileza en la cama y apenas los brazos lo dejaron se hizo un ovillo y dejó escapar un suspiro satisfecho. Poco después de eso, sintió que Voldemort se acostaba a su lado tapándolos a ambos con las mantas.
Voldemort lo acercó contra su pecho. Harry lo dejó. Ahora estaba demasiado cansado, satisfecho y adolorido para protestar. Apoyó su cabeza contra el pecho de Voldemort y escuchó cómo los latidos del corazón del hombre disminuían su velocidad al quedarse dormido.
Cuando Harry estuvo seguro de que Voldemort ya no estaba despierto levantó su cabeza y lo observó. Voldemort se veía casi inocente, si uno pudiera describirlo así, mientras dormía. Era difícil imaginar que había tomado la vida de cientos de personas.
Harry meneó la cabeza, decidiendo no pensar más en eso. Trataría de pensar en todas esas cosas y sobre en qué paso se encontraban en su relación después de dormir. Ahora encontraba difícil unir dos puntos sin agotarse.
―Te amo― dijo Harry inseguro de si era a Tom o a Voldemort. En esos momentos parecían estar fusionados y ser una persona. Harry besó con suavidad la mejilla del hombre antes de permitirse unirse a él en el mundo de Morfeo.
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Severus levantó la mirada del libro de Pociones que había traído consigo esa mañana y miró la puerta. Ya que el Señor Oscuro había estado esperando su reporte le había sido fácil entrar sin alertar a nadie.
Había encontrado a la serpiente del Señor Oscuro en la sala. Inseguro de si ella lo entendería Severus trató de explicarle a Nagini sobre su plan para que Potter y el Señor Oscuro se reconciliaran. Al parecer había sido suficiente para evitar que la serpiente lo atacara cuando había lanzado el hechizo contra la puerta.
Después Lucius y Narcissa se le habían unido. Ninguno de los dos había estado dispuesto a dejar que se enfrentara al Señor Oscuro a solas cuando su amo y amigo saliera de la habitación. La única razón por la que no habían estado con él desde un principio era porque nada más aparte de una catástrofe de proporciones gigantes los podía sacar de la cama antes de bien entrada la mañana.
―¿Qué crees que están haciendo?―. Lucius fue el primero en hablar desde que entraron.
Severus miró a su amante y luego volvió a mirar a la puerta. Habían oído gritos enojados hace un rato, pero después de un tiempo no habían oído nada más.
Ojala no se hubieran matado.
―Esperemos que estén siguiendo el plan y estén reconciliándose. Nos evitar tener que pasar por todos estos problemas otra vez― dijo arrastrando las palabras antes de volver su atención al libro que había estado leyendo.
Severus sonrió de medio lado al pensar en su plan. Aunque lo dijera él mismo había sido bastante simple. Al hacer que nadie pudiera dejar la habitación Potter y Voldemort estarían obligados a hablar. Ojala fuera suficiente para eliminar la tensión entre ellos.
―Creo que es bastante divertido que el Señor Oscuro no trate de usar Alohomora para salir.
Severus le asintió a Narcissa antes de acomodarse en su silla.
A veces los métodos más simples eran los más efectivos.
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Harry prácticamente estaba rebotando de las paredes mientras ignoraba las miradas de enojo que Draco estaba enviando en su dirección. Harry sonrió y le cerró un ojo al rubio antes de continuar por el pasillo con Draco pisándole los talones.
―Potter, espera. El Señor Oscuro accedió en que salieras si te comportabas. Correr como un salvaje y no quedarte conmigo definitivamente no es comportarse.
Harry rodo los ojos mientras giraba alrededor, alejándose del alcance de Draco.
―Tómalo con calma, Draco. Lo haces parecer como si yo fuera una especie de mascota.
Le sonrió al molesto rubio. No era como si Draco pudiera hacer algo para mantenerlo quieto cuando por fin había salido de esa maldita habitación.
Harry había dejado claro que se estaba volviendo loco observando las mismas cuatro paredes cada día. Estaba acostumbrado a moverse como quisiera. Sólo los Dursleys habían logrado mantenerlo en una habitación por un largo periodo de tiempo e incluso entonces Harry había sentido la locura acercarse. Como un depredador tras su presa.
―Entonces quizás debería pedirle al Señor Oscuro una correa para ti.
Harry se detuvo y se giró para mirar a Draco mientras ponía las manos en sus caderas.
―Ni siquiera pienses en eso, Draco. Además, dudo que Voldemort este feliz de saber que tienes esos pensamientos sobre mí.
Harry sonrió de medio lado cuando las mejillas de Draco se sonrojaron.
―Eso no es lo que quería decir y tú lo sabes, Potter.
Sonriendo, Harry se encogió de hombros y le dio la espalda al rubio.
―Oye, Draco, ¿dónde tiene tu gente escondida la cocina?
Casi pudo ver la expresión confundida del rubio sin verlo.
―¿Que quieres hacer en una cocina, Potter? Por la manera en que actuabas en el salón de Pociones significa catástrofe.
―Te sorprenderías de lo poco que sabes realmente sobre mí, Draco― dijo Harry con voz cantarina―. Ahora, ¿vas a mostrarme dónde está la cocina o vamos a caminar por allí hasta que la encuentre por casualidad?
Al oír suspirar al rubio Harry supo que había ganado el argumento.
―Muy bien, Potter, sígueme.
Draco paso a su lado y Harry apresuró el paso para seguirlo sin quedar atrás. Aunque Voldemort le había prometido que nada malo le pasaría no se sentía seguro. Después de todo ese era el hogar del Señor Oscuro y Mortífagos debían andar por ahí aunque hasta el momento aun no veía a ninguno.
Resultó que el camino a la cocina fue corto ahora que Draco lo estaba guiando. Harry supuso que era porque Draco conocía el lugar y estaba cansado de caminar.
La cocina era grande y blanca. Una gran mesa estaba ubicada en el medio de la habitación mientras unos hornos estaban alineados contra una de las paredes. Artículos de cocina colgaban de las demás paredes con fácil acceso. Ninguno era muggle pero Harry suponía que eso no significaba mucho. Después de todo en el pasado había cocinado a la manera mágica.
Harry se acercó a uno de los elfos domésticos mientras Draco se sentaba en una silla, observándolo atento. El elfo domestico levanto la cara de su trabajo cuando Harry se acercó. Harry se detuvo cuando vio que el elfo lo miraba con atención.
―Hola, ¿podría tomar prestada su cocina por un momento?
Los ojos del elfo domestico se abrieron imposiblemente grandes cuando Harry habló.
―¿Acaso el amo mago no está satisfecho con nuestro trabajo? Me castigaré de inmediato, por favor no me despida.
Antes de que el elfo domestico pudiera cumplir con cualquier castigo que tuviera planeado, Harry puso una mano sobre su brazo y le sonrió con ternura.
―No es nada como eso. Sólo estoy un poco aburrido y pensé que podría cocinar algo.
El elfo domestico miró dubitativo desde él hacia Draco y de vuelta a él. Era claro lo que pensaba de las habilidades culinarias de los magos. Harry brevemente se preguntó quién había dejado esa impresión en el elfo domestico. Casi comenzó a reír ante la imagen de Voldemort parado en la cocina, tratando de cocinar. Incluso en el pasado había sido Harry quien se había encargado de cocinar.
―El amo mago solo debe llamar y Yo vendrá― dijo el elfo domestico antes de hacer una reverencia y desaparecer.
Harry sonrió y meneó la cabeza.
―¿Quien habría pensado que el Señor Oscuro nombraría a uno de sus elfos como un pronombre?― dijo en voz alta, ya planeando averiguar cuántos de los elfos domésticos se llamaban así. Se dirigió a la mesa ya sabiendo lo que haría.
―Entonces, ¿de verdad eres el amante del Señor Oscuro?
Harry examinó los diferentes cuencos antes de escoger el que le serviría mejor.
―Como te dije antes, al parecer somos una pareja―. Comenzó a recolectar los ingredientes que necesitaba.
―Pero pensé que odiabas al Señor Oscuro, después de todo el asesinó a tus padres.
Harry se detuvo por un breve momento antes de comenzar a batir los huevos.
―No puedo decir que estoy de acuerdo con las cosas que hace, y probablemente tratare de detenerlo cada vez que sea posible. Y los dos somos testarudos, así que habrá peleas porque somos muy diferentes. Pero amo a Tom y adentro, muy adentro, dentro de Voldemort esta Tom. Sólo tienes que saber dónde buscar. Y usar a mis padres en este argumento es algo sucio y no va a funcionar. ¿Cómo puedo extrañar a alguien que nunca conocí?
Harry comenzó a incorporar el azúcar con los huevos en una mezcla blanca. Estaba lejos de ser tan simple como lo hacía sonar. Para Harry habían demasiados asuntos que le impedían que las cosas fueran como eran antes. La profecía jugaba un gran papel, aunque Voldemort trataba de hacerlo parecer como si no fuera el caso. Harry sabía que uno de ellos tenía que morir, y aunque quería vivir, sabía que era muy probable que muriera.
Negó con la cabeza para aclarar sus pensamientos. Se preocuparía de su muerte cuando llegara el momento para eso. Hasta entonces disfrutaría el tiempo que tenia.
―De verdad, Potter, ¿cómo lograste convencerlo de que te dejara salir?
Harry miró a Draco que estaba sentado al otro lado de la mesa. Cerca para ver que estaba haciendo pero lejos para no ensuciarse.
―Le prometí que no trataría de escapar si me dejaba salir― respondió Harry con una sonrisa antes de volver su atención al cuenco.
―¿Entonces es por eso que me envió contigo?
Harry miró brevemente al rubio antes de volver a mirar el cuenco.
―No tengo idea de qué quieres decir.
―Potter, ¿qué tan estúpido crees que soy?―. Harry sabiamente decidió dejar su boca cerrada― Sólo le dijiste que no tratarías de escapar. Si logras hacerlo, nadie podría decir que rompiste tu promesa.
Harry sonrió, saco la masa del cuenco y comenzó a dividirla en pequeñas porciones.
―Está bien, me pillaste, ¿pero qué puedo decir? Es su culpa, pasar tanto tiempo rodeado de Slytherin obviamente no es algo bueno para mí.
―Quizás podría enseñarte a cuidar mejor de ti y a no correr hacia el peligro.
Harry sonrió de medio lado ante las palabras del rubio y puso la masa en el horno antes de encenderlo.
―Draco, ya he pasado demasiados años con gente Slytherin, ¿qué te hace pensar que más tiempo hará cambiar mi forma de ser?
Draco asintió suavemente.
―Tienes razón, eres demasiado testarudo para cambiar.
En lugar de tomar la carnada Harry le ofreció el cuenco a Draco.
―¿Quieres probar?―. Sonrió ante la expresión de Draco y se encogió de hombros― Bueno, tú te lo pierdes.
Tomo un poco de la masa con un dedo y luego lo metió a su boca, gimiendo por el sabor. En su infancia cada vez que preparaba algo en la cocina era Dudley que terminaba lamiendo las cucharas y cuencos y Harry tenía que limpiar todo el desastre. En su casa Tom no había estado dispuesto a lamer el cuenco así que Harry lo hacía. Al parecer ese sería el caso aquí.
―Si haces eso sonidos cuando estas con el Señor Oscuro, comprendo por qué ya no quiere matarte.
Los ojos de Harry se abrieron antes las palabras de Draco y se sonrojó. Sacó el dedo de su boca y fulminó con la mirada al rubio.
―¿Qué quisiste decir con eso?
―Cuando haces sonidos así se van directo a la entrepierna de un hombre―. Harry de repente estuvo feliz de que la mesa estuviera entre ellos, aunque no impediría que Draco le hiciera algo aun así hacia que Harry se sintiera más seguro―. Por Merlín, Potter, ¿no te das cuenta que estoy bromeando? El Señor Oscuro me mataría si tratara algo contigo, y además soy heterosexual.
Al oír las palabras del rubio Harry se sintió culpable.
―Lo siento, yo…
―De verdad, Potter, es demasiado fácil poder molestarte. Lo dije porque sabía que podría conseguir una reacción de tu parte.
Harry se sonrojó y volvió su atención al horno. El silencio en la cocina continuó y sólo fue interrumpido por los elfos domésticos que se movían por ahí, preparando lo que al parecer era la cena de esa noche.
―Bien, bien, bien, miren esto. ¿No es el repulsivo Potter? ¿Qué estás haciendo aquí en vez de estar en los calabozos?
Harry se quedó helado y se dio la vuelta lentamente para mirar a la puerta con ojos entrecerrados.
―Bellatrix.
Su voz estaba cargada de odio hacia la bruja loca. Para Harry muchos años habían pasado desde el incidente en el Ministerio. Había llegado a aceptar que Sirius estaba muerto y que no había sido su culpa. Pero eso no significaba que había perdonado a la asesina de su padrino.
―Mestizo asqueroso, ¿extrañas a tu padrino? Apuesto que aun lloras en la noche porque lo extrañas.
Harry se enderezo en toda su estatura, aunque no era mucha. Estaba enojado, pero calmado al mismo tiempo, parecía como si alguien hubiera vaciado un balde de agua fría sobre su cabeza.
―Para tu información, Bellatrix, no soy un mestizo sino un sangrepura de primera generación. y si alguien va a llorar, serás tú.
La bruja lo miró a los ojos, y un escalofrío lo recorrió al ver la locura en esos ojos.
―El asqueroso Potter tendrá que aprender cómo hablarle a sus superiores, y yo estaré mas que feliz de enseñarle. ¡Crucio!
Harry saltó fuera del camino de la maldición y dejo caer el cuenco al suelo mientras se escondía tras la mesa.
―Maldita bruja loca.
Desde el otro lado de la mesa podía oír la risa loca de Bellatrix mientras se acercaba.
―El asqueroso Potter está asustado, ¿eh? Quiere huir donde su asquerosa madre sangresucia y su padre amante de la suciedad para contarles sobre la malvada Bellatrix? Es verdad: Potter no tiene padres. Están muertos.
Su risa se elevo aún más aunque Harry habría jurado que eso no era posible.
Pese a lo que le había dicho a Draco, sus padres aun eran un tema delicado para él. Y oír a Bellatrix hablar de ellos de esa manera hizo que su temperamento explotara. Harry miró las esposas alrededor de sus muñecas. Sin ellas con facilidad se habría encargado de la bruja. Pero ahora sólo podía esperar a que Draco saltara en su defensa, o que alguien más viniera a ayudarlo. De repente comprendió por qué Voldemort no quería que dejara la habitación.
―Tía Bellatrix, détente de inmediato. Potter esta aquí porque el Señor Oscuro lo desea. Si lo lastimas, él se enojara contigo.
Harry suspiró cuando escuchó a Draco. Al menos sabía que el rubio no lo había abandonado o se había hecho a un lado para mirar el espectáculo. Si hubiera estado en otra situación Harry se habría divertido al oír como Draco le habló a la bruja, como si ella fuera una niña pequeña que hubiera hecho una travesura.
La sonrisa de Harry se detuvo cuando Bellatrix volvió su atención hacia Draco.
―Chico estúpido. El Señor Oscuro jamás dejaría a esta suciedad andar libre por ahí. Tú lo ayudaste a escapar y por eso pagarás. El Señor Oscuro sólo le pertenece a una persona y esa soy yo. ¡Crucio!
Cuando la bruja lanzó el hechizo Harry agarró el cuenco y salió de su escondite.
―¡Lestrange, estoy aquí!― gritó, tratando de no mirar mucho al cuerpo retorciéndose de Draco. Dudaba mucho que el rubio hubiera sentido antes los efectos de la maldición Cruciatus y estuvo impresionado de que no hubiera gritado o algo asi.
Como esperaba, Bellatrix interrumpió la maldición y se giro hacia él. Levantó una ceja al verlo.
―¿Así que el asqueroso Potter salió para salvar al traidor?
Harry se movió alrededor de la mesa hasta que estuvo entre Draco y Lestrange.
―Deja a Draco en paz.
―¡Qué dulce! ¿Son ustedes amantes? Me pregunto qué dirán los padres del pequeño dragón sobre esto. Que el amante de su perfecto heredero es un aquereso mestizo.
Harry gruñó, atrayendo su atención hacia él.
―Mejor comienza a usar tu cerebro antes de abrir la boca. No sería bueno que Voldemort escuchara cómo nos estás hablando.
Pese a lo que había esperado la amenaza no pareció funcionar en la mujer.
―Como si el Señor Oscuro quisiera escuchar algo más que tus últimas palabras, Potter.
―¿Y por qué razón, querida Bellatrix, crees que conoces los deseos de nuestro Lord tan bien?
Los tres miraron a Narcissa Malfoy que estaba parada en la puerta, luciendo como si hubiera corrido hacia la cocina desde el lugar en el que se había encontrado.
―Qué bueno que te me unas, Cissa, estaba a punto de enseñarle a tu hijo una lección que no olvidará pronto.
―¿Y qué ha hecho para merecer una lección de ti?
Si Harry no lo supiera habría creído que estaban hablando sobre cualquier cosa sencilla en vez de la manera en que Bellatrix pensaba torturar a Draco y posiblemente a él también. Aunque suponía que Bellatrix preferiría matarlo que torturarlo.
―¿Qué piensas que dirá nuestro lord cuando sepa que trataste de lastimar a su amante y a mi hijo?
Harry uso la distracción que la fría voz causó y lanzo el cuenco. Golpeó a la bruja en la cabeza y ésta trastabilló hacia atrás. Asombrada tocó su frente de donde la sangre ya estaba escapando.
―¡Asqueroso Potter, ahora vas a saludar a tu padrino por mi! ¡Avadra Ke…!
―Stupefy.
El rayo rojo alcanzó a Lestrange de golpe antes que pudiera terminar la maldición.
Harry se quedo quieto y observo a Narcissa correr hacia su hijo para revisarlo.
―¿Estás bien, mi pequeño Draco? ¿Ella logró lastimarte? Te lo juro, Voldemort nunca debió liberarla de Azkaban, ella no es la misma que era antes. Por otro lado, la locura siempre ha seguido a la familia Black, sólo unos pocos hemos tenido la suerte de poder evitarla.
Se sentía fuera de lugar observando la interacción entre madre e hijo. Harry brevemente se preguntó si su madre habría reaccionado de la misma manera cada vez que se ponía en peligro. ¿Acaso ella lo abrazaría así y lo revisaría para ver si no estaba lastimado? Harry suponía que era una de las cosas que nunca sabría.
Asegurándose finalmente que Draco estaba bien, Narcissa volvió su atención hacia él.
―Vi lo que hiciste, Harry, y fue muy estúpido. Bellatrix no se habría detenido para lastimarte. Incluso pudo matarte.
Harry agachó la cabeza, odiando el hecho de que estuviera siendo regañado como si fuera un niño. No era la primera vez que se encontraba en este tipo de situación y conocía su suerte como para esperar que fuera suficiente para sacarlo de cualquier problema.
De repente Harry se encontró envuelto en un abrazo y apretado contra el pecho de una mujer.
―Pero muchas gracias por proteger a mi Draco.
Harry se quedó allí y dejó que ella lo abrazara, inseguro de cómo actuar.
Por fin Narcissa lo soltó y se alejo de él.
―¿Y qué estaban haciendo ustedes dos en la cocina? ¿Pueden imaginar mi sorpresa cuando oí de uno de los elfos domésticos que ustedes estaban aquí y que Bellatrix estaba atacándolos?
Harry se removió mientras Narcissa lo miraba, luego a Draco y de vuelta a él y luego otra vez a su hijo.
―Fue mi culpa, convencí a Draco para que me mostrara dónde estaba la cocina. Estaba aburrido y quería preparar algo.
Narcissa se giró hacia el horno encendido.
―¿Qué estás haciendo?
El rostro de Harry se iluminó en una sonrisa.
―Estoy preparando galletas. De esa manera pueden decir: únanse al lado oscuro, tenemos galletas―. Ninguno de los Malfoy reaccionó ante lo que dijo, Harry suspiró―. Es algo muggle, pensé que era gracioso.
―Sólo tú, Potter, pensarías en usar un dicho muggle entre sangrepuras― dijo Draco mientras él y Narcissa meneaban la cabeza.
