Esa autoestima tuya

Se le escapó un suspiro frustrado.

—Kyoko-chan, ya hemos hablado de esto, está bien que seas humilde, pero no a esos extremos.

—Pero si es la verdad, Yashiro-san, no soy más que una chica plana, sin atractivo, no soy como esas modelos.

Yashiro se quitó las gafas y se masajeó el puente de la nariz.

—Kyoko-chan, —dijo haciendo énfasis en las palabras— eres una de esas modelos —señaló la portada de la revista.

—Bueno sí, pero…

—Pero nada, Kyoko-chan —dijo dedicándole una mirada de simpatía—. ¿De verdad crees que uno de los diseñadores de mayor auge en Japón escogería a una chica plana y sin atractivo para su campaña?

Kyoko se miró las manos y abrió la boca para refutar, pero una mirada de él bastó para que se detuviera.

Yashiro entendió que ella realmente estaba convencida de que era una chica plana y sin atractivo y su corazón se encogió. Si bien Kyoko no hacía gala de una belleza que encajara en el estereotipo de belleza actual, sí portaba un aire de belleza, fresca y clásica, que muchas envidiaran.

Una idea surgió en su mente y buscó un espacio en la agenda.

—Lo tengo.

—¿Qué dijiste, Yashiro-san?

—¿Recuerdas que tenías libre la mayor parte de la tarde mañana?

—Sí, lo recuerdo.

—Bueno, ya no la tienes.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Tengo un trabajo para ti, como miembro de la sección Love Me!