Penúltimo capitulo
Capítulo 27
Cuando abrió por primera vez los ojos Harry estaba seguro de que se había quedado ciego porque no podía ver nada. La oscuridad lo rodeaba y consumía cualquier otra cosa que pudiera estar con él. La única cosa que lo convencía de que estaba vivo y que probablemente no estaba soñando era el frío suelo de piedra en el que yacía.
Los ojos verdes parpadeaban y se movían, tratando de discernir algo desde la oscuridad aparentemente interminable para probar que no estaba ciego. El pánico inundó su pecho cuando Harry pensó que nunca más volvería a ver la luz del día. De estar ciego para siempre. Cerró los ojos esperando un cambio en la oscuridad, aunque no fue el caso. Pero con los ojos cerrados al menos podía convencerse de que vería si los abría.
Harry se acurrucó intentando mantenerse lo más cálido posible. Donde quiera que estuviera, estaba malditamente helado y le hizo preguntarse si quien lo había puesto aquí planeaba que muriera de frio.
Recordando lo que había sucedido antes de perder el conocimiento hizo que la respiración de Harry se acelerara. Esperaba que los Slytherins hubieran logrado regresar a la casa sin haber sido lastimados o capturados. O si no tendría que lidiar con tres Gryffindor personalmente. Neville había hecho todo lo posible para evitar la pelea y Harry sabía que era culpa de Dumbledore que el otro adolescente hubiera estado involucrado. Después de todo había sido el director de Hogwarts quien había proclamado a Neville el Niño Que Vivió. No era algo que Harry le deseara a nadie.
Moviéndose para encontrar una posición más cómoda Harry abrió los ojos. Lentamente levantó las manos hasta el frente de su cara aunque no podía verlas. Parecía que mientras había estado inconsciente se había transformado de nuevo a su forma humana. Aunque Harry estaba feliz de ya no estar en la vulnerable forma de Beleza tenía la sensación de que no estaba mucho mejor así.
Como Beleza había lucido como un gatito normal, no era algo a lo que valía la pena prestar atención a menos que fueras una chica loca que necesitaba una víctima para vestir. Y como Beleza nadie más que quienes lo conocían sabían quién era en realidad.
Con una mano buscó su frente y aplanó su cabello en un intento de ocultar la cicatriz. Si aquellos que lo tenían capturado averiguaban quién era en realidad Harry dudaba que terminara bien. Por suerte había lanzado un hechizo no me notes en la cicatriz antes de dejar la casa. Pero Harry no tenía idea hacía cuanto tiempo había sido ni cuánto duraría.
Estremeciéndose, dejó caer su mano cuando sintió lo que parecía ser sangre seca en su cabello. Al parecer Nott lo había golpeado más fuerte de lo que había creído.
Sintiendo algo alrededor de su muñeca izquierda Harry lentamente bajó su brazo, frunciendo el ceño. Reconoció la sensación del frio metal y pavor lo llenó cuando sus dedos recorrieron la superficie de la cosa. Los grabados eran diferentes de aquellos en los brazaletes que Dumbledore le había puesto para contener su magia. Harry no tenía idea de lo que éste podía hacer pero tenía la sensación de que no sería nada bueno. Al menos no para él.
Respirando profundamente, buscó su magia y se sintió complacido de saber que aun estaba a su alcance. Al parecer se había restaurado completamente mientras estaba inconsciente y estaba lista para ser usada. Pero no podía usarla, no tenía idea de donde estaba y qué había al otro lado de la puerta. ¿Cuántas trampas y personas habían entre él y la libertad que tanto añoraba?
Sentándose lamentó esa acción cuando el mareo aumentó y se volvió a acostar, sintiendo que su estomago luchaba por no salirse por su garganta. Cerrando los ojos otra vez, Harry respiró de manera uniforme por su nariz, esperando que se le pasara la nausea.
Quedándose acostado uso sus manos y pies para tantear alrededor suyo. Alguien le había quitado los zapatos y su túnica, dejándolo solo en camisa, pantalón y calcetines, que no ayudaba en nada para mantenerlo cálido. La habitación en la que se encontraba estaba hecha de dura piedra y no era mucho más grande que su antigua alacena aunque era capaz de estirarse completo mientras estaba acostado. Pero considerando su propio tamaño Harry suponía que eso no decía mucho. Una persona normal probablemente se sentiría apretada en esta habitación.
Mirando la oscuridad tras los ojos cerrados, Harry se preguntó cuánto tiempo había estado inconsciente. ¿Los demás habían logrado escapar? Considerando con quien había estado, Harry podía decir que era muy probable que sí. Sus pensamientos vagaron aun más. ¿Le habrían dicho a Voldemort lo que había pasado y sabía dónde se encontraba? Con facilidad podía imaginar cómo reaccionaría Voldemort. Ni siquiera cuando niño Voldemort había tomado bien cuando alguien había intentado tomar o dañar algo que consideraba suyo. Y aunque a Harry no le gustaba la idea de verse como posesión sabía que Voldemort de verdad se preocupaba por él. Ojala el señor oscuro no reaccionara como un Gryffindor en su necesidad de venganza y pusiera todo el plan en peligro.
Sonriendo ligeramente Harry suspiró. Era divertido pensar lo mucho que se habían afectado el uno al otro. Aunque pertenecían a casas diferentes en Hogwarts parecía que sacaban la casa opuesta en cada uno. Harry no estaba seguro de por qué, pero suponía que era algo bueno. Se equilibraban mutuamente. Blanco y negro que juntos creaban gris. Ni bueno ni malo.
Limpio sus lágrimas y Harry hizo una mueca cuando el dolor recorrió su cuerpo. Al parecer Nott lo había lastimado más de lo que había pensado al principio. De su vida con los Dursley, Harry sabía que no tenía rotas las costillas pero eso no significaba que no dolía.
Esperaba que Severus o alguien más hubiera capturado a Nott. Podían conseguir su ubicación de él y a Harry no le importaban los métodos que usaran en el otro chico. Nott merecía lo que le pasara por lo que había hecho. El idiota había puesto toda la misión en peligro.
La llegada de los Gryffindor había sido demasiado buena para ser coincidencia. Harry apostaría todas sus riquezas a que Nott había logrado de alguna manera que los otros chicos fueran a Hogsmeade. Harry no tenía idea de cómo lo había hecho pero no era importante. Nott claramente había planeado esto ya que habían estado los cuatro Gryffindor en Hogsmeade un día que no debían estar allí y además tenía un Traslador listo para usar.
Moviéndose un poco para encontrar una posición un poco más cómoda, Harry suspiró. Ahora no había mucho que pudiera hacer. Tendría que esperar que algo pasara y dejar que el tiempo permitiera que su magia sanara sus heridas o por lo menos disminuyera un poco el dolor.
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Draco había logrado escaparse de sus padres. Normalmente eso no era posible, en especial después de todas las cosas que le habían pasado durante el día, pero estaban distraídos por la llegada de los padres de sus amigos, y eso le dio la oportunidad de dejar la habitación sin que nadie le prestara atención.
Ahora se dirigía a la lechucería con una carta en las manos. Aunque no sabía qué podría hacer Hermione, la chica querría saber lo que había sucedido. Quién sabe, con su cerebro quizás ella llegara a una solución para esto.
Suspirando de manera indigna de un Malfoy, Draco se pregunto qué había salido mal. Sabía que la familia Nott no era tan importante como la suya y el señor oscuro no parecía complacido con esa familia aunque Draco no sabía por qué. Él había conocido a Theodore después de entrar a Hogwarts. Antes sólo lo había visto un par de veces, no lo suficiente para que niños como ellos formaran una amistad. Sus padres no le habían dicho nada en contra cuando les contó de su cercanía al heredero Nott pero tampoco la habían animado.
—Pareces estar cargado con pensamientos muy pesados—. Draco se detuvo de golpe cuando se encontró frente al retrato de su bisabuelo. Al parecer sus pies lo habían llevado allí porque ahí era donde normalmente iba cuando necesitaba un consejo o una historia cuando era pequeño—. Bisabuelo— dijo Draco haciendo una reverencia respetuosa
—Deja el acto, chico. No he pasado tanto tiempo contigo para que actúes como un Malfoy alrededor mío.
Draco logró sonreír pese a la preocupación que lo embargaba.
—Pero bisabuelo, ambos somos Malfoy, así que es natural actuar como uno.
—Si no tienes cuidado, Draco, veremos cuantas veces puedo hechizarte antes de que llegues al final del pasillo.
Siguiendo la línea visual de su bisabuelo, Draco palideció. El final de pasillo parecía imposiblemente lejano. Draco había visto a Mortimus en acción antes. Aunque el retrato sólo usara hechizos limitados, muchos de ellos juntos causaban un resultado nada agradable.
—Lo siento, Mortimus.
—Eso está mejor. Ahora dime qué sucede. Esos retratos polvorientos y chismosos son inútiles para enterarse de nada— bufó su bisabuelo.
Suspirando Draco se apoyó contra la pared opuesta al retrato de su relativamente cuerdo familiar.
—Evan fue secuestrado. Estábamos en Hogsmeade para revisar una vía de acceso a Hogwarts que sería usada para el ataque. Todo iba bien hasta que de regreso nos encontramos con algunos Gryffindors, entre ellos Weasley.
Draco hizo una mueca cuando el rostro de Mortimus se oscureció.
—Continúa.
—Después de discutir un momento los Gryffindor sacaron sus varitas y nos atacaron. No estoy seguro cómo, pero en su forma animaga Evan puso una barrera protectora entre ellos y nosotros para no resultar lastimados. Pensé que algo así era imposible, pero estamos hablando de Harry Potter. En todo caso, Theodore Nott me dio por la espalda con un stupefy. Nada perjudicial sucedió, pero fue suficiente para causar una distracción.
Draco respiró profundo para calmarse. La rabia no lo llevaría a nada o quizás a un hechizo de Mortimus.
—Theodore noqueó a Blaise, tomó a Evan y huyó. Oí de Severus que debido a que Evan estaba concentrándose en el escudo que nos protegía no pudo protegerse del ataque de Theodore así que no pudo volver a su forma humana. Antes de que Severus pudiera rescatar a Evan, Theodore activó un Traslador y lo envío a alguna parte. Ahora Severus ha llevado a Theodore donde el señor oscuro para conseguir respuestas.
—Draco, ¿sabes por qué la familia Nott cayó de su antigua gloria y por qué el joven Theodore Nott hizo lo que hizo?
Sorprendido por la pregunta, Draco negó con la cabeza.
—No, ni padre ni mi madre me han dicho nada pero por la manera en que hablas supongo que las dos cosas están relacionas.
—Es dudoso que tus padres tengan conocimiento de eso. Sólo un puñado de nosotros sabía la verdad.
Intrigado, Draco dio un paso adelante.
—¿Que sucedió?— quería comprender que había llevado a Theodore a tales acciones. No comprendía porque traicionaría a Harry y por ende al señor oscuro con lo que había hecho.
—Sucedió antes de que conociera a Evan aunque ya había oído de sus habilidades como hacedor de protecciones. Pero después él me conto lo sucedido así que tengo la historia de un testigo de primera mano. En ese entonces la familia Nott realizaba un baile de disfraces y aunque no eran tan impresionantes como los bailes Malfoy mucha gente veía como un honor ser invitados a esas fiestas.
Draco pudo oír con facilidad el tono de suficiencia de su bisabuelo mientras Mortimus seguía hablando.
—El lord de la familia Nott logró acorralar a Evan en una habitación retirada de la fiesta y de los demás invitados. Por lo que comprendí de Evan, lord Nott creía que Evan lo deseaba y actuó acorde a esa creencia.
El heredero Malfoy palideció. Mientras que sabía que se hacían muchas cosas por el hecho de ser mortífagos, violación o el sólo intento era algo altamente despreciado por su familia.
—Por suerte Evan logró escapar antes de que Nott pudiera completar el acto pero el hecho de que el Jefe de la familia Nott intentara tal cosa...
Ambos hombres se estremecieron ante el escandaloso pensamiento.
—¿Entonces qué paso? Algo debió pasar para que Theodore fuera tras Evan de esa manera—. El chico, como él mismo, era un Slytherin. En su mayoría tenían una razón detrás de todo lo que hacían.
—Lord Nott era famoso por tomar amantes mientras su esposa estaba embarazada, no recuerdo el nombre de ella pero pertenecía a la familia Lovegood, viajaba por el mundo. Pero poco después de ese incidente los rumores cuentan que Nott ya no podía funcionar en capacidad de amante y por esas fechas yo deje claro que lord Nott ya no era bienvenido entre nosotros los sangrepura. Desafortunadamente no di la orden para toda la familia o habrían quedado en la misma situación que esos Weasley.
Draco observó a su bisabuelo con los ojos bien abiertos. Pese a haber conocido a Harry por tanto tiempo jamás pensó que el mago de ojos verdes haría tal cosa. Harry era demasiado gentil e indulgente para cobrar venganza.
—Después el joven Tom me informo del hecho de que había sido él quien estaba detrás de esa maldición.
Dándose cuenta de a quién se refería Mortimus los ojos de Draco se abrieron aun más hasta casi salir de su cabeza.
—Tiene sentido, mientras que Evan es perfectamente capaz de cuidar de sí mismo es nuestro lord quien pensaría en cobrar venganza de tal manera. Y ya que nadie más lo sabe, también tiene sentido que Theodore fuera tras Evan. Su abuelo probablemente tenía la necesidad de culpar a alguien, ¿y quién mejor que aquel que fue su víctima pero logró escapar?
Mortimus asintió.
—Tienes una buena cabeza sobre los hombros, Draco, al menos cuando te acuerdas de usarla. Ahora vete y envíale esa carta a la Srta. Granger. Y no te preocupes, tus padres no se enteraran de tu novia por mí.
Draco se sonrojó pero sabía que era inútil preguntar de donde su bisabuelo había sacado la información. Había aprendido muy temprano que Mortimus era prácticamente omnisciente.
Un pequeño hechizo quemante sacó a Draco de sus pensamientos.
—Ahora muévete mocoso o veras cuantas veces puedo alcanzarte antes que llegues al final del pasillo.
Asintiendo, Draco comenzó a moverse, no corriendo pero tampoco podía llamarse caminar. No tenía la necesidad de probar la paciencia de su bisabuelo hoy.
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El bullicio en el Gran Comedor tomó un nuevo nivel cuando la atención de estudiantes y profesores fue llevada hacia arriba. Albus siguió la línea visual de los demás, hasta que encontró que había alborotado la normal tranquilidad de la tarde. Normalmente las lechuzas entregaban paquetes y cartas en el Gran Comedor en las mañana para evitar que las comidas fueran perturbadas por las aves, ansiosas de entregar su carga.
Pero una lechuza del ministerio podía venir a cualquier hora del día y en el pasado Albus había sido despertado a mitad de la noche porque normalmente el ministro necesitaba un consejo.
Por lo tanto Albus volvió a su cena aunque siguió con atención el movimiento de la lechuza. Una vez que averiguara con quien quería ponerse en contacto el ministerio tendría muchas oportunidades para encontrar una razón para eso.
Echando una mirada a la mesa Gryffindor no se sorprendió de ver que era la mesa con menos estudiantes y frunció el ceño de manera casi invisible. Cuatro estudiantes habían sido pillados ayer en Hogsmeade. El menor de los Weasley, Finnigan, Thomas y Longbottom. De los cuatros era el chico Longbottom quien había resultado con menos heridas. Los chicos tenían que ser llevados a su oficina para que pudiera averiguar qué había sucedido. Al menos así no tendría que escuchar a sus miembros de las familias despotricar acerca de cómo había dejado que sus pequeños ángeles resultaran heridos.
Desafortunadamente no había estado allí cuando los chicos habían sido traídos por gente molesta de Hogsmeade, quienes se habían quejado del desastre que habían causado los chicos. Minerva había estado ocupada lidiando con las enojadas personas del pueblo y por ende no había tenido tiempo de preguntarles a los chicos lo que había sucedido. Albus sabía que pronto recibiría cartas de los padres, o en el caso de Longbottom de la abuela del chico.
Albus parpadeó lentamente cuando una lechuza aterrizó en la mesa frete a él. La criatura golpeó un cáliz, enviando el jugo de calabaza por toda la mesa. Dejó que Minerva desvaneciera el desastre antes que dañara algo importante y se enfocó en el ave. La lechuza era del ministerio, café y ordinaria.
Un sobre blanco estaba atado a la pata del ave que estaba levantada hacia él para que tomara la nota. Consciente de las miradas de curiosidad que estaba recibiendo de los estudiantes al igual que del personal, Albus liberó a la lechuza de su carga y observó mientras el ave se alejaba, al parecer no esperaban una respuesta inmediata.
Ignorando las miradas curiosas que recibía y mientras se aseguraba que nadie pudiera leer lo que había recibido sin que se notara, Albus abrió la carta y comenzó a leer.
Profesor Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore Orden de Merlín - Primera Clase, Director de la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería, Hechicero Supremo y Mago en Jefe del Wizengamot. Un mago no registrado ha sido capturado ayer en medio del ministerio. Como Hechicero Supremo tendrá que venir al ministerio el dieciséis de enero para supervisar el procedimiento judicial.
Sinceramente Amelia Susan Bones, Jefa del Departamento de Ley Mágica.
Albus lentamente dejó la carta. No era inusual que lo llamaran para algún juicio. Pero normalmente tenía más información que esto. Era difícil estar preparado cuando no tenía idea de quién era el mago no registrado. No tenía la oportunidad de saber si la persona podría serle de ayuda a él o a su causa.
Gruñendo por lo bajo, Albus escondió la carta en uno de los bolsillo de su colorida túnica. Era en tiempos como estos que lamentaba haber perdido a Severus Snape como espía. Si el maestro de pociones no era capaz de conseguir una información sí sabría quien podría hacerlo. Y lo mejor de todo era que el hombre de cabello negro había estado en deuda con él y por eso no tenía más opción que obedecerlo en lo que le ordenara.
Pero Albus tenía que conformarse sin el maestro de pociones. No debería ser tan difícil. Después de todo él mismo tenía contactos en el ministerio, la mayoría de ellos de la Orden, y había tenido que arreglárselas sin Snape antes de esto. En aquel entonces todavía había sido célebre por ser el que derrotó a Gellert pero Albus no dudaba que estaría muy bien por su cuenta.
Albus dejó que sus dedos tocaran la carta en su bolsillo. Tenía la sensación de que algo grande lo vinculaba a este caso. Pero no tenía idea de que podría ser.
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Sanguini estaba furioso. Nero había intentando detenerlo en su camino hacia la puerta y era sólo porque el vampiro ya se había aplicado protector solar que no se había vuelto cenizas en el momento que había salido fuera de la puerta.
El viejo lord vampiro lanzó una maldición y pateó una piedra, la envió volando así espantando a su potencial presa. Pero Sanguini no tenía interés en cazar. Se había alimentado hace poco y ahora tenía cosas más importantes que le preocupaban.
Gruñendo, avanzó demasiado rápido para que alguien siguiera sus movimientos. Aceleró a través del paisaje, haciendo que algunas mujeres gritaran al pasarlas como un viento fuerte. Normalmente habría ocupado más tiempo burlándose de las muggles pero siguió avanzando. Mucho antes de lo que normalmente habría hecho Sanguini llegó a la casa donde había tenido la reunión hace sólo una semana. Sanguini sonrió de medio lado al recordar ese día. Molestar al hombre lobo había sido divertido aunque habría sido mejor sin los castigos de Nero después.
Sin molestarse en tocar la puerta Sanguini entró. Se detuvo de golpe cuando encontró una varita apuntada a su rostro. El dueño de la varita era un hombre de aspecto adusto con piel pálida y cabello grasiento. Reconocía al hombre de sus reuniones con lord Voldemort y también era este hombre quien lo había contactado y le había informado sobre la reunión de emergencia. Había mencionado que tenía algo que ver con Evan James, y después de eso Sanguini no se había quedado para oír nada más, demasiado preocupado por lo que le podía haber sucedió a su pequeño mago desde la última vez que lo había visto. Pero sin importar qué, no podía recordar el nombre de hombre.
—Hombre de pociones.
El hombre frunció el ceño ante el sobrenombre pero bajo su varita y se dio la vuelta.
—Sígame, lord Sanguini—. El maestro de pociones comenzó caminar y Sanguini lo siguió de cerca. Mientras caminaban Sanguini notó la manera tensa en que se movía el hombre. Lucía desordenado y por la breve mirada que le había echado al rostro Sanguini diría que lucía preocupado. Le hizo preguntarse qué había sucedido.
Arribaron a la pequeña biblioteca donde se había realizado la reunión anterior. El interés de Sanguini se asomó cuando notó que estaban todos menos uno. La silla entre lord Voldemort y Greyback estaba vacía y los ojos de Sanguini recorrieron la habitación, pero el pequeño mago no estaba a la vista. Respirando profundamente Sanguini se dio cuenta que no podía oler al pequeñín, en vez de eso podía oler sangre fresca, aunque el aroma era débil. Esperaba pronto obtener algunas respuestas a las muchas preguntas que habían comenzado a aparecer en su mente.
Saludando a los demás con un gesto de cabeza se sentó en su silla, notando que Nero de alguna manera había logrado llegar antes que él.
—Partí antes que tú, ¿cómo llegaste antes?— susurró Sanguini, demasiado bajo y demasiado rápido para que nadie más oyera más que el que tenía la intención de que oyera.
—A diferencia de ti no pierdo la calma cada vez que oigo que algo ha sucedido. Pese a lo mucho que deteste admitirlo, usar el flú es más rápido que nuestra velocidad cuando intentamos viajar largas distancias.
Frunciendo el ceño Sanguini decidió ignorar al otro vampiro y en vez de eso volvió su atención a lord Voldemort, que aún no había dicho nada. Era el mago quien había solicitado esta reunión. El aire parecía pesado con magia contenida y ya que el pequeño mago no estaba con ellos no era difícil figurar de donde provenía la magia. Después de la reunión tendría que averiguar por qué el pequeñín no estaba con ellos hoy.
—Estoy complacido de que hayan podido venir todos con tan poco aviso. Como pueden ver Evan James no está con nosotros hoy y esa es la razón por la que los he llamado aquí—. Murmullos brotaron alrededor de la mesa y Sanguini gruñó por lo bajo, queriendo que se callaran para poder saber qué sucedía. Cuando la gente por fin se calmó lord Voldemort continúo.
—Temprano hoy un pequeño grupo fue a Hogsmeade a inspeccionar un pasaje que nos llevaría directo a Hogwarts. De regreso fueron emboscados y traicionados. Salieron victoriosos de la lucha pero por desagracia Evan fue capturado y se encuentra actualmente en las celdas del ministerio, esperando juicio. Ellos todavía no saben quién, sólo que es un animago no registrado pero los del ministerio usaran Veritaserum en el juicio y una vez que sepan su verdadera identidad seguirán investigando y eventualmente sabrán sobre nuestros planes.
Lord Voldemort fue interrumpido por dos elfos.
—Tiene gente en el ministerio. Úselos para eliminar al chico y que parezca un accidente. Él es un riesgo de seguridad y no estamos dispuestos a arriesgar todo por lo que hemos trabajado por una persona.
El caos irrumpió en la habitación cuando los dos hombres lobo y Sanguini intentaron atacar a los dos elfos que parecían no afectados por lo que habían dicho. Antes de que pudieran alcanzar a los elfos una fuerza invisible los envío de vuelta a sus sillas. Si Sanguini hubiera seguido con vida habría perdido todo el aire en sus pulmones. Pero como no lo estaba se giro a mirar a los elfos aunque no hizo ningún movimiento para repetir el ataque. No necesitaba sentir eso otra vez si podía evitarlo.
Los dos elfos estaban sentados inmóviles mientras parecían estar esperando una respuesta verbal a su sugerencia. Bufando, Sanguini fulminó con la mirada al par. Sabía que había una razón por la que no le agradaban los elfos. Eran aburridos y pomposos. Además, uno tenía que tener cuidado al pedir sus ayuda. Ellos solían matar a la persona que les pedían ayuda con la misma frecuencia que curaban sus heridas.
Ya que los hombres lobo aún estaban demasiado enfadados para formar oraciones coherentes Sanguini decidió que era mejor que él les respondiera.
—Escuchen orejudos. Evan James es la razón por la que algunos de nosotros apoyamos esta causa. Él ha hecho un muy bien trabajo en encontrar aliados y ayudar con los esfuerzos de esta guerra.
Sanguini sonrió al recordar los rumores de cómo el gran director de Hogwarts había sido acosado con bromas, aunque suponía que en realidad no contaba como ayuda en la guerra. Pero aun necesitaba al pequeño mago vivo para que le enseñara como se hacían esas bromas. Las reuniones del consejo nunca más serian aburridas.
Como sintiendo hacia adónde iban sus pensamientos Nero le dio un codazo en el costado y Sanguini continuo hablando.
—Además, el pequeñín es un mago poderoso y muy valioso para la guerra. Él es necesario y como ustedes mismos dijeron sería peligroso que lograran utilizar Veritaserum en él así que tenemos que rescatarlo antes del juicio.
—No—. Todas las cabezas se movieron de golpe hacia lord Voldemort que pacientemente espero hasta tener la atención de todos—. Esperaremos hasta el juicio—. Ignorando los murmullos de protesta y confusión el señor oscuro continúo—.Ya que Evan es un animago no registrado es muy poco probable que alguien se entere de su identidad, al menos antes del juicio, estará aislado en alguna parte, o en el ministerio o en Azkaban hasta la fecha de su juicio. Es la única vez donde sabremos que estará con seguridad. Además, esto puede ser usado en nuestro beneficio. Necesitaran un jurado para el juicio lo que significa que varios magos y brujas del llamado lado de la luz estarán allí. Ya envié a lord Malfoy al ministerio. Con sus conexiones y un poco de dinero podrá ayudar a elegir quienes serán parte del jurado. Y el día del juicio de Evan será el día que nos apoderaremos del Ministerio y de Hogwarts.
Asentimientos fue la única respuesta que recibió el mago. Sanguini comprendía por qué lord Voldemort había sido capaz de convencer a tanta gente a que apoyara su lado. Podía convencer a alguien de matar a su abuela favorita si lo quería. Por supuesto que la abuela de Sanguini había muerto hace siglos.
Dándose cuenta de que la reunión había terminado mientras estaba sumido en sus pensamientos Sanguini se levantó de la silla y siguió a Nero fuera de la habitación y lejos de los demás.
Cuando estaban fuera del alcance del oído, Nero habló.
—Con la profecía uno de ellos va a morir.
Sanguini asintió, por una vez preocupado.
—Lo sé, ninguno puede vivir si el otro sobrevive. Esa es la razón por la que Harry Potter y lord Voldemort nunca tendrán un final feliz, pero creo que he encontrado una solución para su pequeño problema.
—¿Por qué estas tan interesado en la vida de unos simples mortales?
Sanguini se encogió de hombros mientras entraban a una habitación con la chimenea encendida. Por el olor sabía que su hermano la había utilizado para llegar por flú hasta aquí desde su hogar.
—Hacen nuestra no vida más interesante y creo que esos dos, si se les permite, podrían llegar más lejos que lo que nadie pueda imaginarse. Y yo estaré allí para ver que tan lejos van a llegar—. Con eso lanzó algo de polvo flú a la chimenea y entró a las ahora verdes llamas antes de desaparecer.
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Cuando la puerta de la pequeña celda fue abierta de golpe Harry se cubrió los ojos con una brazo, la despiadada luz llenó la vacía habitación, haciendo que sus ojos le dolieran pese a tenerlos cerrados.
Abriendo sus llorosos ojos intentó enfocarse en la figura sombreada parada en la puerta. Aunque no tenía reloj y Harry no se había atrevido a usar magia por miedo a ser detectado, sabía que había pasado más de un par de días. Había usado la llegada de comida para mantener la noción del tiempo. Si Harry había contado de manera correcta había recibido comida tres veces al día. Aunque había sido simple y asquerosa, de seguro había sido mucho mejor de lo que recibía donde los Dursley, cuando se acordaban de alimentarlo. También significaba que había pasado cinco días en la oscuridad sin contacto humano.
Harry se preguntó qué estaría haciendo Voldemort. Probablemente preparándose para el ataque próximo. Conociendo a su amante como lo conocía Harry suponía que Voldemort no estaría cuidando correctamente de sí mismo con lo que ocupado que debía estar. El señor oscuro era peor que él cuando encontraba algo interesante. Con suerte Nagini sería capaz de impedir que llegara demasiado lejos. Harry se imaginó a Voldemort desmayándose por falta de sueño y bufó. Esa era una imagen divertida.
Dándose cuenta de que había estado soñando Harry volvió su atención al recién llegado. Habiéndose acostumbrado mas a la luz los ojos ya no le dolían tanto como antes pero no significaba que estuviera cómodo.
De frente a la luz Harry fue incapaz de ver los rasgos de la persona. Una cosa era segura, la persona era un hombre. O quizás era una mujer con un cuerpo muy masculino.
—Levántate.
Harry apostaría que era un hombre. Suspirando lentamente se puso de pie, asegurándose de que su flequillo cubriera la cicatriz.
—¿Así que quien es el que está en control de todo aquí? Me gustaría quejarme. No había chocolate bajo la almohada. No que tuviera una almohada, o una cama, pero no había chocolate.
Aunque Harry no estaba seguro tenía la clara sensación de que el hombre lo estaba observando como si él fuera un idiota. No podía hacer nada para corregir esa presunción. Ayudaría a sus planes si el hombre lo sobreestimaba.
—Prisionero X-191229152118, sígueme.
—Como me está hablando como si fuera un objeto y no un ser humano supondré que es un Auror. ¿Le importaría decirme dónde estoy?
Al menos no estaba en Azkaban. Habría sentido la presencia de los dementores hace tiempo de ser ese el caso.
—Debes saber que todo lo que digas puede ser usado en tu contra en el juicio. Ahora apúrate, tu juicio está por comenzar y tengo órdenes de llevarte a la sala del juicio.
Rodando los ojos Harry se movió hacia el Auror, haciendo una mueca cuando sintió su cuerpo tieso por haber estado en la misma posición por tanto tiempo.
—Así que estoy en el ministerio. ¿De qué se me acusa?— mantuvo sus ojos en la varita del hombre mientras se acercaba él. No tenía planes de luchar contra el hombre en este momento. Dudaba que pudiera encontrar la salida desde este lugar. Pero si el hombre intentaba algo Harry se reservaba el derecho a defenderse. Pero ahora jugaría al mago confundido.
—Lo averiguaras en el juicio. Ahora vamos, no quiero que me echen la culpa porque lleguemos tarde.
Esto le recordó a Harry su juicio de quinto año. Sólo que esta vez no tenía a Arthur Weasley con él como apoyo y Harry no estaba seguro de que hubiera alguien allí para acompañarlo.
Antes de llegar al lado del hombre éste movió su varita y Harry sintió cadenas envolverse con fuerza alrededor de su persona. Rodando sus ojos otra vez, Harry probó la fuerza de las cadenas, sabiendo que era probablemente esperado de él y que el guardia estaría observando cada uno de sus movimientos. Las cadenas eran demasiado fuertes para que pudiera romperlas con fuerza bruta. Pero Harry estaba seguro de poder deshacerse de ellas si lo quería.
Una mano entre sus hombros le empujó fuera de la celda y Harry gruñó para sí mismo molesto. Se tambaleó al principio y luego comenzó a caminar. Aunque su cuerpo aun estaba adolorido sus heridas ya habían sanado. Harry no creía que alguien notara su falta de heridas. Pero ya que dudaba que alguien viniera a revisar su milagrosa mejoría esperaba que nadie lo notara. Sería difícil explicar su rápida curación, en especial estando encerrado en una celda. Y aunque los aurores en su mayoría no eran gente inteligente dudaba que le creyeran si decía que fue por magia accidental. Y Harry no tenía intenciones de revelar sus planes de escape sólo porque averiguaran que podía realizar magia sin varita.
Harry no había dado más de un par de pasos cuando sintió una varita enterrarse en su espalda.
—No necesita enterrarme esa cosa—. Miro por sobre su hombro al Auror antes de continuar. —No es como si un mago o bruja normal pueda hacer algo en contra de un mago con varita.
No necesitaba mirar al hombre para saber que probablemente estaba de acuerdo con él y en vez de eso se enfocó en poner un pie delante del otro mientras caminaba. Sintió al hombre relajarse tras él y frunció el ceño. Si así eran los aurores Harry estaba feliz de haber elegido ser un hacedor de protecciones. Dudaba poder lidiar con este tipo de idiotez e incompetencia sin perder lo poco que le quedaba de sanidad.
Los pasillos que recorrían le eran desconocidos a Harry. Claro que las dos veces que había estado en el ministerio no había tenido mucho tiempo para prestar atención a sus alrededores. Ahora que caminaban a paso lento, mayormente porque Harry aun estaba un poco inestable sobre sus pies después de haber estado sentado demasiado tiempo en esa celda, además no podía dejarles saber que aparte de unos cuantos moretones estaba bien. Por eso cojeaba y se aseguró de no respirar muy profundo mientras aprovechaba de mirar alrededor.
Caminaron por pasillos, idénticos cosa que lo dejó sin sentido de la dirección. Harry también estaba muy seguro de que nunca antes había estado tan profundo en el ministerio.
Alcanzaron el elevador, todo el tiempo Harry tenía una varita apuntándolo. Se preguntó quién sería más rápido. El Auror o él.
Sintió el elevador moviéndose hacia arriba, eso explicaba por qué la celda había estado tan fría. Probablemente habían estado muy bajo tierra y dudaba mucho que alguien se molestara en usar hechizos calentadores en las celdas porque supuestos criminales estarían allí de todas maneras.
El elevador se detuvo con un jalón. Harry se tambaleó y se apoyó contra la pared con su hombro para evitar caer.
—Enderézate. Cuando las puertas se abran saldremos. No trates nada; no te gustaran las consecuencias.
Asintiendo, Harry se enderezó cuando las puertas se abrieron. Aunque no quería ser visto como una amenaza no era débil.
Saliendo del elevador los ojos de Harry se abrieron al ver cuanta gente estaba en el pasillo al que salieron. La mayoría no les prestó atención. Otros le echaron una ojeada, curiosos, disgustados o pasivos, antes que siguieran su camino. Mirándose Harry se dio cuenta de la razón por las miradas que estaba recibiendo. Debido al guardia que lo sostenía a punta de varita Harry podría tener tuviera un letrero luminoso que dijera que era un criminal. Además, no había tenido la oportunidad de limpiarse después de haber sido capturado. Tenía sangre seca en su ropa, mezclada con suciedad, polvo y otras cosas en las que prefería no pensar. Estaba agradecido de no tener un espejo para mirarse porque estaba seguro de lucir como un verdadero desastre. Además, sin zapatos y túnica Harry sobresalía aún más.
El Auror lo guió con pinchazos de su varita en la espalda. Si aun hubiera estado lesionado habría sido doloroso. Pero ahora Harry lo encontraba extremadamente molesto. Se preguntó qué haría el Auror si de repente se diera la vuelta y le quitara la varita.
Una sonrisa cubrió su rostro al pensar en eso e ignoró las miradas sospechosas que recibió debido a esa acción. Probablemente podía crear mucho caos y aunque Harry sabía que era una situación grave continúo con ese pensamiento. Después de todo había logrado hacer travesuras en Hogwarts y si Mortimus se enteraba que había estado en el ministerio y no había hecho una travesura jamás dejaría de escuchar las quejas del antiguo lord Malfoy.
Se detuvieron frente a unas impresionantes puertas negras, que parecían fundirse con el techo. La atención de Harry volvió a lo que sucedía cuando las puertas se abrieron y fue empujado adentro, mientras que al mismo tiempo las cadenas que lo envolvían desaparecían como si nunca hubieran estado allí.
Cruzando las puertas Harry sintió como si accidentalmente hubiera regresado en el tiempo al verano entre su cuarto y quinto año. Solo que esta vez enfrentaba consecuencias más serias que sólo quitarle la varita y ser expulsado de Hogwarts. Una de las dos cosas ya había sucedido. El aire estaba seco y olía pesadamente a pergamino. Harry no pudo evitar arrugar la nariz ante el olor.
Los ojos verdes recorrieron a la gente reunida en el lugar y entrecerró los ojos al reconocer varios de los rostros. El Ministro Fudge estaba sentado al medio de los asientos, el del ministro más alto que el de los demás, pero él todavía se veía como un pequeño hombre corpulento. Su pelo gris estaba tieso y usaba un tarje a rayas, corbata roja, larga capa de viaje negro y un bombín verde. Harry debatió consigo mismo si se agachaba para revisar si el hombre también estaba usando sus botas purpura de punta otra vez. A la izquierda del hombre estaba Amelia Bones, a quien Harry reconoció de su último juicio. Ella era una bruja de mandíbula cuadrada con cabello corto gris y un monóculo. Pese a su apariencia seria ella había sido bastante compresiva sobre su caso. Se preguntaba si ese también sería el caso hoy. Si recordaba bien ella era la tía de Susan Bones, una Hufflepuff de Hogwarts. Como su padre, Bill y Ron, Percy era alto y delgado con vivo cabello rojo y pecas. Sentado al lado de madame Bones, Weasley parecía ser la persona más importante en la habitación.
Mirando hacia el otro lado Harry divisó a un hombre que sólo podía ser el nuevo lord Nott. O quizás no debería ser llamado nuevo, pero ya que Harry había conocido al padre del hombre para él era nuevo. Harry se preguntó si el hombre sabía lo que su hijo había hecho y si apoyaba las acciones de su heredero.
Junto a Nott, Harry encontró a Lucius Malfoy. El rostro del rubio era ilegible pero Harry aun encontró tranquilizador saber que había un rostro conocido. Quizás no podía llamar la expresión del rostro de Lucius amistosa, pero al menos confiaba en el hombre. Las únicas dos personas que habría sido mejor para él que estuvieran en la habitación eran Severus o Voldemort. Pero ya que eso no podía ser Harry estaba agradecido de que Lucius al menos estuviera ahí.
Su mirada se endureció cuando vio quién estaba al lado de Lucius, de repente comprendió porque Lucius tenía esa expresión en el rostro. Albus Dumbledore estaba sentado entre Lucius y Cornelius Fudge, mirándolos fijamente con incredulidad brillando en sus ojos. Burlonamente Harry sonrió e inclinó un poco la cabeza para saludar al hombre. No le agradaba el viejo director, y sonrió de medio lado cuando el viejo frunció el ceño.
Un jalón en su brazo obligó a Harry a volver a caminar. Ahora fue su turno de fruncir el ceño, esta vez al Auror, antes de volver su atención a donde era guiado. Una simple silla de metal estaba en el centro con todas las demás alrededor, que desde donde se encontraba él, lucían mucho más cómodas que a la que se dirigía. Harry fulminó con la mirada a las sillas como si fuera su culpa que hubiera terminado en esta situación. Ya que este era el mundo mágico muy bien podría ser.
Fue empujado a sentarse y los brazos de Harry fueron puestos sobre los apoyabrazos. Cuando intentó moverlos encontró que no podía levantarlos. Agachándose un poco los examinó con cuidado. Probablemente habían utilizado alguna especie de hechizo pegajoso, simple pero efectivo. Si poder mover los brazos la mayoría de las personas no podría ser capaz de hacer nada.
—Prisionero X-191229152118, nombre, edad y origen desconocido, ¿sabe por qué se encuentra aquí hoy?
Harry ladeó la cabeza, como pensando en lo que le habían preguntado.
—No, pero yo clamo inocencia. No fui yo. No estaba allí. Si lo desean estoy seguro que puedo encontrar veinte personas que pueden garantizar que yo estaba en otro lugar al momento de cometerse el crimen, sólo déjenme ir a Gringotts para que pueda retirar dinero para sobornar a los testigos—. Las palabras salieron sin problemas y Harry vio confusión en sus rostros. Ya tenía una buena idea sobre que era el juicio pero no se las haría fácil. Después de todo bien podía sacar un poco de diversión de todo esto.
Percy aclaró su garganta y Harry se obligó a prestar atención al chico Weasley. Se preguntaba si Percy había hecho las paces con el resto de su familia ahora que era un hecho conocido que Voldemort estaba de vuelta.
—El 9 de enero el prisionero X-191229152118 arribó al ministerio en la forma de un gatito negro con una marca blanca en al frente. Otras investigaciones han mostrado que ningún animago felino con esas marcas está inscrito en el registro. El prisionero X-191229152118 también es una persona desconocida ya que no fue encontrado ningún tipo de identificación en su persona y por lo tato se utilizara Veritaserum en este juicio— mientras Weasley hablaba una Pluma Atenta había estado ocupada escribiendo todo lo que decía el joven.
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Después de que su padre había muerto de fiebre de dragón al poco tiempo que Lucius se había graduado de Hogwarts, había tomado su posición como lord Malfoy. Con el título venían muchas responsabilidades, algunas menos entretenidas que otras, y asistir a juicos normalmente contaba como algo no divertido. Claro que nunca había asistido a un juico en que el antes Niño Que Vivió estaba siendo juzgado.
Ya que el chico insistía en llamarlo por su nombre de pila, Lucius decidió que regresaría el favor. Pero en vez de Harry él era Evan. Potter era el mocoso que lo había engañado para liberar a uno de sus elfos domésticos cuando estaba en segundo año. Evan James por el otro lado era un mago poderoso y el amante del señor oscuro.
Mirando ahora al chico, Lucius habría encontrado difícil de creerlo de no ser porque ya había visto las pruebas, varias veces. El chico estaba vestido con pantalones y una camisa que antes había sido blanca. Ahora parecía pintada con lo que al parecer era sangre y otras cosas en las que no prefería pensar. Evan había perdido peso y lucia cansado. Pero aparte de unos cuantos moretones lucía bien, aunque Lucius prefería poder limpiar al chico y que un sanador le echara una revisada.
Evan de alguna manera parecía cómodo en la silla en la que se encontraba, pero habiendo estado sentado allí mismo después de la caída de lord Voldemort sabía de primera mano que la silla no lo era. Lucius no estaba seguro de por qué estaba presente, el señor oscuro le había dejado claro que no debía intervenir antes de que el ataque comenzara. Hasta entonces tenía que ganar tiempo y darle a Evan apoyo silencioso.
Sin embargo sintió al profesor Dumbledore ponerse tenso su lado. Era claro que el director había reconocido a Evan aunque no parecía ser el caso con nadie más. La única razón por la que Lucius había permitido ser sentado al lado de Dumbledore era porque quería saber cómo reaccionaría el hombre. También estaba listo para detenerlo en caso que el director intentara hacer algo.
—Wheezby, la poción.— Lucius miró sin respeto cómo el chico Weasley saltó de su asiento y corrió hacia la caja donde estaba guardada la poción.
Sus ojos plateados se posaron en Evan, que observaba al joven Weasley. Evan se veía tranquilo pero Lucius estaba acostumbrado a observar a las personas y vio como el muchacho apretó la quijada y se endurecerían sus ojos cuando Weasley saco la poción.
El Veritaserum era una sustancia clara en un pequeño frasco. Por su experiencia Lucius sabía que la sustancia era incolora e inodora. Tres gotas eran suficientes para hacer que una persona contara sus más profundos secretos si le hacían la pregunta correcta. Por la expresión en el rostro de Evan, Lucius diría que el chico ya sabía eso. Se preguntó brevemente dónde Evan había conseguido la información de esta poción y sabía que su lord también estaría interesado en saberlo.
—Prisionero X-191229152118, ¿conoce sobre el potencial del Veritaserum?—. Cuando Evan asintió Weasley continúo. —Estas son sus opciones, tome la poción voluntariamente o será obligado a tomarla.
Lucius observó el rostro de Evan, intentando averiguar cuál sería la decisión del chico. Le haría más mal que bien al chico resistirse. De otros juicios de este tipo Lucius sabía que el ministro estaba dispuesto a llegar lejos con tal de conseguir respuestas. Algunos de los rasgos del hombre eran más Slytherin que Hufflepuff.
Suspirando, Evan levantó la barbilla mirando directamente a la fila de gente sin mirar a ninguno en realidad. Lucius sabía que Evan no era un Legilimens así que no podía informarle al chico que su lord estaba en camino. Ojala el señor oscuro pudiera llegar antes que muchos secretos fueran revelados.
—Está bien, tomaré la poción.
Apenas las palabras dejaron la boca del chico, Weasley avanzó. Evan abrió su boca para que tres gotas fueran depositadas sobre su lengua. Lucius notó la mirada vidriosa en los ojos de Evan y la forma en que se desparramó en la silla. De alguna manera le recordó a una muñeca de trapo.
—Prisionero X-191229152118 declare su fecha de nacimiento y nombre— comenzó Madame Bones y la garganta de Lucius se apretó. Sabía que su máscara era perfecta y nadie podría detectar su ansiedad.
—31 de Julio, 1980, Harry James Potter— dijo Evan apoyándose bien en la silla.
Al principio un profundo silencio invadió la habitación a medida que las palabras del chico eran procesadas. Luego uno a uno se giraron a mirar al director de Hogwarts. Después de todo, Albus Dumbledore había dicho que él mismo había matado al chico después de descubrir que el muchacho estaba en el bando oscuro. Y aun así el chico estaba sentado frente a ellos, y no lucía para nada muerto.
—Profesor Dumbledore, ¿cómo es esto posible?— pregunto Fudge, visiblemente inseguro de cómo reaccionar. Si Lucius no hubiera tenido conocimiento de esto probablemente se sentiría tan confundido como el ministro, pero jamás lo habría demostrado como lo estaba haciendo el hombre ahora.
—Es magia oscura, mi querido ministro. Yo maté al chico. Voldemort debió usar magia oscura para traerlo de vuelta a la vida. Es nigromancia.
Lucius frunció el ceño mientras Fudge asentía, ansioso de creer las palabras del viejo mago.
—Discúlpeme ministro, pero director ¿no dijo usted que el cuerpo del chico había desaparecido después de que lo mató? Incluso hasta los niños pequeños del mundo mágico saben que se necesita un cuerpo para realizar nigromancia.
—Él debió tener un Traslador que lo llevó directo donde Voldemort—. Una vez más la gente en la habitación, excepto tres de ellos, se estremecieron ante el nombre.
—Parece bastante increíble. Después del incidente en el Torneo de los Tres Magos en 1994 las protecciones fueron actualizadas para que ningún Traslador pudiera funcionar dentro de ellas.
Antes de que Dumbledore o alguien más pudiera decir algo una risa clara llenó la habitación y todos volvieron su atención al prisionero en la silla, que había estado tranquilo mientras ellos discutan.
Una lágrima recorría la mejilla de Evan por tanto reír mientras el chico se enderezaba en la silla. De no ser por la mirada aun vidriosa en los ojos verdes Lucius habría creído que Evan de alguna manera había logrado sobreponerse al efecto del Veritaserum. Cuando la risa murió el chico estaba tranquilo, pero una leve sonrisa se dibujaba en sus labios. Estiró sus piernas antes de cruzarlas a la altura de los tobillos. De no ser porque sus brazos estaban pegados a la silla habría lucido bastante cómodo.
—Sr. Potter ¿el profesor Dumbledore lo mató y es usted partidario del que no debe ser nombrado?— pregunto Madame Bones, haciendo las preguntas que Lucius sabía todos querían ver respondidas.
—Dumbledore me mató, pero todo lo demás es una mentira. Voldemort nunca me regresó a la vida porque no soy uno de sus seguidores.
Lucius observó al chico con los ojos ligeramente entrecerrados. Ya que el chico aun estaba bajo la influencia de la poción lo que había dicho era cierto, ¿pero qué quería decir con que no era un seguidor del Señor Oscuro?
—¿Que quieres decir con que no eres un seguidor del que no debe ser nombrado?— grito Weasley desde su silla, sonrojándose profundamente ante la mirada de desaprobación que recibió de Madame Bones. Pero Evan ya estaba hablando, su respuesta con el mismo tono monótono que el de las respuestas anteriores. Como si no le importara de lo que estaban hablando.
—No soy uno de los seguidores de Voldemort y nunca lo seré. Después de todo, ¿por qué debería ser un seguidor del hombre cuando fui marcado como su igual? La profecía lo dice.
—Es una mentira muchacho, la profecía es sobre Neville Longbottom. Él es el verdadero Niño Que Vivió. ¿Quién creería que es sobre ti?— en su rabia Dumbledore accidentalmente hizo una pregunta, de esa manera forzando a Evan a responder.
—El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca..., Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes...— Lucius observó anonadado al chico. Esta era la primera vez que oía la profecía y sin importar como la mirara, no se escuchaba bien. El Señor Oscuro ya sabía sobre la profecía y ya que Evan aun no era asesinado Lucius suponía que su lord estaba buscando una forma de evitar la profecía. No había oído de alguien que lo hubiera hecho antes pero si alguien podía serian ellos.
—Explica cómo eso prueba que tú eres el del la profecía— bufó Fudge.
—El elegido tiene que ser hombre, nacer a fines de julio. Sus padres debieron desafiar a Voldemort tres veces y vivir para contarlo. Esos nos calzan a Neville y a mí. Pero al final fue Voldemort quien tomó la elección. Él fue a la casa de mis padres y los asesinó. Luego lanzó la maldición asesina en mi contra, pero rebotó y le dio a él. La cicatriz es prueba de que Voldemort me marcó como su igual y por eso yo soy el Niño Que Vivió y no Neville.
El silencio llenó el lugar luego de que Evan dejó de hablar. El chico miraba hacia delante, pero no a ellos. Lucius resistió las ganas de mirar hacia atrás para ver que encontraba el joven tan fascinante.
No tuvieron que esperar mucho para recibir una reacción. Dumbledore se levantó de su silla, sus ojos brillando por la rabia. Aun así, la voz del hombre sonó normal cuando habló.
—Mis queridos caballeros y dama. Parece que Voldemort ha decidido jugar con nosotros. Voldemort sí marcó a Neville Longbottom la noche que sus padres murieron. Él le ordeno a los Lestrange que torturaran a los padres del muchacho y así lo marco. No es una marca visible y esa es la razón por la que Neville no fue reconocido como el Niño Que Vivió de inmediato como debió ser. La marca esta en el alma del chico porque fue forzado a ver cómo sus padres eran torturados hasta la locura.
Incluso a Lucius le sonaba descabellado pero al parecer fue el único que lo pensó. Pese a que Dumbledore ya no estaba en tan buena posición como antes el hombre todavía sabía cómo hacer que la gente lo siguiera. Usando el miedo a lord Voldemort los hacía escuchar ofreciéndoles una solución para deshacerse del señor oscuro. Al hacerlo los estaba condenando a todos a una caída fatal.
Fudge asintió, evidentemente feliz de creer las palabras del hombre. Lucius apretó los dientes. Si hubiera estado en el lado de la supuesta luz habría sentido la necesidad de ahorcar a las personas en la habitación porque se bebían las palabras del viejo como si fueran la mejor leche.
—Sr. Potter, ¿es usted un animago no registrado?— dándose cuenta que habían vuelto a interrogar al chico Lucius se obligo a volver a prestara atención al proceso.
—Sí— respondió sin vacilar.
—Wheezby, cancele la poción.
Otra vez no hubo problemas para darle la nueva poción al chico. Lucius observó cómo Evan parpadeaba hasta que finalmente la mirada vidriosa desapareció. De inmediato sus ojos se endurecieron y fulminó con la mirada al director y al ministro.
—Como animago no registrado el Sr. Potter es condenando a pasar cinco años en Azkaban. Además por ser un seguidor del que no debe ser nombrado Potter será besado al cabo de esos cinco años. Cualquier propiedad del Sr. Potter y sus bóvedas pasaran a ser del ministerio.
Lucius observó incrédulo al ministro. Aunque Evan, bajo la influencia de Veritaserum, había declarado que no era seguidor del Señor Oscuro, lo castigarían como si lo fuera.
Antes que el Auror pudiera encadenar a Evan y sacarlo de la silla un estruendo profundo recorrió la habitación. Sonriendo de medio lado Lucius sacó la varita de su bastón, asegurándose que nadie prestara atención a su acción. Al parecer su lord había decidido comenzar el ataque y si Lucius tenía que decirlo había sido justo a tiempo.
A todos aquello que me han preguntado si seguiré con la continuación de Renacer, debo decirles que si, continuare con la historia, aunque tengo por regla no traducir historias incompletas. Traduciré a medida que el tiempo me lo permita y los capítulos que hay subidos que hasta el momento son doce, la autora puso que no sabe cuando subirá mas, así que tendrán que leer bajo su responsabilidad de que quizás esta historia no tenga fin o lo tenga en mucho tiempo después. Gracias a todos aquello que leen mis traducciones en especial a aquellos que comentan y preguntan por mí. Mi vida está un poco alborotada en estos momentos, pero con ayuda de mi marido las cosas de a poco van tomando rumbo
