Asesor de imagen, ¿dónde?

Podía sentir el calor subiendo a sus mejillas. En definitiva no era lo mismo, no era lo mismo que Ren en sus tiempos alguna vez le hubiese pedido uno u otra opinión sobre algún conjunto a que Kyoko lo hiciera. Ya suficiente era con las pruebas de vestuarios y otras situaciones de las que no se podía eximir… ¿Por qué tenían que estar Kotonami-san y Amamiya-san fuera de la ciudad?

Ahora mismo quiere sentirse como el amigo gay que muchos creen que es y no es que su corazón hiciera extrañas piruetas en el pecho o que su cuerpo tuviera reacciones inapropiadas. Mira de nuevo a Kyoko que le pregunta algo que no escucha. Ha pasado poco más de un año desde la partida de Ren y nota, como mánager, por supuesto, que Kyoko se ha convertido en una mujer de increíbles atractivos físicos, y las listas lo confirman. La ve de nuevo en el sencillo pero sofisticado vestido corto negro. Ella le señala dos pares de tacones y su mente y sus ojos vagan a lugares peligrosos.

—Los morados —dice aclarándose la garganta y caminando hacia la sección de accesorios habla—, vayamos a encontrar los accesorios perfectos.

En definitiva necesitaba empezar a tener citas. Si las tuviera, no estaría teniendo pensamientos inapropiados sobre su representada, sí, en definitiva tendría citas, ¿por qué no?, no era como si ya su no tan nuevo trabajo no le dejara tiempo.