Adiós, amigo mío
Algunos meses han pasado, Yashiro ya no habla de Kyoko, es como echar sal en una herida. El trabajo duro de Kuon finalmente ha dado frutos, regresa a casa, con sus padres, a ganarse un lugar en el más prolífico escenario para las artes cinematográficas, pero en el fondo, Yashiro, como amigo, no puede evitar preguntarse si Kuon solo vuelve a huir una vez más. Espera que no. Cuando lo despide en el aeropuerto recuerda todos esos años que compartieron juntos, desde que era un chiquillo sin rumbo hasta convertirse en el hombre que es hoy.
—Ha sido un placer trabajar contigo, Ren —le dice a modo de despedida.
—Gracias por haber cuidado de mí todos estos años, Yukihito, gracias de verdad, amigo mío —le responde él haciendo un profundo arco.
—Buena suerte… Kuon.
