Título del fic: Los Potter los prefieren Slytherin...

Título del capitulo: ... pero lo confiesa demasiado tarde

Personaje protagonista del capitulo: Harry James Potter

Pareja: Harco (Harry/Draco)

Número de palabras: 1.423

Ni los personajes ni lugares aquí mencionados me pertenecen. Son obra de nuestra genial y rubia JK Rowlling. Yo no he hecho esto con ánimos de lucro, pero si me queréis pagar prometo no decir nada.


I

Alzo la vista hacia la puerta y sonrío al ver una cabellera rubia asomada por ésta. Lleva el pelo recogido en una coleta y luce una sonrisa que pocos han visto siquiera una vez en su vida, pero de la que yo disfruto todos los días.

—Señor Malfoy —digo, por si acaso alguien estuviese cerca y me oyese llamar al que antaño fue mi peor enemigo por su nombre de pila—. Le estaba esperando. Adelante.
—Sí, señor Potter —me responde con voz seria, pero con una sonrisa traviesa.

Cierra la puerta con pestillo, para disimular, y después realiza un par de hechizos silenciadores y selladores.

—Has tardado mucho, ¿no crees? —susurro algo divertido y aparto un poco mi silla de la mesa.
—Es que tengo un jefe muy malo que me ha mandado a una misión muy lejos —me muerdo el labio sabiendo que se refiere a mí y coloco mis manos en sus caderas cuando se sienta sobre mí a horcajadas.

Paso una mano por su pelo, quitándole la coleta y dejando que éste cayera sobre sus hombros. Paso la otra por su pecho, desabrochando su camisa hasta rozar con la yema de los dedos la suave seda de su corbata

—Igual es que tu jefe sabe lo mucho que me pone cuando estás sudadito —susurro contra su oreja y la muerdo

Sonrío al sentir como se estremece entre mis brazos y lamo por detrás de su oreja hasta su pálido cuello. Retiro un par de mechones y lamo su sudor, saboreandolo. Miro como su cuello está adornado con unos cuantos chupetones y mordiscos mios.

Cuelo una mano por su camisa ya abierta y acaricio y araño su pecho. Tomo uno de sus pezones, deleitandome con sus gemidos, y lo amaso con dos dedos hasta dejarlo duro, no siendo éste lo único que se le está poniendo duro.

Jadeo contra su cuello cuando noto una de sus manos desabrochar mis bantalones y colarla bajo mi ropa interior. Noto como comienza a masturbarme lentamente y muerdo su cuello con algo de fuerza, lamiendo después la marca de mis dientes.

El cuarto, silenciado anteriormente por dentro, pronto se lleno de gemidos por parte de ambos, unas veces más fuertes, otras apagados por los besos apasionados de ambos.

Durante los besos sólo se oía el choque casi sordo de mi pubis y mi bajo abdomen contra las nalgas, ya rojas de Draco.
Paso mis manos por sus caderas y echo la cabeza hacia atrás cuando siento el orgasmo, acabando dentro de Draco.

Salgo de él con cuidado y nos echo a ambos un hechizo para limpiarnos los restos de sudor y semen. Hago aparecer una manta y nos tapo a ambos con ésta, sintiendo su corazón latir con fuerza contra el mio.

Paso una mano por su pelo sonriendo de nuevo y le miro, sus ojos grises como la niebla chocan contra los míos verde esmeralda y apoyo mi frente contra la suya, besando sus labios algo más tierno y casto.

Me separo un poco de él. Se apoya en mi pecho y acaricio su pelo.

—Draco... —susurro sin cesar las caricias—. Cuán más sencillo habría resultado ésto si nos hubiéramos atrevido a confesar nuestros sentimientos en el colegio.
—Puede, pero... —frunce un poco el ceño y me mira—. Yo quiero a Scorpius, y supongo que tú a tus hijos —asiento sin apenas pensármelo—. Y yo quería a Astoria, nunca fue tan placentero como lo es ahora contigo, pero...
—Lo he entendido, con Ginny era igual, aunque cuando lo hacía siempre pensaba en Ron —río a carcajadas al ver su cara de asco—. Era una broma, bobo. Pero él es mi amigo, y lo sigue siendo pese a que dejara a su hermana porque estaba enamorado de su peor enemigo.

Todavía recuerdo la cara que pusieron los Weasleys, incluso mis propios hijos, al contarles que era gay y estaba saliendo con Draco. En ese momento sólo Albus y Lilu me apoyaron, después fue James, en secreto, al confesarme que él también lo era. Y Ron, si yo no fuera gay puede que me hubiese matado en ese mismo momento, pero siéndolo no había nada que él pudiera hacer.

Y aquí estoy ahora, con el chico a quien más amo del mundo, después de mis hijos por descontado, sobre mí, jadeante y desnudo, luciendo un perfecto cuerpo del que me sacio todo lo que puedo y del que disfruto siempre que puedo.

Me pongo en pie y le paso su ropa.

—Vístete —digo, intentando que no suene mucho a una orden—. He quedado para cenar con nuestros hijos.
—¿Nu-Nuestros hijos? —palidece un poco y traga saliva.
—Sí, con James, Albus, Scorpius y Lilu —asiente lentamente—. Ellos me lo pidieron, y ya va siendo hora de que comamos juntos.

Draco asiente y se peina con los dedos antes de recogerse el pelo en una coleta. Vuelve a empezar a vestirse.

Le palmeo el culo sonriendo y me pongo bien la corbata.

—¿Vamos? —Draco asiente y salimos por la puerta, cogidos de la mano por primera vez desde que salimos, aunque la verdad es que no había muchos sorprendidos y si lo estaban luchaban por disimularlo.


II

Entro en el restaurante entrelazando mis dedos con los de Draco y me encamino hacia la mesa en la que nuestros hijos nos esperan.

—Ni una risa, James —digo, mirando primero a Draco, con un traje de seda y corbata y luego a mí, con una camiseta de manga corta y unos vaqueros.
—No iba a decir nada, papá. La verdad es que hacéis buena pareja.
—Eso lo dices porque son como tú y Lorcan. Como el agua y el aceite. No se parecen en nada —dice de manera cortante Scorp.
—Pero el ser tan diferentes les hace estar juntos —se defiende James.

Mientras los dos chicos empiezan a discutir, Lilu se pone en pie y nos da dos besos a Draco y a mí. Después vuelve a su sitio, separando a ambos chicos.

—Vale, chicos, ya basta —los empuja antes de que lleguen a las manos.
—Eso —suspiro sentándome en mi silla, al lado de ambos rubios—. Queremos una cena tranquila, sin peleas.
—Eso mismo —los miro a los ojos uno por uno—. Definitivamente el que más se parece a ti es Albus.
—¿Por qué? —preguntamos Albus y yo casi a la vez.
—Porque es tan tranquilo como tú —sonríe burlón y luego mira a James y Scorpius—. Vosotros relajaros y cenemos en paz.

Los chicos asintieron. Pronto empezamos a comer. Hubieron un par de preguntas incomodas por parte de los cuatro chicos, aunque otras obvias.

—Decidme —dijo de repente Albus—. ¿Cómo empezasteis a salir? —y en ese momento todos parecieron estar pensando eso.
—Pues... —empiezo.
—... nosotros ...
—¿Si? —preguntaron los cuatro chicos a la vez.
—Veréis... —intento comenzar, poniendo en orden mis ideas—. Nos fuimos a un bar los dos porque habíamos apresado a uno de los mayores magos tenebroso del momento y lo metimos en Azkaban. Nos emborrachamos y parece que así fue la única forma de confesar lo que sentíamos por el otro.

Aprieto la mano de Draco y le sonrío para después sonreír a los demás. Suspiro al ver que no quieren más explicaciones, y mucho menos si eso acabó ahí o fue más allá, que lo fue.

El resto de la cena fue un poco más llevadera y con menos preguntas incomodas. Tan solo las normales, como si tenemos fecha para la boda, cosa que todavía no hemos decidido.

Al acabar la cena me pongo en pie y los miro.

—Muy bien, chicos —susurro y miro uno a uno—. Vosotros a vuestra casa, nosotros... ya sois mayores y ya sabéis lo que vamos a hacer hasta las cuatro de la mañana.

Todos hacen una mueca de asco. Les sonrío una última vez antes de coger a Draco de la mano, pagar y salir a la calle.

Una vez en la calle le miro y sonrío un poco.

—¿Qué te ha parecido, cariño? —sonrío.
—Pues me ha encantado —me da un beso en los labios antes de apoyarse en mi hombro; comenzamos a caminar por la calle—. Siempre pensé que se lo tomarían peor.
—Nuestros hijos siempre han sido muy liberales... —me encojo de hombros y le cojo la mano—. ¿Vamos andando o nos aparecemos directamente?
—Hum... —me sonríe y besa mis labios—. Mejor vamos caminando a Malfoy Manor.

Y nos fuimos caminando a su casa, a hacer cosas hasta las cuatro de la mañana.


To be continued