Comida para dos

—Es tan raro tenerlos alrededor llamándome senpai, nunca me acostumbraré —dijo acomodando los platos en la mesa, mientras Yashiro acomodaba el resto de los platillos.

—Es normal, te admiran y quieren tus consejos.

—Sí, lo sé, pero es raro.

—Bueno, tú también lo hacías con Ren, ¿acaso lo has olvidado?

—… Sí, supongo.

—Lo siento, no quise traerlo a colación.

No era como si Kyoko hubiese puesto alguna norma o se rehusara a hablar de Ren, pero Yashiro había trazado un línea imaginaria que se prohibía cruzar, un pasado inconcluso es como una herida amarrada por puntadas débiles.

—No importa —dijo con una sonrisa triste.

Antes de poder pensar, las palabras abandonaron su boca.

—¿Te arrepientes de lo que pasó con Kuon?

Kyoko pareció meditarlo por un momento.

—¿Decirle que lo amaba? No, ahora veo que no estaba lista y él tampoco.

—¿Lo odiaste por mentirte?

—Sí, incluso ahora una pequeña parte de mí lo resiente, pero ya no lo odio. Desearía que hubiésemos manejado las cosas de mejor forma. Quizás las cosas hubiesen sido diferentes y la historia sería otra.

—Quizás —confirmó él, sintiéndose culpablemente aliviado de que no lo fueran.